Terry llevó a Helen a su casa; Candy los recibió con una limonada ya que hacía mucho calor, le contaron sobre lo bien que le había ido a la niña en su prueba y cómo había obtenido su papel. Kate ya se había recuperado de la fiebre, solo tenía un poco de tos pero no era nada grave.
- Señora ya está la comida- dijo la mucama
- Gracias, ahora vamos. Niñas vayan a lavarse las manos vamos a comer
- Si mamá
- ¿te quedas con nosotras Terry?
- Será un placer- dijo sonriendo. Los cuatro se sentaron a la mesa y pasaron un rato agradable.
- ¿qué tienes Helen?- le preguntó su madre al verla tan pensativa
- Nada, es que iba a decirte algo pero no recuerdo qué es-
- Tal vez al rato lo recuerdes- dijo su madre- ahora come sino se enfriará. Una hora después Helen recordó que tenía que comprar unas cosas para la escuela, así que Candy la llevó al centro de la ciudad.
- Pórtate bien, no tardamos- dijo Candy a Kate
- Si mamá- dijo la niña
- No te preocupes Candy, yo me quedo con ella-
- Gracias, no nos tardamos-
Candy y Helen salieron de la casa dejando solos a Terry y a Kate en la sala de estar.
- ¿qué hiciste hoy?- preguntó Terry acercándose a la niña
- Mamá me enseñó algunas cosas de medicina
- ¿te gusta la medicina?-
- Sí, cuando sea grande quiero ser doctora como mi papá- dijo la niña ilusionada
- Serás excelente, pero tendrás que estudiar mucho
- Eso haré- en ese momento se escuchó un grito proveniente de la cocina
- ¿qué fue eso?
- Margaret, nadie grita como ella- dijo la niña poniéndose de píe caminando hacia la cocina. Terry la siguió y ambos entraron.
- ¿qué sucedió aquí?- preguntó Terry al ver que todo el piso de la cocina lleno de agua
- La tubería se rompió de nuevo- dijo Margaret enojada golpeando su falda empapada
- Papá la reparó una vez- dijo la niña viendo con detenimiento todo- yo vi cuando lo hizo
- No te vayas a mojar, mejor ven- dijo Terry extendiendo su mano-
Candy y Helen pasearon tranquilas por la ciudad, Helen estaba muy emocionada por su primer papel y Candy estaba muy orgullosa de su hija y como pequeño premio le compró una bufanda hermosa que le había gustado mucho a la niña.
Regresaron a casa con algunos paquetes en las manos, al entrar encontraron la sala, el comedor y la biblioteca vacía.
- ¿Dónde están todos?- se preguntaron viendo todo en completo silencio, hasta que escucharon unas risas que provenían de la cocina- ¿y ese ruido?- dijo Candy dejando las cosas que traía en el suelo caminando hacia la cocina.
- ¿pero qué hacen?- preguntó al ver a Terry acostado en el piso boca arriba con herramienta en la mano. Kate sentada en una silla muy cerca de él diciéndole qué hacer y la servidumbre riendo y preparando galleteas.
- Terry está reparando la tubería- respondió la niña- y yo le estoy ayudando
- ¿y desde cuándo sabes cómo hacer eso?-
- Desde hoy- sonrió Terry cambiando de herramienta
- Será mejor que lo dejes, mañana llamaré a alguien para que lo repare
- No hace falta mamá, ya terminamos- dijo la niña checando el trabajo
- Sí, ya está listo, no creo que vuelva a romperse-
- Pero mírate nada más, estás todo empapado y mira tus manos- dijo Candy cubriéndose el rostro- debes cambiarte de inmediato, sube al baño y ahora te llevan ropa seca
- Si jefa- dijo Terry burlón y caminó hacia la salida no sin antes- gracias Kate, si no me dices cómo debía hacerlo no habría podido, eres muy buena líder
- Tú también eres bueno siguiendo órdenes- dijo la niña orgullosa
- Ahora lo es- dijo Candy por lo bajo- Kate tú también sube a cambiarte, tienes lo zapatos mojados
- Si mamá- dijo mientras Terry la bajaba de la silla
- Te acompaño- le dijo su hermana mayor tomando su mano para salir juntas de la cocina
- Señor en un momento estarán las galletas- dijo la mucama
- ¿galletas?-
- Si señora, la niña quería algo dulce y el señor pidió que hiciéramos galletas- respondió la mucama
- De acuerdo, gracias. Ahora vamos a que te cambies- ordenó Candy
- Ya voy. Gracias Maggie, huelen delicioso-
- Espero que le gusten señor
- No lo dude- le dedicó una sonrisa y fue detrás de Candy a la planta alta
- No debiste haberlo hecho Terry, no es tu obligación
- Lo sé, pero si no lo hacía yo Kate si, dijo que vio una vez cuando Michael lo hizo. Además fue divertido – Candy sonrió
- Gracias- le dijo cuando llegaron a la puerta de la habitación de huéspedes. Terry entró en la habitación y cerró la puerta con una sonrisa en el rostro, Kate era una hermosa niña que lograba sacarle una sonrisa hasta la persona más ruda del mundo. Se quitó la camisa y entró al baño a lavarse.
Candy fue a buscar ropa limpia y seca a su habitación, buscó toallas y salió de nuevo pero antes fue a revisar si Kate ya se había cambiado.
- ¿tu hermana?- le preguntó a la mayor cuando entró
- Está en el baño secándose
- Bien, revisa que se cubra bien, no quiero que le dé más fiebre
- No te preocupes mamá
Salió de la recamara de sus hijas y fue al cuarto que ocupaba Terry, abrió la puerta y no vio a nadie, seguramente estaba en el baño. Cerró la puerta con cuidado y comenzó a acomodar la ropa sobre la cama. Colocó las toallas de un lado y acomodó la camisa para que la tomara e inmediatamente se la pusiera.
Terry terminó de asearse y salió del cuarto de baño, un poco distraído revisando su reloj que se había mojado un poco, cerró la puerta y Candy se sobresaltó, levantó la vista y lo vio. Terry también dejo de ver su reloj y levanto la cabeza. Ambos quedaron paralizados por unos cuantos segundos.
- Utiliza esta ropa- dijo ella señalando la cama- me llevaré esta para secarla- dijo tomando rápidamente la camisa mojada dirigiéndose hacia la puerta
- Espera Candy- dijo Terry caminando rápido hacia ella. Antes de que ella pudiera abrir la puerta él la detuvo poniendo su mano en la perilla quedando muy cerca de ella. Sentía su respiración cerca ella, su calor, lo tenía tan cerca. Se puso nerviosa y su mano comenzó a temblar- gracias Candy, gracias por permitirme entrar a tu vida nuevamente- él la veía de perfil. Seguía tan hermosa como siempre, sus rubios rizos, su piel, sus pecas eran menos notorias pero seguían ahí, su pequeña nariz y sus hermosos ojos color esmeralda
- No digas eso, por favor- dijo ella con la voz ronca girando para quedar frente a frente con él. Era el mismo Terry de siempre, aquel que tantas veces la hizo soñar, reír, ilusionarse e incluso llorar. Aquellos ojos, aquellos gestos y muecas eran las del mismo hombre del que se había enamorado y que nunca había podido sacar de su corazón. Sus miradas se cruzaron, no hacina falta palabras, él miraba en ella ya no a una chiquilla sino a una mujer fuerte, decida, segura de sí misma y capaz de salir adelante ante cualquier adversidad. Ella veía en él ya no a un adolescente rebelde, veía a un hombre responsable, comprometido con su trabajo, entregado en cuerpo y alma a su familia.
- Él con su mano libre acarició su mejilla, ella se estremeció pero no se movió ni un centímetro. Llevó su mano hasta su cuello y sintió su pulso acelerado. Sonrió al saber que aun provocaba algo más que amistad en Candy. Poco a poco inclinó su cabeza a la altura de ella, besó la comisura de sus labios; esperaba que ella se alejara de él pero no fue así. Seguía inmóvil, al sentir sus labios tan cerca los suyos solo cerró los ojos y disfrutó aquella pequeña muestra de amor. Entonces Terry se atrevió a besar directamente sus labios, con su mano la acercó más hacia él, necesitaba tenerla cerca, sentir su cuerpo junto al suyo. Candy movió sus manos y rodeo el cuello de él correspondiendo ese beso que ella también anhelaba. La rodeo con sus fuertes brazos y ella se aferró a él besándolo con pasión. "te amo" dijeron en el segundo en que se separaron. Seguían abrazados, ella recargó su cabeza en el pecho de él, y este apoyó su mejilla en su cabeza después de besarla. Estuvieron así unos minutos, en completo silencio, lo único que se percibía era la respiración de cada uno.
- Será mejor que salga para que te vistas- dijo ella soltándose de aquel cálido abrazo. Terry hizo un gesto que demostraba cierta decepción creyendo que ese momento no significaría nada. Candy le sonrió y acarició su mejilla- ya hablaremos- le dio un fugaz beso en los labios y salió de la habitación con una sonrisa.
Después de unas horas la cena se sirvió y los cuatro disfrutaron de una buena comida. Parecían una familia, reían, conversaban y seguían riendo. Comieron de las galletas que preparó Margaret, tomaron té y leche.
- ¿les gustaría ir al teatro esta noche?- preguntó Terry dando un sorbo a su té
- ¡sí! Pero no tenemos boletos- dijeron las niñas
- Pero eso no es problema- sonrió Terry-
- ¿vamos mamá?- los tres la vieron con ojos llenos de ternura
- De acuerdo a qué hora es la función- preguntó
- En hora y media- dijo Terry
- Entonces hay que apurarnos- se levantó- vamos a arreglarnos- les dijo a las niñas que también se levantaron y siguieron a su madre.
- Las espero en la sala- dijo Terry mordiendo la última galleta
Quince minutos después Kate y Helen bajaban riendo.
- Ya estamos listas-
- ¿y su mamá?- preguntó Terry extrañado
- Ya viene- dijo Helen asomándose al pie de la escalera. Kate y Terry también se asomaron. Candy bajaba por la escalera. Un vestido negro que resaltaba su buena figura, su cabello lo llevaba recogido, una gargantilla ceñía su cuello; su maquillaje era perfecto para la noche, sombras obscuras y sus labios color carmín
- Ya estoy lista- dijo cuando tocó el último escalón
- Te ves hermosa mamá- dijo Helen
- Gracias amor- dijo haciéndole un mimo en el rostro
- Olvidé mi suéter- dijo la niña corriendo cuesta arriba
- Yo también- la siguió su hermana dejando a los adultos solos
- En verdad luces divina- dijo Terry besando su mano. Candy se sonrojó y le sonrió
- Gracias Terry, gracias por todo- él le dedicó una sonrisa y con su mirada le dijo un sinfín de cosas. Cosas que solo ella comprendía y que con su mirada fue capaz de responder.
Las niñas bajaron ya listas para salir al teatro. Terry le ofreció su brazo a Candy y ella se apoyó en él. Los cuatro salieron de la casa rumbo al teatro.
No tardaron mucho en llegar. Terry llevó por la puerta principal del lugar, habló con algunas personas y minutos después Candy y sus hijas ya ocupaban uno de los palcos principales del teatro.
La obra comenzó de maravilla; una vez más todo el trabajo de la compañía fue espectacular. Desde el más pequeño detalle hasta las partes más importantes de la obra se desarrollaron muy bien. El público apreció el trabajo y al momento de culminar la obra todo el lugar se llenó de aplausos.
- Señora el señor Grandchester me pidió que les indique el camino a los camerinos. Quiere que lo alcancen ahí- dijo un joven cuando terminó la obra
- de acuerdo- dijo poniéndose de pie seguida de Kate y Helen
- por aquí por favor- dijo señalando un camino. Las tres lo siguieron y después de bajar algunas escaleras y cruzar parte del teatro llegaron a un completa revolución. Actores, encargados de escenografía, maquillaje, vestuario, y un mar de personas se movían por un estrecho pasillo. Algunos cansados después de un arduo día de trabajo, otros con una enorme sonrisa en el rostro aun emocionados por el buen recibimiento de la obra.- el señor las verá aquí en unos minutos- abrió la puerta del camerino de Terry y les dio el paso
- gracias- dijeron las tres antes de que el joven desapareciera
- ¿este es el camerino de un actor?- preguntó maravillada Helen
- Así es- escuchó la voz de Terry que salía por una puerta que ninguna de las tres había notado- ¿te gusta?
- Es… ¡vaya!... maravilloso- respondió mirando cada detalle del lugar. Había algunos trajes que Terry usaba durante la presentación, algunos otros que no pertenecían ni siquiera a la obra también se encontraban ahí, algunos llenos de colores vivos y llamativos, otros no lo eran tanto pero eran de muy buena calidad y también eran bonitos. Terry le mostró algunos trajes a las niñas que con toda confianza no dudaron en jugar un buen rato con todo lo que él les daba. Candy solo los observaba feliz y emocionada, ella también estaba maravillada por la gran variedad de material teatral que había en aquel espacio. Estaba recargada en una pared mientras veía como los tres se divertían, pero aprovechó un momento en que Terry volteó a verla para mover los labios con las claras palabras de "te amo"
HOLA A TODAS, ESPERO ESTE CAPITULO HAYA SIDO DE SU AGRADO, LA VERDAD ES QUE DISFRUTÉ MUCHO ESCRIBIENDOLO Y ESPERO USTEDES TAMBIEN.
GRACIAS A:
- Carmen; hola gracis por tus palabras como te dije ya, me hacian mucha falta y leerlas simplemente me alegraron mi día
- Kimberly Brower; hola, si le dijo papá, es algo que ya tenia en la mente desde mucho tiempo atrás, pero no podia ponerlo hasta llegar hasta esta parte
- Amparo de Grandchester; hola! jeje pues si lo dijo de corazón, en vdd que imaginé esa parte muchas veces pero apenas salió esa parte. Muchas gracias por tus palabras, la inspiracion llegó junto con mis vacaciones, por una muy buena razon hoy estoy muy feliz y me puse a escribir asi de la nada, espero te guste este capitulo :)
- Yeyaho; hola, espero no deilusionarte, Eliza si va a hacer algo pero creeme que va a tener su merecido ya lo estoy planeando todo pero acepo sugerencias como silla electrica, la horca, veneno o algo así jaja espero te guste este cap
- Ginaa, hola si creo que los capitulos son un poco cortos pero por cuestiones de tiempo y para que no se haga aburrida la lectura no lo shago muy largos, pero intentare extender más los que siguen :D
- Terry780716, hola, si Eliza hara de las suyas precisamente el dia que salen temprano y como parece q a Helen se le olvido avisar pues ahi esta buena parte del problema
- Conny de Grandchester, hola, gracias por el comentario, dicen que mas vale tarde q nunca jaja espero este tambien te guste ;)
- Oligranchester: hola, calma, calma la gripa era solo un pretexto para que Terry fuera por su hija y le dijera ¡papá!
- Aby Grandchester Pattinson, hola que bueno q ya estas preparada :) prometo apurarme y actualizar pronto :)
- Mari, hola muchas gracias por leer ypor tus palabras, pero lo de Eliza tiene que pasar, yo no quisiera pero como deciamos anteriormente sin villanos no hay historia, pero no te preocupes que de esta no se salva, de eso me encargo yo jajaja un saludo
