El cumpleaños de Kate estaba tan cerca y la niña estaba muy emocionada, iba a cumplir nueva años ya y quería que su fiesta fuera maravillosa y como todo niño recibir regalos por montones.
Una tarde mientras en casa de Candy corría u día normal llegó la inesperada visita de François Leblanc, aquel que fue el mejor amigo de Michael.
Candy lo recibió gustosa de verlo después de tanto tiempo. Estuvieron conversando largo rato en la sala. Leblanc conoció con lujo de detalle aquel penoso incidente ocurrido con Helen y después de darle sus consejos como abogado y como amigo la conversación giró en torno al próximo cumpleaños de la pequeña de la casa.
Durante la charla el teléfono sonó y Candy fue a responder desde la biblioteca. En ese instante Kate subió a su habitación por sus más recientes calificaciones para mostrárselas a su padrino que siempre le prometía algo si entregaba buenas notas.
- Helen, haya algo que tengo que darte. Dijo cuando estuvieron solos
- ¿qué?
- Esto. Dijo sacando un sobre del interior de su saco. Tu padre me pidió que te lo diera días antes del cumpleaños de tu hermana
- ¿qué es? Preguntó nerviosa
- No lo sé. Será mejor que lo averigües tú
- Está bien. Dijo guardando el sobre entre su ropa
Al día siguiente mientras Candy estaba en el hospital y las niñas en casa recibieron otra visita más
- Buenas tardes está la señora. Preguntó Bianca, aquella joven inglesa
- No señorita
- ¿Quién es Maggie? Preguntó Helen. ¡Bianca! ¡hola!
- Hola Helen
- Pasa, pasa. Mi mamá no está pero puedes esperarla
- Gracias, pero solo quería invitarla la próxima semana a una cena. La busco después
- No por favor, quédate un rato. Pidió la niña
- Está bien, solo un rato
- ¡ven! La jaló hacia la sala donde estaba haciendo su tarea. Estuvieron divirtiéndose un rato e incluso Bianca ayudó a Helen con una tarea. ¿puedo preguntarte algo?
- Claro
- Cuando te enteraste de que tenías una hermana qué sentiste
- ¡vaya! Dijo sorprendida. Pues, al principio confundida, pero después mis papas me explicaron todo y ahora mi hermana y yo somos inseparables
- ¿no te enfadaste con tus papás?
- No Helen, nosotros como hijos no tenemos ningún derecho de reprocharles nada a nuestros papás o de molestarnos con ellos por algo que hayan hecho. Tenemos muchas cosas que agradecerles y si hicieron algo mal nosotros no debemos juzgarlos.
- Entiendo. Dijo pensativa
Un par de días antes de la celebración de Kate, Terry llegó acompañado de sus hijos y de su madre, que al fin iba a conocer a las hijas de Candy. Los niños se saludaron como siempre, con el cariño que se habían tomado en todo ese tiempo.
- Helen, podemos hablar. Dijo el mayor de los varones
- ¿de qué Harry?
- De algo importante
- De acuerdo, vamos al jardín. Ambos salieron haciendo creer a todos que irían a jugar un rato. Ya dime que pasa.
- Encontré esto en mi casa
- ¿qué es?
- El diario de mi mamá
- ¿por qué me lo das a mí?
- Porque tiene algo que te importa a ti.
- Creo que ya sé qué es
- ¿en serio?
- Sí, bueno hace poco encontré algunas cosas y…
- Tienen que ver con mi papá. Afirmó
- Y con mi mamá
- Entonces ya sabes que…
- Que tal vez yo sea… estuvieron hablando un tiempo hasta que decidieron algo
- Si ellos no nos dicen la verdad, nosotros haremos que nos la digan. Y comenzaron con la elaboración de un plan que no podía fallar ya que no tenían mucho tiempo.
A la mañana siguiente cuatro niños estaban reunidos en la biblioteca armando una estrategia.
- Helen… dijo Kate temblorosa
- Dime
- Si eres hija de Terry y no de mi papá nos vas a dejar de querer
- ¡nunca! Nunca voy a dejar de quererlo a él y mucho menos a ti. Recuerda que siempre vamos a estar juntas
- ¿lo prometes?
- Lo prometo. Las dos niñas se abrazaron y los chicos se les unieron
- Podemos ser hermanos los cuatro. Dijo Edward
- ¡sí! Dijeron los otros tres riendo ante la idea
- ¿estás bien Candy?
- Sí Albert
- Te noto preocupada
- No, es solo que… no puedo mentirte, en los últimos días he notado a Helen extraña
- ¿en qué forma?
- No lo sé, no es la misma de siempre. Por ejemplo a ella no le gusta estar sola y últimamente se la pasa en su habitación mucho tiempo. La noto pensativa y callada
- Tal vez sea que aún no se repone de lo que le hizo Eliza
- No lo sé Albert, no lo sé
- Cálmate Candy. Estoy seguro que no es nada malo y que pronto volverá la niña de siempre
- Eso espero.
Esa tarde Albert ofreció tratar de investigar algo acerca del comportamiento de Helen.
- Me acompañas Helen. Le ofreció
- ¿A dónde?
- A comprar un regalo para Kate. Le dijo en un susurro
- ¡no le has comprado nada!
- Sí, claro que sí, pero quiero darle un regalo extra y tú me puedes ayudar
- Está bien, voy contigo
- ¿A dónde vas? Preguntó Candy
- Con él. Señaló a Albert con el dedo acusador.
- Ah y con permiso de quien
- Ay mamá, puedo ir. Suplicó
- Está bien, sonrió.
Los dos salieron de la casa u subieron al auto rumbo al centro de la ciudad. Albert utilizó mil y un maneras para ver si había algún cambio en la actitud de su sobrina, pero no había encontrado nada fuera de lo normal, hasta que tocaron un tema en particular
- Tío, ¿por qué mi mamá y Terry son tan buenos amigos?
- Eh… pues… porque… se conocen desde que eran muy jóvenes… por eso. Albert se puso nervioso
- Tío… ¿puedo confiar en ti?
- ¡claro que si Helen! Qué pasa. Dijo frenando el auto para estacionarse
- Es que creo que yo… no soy hija de quien todos dicen
- ¡qué!
- Es algo que Harry y yo creemos
- ¡Harry! Repitió el rubio atónito
- Sí
- ¿cómo es que ustedes…?
- Por muchas cosas. Dijo adivinando la pregunta… cuando esa señora me secuestró dijo cosas raras, después recibí una carta de papá… de Michael, y Harry encontró el diario de su mamá donde dice cosas que hablan sobre mamá, sobre Terry y sobre lo que pasó hace diez años.
- Helen… yo… yo no sé qué decirte
- ¿tú sabes algo?
- No, y eso es algo que debes hablar con tu mamá y no deberían estar sacando ese tipo de conclusiones
- Pero…
- Helen, escúchame, lo que sea que quieras saber sobre tu mamá o tu papá pregúntaselo a ella que es la única que tiene el derecho y la decisión de contarte o no sobre su vida
- No me regañes, es solo que yo quiero saber la verdad. Si resulta cierto yo no me voy a molestar con ellos, pero quiero que me digan la verdad y también quiero que…
- ¿qué?
- Que mamá y Terry estén juntos, yo sé que ellos se quieren pero no dicen nada por nosotros y la verdad es que nos gustaría mucho que ellos…
- Ya entendí. Dijo Albert extrañado por la madurez de los niños ante la situación. Y supongo que ya tiene planeado algo
- Sí. Dijo con una sonrisa
- ¿de qué se trata?
- Es muy sencillo, mañana en la fiesta…
Al día siguiente, mientras Kate aun dormía en la casa comenzó el movimiento. Helen y Candy se despertaron temprano y prepararon un desayuno digno de una princesa. A las nueve de la mañana con una bandeja con comida y un pequeño pastel entraron a la recamara donde estaba Kate y entonando un ¡Feliz cumpleaños! Despertaron a la pequeña que llena de emoción las escuchó cantar y después sopló la velita del pastel.
- Feliz día amor. La abrazó Candy con lágrimas en los ojos. Eres mi más grande tesoro, te quiero mucho mi vida.
- ¡ah y yo qué! Dijo Helen
- Ustedes son mi más grande tesoro. Dijo abrazando a sus dos hijas para después hacerles cosquillas. Te tengo una sorpresa. Dijo Candy sacando de su bolsillo una campanilla para bicicleta
- ¡no! Mamá en serio. Dijo Kate emocionada
- Puede ser, porque no vas a ver allá abajo. Le dijo con una pícara mueca, Kate no dudó ni un segundo y bajo corriendo
- ¡casi lo olvido! Dijo Helen buscando algo en una gaveta de su buró. Sacó un sobre y de este una hoja de papel. Buscó un libro y lo abrió en la segunda página. Pegó la hoja y sonrió satisfecha
- ¿qué es eso? Preguntó Candy
- El regalo de papá para Kate
- ¿qué? Helen se acercó y le dio el libro a su madre. Es tradición que se lo dé ¿no? Dijo refiriéndose al libro de cuentos, novelas, fabulas y leyendas que en la familia de Michael era tradición darle a cada integrante al cumplir nueve años
- ¿cómo lo hiciste?
- La tía Annie me ayudó. Tiene un amigo en una editorial y nos ayudó ¿te gusta?
- Es hermoso Helen. Abrió el libro y leyó la segunda página
"mi pequeña Kate:
Hoy es tu noveno cumpleaños y estoy seguro que será un día inolvidable para ti, tu hermana y tu mami.
Para mí también es muy importante esta fecha, ya que al fin tienes el regalo que siempre quise que tuvieras. Tiene tus cuentos favoritos, los de tu hermana, tu mamá y los míos.
Recuerda que es un regalo muy especial para la familia. Consérvalo siempre porque así siempre tendrás una parte de todos nosotros.
Este día yo ya no puedo estar contigo pero quiero que sepas que te adoro con todo mi corazón y que siempre, siempre serás mi niña.
Feliz cumpleaños.
Te quiere
Papá.
Candy tenía un nudo que le impedía hablar. Después de todo ese tiempo Michael la seguía sorprendiendo con sus detalles. Sin duda él había sido un gran hombre, un hombre que le había dado los mejores años de su vida, al lado de una familia llena de amor. Juntos habían formado un hogar
- ¿crees que le guste a Kate?
- Claro que si cariño, le encantará
- Qué bueno. Respiró aliviada. Voy a guardarlo
- ¿A dónde?
- Donde van los libros. A la biblioteca. Tomó el libro y salió de la habitación.
Albert estaba en el despacho de su casa, pensativo y nervioso. Daba una y otra vuelta por todo el lugar, hasta que se detuvo frente a la fotografía de la boda de Candy con Michael.
- Michael, qué es lo que va a hacer tu hija. Es una niña inteligente pero no sé si tome con calma lo que le vayan a decir Candy y Terry. Y no sé qué tanto me vayan a decir ellos si saben que la ayudé…
La familia comenzó a llegar a la fiesta. Archie, Annie y David llegaron justo después de Albert, quien llegó en compañía de Terry y su familia. Bianca y Amanda también se unieron a la celebración, así como Miranda la chica a la que ambas niñas querían tanto, François Leblanc llegó también en compañía de su esposa. La fiesta fue íntima pero muy divertida y llena de regalos. Música, juegos, comida, postres, más juegos, más comida y más diversión fue el tema de toda la tarde hasta que la noche fue cayendo y los invitados comenzaron a irse poco a poco, hasta que solo quedaban Albert y los Grandchester.
En la sala se disfrutaba una charla muy amena por parte de los adultos y los niños solo veían el reloj y se comunicaban con la mirada.
A las nueve y cuarto Helen con mucho ingenio llevó a su madre a la biblioteca, con el pretexto de que le daría a Kate su regalo y quería que Candy estuviera presente.
- Ahora vengo, voy por mi hermana. Salió y cerró la puerta. Fue a la sala y se acercó a Terry. Terry, dice mi mamá que si puedes ir a la biblioteca.
- Sí ya voy. Dijo este tranquilo poniéndose de pie. Disculpen un momento.
- ¿sucede algo?
- No lo sé mamá, ahora vengo. Terry siguió a Helen hasta la sala mencionada.
- Ya me quiero ir. Susurró Albert
- ¿dijo algo?
- No, nada.
- Creí que ya se quería ir
- No, para nada
- Creo que en este momento sería lo mejor ¿no?
- ¿cómo?
- Que por lo que va a pasar sería mejor dejarlos solos
- Pero… usted sabe…
- Claro que sí, y también lo que esos niños se traen entre manos y me apena decir que me tendieron una trampa y me metieron en ese lio
- ¡a usted también!
- Sí… suspiró Eleanor
- Entonces qué dice, nos vamos
- Sí es lo más oportuno. Ambos se pusieron de pie y con el mayor silencio y la mayor discreción salieron de la casa.
Helen entró a la biblioteca seguida de Terry. Candy, al oír la puerta volteó en esa dirección. La niña señaló uno de los asientos a Terry y cerró la puerta.
- Siéntense. Les dijo a ambos y ella tomó el lugar detrás del escritorio
- Helen, qué pasa, dónde está tu hermana
- Allá afuera, jugando con Edward
- ¿no la ibas a llamar?
- Sí, pero primero quiero hablar con ustedes
- ¿sobre qué? Preguntaron nerviosos al mismo tiempo.
- Sobre el Mauritania, sobre el Colegio San Pablo, sobre el zoológico de Inglaterra, sobre tu salida de la escuela y tu huida de Inglaterra
- Helen, de donde sacaste esa información
- Eso no importa mamá. También quiero más bien queremos hablar sobre Nueva York, y sobre porqué ustedes se separaron. En ese momento entró Harry, el mayor de los hijos de Terry con el diario de su madre en la mano
- Y sobre mi hermana. Dijo él con un tono de voz tan frio y serio que tensó más la situación.
- Helen, no sé a qué estén jugando pero no es divertido. Dijo Candy
- No estamos jugando. Se acercó a ella ya con su tono habitual. Solo quiero hablar con ustedes.
- ¿sobre qué? Preguntó Terry
- Sobre algo que dijo Eliza Legan cuando me tuvo en aquella cabaña
- ¿qué dijo? Preguntaron los dos sintiéndose desfallecer
- Dijo que… Helen ya no pudo contenerse y soltó algunas lágrimas… dijo que yo no era hija de Michael, que era hija de Terry y que él y yo éramos unos bastardos.
Terry apretó los puños conteniendo la ira que sentía, después de todo Eliza seguía causando más daño. Candy se cubrió el rostro con las manos sintiendo que el mundo se le venía encima. Eliza Legan nunca iba a dejarla en paz.
- yo no voy a reprocharles nada, yo… solo quiero saber si lo que dijo es cierto. Quiero saber si Terry es mi papá. Dijo llorando
- si quieres saber… tenemos que contarte todo… dijo Candy serena mirando a Terry quien solo asintió en señal de que estaba de acuerdo
- ¿me van a decir?
- Sí.
- Cuando a mí me enviaron a estudiar a Londres… comenzó Candy. Conocí a Terry en el barco en que iba.
- El Mauritania. Dijo él y Helen solo asintió
- Después de eso tu mamá y yo nos encontramos en el San Pablo…
- Terry y yo nos hicimos amigos y… nos enamoramos
- Eliza se enteró de lo que sentíamos y se encargó de meternos a ambos en problemas. Dijo Terry. Nos tendió una trampa y yo decidí irme del colegio para que Candy siguiera estudiando
- Al poco tiempo yo también me fui y regresé a Inglaterra. Comencé a estudiar enfermería y Terry a trabajar en el teatro
- Después de mucho tiempo tu mamá y nos reencontramos y nos hicimos novios. Ni Helen ni Harry decían nada, solo escuchaban como a sus padres se les quebraba la voz a cada palabra que emitían. Cuando yo iba a estrenar mi primer protagónico, Susana, tu mamá. Se dirigió a Harry. Me salvó la vida, me salvó de morir aplastado por unas luces.
- Cuando yo fui a Nueva York me enteré de lo que había pasado y fui a ver a Susana, y ella quiso…. Se le quebró la voz
- Suicidarse. Dijo Harry. Encontré su diario. Candy, la salvaste de que no muriera así. Terry asintió
- Después de eso tomamos una decisión. Yo me quedaría al lado de Susana para cuidarla e intentar compensarle lo que perdió al arriesgarse por mí.
- ¿entonces? Luego, qué pasó
- Volví a Chicago y continué con mi vida. Me encontré con Michael y después de mucho tiempo nos hicimos novios
- Yo me iba a casar con Susana y semanas antes de la boda… viajé a Nueva Orleans, donde encontré a Candy
- Yo fui porque me enviaron del trabajo. Cuando nos encontramos…
- Después de eso, qué pasó. Preguntó Helen omitiendo aquel encuentro
- Regresé a Chicago y poco tiempo después me di cuenta de que estaba embarazada de ti. Michael me propuso matrimonio y yo acepté
- Yo me casé con Susana y nacieron tú y tu hermano. Candy y yo no nos volvimos a ver hasta hace un tiempo cuando ya teníamos nuestras vidas hechas.
- Entonces yo…
- Eres mi hija. Dijo Terry al fin. Se quedó callada, procesando la información. Lo que había dicho Eliza era verdad y ella era una… no, ni siquiera se atrevía a pensarlo, porque a pesar de todo ella había tenido un padre, uno al cual amaba.
- ¿quisiste a papá. Quiero decir a Michael?
- Claro que sí. Como no te lo imaginas
- ¿ustedes todavía se aman?
- Helen, nosotros…
- ¿se quieren? Volvió a preguntar. Solo díganlo por favor
- Nosotros nunca haremos algo que a ustedes les desagrade y si no quieren que estemos juntos no lo estaremos. Si quieren que nunca más nos volvamos a ver no lo haremos
- ¿y si no queremos? Dijo Harry. Si queremos que ustedes lo intenten de nuevo. Si queremos que juntos, todos formemos una familia
- ¿eso quieren?
- Con todas mis fuerzas. Dijo Helen arrojándose a los brazos de su padre. Quien la recibió lleno de sorpresa y con un mar de emociones indescriptibles en el corazón. Al fin tenía entre sus brazos a su hija, al fin la tenía como lo que era, una parte de él y de Candy, la mujer que siempre había amado. Al fin podía llamar Helen hija sin tener que esconderse, sin tener que ocultarlo o negarlo.
Hola, antes que nada gracias por su paciencia, tardé mucho en actualizar pero no fue por falta de ganas, en verdad =) espero este par de capitulos les hayan gustado.
GRACIAS A:
Oligranchester. hola, que bueno q te gustara la actitud de Helen, identica a su mamá no crees? espero te hayan gustado estos capitulos, un saludo =)
Talia: hola, pues al fin se sabe toda la verdad, a ver q te parecieron los capitulos
Ginaa, hola, gracias por tu comentario, lamento la demora en serio, pero por una o por otra cosa no habia podido actualizar por eso subi sos capitulos de corrido, espero te gusten
Amparo de Grandchester, hola! me encanto tu comentario (como siempre) eso que el cap. servia para una pelicula me subio mucho más el animo, muchisimas gracias. y si, Helen quise q se pareciera a nuestra querida Candy, de tal palo tal astilla no? tomé tu sugerencia en cuenta pero no iba a poder librarse Jacob de las rejas porque no fue lo unico que hizo, pero ya ves q a Terry le encanta llevarme la contra y dijo que lo iba a ayudar :) muchas gracias por tus palabras. por cierto no es el final, aun me falta un capitulo más.
Paty, hola que gusto ver tu comentario, creo q Eliza habria sufrido mas en un manicomio y pagaria mejor lo que hizo pero yo siempre he pensado que muerto el perro se acaba la rabia, así que porqué no acabar con ella de tajo para que deje de molestar, porque asi como es capaz se escpa del manicomio y luego es peor no? gracias por tu comentario
giggles90, hola, gracias por leer, creo q a todas les dio pena Eliza pero fue lo mejor q se me ocurrió para acabar con ella. un saludo
Kamary, hola, gracias a uds por permitirme y regalarme un poco de su tiempo para leer esta historia, muchas gracias
Carmen, hola! totalmente cierto eso de q no podia ser madre, pobre bebé te imaginas? jaja muchas gracias por todo Carmen, por tu tiempo y tu confianza, me has dejado picada con tu historia, ya queremos leer más. un saludo
LES AVISO QUE EL PROXIMO CAPITULO ES EL FINAL.
GRACIAS POR LEER.
