De chicas perras y llantos penosos:
Cuando recibió la nota del ensayo de encantamientos, se quedó atónito. Jamás en sus días de estudiante de Hogwarts había sacado tan alta calificación. Podía sentir la mirada celosa de Hermione y a Ron palmearle la espalda felicitándolo. Incluso Flitwick le había dicho "Buen trabajo Señor Potter" más que sonriente y feliz de poder alabarlo aún más, y eso que ya lo hacía aunque Harry fuera un estudiante mediocre.
Miró hacia atrás donde los ojos castaños de Anthony Goldstein lo esperaban, el chico le guiñó el ojo e hizo un gesto de "Ok" con las manos. Le devolvió el gesto decidiendo que no había nada mejor que un Ravenclaw con una deuda. Y todavía faltaban 3 días para que la semana terminara, podía dejar de preocuparse por Encantamientos.
El resto del día se lo paso en una nube de ensoñación. Eso era exactamente lo que necesitaba. Con un loco persiguiendo su cabeza lo último de lo que debía preocuparse era por los deberes. Sin contar el hecho de que ahora cada vez que se topaba con Marietta, esta se le lanzaba como un animal rabioso y que Cho ya ni siquiera volteaba a verlo.
Iba de camino a su sala común cuando chocó con alguien que casi lo hace caerse de espaldas.
-Oye tú, Mensajero.
"¿Mensajero?" Pensó. Cuando alzó la mirada se encontró con Milicent Bulstrode, quien lo miraba como si fuera un pedazo de mierda atorado en su zapato. Volteó cómicamente a ambos lados del pasillo, para luego a señalarse a sí mismo. Usualmente la chica lo llamaba con sobrenombres más floridos.
-¿Me hablas a mí?
-Idiota, ¿Acaso ves a alguien más?- sí, eso sonaba más a ella.
-No, pero...- iba a decirle algo acerca del extraño mote, pero fue interrumpido impacientemente.
-Escucha, tengo un trabajito para ti.- tragó saliva sintiéndose como sí la chica fuera a pedirle que matara a alguien, cosa que no debía dudar pues la expresión corporal de la slytherin gritaba "cuidado, estoy a punto de arrancarte la cabeza".- He escuchado por ahí que cortas con los novios de otros...
-En realidad fueron sólo dos veces... Y corté con chicas...
-Cierra el pico. Goldstein dice que hizo tus deberes de Encantamientos por una semana, te haré los de Transformaciones.
Abrió la boca de golpe para refutar pero luego decidió cerrarla. La rubia lo miraba con una ceja alzada, retándolo a decir que no.
-¿Por una semana?- recibió una media sonrisa, de esas que a los slytherins les salían naturales, como respuesta.
-Sabía que no eras tan estúpido Potter
-Eh... ¿Gracias?
La chica siguió su camino, no sin olvidar golpearle el hombro al pasar, haciendo que casi cayera, de nuevo. No podía creer su buena suerte. Por un momento la euforia lo llenó, antes de darse cuenta de que no sabía con quién debería "cortar".
-¡Bulstrode!
La chica no se detuvo, pero cuando estuvo a punto de doblar en la esquina lo miró con una sonrisa malévola (al menos eso le pareció a él) y exclamó.
-¡Gregory sale del entrenamiento de Quiddicht a las 7!- para luego marcharse.
¿Gregory? ¿Quién era...?
Oh, Mierda.
Estaba bastante seguro que iba a ser vapuleado. No sólo eso. Goyle iba a arrancarle las tripas y luego iba a comérselas. Tal vez era mejor idea decirle a Bulstrode que corte con su propio novio… o tal vez no, ella podía arrancarle las pelotas.
El equipo de Slytherin se acercaba, encabezado por Draco Malfoy. Se mordió el labio. Lo menos que quería en estos momentos era enfrentarse al rubio, no estaba de humor. Miró el vacío a su lado, recordando a su pequeño amigo traidor. Ron se había negado a acompañarlo, alegando que el sí tenía deberes que hacer y no, no deseaba morir tan pronto. Una voz interrumpió sus pensamientos.
-Pero miren a quien tenemos aquí, San Potter.- exclamó Malfoy con una sonrisa socarrona. Luego hizo un gesto de haber olvidado algo.- ¡Oh! Que tonto, olvidé que ahora te gusta que te digan "Mensajero de Corazones Rotos". ¿De verdad, Potter? Hasta a mí me da pena.
"¿QUÉ?"
-¿De qué rayos hablas, Malfoy?
-Oh, No lo sé.- fingió demencia el rubio.- Tal vez de tu nueva afición por los motes ridículos...
El moreno esperó a que las risas vinieran de detrás de Malfoy, pero estas nunca llegaron. Extrañado miró detrás del rubio, éste hizo lo imitó con el mismo nivel de confusión. La mitad de los chicos de Slytherin miraban a Harry, pálidos. Los que tienen novia, se imaginó el moreno. Luego regresó su vista al rubio capitán quien ponía los ojos en blanco.
-Salazar, esto no está pasando...
Mostró sus ojos grises a Harry quien dio un respingo ante la mirada molesta y se fue bufando, dejando a sus amigos atrás. No sin olvidar golpear su hombro, logrando hacerlo caer. Crabbe y Goyle se apresuraron a seguirlo. Se levantó lo más rápido que pudo para alcanzar al segundo.
-¡Goyle! Eh... Tengo que hablar contigo...
Los tres se detuvieron en seco, mientras que los demás, que se habían quedado atrás, suspiraban aliviados y continuaban con su camino a las duchas. Atrapó a Malfoy mirándolo con los ojos abiertos a más no poder, aunque su mirada iba y venía de él a su amigo el mastodonte. Tal vez pensando que al fin se libraría de Harry. Suspiró, al menos nunca dirían que había sido un cobarde. Antes de comenzar a hablar, verificó la distancia por sí tenía que echar a correr.
-Verás, eh... Goyle. Bulstrode me ha dicho... -Cuando alzó la vista enmudeció al ver el rostro descompuesto de dolor del Slytherin más alto. Luego vio a Crabbe que tenía plantada la lástima en la mirada. Malfoy lo miraba furioso. De repente se sintió muy culpable.- tal vez quieras hablar de esto en otro lado...- dijo de repente, notando que estaba haciendo técnicamente pública la noticia. Goyle sollozó, el sólo pudo empalidecer. Malfoy se le adelantó tanto en pasos como en palabras, tomando el brazo del otro con ademán protector.
-Sabemos exactamente lo que vas a decir, Potter.- el ojiverde pensó que su nombre no podría sonar más como un insulto.- puedes largarte ahora...
-No.- interrumpió Goyle, haciendo que Malfoy lo mirara como sí se hubiera vuelto loco.- quiero que me lo diga, los veré en la sala común.- su voz nasal hizo sentir a Harry peor de lo que ya lo hacía. Malfoy lo miró de una manera horrible, prometiendo mucho dolor en su futuro y se fue jaloneando a Crabbe. Harry no le hizo mucho caso, después de todo, el rubio nunca se atrevía a nada.
-Bueno... Goyle, eh... Pues, Bulstrode... Rompe contigo...- otro sollozo de Goyle lo hizo encojerse.
-Ella... ¿Te ha dicho algo más?
¿Ahora qué? Claro qué la muy perra no le había dicho nada. Estaba seguro que si decía que no, iba a destrozar a pie grande. Pero no podía simplemente inventar...
-Ella dijo que te apreciaba y por eso no podía decírtelo a la cara.- "¿Qué mierda?" Pensó.
- ¿De... De verdad?- quería callarse ya mismo, pero la mirada esperanzada de Goyle no lo dejó.
-Eh... Si, dijo que se la pasó muy bien y... ¡Que mereces algo mejor!...
Goyle sonrió bobamente y luego asintió limpiando su cara redonda de las lágrimas en ella. Harry incluso se aventuró acercarse y palmearle la espalda, o el codo, que es donde alcanzaba.
-Ya vas a ver... Va a llegar alguna otra...- "loca".- …o quien sabe, tal vez Bulstrode se arrepienta...
Contra todo pronóstico, Goyle lo abrazó. Se sintió como ser aplastado por una vaca, pero su lado Gryffindor no lo dejó rechazarlo. Cuando se separaron, el Slytherin se limpió los mocos y con un asentimiento se fue a las duchas o a las mazmorras o a la cocina... Como fuera. Ya tenía asegurada una semana sin Transformaciones.
Ahora sólo tenía que averiguar quién le había puesto el estúpido mote.
En el próximo habrá más Malfoy *-* Espérenlo.
Donot :)
