Esta historia es un fanfiction basado en la historia original Naruto y Naruto Shippūden series por Masashi Kishimoto y en la novela Konoha Hiden y Gaara Hiden.

El momento adecuado: La conclusión

Temari salió rápidamente de la bañera al escuchar esa voz familiar diciendo su nombre.

Tomó una bata de baño y se la puso atándola en su cintura con la cinta que llevaba.

No tardó en plantarse delante de la puerta y la abrió.

- Shikamaru – dijo ella con expresión de sorpresa en su rostro. Ella esperaba que tal vez fuera algún trabajador del hotel.

- Temari... – dijo el Nara dubitativo. Hizo una pausa y justo después le dijo: – Te he mentido.

- ¿Qué pasa? – preguntó ella ingenua.

- No he podido irme... – dijo él con la cabeza medio agachada.

- Pensaba que querías irte a casa ya... – susurró ella mirando sus ojos de vez en cuando.

- No quería – dijo Shikamaru todavía con esa expresión de duda en su cara – pero tampoco quería... caer en la tentación...

- ¿Caer en la tentación? – repitió ella sospechando por donde iba su razonamiento.

Entonces él dio un paso adelante y la abrazó muy estrechamente contra su cuerpo haciendo que sintiera una corriente eléctrica recorrer su espalda. Shikamaru metió su mentón entre el cabello que caía en su cuello a pesar de que lo llevaba un poco recogido. En ese momento aspiró su aroma intentando que se le quedara grabado en la memoria y ella supo que él la necesitaba demasiado en ese preciso instante.

Al igual que ella.

- No tendrías que haberte ido – dijo ella apretándolo más contra sí misma con los brazos rodeando su nuca y reposando su barbilla en el hombro del shinobi. - ¿Por qué te has despedido?

- Porque sigo siendo un poco cobarde pero... – dijo él bajando sus manos por su espalda dejándolas casi a la altura de sus nalgas. – He vuelto para decirte que te necesito... te necesito en mi vida...

- Yo también... – dijo ella acercando sus labios al lóbulo de su oreja y susurrando sus palabras con su aliento rozando su piel.

Shikamaru se sintió demasiado caliente en ese momento ante el roce de sus labios en su oreja y echó su cabeza hacia atrás para mirarla. Ella estaba toda roja y sus ojos verdes brillaban.

Sin pensarlo ni medio segundo se lanzó a su boca y la atrapó totalmente con sus besos robando su aliento.

- Cierra la puerta – dijo ella separándose un microsegundo de sus labios. Él soltó una risita y sin soltarla se echó un poco hacia atrás para poder cerrar la puerta empujándola con el pie.

Ella estaba en plan total de "hazme el amor ahora mismo" y él lo notaba perfectamente por como respiraba mientras la besaba pero él no quería ir tan rápido como a ella le hubiera gustado. De hecho, minutos antes estaba intentando irse a casa para no acabar teniendo sexo con ella después de la cita pero había vuelto sin pensar y ahora estaba todo excitado dispuesto a hacerle sentir unos cuantos orgasmos aunque fuera solo con su mirada devoradora.

Tras un rato de besos y profundos suspiros, Shikamaru puso las manos en sus hombros agarrando la tela de la bata para quitarla despacio dejándola caer al suelo. Temari entreabrió sus ojos y sin dejar de besarlo sacó los brazos de las mangas para que se cayera del todo de su cuerpo.

Shikamaru puso sus manos en el rostro de la rubia y se dedicó a mirarla durante unos segundos para después mirar abajo hacia su cuerpo.

- Eres preciosa – le dijo llevando ahora su mano al vientre de la rubia y poniendo un dedo en uno de sus pezones.

Shikamaru se entretuvo acariciándolo por una eternidad y luego repitió el proceso con el otro. Ella sólo se quedaba contemplándolo con la mirada llena de placer mientras disfrutaba de la sensación agradable de sus caricias. Cuando se cansó de tocarla sólo con sus dedos, agachó su cabeza hasta poder llevar su boca hasta el pezón izquierdo y esta vez lo acarició con su lengua. Temari soltó un gemido a la vez que posaba sus manos detrás de su cabeza animándolo a que continuara.

El Nara continuó lamiendo el otro pezón, volvió al otro y de nuevo al otro. Estaba jadeando de lo mucho que le estaba gustando hacer eso. Luego, dejó su nariz entre su escote y le dijo:

- Se me ha ido toda la sangre de la cabeza – y se puso de pie notablemente excitado por su expresión en el rostro. Temari echó una mirada abajo y vio cómo su miembro estaba muy marcado en el pantalón.

En ese momento soltó unas risitas nerviosas y puso su mano encima del chaleco sólo para ir descendiendo hasta ese sitio pero él detuvo su mano y se agachó de rodillas frente a ella diciéndole que no con la cabeza.

La kunoichi ahora lo miraba desde arriba con expresión de curiosidad pero no tardó en descubrir lo que él quería hacer cuando lo vio enterrar su nariz entre su pubis y su vulva y movió la cabeza hacia los lados como un pervertido. Luego puso su mano en el pubis y con dos dedos trató de abrir los labios para tener mejor acceso. Bajo la luz de la habitación pudo ver perfectamente el clítoris de Temari palpitante y húmedo. El vello púbico de la kunoichi era dorado aunque un tono más oscuro que el de su cabello.

- Deja de mirarme así Shikamaru – dijo ella quejándose. Él siempre se olvidaba de que ella estaba ahí cuando se quedaba embobado apreciando alguna parte de su cuerpo. Como si fuera una obra de arte.

Él se rio y se acercó con su boca para succionarlo. Temari soltó un gemido de placer que sonó por toda la habitación. Shikamaru también gimió -o más bien gruñó- del gusto de escucharla así que siguió estimulándola con su lengua durante unos minutos.

Al final Temari, que ya no se aguantaba más, tuvo que pararlo echando su cabeza para atrás con sus manos.

- ¿No te gusta? – dijo él mirando hacia arriba buscando su mirada y secándose la comisura de la boca con la mano.

- Sí... – su expresión era de excitación total y él notaba que ella quería más.

Shikamaru se puso de pie y, poniendo una mano en su mejilla, se acercó para besarla tiernamente. Temari pudo sentir el sabor salado en su boca por haber estado haciendo... lo que había estado haciendo.

Sus lenguas se acariciaban a la vez que dejaban escapar gemidos de sus gargantas. Shikamaru besó sus labios y luego se fue por la comisura de su boca hasta su mejilla y fue bajando hasta el cuello. Ella mantenía sus manos en la nuca del shinobi que le estaba dando tanto placer. Entonces, él volvió a su rostro y apoyo su frente contra la de ella. Luego un roce de nariz contra la suya anunciaba otro beso pero esta vez mucho más lento y pausado. Shikamaru apretó su cintura con sus manos para acercarla más y sus bocas se quedaron a un milímetro la una de la otra.

Estuvieron así por unos segundos y luego ella abandonó su rostro para ponerse de puntillas y abrazarlo enterrando su nariz en su cuello.

- Hueles muy bien – dijo ella susurrando muy cerca de su oído.

- Me he esforzado – dijo él sonriendo – para gustarte más...

- Ya me gustas mucho... – respondió ella.

Shikamaru bajó sus manos hasta el trasero de la rubia y apretó las dos nalgas. Y con las manos ahí, la levantó llevándola hasta el futón donde la acostó bocarriba.

Él se sentó a un lado y se empezó a quitar la ropa empezando por las sandalias. Se giró a hacia ella y Temari se levantó para decirle:

- Déjame que te ayude – a lo que Shikamaru asintió. Ella le hizo indicaciones para que levantara los brazos y se pudiera quitar el chaleco shinobi. Lo dejaron a un lado y tras un beso fugaz, ella continuó metiendo las manos debajo de su ropa para quitarle la camiseta manga larga que llevaba. Shikamaru se quitó el resto de accesorios justo después para acelerar la tarea hasta que se quedó con el torso completamente desnudo.

Ella se deleitó mirándolo un buen rato y puso su mano en el pecho indicándole que se tumbara. Ahora era turno del pantalón por lo que ella descendió en el futón hasta quedar a una altura a la que pudiera desabrocharlo.

Shikamaru sonreía de medio lado viendo como era despojado del pantalón.

Temari ahora se había quedado contemplando la longitud de su miembro marcado en el pantalón, ligeramente curvado hacia la izquierda. En la parte donde se intuía que estaba la punta, el bóxer azul celeste estaba mojado. Temari se inclinó sobre él y puso su mano encima de toda su extensión acariciándolo desde la base de los testículos hasta la punta del pene. Shikamaru soltó un gemido grave y apretó los labios a la vez que su miembro palpitaba bajo la mano de la rubia, por debajo de la tela.

Ella no podía esperar a destapar la sorpresa así que agarró la goma del bóxer con sus dos manos y se lo quitó por completo sacándolo por sus pies.

- ¿Qué opinas? – dijo él inseguro ahora que ella se había quedado mirando su miembro erecto por unos segundos. A ella le pilló por sorpresa la pregunta, aunque sabía perfectamente qué responder.

- Me gusta – dijo la kunoichi rubia con las mejillas coloradas.

Entonces puso de nuevo la mano encima, ahora tocando directamente su piel. La piel de sus testículos tenía un tono más oscuro que el resto de su piel y este color se degradaba hasta un color más rosáceo en la punta donde se notaba toda la acumulación de sangre. Miró un poco más hacia arriba y se fijó en su vello púbico negro –no tan denso- subiendo hasta acabar por debajo de su ombligo.

Subiendo la mirada por su torso observó sus abdominales marcados y sus pectorales trabajados. Temari bajó su cabeza de repente ante la atenta mirada de Shikamaru, besó la base del pene y fue subiendo hasta la punta donde se detuvo para sacar su lengua y lamer el fluido lubricante que salía de él. Shikamaru no reaccionó bien ante ese gesto de la rubia porque la detuvo enseguida.

- No hagas eso – le dijo con las manos en sus hombros. Temari lo miró sorprendida.

- ¿Por qué? – preguntó ella confusa.

- Porque tengo que poder conciliar el sueño los próximos días...

Temari no sabía a qué se refería exactamente con aquellas palabras pero sabía que acabaría averiguándolo de alguna manera.

Shikamaru se reclinó y la agarró por la cintura para dejarla sentada con las dos piernas a los lados de las suyas y besarla de forma muy pasional.

Ahora, estando los dos desnudos, sólo les separaba una fina capa de aire de poder fusionarse.

Shikamaru trataba de posicionarse alineado con ella mientras seguía besándola pero a ella parecía gustarle más el roce de su glande con su clítoris. No es como si a él no le gustara que ella se estuviera frotando de esa manera pero le estaba volviendo completamente loco.

- Temari... – dijo él separándose unos segundos de ella.

La kunoichi abrió los ojos para mirarlo y se dio cuenta de su expresión ansiosa por lo que entendió perfectamente lo que él quería.

Se mordió el labio con una sonrisa maliciosa y se puso justo en línea con él. Bajó lentamente sin poder evitar hacer una ligera mueca de dolor apretando sus ojos.

- ¿Te duele? – preguntó él dándose cuenta de su gesto.

- No mucho – dijo ella entreabriendo los ojos aunque todavía con señales de dolor en su mirada.

- Despacio... – dijo el Nara acariciando la espalda de la rubia – no tengas prisa...

Ella hizo caso y fue bajando lentamente hasta tenerlo totalmente adentro. La tensión que sentía en su piel era demasiada todavía pues todo se estaba estirando ahí abajo.

- Mírame – dijo él para que ella no se concentrara en el dolor. La kunoichi abrió sus ojos verdes para clavarlos en sus ojos negros. Él siguió hablando:. – Bésame...

Volvieron a besarse, con más ganas aún y Temari sintió como su vagina se dilataba rápidamente amoldándose a su grosor. Ahora la sensación era demasiado agradable porque su piel era cálida y sus labios recorrían su boca, su rostro, su cuerpo... Mientras se mantenían unidos sin moverse un milímetro.

Ahora se sentía desesperada por moverse y cabalgarlo con todas sus ganas. Sin previo aviso, él notó como ella empezó a moverse y le pilló desprevenido el hecho de que oficialmente se lo estuviera "haciendo" .

Shikamaru aprovechó para succionar sus pezones mientras ella se movía encima de él.

Temari se movía enérgicamente y, al principio le pareció excitante y sexy, pero después se dio cuenta de que era demasiado el ritmo que llevaba y le iba a hacer irse en un santiamén.

- No vayas tan rápido – dijo deteniendo sus caderas con sus manos – vas a hacer que me...

- Es lo que intento – dijo ella excitadísima como estaba. Y reanudó su movimiento retirando sus manos de la cadera y llevándolas a sus pechos para que los apretara.

Shikamaru tragó saliva y trató de enviar su mente a otra parte para que no le afectara tanto lo que ella estaba haciendo con él pero no lo estaba consiguiendo.

Al final tuvo que apoyarse en una mano y con la otra sujetar su trasero para inclinarse sobre ella y dejarla esta vez debajo de él, con la cabeza a los pies del futón. Temari se vio sorprendida por su acción aunque no le disgustaba para nada mientras él siguiera penetrándola.

- Eres mala... No puedo dejar que te pongas tú arriba – dijo él con los brazos a los dos costados de ella.

- Es que... No puedo evitarlo... – dijo ella sin sonar muy creíble.

Shikamaru reanudó sus embestidas pausadamente haciendo que ella se muriera de ganas por más.

- Ya no soy virgen Shikamaru – le dijo ella de pronto – no hace falta que seas tan delicado.

- Pero todavía hoy ha dolido – dijo él justificándose.

- Ya no me duele nada... – susurró ella seductoramente – ahora sólo quiero sentirte bien... Fuerte...

Temari pronunció sus palabras haciendo énfasis en el "fuerte" y Shikamaru sufrió una desconexión neuronal. Sus genitales se contrajeron adoptando una postura más tensa aún y bajó su cuerpo instintivamente quedando encima de ella rozando su piel con la piel de su pecho.

- Ahora va... Fuerte... Agárrate – ella se agarró a su espalda y Shikamaru enterró la cabeza en la tela que cubría el futón.

La embistió con fuerza y energía para seguir haciéndolo un buen rato con todas las ganas que pudo. Ella gemía a cada embestida del shinobi como si no hubiera sentido tanto placer en su vida. Sus flujos se estaban mezclando de tal manera que se estaba empezando a escurrir por debajo de sus nalgas. Shikamaru le estaba poniendo tantas ganas que ella tuvo un primer orgasmo aquella noche. Sus gemidos fueron más largos esta vez y él, que pensaba que estaba aguantando bien, al escucharla se sintió tan excitado que tenía que acabar en ese preciso instante.

- No aguanto más – dijo dando sus últimas embestidas.

Unas cuantas más rápido y salió de repente agitando su miembro con una mano encima del vientre de la kunoichi. Dejándola cubierta de semen.

Temari todavía se estaba recuperando de su orgasmo cuando sintió aquel fluido caliente caer en su piel. Los dos emitieron un gemido final y se quedaron en esa misma postura unos segundos recuperando el aliento.

- Shikamaru... – dijo ella cuando vio que él volvía a respirar bien - ¿crees que podrías seguir?

- ¿No has tenido un orgasmo? – preguntó él dudoso.

- Sí... Pero... Quiero más...

Shikamaru frunció el ceño y se rio mirándola.

- Me vas a matar – dijo sonriendo – pero te quiero... No me puedo negar...

- ¿Qué has dicho? – preguntó ella sorprendida por sus últimas palabras.

- Que... Te quiero...

Temari extendió sus manos hacia él que estaba ahora sentado frente a ella y se volvieron a besar, ahora más calmados. Intentaría que el shinobi se excitara de nuevo, por supuesto, porque... Le encantaba hacer el amor con él.

...

- Soy una mierda como novio… ni siquiera he podido respetarte y dejarte tranquila... Para una noche que pasas aquí…

- ¿Quién dice que hacer el amor conmigo significa no respetarme? Eso es muy viejo Shikamaru. – Temari lo dijo con un tono sarcástico que le sacó la sonrisa al Nara.

- En verdad... soy un viejo. Ni siquiera me adapto a los tiempos modernos...

- Tal vez lo seas – dijo ella riéndose.

Los dos estaban ahora metidos entre la colcha, compartiendo la única almohada que había. Uno al lado del otro, mirándose recostados de lado.

- Debería haber comprado condones... – dijo él de repente continuando con sus pensamientos en voz alta.

- ¿Sigues dándole vueltas a las cosas Shikamaru? – ella puso una mano en su mejilla para atraer su mirada hacia ella, ya que sus ojos negros parecían dispersos.

- Podrías pensar que soy un irresponsable por no comprarlos – explicó él ahora mirándola fijamente.

- Sé que no lo eres – contestó ella muy seria – no te tortures tanto. Además, mientras tengas cuidado... A mí no me disgusta así...

- Pero podrías quedarte embarazada – siguió argumentando él.

- ¿Eso te preocupa mucho? – preguntó ella ahora interesada en la conversación.

- Por mí no, me preocupa por ti. – Temari frunció el ceño por no entenderle y él enseguida siguió explicándose – Quiero decir, yo tengo claro el papel que debo asumir si te quedas embarazada por mi culpa.

- ¿Y qué papel es ese?

- Cuidaría de ti y de mi hijo, por supuesto. – dijo él sin dudar. – Pero tú... Me preocupa que te quedes embarazada porque eres una kunoichi. Eres una guerrera. Seguro que ser madre no entra entre tus planes por ahora. No dudo de que algún día serás una gran madre. Pero si no entra entre tus planes no quiero arruinarte la vida.

- ¿Es eso es lo que piensas de mí? – dijo ella ahora con expresión pensativa.

- Sí...

Temari siguió con esa expresión en su rostro como si de repente tuviera su mente en otra parte.

- Oye – dijo él sacándola de sus pensamientos. – No he querido ofenderte. ¿Estás molesta?

Ella de pronto se dio cuenta de que se había quedado embobada.

- No, no lo estoy. – dijo ella esbozando una leve sonrisa – Es sólo que me parece curioso que seas tú el que haya pensado todo esto. Ni yo misma me lo había planteado nunca. Supongo que estaba tan ocupada cuidando de los demás que no me veía con otra vida que no fuera la de kunoichi. Y ahora que me dices todo esto... No puedo evitar imaginarme cómo sería.

- ¿Y qué has pensado? ¿Crees que podrías renunciar a tu vida de kunoichi por dedicarte a ser madre? – dijo Shikamaru curioso.

- Pues... Tal vez... Sí... – dijo ella pausadamente – Me lo estoy imaginando y quizás hace unos años era algo impensable. Pero ahora lo pienso y no me resulta difícil de imaginar.

- ¿Hace unos años hubiera sido algo impensable? ¿Estás segura que ese pensamiento ha cambiado? – dijo el Nara e hizo una pausa para añadir: - Y, ¿qué ha cambiado para que ahora creas que es posible?

Temari se pensó por unos segundos si contestar a esa pregunta por si era algo que le pudiera asustar. Pero ya que se estaban confesando cosas, lo lógico era probar suerte:

- Tú, Shikamaru – respondió ella – Eres tú lo que ahora me hace pensar que no es imposible.

Shikamaru no supo qué responder inmediatamente, pero tras pensarlo un poco, dijo:

- ¿En serio? ¿Yo?

- Te he visto como cuidas a la hija de Asuma. Como la quieres y como tratas de asumir el papel de padre sin que nadie te lo haya pedido. He visto como en los últimos dos años te has convertido en un hombre respetable. Y desde que te conocí no tardé en darme cuenta de que pocas personas aman tan profundamente a sus allegados como tú... Así que, es un buen motivo.

Él sonrió levemente sin saber qué decir. En verdad estaba intentando no llorar de emoción porque sabía que ella podría volver a llamarle "bebé llorón" como solía hacer.

- Ahora también... – Temari siguió hablando tras esa pausa – Me gustaría saber si me amas como a tus seres más queridos. O si sólo te gusto físicamente.

- Mendokusai... – dijo él quejándose – te lo diré de otra manera ya que todavía pareces no creerme. Si a ti te pasara algo me sentiría muy perdido porque tú has sido la persona que me ha orientado cuando no han estado ni mi padre ni Asuma.

- ... Qué profundo. Y eso que eres mi novio oficial hace menos de dos semanas – dijo ella en tono de broma para tratar de aliviar la tensión en el ambiente.

- Eres tú la que ha empezado con temas profundos – dijo él acercándose a ella aparentemente para abrazarla, pero en verdad quería hacerle cosquillas.

- No, eres tú el que ha empezado con el tema de los condones – dijo ella riéndose por las cosquillas que él le hacía. - ¡Para!

Temari se moría de risa hasta que él por fin la dejó descansar.

- Volviendo a ese tema, entonces... – dijo Shikamaru tratando de aclarar sus ideas. - ¿Qué opinas?

- No quiero pensar en el momento en que me toque ser madre. Si tiene que llegar, llegará. Así que por mí, prefiero que las cosas fluyan de manera natural entre tú y yo.

- Entonces creo que estamos en el mismo plano – dijo él satisfecho por saber que las cosas empezaban a ser cada vez menos problemáticas entre ellos.

...

Los días pasaron y Temari empezó a ir más veces a Konoha de lo que solía ir. Y no sólo eso, sus estancias también eran cada vez más largas.

Shikamaru y Temari se veían en las reuniones, cada vez que ella iba en misión diplomática. Alguna vez fueron de misión juntos por otra aldea. Y otras veces ella simplemente le hacía compañía en su oficina.

Él se acostumbró a que, cuando ella se quedaba en Konoha, debía ir a dormir con ella para pasar todo el tiempo posible juntos.

También, en alguna ocasión, Shikamaru le compró un bono de hotel a su madre para que le dejara la casa libre y así poder invitarla a su propia cama.

- ¿Por qué sigues fumando? – dijo ella aquella noche en su habitación cuando él se había levantado a mirar por la ventana mientras fumaba un cigarrillo.

- Al menos uno... No puedo evitarlo... – dijo Shikamaru sobándose la cabeza como cuando estaba nervioso.

- Sí que puedes – dijo ella levantándose desnuda de la cama y quitándole el cigarrillo de entre las manos y apagándolo en el cenicero de la repisa de la ventana.

Shikamaru, que también estaba desnudo, se giró hacia ella y la acorraló contra la cama por lo que acababa de hacer.

- Kunoichi descarada – dijo con tono sarcástico - ¿no me vas a dejar que fume?

- No me gusta nada – dijo ella frunciendo el ceño – Además, corres el riesgo de no ser tan bueno en el sexo.

- No creo que eso me afecte en ese sentido – dijo él burlón.

- No cantes victoria antes de tiempo – dijo ella – Puede que tu capacidad para disfrutar no cambie, pero tus posibilidades de tener descendientes se verán reducidos.

Shikamaru en ese momento se lamentó de que ella fuera tan inteligente y supiera tantas cosas. Había dado en uno de sus puntos débiles, teniendo en cuenta que él era el principal heredero de su clan. No debía jugar con eso.

Él sonrió picarón y siguió haciendo el amor con ella aquella noche...

...

Otra noche de esas tantas…

Estaban tumbados en el futón, ella bocabajo apoyando su cabeza en la almohada mientras que él estaba entreteniéndose besando su piel por todas partes.

- Nunca me has dicho cuáles son tus mayores perversiones – dijo ella una noche de esas que pasaba en Konoha.

- ¿Perversiones? – preguntó él besando ahora sus nalgas – no sé a qué te refieres...

Mentía, evidentemente. Ella soltó una carcajada.

- No me mientas – dijo la rubia – sé que a veces intentas probar cosas y miras como reacciono por si te digo que sí o que no. Pero la verdad es que nunca te digo que sí porque quiero que me lo pidas directamente.

- ¿Así que de eso se trataba eh? – dijo él poniéndose por encima de ella con las manos a sus costados. Bajó la cabeza hasta que su rostro quedó a la altura del de la rubia. – Pues tengo muchas... Y más con una mujer como tú.

- ¿Una mujer como yo? – exclamó ella divertida - ¿Y cómo soy yo Shikamaru?

- Caliente como el desierto… - dijo él casi susurrando mientras acariciaba la piel de su cuello con la punta de la nariz. Ella se derritió por dentro.

Shikamaru se quitó de encima y se acostó a su lado para observar su rostro iluminado por la luz de la ventana. Era ya bastante tarde pero, desde que estaban juntos, se habían acostumbrado a dormirse muy tarde los días que se veían.

Algunos días de hecho habían ido casi sin dormir a alguna reunión y, aunque a Temari no se le notaba tanto, Shikamaru no disimulaba ni un poquito porque no paraba de bostezar. O igual no quería disimular cansado ya de esconderse con ella para poder besarla. Igual quería que todos lo supieran. Fuera como fuera, al final la gente de su entorno acabaría dándose cuenta que los dos empezaban hasta a oler igual por estarse duchando juntos y pasando tanto tiempo mezclados.

Al menos los que trabajaban con ellos ya que, el resto de sus amigos de Konoha probablemente estaban igual que ellos. Todos como animales en celo.

En algún momento, debía comunicarles oficialmente a Kankurō y Gaara que estaba saliendo con su hermana… en algún momento. Antes de que los rumores se hicieran cada vez más grandes.

Temari, en algún momento tuvo que insinuarle a Gaara que no era sólo amiga de Shikamaru. Gaara tuvo que preguntarle a Kankurō que significaba aquello y éste le explicó, pero la cosa había quedado muy en el aire. Gaara podía llegar a ser un poco denso a veces.

Shikamaru sabía que su relación con Gaara era buena, pero por algún motivo temía acabar clavado en una estaca por Kankurō. Sobre todo, por cómo le miraba las veces que había ido por Suna en esos meses. Era como si le estuviera vigilando a ver qué hacía con su hermana. Pero Temari sabía bien como evadirlo y al final conseguían librarse del azote de su mirada.

- Dímelo ya Shikamaru – le dijo ella dándole un ligero golpe en el hombro al ver que se había quedado en las nubes.

- Hey, hace casi tres semanas que no pruebo un cigarrillo por ti. Dame un descanso… - Shikamaru puso su cara de niño bueno intentando convencerla pero él ya había confesado que tenía perversiones con ella y no se rendiría tan fácilmente hasta saberlo.

- Shikamaru…

Ella puso mala cara, como disgustada. Quería que se lo dijera e iba a conseguirlo.

- Oye, si te lo dijera, probablemente me perderías el respeto – dijo él convenciéndola de que no era buena idea.

- ¿Es algo demasiado vulgar? – dijo ella enarcando las cejas. – si ni siquiera me dejaste hacerte… ya sabes…

- No sé que es demasiado vulgar para ti… - Shikamaru ya no tenía escapatoria y estaba en camino de confesarlo todo si ella presionaba más. – y no te dejé… ya te lo dije por qué… hubiera pasado muchos días sin dormir.

- ¿Tenemos confianza o no? Mira si tengo sexo contigo es porque a mí también me gusta. Y no tienes por qué pensar que hay cosas que pueden ser vulgares. Sé que me respetas pero en el sexo hay que traspasar ciertas fronteras. Y si no me gusta, te lo diré.

Él no sabía si confiar todavía en su palabra de que no se molestaría, así que probaría otra cosa.

- ¿Y tú tienes perversiones? ¿Por qué no me dices alguna tuya? – se quejó él para intentar que ella se echara atrás.

- Para empezar está eso – dijo ella rápidamente – lo de que me dejes… darte… placer oral.

- ¿Sólo eso? – dijo el Nara riéndose – qué fácil. Eso no es nada polémico.

- ¿Y lo tuyo sí?

- Puede ser…

Temari se quedó mirándolo con ojos asesinos durante unos segundos y al final él no pudo soportarlo.

- Vale, te lo diré – dijo él suspirando - ¿te acuerdas del día que me dijiste que no te importaba hacerlo a pelo?

- Sí, claro que sí – dijo ella intentando averiguar por donde iba.

- Bien pues, aquello me alegró aunque sabes que si hubieras querido usar protección lo habría hecho sin dudar.

- ¿Y…? – insistió ella para que fuera al grano.

- … el tema es que… - Shikamaru se puso todo rojo por lo que iba a decir – te parecerá una tontería pero… siento como si… cuando hago el amor contigo… parte de mi "amor" se fuera a la mierda cuando eyaculo afuera…

Ella se quedó con los ojos muy abiertos sorprendida porque fuera solo eso.

- ¿Y esa es tu "gran" perversión, shinobi? – dijo ella sin poder aguantarse la risa ante el ceño fruncido del Nara - ¿Qué prefieres eyacular adentro? ¿Eso era?

- Oye, no te rías… - dijo él de mala gana – sabes que es un tema controvertido.

- Sí, pero no es como si quisieras… hacer alguna práctica masoquista…

- Hasta eso no llego – dijo él todavía molesto porque ella no paraba de reírse.

Al final se calmó.

- No te enfades Shika – dijo la kunoichi poniéndose encima de él para poder besarlo desde arriba.

- Entonces, ¿quieres? – dijo él notando que la cosa se le estaba animando ante el roce de la rubia con su entrepierna.

- Ten por seguro que tu "amor" me dejará embarazada, tarde o temprano. – dijo ella con tono burlón.

Shikamaru se levantó quedándose sentado con ella en las piernas y siguió besándola:

- Si te quedas embarazada quiero que mi hijo tenga tus ojos… son tan bonitos…

- Y ni siquiera les has dicho a mis hermanos que eres mi novio… - dijo Temari después de terminar esa ronda con él, sintiendo como el semen de su querido Nara se resbalaba entre sus piernas.

Con esas palabras Shikamaru se sintió helado. Era cierto, ahora no sólo era su novio sino que estaba en proceso de apareamiento con ella y seguía sin decirle nada a sus hermanos.

- Tengo que hacerlo, lo más pronto posible…

Temari había vuelto a Sunagakure para seguir con sus deberes en su aldea. Y a pesar de que le había insistido a Shikamaru que se comprara un "maldito" teléfono móvil, el Nara se resistía a la tecnología. Probablemente no se llevaba demasiado bien con esos aparatos, según le escuchó una vez hablando con su amiga Ino.

Por ese motivo, Shikamaru le seguía escribiendo cartas para preguntarle cómo estaba los días que Temari estaba en Suna.

...

Temari,

¿Puede ser que seas como una droga?

Llevo una semana sin verte y me siento fatal.

Tendrías que mudarte a Konoha.

Shikamaru.

PD. Te quiero.

...

Querido Shikamaru,

¿Alguna vez has pensado en escribirme un poco más en tus cartas? Es un desperdicio completo si mandas una carta y me escribes tres líneas.

Podrías contarme algo más sobre cómo te va.

Temari.

...

Temari,

Mi vida no es demasiado interesante. He estado un par de días fuera por una misión ridículamente fácil. Luego al volver fuimos a darnos un baño a las aguas termales. Y desde aquel día no he vuelto a saber de mis amigos porque al tener días de descanso se han ido con sus parejas.

He estado ayudando a mi madre con alguna reforma. También me ha insistido en que no te lleve a casa a escondidas. Pero sería demasiado problemática… me da pánico.

A no ser que tú quieras verla…

También me ha preguntado si quería una cama más grande… sospecho que es una indirecta.

La verdad es que preferiría mudarme antes que traerte a pasar unos días estando ella aquí. No es por ti, tú eres perfecta. Pero no quiero que te agobie con preguntas. Parece demasiado curiosa. Se lo noto a un kilómetro.

En fin, no sé qué más contarte.

Vuelve pronto. Te quiero.

Shikamaru.

...

Querido Shikamaru,

No soy perfecta ni de lejos. A mí también me da un poco de miedo conocerla, pero tendré que hacerlo en algún momento.

Igual que tú deberías ver a mis hermanos que, aunque ya los conozcas, todavía no saben que eres mi novio. Todos en Sunagakure me preguntan por mi novio de Konoha y tengo que evadir las preguntas. ¿Cómo lo saben? Encima son tan molestos. Y mis hermanos esperando que yo les diga algo…

"Qué problemático" como dices tú.

Por cierto, no quiero asustarte, pero puede ser que por culpa de tu "amor" hace una semana que no me baja la regla.

Temari.

- ¿QUÉ? – exclamó Shikamaru leyendo la última carta que había recibido, sentado en su nueva cama. Se quedó frío por momentos. Aunque después de asegurarse de guardarla en algún lugar que su madre no la leyera se dijo a sí mismo: - Bueno, supongo que esto iba a pasar…

Pensó que la mejor manera de salir de dudas era darse un viaje con la excusa de que tenía días libres. Se despidió de su madre y dejó constancia ante el Hokage antes de irse.

Shikamaru no tardó en buscar a Temari en cuanto llegó a Sunagakure. Las miradas de algunas personas eran casi punzantes en la mansión del Kazekage. De hecho, nadie le preguntó quién era porque, seguramente, ya todos lo sabían.

El Nara tocó a la puerta de la oficina de la kunoichi y la rubia no tardó en ir a abrir la puerta.

- ¡Shikamaru! – dijo ella sorprendida porque esperaba que en dos días recibiría una carta de Shikamaru y en lugar de eso lo tuvo en la puerta de su oficina en tres días.

El joven moreno soltó su mochila en el suelo y entró en la oficina cerrando la puerta. Al momento le dio un beso apretándola contra su cuerpo con todas sus ganas de tenerla por fin de nuevo.

- ¿Te has hecho la prueba? – dijo al soltarla y mirarse los dos a los ojos.

- ¿Has venido por eso? – dijo ella susurrándole con toda su expresión de enamorada.

- Por supuesto, si estás embarazada me necesitas a tu lado…

- No me la he hecho, casi no me ha dado tiempo de reaccionar y has venido.

- Entonces deberías, en cuanto tengas tu descanso para comer.

Los dos volvieron a la oficina de la kunoichi después de comer. Estando en el baño que tenía la oficina Temari, con la prueba en la mano, se hallaba esperando a que saliera el resultado. Shikamaru movía la pierna nervioso contra la pared del baño.

- Podrías haber esperado afuera. – dijo ella frunciendo el ceño al Nara – me pones nerviosa. Ya sabes que esto iba a pasar.

- Igualmente no puedo evitarlo – dijo él sonriendo para aliviar la tensión del momento.

Temari contuvo un gritito cuando obtuvo el resultado y Shikamaru se acercó para verlo.

- ¿Vas a ser madre? – preguntó él con los ojos iluminados.

- Eso parece – respondió ella también sonriendo con una lágrima de felicidad cayendo por su mejilla.

- Por fin puedo atenderte – dijo el joven Kazekage sentándose en su silla frente al escritorio – me han dicho que has estado esperando desde que llegaste de Konoha para hablar personalmente conmigo.

- Así es, y también con Kankurō – dijo Shikamaru mirando a los dos hermanos de frente.

Shikamaru, unas horas después de ver el resultado de la prueba con Temari en el baño, le dijo que aprovecharía ese día para decirles a sus hermanos lo de su relación.

- ¿Y bien? ¿De qué querías hablar con nosotros? – dijo Gaara intentando que fuera al grano.

- Es sobre vuestra hermana y yo. Estamos saliendo hace ya varios meses…

Temari, que se encontraba detrás de Shikamaru allí plantados de pie en la oficina del Kazekage, se sintió como si de repente su cuerpo fuera de arena y se desmoronara en el suelo.

- … y aparte de comunicaros oficialmente eso, me gustaría saber si tengo vuestra aprobación porque – Shikamaru hizo una pausa en la que Temari dirigió su mirada a él sintiendo que lo que iba a decir iba a ser algo totalmente inesperado. Y así lo hizo: - Me quiero casar con ella.

Gaara se sorprendió bastante a pesar de que ya sospechaba lo de la relación, aquello era muy repentino. Kankurō dio un golpe en la mesa y exclamó:

- ¡Era evidente que te estabas viendo con mi hermana! – él parecía un poco aliviado por saber la verdad, aunque no era explicable su enfado según pensaba Shikamaru. - ¡Podrías haber tenido la decencia de haberlo dicho antes!

- Lo siento de veras… estos meses han pasado demasiado rápido y yo he sido la persona más feliz del mundo a su lado. Así que no me he dado ni cuenta de cuánto tiempo había pasado. – Shikamaru dijo todo eso con tal tono de disculpa que a Kankurō se le fueron las ganas de pegarle.

Gaara había puesto las manos cruzadas delante de su rostro y había cerrado los ojos meditando la respuesta:

- Por mí bien – dijo cuando su hermano y Shikamaru terminaron de hablar.

Kankurō miró a Gaara impotente. La opinión del Kazekage casi valía más que la de él y la había dado tan rápido. Ahora si él respondía lo contrario quedaría ridículo.

Temari llevaba un rato de piedra al lado de Shikamaru. Después de hablar con sus hermanos le preguntaría a qué se debía todo eso.

- Bueno… a mí… me parece obvio que te quieras casar con ella… - fue lo único que dijo Kankurō.

- Arigatō… - respondió Shikamaru haciendo una reverencia.

- ¡Shikamaru! – dijo ella en el pasillo ya afuera de la oficina - ¡Estás loco!

- ¿Por qué? – exclamó él encogiéndose de hombros.

- No me habías dicho nada de eso… ¡de casarte conmigo!

- Eso es porque todavía no te he dado un anillo – se explicó él - ¿quieres que te preguntara si te quieres casar conmigo ahí delante de tus hermanos?

- No pero…

Antes de que ella se pudiera dar cuenta, él se había agachado y estaba tomando su mano a la vez que sacaba una cajita de su bolsa de armas ninja.

- Temari, ¿te quieres casar conmigo?

Temari se sintió de nuevo como si fuera de piedra. Las piernas le flaqueaban y el pulso estaba a mil. ¿Eso de verdad estaba pasando? Se preguntaba.

El anillo era de plata con una esmeralda en medio. Era muy finito, discreto y lo suficientemente bonito para su gusto.

- Sí… - dijo ella con la respiración entrecortada – claro que sí…

- Entonces desde hoy eres mi prometida oficial – dijo Shikamaru poniéndole el anillo que le había comprado justo antes de salir de Konoha.

Se levantó y se dieron un beso que hubiera hecho que su hermano Kankurō se replanteara lo de darle una paliza al Nara.

Varios días más tarde en Sunagakure…

- ¿Gaara, estás aquí?

La puerta se abrió con un sonido metálico, y una kunoichi joven entró.

Ella era una mujer hermosa, con el pelo de un color dorado que recordaba a la arena del desierto que brilla bajo el sol de la mañana.

No había mucha gente en el pueblo que hablara con Gaara, que era, después de todo, el Kazekage, de manera amigable y familiar. Y, de entre todas las mujeres del pueblo, solo esta mujer le hablaba con tanta familiaridad.

Esta mujer era Temari.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó Gaara, sintiendo sus labios tensos relajarse un poco.

Cuando su hermana mayor iba a la oficina por ella misma, por lo general no era por nada importante. Si tuviera algo que ver con el trabajo, su hermano mayor Kankurō la habría acompañado.

- Jeje… - ella soltaba unas risitas.

Así como él había pensado, Temari se sentó a hablar con él, pero había una amplia sonrisa relajada que se extendía por su rostro.

- No es nada serio. – dijo ella. - Tengo otra carta de Shikamaru, como puedes ver.

- Ya veo.

- Dice que, por más que le insisto, sigue escribiendo todo en papel porque todavía no confía en la seguridad de que el nuevo sistema de correo electrónico. - explicó Temari. - Es un método bastante anticuado, pero aun así lo hace porque él es muy cuidadoso. Especialmente ahora.

Shikamaru era ahora el prometido de su hermana mayor. Él era un shinobi increíblemente sutil y astuto. Se conocieron durante los exámenes Chūnin de Konoha.

Cuando Temari le dijo Gaara sobre ella y la relación que tenía con Shikamaru, había estado muy sorprendido.

Pero cuando Gaara le dijo a su hermano Kankurō él le había dicho:

- Era obvio.

- ¿Lo era? – dijo el pelirrojo con total ignorancia.

Kankurō no se imaginaba que su hermano era tan denso. El día que Temari recibió la primera carta juraba que Gaara sabía algo y la realidad era muy diferente. Quizás Gaara solo pensó que aquella carta era normal porque Temari y Shikamaru eran "buenos amigos".

Gaara se había vuelto extremadamente preocupado después de esa conversación, e incluso leyó la historia de amor 'Icha Icha Paradise' para tratar de entender cuáles eran los signos que se perdió. Pero, al final del día, llegó a la conclusión de que los que no entienden iban a seguir sin hacerlo.

- El sistema de encriptación utilizado en el correo electrónico se ha desarrollado bastante. Los detalles se encuentran en el archivo de THX-1138 enviado por el Raikage.

- No, eso no es de lo que estoy hablando… - dijo Temari echándose una mano a la cabeza.

-… ¿No estábamos hablando de correo electrónico? – dijo el joven Kazekage.

- Ahhh…. - Temari dejó escapar un suspiro muy exagerado, encogiéndose de hombros. - Gaara, me pregunto por qué cuando se trata de cosas como esta, eres tan malo como Naruto de Konoha.

- ¿Hay algo malo en lo que acabo de decir?

- Lo hay. Realmente lo hay. - Temari apuntó con su abanico a Gaara. - Cuando una mujer está hablando de cosas como esta, ella preferiría que la escuchen lo que dice el contenido de la carta. ¿Entiendes?

- ¿Hay una emergencia de algún tipo?

- No, es por eso que te digo… - Temari dio una sonrisa forzada, y parecía que ella renunció a explicar en detalle. - Es sobre la ceremonia, la ceremonia. La fecha prevista para la ceremonia.

-Ah… - dijo el pelirrojo entendiendo por fin.

La fecha para la ceremonia de boda era, de hecho, uno de los problemas no resueltos de Gaara, estaba clavado en un panel de corcho dentro de su mente.

Temari era la hermana del Kazekage y, en la misma línea, su futuro esposo Nara Shikamaru era una figura de autoridad en la aldea de Konohagakure. Por lo tanto, la política estaría altamente involucrada a la hora de la ceremonia. Los detalles de la ceremonia no podían decidirse solamente por la gente que se casaría.

Si se cometía un error en las decisiones, más de cientos de ninjas podrían morir.

Desde la antigüedad, la relación de Konohagakure y Sunagakure siempre había sido muy estrecha.

Al principio, en el momento en que los Cinco Kages existieron, Sunagakure sólo pudo sobrevivir porque Konohagakure les había dado un terreno fértil en un acuerdo secreto entre ellos. Después de eso, se podría destacar que el pueblo sureño de Sunagakure estaba dirigida lejos de las parcelas mucho más abundantes de la tierra propiedad de la aldea norteña de Konohagakure.

Incluso antes, cuando Gaara y Temari conocieron a Naruto y Shikamaru de Konoha, habían sido atrapados dentro de una vorágine de esos esquemas y tácticas de los shinobis.

Pero, dicho así, parecía que Sunagakure siempre había sido un agresor injustificado y solitario. Sin embargo, el mundo shinobi no era un lugar tan sencillo.

La verdad era que después, Konohagakure había llevado a cabo un sinnúmero de planes para desestabilizar Sunagakure. Por muchos años, las dos aldeas mantenían las apariencias de las naciones aliadas en el exterior, mientras que la tensión corría gruesa y dura debajo del agua. Era precisamente debido a la larga historia que tenían las dos aldeas que había una enorme importancia política en el hecho de que Temari, la hija del Kazekage anterior, ahora estaba por casarse con el líder del Clan Nara de Konohagakure.

Ésta era por fin una clara señal de que los dos pueblos no eran aliados solamente en papel y había una verdadera tregua entre ellos.

Gaara dijo:

- Estaría bien si del lado de Konoha aceptan nuestros términos propuestos para la fecha de la ceremonia.

- Estás siendo poco sentimental... - Temari replicó. - ¿Cuánto crees que Shikamaru y yo hemos destruido nuestros cerebros pensando en el tema?

- Sería bueno que los responsables de la seguridad lo aceptaran también. – volvió a hablar el pelirrojo.

- No, definitivamente no estás siendo nada lindo en absoluto. – volvió a replicar ella – Ya… sólo sé honesto y di que estás sintiendo un poquito de celos.

Temari se agachó e inclinándose, pellizcó las mejillas de Gaara.


Muchísimas gracias por todos los mensajes que he recibido! No esperaba tanto apoyo! Ha sido genial. Espero que el último capítulo merezca la pena.

No me preguntéis por más continuación de este fic porque la historia ya entra en lo de la boda y el bebé y eso es justo lo que estaba desarrollando para el fic "Cuanto queda para la felicidad parte II" que si no lo habéis leido os invito que lo leáis.

Aquel me lleva mucho trabajo porque es un proyecto que llevo desarrollando ya varios años. Escribí este fic porque no me podía sacar de la cabeza una nueva línea de desarrollo diferente a la que yo tengo en mi mente a raíz del Konoha Hiden y del Gaara Hiden.

A pesar de que he sido capaz de escribir este fic, que cubre las dos novelas, sigo pensando que es totalmente ilógico que en cosa de unos 5 meses se hicieran novios y estuvieran prometidos.

En mi versión de Konoha Hiden + Gaara Hiden remix, he metido lo del embarazo de Temari para justificar que en tan poco tiempo ya quisieran estar comprometidos. Sólo así me suena más lógico pero ni tanto.

En fin, de nuevo muchas gracias y espero ver vuestros reviews en los próximos capítulos que publique de otros fics! Para estar al día teneis que darle a "Follow Author" y así os notificarán al correo cuando publique cualquier cosa.

Besos y abrazos!

WTK