Pairing: Riren [Rivaille x Eren]

Warning: Yaoi [BxB], AU, posiblemente un poco OoC.

Disclaimer: Shingeki No Kyojin le pertenece a Wit Studio

N.A: Hola gente, bueno, siempre tuve pendiente escribir una historia RiRen, me encantan, y ayer, me imaginé a Levi siendo vampiro y mordiendo a Eren y afasasafsafsaddasafsfa. -Nosebleed, nosebleed. (?)- Espero que os guste. x3 Depende de la Reviews si continuo o no, es que no sé si os va a gustar, esto en sí es un prólogo, es un poco rollo, pero es necesario para ambientar la historia. uwu


Desde pequeño le habían gustado las historias fantásticas, le apasionaban, le hacían entrar en un mundo que era diferente, genial, un mundo perfecto. No es que se lamentará del lugar donde vivía o algo por el estilo, pero siempre había pensado que si viviera en un lugar donde existiera la magia o cosas del estilo sería terriblemente magnifico.

Y si alguien tenía la culpa de esos gustos por la fantasía era su madre, de pequeño le leía contantemente libros, en su mayoría sobre magos, que simplemente le habían acabado encantando, pero, por desgracia, tuvo que dejar las historias de fantasía a los diez años, pues su madre murió en un supuesto accidente, o eso fue lo que le dijeron, y él tuvo que madurar demasiado rápido, pues su padre apenas estaba en casa, a pesar de ser doctor no trabajaba en una clínica, lo hacía a domicilio, y al ser reconocido por su discreción y su buen trabajo, eran constantes las veces en las que le llamaban para ir a otros países o ciudades, sucediendo que durante días no podía estar en casa, dejándole solo en casa, por supuesto, nadie sabía de eso, Eren no pretendía dar pena diciendo que estaba solo o algo así, el podía vivir por sí mismo, aunque alguna que otra vez acabará mal, siempre se levantaba, aguantó de esa manera cinco años, cinco años de infancia perdida, hasta que a los quince, su padre se fue de manera definitiva, no le explico nada, aunque tampoco es como si él le hubiese pedido explicaciones, había aprendido a cuidarse por sí solo, además tenía a sus amigos, Armin, un joven chico de su edad, con el pelo rubio hasta los hombros, y unos ojos azules que parecían reflejar el celeste cielo, él, en opinión de Eren, era muy inteligente y astuto, más de una vez le ayudó con las tareas que no entendía, era su mejor amigo, lo tenía claro. Después, y por otra parte, estaba Mikasa, una joven de gran carácter, cuando la conoció tenía una preciosa melena negra que le llegaba a la mitad de la espalda, pero se la cortó poco después de empezar la secundaria, ella era una gran chica, sin duda, fue la primera en darse cuenta de que el padre de Eren no solía estar en casa, aún hoy en día, el castaño seguía preguntándose como lo había averiguado, pero agradecía que lo hubiese hecho, desde que se dio cuenta, Mikasa le ayudó muchísimo, se quedaba con él en casa, le enseñó a cocinar platos medianamente decentes, ya que Eren se alimentaba principalmente de cosas poco saludables pero fáciles de cocinar y le protegió en más de una pelea, en resumen, el castaño podía decir que si seguía en pie era gracias a sus dos mejores amigos, que le habían apoyado en absolutamente todo.

Y ahora, a sus dieciséis años, no sé podía decir que Eren Jaeger fuera un mal estudiante, continuas cases con Armin y Mikasa le había ayudado a no convertirse en un suspendedor nato. Por eso, era que en la situación actual, el castaño podía permitirse un respiro, por ahora aún no había tenido que buscarse un trabajo a medio tiempo, pues su padre, dentro de la irresponsabilidad de dejarlo solo, se dignaba a mandarle dinero mensualmente. Era esa la razón por la que Eren solía aprovechar su tiempo libre para leer los libros de fantasía que debía de haber leído cuando era más joven, el problema venía en que siempre se acababa creyendo las historias como si fuesen reales, más de una vez su pelinegra amiga le había dicho que no podía seguir creyendo en la magia, vampiros y hadas a su edad, pero el castaño se negaba, el podía hacer lo que quisiera con su vida, y si quería creer en esas cosas que a muchos les parecían estúpidas, no veía porque tenían que meterse, de todas maneras no es como si le hiciera daño a alguien con sus creencias. ¿Qué tenía de malo querer refugiarse en otros mundos temporalmente cuando tu vida había sido un completo desastre? Nada. Suspiró, no le gustaba pensar sobre su vida, miró el reloj que descansaba sobre la mesita, al lado de su cama, justo donde estaba ahora, esperanzado de que aún fuera demasiado tarde, se llevó una decepción, pasaba de media-noche y mañana tenía clase, tendría que dejar el libro, esta vez era uno sobre vampiros, esos seres le fascinaban, se preguntaba cómo serían realmente, era temerario, pero le encantaría ver uno, después de todo, dudaba de que atacaran a la gente así porque sí, con esas ideas se durmió, alcanzando un profundo sueño.


-Es de noche, no se ve nada por la ventana.

-Ugh, cállate, ¿Quieres? Estaba tranquilo, no me vengas a molestar. De todas formas, ¿A qué has venido, Irvin?

-Deberías calmar esos ánimos, Levi. Y no lo digo por mí, sino por todos en general, sé que no está en tu naturaleza ser alegre, pero creo que te pasas de borde. De todos modos, venía a dejarte un nuevo "libro" que han escrito los humanos sobre nosotros. –Dijo el rubio, posando el ejemplar sobre una mesa con una copa de plata y un líquido de un bonito color carmesí en ella.

-No es mi culpa si no os agrada mi carácter, como tú has dicho, no está en mi naturaleza ni ser alegre ni regalaros flores, y no voy a cambiar solo porque os moleste. Y en cuanto al libro… Creo que he dicho en varias ocasiones que hace tiempo que dejó de interesarme lo que escriban sobre nosotros. –Dijo mirando con un deje de desprecio el ejemplar, con una portada bastante llamativa, que estaba sobre su mesa.

-Tú verás, esta vez han escrito cosas interesantes, ya sabes, no han dicho que no podemos salir a la luz del sol, en algo han acertado.

-Pero estoy seguro de que han hecho que nos enamoremos de una humana, ¿Cierto? –No escuchó la respuesta del rubio, porque ya sabía que había acertado.- Eso es patético, nosotros no nos enamoramos de humanos, y menos por su belleza interior, por favor… Deberían usar un poco esa cabeza suya para escribir cosas normales.

-Podrán parecerte lo que quieras, pero leerlos te informará sobre como creen los jóvenes de hoy en día en nosotros, y así podrás conseguir una presa con más facilidad. Y en cuanto a lo segundo, no es verdad, muchos de nosotros se han enamorado, Levi, que tú no seas capaz de sentir afecto por los demás… No significa que el sentimiento del amor no exista entre nosotros. –Finalizó Irvin, sabía que no podría sacar mucho más de Levi, era como hablar como una pared, podías exponer mil argumentos, pero él los ignoraría todos, dio un último vistazo al chico, antes de irse, pero él seguía mirando por la ventana.-

Cuando oyó la puerta cerrarse, supo que Irvin se había ido, se giró y tomó parte del contenido de la copa, era dulce, quizás demasiado, pero tampoco podía quejarse, tomó el libro que Irvin había dejado, supuso que lo dejó a propósito, pero en seguida lo dejó de nuevo en su lugar, en poco tiempo estaría rodeado de adolescentes del tipo que leen esos libros, de hecho, al día siguiente, empezaría a ejercer como maestro en un instituto, no era el mejor trabajo del mundo, pero tendría las presas a su alcance, aunque, sospechaba, que , como siempre, no encontraría una de su agrado, nunca lo hacía, y siempre tenía que conformarse con otra cosa. Suspiró de nuevo, pensando en el último comentario del rubio, sabía que los vampiros se enamoraban, por supuesto que lo sabía, pero para él era imposible, no es como si le importara, después de todo no era algo de importancia en el trabajo de caza, pero a veces se sentía solo, y se preguntaba sí, algún día, encontraría a alguien, que con amor o sin él, le ayudará a quitarse ese vacío.