Pairing: Riren [Rivaille x Eren]

Warning: Yaoi [BxB], AU, posiblemente un poco OoC.

Disclaimer: Shingeki No Kyojin le pertenece a Wit Studio

N.A: Buenos días/tardes/noches/madrigadas/atardeceres/amanecer es... (?) Okno. xD Lo siento, me he tardado un montón en actualizar, no tengo perdón. ;-; Bueno, espero tenerlo. xDD La verdad es que últimamente no tengo mucho tiempo. uwu Pero bueno, intentaré organizarme mejor y actualizar más a menudo, cada semana o cada dos. (?) Con suerte lo conseguiré. \o/ Bueno, debido a que yo soy de España, Europa, cuando escribo utilizo el castellano, que creo que difiere un poco del español latino, por eso, y para si alguien de por allí me lee, os dejo estás notas de palabras que igual os suenan raras pero aquí son lo más normal del mundo. xD Aunque en realidad seguro que las entendéis perfectamente. ;-;

Teléfono/Móvil - Celular, creo que es así. D:

Coche - Carro, auto, automóvil... Espero que haya acertado en una, al menos. D:

Cuarto/Habitación-Pieza, o algo así. ;-;

Hasta aquí la lección de Anny sobre como intentar buscar sinónimos. Nos vemos en el próximo capítulo. Okno. xDDD


El tiempo pasaba, había desbloqueado su móvil para mirar si tenía mensajes innumerables veces, sabía de sobra que él podía cuidarse solo, pero aún así no podía evitar preocuparse, muchos se lo habían dicho, que se comportaba como una hermana, más todos ellos sabían también que los sentimientos que ella demostraba por el castaño se alejaban del amor fraternal.

Todos lo sabían, menos Eren, que era quién principalmente debería saberlo. La asiática no estaba dispuesta a decirle sus sentimientos, porque sabía que lo que el de ojos verdes sentía por ella no era otra cosa que cariño, y se le decía que lo amaba de otra manera… Un cambio tan brusco pondría en riesgo la estabilidad con la que contaba ahora en relación a Eren, es decir, ahora mismo tenía las llaves del piso del chico y eran numerosas las veces en las que se había quedado a dormir allí, pero no estaba seguro de que eso pudiese continuar así si ella se le confesaba, el de ojos esmeralda no era muy espabilado en cuanto a temas amorosos se refiere, pero estaría claro que después de eso no vería los "¿Te importa si me quedo a dormir aquí?" o los "No seas tan perezoso, ¿O acaso tendré que llevarte yo a la ducha?" de Mikasa de la misma manera.

Esa era la única razón por la que no le había dicho nada, prefería que sus sentimientos fuesen ignorados y estar a su lado, que ser rechazada y desplazada. El amor era cruel, pero también era hermoso, y estaba dispuesta a aguantarlo.

Desbloqueó el móvil por vigésima tercera vez, y nada, le había pedido –más bien exigido- a Eren que en cuanto saliese de su castigo le mandase un mensaje de inmediato, pero por ahora no había recibido nada. Empezaba a molestarse, no sabía cuánto tiempo llevaba Eren con ese nuevo profesor, pero de seguro ya había superado la hora y media que como mucho –cuando el profesor estaba realmente molesto- duraban los castigos. Obviamente, había pensado en miles de posibilidades, el móvil del castaño se había quedado sin batería y no podía enviarle nada, o el profesor amargado se lo había quitado alegando algo, quizás simplemente seguía allí o, lo peor, había sido atacado por alguien. Pensar en el tema solo la ponía más y más nerviosa. Por suerte, justo a tiempo, el tono de llamada sonó y ella cogió en el momento, sin siquiera prestar atención a quién le llamaba.

-¿Mikasa?

-¿Eren…?

-Ah, menos mal, temía no que escuchases la llamada. V-Verás… Habrá notado que no te he llamado con mi móvil…

-¿Eh? Ah, sí… -Mintió, no le iba a decir que había estado tan preocupada que ni siquiera se había parado a mirar si era él quién le llamaba o había sido una compañía telefónica.-

-Bueno, eso es…El profesor Levi me ha dejado su teléfono, porque la verdad, es que no me había dado cuenta de que el mío no tenía batería… -La asiática pudo escuchar una leva risa por parte del castaño, lo que consiguió sacarle una sonrisa, pero entonces se dio cuenta de lo que el de ojos esmeralda había dicho.

-¿L-Levi? No es ese… Oh, Dios… Eren, ¿Aún sigues con ese amargado? Iré a buscarte, los castigos no duran tanto, y me importa bastante poco que sea nuevo lo que está haciendo es injusto y-

-Ya, cálmate… Si estoy aquí es porque quiero. Sé que estás preocupada, pero, por una vez, confía en mí, ya no soy un crío, y él está conmigo.

-¡E-Ese es precisamente el problema, Eren! Sé perfectamente que ya eres adulto. ¿Pero acaso no viste esa cara de amargado que tiene ese profesor? No puede ser bueno estar con él, ¡parece capaz incluso de acosarte!

-¿Te refieres a mí, Ackerman? Aún no he tenido tiempo de leerme por completo las reglas de este lugar, pero estoy seguro de que insinuar que en un profesor es un amargado y un acosador no es una buena conducta.

La pelinegra aguantó la respiración, ¿Por qué Eren le había devuelto el móvil al profesor? Sabía que llamarle eso no era para nada algo correcto. Pero ese amargado no sería capaz de demostrar que ella había dicho realmente eso, no había ningún testigo, Eren estaría de su parte y ella tenía un expediente impecable que la abalaba.

-Y-Yo… -Lo había pensado muy bien en la cabeza, pero contestarle a esa voz carente de sentimientos era realmente difícil, así que se decidió por lo más rápido y eficaz, colgar, no es que fuese la mejor opción, pero enfrentarse al profesor Levi tampoco era mejor, temía que el próximo castigo fuese para ella y que durase un día entero, sabía que eso sería un motivo de burla para Eren, que seguramente se mofase de que la mejor alumna de la clase era incapaz de responderle a un nuevo profesor… ¡Ah! Eren… ¡Él aún seguía allí! De verdad que quería ir a por él, pero… Demasiado riesgo, le esperaría en casa.


-¿L-Le ha colgado, en serio? Lo siento, a veces se pone nerviosa y… -Tenía que pensar una excusa rápido, ¿Desde cuándo Mikasa –la gran Mikasa que era la mejor en todo y desconocía el significado de miedo y fracaso- se ponía nerviosa? No había precedentes, incluso cuando una vez estuvieron a punto de atracarla, la asiática no solo estuvo tranquila, si no que les pegó una paliza a los atracadores y se fue tan campante… ¡Era imposible que ahora le asustara la voz de un profesor!- Ya sabe… Profesor nuevo, supongo que tendría miedo de que me pasara algo… Todo eso junto…

-Ah, bueno, no me importa realmente, solo creo que es un poco exagerada. Parecía realmente enfadada con la idea de que te quedarás conmigo aquí… -Se guardó el móvil en una de los bolsillos de su abrigo, mientras notaba la mirada esmeralda sobre él.- Tienes una novia bastante celosa, ¿no? Hasta el punto que cree que un profesor "amargado" de tu mismo sexo y que dobla tu edad te acosaría.

-¿¡N-Novia!? ¡No, por favor, no tome una idea equivocada! Mikasa no es mi novia… Lo nuestro es más bien una relación de hermanos, cuidarnos mutuamente y esas cosas… -Se excusó, aunque sin saber muy bien porque, se lo había pasado bien escuchando al pelinegro durante lo que había durado el castigo, pero de ahí a querer evitar de esa manera que Levi pensase siquiera que la asiática tenía algo con él, había un trecho, ¡Debería darle igual lo que alguien como Levi pensara! Y aún así…

-Lo capto, así que cállate, mocoso. Eres igual de exagerado que ella, que molesto. –En realidad ya sabía que ellos no eran novios, se veía claramente por la forma en el que el castaño le hablaba a la asiática, pero aún así quiso asegurarse por alguna razón, aunque no había pensado que el chico se pondría tan nervioso.

-Lo siento… -Bajó levemente la cabeza, arrepentido y evitando la mirada de aquellos ojos oscuros, se notaba a la legua que a Levi no le gustaba ni que la gente gritase ni que exagerara infinitamente las cosas, y él había hecho ambas, sí quería mejorar la relación con el profesor, desde luego, ese no era el camino.- No debí gritar…

Por algún motivo, sintió algo raro al ver como el menos bajaba la cabeza, durante un momento creyó ver los ojos esmeraldas brillando con intensidad, no por alegría, si no queriendo aguantar lágrimas que amenazaban con salir, le pareció absurdo, nadie lloraba por algo tan estúpido, y sin embargo, dudaba de que su vista le hubiese traicionado, y aquello, aunque le pareciera estúpido, le entristecía. ¡Quién lo diría! Levi, el vampiro sin corazón o sentimientos –bautizado así por la loca de Hanji- volvía a sentir algo gracias al infantilismo de un crío, parecía imposible, pero así se sentía, y no era agradable.

-Vamos, Jaeger, recoge tus cosas, el castigo se ha acabado… Te llevaré a casa. –Alcanzó a ver cómo, aún con la cabeza agachada, el menor negaba mientras susurraba un bajísimo "Iré yo solo, no se preocupe." Que probablemente Levi no hubiese escuchado de no ser por su magnífico oído.- Vamos a ver, mocoso de mierda, he dicho que te voy a llevar a casa, ¿Entiendes? ¿O acaso no has visto lo tarde que es? No me apetecería que con esa cara de niñita bebé te atacaran y tener que aguantar a Ackerman mañana quejándose como una loca.

Eren se pudo recto de inmediato, parecía que hoy lo hacía todo mal, acabaría consiguiendo que Levi le metiese una paliza, solo de pensarlo tenía ganas de huir de allí, pero sospechaba que eso solo haría crecer la ira de Levi, así que recogió sus cosas y siguió al pelinegro, que se disponía a salir del aula, no se sorprendió cuando vio que las luces de todo el instituto –a excepción de las del pasillo por el que ambos iban ahora- estaban apagadas, probablemente todos se habían ido hace un buen rato y ellos aún lo hacían ahora. Una vez llegaron a la puerta, ambos se dieron cuenta de que estaba lloviendo fuertemente, vamos… ¿Algo podía salir peor? Ninguno de los dos tenía paraguas y el castaño sospechaba que el pelinegro se negaría a que entrara mojado en su coche… Ah, parecía que finalmente tendría que volver a casa solo.

-Acércate. –La voz de Levi sonó autoritario, y despertó a Eren de sus pensamientos, el pelinegro tenía su abrigo sobre su cabeza, probablemente para cubrirse con él de la lluvia.- Tsk, ¿tengo que traerte yo?

-N-No… -El castaño se quedó pasmado, desde el principio había pensado que, con el carácter que Levi le había mostrado, le habría mandado a la mierda, pero incluso le estaba ofreciendo compartir el abrigo para refugiarse de la lluvia, le parecía irreal, pero no iba a desaprovechar la ocasión de poder ir sin mojarse, así que se acercó al profesor y ambos salieron.

En un principio había pensado en echarlo, por supuesto que sí, no quería por nada del mundo que su auto se ensuciase por ese niñato de mierda, pero después, lo había pensado mejor, Eren le había llamado la atención, en principio había pensado que simplemente era porque le había resultado gracioso ver como trataba de hacer las cosas bien para no ser golpeado por él –aunque lo fue- o como intentaba mantener la voz firme, pero él no era el tipo de persona que se sorprende por eso. Entonces lo supo, eran sus ganas de vivir. Alguien como él, con el corazón parado, la sangre congelada, y toda una eternidad por delante para limpiar y limpiar, no entendía el afán humano por vivir cada día como si fuese el último, era algo incomprensible, pero ese chico que ahora caminaba apurado a su lado llevaba al límite eso de vivir al máximo, sufriendo con ello las consecuencias. Era curiosidad, eso era todo, pero por lo menos era algo, sospechó que quizás, pasar tanto tiempo con Hanji en el pasado le acabó pegando esa curiosidad innata que tenía la chica y ahora se veía afectado.

Suspiró por enésima vez en el día mientras abría la puerta delantera del coche y le ofrecía a Eren que pasara, mientras él entraba después para sentarse en el asiento del conductor. Sabía que al castaño le debería de parecerle extraño su comportamiento, a pesar que durante el castigo habían mantenido agradables charlas, también había gritado y pegado al de ojos esmeraldas cada vez que una mota de polvo en un lugar que supuestamente había sido limpiado, y en cambio ahora, le trataba bien. No es que de repente le hubiese nacido la vena de la preocupación y el cariño hacía Eren, en absoluto era algo como eso, se trataba más bien de querer mantenerlo bien, después de todo, le había echado el ojo como posible presa, y ninguna de sus posibles presas deberían enfermar o ensuciarse, era por eso que le había impedido ir solo y mojándose, quizás no hoy, pero dentro de unos días probablemente sus colmillos estarían clavados en el cuello del chico y no quería que le transmitiese gérmenes o cosas infecciosas.

-Esto, profesor Levi… ¿No va a arrancar? –preguntó inocentemente Eren, rezando internamente por no ser golpeado por esa inocente pregunta, pero es que el moreno se había absorto en sus pensamientos y aún no habían comenzado el viaje.

-Ag, sí, cállate, aún por encima que te llevo, te atreves a quejarte. –Gruñó claramente molesto el de ojos oscuros, causando un leve temblor en el castaño, que se arrepentía de sus palabras.

Una vez comenzado el trayecto, Eren se esforzó por intentar mantener una conversación –más allá de decirle de donde vivía- con Levi para así asegurarse llevarse bien con el profesor, dejando olvidada la mala manera mediante la que se habían conocido, pero el moreno estaba bastante poco comunicativo, y aunque en principio el de ojos esmeralda se había mostrado bastante animado, las respuestas monosílabas o frías acabaron por desanimarlo, ya que todas sus preguntas: "¿Qué edad tiene?" "Profesor, ¿Tiene algún hobby?" "¿Le gusta la lectura?", eran respondidas básicamente con lo mismo: "No te importa." "Métete en tus asuntos." "¿Eres idiota?" Así que finalmente optó por guardar silencio hasta que llegaran, que, para su suerte, fue bastante pronto, ya que la distancia entre su piso y el instituto, era bastante reducida. En cuanto llegaron, no perdió el tiempo y abrió la puerta tan veloz con un rayo, sin ni siquiera despedirse, mientras que notaba la mirada inquisidora de Levi sobre su cuerpo, aunque finalmente se libró de esa presión cuando el mayor arrancó de nuevo para ir a su casa.


En realidad su hogar –sí podía llamarlo así- no estaba lejos, más allá del centro de la ciudad, en una pequeña urbanización, se alzaba una hermosa casa, se podía ver que pertenecía a gente poderosa, era bastante grande, y varios no-muertos se habían establecido allí para poder capturar presas en la ciudad, Levi vivía allí porque Irvin había insistido que sería mejor, pero él seguía sin notar la diferencia entre vivir en una montaña o una casa llena de vampiros , pero bueno, ahora se había acostumbrado, y mientras le dejaran una habitación limpia –eso era indispensable- donde dormir, no tenía queja. Llegó en apenas un cuarto de hora, estacionó el coche y avanzó con pesadez hasta la puerta principal, tenía asumido que eso de tener que ir y volver se volvería en su rutina, pero no por eso le parecía agradable, en cuanto entró se encontró a Irvin sentado en las escaleras, probablemente esperando, pero no se molestó en saludar.

-Tan amable como siempre. –Resopló el rubio, sin esperar respuesta del moreno, que para variar, siguió su camino.- Es un poco frustrante que no te contesten, ¿sabes?

-¿Igual de frustrante que tener que aguantarte diariamente? –Escupió Levi, normalmente una contestación como esa habría alejado a quién quiera que le molestase, pero Irvin, acostumbrado a ese carácter arisco, sonrió, más contento por obtener una respuesta que molesto por la ofensa.

-Y bien, ¿Qué tal tu primer día de trabajo, profesor Levi? –Comentó lo último con un deje de burla, que solo consiguió una mirada asesina por parte del de ojos negros, que dejó de mirarle cuando se encontró frente a la puerta de su cuarto.

-Podría decirse que aceptable. –Respondió finalmente, sabiendo que sería imposible librase del rubio.

-¿Aceptable? Bueno, esto es increíble. Ojalá Zoe escuchara esto. –Un giro brusco por parte del más bajo le indicó que pronunciar ese nombre otra vez le traería desgracias, y, sinceramente, no quiso saber porque.- Veo que no estás de humor, bueno… Nunca lo estás. Me alegro de que te haya ido bien. ¿Por fin has encontrado algo de tu refinado gusto?

-Puede ser… Quizás haya algo a mi altura. -Fueron las últimas palabras de Levi, quién cerró la puerta en la cara de Irvin, mientras dejaba sus cosas sobre su cama.

Miró por la ventana, como acostumbraba a hacer, y se dio cuenta de que una brillante copa con un líquido carmesí descansaba sobre la mesa que estaba cerca de la puerta, y no pudo evitar pensar en cómo sería la sangre de Eren. Ah, parecía que Hanji sí le había contagiado eso llamado curiosidad.