¡Ja! Después de tanto pensarlo, me parece justo para mí permitirme una jugarreta. Tengo 4000 palabras que serán divididas en cuatro partes. ¿Qué significa esto? Que si quieres el final, debes esperar un día de por medio para saberlo… aunque falta el prologo.
Espero les guste y saber lo que piensan ;)
Juntos
El gran día "La boda"
Parte I
Freddie estaba nervioso, estaba a punto de dar por segunda vez el paso más grande de su vida. Él no paraba de dar vueltas por la habitación de la cabaña, ese día ella sería suya, completamente suya y eso era lo que más le daba temor. Ya no sería su novia, no sería su pareja sino su esposa, su mujer; él se preguntaba a cada segundo cuál sería la reacción de ella, si estaría feliz y mucho más.
-Tienes que dejar de dar vueltas, amigo. Trata de calmarte, estás peor que Sam –afirmó su mejor amigo, Gibby, con una sonrisa en los labios.
-Lo sé… lo sé, pero es inevitable. Sam fue la mujer de mis sueños desde que estaba en quinto grado… -susurró con voz temblorosa. –Después de esa noche, jamás pensé que me encontraría en una situación como esta… que me amara como yo lo hago –culminó con una sonrisa en los labios. –Solo Dios sabe que quise a Karen, más nunca amé y ella correspondía ese sentimiento.
-Ahora todo estará bien, amigo. Hay una mujer que espera por ti en el otro lado del pasillo y solo faltan minutos para que seas tú quien la espere –comentó Gibby divertido mientras terminaba de arreglar la corbata del castaño.
Freddie era un completo desastre, revisaba una y otra vez la cajita de terciopelo donde guardaba los anillos. Su nerviosismo aumentó el doble cuando se cumplió la hora, se sentía como un niño otra vez, como un adolescente. Además, sentía que todo lo vivido con la rubia había quedado en el pasado y ahora solo importaba el presente.
Él bajaba las escaleras lentamente, sentía sus piernas pesadas y los temblores no lo ayudaban mucho a coordinar; su amigo, que lo seguía, no paraba de reír y burlarse de él como Freddie había hecho el día de su boda con Carly. Cuando llegaron a la sala, solo había diez personas esperando por él y la novia, aunque eso a él no le importaba ya que solo deseaba verla y terminar con todo eso.
-Cálmate, amigo, me estás aterrando… -dijo Gibby en voz baja y él solo pudo dibujar una sonrisa.
Él comenzó a detallar el lugar. Sabía muy bien que era el regalo de bodas de su madre, solo estarían allí dos noches antes de ir a la costa. La mayoría de los detalles eran en madera, ¿Qué se podía esperar de una cabaña junto al lago? La vista era hermosa y estaba seguro que disfrutaría cada momento con su futura esposa.
Se paralizo cuando escuchó el andar seguro de Sam, podía reconocerlo en cualquier parte. Lentamente fue subiendo la mirada y la vio, él no tenía palabras para describir la emoción que sintió al verla. Quiso gritar, llorar y reír al mismo tiempo, pero no lo hizo. Él solo dibujo una sonrisa grande en su rostro y sintió como sus ojos se humedecían, pero no permitió que las lágrimas rodaran por su rostro.
Sam por otro lado, estaba sin aliento. Jamás había sentido tantos nervios en su vida, en realidad, jamás había pensado estar en una situación así. ¡Por Dios, se estaba casando! Y no con cualquier hombre, sino del que estuvo enamorada por años y aun lo estaba. La rubia apretaba el buque con fuerza mientras Spencer la acompañaba hasta el altar.
Ella no pudo evitar recordar la situación que había vivido meses atrás, pero se obligó a olvidarlo, nada podía arruinar ese día. Apretó con más fuerza el brazo del castaño, apenas se había permitido detallar al hombre que estaba parado al final, esperándola con una sonrisa en los labios. Lo había visto millones de veces formal, pero ahora lo veía diferente, lo veía con otros ojos.
Spencer tomó su mano con cariño y se la tendió al hombre que había visto crecer; todo esto estaba sucediendo a contra de todo pronóstico porque Spencer jamás había imaginado eso, solo era un deseo oculto que pronto perdió interés. Él los había visto pelear, reír, molestarse y reconciliarse millones de veces, sin embargo, él estaba cien por ciento seguro que su relación prosperaría hasta el final.
-Cuídala y respétala, sobre todo amala –Freddie asintió ante las palabras de Spencer, sin apartar la mirada de la rubia. Él sabía que necesitaba una respuesta para eso.
-Te ves hermosa, Sam –susurró Freddie exhalando un suspiro, la rubia se sonrojó.
-Estamos reunidos hoy para dar inicio a la unión entre dos personas que se aman y porque Dios así lo ha querido –inició el padre y todo dejó de importar para ambos, solo existían ellos dos, nadie más. No saben cuánto tiempo transcurrió, pero solo pudieron reaccionar al notar que esperaban los votos.
Freddie no necesitaba de votos para profesar su eterno amor y respeto hacia la mujer que tenía al frente, entonces decidió decir lo único que en verdad importaba.
-Mi amor, no me queda dudas, sé que te amo y te protegeré hasta el fin de nuestras vidas… -susurró Freddie lo suficientemente fuerte para que Sam, el padre y algunos presentes escucharan. –Prometo cuidarte, ser esa persona en quien confíes ciegamente y que nunca te dañará. Sé que no soy perfecto y que nada puede serlo, pero contigo en mi vida, la perfección es insignificante para expresar como me siento. Te amo…
Sam sonreía, estaba hermosa… radiante.
-Freddie, fuiste mi gran secreto desde el sexto año. Te amo desde entonces y eso no cambiará… amo a tu hijo como si fuera mío y ya hay una personita creciendo dentro de mí… tuya y mía –la voz de Sam temblaba y trataba de contener el llanto. –No tienes nada que prometerme, sé que me amas tanto como yo a ti, sé que me cuidaras y respetaras como lo haré yo… nunca lo olvides. Te amo…
No eran votos normales, es más, ni siquiera eran votos, solo expresaban palabras de amor y confianza mutua. Cuando el padre dijo que podía besarla, todo a su alrededor quedo en el olvido. Solo cuando sintió unos pequeños brazos rodear sus piernas, se permitieron separarse. Todo era perfecto, ya se sentían completos.
