Capítulo Nuevo.

Aclaro, Victorious y sus personajes no me pertenecen. Saludos a los/las lectores/as. Y gracias por leerme. Dejen reviews please.

Qué bueno que les ha gustado mi historia, ojalá no le pierdan el gusto y no se torne aburrida.

CHAPTER 8. HE CONSEGUIDO UN EMPLEO

Ella se asusta al principio porque realmente que la sorprendí en el acto pero luego poco a poco comienza a ceder y dejarse seducir lentamente. Corresponde al apasionado beso que estoy disfrutando, que me transporta a otra dimensión, donde no está Sikowitz ni los demás sino solo Jade y yo. Su boca, contrario a las demás partes de su cuerpo y al aliento frío que se percibe de ella, es cálida, dulce, seductora, adictiva. Profundizo más dentro de tal modo que ella tiene que sostenerse con sus manos sobre el suelo, me sitúo sobre sus piernas que están tendidas en el piso y continúo besándola tan frenéticamente que termina casi recostada.

Extiende su mano y me sujeta de la cara, pego mi cuerpo al suyo y me muevo al ritmo de nuestros labios, Jade está temblando, puedo sentirla y siento también que su corazón palpita con fuerza pero no me aparto si no sólo media fracción de segundo para respirar y continuar hundida en ella. No consiento el tiempo. Alguien tiene qué hacer algo para detenerme.

-¡¿Qué? – exclamo luego de sentir una mano fuerte presionando sobre mi hombro.

-Creo que…con esto es…suficiente por hoy… -Sikowitz estaba aparentemente y a juzgar por su cara, muy asombrado – Eso estuvo muy bueno chicas…yo…diría que no deberíamos ensayar más por algunos días.

Me percato que estoy sudando, miro a Jade y veo cómo alguna parte de su cabeza está casi empapada, es muy seguro que sea por mí, porque ella no suda.

-Bien chicos…nos vemos mañana…hasta luego a todos – dice el profesor saliendo apurado del aula – tras de él los demás empiezan a salir.

-¿Qué pasó? – Pregunta Jade - ¿nos perdimos de algo? – Beck nos está mirando a las dos, después se centra en ella pero al fin reacciona.

-Nada, vámonos – le dice tomándola del brazo y saliendo con ella llevando su mochila en la otra mano.

-¿Qué sucedió? – pregunto confundida.

-Tori – me dice Cat – Sikowitz cuatro veces les dijo que estaba bien como lo estaban haciendo, que se detuvieran, pero ustedes lo ignoraron.

-Pero no lo oímos – argumento en mi defensa.

-Eso está comprobado – dijo Robbie.

-Oigan…

-Caramba Tori – me interrumpe André – si así es como Jade y tú se odian no quiero imaginarme lo que pasaría de ser lo contrario.

-¿Qué? – André y Robbie abandonan el aula – Cat, ¿qué pasó?

-Pasó que tú y Jade casi encienden la escuela con ese beso.

-Estábamos actuando.

-Creo que fue más que eso Tori, ustedes no se detenían aun cuando Sikowitz casi gritó que parasen.

-No…yo…

-Está bien. Tori…está muy bien…creo que estás avanzando mucho – me dice con su linda sonrisa. Suspiro. La verdad, no me di cuenta de nada. Pero soñé con ese beso toda la noche.

Temprano al otro día encuentro a los chicos sentados a la mesa de la cafetería, parecían divertidos excepto por Jade y el rostro serio de Beck. La miro pero ella me ignora, al parecer, nada había cambiado.

-¿Sucede algo? – comienzo sentándome junto a Cat.

-Beck está reclamándole a Jade su actuación de ayer en la clase – me contesta André.

-¿Como porqué?

-Está celoso – responde Cat canturreando la frase.

-No estoy celoso.

-Sí lo estás hermano. Le reclamas a tu novia que haya besado a una chica.

-No le reclamo que haya besado a una chica sólo le estoy diciendo que para la próxima tome más en cuenta las indicaciones del profesor para que no suceda lo mismo y pierda el control sobre el acto que es solamente la escena de una ¡obra! – termina casi levantando la voz.

-Eso es estar celoso.

-Sólo besé a Tori.

-¿Y ese no es ningún problema? – pregunta Robbie.

-No, porque yo la odio – se levanta de la mesa y lleva a Beck consigo – creo que tengo algo qué reconciliar.

-Uuuyyyy – expresan André y Robbie.

-¿A dónde van?

-Seguramente al armario del conserje a darse unos besitos - ¡Ayyyy maldito armario! Cat me abraza disimuladamente.

-Chicos, chicos, chicos…les tengo dos noticias – dice Sikowitz entrando al salón - ¿cuál quieren primero?

-La mala – respondemos todos.

-Me imaginé, así que les diré primero la buena…la buena es…que aceptaron que lleváramos la puesta en escena de la segunda parte de la obra que hemos venido ensayando…la mala…es que necesitamos patrocinio…dinero.

-¿Cuánto?

-Ah, no es mucho, $15.

-¿$15 dólares por cada uno?

-Quince grandes por todos, mínimo nos toca como de a $1 500 por cada uno. Pero lo único que tenemos qué hacer es conseguir el patrocinio de algunas empresas, cada uno consigue una y ya está.

-Pero, creímos que la escuela patrocinaría la obra.

-Así sería, pero esta vez nos presentaremos en otro teatro, con el éxito de la primera puesta deducimos que el público que vendrá a ver la segunda parte será el doble. Así que nos toca ayudar un poco. Bueno, en realidad era mi trabajo pero yo sé que ustedes podrán ayudarme a consultar con algunas empresas. Háganlo pronto.

Pasada una semana nadie había conseguido a un patrocinador, era algo realmente difícil.

-¿Porqué los ricos no promueven el arte?

-Por estúpidos – argumenta André.

-Más bien yo creo que no estamos planteando bien la idea.

-Entonces, ¿no hay nada? Es decir, ¿ni siquiera Sikowitz ha conseguido algo?

-Bueno él… los vendedores de cocos no creen que pudieran hacer negocio durante el evento, pero hay mil de fondo de una fábrica de cocadas.

-¿Es todo? ¿Solo mil? – me asombro.

-Más 3 de Jade…

-¿Tres dólares?

-Tres mil…dólares.

-Prrrrr – arrojo el café por la boca - ¿cómo los ha conseguido? Es el doble de lo propuesto.

-Es inteligente.

-También hay $1500 de Cat y $1500 de Beck.

-¡¿Cómo me perdí de eso?

-Bueno, Jade nos ayudó a conseguir algunos patrocinadores.

-¡¿Cómo lo hace? – Beck arroja una risilla.

-Hay muchas cosas que Jade puede hacer si se lo propone.

-Conseguiré dinero hoy mismo. No vendré mañana a la escuela sin traer un cheque.

-Sólo que no esté en blanco – me levanto para irme.

Llegando a casa me propongo comunicarme con algunas empresas, muchas de las cuales no estaban interesas en patrocinar, la mayoría ni siquiera sabían qué, sólo de escuchar la frase: "Quisiera saber si su empresa otorga patrocinios…", cortaban la línea. Hasta que me quedan pocas opciones, hago contacto con una empresa de automóviles muy importante.

-Buenos días, llamo para preguntar…

-¿Llamas por el empleo de asistente?

-Emmm…no, en realidad…

-Puedes venir en este momento, el jefe aun está aquí y le urge demasiado encontrar a una asistente, está ofreciendo el doble de lo propuesto.

-No…yo… ¿de cuánto estamos hablando?

-Tres mil, podrían ser cuatro si le agradas o hasta cinco si lo haces bien.

-Salgo para allá.

El edificio estaba en la zona centro de la ciudad, muy lujoso. Subo por el elevador hasta el piso número 57. Estaba temerosa. Veo a dos secretarias acomodadas en dos lindos escritorios, una frente a la otra y una más joven que la otra.

-Buenas tardes…soy…

-¿Eres la chica que viene por el empleo?

-Sí… - respondo luego de pensarlo.

-Mira, es muy sencillo; el jefe sólo quiere que seas como una dama de compañía, realmente no requiere de mucho trabajo.

-¿Cuántos años tiene el jefe?

-Ah, no, mira, en realidad, él quiere disfrazarte como su asistente, pero en realidad serías la dama de compañía de su hija.

-¿Cómo para qué?

-Porque él no quiere que ella siga metida en sus ideas peligrosas de hacer lo que hace, y quiere que tú la aconsejes de dejar esas ideas estrafalarias, pero él mismo te lo explicará. Anda, es esa puerta de cristal, tomas el teléfono verde y le pasaré la línea porque ahora se encuentra terminando una reunión con sus socios, pero no lo interrumpes, esto le importa más.

Abro la puerta de cristal y me introduzco siguiendo las indicaciones de la secretaria. La otra, la más joven, me mira recelosa.

-¿Hola? – Se escucha una gruesa voz del otro lado del teléfono - ¿hay alguien ahí?

-Bu…enas tardes.

-¿Qué tal? ¿Así que eres la interesada del empleo? - pero no me permite responder - Bueno, te explicaré de qué se trata; yo te llamaré asistente, pero la verdad es que tu trabajo será más bien con mi hija. Ella está metida en asuntos que no me gustan, que atentan contra la seguridad de la familia, ella dice que es lo suyo, que ama lo que hace pero a mí no me parece seguro para ella, es algo que la puede perjudicar en gran manera, así que tu trabajo será sencillamente persuadirla de que deje de hacer lo que hace…mi hija es buena…pero necesita dedicarse a algo que le provea un bienestar y no la meta en problemas como he visto que sucede en el mundo donde ella se mueve…¿podrás hacer eso? No tendrás que preocuparte por nada, cualquier cosa que necesites yo te la proveeré y no tendrás que estar todo el tiempo trabajando, basta con que tengas buena palabra de convencimiento, y te daría tu cheque hoy mismo.

-Ammm, suena muy bien señor pero…en realidad yo…soy menor de edad, no puedo engañarlo.

-Es fantástico, ¿cuántos tienes?

-17.

-Mi hija sólo es un año menor, es mucho mejor, verás que será más fácil llegar a ella y hacerte su amiga. ¿Qué dices? ¿Aceptas? Terminarás con todo luego que la convenzas, podría ser en un solo día.

Me suena tentador, buen pago y casi no es nada. Me imagino que la chica es una especie de deportista extrema, o quizá juega al fútbol o practica paracaidismo.

-Acepto.-

-Excelente. Pásate mañana por la oficina de nuevo para que nos conozcamos y dile a Helena que te entregue tu cheque y te tome tus datos.

-Estupendo.

Ah, tengo empleo ¡no lo puedo creer!

-¡¿Tres mil? – Exclama André al ver el cheque en la mesa.

-Y podría ser más si lo hago bien.

-Pero, ¿cómo estás convencida que lo lograrás?

-Bueno, una vez convencí a Trina de que la yema del huevo es buena para desaparecer las arrugas que aparecen a los 15 años. Por un tiempo las moscas la siguieron.

-Pues felicidades.

-¿No me digas? ¿Finalmente te cambias de escuela? – argumenta Jade al llegar y sentarse a la mesa.

-Tori consiguió tres mil dólares y tiene empleo.

-¿Lavando platos?

-No, seré la asistente personal de un importante hombre de negocios – digo con orgullo.

-Oh, guau Tori, has escalado muy alto, seguramente que ser asistente de un hombre rico te hará brillar en el mundo de las artes – la miro enojada, pero solo por aparentar ante lo mucho que me gusta que se digne a sentarse a mi lado y llamarme por mi nombre y no por mi apellido.

-Esta tarde pasaré de nuevo a su oficina.

-No te olvides que por la noche iremos a casa de Cat a terminar de organizar la administración. Creo que Sikowitz aveces es un des…

-¿Porqué a casa de Cat? – pregunta Beck molesto.

-Porque es el único lugar donde podemos trabajar tranquilos y la madre de Cat preparará un pastel de chocolate y nos ayudará con la administración hermano.

-Me niego.

-Beck – le dice Jade mirándolo desde su lugar frente a él.

-No quiero.

-Beck, iremos un rato ¿sí? Todo va a estar bien, no veo ningún riesgo. Y acuérdate que llegaré más tarde – Beck se levanta de la mesa y se va.

-¿Porqué le molesta tanto?

-Porque me quiere Vega – agrega la guapa castaña levantándose para seguir a su novio.

No puedo creer dónde estoy parada. Me mareo cada vez que miro abajo y reconozco que estoy a 57 pisos del mundo.

-¿Se te ofrece algo? – me pregunta en un tono disgustado la flaca y larguirucha secretaria joven.

-Sí, emm…yo…vine ayer y…me contrataron como asistente…

-Tori, qué bueno que llegaste – se asoma la secretaria mayor de una oficina – el jefe llegará en un momento. Entra y ponte cómoda.

-¿Puedo hacer eso?

-Claro, ya eres parte del equipo.

-Escuche ¿puedo hacerle una pregunta?

-Seguro, adelante.

-¿No será un problema que yo sea menor de edad? Es decir, apenas tengo 17.

-Al contrario, es buena edad para lo que has sido contratada. Dime, ¿qué has hecho con tu primer sueldo?

-¿Mi primer sueldo?

-Sí, el cheque que te di ayer por tres mil dólares.

-Ah, yo… ¿sueldo? ¿Dijo sueldo?

-Sí.

-¿Quiere decir que…?

-En algún par de días se te dará otro por la misma cantidad.

-Ah, yo pensé que… pensé… ah pues ya lo ocupé. Estamos llevando a cabo un proyecto escolar y lo metí como fondos para los gastos.

-Es increíble. Felicidades – la secretaria joven nos mira interesada y con cara de enfado – Anda, ve adentro y espera.

Me introduzco en la elegante oficina de color azul muy bajito. Adornada por cuadros de montañas nevadas, un grande escritorio de roble y un sillón forrado en delicada piel grisácea. Percibo un aroma conocido y admiro los diferentes ceniceros que forman una colección. Con cuidado paso las manos por los libros del estante y jugueteo con algunos bolígrafos del escritorio antes de percatarme del portarretrato sobre este. Me siento en la cómoda silla giratoria frente a la principal y doy vuelta al portarretrato.

-Veamos cómo es el jefe y su familia.

Al darle la vuelta al cuadro me quedo pasmada al contemplar esos ojos con su seductora mirada inquietante y azul, la afilada nariz y los labios coquetos que permanecen sin sonreír, una ceja arqueada, el cabello castaño y largo y esa maravillosa piel blanca, pálida y suave que atraía con su aroma.

-Jade – murmuro.

Avances capítulo 9:

-¿Te encuentras bien?

-¿A usted no le gusta que ella sea artista?

-Mejor dime quién eres tú.

-¡¿Qué hace él aquí?

-¡Beck! – Jade sale detrás de él.

-¿Jade lo sabe?

-¡Vega! – Me llama, pero yo la ignoro - ¡Tori!

-Estás llorando.

-Hay una persona que me pone muy mal…una persona que hace mi vida miserable…una persona que me acaba de romper el corazón en mil pedazos.