Hola, hola a todo el mundo. Me complazco en subir un nuevo capítulo. Debería estar trabajando en mi tesis (por cierto, muchas gracias a todas las que me desearon suerte con eso). La verdad, hacer una tesis es lo peor de todos tus años académicos, es un fastidio. Por eso prefiero escribir fics, aquí tienes la libertad de escribir como te dé la gana, así que disfruta esta libertad que tienes y escribe todo lo que quieras, cuando tengas qué hacer una tesis querrás arrancarle la cabeza al primero que pase luego que te quieran corregir la mitad de tu trabajo.
La verdad, me choca que tenga qué escribir siguiendo parámetros y formalidades, me pregunto para qué, al final, las tesis terminan en un estante de una biblioteca llenándose de polvo, y son los libros que las personas menos quieren leer. Pero vale, que ni modo, debo continuar en eso si quiero obtener mi título de licenciatura. Enhorabuena, no se desanimen, cuando les toque hacer una tesis esfuércense, al final, verán que ha valido la pena y se reirán de todo lo que pasó para lograrlo.
En fin, espero que este capítulo les guste, les advierto que hay unas cosas que no concuerdan exactamente con algunos episodios de Victorious en lo que me baso para escribir, pero bueno, es un fic ¿no? Esto es estilo libre. Les saludo con mucho gusto y les deseo paz y bienestar que yo ya quisiera tener ahora luego de tanto trabajo que no me deja ni dormir. ¡Odio las tesis!
Victorious (lamentablemente) no me pertenece, si no hiciera lo que quisiera en el programa, bueno, respetando la ley federal de telecomunicaciones por supuesto, si no me sacaban del aire.
De verdad, espero que les guste porque si no voy a tener qué seguir con esa tesis, les agradeceré que dejen sus comentarios, serán como vitaminas a mis bajas defensas.
CHAPTER 13. TE DIGO ADIÓS
Me mira con esos ojos que tanto amo, que bien pudieran ser apenas un destello de luz de la oscuridad en la que se encuentra por dentro, o un llamado de auxilio para quien la mire y la mire a través de ellos.
-Me voy, es nuestro último momento juntas, siento mucho que debamos separarnos, pero en el mundo, nunca debimos comenzar esto que ahora nos cuesta tanto trabajo terminar.
Fue un ensayo muy conmovedor, yo parecía una magdalena que no paraba de llorar, hasta Sikowitz tuvo qué aparentar que se había bañado con el agua de un coco para que nadie se diera cuenta que en realidad estaba llorando. La única que no lloró fue Jade, por supuesto.
-¿Con que te gusta hacerme enojar? – Le digo deteniéndola discretamente de la mano cuando nos topamos de frente en el pasillo luego de un rato del ensayo – No juegues conmigo de esa manera West, que esta tonta enamorada un día podría cansarse de tus desplantes.
Ella me mira sin hacer un gesto en particular y sin detenerse un momento para hablarme, dio medio vuelta para mirarme de frente por causa de que no solté su mano hasta que ella volvió a darme la espalda. La voy a tener difícil con esa chica.
Apenas llego a casa para embutir rápidamente un bocadillo que mi madre dejó preparados sobre la mesa. Subo a mi habitación y antes de girar la perilla para abrir la puerta de mi cuarto Trina se afirma bajo el umbral.
-¿Ya te vas?
-Sí, debo ir a trabajar.
-¿Jade sabe que estás enamorada de ella?
-¡Yo no estoy enamorada de Jade! – Qué mentirosa eres Tori. Bajo mi mirada hacia mi nariz para cerciorarme de que no se haya alargado ni un centímetro.
-Eso díselo a nuestros padres.
-Trina, ¿qué ganas con hacerte creer que yo busco tener una relación con Jade? ¿Eso en qué te beneficia?
-Fácil, puedo saber contra quiénes me estoy enfrentando – Ruedo mis ojos.
-Mira, si me dejas decirte algo, sinceramente dudo mucho que Jade vaya algún día a fijarse en ti.
-¿Por qué estás tan segura?
-Porque ella está enamorada de su novio y no le gustan las chicas.
-¿Ya lo comprobaste?
-¡Ay Trina!
-Sólo pregunto para tener la seguridad de que es así. ¿Ya comprobaste que no le gustan las chicas? ¿Cómo lo hiciste? ¿Intentaste seducirla y vomitó en ti?
-Trina…
-Sólo una cosa Tori, Jade te odia a TI, no a MI. Es cierto que se puede irritar conmigo a veces pero no es que yo le caiga tan mal como tú y te lo voy a comprobar, te lo voy a comprobar hoy mismo. Tú eres la que no tiene oportunidad con ella y es tu culpa por meterte con su novio desde el principio, pero ¿yo? Yo nunca le he hecho nada con lo cual pueda rechazarme. Lo confirmarás hoy mismo.
Trina se va con un aspecto amenazador en su voz. No quería que mi hermana sufriera cuando Jade la rechace pero por otro lado, no estaba dispuesta a sentirme mal por eso, ella se lo buscó y no es mi culpa que esa chica gótica tan mala y encantadora se haya fijado en mí. Mi trabajo me ha costado ganarme su aprecio y un lugar en su cama.
Llego corriendo a la oficina y apenas saludo a Helena. La secretaria flaca me mira y sacude la cabeza negativamente. Ay mi amor, lo siento, pero me voy a reír en tu cara porque tu bromita mal intencionada de ayer no te sirvió absolutamente para nada y al final yo, Tori Vega, terminé durmiendo entre los brazos de tu amada, algo que tú sólo puedes concebir en tus sueños.
Me dirijo a la cafetera para preparar un café para Jade antes de que ella llegue y le sonrío a la esquelética secretaria cuando paso delante de ella.
-¿Cómo te va hoy Betty?
-Probablemente mejor que a ti.
-Betty – le dice Helena.
La secretaria me sonríe hipócritamente y vuelve a lo que estaba.
-Creo que no le caigo bien – le susurro a la amable Helena.
-No le caes bien. Te tengo qué advertir que te cuides mucho de ella, es amiga de Jade y nunca estuvo de acuerdo en que alguien llevara a cabo el trabajo que tú estás haciendo.
-¿Ella…?
-Si te haces más odiosa a Betty pudiera convertirse en una piedra en tu zapato.
-Yaa.
Por supuesto, yo no quiero ser descubierta, si esa secretaria le llega a contar a Jade que su padre me contrató para convencerla de dejar Hollywood Arts…Oh, no, eso sería lo peor que pudiera ocurrir, Jade me odiaría más de lo que hizo en un principio. Ni modo, tengo qué tratar de limar asperezas con Betty.
-Toma – me alarga unos papeles – ponlos por favor en el escritorio de Víktor.
-Sí – entro a la oficina y pongo los papeles como se me ordenó, ejem, pero mi curiosidad me hace volver y tomar una fotografía que estaba tirada en el piso, justo debajo del único cajón con llave del escritorio, al parecer, Víktor trató de meterla y no se dio cuenta que falló.
La fotografía es de una mujer joven, no más de 40, de cabello largo, medio ondulado y castaño, con unos brillantes ojos verdes en un rostro finísimo que me recuerda a alguien: claro, Jade. ¿Quién es esta mujer? Doy vuelta a la imagen y leo una descripción escrita con marcador negro y una letra esgada y linda: "Para mi niña cuando me haya ido. Recuerda que mami te quiere y te cuida donde está. Cumple todos tus sueños y yo voy a estar sonriendo cuando el público se ponga de pie y te aplauda. Naciste con estrella. Te amo Jade Lynn".
Oh, es tan bello. ¿Dónde está la mamá de Jade? No quiero imaginarme que…quizá, oh no puede ser, la mamá de Jade no puede estar muerta. ¿No fue ella quien la llamó el día que la besé en el armario del conserje? Jade me dijo que la que la llamó fue su madre pero entonces… ¿a dónde se fue la mamá de Jade? Dos cosas, o su mamá realmente se fue a otro lugar del mundo…o Jade me mintió y su mamá está muerta y por tanto no fue quien la llamó. ¿Cuál es la verdad?
Escucho la voz de Jade afuera.
-¿Y esas flores?
-Betty las compró para Victoria, tu padre le pidió que adornara su escritorio.
-Las pondré ahora mismo – se levanta Betty para tomar las flores.
-Oh no Betty, no hagas eso, son margaritas, Tori es alérgica a las margaritas. ¿Qué son esas? – Señala un hermoso ramo de alcatraces sobre un archivero.
-Te llegaron hace un rato. Deben ser de Beck.
-No lo creo, Beck sabe que odio las flores – mira entre estas – no hay ninguna tarjeta.
-¿Las llevo a tu oficina? – Pregunta Betty tratando de quedar bien.
-No, las pondré en el escritorio de Tor… de Victoria. Y regreso enseguida Helena, voy a la recepción a dejar un recado de mi padre.
-Claro.
Salgo de la oficina y me dirijo a mi escritorio haciendo como que no sé nada de las flores.
-Helena, ¿y estas flores? – Pregunto fingiendo extrañeza.
-Jade las puso ahí para ti.
-Oh – miro a Betty, está realmente enfadada. Arroja la pluma sobre su mesa y se sienta lanzándome una mirada fulminante.
Jade regresa y pasa de largo delante de mí sin mirarme ni saludar, aún cuando me quedé parada esperando su saludo.
-Buenas tard…
-Helena, ¿pones esta caja en la oficina de mi padre por favor? Llegó esta mañana y él la estaba esperando.
-Claro Jade.
Ella le regala una sonrisa a la secretaria, quien me mira sonriendo a la vez.
-¿Todo bien Betty?
-Sí.
-Lindo chaleco.
-Gracias.
Ella vuelve a pasar de largo ignorándome.
-Ven a mi oficina – me dice con un café en la mano que le dio Betty y con un tono en su voz que por supuesto no es el que más me gusta. Betty sonríe pensando que ha ganado un trofeo.
Entro a la oficina un tanto enojada y decepcionada de la actitud de Jade, no esperaba que fuera amable conmigo de un día para otro pero tampoco esperaba esa actitud más fría de lo normal. Apenas entro ella está detrás de mí y cierra la puerta atrapándome entre esta y sus brazos. Pega su frente a la mía y me habla muy cerquita de mi boca, provocándome con sus labios.
-¿Estás lista para la obra? – Apenas puedo soltar un gemido de placer al sentirla tan cerca.
-No lo sé, ¿tú lo estás?
-Bien lista.
-¿Porqué me haces esto? Se separa de mí y me mira atravesándome con sus lindos ojos esperando una explicación a mi pregunta - ¿Porqué te portas así conmigo? Me tratas de una manera que sabes que me hace sufrir.
-¿Cómo?
-Me ignoras más de la cuenta, eres fría conmigo más de lo normal ¿porqué? Si sabes que me hace sentir mal.
-Te dije…
-Sí ya sé… - casi levanto la voz – ya sé que me dijiste que no podías ser linda conmigo de la noche a la mañana pero sí podrías ser un poco más amable ¿no?
-No.
-Jade.
-Sabes que no es lo mío.
-Me rindo – camino unos pasos alejándome de ella - ¿Quién te mandó las flores?
-No sé…y no me importa – me toma del brazo y me jala hacia ella poniendo sus labios sobre los míos en un beso que yo anhelaba. La sostengo por la cara y me pego más a su cuerpo besándola aun más profundo, se separa luego de unos segundos tomando aire.
-Déjame respirar – me dice jadeando.
-No decías lo mismo anoche – le sonrío.
-Ven aquí – me dice y me jala otra vez hacia ella.
-¿Jade? – le pregunto entre los besos.
-¿Sí?
-¿Fue tu madre quien te llamó el día que te besé en el armario verdad?
-¿Qué? Ya hablamos de eso – no para de besarme.
-Sí pero…
-Ya olvídalo, no me gusta que sigas dudando de mí – y me atrae más a ella llevándome al mismo tiempo al escritorio. Hago espacio para sentarme sobre este y ella me recuesta y se pone encima de mí.
-Esa secretaria está enamorada de ti.
-¿Helena?
-Noo, Betty.
-Ya lo sé.
-¿Lo sabes?
-No lo oculta mucho ¿verdad?
-¿Y qué hay con ella?
-Toriii – se separa de mí deteniendo sus maniobras – dijiste que intentarías no…
-Ay sí, ya sé…está bien…evitaré los celos. Pero ahora sabes lo que siente Beck. – La tomo por el cuello de su blusa y la jalo hacia mí para que continúe en lo que estaba. Ella sonríe.
Por el momento dejaré que todo siga igual, lo único que me seguía preocupando es esa cita con Beck que tenía más al rato, me pongo loca tratando de imaginar cuál podría ser la sorpresa que le tiene. Él se lo dijo con seguridad de que a ella le gustaría, qué podría ser ¡Qué podría ser!
Ella me llamó entrada la noche desde su casa, André la acababa de llevar luego que estuviera con Beck, ambos habían trabajado juntos en una canción hasta muy tarde. Ella estaba enojada porque descubrió que Sinjin se había sentado sobre sus tijeras y las había roto.
-¿Y qué pasó con Beck? – Le pregunto tratando de no sonar muy ansiosa.
-Estuvimos juntos un rato y después me llevó con André, en lo que él fue al baño yo fui a buscar unas tijeras a mi casillero y las encontré rotas.
-Lamento lo de tus tijeras. Pero… ¿todo estuvo bien con Beck?
-Muy bien – Pero no dice más.
Mis recuerdos de esa tarde con Jade en la oficina fueron interrumpidos cuando mi peraphone sonó a las 3 de la mañana. Era André. Toda la felicidad que había vivido últimamente se vino abajo cuando mi mejor amigo me contó de los sentimientos que tenía por mi gótica. Traté y traté de hacerle ver a André que todo lo que sentía no era más que una confusión por el trabajo que estaba llevando. Él se la creyó, hasta ese momento.
A continuación voy a citar cronológicamente lo que ocurrió el día de la presentación de la obra de Sikowitz.
7:50 a.m.- André se puso muy nervioso al ver a Jade esa mañana, estoy segura que no sabía muy bien las palabras que decía. Por un lado lo comprendo, por el otro detesto darme cuenta que al parecer sí está enamorado de mi chica.
8:00 a.m.- Estamos atentos a la clase de expresión corporal. Robbie tiene la mirada perdida en Cat que interpreta una canción romántica, él no se puede mover a pesar que debe hacerlo siguiendo los movimientos de la niña pelirroja, sale de su trastorno sólo con un golpe que Rex le da en la cabeza.
9:45 a.m.- Nos encontramos tomando el desayuno. Beck le da de comer a Jade en la boca de su plato, ella me mira un par de veces y sonríe coqueta, antes de besar a su novio. Prrrrrr. André no despega la vista de su burrito y en un instante se levanta y desaparece sin decir nada.
10: 05 a.m.- Camino embobada por el pasillo leyendo mi guión para la obra cuando siento unas manos frías que me jalan. Es Jade. Me llevó dentro del armario sólo para besarme. Al tocar su mano siento un objeto liso en ella, es una pulserita plateada con unas pequeñísimas letras inscritas. Antes de que pueda preguntarle algo ella lleva una de sus manos hasta mi pecho.
-¿Estás loca? Aquí nos pueden descubrir.
-¿No te gustan los riesgos Vega?
-¡Que no me llames así!
-¿Sabes qué habrá hoy?
-¿Qué?
-Fiesta, después de la obra, aquí mismo.
-¿Y qué con eso?
-Voy a estar con Beck, te recomiendo que traigas a alguien.
-¿A quién puedo traer?
-No lo sé…A Sinjin – me separo de ella y la miro - ¿Qué?
-No vuelvas a molestarme con eso – y ríe jovialmente.
-¿Qué tiene Sinjin de malo?
-No lo sé, tú dime – sigue riendo entre los besos.
12:30. Repaso mis diálogos en casa. Trina me observa desde la cocina comiéndose una manzana. Me retiro a mi cuarto, André no tarda en llegar, lo cité hoy. Quiero ayudarlo a quitarse de la cabeza a Jade.
3:30 p.m.- No tuve suerte, terminé apuntándome para cantar junto con André una canción que le escribió a Jade, lo haremos en la fiesta, luego de la obra. Es una buena canción, y en parte siento que yo misma le estoy cantando. No está mal, pero definitivamente André tiene que olvidarse de ella.
4:30 p.m.- Trina entra a mi habitación.
-¿Lista?
-¿Qué haces aquí?
-Vine a desearte suerte.
-Ojalá te creyera.
-Vamos Tori, no soy tan mala, y de verdad me alegro que te hayan dado ese papel tan importante.
-Sí cómo no.
Trina camina hacia la puerta.
-Por cierto, ¿sabes quién era tu suplente?
-No – Trina me muestra las llaves de la casa.
-Yo – Sonríe maliciosa y sale cerrando con llave la puerta de mi habitación – Tori, te juro que lo haré muy bien. Les diré a todos que mañana te sentirás mejor.
-¡Trina vuelve aquí y abre la puerta!
-Gracias por ganar ese papel para mí hermana. Voy a tratar de que la escena del beso quede de lo más espectacular.
-¡Trina ábreme la puerta!
-Adiós hermanita. Nos vemos al ratito.
Busqué la manera de salir por la ventana pero esta estaba atascada por fuera y mi celular estaba sonando, pero muy lejos de mí, Trina lo había tomado de mi cuarto. Suspiro.
-Esto no puede estar pasando.
6:00 p.m.- Faltaban escasos 10 minutos para que la obra diera inicio, mi teléfono no dejaba de sonar insistentemente. Me derribé al suelo y me quedé ahí no supe por cuánto tiempo. Hasta que escucho que la puerta se abre.
-¡Tori! Date prisa, la obra no tarda en comenzar – Eran Cat y Robbie.
-¿Qué hacen aquí?
-Te lo diremos en el camino, date prisa.
Me arreglo lo más rápido que puedo y salimos rumbo al teatro.
-¿Qué pasó?
-Tu hermana Trina dijo que estabas enferma.
-¡No es verdad!
-Lo sospeché, ella no fue muy convincente.
-Me dejó encerrada.
-Y eso no es todo. Trina le dijo algo a Jade, algo de ti, y ella parece decepcionada, quiere hacer la obra pero no contigo.
-¿Qué?
-Tori no sé qué fue lo que le dijo pero si sé que no fue nada bueno – Cat me ayuda a vestirme.
-Ay no – De repente miro a Robbie.
-Cat – le señalo.
-Él lo sabe Tori, tuve qué decírselo.
-No te preocupes, no diré nada – dice él.
-Pero yo no digo lo mismo – responde Rex. Pero no volvió a hablar porque Cat le puso cinta en la boca.
6:10 p.m.- Llegamos al teatro, ya todos estaban en sus posiciones.
-¡Estoy aquí! – Grito.
-Tori Vega, ¿qué haces aquí? – Se me acerca Sikowitz.
-Tengo un papel qué interpretar.
-Creímos que estabas enferma.
-Pues no es así – digo mirando recelosa a Trina.
-Trina ya tomó tu lugar.
-Estoy aquí y justo a tiempo, estoy lista para hacer mi papel.
-No, Trina hará tu papel – dice Jade saliendo de entre los demás. Me le acerco y la tomo de una mano para llevarla un poco alejada del grupo.
-Sea lo que sea que te haya dicho Trina, te mintió…créeme.
-¿Porqué debería creerte? – Era la primera vez que una mirada de dolor se dibujaba en sus ojos.
-Porque te amo, porque me entregué a ti como una idiota…porque te abrí todo mi corazón y te dejé entrar a él.
-Tal vez hiciste mal.
-Tal vez…no lo sé…no me arrepiento de haberlo hecho, porque todavía tengo una esperanza. Sólo espero que tu orgullo no te ciegue y te permitas ver la verdad.
-No dudo que lo que me dijo Trina sea cierto.
-Bueno, es ella o yo – Ella aparta su mirada de mí y se dirige a Sikowitz.
-Estamos listas – sonrío, pero no con la seguridad de tenerla conmigo.
-¿Y yo? – pregunta Trina.
-¿Tú qué? – Responde Sikowitz.
-Yo iba a hacer la obra.
–Lo siento Trina, no acostumbro a cederle a las suplentes de mis obras tomar un papel cuando jugaron sucio para conseguirlo ¿cierto Jade?
-No me importa.
-Bien, a escena.
Beck se acerca a Jade y le da un beso apasionado, más apasionado que otras veces. Luego él me mira y se aleja.
Mis padres estaban en primera fila, al lado de la abuelita de André quien los miraba asustada.
-Bien – me dice Trina en voz baja – que mis padres se enteren la clase de hija que tienen, veamos qué dicen al rato cuando les diga que su hijita está perdidamente enamorada de otra chica.
-Haz lo que quieras.
6:15 p.m. en adelante.- El público está atento a nuestra interpretación, y notoriamente conmovido. Hay un gran silencio en la sala, nuestras voces sonaban fuertes y claras. Contrario a lo que imaginé, el beso estuvo de lo mejor, besé a Jade como si fuera la última vez que lo haría, y ella correspondió del mismo modo. Noté una chispa de alegría en sus ojitos cuando nos mirábamos y ella acariciaba mi rostro.
Pero el amor que nuestros personajes vivían, era prohibido. Prohibido por los padres de ella, prohibido por los traumas que la envolvían, así que, después de vivir un amor tan hermoso, ellas tenían qué separarse.
Era el tercer acto de la obra, el más difícil ya que nuestros personajes se despedían, y despedían también el amor que habían vivido juntas por algún tiempo, corto, pero bello.
-Me voy, es nuestro último momento juntas, siento mucho que debamos separarnos, pero en el mundo, nunca debimos comenzar esto que ahora nos cuesta tanto trabajo terminar.
-Es absurdo – Continúo la escena – Porque estemos donde estemos, nunca dejaré de amarte, y siempre me preguntaré si no cometí un error al dejarte ir ahora.
-Sabes que mi amor te acompañará siempre, allá donde esté, cada noche, a la caída de la tarde y cuando el día se levante, voy a pensar en ti, y en este último beso.
Jade se acerca a mí y me toma del rostro acariciándolo, mirándome tan profundamente que por un momento creí que mis piernas flaquearían. Tiemblo cuando baja sus manos hasta mi cintura y me acerca más a ella, luego me sujeta de las manos y vuelve a acariciar mi rostro con su mano derecha, con la izquierda sujeta mi cintura. Yo pongo las mías sobre sus hombros y cuando ella se acerca para besarme hago el mismo movimiento acariciando su mejilla.
El beso es largo, muy largo, comenzando de manera suave a la más intensa que podemos mostrar. Luego ella se separa bruscamente.
-Eso es todo – dice alejándose hacia atrás con pasos lentos – Te estaré extrañando, pero te digo adiós para siempre.
-Adiós mi amor…te amo – y sale de escena.
Yo me dejo caer sobre mis rodillas y cubriendo mi rostro con ambas manos, al tiempo que recito algunas estrofas de un poema de José Ángel Buesa:
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los (las) dos. adaptación al personaje
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré…
La obra concluye con ese último párrafo. El público se pone de pie aplaudiendo con euforia, puedo ver a mis padres expresar satisfacción y mi madre se seca una lagrimita que va corriendo por su mejilla derecha.
El telón se cierra. El grupo dentro aplaude y nos abrazan, luego se dirigen a los camerinos, Jade y yo nos quedamos un momento ahí, paradas, sin decir nada, luego ella se me acerca y me mira pero aun sin decir nada. Alza una mano para retirar un mechón de mi cabello de mi cara y luego de hacerlo me acaricia la mejilla por un brevísimo instante. Luego se va caminando por el pasillo.
-Yo no renunciaré a ti mi amor – Expreso.
