Hola, hola, hola a todos y todas una vez más. Mi más grande deseo de paz y bienestar para cada una y uno de los lectores/as que siguen mi historia. Les agradezco infinitamente que continúen leyendo, es grandioso para mí recibir sus comentarios. Gracias a todos los que han comentado por primera vez, Ele-Chan 24-7 y xpsychxssjs y a mis colegas escritoras que siguen dando duro a sus talentos. Venga colegas, sus trabajos son maravillosos: loverxanime, asukamiyamoto, más allá de la realidad, , Hime-Chan 196. Enhorabuena muchas gracias a todos y también por sus MP´s que me han enviado.
Vale, que este capítulo quedó largo largo, pero prefiero capítulos largos a muchos capítulos en la historia.
Victorious no es de mi pertencia (me pone triste que no lo sea). Saludos y abrazos.
CHAPTER 15. DOS MISTERIOS MÁS EN LA VIDA DE JADE
-Beck – atinó a pronunciar ella en un gesto entre sorpresa y confusión - ¿qué estás haciendo por acá?... ¿Hace mucho que nos viste?
-¿Te preocupa eso? Me gustaría que me respondieras primero la pregunta que te hice.
Jade se separa de mí y frota sus manos tratando de limpiarlas del dulce de algodón, y con pasos lentos se acerca a su novio, que podría convertirse ahora en su ex -novio, lo que me encantaría.
-Amh… yoo… emh… Tori y yo… - ella me echa una rápida mirada antes de volver a su novio – Tori y yo venimos aquí a… - la veo muy nerviosa, vamos, dile, díselo de una vez por todas Jade, dile que ya no quieres nada con él porque tienes fuertes sentimientos hacia mí - Venimos… venimos aquí a comprar algunos materiales para un trabajo de arte que estamos haciendo…junto con Cat, ya sabes.
-Sí, ¿y por qué no está Cat con ustedes?
-Bueno… su hermano llegó con… su raro hermano llegó con… una… infección… estomacal…por comer no sé qué porquerías en la calle…y Cat se quedó a atenderlo, así que Tori y yo venimos aquí por los materiales en lo que Cat espera en su casa – Argumenta en un tono de alivio, como si con eso hubiera resuelto todo.
-Qué raro – dice él – acabo de telefonear a Cat y ella me dijo que no habías aparecido por allá.
-Aún no – responde con arrebato – también la telefoneé más temprano que tú y me dijo lo de su hermano, así que pasé por Tori porque de ninguna manera que andaría por aquí cargada con cosas, eso lo puede hacer Tori – Eres la más grande de las mentirosas Jade West - ¿Y para qué telefoneaste a Cat? ¿Acaso estás espiándome?
-No – él se acerca a ella como si de repente olvidara toda la confusión que había mostrado su novia al relatarle el embrollo en el que estaba metida – Quería que te dijera que pasaras más tarde por mi casa a recoger tu chaqueta que olvidaste anoche – y a continuación la abraza por la cintura y le habla coquetamente, eso estaba demás, se la pudo haber llevado hoy en la mañana – Estabas ardiendo anoche eh cariño. Apenas alcancé a saciar tu deseo por que hiciéramos…ya sabes… lo que tanto amas. Estuviste más ardiente que otras veces – pega su frente a la de ella, y ella apenas logra controlar sus nervios por la situación en la que la ha metido su noviecito.
Muy bien señorita West, esta tarde te luciste con todo ese show de arrepentimiento que me mostraste, las rosas, las diapositivas con tu mensajito estúpido y esa canción que pusiste en tu auto diciéndome que me querías de vuelta contigo. Todo tan bello, todo tan lindo y perfectamente planeado sólo para ocultar que algunas horas antes estuviste en casa de tu novio siendo acariciada por él, siendo besada por él, siendo…sólo de él. Mis ánimos se van por los suelos. Lanzo el algodón de azúcar al bote de basura que se encuentra cerca y comienzo a retirarme despistadamente.
-Tori – llama él – No te vayas, lamento haber creado esta situación incómoda para ti.
-No, no te preocupes, yo entiendo que tu novia y tú se amen tanto.
Ella se queda callada con la vista ni en Beck ni en mí.
-La verdad.
-Sí bueno, pues supongo que querrán estar juntos así que…los dejo.
-¡No! – Salta ella – Noo…tenemos qué hacer esas compras…debemos terminar el trabajo e ir a casa de Cat.
-No es necesario, Cat y yo trabajaremos con lo que haya a la mano.
-De ninguna manera – dice separándose de su novio – Es demasiado trabajo y no dejaré que lo hagan solas, además…Cat suele…hacernos perder el tiempo con frecuencia durante las tareas así que…sé cómo controlarla. ¿Hay algún problema Beck?
-Supongo que no. Estoy aquí con mi padre, vinimos a comprar algunas…cosas para terminar el cobertizo que estamos reparando.
-Genial…entonces te regresas con él.
-Sí…eso haré – responde el joven con su habitual expresión sencilla.
-Bueno…entonces te veo al rato, amor.
-Cuídate bebé – y le da uno de esos besos que parecen eternos.
Beck se aleja y ella lo mira irse, comienzo a alejarme a grandes pasos también.
-Tori, Tori espera por favor. ¡Tori! – me sigue hasta que logra alcanzarme.
-¡¿Qué quieres Jade? ¡Te dije que te fueras con tu novio! – Le grito furiosa.
-Baja tu tono de voz que la gente nos está mirando.
-¿Y qué? ¡¿Y qué que la gente nos mire? ¿Qué con eso? A mí no me da nada con eso ¿a ti sí? Ah, a ti sí porque tu novio ronda cerca ¿no?
-Debes calmarte para que podamos hablar.
-Qué conveniente Jade West, tu novio y tu amante en el mismo lugar y en una situación comprometedora, vaya, vaya ¿qué sentiste al verlo eh? ¿Sabes qué? Eres una cobarde.
-Vayamos al auto – propone ella preocupada de las personas que nos miran.
-No iré a ningún lado contigo.
-No me retes a que te empuje hasta allá.
-¡No me digas! Inténtalo ahora que soy capaz de cualquier cosa, hasta de golpearte si es posible, en este momento, tengo la fuerza suficiente para arrancarte la cabeza si quiero.
Ella hace un gesto exasperado y comienza a empujarme hasta llevarme al auto.
-¡Te dije que no, te dije que no quiero!
-Ahora arráncame la cabeza – me dice, ocultando un rostro divertido por el hecho de que logró dominarme con facilidad – Anda, ¿no dijiste que me arrancarías la cabeza? Hazlo ahora te lo estoy pidiendo – dice con los brazos cruzados.
-Yoo…no me siento bien ahora – es lo único que se me ocurre, yo no quiero arrancarle la cabeza en realidad.
-Lo sabía – agrega con ese gesto triunfante y altanero que me seducía, el mismo gesto que hiciera la primera vez que la conocí, después de vertir el café frío sobre mi cabeza.
-¿Cuál es tu problema?...Perro.
Y siguió ese gesto hermoso que al principio me perturbaba, pero sólo me perturbaba por lo mucho que me encantaba. Sonreí al recordarlo y ella no dudó en burlarse de eso.
-¿Pensando en mí Vega? ¿Pensando en los buenos ratos que hemos pasado juntas?
-No entiendo porqué me seguiste, anoche la pasaste muy bien con tu novio, ¿qué quieres ahora de mí?
-Te quiero a ti – Río escandalosamente.
-Ay Jade, tú y tus jueguitos sucios…Nunca vas a cambiar ¿cierto? Siempre serás la misma chica mala que has sido toda tu repugnante vida.
-No conoces nada de mi vida Tori – Se defiende ella aún con los brazos cruzados aún.
-Tampoco es que me interese. No se me antoja saber cuáles fueron tus traumas de niña, esos que te convirtieron en la basura que ahora eres – mencioné arrepintiéndome inmediatamente de lo que dije, por lo poco que sé, Jade no ha tenido una vida rosa que se pueda decir, Helena y Cat me aconsejaron que la apoyara, porque ya había recibido mucho daño.
-Te sientes herida por lo que dijo Beck, pero tampoco puedes reclamarme nada – dijo ella sin parecer ofendida – Tú pasaste la noche con Robert… - Oh, oh, gancho al hígado - ¿Crees que no me dí cuenta? Soy una experta en estudiar a las personas Tori, ya debiste haberte dado cuenta de eso… ¿Cómo estuvo? – Preguntó de repente acercándose a mí - ¿Estuvo mejor que yo?... Dime una cosa Tori… anoche, cuando hacías el amor con Robert… de casualidad… ¿no estabas pensando en mí? Cuando Robert te besaba, ¿no anhelabas que fueran mis labios? Cuando él te acariciaba ¿no imaginabas mis manos?... Cuando Robert te abrazaba para fundirse más en ti… ¿no anhelabas mi cuerpo? – Eso es lo que fue. Exactamente así fue. Fue ella todo el tiempo. Fuiste tú todo el tiempo Jade.
-Pues te pregunto lo mismo… ¿pensabas en mí mientras estabas con Beck?
Ella me observa detenidamente recargada sobre su auto, pareciendo no querer responder esa pregunta, pero al fin lo hace.
-Sí – se incorpora – Sí pensaba en ti mientras Beck me hacía el amor anoche. Sí lo hacía – Me enfrenta.
-Pues yo no… yo no estaba pensando en ti… yo veía a Robert y sentía a Robert, él es todo un hombre.
-Mm, si te creciera la nariz por mentirosa, ya habrías atravesado mi auto y llegado a China - ¿Es que nada la detiene?
-Mira Jade, ya no creo en ti ¿sabes eso? Ya no confío en ti, me has mentido lo suficiente como para volver a darte mi confianza. ¿De dónde salió hoy tu arrepentimiento? Estuviste con Beck anoche, ¿cómo es que casualmente hoy te sentiste arrepentida y decidiste confesar que sí tienes sentimientos por mí?
-Pues por eso, precisamente por eso. Porque al estar con Beck, en realidad deseaba estar contigo, porque me di cuenta que me sentía mal por actuar tan ruin en el armario…y porque me dolió la cachetada.
-¿Y por qué no se lo dijiste hace un momento? ¿Por qué no le dijiste a Beck eso que sientes? – No responde – Yo sí se: es porque todavía lo quieres.
-No… bueno… tú sabes que esto no sería fácil, Beck y yo hemos estado juntos de hace tiempo y… no sé cómo decirle las cosas… no quiero lastimarlo, ya sabes, él me ama. Pero no te estoy mintiendo.
-Si pudiera creerte.
-¡Vamos! No seas tan delicada – argumenta dándome la espalda – No todos los días le digo a una chica que la… me gusta – Sonrío con discreción.
-Sólo quieres divertirte conmigo.
-¿Qué te hace pensar eso? Me estoy sincerando en estas estupideces y me sales con estas cosas.
-Dices que te gusto y me regalas un peluche con las palabras "Te amo". ¿Qué significa eso?
-Que te amo y me gustas.
-Ay Jade.
-¿Cómo te lo demuestro? ¿Qué hace falta para que me creas? ¿Un café en tu cabeza? ¿Un café de la basura? ¿Qué te arroje del precipicio? ¿Te llevo al club del gorila? ¿Le grito al mundo que eres estúpida?
Suelto una bofetada una vez más sobre su rostro, otra costumbre mía, pero esta vez, contrario a la noche en la que sabía que se la merecía, me asusto, de nuevo hice sangrar su labio lastimado. Pero no le importó.
-¿Es todo lo que tienes?
Tomo viada para asestarle otra bofetada por engreída, pero esta vez ella alcanza a detener mi brazo, me tomó con fuerza y me besó con arrebato, aprisionándome contra su coche.
-No me conoces todavía Tori Vega, no ha nacido quien me domine – Díselo a Cat.
Se separa y me mira, retándome con esa mirada de fiera. ¡Ay por DIOS! ¿Por qué no puedo mantenerme firme en mis palabras? Una vez más, ella añadirá un punto a su favor.
-¿Me vas a llevar a tu casa? Te curaré tu labio herido – Dije dándome por vencida.
-¿Quieres?
-Ahora.
Un rubio hermoso de 11 años abre la puerta luego de reconocer el auto que se estaciona frente a la puerta de su casa. Reconozco esos ojos azul-verde, vienen de familia.
-Es Alex – me dice Jade – mirando al niño con ternura – mi hermanito.
-Hola Alex, qué hermoso estás – lo saludo con un beso en la mejilla.
-Es Tori Vega, una… amiga.
-Tú eres bella – responde el niño mirándome con admiración – Un placer – me da la mano. Guay.
-¿Está papá en casa?
-No, sólo estamos Carlotta y yo – el rostro de Jade se torna sombrío, noto que hace intentos por disimular su incomodidad y luego de recuperarse le habla al niño, pero mirándome a mí.
-No le digas que llegué, y si ve mi auto le dices que estoy practicando en el piano.
-Mj – responde el pequeño, tan encantador como su hermana – Yo te protejo.
Jade lo besa en la mejilla y revuelve sus cabellos.
-No hace falta, sé cuidarme sola enano – y me lleva de la mano hasta su habitación.
Una vez dentro ella me besa contra la puerta, no puedo evitar sentir el placer recorrer por todo mi cuerpo al momento de sentirme sola atrapada con Jade en esa habitación. Jugueteó con mi lengua unos instantes antes de llevarme a su cama.
-Déjame curarte el labio.
-Después – Lamo la poca sangre que aún queda deteniéndome dentro de su boca.
-¿Cómo hiciste para armar todo ese espectáculo de la oficina? - Le pregunto con curiosidad.
-Le pedí ayuda a Helena, después de todo ella nos cachó en mi oficina aquella vez. Estuvimos buen rato discutiendo algunas formas de impresionarte, ella proponía ridiculeces que yo rechazaba apenas las mencionaba.
-Comprendo.
-Al final mencionó las rosas y un peluche, le grité algo por el teléfono pero ella me dijo que si quería que me ayudara tenía que aceptar lo que dijera.
-¿Entonces el detalle no fue tuyo?
-Las rosas cayendo del casillero sí, me imaginé que eran muchas Tori cayendo a un caldero con agua hirviendo – la golpeo suavemente en el brazo.
-Oyee – ella ríe.
-Y la canción, recordé esa canción que cantamos en Yerba junto a los prisioneros, no sonaba tan estúpida así que me pareció perfecta.
-Yo tengo una canción para ti – le digo vagamente.
-¿Cuál? – Voy a su mochila y extraigo su peraphone, le pongo las bocinas para que escuche – Es la que canté allá mismo, en Yerba, cuando actuamos en el hotel frente al canciller.
-Cuando arruinaste su único ojo bueno.
-Esa misma. Es nuestra canción, ¿te gusta?
-Suena idiota…pero me gusta – La beso.
Le quito el móvil de la mano y vuelvo a besarla con esmero. Bajo mis manos y comienzo a bajar el cierre de su vestido gótico, para apartarlo y poder tener a mi vista su belleza. Cómo amaba esa piel blanca de su cuerpo, ese aroma tan embriagante que desprendía, esos labios tan exquisitos. A su vez ella quita mi blusa y me desabrocha los pantalones. Estamos listas para recuperar esa noche que perdimos en los brazos de otra persona, que sólo ha valido para darnos cuenta lo mucho que nos deseamos la una a la otra.
El cuerpo de Jade es suave comparado a la rudeza en la piel de Robert, puedo recorrer con mi lengua cada parte de ella sin perder el sabor suculento que la envuelve, parecía marinada en jugo de frutas, olía a menta mezclada con especias aromáticas de las flores más bellas de los jardines de Italia.
Ella se dejó querer, permitió que yo hiciera con su cuerpo lo que quisiera, esa tarde ella era mía, sólo mía.
-¿Porqué no te dije que te amaba desde antes? Estaríamos juntas ya de tiempo – menciono acariciando su fino pecho, haciendo círculos alrededor de él con mi dedo índice, mirando cómo se estremecía su piel al contacto.
-Todo tiene su tiempo Tori Vega – Ella tiene razón – Me preocupa Betty – Soltó después. ¿Viste que estaba entre el público que fue a ver la obra?
-No la vi – me incorporo para verla de frente.
-Pues ella sí te vio. Así que ahora sabe que no somos desconocidas.
-¿Eso es peligroso?
-No lo sé todavía, pero por un tiempo deberé portarme más amable de lo habitual con ella si quiero que no nos delate con mi padre.
-Jade, ¿tu padre nunca aprobaría nuestra relación verdad?
-Jamás – Voy a sacar ciertas dudas que me hago hace ya tiempo de una vez, aprovechando.
-Algunas preguntitas más si no es mucha molestia. – Me mira esperando a que hable - ¿Porqué no estaban ni Beck, ni Cat contigo en aquella reunión en el casino?
-Mi padre odia a Beck, él tiene un partidazo para mí.
-¿Cómo?
-Así dice él. Es el hijo de un socio de la compañía, un ñoño que haría buena pareja contigo.
-Jade.
-Y Cat…bueno… nunca llevaría a Cat a una de esas reuniones.
-¿Te avergüenza nuestra amiga?
-No digas eso. En esas "reuniones" sólo hay gente idiota que no la trataría bien. Esas personas no son dignas de nuestra Cat, ella es mucho mejor que eso.
-Mmm…me voy a poner celosa – hago un puchero, ella me mira.
- Sólo funcionan en Cat. -Lo quito.
-Otra cosa…
-Vayaaa, soy un manual de respuestas ¿no?
-Tengo la curiosidad que me ahoga, quiero saber, ¿cuándo te diste cuenta…que sentías algo por mí?
Esa es la clase de preguntas que no deberías hacerle a Jade West, su reacción no fue la tosca que yo imaginaba, creí que me lanzaría una de sus bromas tratando de hacerme sentir mal, pero no fue así.
-Mm…no lo sé exactamente…creo que… probablemente haya sido aquél día… ¿recuerdas? La primera vez que ensayamos la obra y tú me besaste y casi me haces el amor en pleno ensayo.
-Estaba motivada y en mi papel – intento justificarme con pena.
-Bueno, en aquél momento me sentí confundida. No me esperaba ese beso tan…apasionado. Realmente, si quieres que te sea sincera, ese día comencé a sospechar que yo no te caía tan mal como pensaba.
-¿Quieres decir que ya sospechabas que yo sentía algo por ti?
-No con exactitud, pero te comportabas muy extraña. Me daba cuenta de tus miraditas sobre mí en las clases, ¿qué no sabes despistar? Pero me hice a la idea, me convencí de que no era más que parte de tu burda manera de desenvolverte.
-Jaade.
-No te estoy mintiendo, me obligué a pensar que eran cosas que no sabías medir y de que eras, no te ofendas, tan tonta que ni siquiera te dabas cuenta de lo que hacías. Hasta que me besaste en el armario.
-¿Hasta que…? – Ella ríe.
-Confirmé las sospechas que había tenido antes. Yo te gustaba – ríe – Tori Vega estaba enamorada de la chica mala que arruinaba su vida todos y cada uno de los días que pasaban.
-¿Y entonces porqué seguías portándote tan mala conmigo y por qué hiciste que no lo sabías? – Pregunto enojada.
-Porque quería divertirme contigo – eso me hace enojar más – Es la verdad Victoria… yo quería provocarte, ¿y sabes qué? Te recomiendo que no seas tan tonta porque lo conseguía muy fácil… creo que fue el error más grande que haya cometido porque por causa de eso me… - la miro esperando sus palabras – me…
-Dilo – la animo emocionada – Dilo de una vez por todas Jade - Ella suspira profundo.
-Me…enamoré de ti – ¡Eso es! Finalmente conseguí tu amor y que lo reconocieras - Nunca debí provocarte. Y como no quería ser la primera en admitirlo, intentaba que tú lo dijeras primero, para después echarte la culpa de que fuíste tú la que comenzó todo, aunque en realidad es así, tú comenzaste todo… Aquella noche que te abrí la puerta de mi casa y tú estabas empapada por la lluvia, sabía que solo bastaban algunas palabras de tu parte o una sola acción tuya para… dejar de ser Jade. Es tu culpa, si no me hubieras besado en el armario.
-Mejor siéntete agradecida, de no ser así ahora no estaríamos juntas. – Asoma una linda sonrisa de medio lado.
-Ahora quiero saber… - Prrrrf, suelta ella con un gesto muy gracioso, sonrío - ¿dónde está tu mamá? ¿Por qué nunca hablas de ella?
-No creo que quisieras conocerla.
-¿Vive?
-Síiii, por supuesto, ¿me quieres dejar huérfana de madre?
-No.
-Si quieres podemos ir a visitarla, yo también quiero verla.
-¿Podríamos ahora?
-Si nos apuramos, sí.
Salimos al pasillo, Jade me llevaba tomada de la mano y caminaba sigilosa por su casa cuando una voz hace que se detenga.
-Hola Jadey, qué bueno que estés en casa. ¿No estás contenta de verme? – Era esa mujer, la italiana.
Alex venía subiendo las escaleras.
-Volviste pronto – responde mi amada.
-Sí, anhelaba estar con mi familia. – La mujer me mira a mí, era alta, delgada, de cabello pelirrojo y ojos verdes, y con una cara de hipócrita que dan ganas de abofetearla - ¿Quién es tu amiga?
-Victoria Vega, ¿la recuerdas? Mi papá la contrató.
-Ah, sí. Alex, no me dijiste que Jade estaba acompañada.
-Te dije que estaba practicando en el piano, pero nunca mencioné que estaba sola.
-Oh, listo. ¿Y te quedarás a cenar con nosotros Victoria?
-No, en realidad…
-Vamos, quédate.
-No – dijo Jade rotundamente – debemos ir a terminar un trabajo de la oficina. Es urgente.
-Bueno, pero la puedes invitar a cenar otro día.
-Claro – dijo ella – hasta luego.
La mano de Jade tiembla y suda, y su gesto en la cara no es el mismo que tenía antes de toparse con esa mujer, ¿qué pasa con esa tipa? ¿Quién es y porqué causa ese efecto en mi chica? Voy a tenerte en la mira, cuídate de mí italiana mal encarada.
Sí, para ser sincera no imaginé que la madre de Jade trabajara en un centro psiquiátrico.
-Vamos, tenemos sólo algunos minutos – me dice y recorremos un largo pasillo antes de llegar a una pequeña oficina hacia el fondo. Jade llama a la puerta tres veces y una voz responde del otro lado.
-Pase – Lo hacemos.
-¿Trabajando duro? – Pregunta la ojiazul a la bella mujer frente al escritorio.
-¡Jadey! Mi amor. Mi cielo, ¿qué haces aquí? Ya es tarde.
-Lo sé, Bernie nos dio algunos minutos para verte.
-Viniste hace tres días.
-Sí pero…bueno… pronto te irás otra vez y… ya sabes… sólo…
-Está bien. ¿Quién es la joven? – pregunta echándome una mirada curiosa.
-Tori Vega, compañera de la escuela. Chica.
-Se nota. Un placer.
-Es mío señora. Jade no me había contado que su madre trabajara aquí.
-No trabajo aquí – responde ella con naturalidad – no literalmente.
-Mi madre es una interna – De acuerdo, esto no me lo esperaba.
-¿U-una interna?
-¿Te asusta?
-No pero… es que… usted parece tan… normal.
-Mamá padece de los nervios, es una enfermedad que la desespera, siente que el mundo es más felíz sin ella así que por voluntad propia viene a quedarse aquí.
-¿Está permitido?
-Es la dueña.
-La evaluación médica me acredita para ser paciente interna, no veo alucinaciones ni juego con una muñeca como si fuese mi hija pero sí me pongo muy, muy, muy histérica de vez en cuando, así que me mantengo bajo control.
-¿Y esta oficina…?
-Trabajo desde aquí. Soy escritora y traductora. ¿Es malo?
-No – respondo observando la oficina – Amh, yo… encontré una fotografía suya en la oficina del padre de Jade, que tiene un mensaje escrito…suyo…y…leí como… una despedida.
-Se la dí a Víktor para que a su vez la entregara a mi hija, cuando decidí internarme en este lugar por un tiempo sin oportunidad de ver a nadie por algunos meses. ¿Cómo es que la…?
-Tori trabaja en la compañía, es mi asistente.
-Oh – las tres nos quedamos calladas pero luego Jade rompe el silencio.
-Amh, mamá…hay algo que quisiera decirte.
-Te escucho.
-Tú sabes que yo salgo con Beck.
-Sí, desde hace más de dos años ya.
-¿Qué pasaría si de repente yo te dijera que ya no salgo con Beck…porque mis gustos han cambiado?
-Pensaría que estás en la etapa post adolescencia donde comienzas a tomar decisiones que "supuestamente" están basadas más en el razonamiento, aunque no sea verdad.
-Mamá…yo quisiera saber…si tú tendrías problemas…en que yo saliera…con una chica.
La señora se queda callada observando a la joven de cabello negro detenidamente.
-¿Qué tratas de decirme Jade?
-Estoy saliendo con esta chica – me mira – Tori Vega.
La señora se recuesta sobre el respaldo de su cómoda silla giratoria y nos observa a ambas.
-¿Beck ya lo sabe?
-No, pero se lo diré en cualquier momento.
-¿Porqué no se lo has dicho hasta ahora? – La respuesta de Jade es vaga.
-Pues francamente no lo sé. Supongo que me da temor lastimarlo porque él es un muchacho muy bueno, a ti te agrada…y pienso que tal vez no lo tome muy bien…yo no quiero perjudicarlo.
-¿Estás segura que es por eso? – Continúa no sonando muy convencida, agudizo mis sentidos.
-Sí – dice ella sin vacilar.
-¿Y quieres mi opinión respecto a tu relación?
-Me gustaría.
-No te importa lo que yo pienso - ¿What? – Jadey, cuando se ama de verdad no importa lo que los demás piensen, si estás segura que es la persona correcta para ti ¿qué más da la opinión del resto? Eres tú la que va a decidir sobre TU vida, eso es lo que ha hecho Beck al momento ¿no? A pesar de que su padre quisiera que terminara contigo él no lo hace, le importas. Ahora, si quieres mi opinión respecto a tu relación con una chica ¿qué te puedo decir? Lo mismo, en primer lugar yo no puedo decidir sobre ti si no aconsejarte, eres mi hija y eres menor de edad, yo cuidaré de ti hasta donde tú me lo permitas; si quieren mi opinión, siento que las dos están aun muy chicas para relacionarse y aunque quieran arrancarme la cabeza siento que están muy jóvenes aun para saber lo que es el amor y lo que implica, ¿me van a hacer caso? No ¿verdad Jadey? Entonces bueno, ¿qué hago? Yo te apoyaría, sin embargo, no deseo que te metas en problemas con tu padre pues después de todo él tiene la custodia legal sobre ti.
-¿Pero no me juzgas por lo que hago?
-Jadey, estoy en una institución psiquiátrica por voluntad propia, dime ¿qué es lo que esperas?
-Mamá tu opinión me importa.
-Hija…yo solo quiero verte feliz, no me importa de qué manera lo seas.
Volteamos las tres hacia la puerta al escuchar una risa muy conocida.
-¿Cat ha venido a verte?
-Sí, pero salió hace media hora por un panquecito, y ya ves que siempre se pierde.
-Típico. Iré por ella.
Jade se levanta de la silla y me quedo a solas con esa enigmática mujer, será el sereno pero el que esté bajo supervisión psiquiátrica no me hace suponer que esté pillada del cerebro, sino todo lo contrario, sabe lo que quiere decir.
-¿Así que te apellidas Vega? – Asiento con la cabeza - ¿De casualidad tu padre es policía? – Vuelvo a asentir con la cabeza – El comandante Vega.
-¿Lo conoce?
-Fuimos a la misma escuela, él era compañero del padre de Jade, sinceramente nadie hubiera creído que se convertiría en policía.
-¿Porqué?
-No me preguntes.
-¿Fueron novios de casualidad?
-Sí, algún tiempo, pero terminamos – Es una gran coincidencia.
-¿Puedo saber porqué?
-Mi padre no confiaba en un chico cuya aspiración en la vida era ser policía.
-Entiendo.
-Y bien Tori, tus intenciones con Jade…
-Son puras, yo la amo, aunque usted piense que no sabemos nada del amor, yo la amo, y la quiero para mí.
-¿Tus padres lo saben?
-Sólo espero a que Jade se vea más decidida y se los diré, estoy casi segura que no se opondrán a nuestra relación, ellos son de mente abierta.
-Correcto. No quiero que pienses que no me agradas, pero cuando una es madre, se imagina el día en que la niñita que concibió un día hace varios años, llegue al altar tomada de la mano de un chico, no de una chica. Y yo he deseado que Jade viva lo más normal que le sea posible, ya bastante ha tenido que soportar una madre enferma de los nervios.
Un hormigueo comienza a invadirme por dentro, y siento que es algo que tengo qué comenzar.
-Señora…
-Lincoln, es mi apellido de soltera, soy una mujer divorciada.
-Señora Lincoln… emm… yo… he sabido que… a Jade le han pasado cosas que han perjudicado su… vida – La mujer vuelve a echarse sobre su respaldo y me mira.
-¿Qué has sabido de eso?
-Prácticamente nada, sólo que han pasado cosas que la perturban.
-Es una de las razones por las que estoy aquí – dice ella – No te voy a decir lo que es exactamente, deja que ella te lo diga, pero sí, en efecto… yo hubiera querido estar ahí para protegerla pero… mi enfermedad lo impidió y cuando quise ayudar no hice más que cometer más errores… después su padre me peleó la custodia y yo prácticamente se la cedí pues sabía que mi evaluación médica no me ayudaría. Tori, he tratado de que Jade sea una chica normal y de que sea feliz, por eso me he alejado de ella. Sé que hubo alguien que le causó mucho daño pero… ella nunca ha querido decirme quién, así que si lo vemos por ese lado, tú y yo estamos en las mismas.
-Cat Valentine sabe algo – ella asiente con la cabeza.
-Cat Valentine juró no decir nada, y ella es leal. Tori, cuídala, y te pido que lo averigües, yo intento hacerlo pero… no he conseguido nada al momento.
-No se preocupe, yo lo haré.
La plática se interrumpe cuando las dos muchachas entran a la habitación.
-Mira quien me acompaña.
-¡Toooriii! – Exclama la dulce pelirroja.
Más tarde, a pocos segundos que Jade y Cat se marcharan de mi casa recibo la visita de una persona que no esperaba ver, y que tan incómoda me ponía: Beck.
-Hola Tori, ¿podemos hablar? – Me dice en un tono de voz muy serio. Siento que mi piel palidece y tengo un mal presentimiento. Esto no me gusta nada.
Seguimos en contacto prontísimo. Thanks very much. Y espero que les haya gustado, please, please, please, dejen sus comentarios, aunque este capítulo me pareció muy soso y rebuscado.
