Hola de nuevo a todos y todas por acá. Les saludo con mucho gusto para traer mi actualización. Me tardé, lo sé, no me gusta hacer eso. Pero es que no estaba, permanecí incomunicada por algunos días, sin teléfono e internet, pero ya, finalmente estoy de regreso. Dando las gracias de todo corazón a quienes continúan leyendo mi historia. No saben cómo me alegra leer sus comentarios, ya saben a quienes me refiero, los que siempre están ahí, muchas gracias. Esta vez no voy a alargarme en mis saludos, pero saben que estoy muy agradecida con cada uno/una.
Sólo les confieso que estuve a punto de no continuar con esta historia, por razones de conciencia, pero ya falta muy poquito para el final, así que nunca dejaré las cosas incompletas; con todo, en gran parte, y mi motivo principal por el que continúo es por mi gran amiga AsukaMiyamoto, amiga, no sabes en lo que te has convertido para mí, eres una persona entrañable, te agradezco tu motivación y entusiasmo. Sabes que te quiero mucho, en poco tiempo me he encariñado bastante contigo. No sé de qué otra forma describirte, sin duda, espero dejarlo claro en nuestras conversaciones.
Y bueno, Mr. Rex, Hime-Chan 196, loverxanime, Más allá de la realidad, mis principales lectores/as, cómo se les aprecia, espero que en este capítulo dejen sus comentarios, pues ya saben que son muy importantes para mí y más me alientan para continuar hasta el final.
Prometí no extenderme y ya lo hice, lo siento, la mayoría de las veces no lo logro evitar, mi mamá me pagaba para que me callara cuando era niña, así que ya se imaginarán. Pues ya los dejo, espero que les guste este capítulo, y si no, espero que les guste este capítulo jajajaja. El final se acerca.
Victorious, quisiera, pero no me pertenece, a lo mejor Liz Gillies sí, ¿o no AsukaMiyamoto?
CHAPTER 18. UN CORAZÓN HECHO PEDAZOS
-Betty, ¿qué andas haciendo por acá?
-Vine a dar una vuelta… y me encontré contigo – responde la flaca y rubia secretaria de una manera provocativa.
-Oh, qué bueno, te veo mañana entonces, pásala bien – Jade nos toma por la cintura a Cat y a mí para empujarnos al auto, pero Betty vuelve a hablar.
-Me resulta curioso…
-¿Qué cosa? – Jade vuelve la cabeza a ella.
-Que estés por acá caminando con… esta tipa – me señala despectivamente arqueando una ceja.
-Tori y yo somos amigas.
-Tori – repite ella – Ya la llamas Tori.
-¿Sucede algo Betty? ¿Está todo bien? Porque estábamos por marcharnos – mi corazón seguía dando fuertes tumbos.
-No pensé que cayeras en las artimañas de esta mosca muerta.
-Un momento, ignoro el juego que tienes con ella pero por ningún motivo voy a permitir que…
-No puedes decirme nada hasta que te enteres – la interrumpe.
-¿Hasta que me entere de qué?
-De las cosas que está mujer-zuela, ha estado haciendo contra ti.
Jade gira la cabeza hacia mí, que estoy muy asustada, ese era el fin, era el fin de todo, voy a perder a Jade, esa mujer se lo dirá todo y la voy a perder. Mi angustia va en aumento.
-Betty… pensándolo bien… creo que te debo algo ¿no?
-Creo que me debes mucho Jade, pero tú nunca te has ocupado por verlo. Bastantes cosas he hecho por ti y tú simplemente… me ignoras.
-Sí, te debo el hecho de que le dijeras a mi padre que tengo una relación con Victoria.
-¿Qué? Tú y esta tipa tienen…
-Ya lo sabías ¿no?
-¡No! claro que no lo sabía, sólo… lo supuse, quería ver si esta… cosa se destapaba, tenía la sospecha de que estaba enamorada de ti y yo solo quería descubrirla para hacértelo saber.
-¿Tú no sabías que Tori y yo…?
-Las ví en la presentación de la obra, pero no me imaginé que sostuvieras una relación con ella Jade – la voz de la secretaria comienza a quebrarse - ¿Porqué no me lo dijiste?
-¿No lo sabías? – La mujer niega con la cabeza, totalmente dolida por lo que acababa de escuchar – Entonces… ¿no fuiste tú quien se lo dijo a mi padre? Ayer… al salir de la oficina… ¿tú no le dijiste nada de esto a mi padre?
-Pensaba hacerlo… pero no lo hice.
-No entiendo entonces cómo fue que se enteró.
-Pues él recibió una llamada antes de salir… cuando tú te estabas despidiendo de él Víktor estaba al teléfono, sólo un poco luego que te fuiste el salió apresurado a buscarte, alguien le informó algo sobre ti.
Jade se ve confusa, y yo también lo estaba, igual creí que Betty había sido la chismosa.
-Tú, tú le pasaste esa llamada… debieron haberte dado un nombre.
-Bennett, sólo mencionaron ese apellido, Bennett.
Ella se queda un momento pensando, con las cejas fruncidas, para luego hacer un gesto de desesperación poniéndose una mano sobre la cara.
-Beck – dijo al fin – Fue Beck – Y luego me mira – Fue Beck el que llamó.
-¿Cómo lo sabes?
-Bennett es el apellido de soltera de su madre, él y su hermano lo usan como una especie de broma cuando no quieren que su identidad sea descubierta. No puede ser, ¿así que Beck quiso jugar sucio?
-No es el único – Vuelve a hablar Betty, mirándome – Él no es el único que te juega sucio. Creo que deberías saber quién más te ha estado engañando Jade – mi novia la mira cruzada de brazos por un segundo, pero luego responde.
-No más por hoy Betty, estoy agotada. Te veo mañana en la oficina.
-¡No! es importante que lo sepas y te lo diré ahora.
-No quiero saber nada más por hoy, mañana hablamos.
-Te lo diré ahora, debes saber Jade, que tu adorada Tori…
-¡Betty!… - la interrumpe – mañana ¿sí? Mañana hablamos.
-Pero Jade
– No quiero escuchar más por hoy – Responde caminando hacia el auto.
-Esto no es para que esperes. Me lo agradecerás si te lo digo hoy mismo, después te vas a arrepentir.
-Hasta mañana Betty – Jade sube al auto y arranca, dejando a Betty con los puños apretados vociferando palabras no aptas para descripción contra mí.
-Deberían lavarle la boca con jabón – soltó la amable Cat.
-Jade – susurro – creo que sí debería decirte algo.
-No quiero oírte, no por ahora, después hablaremos con calma todo lo que quieras.
-Pero…
-Después Tori…
-Pero Jade…
-¡Entiende!... no quiero bajarte del auto a media carretera Tori Vega.
-Es importante que lo sepas.
-Me lo dirás mañana.
-No quiero decírtelo en la escuela.
-Quizá en el trabajo.
-Yo no regresaré a trabajar.
-Oh, sí, lo harás.
-Jade no puedo, tu padre me botará si me ve por ahí... o hasta podría vaciar café sobre mi cabeza.
-No. Yo tengo suficiente voz y voto ahí así que no hay nada qué temer.
-Pero Jade.
-¡Mañanaaaaaaaaaaaaa!
Realmente quería decirle a Jade lo que Betty ansiaba informarle, pero por más intentos que hice ella no me lo permitió, es tan necia, cuando no quiere hacer las cosas simplemente dice "¡NO!" y eso es todo, punto final. Pero yo estaba muy preocupada, sabía que esa información tarde o temprano me traería problemas con ella.
-Jade, por favor, deberíamos hablar, quiero que me escuches, esto es muy importante.
-Si quieres, pero te advierto que traigo mis tijeras nuevas, así que tú dices – discutíamos en la puerta de mi casa.
-Deja las tijeras en el auto y vuelve para que hablemos.
-No me voy a separar de mis tijeras.
-Um, um – Escuchamos a alguien aclararse la garganta, mi padre había abierto la puerta al escucharme afuera - ¿Está todo bien?
-Sí papá, no te preocupes.
Mi padre posa su mirada en mi chica, quien a su vez también lo mira, con los brazos cruzados, como si el mundo le valiera un cacahuate.
-¿Debería regresar adentro y esperar pacientemente a que mi hija entre a la casa sin preocuparme por nada, Jade?
-Se lo recomendaría, pero no hace falta, ya estaba por marcharme.
-Oh, pensé que tal vez querrías decirme algo – Ella echa su mirada sobre mí, sin quitar su gesto despreocupado…
-¿Buenas noches señor Vega?
-Mm… no es lo que esperaba pero… - Sonrío al ver cómo mi padre trataba de entablar una conversación con ella, y de cómo ella se esforzaba por evitar un ridículo momento como ese – supongo que viniendo de ti, es lo mejor que puedo obtener.
-Ya sabe que su hija y yo estamos saliendo.
-No, sabía que mi hija tenía sentimientos por ti pero si no mal recuerdo ella jamás mencionó que lo de ustedes ya era formal, de hecho, tenía dudas de que así fuera.
Jade finalmente mejora su postura y con una actitud de lo más rara en ella le habla seriamente a mi padre.
-Se lo pedí hace un momento… ella me dijo que sí… pero ¿usted qué opina? ¿Entrando a casa le exigirá que deje de salir con la chica mala que le hacía difícil la vida?
-¿Por qué piensas que puedo decirle eso?
-Un buen padre busca lo mejor para sus hijos – Responde ella como si fuese obvio, pero sin sonar descortés.
-Mi hija te ama, y yo no me opondré a que sea feliz. No digo que no me pone incómodo que la muchacha que tanto daño psicológico… y físico le causaba, ahora se convierta en el amor de su vida pero… si ella es feliz contigo… adelante. Pero cuídamela mucho.
-Eso hago.
-Bien… entonces supongo que todo queda bien entre nosotros.
-Delo por hecho.
-Fantástico… entonces – mi padre trata con nervios de parecer de lo más normal posible – las… dejaré que se despidan… a solas.
-Gracias.
-Bien… entonces… Buenas noches Jade.
-Buenas noches señor Vega.
Mi papá entra a la casa cerrando la puerta, pero podíamos muy bien escuchar que permanecía vigilando. Sonrío y ella hace lo mismo.
-Padres – Espeto.
-¿Te veré mañana en la oficina?
-No quisiera… tú sabes…
-Te veré mañana en la oficina – Afirma para comenzar a caminar al auto.
-Espera – la detengo, hablándole con suavidad - ¿no se te hace olvida algo? – Ella busca entre sus ropas y me mira confundida.
-Besarme, tonta. – Enredo mis brazos sobre sus hombros y me alzo ligeramente de puntitas para besarla, ella me sujeta de la cintura e inclina un poco su cabeza para facilitarme la acción.
Luego de algunos segundos suelto sus labios pero no alejo mi rostro del de ella, le hablo muy cerca de su boca.
-¿Sabes que hace tiempo, cuando fuimos a acampar… y casi caigo al río de no ser por ti que me sostuviste… sentir que tus labios estaban tan próximos a los míos… era algo que me consumía por dentro? – Ella me escucha con atención, mirándome fijamente a los ojos – En aquél entonces, pensar… en que un día lograría besarte… estaba muy lejos de mi realidad… ahora te siento a mi lado y no puedo evitar divagar mis pensamientos hacia aquél día… hacia aquél momento. Tu contacto me mataba… sentir tu piel me quemaba todo dentro y fuera de mí… y ahora… te tengo Jade West… por fin te he conseguido… y no te dejaré ir tan fácilmente – agrego para separarme de ella, mirando su reacción y esperando una respuesta que me llenaría de ternura.
-Eres una cursi Tori Vega – Dijo ella sin mayor preámbulo - Nunca lo comentes con nadie – OK, no era lo que esperaba.
-Pero… ¿acaso tú no sentiste nada en ese momento?
-No, yo sólo estaba preocupada porque no cayéramos al agua, eso mantenía mi mente ocupada, preservar nuestras vidas – agacho mi cabeza haciendo un puchero inconscientemente que ella no logró notar, pero agregó - Aunque ¿sabes? Cuando volvíamos del campamento… no dejaba de pensar en ti, y en ese momento… ¡Rayos! Qué mal la pasé queriendo olvidarme de ti, me sentía sucia y ridícula.
-No sabes cómo admiro tu falta de miedo por decir lo que sientes.
-Ya me lo has dicho. Ahora entra a tu casa que no quiero seguir desvelando a tu padre, asegúrale que no debe cuidarte de mí – Río, la sombra de mi papá parada detrás de la puerta podía verse claramente por la ventana.
-Hasta mañana Victoria.
-Hasta mañana mi amor. Te amo – Ella sonríe y se va. Es un sueño para mí que un día ya no tenga que marcharse, era aun un sueño mío que un día yo despertara por la mañana y ella estuviera a mi lado, sin hacer malabares para que deba volver a su casa. Me pregunto si eso llegará a ser posible, bueno, todo depende de que la secretaria no le cuente nada antes de que yo hable con ella.
Otro día en el instituto, sentados a la mesa de la cafetería, yo miraba la forma en que Beck abrazaba a una chica desconocida, luego él miraba a Jade, quien a su vez lo ignoraba. Era claro que pretendía darle celos, y yo solo estaba atenta a cualquier indicio de esos celos de su parte, pero nada de eso pasó, excepto cuando un apuesto joven compañero de Trina se me acercó para preguntarme por mi hermana. Jade me miró de la misma forma como hacía con Beck cuando ellos eran novios, luego miró al joven, y después de una patadita de Cat por debajo de la mesa, tuvo qué disimular. Yo no pude evitar sonreír por la emoción que me causaba hacerla sentir celosa.
-No lo disfrutes – masculló cuando bajé mi cabeza riendo discretamente.
-Por supuesto que lo haré – Me mira con enojo, evidenciando en su mirada las ganas de soltarme palabras hirientes pero fue interrumpida por André.
-Jade, hace mucho que quiero pedirte un favor.
-Yo no hago favores.
-Lo sé, pero este quizá te agrade.
-¿De qué se trata? – Dijo al fin mordiendo su trozo de zanahoria.
-Quisiera que me acompañaras a cantar… una de mis canciones que estoy preparando para un exámen – Respondió el joven nervioso.
-¿Yo?
-Sí, tú.
-¿Porqué no se lo pides a Tori? Ella es la que suele trabajar contigo.
-Porque esta vez me gustaría que lo hicieras tú, sin ofender Tori, sabes lo que opino de ti y de tu talento como cantante, es solo que… te debo una, ya que la vez pasada fue Tori la que terminó cantando conmigo.
-Lo voy a pensar – decía ella, mientras el muchacho la miraba circunspectivo.
-Por favor… de verdad que me encantaría cantar contigo.- Jade asiente con la cabeza y se levanta para retirarse, no sin antes echarme una miradita triunfadora mostrando a la vez esa sonrisa altanera y arrogante que todas amamos en ella, ¿a poco no chicas? ¿Quién no está de acuerdo conmigo en que esa sonrisa maliciosa nos ha seducido tanto? No sabes si quieres abofetearla o besarla en ese momento, aunque le tiro más a lo segundo.
-André, no sabía que aún tenías sentimientos por Jade – Le digo al músico alarmada, André era una competencia fuerte ahora que Beck ya no está en la vida de mi gótica. ¿Acaso Jade sospechaba eso?
-¿Qué quieres que te diga? La chica es guapa y sexy. Y ahora… sin novio.
-Yo no te lo recomendaría.
-¿Por qué no? – Preguntó despreocupado.
-Pues porque… porque… pues porque… lo de Beck está muy reciente y… sinceramente… no creo que ella quiera meterse en una relación tan pronto.
-Beck dijo que le puso el cuerno.
-¿Qué?
-Él me contó que ella lo engañó con alguien más.
-Y… ¿te dijo con quién?
-No, y la verdad yo no creo que a Jade le gusten las chicas – Dijo levantándose.
-¿Qué dijiste?
-Beck piensa que lo engañó con una mujer, de aquí de Hollywood Arts, y sólo espera el momento oportuno para descubrirlas, a ambas, a menos de que Jade regrese con él. Pero yo sé que solo está dolido, se le pasará. Nos vemos Tori, debo preparar una canción muy romántica.
¿Así que Beck pretende delatarnos delante de todo el mundo? Jade nunca me ha dicho que se oponga a que todos lo sepan pero ambas hemos coincidido en que no es el momento adecuado. De verdad que Beck quiere jugar sucio, definitivamente él no está dispuesto a perderla. ¿Por qué no entiende de una buena vez que ella ya no lo ama?
-¿Te sentiste cómoda con André, Vega?
-Suéltame – espeto zafando mi mano de entre las suyas – No quiero hablarte ahora… y la próxima vez que vayas a meterme al armario te pido que lo hagas con delicadeza. Auch.- Me froto mi muñeca izquierda.
-Eres tan delicada.
-Pues sí, ya lo sabías ¿no? – No ceso mi enojo con ella – Así te enamoraste de mí.
-¿Quién lo asegura? – Arroja mirándome con esa perversidad que provoca todo un movimiento dentro de mí.
-Tú me lo dijiste.
-Pude haber mentido.
-No lo creo. Esto no es gracioso Jade, tú te diviertes conmigo.
-Es porque eres tan vulnerable.
-¿Y qué? ¿Vas a cantar con André?
-¿Celosa?
-¡No! – Por supuesto que sí pero no se lo diré, aunque estoy segura que ella lo sabe.
-A lo mejor, no lo sé, todavía no lo decido.
-¿Cómo van las cosas con tu padre?
-Está muy enojado, estoy segura que está planeando algo, ese silencio dice mucho, lo conozco muy bien. Pero no te preocupes, mientras yo pueda hacer algo, tú vas a estar bien – Me dice con voz suave replegándose a mí contra la pared, poniendo ambas manos a cada lado de mi cabeza.
-Lo sé, confío en ti – La beso – Sé que vas a protegerme – La beso de nuevo – Y te lo agradezco.
-¿Sabes que mi madre salió del psiquiátrico?
-¿De verdad?
-Se está quedando en un departamento a la orilla de la ciudad. Hablé con ella y la sentí tan… triste y a la vez… así como enojada, frustrada, no lo sé. Me dijo cosas que no entendí… y me dijo que me amaba… y me pidió perdón por dejarme sola.
-Confía en ella Jade, estoy segura que buscará lo mejor para ti y para Alex.
-Es lo que más deseo. Quiero que Alex esté seguro lejos de… Debo irme – Se interrumpe, ella ignora que yo sé la verdad sobre su madrastra.
-¿No te puedes quedar un poco más? – Le susurro acomodando algunos mechones detrás de su oreja, contemplando al mismo tiempo su bello rostro, imaginando todas esas cosas qué tuvo que soportar cuando esa mujer enferma se acercaba para tocarla.
Mi Jade, oh, mi Jade, cuánto daño te hizo esa mujer. Todo lo que te causó. En algún sentido, te miro y no podría culpar a nadie que te admire, eres una mujer tan bella que provoca cosas aun en aquellos que podríamos llegar a odiarte. Mira lo que provocaste en mí, yo, Tori, una chica aparentemente normal, a la que le encantaban los chicos, presa de ti y de tus encantos. De esa maldad que me derrite, y que seguro derrite a muchos aparte de mí, como a Beck, André y Sinjin, y hasta a esa tipa Betty y a mi hermana misma. Pero por ningún motivo voy a justificar todo lo que te hizo, o te hace aun. Juro que esa mujer va a pagar caro por cada vez que se acercó a ti, por cada caricia que se atrevió a hacerte, por cada mirada de lujuria que te lanzó, lo pagará caro, muy caro.
Antes de llegar a la oficina repasamos el material grabado en casa de Jade, no había evidencias suficientes que culparan a esa tipa. Sólo miradas durante la cena y probablemente una caricia debajo de la mesa, por el hecho de que Jade dio un respingo sin algún motivo en particular y después miró por debajo del mantel, terminando por fulminar con los ojos a la tal Carlotta. Luego se levantó llevándose a Alex consigo, su padre la siguió con la mirada hasta que la perdió de vista. Carlotta mencionó hasta cuándo Víktor iba a permitirle su relación conmigo, él solo respondió que era cuestión de tiempo, pero que las cosas no quedarían así. Él lograría separarnos.
-¿Hablaste con ella? – Me preguntó Robert.
-No me lo ha permitido, he estado insistiendo pero no me deja hablar. Pero esta tarde se lo diré todo, no pasará de esta tarde sin que lo sepa, aunque no sé cómo vaya a reaccionar, sólo espero que lo comprenda.
-Lo hará Tori, nosotros te ayudaremos, para eso somos tus amigos.
Llegué a la oficina tratando de pasar desapercibida por Betty para colarme hasta la oficina de Jade. Lo que al parecer logré.
-Jade, ahora sí debemos hablar muy seriamente.- Pero ella me recibe con un beso apasionado, arrebatado y loco, pero encantador.
-Dime que me amas – Me pidió en un murmuro – Dime que me amas Victoria Vega.
-Te amo, ¿no lo sabes? Te he amado desde hace mucho Jade West. Desde el principio.
-Mientes – Continúa ella besándome – Mientes Victoria.- Había algo en su voz que no me gustaba.
-No puedo mentir, deberías sentirlo. Siénteme Jade West, siente que estoy prendida de ti.
-¿Me estás diciendo la verdad? – Los besos eran cada vez más intensos.
-Te lo juro.
-Entonces este contrato está mintiendo ¿no? – Se separa para mostrarme una hoja de contrato que tenía en la mano y yo ya había visto – Este contrato es el que está mintiendo.
-Es mi contrato de trabajo – Comienzo a ponerme nerviosa.
-¿Por tres mil dólares? Nadie paga tres mil dólares a una novata sin experiencia y menor de edad solo por ser asistente.
-Es lo que tu padre ofrecía cuando…
-¿Cuando te contrató para que arruinaras mi vida?
Sentí que todos mis sentidos se dilataron un momento, me contraje y por un instante no fui capaz de respirar ni de cavilar lo que estaba sucediendo. Ella ya estaba enterada. Ya lo sabía todo, Betty me ganó la jugada y había actuado antes que yo.
-J-Jade… yo…
-No tenías que esperar demasiado, desde la primera vez que estuvimos juntas pudiste haberte deshecho de mí. Aquél día me entregué por completo. Aquél día me sentí enamorada, feliz. Te abrí la puerta de mi casa, te conduje a mi habitación, te metí en mi cama, te ofrecí mi cuerpo y te entregué mi corazón. Sólo era cuestión de que te levantaras y te rieras de mí esbozando en mi cara lo mucho que te divertiste conmigo al lograr enredarme en... eso.
-Jade…
-Fue tan fácil ganarte mi confianza ¿no Tori? Al final de cuentas, no resulté tan difícil.
Había dolor en sus palabras. Lo noté por el nudo que no le permitía expresarse totalmente con claridad, pero se reprimía las lágrimas, de ninguna forma iba a llorar, no frente a mí.
-Iba a decírtelo – Mis palabras no tenían ganas de salir.
-¿Cuándo? ¿Cuándo recibieras un cheque más grande? ¿Cuando mi padre palmeara tu espalda y te dijera: Bien hecho? Pues te lo digo yo… bien hecho Tori Vega, has realizado un excelente trabajo. Acabas de arruinar mi vida… acabas de hacer pedazos todos mis sueños.
-Jade, yo te juro que…
-No me jures nada…
-¡Es lo que estaba tratando de decirte! Por eso insistía en hablar contigo, quería contártelo todo pero nunca me dejaste.
-¿Y qué ibas a decirme? Acaso: Jade, discúlpame, tu padre me contrató para convencerte de dejar la escuela de artes y te dediques al negocio de la familia que es lo que te conviene, tú no eres artista, no tienes talento, dedícate a los autos. ¡Eres un asco de persona Jade West!
-No – Comienzo a llorar – no, no es así, yo no pensaba hacerlo… yo no sabía que eras tú la hija del…
-Sí, fue la mejor jugada – dijo ella con una sonrisa sarcástica – Enamorar a la chica para lograr el objetivo y así obtener una muy buena suma de dinero ¿no? y de paso, vengarte de mí por todas las cosas que te he hecho.
-No Jade, yo no iba a hacerlo ¡escúchame por favor! Helena te lo puede explicar.
-Ya Betty me lo dijo todo – Volteo a la puerta, la secretaria está ahí, parada, mirándome con recelo y triunfo, pero al mismo tiempo sufriendo junto con Jade, en parte no la culpaba, quizá yo en su lugar hubiera hecho lo mismo, pero tal vez no de esa manera.
-Yo nunca estuve de acuerdo Jade – dijo ella – Y Helena lo sabe. Yo no quería que nadie entrara a este juego pero tu padre insistió así que le dejó el trabajo a Helena. Ella fue quien contrató a esta tipa. Haber, que te diga, que te diga porqué no renunció desde el primer momento. Víktor habló con ella y le explicó muy bien de lo que se trataba y ella decidió seguir.
-¡No es verdad, yo no sabía que eras tú…!
-Todo el tiempo supo que eras tú, ella te conocía… pero decidió ocultártelo. ¿Porqué no te lo dijo después? Cuando se volvieron amantes ¿porqué no te lo contó entonces?... Pues porque no le convenía.
-No, no, no, no, no, ¡NO! Yo siempre quise decírtelo, pero tenía miedo, miedo de cómo lo fueras a tomar, sabía que eso podría provocar que te perdiera.
-Así que decidiste ocultármelo. ¿Cuándo pensabas comenzar a convencerme de dejar Hollywood Arts? ¿Cuándo nuestra relación fuera más estrecha? ¿Cuándo mi padre lograra llevarme lejos de aquí? Qué buena actriz eres Victoria, por cierto, fingiste muy bien ante mi padre, estabas aliada con él desde el principio. Yo me enfrenté a él por ti como idiota. Me ví tan estúpida dando la cara por ti, porque te amaba. Perdí a mi novio, dejé una relación con un chico que me ama ¡POR TI! Y tú sólo estabas jugando conmigo. Divirtiéndote conmigo, riendo a mis espaldas por todas las muestras de amor que tuve contigo. Soy una estúpida – dijo llevándose las manos a la cabeza – Soy tan estúpida por creer en ti. Me dejé llevar… me dejé llevar por tus encantos, por tu actitud tan tierna solo para… - sus mejillas estaban rojas, sus ojos también, pero lograba muy bien no echar ninguna lágrima, comenzó a sudar, y con eso noté que estaba en medio de una angustia terrible, sí, le había hecho daño, le había hecho un daño espantoso, de por sí Jade no confiaba en cualquier persona y ahora esto.
Continúo llorando, no sé qué decir al tiempo que tenía tantas cosas que hacerle saber, pero el nudo en mi garganta no me permitía hacerlo. Ella me miró, pero no con odio, me miró como con resignación, como alguien que está en medio de una situación de muerte y decide no luchar más por sobrevivir. Las palabras que habló, fueron las más dolorosas que le pude haber escuchado, porque me mataban internamente.
-Mi madrastra tiene razón… todas las mujeres son iguales… son malas… no debo confiar en ninguna… la única persona segura que siempre está ahí para mí… es ella.
Luego de esto me miró como hiciera la primera vez que nos conocimos, ese gesto que tanto miedo me causó cuando me reclamó por limpiar la camisa de Beck.
-Ya puedes irte… Has cumplido – Y con eso me di cuenta que perdí a la Jade amorosa que segundos antes me había besado con tanta pasión, para volver a aquella chica con resentimientos contra el mundo, tan insegura como la primera vez que la conocí.
Di la vuelta y salí de ese lugar con el corazón hecho trizas. Lo más seguro es que nuestras vidas no volverían a juntarse. ¿Hasta dónde podría permitirlo?
Saludos y abrazos a todos y todas. Prometo actualizar más pronto.
