Con enorme gusto saludo a toda mi comunidad lectora que siguen este fic, les agradezco infinitamente su interés por continuar leyendo, pues acá les dejo el penúltimo capítulo de esta historia, deseando como siempre que se complazcan en leer.
Otorgo agradecimientos especiales a las personas que comentan mi fic: AsukaMiyamoto (mi gran amiga); (mi teacher); Más allá de la Realidad (una de las pioneras del Jori); loverxanime (mi encantadora señorita saca risa jejeje); Hime-Chan 196 (lectorA, lo acabo de descubrir jajaja).
Y a los que se han integrado recientemente con sus comentarios: Reiku-chan, kiuser1, Dra. K-Doof y Amelie Barragán, qué bueno que te creaste esta cuenta, haber si un día nos sorprendes con una historia de tu mano, consejo, que sea Jori. Gracias a cada uno de ustedes, por tomarse la molestia de comentar.
Yo les pido a todos que se sigan tomando la molestia de dejar un review, ya nada más falta un capítulo para terminar, así que un review es así como que un termínalo, les aseguro que el final será… muy bueno jejeje, hay modestamente jajaja. Sorry. Abrazos.
Victorious no me pertenece, chale, qué mala onda con eso.
Lean y comenten por fa.
CHAPTER 20. LA ÚLTIMA NOCHE.
Yo sabía que muchas de las decisiones en nuestra vida, provienen de un impulso del corazón. Algo que nos dicta una forma de actuar, sin reflexionar antes de hacerlo, motivado solo por una leve descarga, probablemente de conciencia… o simplemente deseo.
Hubiese querido no tener ese impulso en aquél preciso momento, porque ahora, me encuentro atrapada entre la espada y la pared. Sé lo que quiero, pero también sé lo que conviene, y nuestros deseos no siempre están ligados con lo que es correcto, aunque muchas personas se avientan a cumplir sus anhelos, las consecuencias, pueden ser más graves de lo que se haya considerado al principio, si se hizo, y entonces, sólo después de eso, una llega a tocar fondo… y entonces viene el arrepentimiento.
-¿Eres homosexual? – Me preguntó la madre de Cat en un momento en el que reinaba el silencio.
-No – Respondí segura, era verdad, no lo soy, no me interesan las personas de mi mismo sexo, sólo me interesa Jade.
-Es fácil deducirlo – Dijo ella, con una sobriedad que comenzaba a ponerme nerviosa – Háblame de tu relación con Jade.
-Nos amamos – La mujer sonrió dulcemente sin apartar su vista de mí, lo que me hizo volver mis ojos de ella hacia mis manos que cruzaba ligeramente sobre mi regazo.
-Esa actitud sólo me dice que de alguna manera te avergüenzas de creer eso.
-No me avergüenzo – Dije con firmeza volviendo mi vista a ella – Amo a Jade, estoy segura y no me da pena admitirlo. Me enamoré de una chica, sí, eso no quiere decir que soy… que bateo para las menores… y tampoco soy bisexual… a mí solo me gusta ella.
-Tori… ¿qué sabes de amar a una persona? ¿Por qué estás tan segura de que ustedes dos se aman?
-Yo no puedo explicar eso en realidad – También era cierto, cómo explicar todo lo que Jade provoca en mí – Todo lo que sé… es que quiero pasar el resto de mi vida con ella, cada segundo que me reste por delante quiero vivirlo con ella, cuando estamos juntas no quiero que se vaya y mueve un sinfín de cosas dentro de mí que no puedo explicar.
-Pero es una chica… y tú también lo eres.
-Discúlpeme, pero no le veo problema a eso, creo siempre tratan de…
-La mayoría de las personas que se encuentran en una situación como la tuya, o tan parecida a la tuya, creen que están en lo correcto, se justifican a ustedes mismas con sendas teorías y casos que muchas veces, no conocen el trasfondo de los mismos. Hablan de lo social, sí, vivimos en el siglo XXI por favor, estamos abiertos a una nueva era donde no existen los prejuicios ¿pero quién ha marcado esa tendencia? Si te pones a pensar con detenimiento, muchas de esas ideas llevan a severos conflictos entre la humanidad, en lugar de conseguir la paz, para mí no es nada diferente a lo que un dictador como Hitler utilizara para convencer a toda una nación de exterminar a otra, sólo por "pequeñas diferencias de raza". Y el resultado fue cruel.
-Yo no pretendo dañar a la nación – dije con sarcasmo - sólo estoy enamorada y quiero ser felíz con la persona que amo, no me importa si es una mujer igual que yo.
-No quiero que pienses que estoy en tu contra Tori, sólo quiero que analices si de verdad estás dispuesta a todo por defender ese sentimiento que tienes.
-A todo – La mujer volvió a sonreírme. No me gustaba lo que me estaba diciendo, pero de alguna manera, me hacía tenerle confianza y quería escuchar más.
-Tori voy a ser sincera, he vivido más que tú y he visto muchas cosas de las que tú has visto, he conocido personas como tú, y tristemente, toman decisiones impulsadas por sus sentimientos de las que luego se arrepienten, yo no estoy intentando desanimarte, solo quiero que veas hasta dónde esto te puede llevar, aunque ya me hayas dicho que eso no te importa, pero yo veo más allá de ti, yo veo tu corazón y porque te aprecio, como que eres amiga de mi hija a la que amo tanto, quiero contarte esto.
Jade ha pasado por traumas severos, pero esa chica es fuerte como las rocas, ha sabido resistir, no es una persona cualquiera que se acongoja de las tribulaciones, eso ya lo sabes. Pero mira, por mucho tiempo estuvo sola, de alguna manera, Anna, su madre y amiga mía tiene problemas que tú ya conoces, no es su culpa, de cierta forma fue casi obligada a separarse de su hija, para no perjudicarla, así que lo hizo por amor a ella, no obstante, tú sabes que el amor de madre es insustituible… y Jade lo conoció muy poco. No siendo menos, su padre no ayudó mucho que digamos y menos aun esa mujer Carlotta.
Como sea, Jade ha estado vulnerable; si algo he visto en casos de homosexualidad, sea del sexo que sea, es que muchas veces estas… inclinaciones se deben a la escasa atención de los padres sobre los hijos, por lo cual muchas veces los jóvenes tienden a buscar esa atención en otras personas, si de repente aparece alguien en sus vidas que las apapacha, la relación puede llegar a transformarse de una simple amistad… a algo más fuerte, más íntimo, sin que sea lo que se haya buscado al inicio de todo. Traumas, carencias, violencia, y más comúnmente, modas, muchas veces llevan a los jóvenes a eso, sin que necesariamente sea lo que les gustaba en un principio.
-Ya la estoy entendiendo… entonces… usted trata de decirme… que Jade solo está conmigo porque yo le he dado esa atención que ella no tuvo en casa… que su amor por mí está condicionado por la falta de este por parte de sus padres…
-Eres lista.
-Pero ¿y qué me dice de mí? Yo he tenido el amor de mis padres siempre y sin embargo AMO a Jade. No hay razón para que yo me sienta apegada a ella si no es por atracción.
-No te voy a explicar eso yo misma, como he visto que eres inteligente, entonces te voy a encargar que investigues sobre el Síndrome de Estocolmo, y luego de eso, tú y yo volvemos a sentarnos aquí a charlar. Tal vez pienses que no tenga nada qué ver, pero si analizas bien las causas del síndrome, entonces podrás ampliarte bien la idea de lo que trato de decirte sobre tu relación con Jade, dos personas tan distintas.
-Nada me va a hacer cambiar de opinión, diga lo que diga.
-Está bien por ti Tori, pero ¿te has preguntado si está bien por ella?
-¿Cómo? – Me incorporo de la silla, esto no me estaba gustando.
-Tú hablas por ti, estás decidida a todo, porque tu situación es diferente, pero no es así con Jade, ella ha estado vulnerable, ¿no crees que eso fue factor suficientemente para que se "enamorara" de ti?
-Ella me ama.
-¿Porqué te ama? ¿Por qué le ofreciste cariño cuando ella estaba pasando por una crisis de abuso psicológico con su madrastra? ¿Ya analizaste todo el contexto de ella? Te conviene a ti, ¿le conviene también a Jade? ¿Y qué tal y luego que ella se recupere vuelva la normalidad a su vida y se da cuenta que en realidad todo este tiempo sólo estuvo susceptible? ¿Eso te va a ser bien a ti?
Por mucho que me doliera era cierto. Todo lo que veía era desde mi perspectiva, yo quería a Jade para mí, y por eso ignoraba si era lo que ella también deseaba. Me lo había dicho, claro que sí, y con su actitud me demostró que me quería como nunca hubiera imaginado, pero ahora me pregunto si todo ese amor que dijo sentir por mí no estaba ligado al hecho de que nadie más se lo daba. Estaba Beck por supuesto, pero el amor de madre es insustituible, ¿y Cat? No, Cat era como su hermanita pequeña, ella protegía a Cat… entonces llegué yo insistiendo para que se fijara en mí, y de alguna manera… ¡Ah, no puede ser! Se lo dijo a su padre aquella vez que pelearon en el estacionamiento, lo recuerdo bien:
-Esta chica que ves aquí, es una de las personas que con su sola presencia, ha hecho que mi mundo no se torne siempre tan sombrío. Ocupa el lugar que quizá tú deberías tener. Así que no vas a lograr que me aparte de ella, me importa un comino lo que la gente hable de ti… o de mí.
-Ocupa el lugar que quizá tú deberías tener – Repito en mi mente las palabras de ella. Se lo dijo a su padre, cuando le reclamaba la poca atención que él le daba. Así que era por eso, Jade no me amaba en realidad, ella sólo confundía el amor que yo le daba por el cariño de su padre o de su madre. Las lágrimas no se hacen esperar. Bajo mi mirada al suelo y comienzo a sollozar fuertemente.
-Podrías creer que solo hice esto para herirte, y que soy la mala dentro de esta historia pero no es así, yo solo quiero que veas la otra cara de la moneda, que no te dejes llevar sólo por las emociones, que muchas veces conllevan al fracaso de una relación. Si después de esto estás segura que amas a Jade y que aun quieres luchar por ella, créeme que seré la primera persona en apoyarlas, pero antes quería que analizaras esto, sí, tal vez puse tu amor a prueba, pero un amor sin pruebas no rescata la fidelidad del mismo.
-Le… - hago una pausa para aclararme la garganta – le agradezco mucho su tiempo y sus palabras… créame que me han servido y que ahora… están golpeando fuertemente a mi pecho… me voy… necesito tiempo para reflexionar… qué bueno que no he logrado hablar con ella, tal vez hubiese actuado imprudentemente… señora Valentine… muchas gracias.
Muevo ruidosamente la silla y salgo por la puerta echa un mar de lágrimas, con una sensación terriblemente dolorosa dentro de mí, parte de mi corazón me decía que olvidara esa charla, la otra mitad me decía que ahora es cuando debería mostrar mi verdadero amor por ella, si de verdad estaba segura de que la amaba, entonces la dejaría ir para que ella consiguiera ser feliz, sin que sintiera que debería estar agradecida conmigo, como en su tiempo lo estuvo con Beck. DIOS, desearía ahora nunca haberla conocido, desearía nunca haber comenzado este juego con ella. Cómo me dolía en el alma tomar una decisión, si sabía lo que sería más correcto, que no era la que me gustaba.
Me topé con Beck a la salida, nos miramos por breves instantes pero luego él me sonrió, no supe de qué forma, tal vez se habían reconciliado, tal vez ya estaban juntos de nuevo y él estaba feliz de eso.
Habían pasado cuatro días, cuatro lastimosos días en los que no había podido entablar conversación con ella, ¿no quería hacerlo? Sí… y no al mismo tiempo. Pero más que otra cosa era ella quien no me permitía que me acercara. Siempre que estábamos cerca ella se alejaba, si nos topábamos por el pasillo ella rodeaba para no tener que mirarme de frente, si yo optaba por fijar mi vista en ella, respondía apartando la suya hacia otro lado. Me estaba ignorando, y en esa actitud me estaba matando. Pensé que tal vez era lo mejor, que así es como debían terminar las cosas, pero pasaron otras que no ayudaron en nada.
-La policía iba a detener hoy a Carlotta…
-¡¿En serio? ¿Y qué pasó Cat?
-Huyó – Respondió Robbie decepcionado, golpeando su casillero con la espalda y deslizándose lentamente al piso – La muy desgraciada huyó, tal parece que algo salió mal y se dio cuenta de nuestras intenciones.
-¿Pero cómo pudo pasar eso? Se supone que fuimos muy discretos.
-Estoy sospechando que Beck tuvo algo qué ver en todo esto… no digo que él le haya informado – corrigió rápido el joven, antes de que discutiéramos su sospecha – lo digo porque en todos los intentos desesperados que ha hecho por recuperar a Jade, se ha equivocado y ha venido a arruinar cosas que ya estaban planeadas.
-Es posible – dijo Cat - estoy de acuerdo con Robbie.
El muchacho de las gafas levantó su vista para mirar a la pelirroja, quien le sonrió de una forma que lo dejó embobado unos instantes, hasta que Rex lo golpeó en la cabeza para sacarlo de su trance.
-Esa mujer… - habló el muñeco – tarde o temprano caerá, podrá huir, pero no esconderse… Rob llévame al baño viejo, comí un burrito y me cayó mal.
Robbie se levantó para dirigirse al baño, antes de seguirlo Cat se acercó a mí para hablarme bajito luego de que viéramos a Jade llegar hasta su casillero.
-Jade va a ir hoy a su casa después de pasar a ver a Anna a su nueva oficina… quiere recoger unas cosas que necesita, probablemente después se quede en el departamento de su mamá en el centro… - La muchacha me sonrió en complicidad y yo asentí con la cabeza.
Jade estaba guardando sus libros en el casillero, caminé hasta ella y me detuve a sus espaldas, sin que se diera cuenta, iba a tocarla por el brazo pero me arrepentí en el último momento y decidí seguir caminando hasta la salida. Eché un vistazo de nuevo atrás y ahora Beck había llegado hasta ella y le echaba una mano a su espalda, hablándole muy cerca de su oído. Creo que ese era el final felíz, ellos dos debían quedar juntos, tal y como todo empezó.
Eran las 4 de la tarde, miraba el reloj por enésima vez, tumbada en la cama, estaba sudando, calculaba que Jade estaría llegando a su casa en un par de minutos, si había una oportunidad de hablar con ella, sería en ese lugar y en ese momento, en que solo estaríamos las dos, sin ser interrumpidas. Víktor llegaría de un viaje ese mismo día en la noche, así que tenía qué darme prisa para alcanzarla, pero una parte de mí no quería responder. Una parte de mí quería amarrarme a la cama, después de todo, no tenía pensado nada qué decirle.
¿De qué forma lo haría? ¿Qué es lo que le diría? Hace tan solo unas horas, mientras trataba de conciliar el sueño, en algún momento me quedé dormida y soñé con ella, o más bien, tuve una pesadilla, porque ese sueño no era el mismo que los sueños recurrentes sobre ella cuando no éramos nada. En este, ella y yo estábamos juntas, reía como la primera vez que la miré hacerlo, en nuestra primera noche juntas. Tenía puesto un lindo vestido de seda blanco y el cabello suelto sobre sus hombros, descalza. Y me tomaba de la mano y sonreía coqueta hacia mí, entonces la abracé y fue como descubrí tras su espalda una figura de negro que estaba esperando por ella, comenzó a jalarla a la fuerza hacia sí mismo y reía estruendosamente, Jade no se daba cuenta, seguía mirándome coqueta, cuando la figura de negro logró capturarla, reaccioné rápido y se la arrebaté, entonces escuché un gruñido feroz, como de una bestia, y fue cuando distinguí el cabello largo y castaño de la figura, y reconocí el gruñido de enfado, era Trina, desapareció al instante.
Puse a Jade a salvo, quien no se daba cuenta de lo que había ocurrido, me acerqué para besarla pero entonces otra figura de negro apareció y la arrebató de mis brazos, esta vez, Jade estaba consciente de lo que pasaba, y se asustó, me pidió que la ayudara y traté de hacerlo, con todo lo que podía dentro y fuera de mí, pero esta figura era más fuerte y astuta. Jade estaba gritando y yo lloraba por no poder ayudarla, había alguien más que me lo impedía, otra figura de negro me sujetaba por la cintura para alejarme de ella, pude reconocer algo en esta también, unas botas largas de cuero por encima del pantalón, este era Beck. Las dos hicimos intentos por alcanzarnos, cuando nuestras dedos casi se entrelazaron yo desperté sobresaltada.
-Jade – susurré al viento.
Tomé una chaqueta y salí a buscarla. Salí de mi casa caminando, cuando me dí cuenta ya estaba corriendo por la avenida, y no podía detenerme, una oficial de tránsito me silbó cuando crucé la calle en verde, pero la ignoré y corrí más aprisa. Mis short´s y mis zapatos deportivos facilitaban en mucho mi carrera. Doblé la esquina y pronto me encontré frente al portón verde y de gruesos barrotes. Corrí el seguro de la aldaba y me introduje al jardín frontal, en otra ocasión me hubiese tomado tiempo para admirarlo, pero tenía un objetivo en mente que no me dejaba ver más allá. Nueve escalones me llevaron a la distinguida puerta de gruesa madera de roble, finamente tallada y teñida de verde oscuro también, como muchas cosas de esa casa. Suspiré un segundo y acontinuación giré el picaporte y me metí discretamente al recibidor.
Me quedé parada frente a las finas escaleras grises y miré hacia el segundo piso, la calma se enseñoreaba del recinto, el silencio perturbaba, tenía miedo, porque casi podía escuchar mi corazón palpitando, tum-tum-tum. Uno a uno comencé a subir los escalones del interior, como si temiera que de repente algo inesperado me tomara por sorpresa. La casa presentaba una estructura como de castillo medieval, me dí cuenta porque la primera vez que estuve ahí yo iba pegada de los labios de Jade y no me molesté por echar un vistazo a mi alrededor, ahora tenía tiempo, porque a cada paso que avanzaba tocaba las paredes con mis manos, como si fuese una peligrosa entrometida, entrometida sí era, pero peligrosa no.
Era fácil reconocer la habitación de Jade, había tijeras pegadas por fuera. Puse la mano en la perilla pero antes de girarla me tomo un minuto para agudizar mis sentidos, quería cerciorarme de que ella estuviera ahí, y comenzaba a dudar de eso puesto que no lograba escuchar nada. Con temor abrí la puerta lentamente, que sólo emitió un pequeño ruidillo al abrirse. Estaba completamente oscuro todo por dentro, ni siquiera la luz del pasillo lograba iluminar un poco el interior de la habitación, la oscuridad era tan espesa que podía palparse. Pronto escuché sollozos.
-¿Jade?
Busqué el apagador con mis manos, que me llevó unos segundos por lo oscuro que estaba, pero comúnmente los apagadores se encuentran a la mano, justo a la entrada. Encendí la luz, que era opaca con intensión y busqué a la persona que lloraba.
-Jade… Jad…
La encontré, estaba sentada en el piso recargada contra la pared, al lado de su piano, corrí a abrazarla, la muchacha comenzó a temblar cuando sintió que mis brazos la rodearon, nunca había visto a Jade en esas condiciones, jamás me la hubiera imaginado y menos quería que continuara así.
-¿Qué pasó Jade? ¿Te encuentras bien? ¿Pasó algo antes de que yo llegara?
No respondió, seguía sollozando, pero había dejado de temblar y parecía estarse calmando. Miré hacia el piano, estaba destruido totalmente, un martillo tirado al pie de este, hojas de papel regadas en el suelo, tijeras, agua, vidrios. Era un desorden.
-Tranquila… estoy aquí… estoy aquí contigo, no te voy a dejar sóla.
Fue cuando ella se incorporó, rompiendo mi abrazo, con la cabeza agachada se secó las lágrimas y se arregló el cabello. Luego se puso de pie alisándose la falda, una vez que todo en su atuendo estaba ordenado bajó su mirada hacia mí, que continuaba en el suelo, intranquila.
-¿Qué haces aquí Vega? ¿Cómo entraste? – Preguntó con su habitual tono frío.
-Vi… vine a verte – respondí tragando saliva.
-¿Para qué? Me ves todos los días en la escuela.
-Creo que debemos hablar… he intentado acercarme a ti para hacerlo pero no me lo has permit…
-Pensé que me querías lejos – Volvió a ser esa Jade que hacía mi vida pesada, la mirada fría y su responder seguro.
-Jade yo…
-Lo nuestro se acabó Tori… ya no es más… pudo ser lindo mientras duró, al menos para mí… porque tú sólo estabas jugando.
-¡No! No, yo no estaba jugando Jade, mis sentimientos eran reales…
-Eran, has dicho, eran si es que de verdad fue así.
-¡Así fue! – Comencé a hablarle fuerte – No te mentí en ningún momento cuando te dije que te amaba.
-Mj, gracias por tus palabras, de verdad que te las agradezco, ahora ya puedes irte.
-No hasta que hable contigo.
-No quiero escucharte.
-¡Pues vas a hacerlo! Ya no voy a seguir esperando a que me prestes atención, ¡vas a oírme ahora! Si lo hubieras hecho desde el principio nada de esto estaría pasando.
-Si hubieras hablado con la verdad desde ese principio todo fuera mejor.
-Déjame continuar… no quiero que me estés interrumpiendo.
-¡Tú no vas a darme órdenes! – Gritó enojada queriendo darme la espalda pero la tomé fuerte de las manos y logré dominarla, ella se me quedó viendo sorprendida.
-Suéltame.
-No, ahora vas a escucharme, siempre eras tú la que me impedía salir huyendo, hacías lo que querías conmigo pero ahora seré yo quien lo haga así que si no quieres salir lastimada te sugiero que te quedes quieta y escuches.
-No voy a volver contigo si eso es lo que quieres decirme.
-Ya lo sé.
Mi respuesta la dejó en silencio, me cuestionó con la mirada, confundida. En eso escuchamos que la puerta se abre y una figura se vislumbra a través de la luz que se colaba del pasillo.
-Hola par de tórtolas.
Miramos a la mujer que asomaba una voz peligrosa, Jade se puso algo tensa.
-Continúen, continúen, por mí no paren… señoritas. Siempre es lindo ver a una pareja de enamorados en pleno romance.
-¿Qué haces aquí? Creí que te había quedado muy claro que mi padre te quiere ¡lejos! de nuestras vidas.
-Me quedó muy claro, sólo que a tu papito se le olvidó que yo no sigo órdenes de nadie, en eso soy igual que tú Jade, ¿te gusta?
La mujer estira una mano hacia el rostro de ella, quien se aparta.
-Ni siquiera pienses en tocarme.
Carlotta aleja su mano con un gesto de fastidio y luego me mira con interés.
-¿Y tú Tori…?
-Déjala en paz, con ella no te metas.
-Aayy, qué ternura me provocas Jade Lynn, tú, la chica mala, sin sentimientos, violenta y agresiva, cae redondita a los encantos de una chica… tan… diferente a ti misma. ¿Cómo pasó eso Jade? ¿Realmente es muy bueno? ¿Cuándo fue que te convertiste en una lesb…?
La frase le fue interrumpida por la mano de Jade que se estampó en su cara.
-No se te ocurra volver a ponerme una mano encima niña.
-No se te ocurra meterte en mi vida de nuevo… zorra.
-Lo pagarás caro Jade.
La mujer se arroja contra ella, quien tenía la furia contenida, de manera que no logró dominarla en ningún sentido, intenté ayudar jalando a Carlotta y empujándola contra la pared, pero sólo cometí un error.
-Bien, entonces te daré en lo que más te duele.
Tomó una pieza de madera del piano roto y se abalanzó sobre mí, es entonces que Jade tuvo el gesto más hermoso que alguien me haya mostrado, aunque desgarrador, se interpuso como obstáculo entre nosotras para impedir que la mujer me hiciera daño.
-No… voy a… permitirlo – Forcejeaba con ella, quien sujetaba con fuerza la estaca sobre su pecho, ella estaba arriesgando su vida por mí, una vez más. A pesar de todo lo que decía, a pesar de su enojo conmigo, Jade aun me consideraba digna para seguir viviendo, aunque su vida dependiera de ello.
-¡JADE! – Grité con mi voz ahogada entre la angustia. No me había dado cuenta que Carlotta consiguió herirme en mi brazo izquierdo, de manera que cuando quise ayudar de nuevo a Jade, un dolor fuerte me lo impidió, sacudí mi cabeza tratando de resistir, Carlotta llevaba ventaja, así que me empujé contra ella pero entonces sentí unas manos que me jalaron hacia atrás.
-¡Suelta a mi hija!
Víktor había aparecido de la nada y estaba ahí, salvando la vida de su hija. Aprisionó fuertemente a la mujer entre sus brazos y noté cómo el hombre estaba más furioso que aquella ocasión que nos descubrió en una situación de romance.
-¡Te advertí que no te volvieras a acercar a ella!
-¡Tú no sabes lo que hace tu hija! ¡Mírala Víktor, estaba aquí, en tu propia casa, con su amante! ¡Se burlaban de ti en tus narices!
-¡Robbie haz venir a la policía! Diles que hemos atrapado a la mujer que estaban buscando.
Giro mi cabeza hacia la puerta, Robbie salió de inmediato y Cat corrió a abrazar a Jade, la muchacha, más pálida de lo normal se abrazó a su dulce amiga y se dejó consolar por ella, fue la primera vez que la ví llorar con tanta emotividad, como una niña que ha sido asustada por un monstruo, aferrada al cuerpecito tierno, pero protector de su querida mejor amiga.
La policía no tardó en llegar y bastó un par de horas para que la casa volviera a quedarse tranquila.
-Siento mucho haber sido un estúpido y un mal padre contigo Jade… yo… te pido perdón por…
-No te preocupes… ya no es más… Acabó, Carlotta está fuera de nuestras vidas.
-Si tan sólo…
-Acabó padre… yo ya ni me acuerdo – Dijo con un tono de voz muy apacible, como nunca le había escuchado hablar excepto cuando secreteaba con Cat pensando que nadie la estaba viendo, nadie las veía, sólo yo.
No me despedí de ella esa noche, sólo nos miramos, Jade volvió su rostro a Robert, que le hablaba, y yo comencé a caminar lejos de ella.
Fue Robbie el que descubrió que Carlotta estaría en casa de Jade, si quieren saber cómo se dio cuenta cuando lo sepan me lo explican, porque tanto Cat como Robbie son un enredo al tratar de dar explicación a algo, ahora imagínenlos juntos. Sólo me rasqué la cabeza y les sonreí. Ambos se habían comportado como héroes esa noche.
Era un sábado por la mañana. No era el sábado más normal en el que había amanecido, por alguna razón, las aves que cantaban cada mañana en el árbol plantado fuera de mi balcón, estaban en silencio. No se escuchaba el sonido gritón de los niños salir a pasear en sus bicicletas, y Trina también estaba muy callada en su habitación. Mis padres habían salido.
Bajé a la cocina y preparé un café, nunca fue mi bebida favorita, pero hace tiempo que lo estoy tomando, ¿ustedes podrían decirme por qué? Me quedé un rato ahí, sin hacer nada, y sin pensar en nada en particular. Hasta que de repente una extraña sensación invadió de tal forma mi cuerpo que me hizo saltar.
Corrí al teléfono y marqué su número. Después de cuatro beps escuché su preciosa voz al otro lado del móvil.
-¿Jade? Soy Tori… ya sabes… ¿podemos vernos? – Ella se tomó su tiempo para responder, pero finalmente, con un tono de desgano, aceptó – Te daré la dirección.
Eran poco más de las 4 de la tarde. Me miré por enésima vez al espejo y acomodé mi peinado. Dí una repasada a mi lápiz labial y me alisé el vestido, verde oscuro, como sé que le gusta. Me sobresalté de emoción cuando escuché sonar el timbre. Corrí a abrir la puerta y la encontré detrás. Al momento sus ojos movieron todo un cúmulo de sensaciones dentro de mí, no se había arreglado como yo, pero estaba dulcemente envuelta en un sexy y lindo vestido negro que suele usar para ir a la escuela, de encaje y sencillos holanes en la falda corta, sus mallas y sus características botas de cuero negras al igual que su chaqueta. Una apariencia que me seguía robando el aliento tan solo con mirarla (no sé ustedes, pero al menos a mí me encanta verla vestida de ese modo, con ese vestido que usó en El Club del Gorila y en el último episodio raro de Victorious, se ve fenomenal).
El cabello lo tenía suelto sobre sus hombros y brillante como el gloss que tenía puesto en sus labios, un verdadero encanto de mujer-cita. La invité a pasar y ella obedeció mirándome con ese descaro y altanería que tanto me enamoró. Deja caer su bolsa al suelo y se sienta en el sofá con brazos y piernas cruzadas.
-Bien Tori, sin rodeos, dime ¿para qué me has citado aquí?
Eché un vistazo alrededor, ella no era tonta y el lugar no disfrazaba en nada que era la habitación de un elegante hotel.
-Estoy segura que te lo imaginas.
-Algo, pero quiero que tú me lo digas. ¿Cómo le hiciste para pagar este lugar?
-Tu padre no retiró sus pagos de mi cuenta, y me dijo que no pensaba hacerlo.
-Bueno, ¿y ahora? – Suspiro hondo y voy a sentarme a su lado.
-Jade… yo sé que te hice daño al ocultarte la razón por la que…
-Al carajo con eso Tori, no vamos a repetir la historia que ya conocemos, estás arrepentida de no decírmelo desde el principio, ya lo sé, no te pienso perdonar por eso, ¿ahora dime qué quieres?
-Ayer… me defendiste de esa mujer… arriesgaste tu propia vida… y sé que lo hiciste porque me amas – Ella se voltea hacia otro lado, y sin un ápice de miedo responde.
-Sí… no me gusta ser hipócrita, yo digo lo que pienso y hago lo que siento… cuando te dije que te amaba… no te estaba mintiendo Victoria Vega, te hablé con la verdad. Y de ayer a ahora no ha pasado mucho, por lo que sí… aún te amo, y probablemente te ame por algún tiempo más.
-Yo nunca voy a dejar de amarte – Me mira, pero luego hace un gesto de incredulidad y vuelve su vista al frente – Jade… - le susurro – Te quiero pedir que hagas una locura por mí… si dices que me amas, no te negarás.
-No me voy a aventar por ese balcón ni mucho menos saldré a la calle gritando como loca que te amo.- Sonrío, lo último sería muy bonito, lo primero nunca lo hubiese deseado. Sin embargo la tristeza me apresaba.
-No es nada de eso… lo que quiero pedirte es que… si ya no vamos a estar juntas… me regales esta última noche… Quiero estar contigo hoy… para guardar ese recuerdo por siempre.
No se negó, ella se puso de pie caminando por lo largo de la habitación como pensando.
-De acuerdo – dijo al fin. Le sonreí coqueta y me puse de pie para acercarme a ella, le acaricié el rostro y luego de mirarla fijo la besé.
Sus besos son el sabor más exquisito que yo haya probado. Mucho mejor que el chocolate. Ella me devolvió la sonrisa y procedió a hacerme recordar esa noche, como una de las imágenes más imborrables de mi memoria. Todo cuanto hicimos, no estuvo más que llevado a cabo con amor. Ella fue linda, tierna, sensible, fue una mujer. Por mi parte hice lo mío, pero más me dejé llevar por su forma de seducir, era inteligente y humana.
-Quiero que estemos juntas toda la vida Tori – Dijo ella antes de quedarse dormida entre mis brazos.
Esa última frase perturbaba mi mente una y otra vez luego de que empezara a escribir esa carta, no quería dejarla así, pero menos quería hacerle daño forzándola a vivir una relación de la cual ella no estaba consciente, al menos no en sus cinco sentidos; no iba a obligarla, porque si después de un tiempo ella lograba superar sus traumas, posiblemente yo saliera de su vida, y sería algo que rompería mi corazón en mil pedazos. De esta otra manera ella sabría bien que no estábamos hechas la una para la otra, que sólo era un capricho suyo como un deseo mío. Así ella tendría la oportunidad de reconstruir su vida al lado de Beck, y de esta manera ser felíz, sin estar yo en esa vida.
Dejé la carta bajo su mano derecha mientras estaba profundamente dormida, y me senté a esperar un buen rato en la sala, posiblemente, dándome tiempo para decidir entre huír… o quedarme. Aunque sabía bien que terminaría siendo lo primero.
Jade, amor mío:
Te escribí esta carta porque en el fondo me ganó la cobardía por no poder decirte a la cara que te dejo, que te dejo para que seas felíz. No pienses mal, yo te amo, pero sé muy bien que no soy lo que te convengo, tú no me necesitas más a mí ahora que te has reconciliado con tus padres, eso me alegra, pero me sentiría muy triste si luego de eso tú decidieras botarme de tu vida, por lo cual prefiero apartarme antes de que lo hagas. Quizá no lo harías, pero créeme, prefiero pensar que tú recuperarás tu vida al lado de los tuyos, de Beck probablemente, así que para no verlo, opto por quedarme con la duda.
Me hiciste muy feliz todo este tiempo que estuve contigo como no tienes idea, ten por seguro que la Jade que la mayoría conoce, en el fondo es una persona llena de amor y cariño. Voy a extrañar eso de ti. Te extrañaré toda, porqué comencé a amarte en medio de la maldad que ejercías sobre mí, no podría nunca desprenderme de eso. Y no puedo continuar escribiendo más porque ahora las lágrimas me inundan… pero sabes bien que… oh Jade, mi Jade.
Te digo adiós y acaso te quiero todavía
Quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No sé si me quisiste... No sé si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado las dos.
...
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco,
Pero si sé que nunca volveré a amar así.
...
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme sola... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
...
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en ti…
Jade dobló la hoja y la dejó caer sobre la cama, volteó hacia el lado derecho de la misma palpando con su mano el lugar que antes había ocupado la mujer que la amará toda su vida.
-¿Tori?
Bueno, ¿qué opinan? ¿Les gustó? ¿Continúo hasta el final? ¿Así lo dejo? Falta sólo un capítulo, ¿es suficiente con éste? Vamos, háganmelo saber todo. Gracias por leer y por comentar. Nos vemos muy prontito con el final. Por cierto el poema es de José Ángel Buesa y cambié algunas palabras en masculino del poema original, para que se leyera en femenino, éstas están presentadas en letra cursiva. Es todo. Tenkiu.
