Cap4: Malos entendidos.

Ya no sentía las inmensas ganas de morirse ante la reacción de sus padres, por fin podía respirar completamente tranquila, había pasado una tarde muy agitada y su madre le sugirió fuera a descansar a su habitación. ya confeso su embarazo, pero aun no quería confesarles quien era el padre de su hijo, poco a poco iría contándoles sobre el, no quería que todo fuera tan de golpe.

-Deberías de hacer caso a tu madre y descansar un poco.- le dijo la kwami frente a ella, Marinette se encontraba moviendo una vez más un par de cajas de lugar, desde hace unos días era lo único que siempre hacia.

-En un momento Tikki, solo quiero mover esto de lugar, no me agrada en donde estaban.

-¿Qué tiene dentro? Desde que Adrián las trajo a tu habitación solo las mueves de lugar.

Marinette le sonrío de forma tierna, no por el simple hecho de recordarle que Adrián estuvo nuevamente en su habitación después de seis años, sino porque ya era momento de sacar recuerdos de antaño. Al abrir una de las cajas lo primero que saco fueron unas zapatillas de ballet, por el tamaño de estas parecían a verle pertenecido a una niña de por lo menos tres años.

-¿Te gustan?- le pregunto, Tikki no comprendía aun.- Eran mías, mis padres me las compraron para una fiesta de cumpleaños, les parece buena idea que mi fiesta de dos años estuviese vestida de bailarina, tiempo después me inscribieron a clases de ballet por tres años.- le conto sacando otros tres pares diferentes de zapatillas.

Siguió sacando pequeñas cosillas de la caja, desde mantitas, ropita y gorritos muy monos para bebes.

-Eh pensado que todo esto puedo reutilizarlo para cuando nazca mi bebe, así no se ra un gasto fuerte cuando nazca, ya tendré todo listo.

-Pero, aun no sabes si tu bebe será una niña, ¿Qué pasaría si es un niño? Le pondrás un tutu rosa para su primer cumpleaños?

Tenía razón, no avía pensado en la posibilidad de que fuese un niño… pensativa se mordió el labio inferior, desde que supo de su embarazo la ilusión de tener una niña se apodero por completo de ella, por eso busco sus pertenecías de cuando bebe, sus padres no tuvieron corazón para tirarlas o regalarlas, eran objetos de inmenso valor sentimental.

-¡Solo invertiré las cosas!- dijo emocionada tomando dos pequeñas prendas.- puedo transformas esta mantita turquesa en un overol y hacerle un pequeño suéter con este otro celeste.- le dijo emocionada.

-De seguro tus padres consentirán mucho a ese bebe… ¿Qué has pensado sobre Adrián?

-Bueno…-su expresión cambio de inmediato.- No es que no quiera que Adrián este cerca del bebe, tampoco pienso que dé el mismo ejemplo que su padre ha tenido con él, también pienso que fui muy dura… solo que todo está yendo demasiado rápido para mí y el cambio me comienza asustar aunque no debería.

-Deberías hablar con él otra vez y esta vez legar a un buen acuerdo, no quieres alejarte de tus padres, pero tampoco quieres estar lejos de Adrián.- Tikki tenía cierta razón en sus palabras.

Adrián daba vueltas en su cama… las preguntas de Marinette aún le daban vueltas en la cabeza… si bien su corazón ya no latía tan fuerte por ladybug y la consideraba una buena amiga y compañera, Marinette tenía algo diferente, nunca se dejó pisotear por Chloe, ayudaba a quienes lo necesitaban y hacía más de lo que podía por las personas… bueno ladybug también, pero porque era su misión como súper-heroína, a Marinette la conocía, sabia de sus gustos y sus pasiones por el diseño; y de quererlo, hasta hace unos días pudo comprobarlo realmente al entrar a su habitación tenia algunas fotografías de él pegadas en un muro de su habitación, más en ese momento no le tomo importancia.

Además la chica no era fea, era realmente atractiva, aquella noche lo dijo, y realmente fue sincero.

-A veces solo hacemos cosas sin pensarlo.- susurro.

-¿Sigues pensando en eso?- pregunto Plagg sobre su cabeza.

Encendió la lámpara junto a su cama, rebuscando dentro del cajón de aquel mueble, saco un libro azul con un grabado dorado, el nombre del colegio estaba al centro y debajo tenía la palabra "Anuario"

Marinette se avía esforzado mucho en hacer el anuario de su generación… en la primera página destacaba una foto suya y su nombre en una tipografía cursiva y elegante.

Si bien al principio comenzaron mal su amistad, poco a poco Marinette le fue ganando confianza hasta llegar al punto de enamorarse de él… ¿La quería, sentía algo por ella? Hasta cierto punto podría decir que Marinette dejo de ser una buena amiga, avía algo especial en ella, algo que hacia su corazón palpitaba con fuerza cuando la escuchaba, entonces la respuesta a sus preguntas era eso.

-Ya sé que tengo que hacer.

-¿Seguirás luchando hasta que Marinette te acepte nuevamente?- pregunto Plagg mas dormido que despierto, más a Adrián no le importo.

-Voy a enamorar nuevamente a Marinette.- sabía que no sería fácil, el sentimiento ya estaba entre ambos, solo necesitaba de ciertos empujonsitos para que este aflorara nuevamente.

Ya avía dejado pasar algo de tiempo desde la última vez que se vieron, ella debería estar más tranquila de momento, así que posiblemente después de su sesión de fotos podría pasar un rato a su casa, si compraba algún regalo o unas flores solo terminaría asustándola más y con esa idea en la cabeza nuevamente se acostó para conciliar le sueño.

Aun con los ojos cerrados, podía sentir como la habitación se movía en círculos de manera frenética, sus sentidos captaron el aroma del desayuno recién hecho cosa que causo su estómago se revolviera, el olor era demasiado nauseabundo, no podía soportarlo… como un resorte se levantó de la cama corriendo directamente la baño, odiaba demasiado las náuseas matutinas.

Sentía a alguien sujetarle del cabello, acariciando la espalda en señal de que pronto terminaría quería preguntarse ¿Quién era? Pero el simple hecho de estar vomitando y con la cabeza prácticamente casi dentro del retrete le impedía formular alguna suposición.

Con la respiración agitada y el pecho ardiéndole por la falta de aire, se incorporó un poco.

-¿Te sientes mejor? – le preguntaron-

Marinette reconoció la vos casi al instante.

-¡Alya! ¿Qué haces aquí?- si bien la chica estaba muy ocupada con sus clases de Italiano y Alemán sin mencionar sus clases extras de periodismo y comunicación.

-Que más, vengo a ver como esta mi quería a migo y su bebe.- Alya noto la expresión de sorpresa de Marinette se veía demasiado graciosa, igual que cuando la conoció.

-Adrián te lo conto ¿verdad?- con la mirada en el suelo, salió del baño dejando a tras a su mejor amiga, esta cambio su sonrisa por una expresión un poco triste, no fue Adrián sino Nino quien le conto la sobre ellos.

-No, tengo mis fuentes.- le respondió tras de ella.- Marinette deberías estar feliz tendrás un bebe de Adrián como siempre lo quisiste.

-Pero no así… mis ilusiones de hace tiempo era casarnos y vivir muy muy enamorados y lo que ahora está pasando es todo lo contrario, yo aún quiero a Adrián pero todo esto me confunde mucho.

Por como viera las cosas Marinette estaba y Adrian estaban en una situación difícil y para Alya la impresión de esos dos era demasiado infantil, parecían dos niños resentidos porque solo uno de ellos logro comer el último caramelo más delicioso de sus vidas… si infantiles, pero ¿Que podría decirle? En realidad eran sus problemas y ella no podría hacer más que apoyar a Marinette en lo más que le fuera posible.

El llamado a la puerta de su habitación rompió el pequeño silencio instalado, la persona que toco recibió la respuesta para entrar, Marinette se puso más pálida que de costumbre, Alya atino a colocarse tras de ella por si a su amiga se le ocurría desmayarse en ese momento, frente a ambas se encontraba Nathalie.

-Buenos días señorita Dupain-Cheng.-le saludo.

-B-buenos días…- la secretaria de Gabriel Agreste, saco una agenda de su bolsa y comenzó a revisarla mirando por breves segundos a Marinette.

-Señorita le recomiendo tomar un baño y su desayuno rápidamente, dentro de una hora tiene cita con el medico.- le dijo.

Esa "cita" no podría significar nada bueno, el semblante de la azabache cambio por completo, si antes se mostraba asustada por la presencia de esa mujer, ahora se notaba molesta.

-Yo no pienso ir a ninguna parte con usted.- le dijo- Su pondré entonces que Adrián ya hablo con su padre y el le ha mandado a "solucionar" esto ¿no?

-Se equivoca.- sus palabras sorprendieron al a secretaria, más ella no cambio su expresión seria.- el señor Gabriel no me ha mandado, ni siquiera Adrián, es una iniciativa en voluntad propia ya que dentro de algunos meces llegara al mundo un nuevo heredero a los Agreste, mi trabajo es ver que se encuentre bien.

-Pues lo siento, pero aun así no iré.

Alya tomo del brazo a Marinette y se encerró con ella nuevamente en el baño colocando el seguro, no sin antes decirle a Nathalie les permitiera un momento a solas.

-¿Pero qué haces Alya?

-Lo mejor sería que fueras con ella, yo también tengo dudas sobre esa "cita" con el supuesto médico, pero no te preocupes yo asistiré con ustedes.- le dijo.- solo no preocupes y confía en mí.

Pasado una hora, Marinette y Alya se encontraban dentro del auto en camino al hospital, a pesar que la idea no le agradaba para nada, su semblante seria no desaparecía de su rostro aunque por dentro sentía morirse de los nervios, mas intento calmarse por su bebe.

Al llegar, Nathalie las condujo hasta el elevador de ahí a otra sala, adornada en colores pastel y algunos dibujos plasmados infantiles, ni siquiera parecía ser el área de ginecología, la secretaria entonces le dio una plantilla para que la llenara con sus datos personales, por su parte Alya se excluyó de ellas con el pretexto de ir al baño.

Y ciertamente no era un pretexto idiota, Alya tenia muchos motivos por desconfiar de esa mujer, saco su móvil y comenzó a sonar el tono de llamada entrante.

-¿Diga?

-¡Adrián!- le grito-¿Qué es lo que planeas?

-¿Alya?¿Qué te pasa?... no quiero ser grosero pero sea lo que sea puede esperar un par de horas estoy en medio de una sesión y…

-Marinette y la secretaria de tu padre estén en el hospital para una "cita" con el médico, si es lo que pienso, puedes darte por muerto, eh venido con ella no nos han dicho mas que es una cita de rutina.

El silencio se estableció en la línea telefónica, ni siquiera su respirar se podía escuchar.

-¿En dónde están?

-En el hospital te lo eh dicho, Adrián si esa cita es para lo que creo que es, voy a intervenir con todos mis medios en el momento y de mi parte puedes comenzar a olvidarte de Marinette y tu hijo, juro que no querrás verme enfadada.

-Voy para ya.

Termino la llamada, Alya regreso con Marinette, Nathalie estaba atendiendo otra llamada cuando regreso.

-¿Qué paso? ¿Por qué tardaste?- pregunto inquieta.

-Estaba atendiendo algo importante, tranquilízate todo ira muy bien.- Alya le abrazo, más que su mejor amiga parecía ser su hermana mayor, la cual le protegería a cualquier costo.

Los minutos parecían eternos, la seriedad de Nathalie, más la desconfianza de Alya y sus nervios no ayudaban en mucho para que pudiera mantenerse tranquila.

"Marinette Agreste"

Alya y Marinette compartieron una mirada sorprendida. ¿Avían escuchado bien? El medico menciono a Marinette con el apellido de Adrián… Nathalie de inmediato se puso de pie, indicando a las otras dos el levantarse, entonces lo comprendieron, ella cambio el apellido de Marinette por otro.

-¿Segura no te mueres de la alegría señora Agreste?- le susurro la morena en forma de burla solo para hacer reír a su amiga cosa que consiguió.

Tras un rato de preguntas, que para Marinette fueron un tanto incomodas, llego la hora de ver como estaba creciendo el futuro bebe, Marinette tuvo un momento de privacidad para quitarse la ropa y colocarse una bata proporcionada por el médico, para después recostarse en una camilla

-¿Una qué?- pregunto un tanto desconcertada.

-Una ecografía, a través de esta pequeña sonda veremos cómo está desarrollándose tu bebe- el medicó le había mostrado la delgada manguera con cámara que prácticamente le meterían para ver al embrión y la idea le incomodaba bastante.

La puerta del consultorio se abrió de golpe dejando ver a un muy agitado Adrián, Alya sonrió, Nathalie torno su mirada aún más seria y Marinette se sorprendió de verlo, mientras que para el rubio, lo único que le importaba en ese momento era la mirada de Marinette, no estaba del todo informado de lo que estaba pasando en ese lugar, en ese momento, se negaba a creer por momentos que lo que Alya pensaba sobre Nathalie fueran verdad.

-¿Qué haces aquí Adrián?- le pregunto molesta.

-No, ¿Por qué la has traído tu aquí Nathalie?- le exigió, ella se sorprendió por el tono de voz molesto que utilizaba el joven Agreste.

-Adrián, no es el momento de pelas y tampoco el lugar, dejemos que el doctor haga su trabajo, después hablaremos.

-Señores, solo pueden estar aquí dos personas, para no incomodar a la paciente.- anuncio el médico.

-Yo me quedo.- dijo Adrián, Alya comprendió las palabras como un "déjenme a solas con ella", le sonrió a su amiga y salió junto a Nathalie.

-Muy bien…- el medico tecleaba demasiado en el computador de la sonda hasta hacer que una pantalla se encendiera y mostrara solo distorsiones en escalas de grises.- Nada mal para un embrión de cinco semanas, esta es la primera ecografía del trimestre.

-¿eh?

-Señorita esto que ve aquí- señalo en la pantalla un pequeño punto blanco- es su bebe, próximo a dos meces.

-…dos… meces…-Susurro.

Tras recibir varias indicaciones y la programación a una próxima consulta, Adrian y Marinette recibieron por manos del médico la primera foto del primer ultrasonido de su bebe.