Hola mis estimadas, acá les dejo ahora sí, ahora sí, el penúltimo capi de mi historia, recuerden que parte de la perspectiva de Jade, así que es un tanto digamos… diferente jeje. Doy gracias a todos los que comentaron acerca del capítulo anterior, creo que hay algunos sentiditos porque no quedaran juntas jajaja, me incluyo público lector, pero aclaré que siguieran leyendo. Así que por fa, sigan leyendo. Esto no se acaba hasta que se acaba.
Por cierto, por estos dos últimos capítulos tal vez se encuentren con algunas frases conocidas, todos los créditos a las autoras de esas frases, ya sabrán quiénes son.
Por favor, no dejen de comentar, es muy importante, si no no habrá desenlace y tendré que matar a una de las dos al final jejeje, no es cierto. No creo llegar a eso, pero por fa de nuevo, dejen sus comentarios… sin groserías por favor jajajaja, estoy bromeando. Los dejo. Gracias.
Victorious no me pertenece.
Gunner, gracias por tu comentario.
CHAPTER 22. NO ME GUSTA
-No me gusta – Le dije a Beck antes de llevarme el vaso de café a los labios – No es la gran cosa.
-No puedes decir que es una mala cantante – Insistió él, tratando de convencerme de que esa chica había dado un buen show.
-He escuchado mejores.
-Vamos nena, en el fondo sabes que lo hizo muy bien.
-El café sabe bien – Yo era la única persona entre el público que no aprobó con sus aplausos y gritos el ingreso de la cantante a mi escuela.
-No lo vas a admitir ¿cierto? – Lo miré a los ojos poniendo una de esas caras de: Ya me conoces, dices bien – De acuerdo. Pero hazte a la idea que tenemos estudiante nueva en Hollywood Arts, y de que es muy talentosa.
-Talentosas las chanclas.
¿De qué otro modo podía hacerle entender que la cantante de esta noche en realidad me pareció muy simple? Nada apantallante, aunque, pensándolo bien, sí hay algo qué rescatarle, por lo menos nos evitó el disgusto de escuchar los alaridos con miras a canto de Trina Vega. La discusión entre ambos no paró sino hasta luego que nos despedimos esa noche a la puerta de mi casa, luego de volver del show. Beck me besó y yo le sonreí, me gustan sus besos.
-Compañera nueva - Dijo él caminando a su auto, y a juzgar por su tono de voz, divertido.
-¡Y víctima! – Respondí desde la puerta, con medio cuerpo dentro de mi casa, sólo alcancé a escuchar a medias la risa de él. Le encanta ponerme molesta.
Las cosas hubieran ido bien entre ella y yo si desde el principio se hubiese comportado como a mí me agrada que se comporte la gente, pero comenzó muy mal su estancia en nuestra escuela. Primera cosa que odio y enumero en esta lista:
*Nunca ¡NUNCA! talles a mi novio, si le tiras el café encima, sólo aléjate… si aprecias tu vida.
Nunca creí conocer a una persona tan boba, pero ahí estaba, delante de mis narices, Tori Vega.
-¡Oyeee!
-Tori, esta es mi historia ¿de acuerdo? Tú ya escribiste la tuya, déjame contar mi versión.
-Podrías ser más amable Jade.
-Podría, pero no quiero. Tú podrías cerrar la boca y dejarme continuar.
-Aish… está bien continúa.
-Voy a continuar porque quiero continuar, no porque tú me lo digas.
-Anda pues, sigue… sigue.
-No me estés ordenando que ya sabes que no me gusta…
-Jade… sólo sigue ¿quieres?
-Voy a seguir porque quiero…
-…Seguir, no porque yo te lo pida – completó mi frase - sí ya sé.
-¿Podrías quedarte callada?
-Si me prometes ser más amable conmigo en tu versión.
-Yo nunca prometo nada, no lo olvides querida.
-Entonces me quedaré aquí.
-Me estás orillando a que…
-¿A qué, a qué?
-A que te cierre esa boca.
-¿Cómo?
-Así.
-Un beso relámpago no me va a mantener callada.
-Tori… ¿te gustaría ir a la cocina? Estabas preparando café ¿no?
-Me iré si me prometes ser amable conmigo en tu historia.
-¡NO!
-Entonces me quedo.
-¡Vete!
-Amable.
-¡Vete!
-Amable.
-¡Está bien! Voy a ser amable contigo en mi historia ¿satisfecha?
-Por el momento. Ahora sí.
-¿Ahora sí qué?
-Un beso.
-No quiero.
-Jade… Más largo… más largo… más largo… más… así me gusta que me bese mi chica. Bueno te dejo trabajar. Continúa amor.
-Grrracias.
Bueno, ahora que Tori está en la cocina terminando de preparar mi café, veamos… ¿en qué íbamos? Ah sí. La muchacha era tosca, delgada como las agujas y sin chiste.
-¡JADE WEST! Te estoy escuchando.
-¡¿Estoy hablando de ti?
-¡Síii!
-Sólo estoy diciendo la verdad.
-Si sigues portándote mala conmigo en tu versión hoy no cenarás postre.
-No me gustan tus postres, ni tu atún picante.
-No hablo de ese postre.
-Ya entendí… Entonces… la chica no era mal parecida, es verdad que en ese momento no me parecía la gran cosa, pero algo había en ella que me llamaba la atención.
-Eso está mucho mejor.
-¡Ya cállate Tori!... ¡Y deja de reírte!
Victoria Vega, la nueva estudiante de Hollywood Arts… se metió con mi novio, se metió conmigo. No se libraría de mí tan fácilmente. Soy Jade West, la chica mala del instituto de artistas.
Sabía que lo de Beck ya había pasado, la muchacha no mostraba interés en mi novio, pero verla así, tan vulnerable, sin saber defenderse de mis ataques continuos y sin razón aparente, sólo me invitaba a seguirla molestando más.
-Ah, cómo quisiera yo tener a una Jade West que me moleste, yo también suelo ser indefensa algunas veces y…
-Lindsay.
-¿Sí Jade?
-¿Ahora tú?
-Ah, sí, es verdad, es tu historia, continúa, continúa.
-Gracias.
La muchacha era rara. Yo me portaba mal con ella, pero ella insistía en que fuéramos amigas. Me ayudó cuando rompí con Beck. Me apoyó para llevar a cabo la obra que vería mi padre. Me llevó a Yerba. Siempre estaba insistiendo en que la abrazara, cada vez que se presentaba la oportunidad ella pedía que la abrazara. ¿Por qué rayos se portaba bien conmigo si yo era mala con ella? Las cosas no son así.
Ese día, cuando Sikowitz nos otorgó el papel para esa obra, sentí la miradita boba de Vega sobre mí durante toda la clase. Ella me miraba raro a veces, la capté infraganti en varias ocasiones. Su mirada me perturbaba, era muy fuerte.
Esa tarde, cuando vi sus ojos marrones tan cerca de los míos, que luego bajaron hasta mis labios, sentí que todo temblaba alrededor. Odiaba admitirlo, pero creo que Vega me puso nerviosa. La chica era, desde algunos ángulos… linda.
-Jade.
-¡Estoy diciendo que me parecías linda!
-No, estás diciendo que de ciertos ángulos nada más, ¿no puedes decir simplemente que era linda?
Vega era linda… de ciertos ángulos.
-Esa sonrisa no la vas a tener más al rato cuando vengas a la cama eh West.
Era linda, muy linda, con esa figura esbelta que te invitaba a abrazarla, sentía como si se rompería tan solo con un apretón de manos. Se veía débil… pero malditamente hermosa, no sé cómo, pero me parecía hermosa.
-¡Deja de sonreír Vega! O me obligarás a que pare esta historia.
Titubeé cuando ella se acercó a mí y me plantó el primer beso en la boca. Fue muy rápido, apenas y lo cavilé. Nunca creí que esa muchacha tan frágil se abalanzara sobre mí y con ese cuerpecito de palillo de madera lograra derribarme al suelo. Jamás pensé que Victoria Vega tendría esa pasión guardada dentro de sí, ¿dónde le cabía? Yo estaba tan nerviosa que no me daba cuenta de que no sólo nosotras estábamos en el salón, que ahí estaban, el maestro y los compañeros de clase. Me olvidé de todo, Victoria Vega se estaba incendiando encima de mí.
Estuve confusa por algunos días. Recordé entonces lo que había pasado en aquél campamento. Vega estuvo a punto de caer al río. Apenas alcancé a rescatarla, se había aferrado a mí y sentí sus labios temerosos muy cerca de los míos. Yo estaba tratando de salvar la vida de ambas, y sólo después del incidente me puse a pensar en ese embarazoso momento. No podía quitarme a Vega de la cabeza, y eso me molestaba. Las Vegas (las hermanas Vega, no Las Vegas, EU) eran un dolor de cabeza para mí, esa Trina, aprovechada, pero algo bueno tiene en eso. La segunda cosa que odio y que enumero en esta lista es:
*Que me pregunten si pueden besarme, bien, si quieres besarme no me preguntes si puedes hacerlo, sólo ¡hazlo!
Trina no preguntó, sólo tomó lo que quería, eso no estaba mal, lo que estaba mal es que era una Vega, y las Vegas son un dolor de cabeza.
-Yo por eso no pregunto… tomo lo que quiero.
-No me dejas concentrarme.
-Lo siento, no me pude resistir.
Comencé a sospechar que Vega era más rarita de lo que yo pensaba, es decir, después del beso en el ensayo de la obra, recapitular y darme cuenta que Vega estaba muy entretenida conmigo me hizo dudar sobre ciertas cosas. ¿A Vega le habría gustado esa parte de la obra? Por supuesto que hasta ese momento yo no sentía nada por ella, si no más que curiosidad, yo amaba a Beck, mi novio, y sólo pensaba en él. Pero como dudaba si yo le gustaba a Tori entonces me encargué de hacerla sufrir un poquito.
-Sí, por eso yo luego me vengué de ti con lo de tu papi.
-Oye, eso no se vale.
-¿Ah, no? pero tú sí puedes ser mala conmigo ¿verdad?
-Yo soy la mala de esta historia.
-Una mala… muy buena.
-Torii, ahora no, déjame terminar.
-No vas a terminar ahora.
-Si me dejaras trabajar, habría terminado antes de empezar a escribir.
-Anda, ¿me vas a decir que no te gusta?
-Tori. Estabas preparando mi café y si no me equivoco, algo de comer también.
-No tengo hambre… no de comida.
-No me mires así.
-Vamos a descansar.
-Tú no quieres que descansemos.
-Anda… ¿sí? Cuéntame cómo estuvo tu día de hoy.
-Ya lo sabes.
-Por favor.
-No, quiero terminar esta historia, debo presentar un guión para esta semana.
-Lo harás después. Vamos a descansar un poco.
-Tori.
-Anda… vamos Jadey, ¿sí?
-Está bien, pero mañana me vas a dejar trabajar como se debe ¿entiendes?
-¡Entendido marinerita!
-No estés payaseando con eso.
-Apúrate.
Bueno, siento mucho dejar esto así pero… ya vieron, esta mujer no me deja trabajar. Así que… continúo mañana. Buenas noches y… qué rayos. Me voy a la cama.
Ahora sí, son las 2 de la mañana y dudo mucho que Vega se despierte y comience a molestar otra vez. Revisemos, me quedé en… ya está.
Nunca, ni en mis cinco sentidos hubiese imaginado que Tori Vega se sintiera atraída por mí, no es que yo no provoque ese tipo de cosas en las personas, digo, soy bonita y atractiva, ¿no es cierto LindsayWest? ¿No te peleas con AsukaMiyamoto por mí?
-No juegues West, a mí me gusta Liz Gillies.
-Amas mi personalidad.
-Sí pero a veces me causas miedo, eres tan mala.
-Es porque eres tan "rarita" como Vega.
-No tiene nada de malo ser "rarita". ¡Yo no soy "rarita" West!
Bueno, el caso es que por más intentos que yo hacía por portarme mal con la latina (la llamo latina por su aspecto físico), ella continuaba portándose bien conmigo. Trató de vengarse muchas veces claro, pero nada parecido a lo que yo le hacía.
¿Recuerdan esa vez que la arrojé de ese piso alto? Jeje, estuvo genial verla caer. Y cuando la empujé con mi bota para tirarla de la silla. Tiene una linda forma de caer al suelo. No creo que lo demás haya sido para tanto; le vacié café en el cabello, pero no se puede quejar, al menos estaba frío. Puse un camarón en su brasier, traté de arruinar su ridículo baile. Provoqué que le sacaran litro y medio de sangre jajaja. Wow, litro y medio. Brillante la sangre de Tori. Le dieron detención por mi culpa, bueno, nadie le dice que se meta a defenderme, yo puedo sola. Y una de mis partes favoritas… el gorila jejeje, la pobre era tan inocente que allá va, haciéndome caso para pelear con el gorila, no fue mi culpa que no le dieran ese papel, fue el gorila quien la lastimó, no yo.
-Eres mala West.
-¡Ya cállate Lindsay!
El caso es que… Victoria Vega tenía algo… un no sé qué que me atraía, no de forma romántica, al principio, pero sabía que ella poseía algo que me hacía querer lastimarla.
Ay Vega, ¿porqué tenías qué aparecer en mi vida? Estaba bien con Beck y de repente… llegaste... y lo cambiaste todo. Tanto que intenté lastimar tu corazón, quería de alguna manera, desvanecer toda esperanza que yo misma hubiera formado en ti como para que creyeras que pudiéramos tener algo tú y yo.
Lo sospechaba, y mis sospechas fueron confirmadas cuando se te ocurrió besarme en el armario aquél día. Yo sólo te pregunté quién te había lastimado, aunque en el fondo, sabía que era yo. Tenía muy claro que llorabas por mí, y mis intentos desesperados por alejarte solo hicieron que yo te quisiera más cerca de mí, por eso insistía en que me lo dijeras, anhelaba saber si tú eras capaz de confesarme tus sentimientos, pensé que no lo harías, y bueno, no lo hiciste, al menos de manera verbal, pero cometiste un error al optar por besarme, ese fue un gran error, nunca debiste hacerlo.
-Uy sí, cómo no.
-¡Te dije que cerraras la boca!
-Ya… amargada.
-Mira quién lo dice.
-Apúrate, ya me quiero ir a dormir.
-Pues vete.
-No puedo.
-¿Qué te lo impide?
-Estás usando mi laptop.
-Ah, sí… es cierto. Si cierras la boca terminaré enseguida.
Ahora te miro dormir, en mi cama, confiada en que nos pertenecemos la una a la otra, pero no sabes cuánto batallé por librar tu pensamiento de mi mente. Sabía bien que las cosas con mi padre no andarían fabulosas si yo le salía con eso. Le llevaba la contra en todo. Si él decía blanco yo decía negro, no lo hacía con intención, sólo… así me salía jeje. Mírate, sonriendo entre tu descanso nocturno, seguramente soñando conmigo, como haces cada noche, lo sé porque a veces hablas dormida, el otro día te levantaste y fuiste directo a la cocina a prepararme un café como me gusta. Yo quería gritar para despertarte y comprobar de una vez por todas si es verdad eso de que los sonámbulos se mueren si los despiertas, pero me contuve… y sólo porque eras tú, quería probar si haces tan bien el café dormida como despierta. Pero si sigues así un día no me voy a contener y gritaré muy fuerte.
Vega… Tori Vega. Victoria Vega. Me diste tremenda impresión al aparecer en la reunión de la empresa de mi padre. ¿Tú mi asistente? Yo no necesitaba asistente, tenía a Helena… y a Betty. Betty suele ser un poco molesta, pero no la voy a culpar por enamorarse de mí, ¿ya me vieron?
-Cuánta modestia.
-…
-Me callo.
Te veías linda Tori, muy linda esa noche. Cuando te vi… admito que me puse muy nerviosa… estaba comenzando a tener sentimientos muy fuertes por ti y eso me desesperaba. No quería, de ninguna manera deseaba enamorarme de ti. Y ahí estabas, con tu porte sencillo, sabio. Tenía qué hacer algo para romper tu corazón y de esa forma… te olvidaras de mí y me dejaras continuar siendo feliz al lado de Beck, mi novio. Eso me dictaba la conciencia, pero más abajo de mi cabeza, hablaba mi corazón, y mi corazón me empujaba a ir a buscarte.
Te encontré en ese rincón de la velada, cubriendo tu rostro con ambas manos, decepcionada de mí, lo sabía, sabía que era por mí. Y te acosé con preguntas, y quise verme pesada contigo para que salieras huyendo de ahí y ya no regresaras… pero al ver tu carita tan tierna, tus labios que temblaban y tus ojitos entristecidos… sólo quería… sólo quería… ¡diablos! Sólo quería besarte. Me asusté ante el sólo pensamiento de hacerlo. No, yo no haría eso, y esos pensamientos no eran míos, yo era Jade West, una chica con novio a la que le gustaban los chicos, no las chicas. Y eras tan débil que facilitaste las cosas e hiciste lo que precisamente yo quería que hicieras desde el principio: que salieras huyendo. Comprendía muy bien que no tendrías el valor suficiente para decirme en ese momento que me amabas, que estabas enamorada de mí, por eso te lo pregunté, aunque me hubiera gustado mucho escucharte proferir esas palabras, me dí por bien servida cuando saliste huyendo.
Pero luego, allá voy a buscarte, no pasó más de medio minuto que desapareciste de mi vista cuando salí a buscarte, quería seguir presionándote para que me lo dijeras, tenías qué ser tú la que comenzara con eso, no yo, por si algo salía mal, te echaría a ti la culpa de todo. ¿Qué? Enamorada o no sigo siendo Jade West.
-¡Dí algo y te despides de tu rostro Lindsay!
Después agradecí no encontrarte. Entonces juré dejar de jugar de esa manera contigo. De ahora en adelante procuraría no darte más alas, me odiarías y yo a ti y todo seguiría tan normal como antes, pasó lo del café en la oficina, no sé porqué, pero comienzo a pensar que el café es un punto clave en nuestra historia. Y mi padre, mi amoroso padre, él mismo ayudó a que las cosas no salieran como lo había planeado, si él no me hubiese ordenado a llevarte a tu casa, no le habría dado ese casi paro cardiaco después, al enterarse de lo nuestro jejeje. Lo complicó todo. Porque minutos más tarde de dejarte en tu casa, tú volviste a buscarme a la mía, y yo te metí en mi habitación… lo demás, fue improvisado, algo que no planeado, que nos llevó a esto, a ser una pareja hoy en día.
Fue mi primera vez, con una chica, y ha sido la única, no quiero más si no es contigo. No te oculté que yo ya había sido de Beck antes; para ti todo fue nuevo, disfruté tus ojos tan brillantes aquella noche, porque estabas experimentando cosas que si no me hubieses conocido, te habrías guardado de las tales. Te vi muy enamorada, y yo me sentí igual, aunque te confesé que estaba confundida, pues tampoco podía olvidarme de Beck, o mejor dicho, no quería, porque sabía muy bien que a partir de esa noche Beck ya no estaba más en mi vida.
Me hablabas con tanto entusiasmo Tori, con tanto amor en cada una de tus palabras que me costaba trabajo creer de momentos que eras tú, hasta hace poco habíamos estado peleando como era nuestra costumbre, la misma rutina de siempre, yo te provocaba, y tú caías redondita ante mis maldades, por eso el tenerte esa noche ahí, acurrucada junto a mí, desnuda, en mi cama, sin querer soltarme, me hacía suponer que estaba dentro de un sueño, dentro de un mal sueño que quería jugarme una broma de mal gusto. Pero luego toqué tu piel y te estremeciste al solo contacto de mis dedos en tu espalda, froté tus brazos, tu hermosa y aterciopelada piel morena, que me derretía. Quizá nunca he sido clara al decirte que me gustan los rasgos latinos, me encanta acariciar el color bronceado en el cuerpo de otra persona. Eso me agradaba también de Beck, supongo que me hartaba mirarme tan pálida a mí misma en el espejo.
Beck, recuerdo muy bien la tarde en que terminamos definitivamente:
-Siento que me ocultas algo – Dijo él luego que me negara a acompañarlo a su RV – No eres la misma de antes, te gustaba estar conmigo y ahora… parece como si no me quisieras a tu lado. Te comportas extraña y…
-Sí te he estado ocultando algo – Él no esperaba que yo reaccionara de esa manera – Y te lo voy a decir ahora.
-Es tarde, mejor hablamos mañana.
-No, te lo diré ahora – Tomé la decisión en ese momento y no me iba a echar para atrás.
-No ocupas decirme nada… ya lo sé. Pero quiero que lo pienses bien Jade… ¿estás segura que es lo que te conviene?
-Totalmente segura.
-Piensa en todo lo que va a pasar a tu alrededor, la gente hablará, tu padre querrá matarte… y a ella.
-¿De qué estás hablando?
-De Tori… me dejas por ella… - De acuerdo, eso no me lo esperaba – Sé muy bien que me dejas por Tori, que ustedes dos tienen algo. No lo tienes qué seguir ocultando de mí… yo las descubrí.
-¿Desde cuándo lo sabes?
-Lo sé y eso es todo, pero… Jade, no te olvides que…
Sí, lo sabía, el hecho por el que no quería dejar a Beck es porque yo le debía bastante, él estuvo conmigo en aquellos momentos en los que hubiese sido capaz de matar a… y saben, me consoló, me cuidó, me dio su amor y su tiempo, Beck siempre fue un gran tipo conmigo, por eso es que me dolía dejarlo, me sentía malagradecida. ¿Cómo podía hacerle entender eso a Tori? Ella suponía que yo aun amaba a Beck, que por eso no quería dejarlo, en realidad, no quería herir los sentimientos de Beck, aunque poco me importan los sentimientos de muchas personas, hay quienes me importan de verdad… odio eso… odio que haya personas que me importen, por ejemplo Cat… a veces odio a Cat por importarme tanto.
-Mj, mj.
-De acuerdo, a veces también me importas un poco Lindsay.
-Beck… yo sé que tú has hecho todo eso por mí y… te lo agradezco… pero ahora…
-Estás enamorada de Tori, o eso crees.
-Lo estoy.
-Ustedes son chicas Jade, eso no te va a complacer, solo es un caprichito tuyo de los tantos que tienes, en algún momento te vas a cansar de ella y querrás volver conmigo, siempre vuelves conmigo, Tori no te podrá dar lo que has conseguido a mi lado. ¿Ella te podrá dar esto?
Dice al momento de besarme en la boca, en un gesto desesperado.
-No es necesario que quieras hacerme ver las cosas, ya tomé una decisión.
-Ella no te va abrazar de esta manera y te hará sentir protegida – Beck intentaba por todos los medios convencerme de seguir juntos, pero no lo iba a lograr.
-No sigas… no conseguirás nada – Dije firmemente apartándome de su lado. Él se levantó furioso y me miró a directamente a los ojos apretándome fuerte de los brazos.
-Bueno, si quieres jugar al libre pensamiento y poner en práctica tu mente abierta, quédate con esa zorra. Pero estoy seguro que te cansarás pronto de ella… y vendrás a buscarme, ojalá, para ese tiempo, yo ya no esté disponible, y dalo por hecho que así será.
Me soltó bruscamente, lastimando mis brazos, pude haberlo alcanzado y hacerle pagar caro sus palabras, pero no es bueno provocar a un ex novio herido, sobre todo, por el bien de tu reciente pareja. Y yo temía por Tori, mi padre, Beck y Trina no eran buenos como enemigos.
Trina Vega, nombrada por mí, Vega la loca, la otra Vega era demente, esta estaba completamente loca. Recuerdo ese día de la presentación de la obra. Esperábamos a Tori, pero en su lugar llegó… esa cosa con forma de mujer.
-Tori está enferma y no podrá hacer la obra – Dijo con una sonrisa idiota en los labios mirándome rarito, para acabarla – Voy a suplirla.
Eso no era nada bueno. Tener que besar a Trina me provocaba ganas de salir corriendo y encerrarme en el baño, no importa si era para caballeros. A Tori me gustaba besarla, a Trina definitivamente no. Quise huir, así que me encerré en el camerino un momento. En eso llegó Vega la loca.
-Hola Jade – Entró sin pedir permiso, no sé cómo, tenía el seguro puesto y así se metió, sonriendo y mirándome de una manera patética – Siento mucho que no pudieras hacer la obra con Tori, ¿sabes una cosa? No sé cómo puedes desear estar con ella… estando yo… Mírame, soy más guapa. Tengo estilo, y mi hermana es una simplona.
-Lárgate Trina.
-¿Quieres saber algo?
-No, vete.
-Tori está jugando contigo.
-No quiero escucharte, ¿no me oíste?
-No seas tonta, eres Jade West. Te estoy diciendo que Tori está jugando contigo, ella planea conquistarte, hacerte caer rendida a sus pies para luego burlarse de ti. De esa manera se cobrará todo lo mala que has sido con ella.
-No te creo, ¿te das cuenta de lo que dices? Es como si supusieras que a Tori le gustan las chicas.
-Eso no lo sé, sólo sé lo que planea hacer contigo, oí cuando se lo decía a alguien por teléfono.
-Bueno ya, ya me lo dijiste, ahora ¡largo!
-Espera… ¿no quieres ver lo que tengo para ti?
-Trina por favor… - Pero me quedé callada cuando se quitó la bata de encima, no tenía puesto nada por debajo.
-Aléjate… de mí – Le dije rotundamente, pero en lugar de eso se abalanzó sobre mí y me besó, sentí como me encendía toda por dentro porque por más intentos que hacía por librarme, no lo lograba, ella estaba prendida de mí y de mis labios. Cuando se sintió cansada de emplear tanta fuerza, se separó, no sin antes morder mi labio inferior haciéndolo sangrar, eso fue lo mejor del beso, por eso es que no la golpeé luego que se retiró de mí.
-Es un recuerdo mío – dijo caminando hacia la puerta – Para que veas de lo que te estás perdiendo – Cerró la puerta y se esfumó. Gracias al cielo.
Yo no pienso que Trina sea fea, pero es odiosa y eso la hace fea, muy contrario de su hermana, que es tan linda y bonita. Mugrosa Tori, en qué estado me pone. Y precisamente, esa noche, luego de la presentación de la obra, allá vamos, a pelear, como siempre. Y ella, molesta conmigo, se le ocurrió ir al baile con Robert, nada más que con Robert, y pasó gran parte de la velada queriendo ponerme celosa, lo cual logró la muy desgraciada… perdón Tori, pero te portaste mal esa noche. Así que la metí en el armario, el armario ha sido mi aliado desde el principio. Me gustaba provocarla, ahora me doy cuenta lo que sentía Beck al ponerme celosa, es una sensación muy agradable. Pero las cosas no salieron bien y cada una terminó en la cama de otra persona. Lo bueno fue la bofetada, ¡claro que dolió! Me la dio con ganas, y no fue la única, ¿verdad Lindsay? ¿Te acuerdas cómo hiciste sangrar mi labio? Cuenta las cachetadas que me dieron en tu patético fic, me dejaron la cara roja.
-No te quejes, bien que disfrutaste esa escena.
-Sin comentarios contra ti.
Supe entonces que debía hacer algo, no podía dejar ir a Tori así nada más, tenía que cobrarme de alguna manera, claro que yo la quería cerca, no deseaba que nos separáramos, pero también quería vengarme. Así que le hablé a Helena y juntas propusimos una forma de pedirle perdón. Objetivo logrado, fuimos al parque y ya saben el resto de la historia, llegó Beck y todo se complicó.
Pero continuamos juntas, a pesar de que Beck intentó convencer a Tori para que me dejara libre, lo cual la tonta casi hace, al final no se resistió y se abrazó a mí. Pero en eso llegó mi amoroso padre, al que ustedes lectores, amaron en esa aparición. Pretendió separarnos pero se la volteé, al llegar a casa le dejé muy en claro que amaba a Tori y que él no conseguiría separarme de ella. Quiso golpearme pero se arrepintió al momento. Puse un rostro muy duro y le aclaré su posición en la empresa, yo era más dueña que él de todo, gracias a mi madre. No es que sea lo más importante para él, pero le gustaba tener dominio, así que tuvo qué conformarse con la propuesta de que lo dejaría todo en sus manos si me dejaba en paz con Tori, no tuvo más opción que aceptar, pero yo sabía muy bien que no se quedaría cruzado de brazos, y por primera vez en mi vida tuve miedo de que mi padre… o Carlotta, mi madrastra, le hicieran daño a una persona que yo amaba.
Carlotta, mujer atractiva pero de crudos sentimientos. Siempre intentando conseguir algo de mí, objetivo no logrado, a veces lo tomaba a la fuerza, pero nunca pasó nada que me avergonzara contar, se quedó con las ganas jejeje. Aún así, conseguía fácilmente hacerme perder el control, creo que eso le gustaba. Ahora saca de control a las celadoras y compañeras de cárcel, que no lo toman bien, he sabido que ha ido a parar al hospital varias veces. Pobre, lo siento… nah, no lo siento en realidad. Lo tiene bien merecido.
Ahora vayamos a ese evento que marcó mi vida para siempre. Yo amaba a Tori, sí, me enamoré de ella, ya lo acepté, la muy condenada logró conquistarme como se lo propuso. Pero entonces, vino eso que me recordó que fui creada como un ser humano, con sentimientos. Porque entonces Tori me rompió el corazón.
-¿Así que estás contenta por tu relación con Victoria?
Es todo por el momento estimados, por favor, no dejen de leer el siguiente que ahora sí, prometido, es el último. Gracias de nuevo a todas aquellas personas que me han apoyado hasta este momento. Saben bien que se les quiere a cada una.
