Cap14 Paulette
En la soledad de su morada, Hawk Moth miraba en silencio el enorme cuadro frente a él… no estaba completamente seguro Anthophila siguiera con vida, tal vez podría tratarse de un nuevo portador que Beeb escogió para ella, sus energías eran idénticas, otra portadora con los mismos ideales, con las mismas fuerzas… la guardiana que se encargaría de buscarle un portador adecuado a Taill.
Hace veinte años que vio morir a Anthophila, hace veinte años el asistió a su funeral con su forma civil manteniéndolo todo en sumo secreto.
-Paulette…-susurro.
Anthophila dejo la tranquilidad de la pequeña cabaña donde se resguardaba junto a su aprendiz, la chica tardaría un rato más en despertar, por momentos sentía que era demasiado exigente con el entrenamiento, por otro lado y aunque no le gustara tenía que serlo, solo así Taill aceptaría a la chica. Dejo a kwami durmiendo en un pequeño almohadón en su cama, solo así la criatura amarilla no notaria la ausencia de su protegida.
El sol apenas comenzaba a salir, la brisa matutina bañaba su rostro y jugaba gentilmente con sus cabellos… se sentó a las orillas de un pequeño riachuelo, el agua cristalina se encontraba en total calma, tanto que su rostro parecía ser reflejado a través de un espejo, hasta que una pequeña gota distorsiono su reflejo; sus mejillas se sintieron frías por le paso de las lágrimas que traviesas salían de sus ojos.
-Adrián…-sollozo.
Los recuerdos aún estaban tan frescos en su mente, a pesar de ya haber pasado veinte años, le parecía que fue el día de ayer que todo sucedió… Anthopila nació como una heroína silenciosa que luchaba contra le mal en diversas partes del mundo, tenía esa facilidad ya que Paulette su forma civil gozaba de ciertas libertades al ser una modelo famosa, gozaba viajar por el mundo.
Cerro sus ojos dejando que el pasado regresara a ella nuevamente.
-Paulette.- la nombraba coloco las rodillas sobre su asiento del avión, tras guardar un viejo libro que recibió en uno de sus tantos viajes a China. Tras de ella y con porte firme se encontraba el representante de la agencia de modelos.
-¿Si?
-¿Emocionada por tu primera visita al Tíbet?- le pregunto, la rubia sonrió de oreja a oreja.
-Claro, aun me es un lugar bastante curioso para una sesión de fotos y la gran pasarela.
-Teniendo en cuenta que será tu primera gran pasarela y el diseñador es nuevo, no dudamos de las capacidades de ambos.
-No lo dudo, los diseños son sorprendentes.- tomo entre sus manos uno de los bocetos que le mandaron eran sorprendentes, tanto de los vestidos así como los accesorios, ideas bastante atrayentes y originales.- Gabriel Agreste.
Al llegar al Aeropuerto, la modelo no necesito colocarse un disfraz como la mayoría solo hacerlo para pasar desapercibidos, apenas se disponían a salir por el estacionamiento, cuando un temblor sacudió todo el lugar, podía escuchar gritos de pánico y alertas sobre un peligro fuera.
Paulette, apenas logró zafarse de su representante y correr tras uno de los muros del estacionamiento.
-¡Beeb!- exclamo, la pequeña criaturita salió del bolsillo de su chaleco.- ¡Transfórmame!
Por las calles de Tíbet, una persona que parecía ser la fusión entre una pantera algo extraña, hacía que con sus rugidos los edificios comenzaran a agrietarse.
-Me parece amigo mío, que has elegido un mal momento para aparecerte, las abejas solemos molestarnos a la mas mínima provocación.- dijo sonriendo, el leopardo le gruño colocándose a cuatro patas dispuesto a lanzarse al taque.
Y así lo hizo, el felino salto sobre ella abriendo su mandíbula lo más que pudo para morder a la rubia, esta hizo un gesto entre la sorpresa y el dolor más rápidamente esa expresión se transformó en una risa burlona. El leopardo sacudió la cabeza, la heroína comenzó a deshacerse, así como una vela lo aria la derretirse.
-¡Ops! Abecés la miel puede ser tan más pegajosa.- ahora ella se encontraba sentada sobre el cofre de un auto. Sus reflejos fueron rápidos, de un solo salto se levantó de su lugar alejándose un par de metros, frunció el ceño, tras de ella estaba otra persona.
-Así que tú eres la misteriosa heroína que salva al mundo de mis akuma.- dijo él.
-¿Akuma? ¡Eres tu quien utiliza el alma de las personas inocentes!- el leopardo se lanzó nuevamente al ataque, para ella localizar el akuma no fue tan difícil, este se alojaba sobre el pendiente en la oreja de la víctima.
Hawk Moth miraba desde su lugar la lucha entre la abeja y su creación, ella tenía un poder que a sus ojos era inútil, la capacidad de clonarse mediante la será, dudaba que fuese su verdadero poder. Cuando ella logro arrebatarle el pendiente, el akuma salió de inmediato.
-¡Succinum!- exclamo, entre sus manos comenzó a formarse una burbuja color ámbar la cual lanzo a la mariposa negra, esta quedo atrapada e inmóvil, la burbuja cayó al suelo, rompiéndose, como un fósil quedo el akuma dentro de esa piedra amarilla.
-Ya veo…- dijo él.- no puedes purificarlos, así que debes atraparlos dentro de esas piedras, muy astuta abeja.
- Anthopila.- le dijo.- A diferencia tuya, no me da miedo decir mi nombre.
-Anthopia, bien no será la última vez que escuches de Hawk Moth, así como yo tampoco dejare de escuchar sobre ti.
Esa fue, la primera vez que se encontró con Hawk Moth, lo siguiente en sus recuerdos, fue cuando conoció al que ella creía el amor de su vida, Gabriel Agreste, después de aquella pasarela en el Tibet, descubrieron tener algo más en común que su pasión por los viajes y la moda, tanto que parecía ser un sueño perfecto, se casaron y tuvieron un hermoso hijo al cual nombraron Adrián, pero su felicidad no duro más que seis hermosos años que Paulette aún recuerda con amor y cariño.
Anthopila, logro encontrar la guarida de Hawk Moht, gracias a la caída de quien portaba el miraculous del pavorreal, había comentado el grave error de subestimarlo y pensar que era un enemigo débil que se escudaba tras sus akuma, el hombre era bueno en el combate, y más en el esgrima, su bastón realmente era engañoso no solo era un ítem, sino una espada.
Con una ágil patada Anthopila logro quitarle el broche, su miraculous y el de una hábil estocada logro quitarle su brazalete, el prendedor de su cabeza y casi al mismo tiempo atravesarla en uno de los costados. Grande fue la sorpresa para ambos.
-¡PAULETTE!-Gabriel mirabael cómo su esposa caía de rodillas frente a él, ella le miraba con sus verdes ojos muy abiertos por la sorpresa, mientras presionaba su herida haciendo un esfuerzo inútil porque la sangra dejara de salir.
Gabriel entonces se dio la media vuelta tomando el miraculous de ella. Un golpe seco se dejó escuchar en aquel lugar, Paulette yacía en el suelo con una respiración casi paulatina, lo último que recordó, fue el abrir los ojos en una habitación oscura, Beeb le miraba preocupada y aun lado de la cama se encontraba aquel al que los kwami llamaban "El gran guardián"
El cuerpo de Paulette fue enterrado, en secreto, solo pocos creían que su muerte fue por sobre esforzarse como modelo hasta llegar al colapso total… cuando el ataúd comenzaba a ser cubierto por la tierra el cuerpo de Paulette comenzó a derretirse como la será, el miraculous había desaparecido.
-¡Maestra!
Paulette, seco sus lágrimas cambio su expresión a una más sería, ya no valía la pena recordar todo aquello, sabía que su hijo estaba bien, y confiaba en ambos héroes que ahora cuidaban de Paris y posiblemente del mundo entero en un futuro. La mujer dejo su lugar para ir a encontrarse con su aprendiz.
El tiempo para ambos futuros padres pasaba demasiado rápido, y ya solo quedaban tres meces para la llegada de su bebe, Adrián aseguraba por todo que ese bebe sería una hermosa niña, los kwami se negaban a decir si era cierto o falso, solo se escudaban diciendo que él bebe siempre estaba feliz, Marinette por su parte no le aseguraba nada a Adrián pues ni ella estaba segura sobre el sexo de su bebe.
-¿Tenemos que ir?- Marinette se miraba una y otra ves frente al espejo, toda es tarde se la paso hecha un mar de nervios eligiendo que podría ponerse para la no tan deseada cena a casa del padre de Adrián.
Ya le avían dado muchas excusas al señor Agreste para no asistir antes, y tampoco podrían presentarse ante él cuando su bebe ya hubiese nacido.
-Yo tampoco tengo ganas de ir, pero tenemos que hacerlo.- le consoló Adrián mientras terminaba de acomodarse el cuello de su camisa.
La cena seria en el hotel más famoso de todo Paris, para esa noche Marinette no estaba segura de que usar, por lo cual se decidió por un vestido color turquesa con el cual podría presumir sin penas su embarazo.
-Estoy gorda…-murmuro con puchero, a pesar de solo tener seis meces, su embarazo parecía de siete.
-No Marinette.- le hablo rápidamente Tikki.- te ves muy linda.
-Estoy cachetona, gorda y sudo como un cerdo ¿eso es ser lindo?
-Tal vez solo sean los nervios, él bebe dice que tampoco quiere ir con su abuelo, pero podría darle una oportunidad.- le dijo Plagg, Marinette inflo los cachetes como una niña pequeña, si su bebe quería darle una oportunidad a su abuelo, aria el esfuerzo solo por él.
-¿Estas lista?.- Adrián entro nuevamente a la habitación, los kwami no podrían ir con ellos esa noche.
-Roguemos que un akuma no aparezca esta noche.- suspiro con pesar Marinette, tomando su pequeña cartera.
-En la mesa les dejamos una bandeja con galletas y otra con queso, Tikki por favor que Plagg no se acabe todo el queso y Plagg nada de salir por las ventanas.- dijo el rubio
-¡Si papá!- exclamaron los kwami riendo, Adrián sonrió mientras negaba con la cabeza.
El viaje fue rápido, demasiado para Marinette, al entrar por la recepción del hotel miraron a Chloe discutiendo con su novio, no querían meterse en los asuntos de la hija del alcalde, ellos tenían otra persona a la cual enfrentarse esa noche. Al fondo de la sala del tercer piso, Adrián logro distinguir a su padre sentado frente a un gran ventanal.
-Veo que tardaron en llegar.- fue lo primero que dijo su padre, mientras los miraba con su expresión seria.
-Fue mi culpa señor.- dijo Marinette rápidamente.- Las náuseas por el embarazo aún no se me pasan.
Ambos tomaron asiento en la mesa, el silencio fue un tanto incomodo, afortunadamente el mesero no tardo nada en parecer, tras la carta Marinette se mordía el labio inferior algo nerviosa, todo en el menú se le antojaba, si fuese por ella lo pediría todo sin dudarlo, trago grueso, no podía y menos con el padre de Adrián prácticamente frente a ella. Adrián pareció notarlo, ya que pro su aparte, todo en el menú le estaba empezando a dar nauseas. Los platillos fueron pedidos junto a una gran cantidad de agua fresca así como también una sola copa de vino.
-Y entonces ¿saben que será mi futuro nieto?- pregunto.
-Aun no lo sabemos, nos gustaría que fuera una sorpresa.- respondió Adrián.
-Eh de suponer entonces que ya están planeando todos los preparativos para su boda.- Ambos se miraron sin entenderlo, si bien se querían mutuamente, los planes de boda nunca pasaron por sus cabezas, Marinette aun dudaba que Adrián estuviera completamente enamorado de ella, podrían ser cosas de sus cambios emocionales, sabía que la quería y también podía sentir que él estaba cumpliendo con "obligaciones".
-Ni siquiera lo pensamos, creo que una boda es demasiado pronto.- contesto nuevamente Adrián.
-El embarazo nos parece pasa muy rápido, y aun no nos adaptamos bien a esto de ser padres.- dijo Marinette.
-Entonces piensan que una boda los terminaría por asustar aún más que le hecho de saber que son bastante jóvenes y ser padres apenas lo asimilaron.- Gabriel los miraba con el ceño fruncido, no sabían cómo interpretar esa mirada.
-¡Exacto!.- exclamo Adrián, Marinette bajo la mirada por unos segundos, esa respuesta por su parte le hizo sentir que su corazón se estrujara con cierta tristeza, tristeza que no quería demostrar en esos momentos.
El mesero llego rápidamente con los platos dejándolos sobre la mesa, Adrián se puso pálido a ver lo que su padre había pedido, ahora es que recordaba que "Escargots" era el nombre para los caracoles. Marinette torció los labios la ver su plato ella había pedido el Ratatouille, para no verse tan muerta de hambre, quiso maldecir al chef en turno, más recordó que era la madre de Alya, su porción era una miseria. Por su parte Adrián solo pidió una ensalada.
-Pensé que tu apetito aumentaba al estar embarazada.- Marinette sonrió con falsedad al padre de Adrián por su comentario, tenía que contenerse no entendía el verdadero significado de sus palabras.
Tenía dos teorías rápidamente formadas en su cabeza, la primera: le estaba diciendo gorda o la segunda: ¡LE ESTABA DICIENDO GORDA!... no quería armar un espectáculo por sus cambios hormonales y dejar mal al señor Agreste, aunque no estaría nada mal, pero recordó que su bebe quería darle una oportunidad, solo por él se contenía.
-Creo que la etapa de los antojos ya se me paso señor, me alegra que se preocupe por esos pequeños detalles, con esto me sentiré satisfecha.
-No te ves muy bien Adrián.- ahora su mirada se dirigía a su hijo, este estaba más pálido.
-M-me disculpan… ya regreso.- rápidamente se levantó de la mesa casi corriendo a los baños. Marinette quiso soltar un chillido de "no me dejes" más se contuvo.
-Marinette ¿Qué sientes realmente por mi hijo?
-¿Disculpe?
-Hasta ahora me eh dado a las ideas de que solo quedaste embarazada por mera conveniencia, por su dinero tal vez, pero ahora puedo ver de la forma en la que viven que eres una mujer bastante sencilla. – le dijo.
-Señor Agreste, no voy a negarle que sus palabras ahora me están ofendiendo.- dijo con seriedad con Adrián lejos podría expresarse con total libertad sin llegar a armar un espectáculo.- pero yo no me metí con su hijo por mera conveniencia, tal vez no este enterado, pero yo no necesitaba nada de Adrián, me pareció justo mencionarle el embarazo porque efectivamente es su hijo, el me insistió por querer hacerse cargo y yo pretendía dejarlo. Entonces recordé que no quería ser el tipo de madre que se pareciera al tipo de padre que fue usted con su hijo, creo eso fue lo que me hizo aceptarlo; en cuento a su pregunta yo lo amo, y nadie puede dudar de mis sentimientos a por él.
Gabriel sonrió, Marinette tenía una lengua filosa si se lo proponía, sabia como darse a respetar… de cierto modo le recordaba un poco a Paulette, su fallecida esposa.
-Marinette… sabes ahora que lo pienso tu nombre se parece un poco al de la madre de Adrián "Paulette"
Adrián por su parte, se miraba en el espejo del baño, su color ya estaba regresando poco a poco. ¿En qué momento las náuseas de Marinette se le pasaron a él?
-Mis respetos Marinette… mis respetos…
Cuando salió de los baños, Chloe paso frente a él casi hecha un mar de lágrimas, quiso ir con ella y ver que le ocurría más la sensación de nauseas le hizo regresar así como salió de ese lugar.
Chloe caminaba por las oscuras calles alejándose del hotel, el idiota de si ex novio la había terminado ¡¿Qué se creía ese tipo?! Nadia terminaba con Chloe ¡Ella terminaba con ellos! Aun así no podía negar que la ruptura le afectara, esta vez creía que ese tipo era el indicado.
Tras de ella, un sujeto caminaba de forma misteriosa, como si planease hacerle daño, se mantenía a una distancia prudente, hasta asegurarse estar lejos de las personas, Chloe llego hasta un parque que parecía ya abandonado. Sintió un fuerte agarre en su brazo, un sujeto extraño le tapó la boca queriendo arrastrarla quien sabe dónde. La rubia logro soltarse.
-¡Auxilio!- grito, el sujeto nuevamente le tapó la boca.
Pronto sintió que alguien más le zafo del otro sujeto, estaba tan aterrada que ni siquiera lo distinguió, escucho gritos, insultos y el sonido de un fuerte golpe.
-¡No me toques!- grito al sentir una mano sobre su hombro.
-¿Chloe?- la rubia en el suelo abrió sus ojos con miedo, frente a ella distinguió a un chico pelirrojo.
-¿Nathaniel?- asustada miro tras de si el tipo que quiso hacerle daño estaba tirado en el suelo y a su lado lo que parecía ser un caballete roto. -¿Lo mataste?
-Al caballete si, a ese tipo, supongo que solo quedo inconsciente, lo mejor sería irnos de aquí, no es un lugar muy seguro y menos para la hija del alcalde.
Nathaniel, le ofreció su mano para ayudarle a levantarse, dejaron el parque lo mas rápido posible Chloe temblaba porque ese sujeto se levantase a intentara hacerles daño otra vez, el pelirrojo se quitó la chaqueta y la puso sobre los hombros de la rubia quien solo le sonrio ligeramente.
-¿Quieres que pare un auto que te lleve al hotel?- le pregunto, Chloe negó con la cabeza un par de veces abrazándose junto a la chaqueta de Nathaniel.
-¿Te molestaría acompañarme de regreso?- él la miro sorprendido por un segundo, si bien Chloe no fue la chica modelo durante sus días de colegio donde se esforzaba por humillarlos a todos, no significaba que el fuera casi igual, y menos con lo que acababa de pasar.
-No.- le sonrió. Ambos entonces se encaminaron en dirección al hotel.
Notas finales:
Se revela la identidad de Anthophila y Hawk Moth (Aunque este último es más que obvio xD) aún queda la duda de quién es la nueva volpina y hago un pequeño cameo a la pareja Nathaniel x Chloe ( me dieron la idea y la pareja no me desagrada… No me peguen ToT)
Espero que les gustara el capitulo
Dudas, preguntas, aclaraciones, lo que sea todo es bien venido n.n
Hasta la próxima actualización.
