Si la el día había sido intenso y desagradable para Ash Ketchum, la noche no estaba mejorando en absoluto. Solo. Sentado en la barra de un bar de mala muerte, con su tercer vaso de whisky, y su cajetilla de tabaco prácticamente vacía. El reflejo de un hombre en un estado deplorable le observaba fijamente desde el espejo situado detrás del barman, que lo miraba de vez en cuando como si quisiese vigilar cualquier movimiento. Le molestaba. Le molestaba mucho verse en esa situación.

Unos jóvenes se sentaron en una mesa tras el, y escandalosamente comenzaron a darse codazos entre ellos, señalando con la cabeza la presencia del Maestro Pokemon.

¿Ese no es Ash, el campeón? – preguntó uno de los jóvenes incrédulo a sus compañeros, mientras lo observaban.

¿Qué hace ahí solo? Parece más un fracasado que un triunfador – comentó otro entre risas, siendo apoyado por el resto de sus compañeros.

Las carcajadas de los jóvenes se clavaron en su orgullo y los miró a través del reflejo del espejo. Los jóvenes que seguían observándolo entre risas, tardaron unos segundos en retirar la vista de la espalda del entrenador. Ash apretó todos los músculos de su cuerpo. Era eso o levantarse y poner en su sitio a esos niñatos. Todos le habían perdido el respeto. Antes, los adolescentes se giraban para verle pasar. Lo miraban como si de un Dios se tratase, y hablaban de él como el héroe de la región. ¿Cómo un niño de un Pueblo, como Paleta, había conseguido llegar a ser el máximo exponente del mundo Pokemon? Ahora, se mofaban a carcajada limpia.

Póngame otro - alzó la voz el moreno, dirigiéndose al camarero que le miraba estupefacto.

El moreno, al ver que este no reaccionaba, alzó sus cejas y volvió a señalar el vaso con gesto duro. El hombre al fin reaccionó y se dirigió a rellenar su copa.

Es suficiente – pidió una voz masculina. Ash se giró y frunció el ceño.

¿Qué haces aquí? – dijo con rabia, recogiendo su vaso y llevándolo a sus labios.

He venido a sacarte de este antro, antes de que cometas otra locura – dijo Brock sacando su billetera y pagando la cuenta del Maestro.

No soy un niño. Se cuidarme solo – gruñó de nuevo golpeando el vaso en la mesa.

¿De verás? – dijo con ironía Brock – cualquiera diría lo contrario.

Me aburres – sentenció Ash terminando su vaso y levantándose del taburete.

El haber estado bebiendo dos horas seguidas, y no haberse levantado salvo en dos ocasiones para ir al servicio, acababa de pasarle factura provocando que perdiese el equilibrio y se tropezase contra su amigo. Las risas de los jóvenes que habían estado observando al Maestro Pokemon, se acrecentaron acompañando un silencio perturbador en todo el local.

Brock, presintiendo lo que estaba a punto de suceder, trató se agarrar a su amigos por los brazos, aunque sin éxito. El moreno, se avalanzó contra el primer joven que había reparado en su presencia y lo levantó con fuerza de la silla, agarrándolo por el cuello de la camiseta.

¿Tienes algún problema? – susurró Ash furioso.

No, tío. Tranquilo, estábamos bromeando – se excusó el joven, mirando a sus compañeros que se mantenían pegados a la silla.

Ash, basta ya – pidió Brock, agarrándole por el brazo izquierdo.

¿Tengo cara de estar de broma con vosotros? – comentó de manera agresiva. El joven tragó saliva, y sin emitir sonido, negó con la cabeza.

Eso me parecía – dijo Ash soltando al joven con fuerza, y haciéndole caer sobre la mesa donde se encontraban las bebidas de sus compañeros.

No hizo falta que invitaran al joven maestro a salir del local, ya que el mismo, zafándose del agarre de Brock, recogió su americana de la barra y se marchó a un paso tan rápido como su cuerpo le estaba permitiendo.

Ash, espera – dijo Brock, saliendo detrás de él, intentando alcanzarle.

Déjame en paz, Brock. No necesito una niñera – pidió Ash, intentando conservar la calma.

Y dime, entonces ¿cuál es tu plan?. ¿Vas a visitar otro bar, esperando a que se de la situación perfecta para agredir al primero que se te pase por la cabeza? – dijo Brock desesperado, tratando de que su amigo entrase en razón.

He dicho – gritó Ash, volviéndose contra él, y empujando a su amigo contra la pared de un edificio – que me dejes en paz. Se cuidarme solo.

Adelante – pidió el líder de ciudad plateada. ¿Vas a pegarme a mí también? ¿Eh? – gritó perdiendo la paciencia.

Ash le miró, y su gesto endurecido acabó transformando su cara en una completa sorpresa. ¿En qué momento había llegado a enfrentarse a su mejor amigo? Respirando profundamente le soltó, mientras Brock se colocaba la chaqueta después del agarre de su amigo.

Disculpa, Brock. Necesito estar solo…-pidió Ash, mientras se daba la vuelta de camino a su hotel.

Brock no intentó seguirle. Lo vió marcharse, hasta que desapareció en la completa oscuridad de la noche. Negando con la cabeza, retomó sus pasos y se dirigió a su casa. Mañana sería otro día. Quizás podría hablar con el moreno cuando este estuviese más calmado.

Ash regresó a su hotel, y se arrancó la americana estrellándola contra el suelo y pisoteándola con rabia.

Joder. Joder – dijo apartando su cabello con ambas manos. ¿Qué carajo estoy haciendo? – gruñó parado contra el piso.

Dejó pasar unos segundos, pero los recuerdos de los momentos vividos con Misty en la fiesta de May, y su posterior reencuentro, atacaban su tranquilidad, haciéndolo comportarse como un animal salvaje atrapado en una jaula. Podía soportar la presencia de la pelirroja, podía incluso admitir su relación de acercamiento con Gary Oak, pero lo que no podía perdonar bajo ninguna circunstancia, es que ella misma hubiera admitido aquella sucia estrategia de infidelidad con Rudy, cuando su relación estaba en el mejor momento. Ash respiró, temiendo que después de la tormenta, llegase la tensa calma, que haría aflorar todos sus sentimientos que creía enterrados y olvidados. Ante el miedo de encontrarse de nuevo con sus emociones, se dirigió con rapidez a la americana y recogió el móvil. Había tomado una decisión. Esa noche no la pasaría solo. Que Dios le perdonase por lo que estaba a punto de hacer.

Misty estaba retomando los avances de su investigación con Gary, después de una semana de auténtico caos para ella. No podía seguir perdiendo el tiempo, ni tampoco obviando que había muchas posibilidades de que si ella no se volcaba lo suficiente, Oak terminaría por abandonarla, y dejándola a su suerte. Necesitaba ganar dinero a como diese lugar, Si Ash, tomaba la venganza por su mano, y utilizaba su posición para perjudicarla de cara a la investigación interna de la Elite, su Gimnasio se cerraría y ella ni siquiera podría hacer nada para evitarlo.

Creo que por hoy es suficiente – comentó Misty estirándose en la silla de su escritorio.

Al levantarse y guardar todos los documentos en un archivador, se percató de que había caído una foto al suelo. Al agacharse para recogerla, observó que era una de las polaroids que se había tomado en la fiesta de May. La observó con detenimiento, posando la yema de su dedo índice en la cara de Ash. Como había crecido, aunque todos lo habían hecho. No quedaba ni rastro de la complicidad de antaño en su relación. Ni siquiera la inocencia del de pueblo paleta. A veces, una decisión en un solo instante cambia irremediablemente el curso de las cosas, y esa decisión que había tomado ella ocultándole a Ash el motivo de su encuentro con Rudy el día que rompieron, había generado un punto de inflexión insalvable, y que no solo le había perjudicado a ellos, sino también a todos sus amigos y conocidos.

Ash la empujó contra la cama y le arrancó el vestido aguamarina de un movimiento. Ella gimió y se arqueo para sentir el aliento del hombre que ahora estaba encima de ella. El moreno pasó sus manos por el torso de ella, y se inclinó para besar su cuello con pasión.

Ash – gimió ella apretándose contra él. Como me gusta…

Él se incorporó para mirarla. Ni siquiera podía mirarla a los ojos. Lo peor que podía hacer un hombre era aprovecharse de una chica que estaba loca por él. Serena seguía siendo joven e inocente, pero él estaba a punto de enseñarla que la vida adulta no siempre era fácil.

¿Pasa algo? – dijo ella incorporándose con sus brazos.

El no dijo nada, tan solo la tomó de los brazos y dándole la vuelta con fuerza, la puso de espaldas a él. Ella riendo, trato de darse la vuelta, pero Ash no la dejó. La tomó por las muñecas y de una fuerte embestida, la hizo suya. Ella gritó con pasión, y dejó que Ash marcase el ritmo. Él apoyó su rostro en la espalda de la rubia, y continuó con las embestidas hasta que ambos alcanzaron el clima, y se dejaron caer sobre la cama.

Siempre sabes cómo hacerme sentir bien – dijo Serena, retomando la respiración.

Él se dio la vuelta y posó su antebrazo para tapar sus ojos. Serena seguía parloteando pero el moreno había dejado de escuchar. Poco a poco sintió que el cansancio se iba apoderando de él y cayó en un profundo sueño.

Una fuerte luz lo despertó. Se encontraba en su antigua casa. Sacudió su cabeza y miró para un lado. Una Misty adolescente tomaba los cordones de sus zapatos y los ataba en una graciosa lazada. Ella levantó la vista y le miró unos segundos antes de ofrecerle una amplia sonrisa.

¿Aun te sigues sorprendiendo? – dijo ella acercándose a él.

¿Qué? – dijo el incrédulo. ¿Qué estaba pasando?

¿Te acuerdas, verdad? – decía la pelirroja tomando la mano de Ash. Juntos. Para siempre.

¿Juntos…?-repetía el moreno confuso.

Siempre. No lo olvides. Siempre estaré ahí para apoyarte – volvió a sonreír haciendo que el corazón de Ash dejase de latir. Qué bonita era.

La pelirroja se acercó lentamente para besarle, y él también estaba a punto de tomarla, cuando un fuerte rayo atravesó el valle de Pueblo Paleta y la luz, desapareció de la habitación, para dar paso a la completa oscuridad.

¿Misty? – preguntó confundido al ver que ya no estaba con él. ¿Se trataba de una broma de la pelirroja? ¡¿Misty?!, ¡Misty! – gritó con fuerza y desesperación.

Sus ojos se abrieron rápidamente, provocando un respingo en el entrenador que lo levantó por completo de la cama. Respiró, como si hubiese estado varios minutos sin oxígeno y miró a su alrededor. Estaba de nuevo en la habitación de su hotel. Todo había sido un sueño. Un estúpido sueño de su pasado, lleno de promesas incumplidas. Cerró los ojos y volvió a dejarse caer sobre la cama. Un bulto a su lado se movió, y al descubrir la sábana, encontró la espalda de Serena completamente desnuda, y tan solo bañada por unos cabellos que brillaban a la luz de la luna. Otra vez. Otra vez había caído en el mismo error. Utilizar a una mujer que te ama para olvidar a la que tu amas en realidad era lo más detestable que podía hacer un hombre.

Creía el Maestro Pokemon que habían pasado cerca de 20 minutos cuando la luz del sol comenzó a colarse a través de las cortinas blancas de su habitación. Serena le sonreía sentada en una silla mientras ataba los cordones de sus botas. Ash se incorporó y no pudo evitar sentirse incómodo al recordar a Misty, pues su sueño había comenzado con la pelirroja atandose los cordones de sus botines.

Hasta que despiertas…-sonrío Serena.

Ash estaba a punto de decir algo, cuando ella le interrumpió acercándose a su cama. Le miró fijamente y después le robó un beso rápido.

No me digas nada. Ya lo sé. Mejor me voy, ¿verdad? – dijo ella en una fingida sonrisa. El tan solo asintió incrédulo.

La rubia se retiró los cabellos con gracia, y suspiró con tranquilidad. En el fondo, esperaba que Ash le hubiese dado otra respuesta. Pasaron unos segundos y el timbre de la habitación de hotel sonó repentinamente. Ash miró hacia la puerta como si con ello pudiese descifrar de quien se trataba. Serena se giró sobre sí misma, y dando unos alegres pasos abrió con efusividad la puerta.

¡Buen día! - saludó ella alegre dejando en el umbral de la puerta a un Brock consternado.

Vaya…-dijo Brock mirando a Ash, al fondo de la habitación. Serena…Espero no haber interrumpido nada.

Yo ya me iba. Cuídate Brock. Adios Ash – gritó ella desde el umbral despidiéndose para después desaparecer.

Brock dejó que la puerta se cerrase con su inercia y se dirigió al entrenador, que ya se había puesto unos pantalones para estar un poco más presentable. Ignorando por completo la mirada de reproche de Brock, se dirigió al minibar del salón, y tomó un botellín de agua con gas.

Veo que la noche acabó mejor de lo que esperabas – dijo Brock con sorna, dejándose caer sobre uno de los sofás.

No…no sé qué es lo que ha pasado – se excusó el moreno, dejándose caer al lado de su amigo.

Lo único que consigues evadiéndote de tus problemas con el alcohol, es generar todavía mayores entuertos – le reprochó.

Lo se.– dijo al fin Ash, para la sorpresa de un Brock que no pensaba obtener respuestas de él. Pero no me des la charla de un padre. Soy mayorcito, y si yo me busco problemas, yo me los soluciono.

No entiendes nada – dijo acercándose a Ash. Estás en un precipicio. Si cruzas la última línea, ya no habrá marcha atrás.

Ash le miró. En el fondo sabía que tenía razón. Pero, ¿Qué podía hacer? No había nada en sus manos que pudiese hacer para solucionarlo.

Estás utilizando a una muchacha enamorada de ti, para olvidar a otra persona. Estás haciéndole daño intencionadamente, Ash.

Ella sabe lo que hay. Sabe que es solo sexo – se excusó el, incómodo al tener que escuchar de una tercera persona lo que el ya también sabía.

Así empieza la transformación, Ash. Es la rabia, la ira, la desesperación, que convierte al hombre bueno, en cruel.

Brock se levantó y tomó de su americana la billetera del Maestro Pokemon.

Ayer te la dejaste en el bar. Espero que sea lo único que pierdas.

Brock cerró la puerta con cuidado y dejó en soledad a un Ash confundido con las últimas palabras de su amigo.

Desde que su padre le había abandonado, Ash se había convertido en un niño con una personalidad optimista, entusiasta y alegre para compensar el sufrimiento que su madre estaba pasando al tener que criarlo solo. Cuanto menos se pareciese a su padre, su madre menos recordaría el abandono y más feliz sería. Pero conforme pasaban los años, Ash cada ve tenía más claro que quizás, toda su vida había sido una completa farsa al intentar pretender ser alguien que no era. Había una parte oscura de él, que mantenía encerrada desde hace mucho tiempo. Había logrado transformar todo ese odio a su padre, por un sentimiento de logro, de intentar ser el mejor. Y cuando comenzó con Misty, pensó que por fin tendría suerte en su vida. Con ella no tendría que fingir, no tendría que esconder su rabia, cuando llegaba el día del padre y no tenía a quien felicitar. No tendría que ocultar su dolor al ver a su madre llorar cada vez que revisaba las antiguas fotos familiares. Misty le hacía ser mejor persona, y le había convertido exactamente en lo que él quería ser. Pero el destino, una vez más le había querido arrebatar lo que era suyo. Y la relación tan idílica y perfecta que vivían, aun con todos los encontronazos que habían sufrido, se había desmoronado por completo.

Pero siendo realistas, ¿era justo culparla a ella, por algo que era su responsabilidad? Y lo que era más importante, debía de seguir guardando rencor a la persona que más le había querido, aun con todo lo que había sucedido? Demasiadas preguntas sin respuesta, pero lo que el joven tenía claro era que su vida le pertenecía tan solo a él, y sus fracasos también los viviría el, por lo que tenía que poner fin a esa situación en la que se había metido. Antes de que cruzase la última línea, como decía Brock, debía tratar de poner una solución. Debía superar de una vez la ruptura con Misty.

Convencido de que sería capaz, se dirigió a su teléfono móvil y le mando un mensaje a la entrenadora de agua.

"Sé que hoy el gimnasio está cerrado y que es Sábado, y probablemente tengas otras cosas que hacer. Pero si te parece bien, querría hablar contigo de un tema"

Espero unos segundos, y su móvil sonó de nuevo:

"Ok"

Aurich: Hola! Que os ha parecido el primer capítulo escrito por mí? Espero que os haya gustado. Como podéis observar me gusta bastante el drama y en esta historia vais a tener buena dosis de ello. Personalmente, desde que Usagich me contactó para contar esta historia no tuve ningún tipo de dudas. Creo que como habéis dicho algunos, en el pokeshipping pocas veces se da este tipo de historias, en las que vemos un Ash maduro y atormentado por sus vivencias del pasado. Espero poder ofrecerles la mejor historia que hayan leído hasta ahora (sin desmercer a las escritas por otro grandes autores de esta plataforma). Estoy abierta a muchas sugerencias que podáis realizar por lo que agradecería vuestro feedback para saber que estoy haciendo las cosas como esperan los seguidores de esta historia. Trataré de actualizar dos veces a la semana. Abrazos :*