Cap22 Despedidas.
Unos pequeños sollozos le hicieron despertar, lentamente comenzó a tomar conciencia a lo recién ocurrido, abriendo los ojos de golpe se reincorporo en el sofá, Marinette ya tenía a su pequeña en brazos y la mecía con cuidado controlando el llanto que estaba por venir.
Lentamente comenzó a acercarse a la camilla donde madre e hija se encontraban, hasta ahora Adrián no se había detenido a mirar a su hija con detalle, pequeña y de piel rosada algo pálida, a pesar de ser muy pequeña logro identificar rasgos faciales idénticas a las de Marinette, cabello rubio, a pesar de que la niña tenía los ojos cerrados no podía ver su color.
-¿Quieres cargarla?- regresando de sus pensamientos observo a la azabache que aun parecía cansada, con cuidado tomo a la bebe.- Alya dijo que sufriste un colapso y te desmayaste cuando entregaste a la bebe a mi mamá.
-… En pocas horas pueden pasar muchas cosas.- fue su única respuesta estaba claro que ninguno de los dos quería tocar el tema previo al parto.
-Voy a extrañar mucho nuestras pláticas nocturnas pequeña Emma.- Dijo Tikki.
-¿Qué quieres decir con eso?- pregunto Adrián, si bien hasta donde sabia ambos kwami siempre estaban pegados a Marinette desde su embarazo y ellos aseguraban hablar con la bebe.
-Digamos que es algo "espiritual" –hablo Plagg.- por medio de sus energías nos comunicábamos con ella, los bebes tienden a estar en un estado suspensivo entre la vida y la muerte, solo de ese modo podíamos hablar, pero ahora que ha llegado al mundo y experimenta la vida, ha perdido ese misticismo.
-En resumidas palabras Emma ya no puede comunicarse con ustedes.- los kwami asintieron a las palabras de Marinette. Eso era realmente una lástima.
Repentinamente llamaron a la puerta, los kwami se escondieron tras la almohada de Marinette y Adrián regreso a la niña con su madre y se dirigió a abrir, fuera de la habitación se encontraba Nathalie. El rubio inspecciono rápidamente, solo estaba ella no había rastro alguno de su padre; tras hacerse a un lado la mujer entro a la habitación.
-¿Puedo cargarla?- pidió, Marinette asintió con la cabeza dejando que la asistente cargara a su hija. ¿Qué nombre tiene?
-Emma.- respondió Adrián.
-Son verdes.- Dijo un tanto enternecida.
-¿Qué dices?- le pregunto Adrián.
-Sus ojos son verdes- incrédulo Adrián se acercó la niña tenía los ojos abiertos e inspeccionaba a sus padres, comenzando a sonreír ligeramente.
-Es un calco perfecto de su padre.- comento Nathalie.
-Me alegra, ya tenía miedo que se pareciera a mí.- Marinette pareció suspirar de alivio.
-Puedo saber ¿Por qué lo dices?- Marinette sonrío, a pesar de que ya le daba lo mismo que dijeran de ella, había motivos ocultos.
-Cuando niña era horrenda, mi rostro parecía un melón, a los niños les gustaba pellizcar mis mejillas, una vez me tiraron un bote de pintura roja en la cabeza y me llamaron tomate.- respondió, Nathalie y Adrián se miraron algo incrédulos por sus palabras.
-Con todo respeto Marinette.- comenzó Nathalie.- a mi parecer no eres "horrenda" como lo has dicho, tienes algo que te hace especial.
-No me considero fea, en mi infancia tal vez, pero ahora solo me da lo mismo.
La mujer entrego a la bebe de regreso a brazos de su madre, ya debía retirarse su visita sería demasiado rápida, además tenía algo que hablar con Adrián. Ambos salieron por momentos de la habitación.
-Imagino que dirás que mi padre está muy ocupado como para alegrarse del nacimiento de su nieta.- dijo de forma seca, Nathalie carraspeo un poco con la garganta regresando a ser la misma mujer de porte serio.
-Tu padre ha dicho se comunicara contigo en cuanto su trabajo se lo permita, pero no es de él de quien quiero hablarte.- sin mas rodeos saco de su bolso una carpeta negra.- esto es para ti.
-¿Qué es?.- Adrián inspecciono los documentos, le sorprendió el hecho de que en las primeras hojas figurara el nombre de su madre.
-Tu madre te dejo una herencia oculta a los ojos de tu padre, ahora puedes hacer uso de ella, pero hay una condición especial, como figura en algunos documentos, tu madre te ha dejado una de sus más importantes colecciones de objetos arqueológicos, en su mayoría figuran trozos de ambar, puede visitar la bóveda cuando gustes pero no puedes sacar ningún objeto del lugar.- explico.
-Muchas gracias Nathalie.
-No es nada… y felicidades Adrián has recibido uno de los mejores regalos.
El rubio le abrazo, más que una asistente o mentora Nathalie es un miembro muy importante en su familia, algo así como una hermana mayor que siempre vio por él desde pequeño.
Al llegar la noche, la bebe tenía puesto un mameluco amarillo con estampado de abejitas, envuelta en una manta, la pequeña estaba alimentándose de su madre. Adrián en el sofá se encargaba de examinar los documentos que construían otra parte del testamento que dejo su madre en Inglaterra.
-Se durmió.- en ese momento se levantó del sofá y a cómodo a la pequeña en el cunero aun lado de la cama.
El llamado a la puerta estuvo por despertar a la pequeña, ya era tarde para horas de visita, así que lo más probable es que una de las enfermeras quisiera revisar a Marinette o a la bebe.
-Adelante.- ordeno el rubio.
La puerta se abrió lentamente y por ella ingreso Lila, Marinette al verla en ese lugar se sintió aterrada, Adrián no se percató de quien entro a la habitación hasta ver el aterrado rostro de su prometida, dio media vuelta encontrándose con la culpable.
-Hola.- les saludo.- ese es él bebe.- estuvo por acercarse, pero Adrián le impidió el paso.
-¿Qué quieres?- pregunto de forma agresiva.
-Solo vengo a ver al bebe me parece que es idéntico a ti.- respondió la castaña intentando mirar por encima de su hombro.
-Lila lárgate de aquí.
-Déjame verlo por favor, me gustaría conocer al niño.
-¡No te acerques a mi hija!- exclamo Marinette, por el grito la bebe comenzó a llorar.
-¿Es una niña? De seguro todos están muertos de alegría por la noticia yo…
-¡Tu no aras nada!- exclamo Adrián- lo que te dije no fueron palabras incentivadas por la ira, es enserio si algo les pasa a ellas voy a matarte.
-Sabes que todo es una mentira ¿Y Qué? No por todo el dinero que tenga tu padre podrías salvarte de una demanda por amenazas de muerte sabes.
-Creo que mi hijo ha sido claro en sus palabras y que usted no es bienvenida señorita.- Lila se giró de golpe, parado en la puerta se encontraba el mismo Gabriel Agreste, quien no desistía de mostrar su porte serio y firme.- Además toda demanda se puede ganar teniendo a los contactos correctos.
Lila, apretó los dientes llena de coraje, se giró nuevamente a ver a Adrián y a Marinette quien sostenía con firmeza a su bebe.
-Yo solo venía a felicitarte, maldito desagradecido.- dijo tajante, Gabriel se hizo un lado para que la castaña saliera de la habitación y del hospital seguidamente, ya arreglaría ciertas cuentas con aquella chiquilla.
Adrián se acercó a Marinette quien intentaba controlar el llanto de su bebe, estaba bastante alterada.
-Deja que yo…
-¡No!- exclamo negando a Adrián tomara a la niña.- está bien… ella está bien.
-Eres tu quien no estás bien.- Gabriel se acercó hasta Marinette quitándole a la bebe de los brazos, al principio la azabache quiso reusarse, más simplemente debía de confiar un poco en que él padre de Adrián, en esos momentos no pensaba con claridad.
Una vez la niña estuvo en brazos de su abuelo, Adrián intento hacer que el nerviosismo de Marinette se calmara, no era bueno para ella hace unas cuantas horas que había dado a luz.
-Marinette ya no quería hablar de esto pero…¿Qué te dijo Lila?- pidió Adrián.
-Lila y tú se comprometieron…estás conmigo por compromiso, me quitarías a Emma para casarte con ella y hacer una familia con ella.
Adrián no cabía en sí, se supone ese día debería de ser especial el más feliz de comienzo a fin, pero Lila tenía que llegar y arruinarlo todo, no nada estaba arruinado, seguía siendo un día feliz, tendría que hacer uso de todo su autocontrol para no salir y cumplir su palabra, el respetaba a las mujeres pero a ella no la podría considerar como tal.
-Todo eso es una mentira.- dijo Gabriel.- yo no recuerdo haber dado ese tipo de educación tan vulgar a mi hijo, puedes creerme.- Marinette asintió a sus palabras, a pesar de todo su enojo Adrián respiro profundamente debía controlarse.
-L-lose pero…
-Sera mejor que te tranquilices.- pidió el rubio- el que tu estés alterada provocara que a la niña le haga daño.
Al cabo de un rato y tras solicitar la ayuda de un médico, le dieron un sedante a Marinette que en cuestión de minutos la hizo dormir rápidamente. Adrián dejo a Emma en el cunero una vez que ella también se tranquilizara del susto, Salió al pasillo para hablar con su padre.
-Supondré que ya es tiempo para decirte el cómo y por qué supe del embrazo de Marinette y te pedí te fueras del país.- Si bien el tema no estaba olvidado no comprendía por que su padre sacaba ahora el tema.
-La verdad estaba por decirte que me alegra vinieras a conocer a mi hija e hicieras salir a esa mujer, pero ya que lo dices, creo conocer la respuesta.- Gabriel asintió.
-Efectivamente, esa mujer me lo dijo, sus padres han donado capital a la escuela de modas solo porque su hija Carmen ah decido probar cosas nuevas.- explico.
-¿Carmen?
-Lila, tiene una hermana que viaja demasiado por el mundo, si mal no recuerdo son… gemelas.
Lila nunca menciono el tener algún hermano cuando estudiaban en el colegio, sabía que viajaba mucho solo eso, pero le daba lo mismo, no conocía a esa tal Carmen y no le interesaba si quiera.
-¿Cómo es que lila termino en la escuela de moda?-pregunto.
-Lila fue ordenada por su familia a ser intermediaria para la donación de capital, parece que por algún tiempo espió a Marinette y termino por enterarse de su estado, fue a conmigo durante una entrevista para generar las portadas de la revista donde modelaron juntos y saco el tema, pensé entonces en solo protegerte.
-Agradezco la intención Papá, pero te hubiese agradecido más y el a verme ahorrado generarte odio si me hubieras dicho la verdad.- le dijo, realmente ahora no podía guardarle tanto rencor como antes, si bien su padre actual de mala forma todo se hubiese arreglado hablando claramente.
-No te lo he dicho solo porque creas que mi corazón se hablando por el simple hecho de ser abuelo o de haber visto a tu hija, aun te comportas como un niño inmaduro ¿Cómo piensas puedo sostener una conversación racional contigo?- Entre líneas Adrián pudo entender un "Esto es nuevo para ambos" o eso le pareció lo comprendía de cierta forma.
-Pues lo siento si eh actuado de forma infantil a respecto a todo lo que dije antes, pero comprende y ponte en mi lugar unos segundos ¿Qué hubieras hecho si mi abuelo le hubiese hecho eso a mi madre?
Gabriel simplemente se dio la media vuelta alejándose un par de pasos de su hijo, Adrián se desconcertó.
-Supongo que en mi caso es bueno saber que tus abuelos me abandonaron en aquel orfanato hace ya tantos años y logre salir por cuenta propia, entonces ¿Por qué no te respondes tú solo esa pregunta?
Sus verdes ojos se abrieron de par en par ante tal confesión… eso… él no lo sabía. Si bien su padre era un misterio para él mismo, que le dijera eso fue algo duro, más por su forma de decirlo, no encontró resentimiento en sus palabras, tampoco tristeza. Gabriel retomo su camino alejándose más por él pasillo.
-Esas fueron declaraciones muy fuertes.- Plagg salió de su escondite, el momento no estaba para bromas, sabía que Adrián estaba un tanto alterado y desconcertado.
-Abecés pienso que lo juzgo sin razón, creo que ambos no logramos comprendernos siquiera. – respondió, Plagg bajo su mirada apenado, no sabía que decirle para reconfortarlo.
Dentro de su auto, Gabriel miro por el retrovisor, una mujer vestida de negro se encontraba sentada en el asiento trasero de su auto. Esquivo su mirada poniendo en marcha el auto.
-Puedo adivinar que tu visita no fue del todo grata.- dijo ella.
Gabriel no respondió, siguió manejando el auto hasta estar seguro de encontrarse lo más lejos posible del hospital, se estaciono en una calle tranquila, completamente vacía.
-Más bien me sorprende el hecho de que no les visitaras.- respondió por fin, la mujer enarco una de sus cejas sin cambiar su expresión seria.
-Para Adrián estoy muerta hace veintiún años, si un muerto se aparece frente a ellos podría realmente causar una muerte.- dijo sarcástica, Gabriel le miro nuevamente por el retrovisor.
-Entonces ¿has venido por mí? Los muertos solo se aparecen delante de sus seres queridos cuando es su hora y ayudarles a conseguir un descanso agradable, ¿No es eso lo que creías Paulette?
-Por y para tu desgracia Gabriel hace bastantes años me encargue de hacer que todo ese amor que sentía por ti se desvaneciera, se hiciera polvo y ese polvo se convirtiera en nada ¿Crees que lo pase bien cuando estuve a punto de morir en tus manos?
-Supongo que si, si mal no recuerdo hubo una promesa de que si habíamos de morir moriríamos a manos uno del otro, entonces ¿Por qué no consigues descansar amor mío?
-Me he preguntado lo mismo por varios años mi amor, el sarcasmo siempre se te ha dado bien.- respondió Paulette del mismo modo.
-Fue una niña por si te interesa saberlo, no me detuve a preguntar por su nombre, pero es un calco perfecto de Adrián, yo diría que esa niña es la perfección.
-Que irónico ¿No crees? Cuando Adrián nació jure por todo lo más sagrado que tuviera que él se parecía demasiado a ti. Al final y por desgracia termino siendo idéntico a mi… ojala hubiera sido diferente entonces su relación pudo ser de otra forma.
Paulette bajo del auto colocándose las gafas oscuras, cualquiera que la viera por las calles pensaría que la mujer estaba de luto o simplemente estaba loca por vestir de aquella forma, el viento soplo ligeramente, Paulette sostuvo el sombrero blanco que le ayuda contener la peluca negra que portaba, detuvo sus pasos frente a la puerta del conductor donde estaba Gabriel.
-Puede que mi historia como Anthophila llegara a su final, ya no estoy en condiciones para seguir con todo esto, ya no es de mi de quien debes protegerte, es de quienes tienen los miraculous más poderosos.- le dijo, mientras arrojaba una carta a Gabriel.- tampoco debes preocuparte por que llegase aparecerme frente de Adrián prefiero estar así, muerta para él y para ti también.
Comenzó a alejarse del auto, Gabriel solo le veía caminar…de su rostro se podía observar el caer de una lagrima. Paulette una vez lejos de la vista de quien seguía siendo su marido, se quitó las gafas oscuras dejando ver sus ojos irritados por contener las lágrimas, a quien engañaba a pesar de todos esos años, ella aun lo amaba.
Notas finales.
Porque hasta los malos tiene su corazón… no se si no lo aclare antes pero quiero decirles que Gabriel no me cae para nada mal es bastante misterioso y créanme que el personaje da para muchas cosas muajajaja. Adrián se entera que Lila tiene una gemela y Gabriel hace fuertes declaraciones.
Espero les gustara el capitulo.
Dudas, preguntas, sugerencias y aclaraciones o lo que sea todo es bien venido.
Hasta la próxima actualización.
