CAPITULO 5
Estaba en el frío suelo de la ducha, sentada, dejando caer el agua hirviendo sobre mi espalda, me sentía sucia, tenía que limpiarme bien, con fuego si hacía falta... Con fuego.
Ahora entiendo a Victoria, alargué la mano y cerré el grifo mientras me levantaba, me envolví en una toalla rosa que tenía a mano. Me sequé el pelo y me tumbé en la cama mirando el techo, todo me daba vueltas.
-Sakuuu... - Dijo Ino entrando por la puerta y sentandose a mi lado. -¿Qué ha pasado? Te has ido de clase a segunda hora y no has vuelto...- Sonaba preocupada, y odiaba mentir a Ino pero no le podía decir la verdad.
-Nada... me encuentro mal.- Dije cortante, girandome y dandole la espalda en posición fetal.
Note como se levantaba y salía en silencio de la habitación, había sido demasiado dura, odiaba como me estaba comportando.
Ahí tumbada noté como poco a poco el sueño me iba venciendo.
Me encontraba en un bosque, ese bosque de nuevo, oscuro, caminé no se durante cuanto tiempo pero de un momento a otro ya no estaba en el bosque. Estaba en la biblioteca, comencé a ojear los libros hasta que el crujido de la madera a mi espalda me hizo reaccionar. Me giré lentamente y ahí estaban esos ojos rojos de nuevo.
-Fragil y delicada criatura...- Dijo, noté como su mano acariciaba mi cara suavemente, suavemente hasta que deslizó la mano hasta mi nuca agarrandome del pelo y tirando hacia abajo, haciendo que mi cara mirase al techo. Me quejé en voz baja.
Acercó su cara a mi cuello rozandome con su nariz, el inhalaba. -Hmm... me encanta como hueles...- Susurró contra mi piel provocandome escalofríos. Con la otra mano me sujetó de la cintura, pegando su cuerpo al mío bruscamente. Con su lengua comenzó a surcar mi cuello dando algún que otro mordisco. Me agarré a su cuello y con las piernas rodeé su cintura, Sasuke me tumbó soltandome el pelo, éste se tumbó sobre mí presionando con su rodilla mi intimidad. Se podían distinguír sus ojos escarlata brillar en la oscuridad, acercó sus manos a mi camisa y la arrancó sin miramientos, lanzando a un lado los despojos de ésta.
Acercó su boca mis pechos, cogiendo con los dientes uno de mis pezones.
-Ahhh-hh Sa-Sasuke...- Se escapó de mis labios, sonrojada me tapé la cara con las manos.
-¡AHHHH!- Me levanté de la cama sudando y gritando, ¿qué narices había sido eso? Prefería mil veces el sueño tenebroso donde me perseguía. Intenté regular mi respiración, pero me era dificil.
Ví salir a Ino del baño con una mascarilla verde en la cara, un turbante de toalla recogiendo su pelo, una bata lila y el cepillo de dientes en la boca corriendo en mi dirección.
-¡Saku! ¿Estás bien?- Dijo medio chillando, nos quedamos mirando un rato fijamente hasta que la risa me venció. -Joder Saku que susto me has dado.- Hinchó los mofletes, yo me seguía riendo.
-Lo siento Ino, pero ¿cómo quieres que reaccione? Te veo salir del baño con... con esas pintas que... JAJAJAJAJA.- Estaba en la cama sujetandome el estómago, me dolía y todo. Ino poco a poco también comenzó a reirse.
-Va Saku, vistete, vamos al pueblo a tomarnos algo.- Dijo saliendo del baño con la cara lavada. Resoplé, que pereza.
Me arrastré hasta el armario sacando unos pantalones shorts de cintura alta, una camiseta blanca y una cazadora vaquera. Me vestí lentamente, cualquiera le decía que nó a Ino. Me maquillé muy poco, solo un poco de base y rimel para resaltar mis ojos. Al menos saliendo me distraía.
Ino llevaba un pantalón blanco ajustado con unas converse y un jersey corto azul, me sujetó de la mano y me arrastró hasta su coche, en el parking. Ella tenía un Corvette blanco, todo de ultima gama.
En el coche pusimos Heartbreaker de G-Dragon, esa canción era super pegadiza, mientras, charlabamos de todo un poco. En unos 20 minutos estábamos en el pueblo, era un pueblo muy bonito construido en piedra, rodeado de un bosque altísimo. Aparcamos junto a una tetería preciosa adornada con enredaderas y rosas, bajamos del coche.
Entramos juntas en la tetería tomando asiento en las mesas del fondo, recibiendo las miradas de la gente del lugar, a la gente del pueblo no le gustaba el internado. -¿Qué pedimos?- Preguntó relamiendose mirando todas las tropecientas tartas que había en el lugar, ignorando a la gente.
-Hmmm yo quiero un té matcha y una tarta red velvet.- Dije mirando la carta, que pinta tenía todo.
-Yoooooo quierooooo... té de limón y tarta de frambuesas.- Dejamos las cartas sobre la mesa y llevamos el papel del pedido a la barra, la camarera lo cogió sin dirigirnos la palabra y volvimos a nuestro sitio.
-Y...¿Tú que tal?- Pregunté mirandola con ojos de cotilla, obviamente preguntaba por Sai.
Se sonrrojó mucho, nunca había visto a Ino de esa forma, comencé a reirme, tenía una cara super graciosa. Nos distrajimos de la conversación cuando la camarera se acercó con las tartas y el té. Dijimos "Gracias" al uníono, recibiendo una mirada incómoda.
-Pues... Sai es genial... y en la cama... dios.- Dijo con la baba colgando mientras se comía la tarta.
-Me alegro por tí jaja.- Me llevé un trozo a la boca, me alegraba por Ino, al menos a ella no le perseguía un demonio... -Es de un par de cursos por encima del nuestro... ¿No?- Dije con la boca llena de tarta. Ella se rió y asintió, en la misma condición que yo.
Después de comer hasta reventar en la tetería salimos de compras, y dimos un pequeño paseo por la zona, tenían unos parques preciosos y las calles tan antiguas eran una maravilla. Ya eran las 8 de la tarde cuando volvimos en coche, oscurecía muy rapido en aquel sitio, y a las monjas no les gustaba que llegaramos tan tarde, y aunque no mandaran mucho en aquel sitio, no deberíamos enfadarlas.
Ino había quedado de nuevo con Sai, por eso salió del coche escopetada dejandome sola en la puerta del centro. Asique decidí volver a la habitación e investigar un poco. Entré arrastrando los piés, ir de compras con Ino es agotador, dejé las bolsas en el suelo.
Me puse el pijama dejando la ropa echa una bola y me tumbé boca abajo en la cama, con el portatil frente a mí. Abrí el buscador de internet y tecleé la palabra "Leviatán"
"La interpretación cristiana del Leviatán le considera a menudo como un demonio asociado con Satán o el Diablo"
"Algunos eruditos bíblicos consideran que Leviatán representa las fuerzas preexistentes del caos"
También aparecían fotos de una serpiente marína gigante, al parecer la pesadilla de todos los marineros.
Que bién, pensé irónicamente, osea, me persigue un demonio que representa el caos, hermano de Satan, Lucifer y Belial. Esto no puede ser real, tiene que ser una broma de mal gusto.
-¿Sigues pensando que esto no es real?- Escuché su voz tras de mí, me giré rapidamente como una croqueta en la cama, debí parecer estúpida.
Pero no había nadie, me llevé los dedos al entrecejo, me estaba volviendo loca ese demonio. Cerré el portatil y me quedé mirando a la nada a oscuras un buen rato, como si esperara algo. Poco a poco fuí cayendo en los brazos de morfeo.
El despertador comenzó a sonar, odiaba ese sonido chirriante que me perforaba los tímpanos. Me incorporé en la cama, ví a Ino hacer lo mismo, tenía unas ojeras enormes, seguro que apenas había dormido. Una sonrisa enorme me salió en la cama, entrecerré los ojos y la miré fijamente.
-¿Qué pasa?- Dijo incómoda, señalé con el dedo su cuello, eso no eran chupetones, eran mordiscos. Se sonrojó muchisimo y se metió en la ducha gritandome desde dentro. -¡Inmadura!-
