CAPITULO 6
-María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena (en alemán, Maria Antonia Josepha Johanna von Habsburg-Lothringen; Viena, 2 de noviembre de 1755-París, 16 de octubre de 1793), más conocida bajo el nombre de María Antonieta de Austria, fue una archiduquesa de Austria y reina consorte de Francia y de Navarra...- Me encantaba la historia de Marie Antoinette, por eso escuchaba atentamente la explicación del profesor de historia.
Ino por su parte estaba inmersa en una conversación en el movil, y el resto de la clase perdía el tiempo a su manera, tic tac tic tac, se escuchaba el reloj sobre las palabras de aquel profesor al que ya no le apasionaba su profesión.
El timbre sonó, provocando una estampida de estudiantes en dirección a la cafetería, yo por mi parte, me tomé mi tiempo para recoger las cosas, me quedé sola en la clase, se escuchaba el eco que hacía al guardar las cosas.
La puerta se abrió dejando pasar al profesor, me miraba fijamente, la verdad ese hombre me daba grima, pero tenía algo extraño. Cerró la puerta echando el pestillo y comenzó a subir los escalones en mi dirección.
Una espesa nube negra comenzó a rodearle, bajo la oscuridad ví como crecía en altura, y sus facciones cambiaban y se afinaban.
Retrocedí, volcando la silla y tropezando con ésta, cayendo al suelo de espaldas, sin quitar la vista de él. Cuando la nube se disipó ví aquellos ojos rojos, aquella mandibula cuadrada, aquellos labios... Sasuke...
-No me mires así dulce criatura...- Dijo sonriendo, vestía un traje negro sin corbata, le sentaba como anillo al dedo. -Sabías perfectamente que tu alma y tu cuerpo ya es de mi propiedad...- Dijo endureciendo la voz, sonando oscura.
Me arrastré por el suelo hasta que la pared me detuvo, no tenía escapatoria, cerré los ojos tratando de detener las lagrimas, que querían escapar como fuera. Respiré hondo y abrí de nuevo los ojos, lanzando a ese demonio una mirada de odio infinita. Me estaba haciendo pasar los peores momentos de mi vida.
-T-te odio...- Dije desafiante. Él sólo soltó una carcajada, haciendome sentir mucho más incomoda.
-Ya lo veremos...- Soltó derepente acercandose peligrosamente a mí, alzó la mano en mi dirección y pude notar una fuerza levantandome del cuello. No podía respirar, sólo podía ver como se acercaba mientras mi mirada se nublaba. La presión cedió, tomé una bocanada de aire, llenando mis pulmones como si no hubiera un mañana.
Pero seguía suspendida en el aire frente a él. El calor de sus manos rozando mi piel por sorpresa erizaron mi piel y dejé escapar un suave gemido. Me quería mover y no podía y eso me frustraba muchisimo. Noté como con sus manos bajaba por mi cintura y me arrancaba la falda, dejandola caer al suelo. Me sonrojé y aparté la mirada, no quería darle el gusto de mi verguenza.
Acercó su cabeza a mi ombligo y comenzó a inhalar, bajando hasta mi intimidad, estaba siendo demasiado para mí, me estaba mojando. Bajé la mirada, para encontrarme con la suya, que me miraba profundamente.
Con los dientes tiró de la goma de mis bragas, haciendo presión en mi vulva, mientras que con las manos apretaba con fuerza mi trasero. -Ah...¡Ahhh!- Grité, me mordí el labio inferior tratando de callar mis gemidos.
Con la lengua delineó por encima de mi ropa interior la linea de mi intimidad, empapandola aún más, los gemidos me salían sin control, por mucho que lo intentara, su lengua me estaba volviendo loca.
Sin dejar de hacer su tarea con su infernal lengua subió mis manos por debajo de la camisa, levantándola por encima de mis pechos arrastrando por el camino el sujetador, dejando al aire mis pechos. Masajeó lentamente. -S-Sasuke... P-paraahhh...- Traté de suplicarle, pero sólo hacía que pusiera más empeño en su trabajo. -No... no pararé... Hasta que pidas mas...- Dijo arrastrando su lengua por mi abdomen hasta mi pecho. Con los dientes tiró de uno de mis pezones, provocando una descarga electrica que subió por mi espalda.
Grité, me sentía patética, rindiendome ante él.
Dejé de sentir el roce de su piel y ví como se alejaba un paso atrás, desabrochando su camisa lentamente. Cuando dejó caer la camisa negra al suelo, la boca se me secó, pero no fué solo eso. Con una sonrisa torcida perpétua bajó sus manos hasta la bragueta del pantalon, el sonido de ésta bajandose me derritió, poco a poco sucumbía a él y sabía que aquello acabaría mal... o bien, depende de como se mire.
Cuando bajó por completo aquellos pantalones, ví como su erección se alzaba bajo el boxer negro. No podía apartar la vista, y él, obviamente, lo notó. -¿Te gusta lo que ves?- Dijo mirandome fijamente a los ojos, su mirada escarlata se coló en mi mente.
-S-si...- ¿Porqué dije eso? ¿Qué me pasaba? Él sólo sonreía mientras con sus manos bajaban el boxer, mi cara ardía, y mi intimidad también. Mi respiración era irregular, mi cuerpo reaccionaba con locura ante todo lo que estaba pasando. -Su-sueltame... porfavor...- Supliqué al borde del llanto.
Se acercó a mí, estaba completamente desnudo, y no podía dejar de mirarle, era perfecto. Tenía unas marcas negras que iban desde los hombros hasta el pecho.
Noté la camisa y el sujetador subidos sobre mi pecho deshacerse en pedazos, grité avergonzada, cerrando los ojos. Escuché una carcajada siniestra frente a mí, disfrutaba haciendome sufrir.
-Shh... relajate...- Dijo con su cara a pocos milímetros de la mía, abrí los ojos lentamente, y ahí estaba el rostro de su perdición, con esa sonrisa. Juntó nuestros labios, me devoraba, sus dientes tiraban de mis labios. Abrí la boca para dar una bocanada de aire, el calor me abrasaba, pero él aprovechó para invadir mi boca con su lengua.
Nos fundimos en aquel beso en el que poco a poco iba sucumbiendo más y más. Con sus manos bajó mi ropa interior dejandome completamente desnuda.
Con sus brazos sujetó mis piernas alrededor de su cintura, notaba su erección contra mi intimidad humeda, aprovechó para rozar de arriba a bajo, empapando su miembro. El sonido pegajoso se me metía en la cabeza, era tan sucio... Sólo pude cerrar los ojos y enterrar mi cara en su cuello. Mis brazos fueron liberados, me aferré a su cuello sin quitar la cabeza de ahí.
Noté un golpe en la espada y luego frío, me había apoyado contra la pared, con una mano me sujeto una pierna y con la otra aferró mi cuello contra la pared, estaba completamente expuesta a él. -Ahora... sólo relájate...- Noté la punta de su miembro contra mi entrada, dolía, poco a poco entraba, cuando la cabeza hubo entrado se paró en seco y acercó su boca a uno de mis pezones.
La sensación era increible, logró que me olvidara del dolor. -¡AHHHH!- Grité, había hundido todo su miembro hasta la empuñadura, de un golpe seco. Mi interior se contraía alrededor de su miembro, lo notaba palpitar.
Poco a poco el dolor fué remitiendo, dejando paso a otra sensación, caliente, noté como empezaba a mover la cadera, adelante, atrás, adelante, atras... Mis gritos de dolor mutaron a gemidos de placer, no podía evitarlo. Cada vez más rapido, cada vez más duro. Soltó mi pezón para poder centrarse en mi boca. El beso se tornó humedo, dejando caer un hilo de saliva por mi barbilla.
Las embesitidas eran frenéticas, mis labios estaban hinchados, mi culo rojo por el agarre fuerte de su mano, igual que mi cuello.
Una descarga electrica comenzó a invadirme en el bajo vientre, mis pezones sensibles rozaban contra su pecho. El orgasmo me golpeó, nublandome la vista, convirtiendo mi cuerpo en un flan.
Sasuke aceleró aún más, le escuchaba gruñir, era excitante ese sonido, le ví abrir la boca y apretar la mandíbula. Noté un liquido caliente llenarme por completo, las embestidas cedieron. Nos quedamos quietos, recuperando el aliento, estabamos calientes y sudorosos. Apoyé mi cabeza en su pecho, no sé en que momento, pero me quedé dormida sobre él.
Abrí los ojos con la respiración agitada, estaba en mi cama, desnuda, no había sido un sueño. Me enrrollé en las sabanas y me tumbé en posición fetal. El sueño me venció de nuevo.
Muchas muchisimas gracias por los comentarios de verdad :'3 Sois un amor 3333
Me anima mucho que os guste mi fic 333
Os chero! 3 *^*
