[Primeras Horas de la Mañana]

Al despertar la mañana los acogió con una fresca sensación. Celestia había despertado hace algunos minutos y como era su labor subió hasta su torre más alta para acompañar a su hermana que ya la esperaba para traer el día y apartar la noche. Luna se encontraba firme ante el borde de la torre mirando hacia las casas y hacía lo lejano del reino; cuando Celestia se acercaba hacía donde ella se encontraba pudo sentir sus pasos al acercarse por las escaleras y en cuanto sintió su presencia en el marco de la puerta Luna giro su vista hacia su hermana y le deseó los buenos días mientras bostezaba del cansancio que tenía. De la misma forma esta le emite el mismo saludo y seguido iluminan sus cuernos. La oscura noche retrocede hacia el oeste seguida del luminoso amanecer del sol al levantarse sobre el horizonte. Celestia tomo el casco de su hermana y la invito a pasar al interior del castillo. Ambas se separaron por sus labores, Celestia por sus labores burocráticas y Luna por la necesidad de descansar. Luna caminaba pasivamente por los pasillos cuando entonces pasaba por la nueva sala de Star Swirl, debido a que la última fue destruida junto con el castillo, tomo tiempo pero todos los documentos fueron restaurados. Sin embargo esa mañana al pasar, Luna cruzo la puerta veloz y solo de vistazo pudo ver como alguien escalaba el librero para tener acceso a los libros superiores, Luna continuo pero al meditar la curiosa imagen, vira sus ojos hacia la puerta sin mover el rostro que continuaba fijo hacía el frente, ella comienza a retroceder hasta quedar justo frente a la puerta, es entonces que entra y mira intrigada al invitado que intentaba sacar un libro. En una mesa cercana se encontraban varios libros abiertos, junto a estos a la izquierda unas pilas de libros que reposaban sobre su portada y a la derecha otra pila de libros que descansaban con la portada hacia arriba. Era indicio de que había leído y rebuscado en los libros. Luna se acercó y con su casco cerro el libro que estaba abierto para ver de cual se trataba.

- Existe alguna razón para estar tan interesado en hechizos a estas tempranas horas ¿Doctor? – dijo Luna mientras iluminaba su cuerno y extraía el libro que tanto esfuerzo le costaba sacar al Doctor. Este se sostenía del libro para no caer, sonrió nervioso y espero a que Luna lo descendiera suavemente

- El conocimiento siempre es un mejor tesoro – respondió nervioso el Doctor mientras se rascaba la cabeza y seguido arreglar su crin – Gracias por el libro, sin magia creo que hubiera derribado el librero tarde o temprano – añade entre risas, este toma el pesado libro y lo descansa sobre la mesa

- ¿Y Milicent, no pudo ayudarte? – pregunta dudosa Luna al ver las bolsas de sus ojos, una clara señal de que no había dormido. Ella se mostraba compasiva con él, debido a que una vez tuvo el libro comenzó a leer sin descanso

- Ella aun descansa. Puede que sea mi asistente pero no suelo molestarla seguido, ella ha trabajado muy duro todo este tiempo. Creí que sería una buena idea dejarla dormir hasta tarde – responde alegre el Doctor mientras entre serraba los ojos y bostezaba cansado

- ¿Así, y cuáles son sus actividades – pregunta intrigada Luna al recordar el poco tiempo que tienen ambos en el castillo

- Cuando yo tengo magia, solo la limito a cuidar la TARDIX, verificar los controles de navegación, además de hacerme compañía. Sin embargo cuando he tenido alas, ella además se ocupa del mantenimiento de los sistemas y el calibrar ciertos sistemas de la nave que solo se pueden acceder con la magia. Y como ahora no tengo ni alas ni magia, ella tendría más responsabilidades. Yo siempre reparo la nave y la equipo con nuevas tecnologías. Pero ahora que hemos llegado a un tiempo pacifico creo que no estaría mal descansar – exclama el Doctor, explicándolo muy simplemente

- Entonces puedes cambiar de especie. ¿Cómo sucede eso? ¿Cuántas veces lo has hecho? ¿Duele? – le pregunta emocionada Luna al imaginarse sus transformaciones

- Sí, mi especie tiene la habilidad de regenerarse hasta el punto de ser un ser distinto. Usualmente sucede cuando muero o estoy cerca de eso – lleva un casco a un ojo y ríe suavemente – Hasta ahora solo ha pasado 12 veces. Yo correspondo a ser el último Doctor. Mi especie solo puede hacer esto hasta este punto ya después solo nos corresponde morir. Cuando he muerto, casi siempre es sin dolor, una caída, una bala. Ya ha perdido significado morir para mí – responde entristecido el Doctor, dejo de leer porque sus ojos se cubrieron con unas leves lágrimas. Las imágenes de todos los años que pasó junto a ella le hacía pensar que "en realidad no quería morir". El Doctor cierra el libro y bosteza para ocultar sus lágrimas mientras se levanta y se dirige a la puerta.

Este se retiraba rápidamente para evitar dar una explicación; Luna miro compasiva al Doctor, ella sabía que ocultaba algo detrás de esas palabras tan cuidadosas. Ella se queda un segundo mirando hacia el título del libro antes de elevar su rostro y girar para intentar ayudar al Doctor que se retiraba. Pero al girar se sorprende de ver como el Doctor chocaba contra alguien que entraba apresuradamente. Luna se sobre salta al ver como ella lo sostiene con su magia antes de caer contra el suelo, se había dado con bastante fuerza, pero al ser más pequeño él se precipito hacia atrás. Era Milicent que lo sostenía con su magia mientras lo enderezaba. Sus cascos delanteros aun siendo de un metal frio no emitieron ningún ruido cuando ella se acercaba a toda prisa; ella se despertó porque muy dentro de su pecho sintió como su corazón se helaba y se estrujaba al sentir la petrificante tristeza que atravesaba la mente del Doctor, ese vínculo mutuo los hacía muy comprensivos el uno con el otro, pero fueron los años los que le dieron a ambos la habilidad de sentir cuando el otro los necesitara. Milicent entro apresurada a la sala sin esperar encontrarlo tan rápido, pero al sentir el golpe retrocedió confundida y en fracciones de segundos lo sostuvo. Luna los miro y seguido emitió un saludo que fue bien recibido y devuelto con alegría. El Doctor dejo escapar una riza seca y seguido se giró espontáneamente, su amargura y depresión se habían ido tan rápido como el sidra en temporada. Este avanzo un poco e invito a ambas a desayunar, Milicent lo miro un segundo antes de suspirar y sonreír mientras lo seguida con una sonrisa; ambos se detuvieron un segundo para espera a Luna, pero esta comento que lo único que quería hacer por el momento era descansar un poco. Ella se retiró hacia su habitación mientras ellos se miraban mutuamente, estos miraron a Luna y seguido se vieron con rivalidad, ambos corrieron al comedor, era una improvisada carrera hacía el desayuno. Durante su trayecto recorrieron pasillos tras pasillos, pero en un giro Milicent se detuvo frente a una ventana al ver una extraña escena a su parecer. El Doctor noto como se detuvo pero el de igual forma continua, sin embargo a una muy corta distancia de ella se detuvo y se acercó a ella para ver lo que a ella le intrigaba. Desde la ventana se podía ver a un par de dragones que escoltaban a una pequeña poni rosa junto con la Princesa Celestia.

[Anteriormente]

Celestia no se había demorado en llegar a su trono, y junto a ella se encontraban sus asistentes que recitaban los tratados y cartas que iban dirigidos hacia ella, esta se encontraba leyendo otro largo documento. De forma concreta iba respondiendo a los tratados y documentos que sus asistentes leían para ella, eran mínimo tres pegasos que leían fuertemente los documentos mientras que ella leía su propio documento. Ella respondió a todos y se retiraron dejando espacio para otros que entraban justo detrás de ellos. Celestia utilizaba su magia para levitar su taza de té, el tratado que leía e imprimía el sello de la realeza sobre los papeles que aprobaba. Sin embargo desde las puertas principales que se abrieron con fuerza emergen Spike y Pinkie. Ambos avanzaron con firmeza haciendo que todos se detuvieran de lo que estuvieran haciendo. Celestia escucho los pasos y pidió a todos salir de la habitación; ningún poni se quedó para averiguar qué era lo que ocurría. Celestia termino de leer y dejo su lectura a un lado mientras miraba como ambos la miraban con una sonrisa en sus rostros.

- ¡Buenos Días Princesa Celestia! – dijeron ambos al hacer su reverencia

- Buenos días Pinkie y Spike ¿Sucede algo? – respondió Celestia, los miro inexpresiva solo imaginando de que se trataba todo esto

- Ya es tiempo de que me retire – dijo Pinkie mientras le indicaba a Spike que avanzara hasta ella – Ya no necesitare esto – añadió mientras Spike dejaba sobre el casco de Celestia el elemento de la armonía que le correspondía a ella – A donde me dirijo no lo necesitare – agrego mientras daba media vuelta. Spike de la misma forma se giró y regreso a un costado de Pinkie

- ¿Qué significa esto, renuncias? – pregunto confundida Celestia mientras se acercaba a ella

- No exactamente. Regresare por mi elemento. Esta es la forma de prometer que regresare cuando todo esto termine – responde alegremente Pinkie – Quiero tener un lugar a donde regresar – añade con un tono triste. Ella se detiene y espera que Celestia la alcance, seguido la mira con lágrimas entre sus ojos y la abraza dejando escapar su lamento y su llanto que ahogaban el silencio de la mañana

- Tranquila Pinkie, todo estará bien. Puedes contar con eso – le dice Celestia mientras acaricia su esponjado crin rosa, este dejaba escapar un adorable olor a dulce, el cual era el indicio de que ella aún era ella misma después de tanto tiempo. Pinkie se aparta un segundo y se limpia sus ojos con sus cascos, seguido avanza seguida de la Princesa y Spike que miraba incrédulo, no sabía cómo ayudar

- Nos tomara algunos días, ya es la última etapa de esta guerra. Princesa, cuide mucho de ellas en mi ausencia – comento Pinkie mientras avanzaba hacía Cristal que esperaba afuera junto a la puerta, lista para irse

- Dígales que siempre las voy a querer – comento Spike que caminaba a la izquierda de Pinkie. A su derecha se encontraba Celestia y junto a esta a su derecha los acompañaba Cristal. Se dirigían a una plaza circular donde podrían partir sin agitar el castillo

- De mi parte solo añádale que nunca dejaremos que nuestros problemas sean sus problemas y que siempre estaremos pensando en ellas ¡No importa dónde nos encontremos! – exclama alegre Cristal, al llegar se inclina y deja que Pinkie suba sobre ella al utilizar una de sus alas como escalera, esta se agarra del cuello de la dragona mientras se comienzan a despedir

Cristal abrió con fuerza sus alas seguido de Spike que se preparaba, los tres se despidieron mientras se elevaban. De esta forma los dragones y Pinkie se fueron. El viento que desplegaron era muy fuerte pero a Celestia no la movían ni un centímetro, esta llevo un casco a su rostro y se arregló el mechón que irrumpía en su rostro, seguido se dio media vuelta y avanzo de vuelta a su castillo, su rostro no mostraba alguna emoción pero en realidad sentía un gran pesar al sostener junto a ella el elemento de la risa. Esta avanzaba con duda, al girar su vista hacía uno de los costados del castillo pudo ver como un par de sombras lo recorrían. Celestia acerco el elemento hacia su rostro para meditar un segundo; ella dio un paso en falso, dejo de avanzar y sostuvo su casco derecho sobre el suelo, estaba que avanzaba pero en ese momento no pudo seguir avanzando. Ver el elemento era nostálgico porque en su reflejo podía ver a Pinkie Pie divirtiéndose y jugando, toda su felicidad y la alegría que irradiaba estaban representadas por el elemento. Celestia sostuvo su casco un momento hasta regresarlo junto al otro, seguido volvió a avanzar pero ahora ya no se dirigía a su trono. Ella tenía una sutil risa mientras avanzaba y saludaba a quienes se encontraba de paso, sin embargo al llegar a una puerta se congelo con la idea que la emocionaba de cierta manera. El Árbol De La Armonía que ahora reposaba en el jardín principal de Canterlot era el destino, Celestia se acercó a este y miro la salud que tenía, debido a que ya no regulaba lo que crecía y que su magia ya no era utilizada desde hace una década; ella elevo el elemento y lo dejo en su lugar. El árbol lo recibió y emitió una luz que era la reacción natural de este; Celestia sonrió y se retiró de vuelta a su trono.

[Pasillos]

El Doctor y Milicent habían visto como Celestia se despedía pero al momento en que esta regresaba al castillo Milicent tomo ventaja y regreso a la carrera, el Doctor iba detrás de ella, pero de cierta forma no sentía que perdía, incluso cuando está bajo su velocidad para que corrieran a la misma velocidad, él no podía evitar ver ese dorado pelaje que hacía resaltar la Cutie Mark negra que correspondían a ser alas de cuervo, verla correr con tanta alegría le hacía emocionarse al ver como se ondulaba su crin de color verde jade brillante que relucía con los rayos que invadían el castillo.

Entre sus carreras pasaron junto a la habitación donde dormía Cadance, en su interior esta se encontraba recostada sobre su cama con un antifaz rosa que evitaba que los rayos del sol la despertaran, su crin se encontraba desarreglado. Entre sus cascos delanteros se encontraba Skyla que dormía entre el abrazo de su madre, ella escondía su rostro entre el pecho de su madre para refugiarse de la luz que se proyectaba sobre ambas. Skyla despertó por los cascos del Doctor que resonaban en los corredores, ella abrió el abrazo de su madre que la apretaba y salió de un saltito de la cama, seguido comenzó a estirar sus cascos mientras miraba como su madre se retiraba su antifaz rosa para verla. Cadance se despertó por el movimiento de su hija y poco después de ella se levantó de la cama con la intención de dirigirse a bañar. Skyla sonrió y siguió a su madre en el interior del baño.

Mientras tanto el Doctor ya se había adelantado a Milicent, su ventaja era poca pero la suficiente para esquivar un objeto emergente de una esquina eso fue cuando un sirviente avanzaba por los mismo corredores empujando frente de él su carrito que contenía el desayuno para la Princesa Cadance y para la ahora joven Princesa Skyla, el Doctor se sorprendió pero ágilmente salto sobre el carrito evitando un accidente, este una vez regreso al suelo continuo su carrera solo girando un poco su vista para ver qué había sucedido con Milicent. Ella solo distinguió el salto improvisado seguido del carrito con cual casi choca, de no ser porque el susto provoco un reflejo natural que hizo que se teletransportara. El Doctor no lograba entender que había sucedido, no escucho un choque, pero al escuchar cómo se genera el hechizo gira y ve como ella emerge de una pared cercana, rápidamente se acerca e iguala su velocidad. Ambos continúan hasta que ven las puertas del comedor, es entonces que dan lo mejor de ambos y se apresuran, al final ya en los últimos momento Milicent nota como el Doctor se comienza a demorar y como entra después de ella.

- ¡Ja! Yo he ganado – exclama victoriosa Milicent, mientras hace una danza de la victoria en frente del doctor

- Sí, tal parece que sí – comenta alegremente el Doctor mientras se dirige a la mesa

[Habitación de Twilight y sus amigas. Por la mañana]

En el primer momento que los rayos del sol tocaron las sabanas que arropaban a las ponis, alguien ya estaba consciente y activa, ella miraba hacia al amanecer, sus ojos azules se llenaron de la luz ardiente del sol, esta levanta un casco y oculta el sol con este mientras baja la mirada entristecida, seguido mira a sus espaldas donde sus amigas aun dormían. Era una cama bastante grande donde las seis podían moverse sin interrumpir el sueño de alguna. Rarity dormía abrazada de Fluttershy, ambas tenían un antifaz que evitaba que el sol las despertara; Rainbow Dash era la única que dormía cubierta solo de la parte inferior, tenía sus cascos delanteros atrás de su cabeza que sustituían la almohada, además de tener una aura mágica de color dorado que evitaba que roncara; junto a ella dormía Applejack que dormían muy adecuadamente solo ocasionalmente moviendo un poco sus patas, esta se encontraba de lado durmiendo hacia Twilight que abrazaba a su amiga al sentir como se arrumaba en su pecho. Ninguna había despertado aun, Pinkie tomo las cortinas y las cerró por sí misma para luego dirigirse a sus amigas. Intento decir algunas palabras sin la intención de ser escuchada hasta que un aroma se hizo presente. Pinkie inhalo profundo y siguió el aroma de las rosas hasta a Twilight, seguido vio como Applejack dormía arrumada a ella. Pinkie se acercó a Twilight y tomo el pétalo de rosa que tenía escondido en su ya alargado crin morado. Pinkie avanzo por la habitación y noto como el aroma de ella avanzaba hasta salir de la habitación, instintivamente ella podía ver a Twilight levantarse, caminar, salir de la habitación y usar su magia para generar un vórtice, desaparecer y regresar poco después.

- Ese dulce aroma a rosas ha hecho que Appejack se acercara a ti, te ha delatado el aroma de una flor – dice para sí misma mientras recoge el crin de su amiga que se había caído de la cama

Pinkie se acercó a un espejo y noto como su crin había regresado a su naturaleza esponjosa, seguido miro hacía una esquina donde reposaba la fracturada armadura de diamantes con la cual llego, ella mira las gritas y decide abandonarla, seguido avanza hacia la puerta y abandona la habitación, pero antes de cerrar la puerta mira a sus amigas y no evita sentirse mal al no despedirse en persona, seguido dirige su vista a una carta que reposaba en un mueble de madera. Spike la esperaba al otro lado de la puerta con su alforja lista, esta se acerca a él e introduce su casco en esta para buscar en su interior, al no tener éxito se acerca e introduce sus dos cascos para encontrar con mayor facilidad lo que busca, sin embargo ella aun no lo encuentra por lo que ella misma entra parcialmente dentro de su alforja dejando solo sus patas traseras en el aire mientras busca en el interior de la bolsa. Spike mira confundido esto y desconcertado al ser él quien sostiene la bolsa y no notar o sentir el cambio de peso. Pinkie emerge confiada pero con una mirada de disgusto no lo había encontrado, es entonces que mira a su amigo y lo recuerda, esta se sienta y busca en su esponjado crin el elemento de la harmonía que la representaba. Seguido toma la alforja que Spikie siempre llevo consigo bajo una de sus alas. Ella lo tomo y miro su reflejo en este antes de avanzar.

- Ven Spike, necesitamos devolver esto – dijo Pinkie mientras se dirigía al salón del trono

[Más Tarde en la Habitación]

Con el tiempo las demás fueron despertando, el movimiento de una despertaba a la siguiente, generando un efecto domino en ellas aunque la verdad Twilight fue la primera en despertar, solo a unos minutos después de Pinkie, sin embargo el no querer interrumpir el sueño de sus amigas evitaba que se levantara. Así fue hasta que noto como estas estaban despertando por lo que ya entonces ella se levantó y avanzo hacia el espejo para cepillar su crin y arreglarlo. Al momento cuando ella cepillaba su ya alargado crin noto el sobre rosado, con el sello de globos que distinguía a Pinkie de todos. Twilight al ver esta carta pensó que tal vez se tratara de una carta dirigida para ella, sin embargo al girar para consultarla vio a todas sus amigas menos a ella cuya presencia era ausente desde el amanecer. Fue entonces que ella observó la carta con mayor duda y con mucho cuidado abrió la carta esperando una sorpresa, sin embargo solo era un sobre con un manuscrito en papel blanco. Twilight miro el sobre y continúo con la lectura de la carta. Tenues y cálidas lágrimas brotaban de sus ojos, al leer las palabras de Pinkie, y al conocer con lo que trataba en realidad.

- Twilight ¿Sucede algo? – pregunto Applejack al verla inmóvil por un constante tiempo – Luces como si hubieras trabajado todo el día y hubieras recordado que olvidaste lo más importante – añadió como metáfora al ver que esta no emitía respuesta

- Ah… - dijo Twilight mientras guardaba la carta en el sobre – Chicas yo – emitió mientras rebuscaba las palabras, sin embargo no podía encontrarlas y en un momento pensó "ya les he ocultado muchas cosas, no puedo esconderles esto; ella también es su amiga"

- Oh tranquila Applejack, ella solo está preocupada por su hija – responde cortésmente Rarity para ayudarla en cierta forma

- Ja!, eso sería lo último que me preocuparía, esta con su padre – responde alegremente mientras mira su reflejo, es entonces que puede darse la imagen de ambos – Sin embargo hay algo más chicas, Pinkie se ha ido de Canterlot – añade con disgusto mientras espera una respuesta de sus amigas, pero estas la miraban atónitas, esa era la razón por la cual no se encontraba con ellas – Ha regresado con Éxodo para terminar la guerra del occidente – agrega mientras desaparece la carta en el aire

Todas se miran entre sí, su amiga se dirigía a un lugar donde pocos vuelven, temían por su bienestar y por su amistad. Seguido intercambiaron unas palabras y entre risas se comprometieron a esperar el regreso de Pinkie. Todas se arreglaron y abandonaron la habitación para dirigirse a desayunar.

[Comedor Algunas Horas Después]

Cuando las cinco amigas entraron al salón pudieron presenciar cómo Celestia comía acompañada de Cadance y Milicent, mientras que Skyla y el Doctor intercambiaban la comida en una tenue guerra de comida que se disparaba sobre la mesa, sin la probabilidad de interrumpir a las demás. Twilight retrocedió confundida al ver la comida que sobrevolaba y se impactaba contra escudos de magia; Milicent era quien defendía al Doctor de la comida. Las cinco amigas se acercaron alegremente y se les unieron al desayuno ya comenzado. En momentos entran algunos meseros quienes sirven las charolas y con magia invocan deliciosa comida. Ninguna pudo ver la comida sin llenar sus ojos de luz y sus bocas de agua al ver como irradiaba luz la comida.

Algunos manjares después ya era hora de regresar a sus hogares, todos agradecieron la comida y se retiraron del comedor. Todos fueron a un salón más amplio que tenía varias ventanas que miraban hacia la ciudad, es aquí cuando Twilight ilumina su cuerno e invoca un vórtice para regresar a sus amigas a Poniville, ella un tenía varias tareas que terminar en Carterlot. Sus amigas se despidieron y atravesaron el portal con rapidez. El vórtice se cerró y dejo a las Princesas junto con sus invitados; Cadance y Celestia se miraron entre sí maliciosamente y con velocidad tomaron a Milicent de sus patas delanteras y se la llevaron través de las puertas, esta se sorprendió no sabía cómo reaccionar, al final solo se podían escuchar las risas de las Princesas y los alaridos de ayuda que gritaba nerviosa MIilicent. El Doctor persiguió a las Princesas un momento hasta que se impactó contra una barrera rosa de magia que bloqueaba su paso, este miro la barrera y la raspo un poco para ver con claridad el color de la magia y determinar de quien se trataba, este mira su casco cubierto de brillo y seguido mira a Twilight seriamente. Esta se reía ligeramente mientras se gira y se dirige a la puerta más cercana.

- ¡Hey Twilight! – le grita el Doctor para llamar su atención mientras se acerca a ella, esta solo había girado su cabeza para escucharlo pero no se había detenido, pero si redujo su velocidad para que la alcanzara

- Sí, ¿Qué ocurre? – pregunto mientras viraba su rostro hacia él con una dulce sonrisa que hizo que el Doctor se ruborizara al verla

- Me preguntaba ¿cómo tratas la enfermedad que tienes?, sé que la Señorita toma pastillas para evitar el desgaste de su corazón, pero ¿Y tú? – le pregunta intrigado mientras avanzan hacia las puertas principales

- Oh bueno, el libro de hechizos "Magia Elemental" contiene un hechizo que sirve para activar el ojo del mañana antes de la madurez, y entre su extenso texto de especificaciones hay una breve cláusula que dice que cuando experimentemos dolores debemos tomar un brebaje, Alphonse se tomó tres días en buscar los ingredientes y con ayuda de Pinkie y su libro de "Grandes Recetas Del Tiempo" pudimos crear unas píldoras que son mis vitaminas y me ayudan a contrarrestar los efectos dañinos – explica brevemente Twilight, se notaba la alegría y la salud que respaldaban sus palabras, tenía un aspecto muy vivido y colorido que era junto con su sonrisa la que hacían que todos se sintieran bien de tenerla cerca – Eso además que la enfermedad se desarrolla solo si utilizas mucho el ojo del mañana y yo no lo uso frecuentemente; por eso no están grave

- Entonces es un tratamiento. Pero pareces tener perfecta salud. Te importaría si pregunto ¿cómo la trata Alphonse?, sé que él como tú tiene la misma enfermedad y puedo imaginar que desde hace mucho más tiempo – comento el Doctor mientras mira por las ventanas que pasan a su lado al avanzar

- Ehm – dijo mientas se detenía un momento – lo siento, pero ni siquiera yo sé cómo es que él contrarresta los efectos de la enfermedad – añade mientras agacha la mirada y seguido la levanta la vista para ver como el Doctor se había detenido para escucharla

- Es una pena saberlo, creí que no tenían secretos entre ustedes parece que me he equivocado – responde sarcásticamente mientras abre las puertas que estaban frente de él

- No hay secretos, él literalmente me dijo que no me enseñaría sus más poderosos hechizos y que nunca me diría algo que podría herirme. Y sé que cuando me negó saber su tratamiento, él sabía que era algo peligroso y que yo me opondría. Él no quiere que me involucre en problemas, por eso guarda silencio – comenta alegre Twilight mientras avanza y atraviesa la puerta

Ambos abandonaron el castillo, tenían una ciudad que visitar, en ese tenue momento de quietud, no podían perder su tiempo en preocupaciones menores. Es entonces que Twilight y el Doctor pasan por las tiendas de la ciudad para encontrar algo de su agrado. En pocos minutos se han dado el lujo de comprar sombreros y trajes, además de algunos libros; conforme avanzaban por la ciudad sus risas y bromas eran más frecuentes. Sin embargo esto cambia cuando ambos se dirigían a una tienda local, una panadería de redundante fama. El Doctor iba saludando a todos mientras avanzaba con Twilight pero al verla se detuvo y con su casco izquierdo freno a Twilight, seguido retrocedieron y se escondieron detrás de un local ambulante de juguetes. El Doctor respira frustrado e intenta hacer sus cálculos lo más rápidamente posible, y al terminar toma una de sus bolsas y busca entre las cosas; Twilight lo miraba incrédula, intentaba comprender que era lo que ocurría, incluso se apartó de él nerviosa y se asomó para ver a quien espiaba o de quien se escondía. Alegre como flor emergió el Doctor con un disfraz improvisado de bufanda, sombrero, gafas, saco y lentes. Su acompañante lo miro entre risas, principalmente por la extraña combinación de conjuntos, y entre momentos cuando quería preguntar que ocurría, no podía evitar soltar una carcajada, le tomo un momento regresar a su seriedad para preguntar, sin embargo alguien se adelantó a sus palabras.

- Princesa Twilight Sparkle necesito comunicarle algo de suma importancia – dijo un poni terrestre de color café claro, con una distinguida Cutie Mark de reloj de arena - ¿Espero no sea un inconveniente? – pregunto al ver que esta lo miraba confundida y perpleja

- ¿Twilight se encuentra bien, necesita ayuda? – le pregunto una pegaso gris de crin amarillo lima y siete burbujas por Cutie Mark que lo acompañaba

- Ahh sí es solo que yo – Respondió Twilight nerviosa no sabía que decir, era de ellos de quien el Doctor se escondía, ¿qué era lo que ocurría en realidad?

- Oh mis perdones, joven pareja, pero en este momento la Princesa tiene algunas labores que no pueden ser interrumpidas – dijo como excusa el Doctor mientras retiraba a ambos y se apartaba con Twilight, él imitaba un tono sofisticado para ocultar su voz real, tenía mucho que explicar

Ambos se fueron a paso veloz mientras dejaban a estos atrás. Estos se miraron entre sí para buscar alguna alternativa. Whooves miro a su alrededor intrigado y entre las patas del local encontró una factura que contenía todo lo que habían comprado y que ahora llevaba puesto el Doctor. Seguido da media vuelta y mira hacia el castillo.

- Ditzy, tendremos que llevar esto a la Princesa Celestia en persona, ¿Creo que él es parte de la anomalía? – comento Whooves mientras avanzaba hacia el castillo dejando la factura en la basura

- De acuerdo Doctor – respondió alegremente Ditzy mientras se elevaba junto a él – Le importaría si pasamos primero a comer algo – añade tímida al estar mirando la comida de un restaurante cercano

[Canterlot, En el Castillo]

Las Princesas habían técnicamente secuestrado a Milicent, les tomo al menos dos minutos convencerla de que pasara el día con ellas, en realidad no quería dejar al Doctor, después de que se separaron las princesa la llevaron a la habitación de Cadance donde Skyla se encontraba leyendo un libro de la biblioteca real; al momento en que su madre, Celestia y Milicent entraron ella se sobre salto y soltó el libro que levitaba sobre ella. Pasaron un tiempo en la habitación conversando sobre las aventuras que había tenido Milicent a lo largo del tiempo, Skyla era la que más se sorprendía el escuchar sobre mundos tan diferentes y llenos de magia. Fue hasta después de una hora que las cuatro ya habían formado una progresiva amistad y en momentos terminaron usando todos los vestidos de Celestia y Cadance para realizar un mini desfile en el cual Milicent era la protagonista junto con Skyla. Seguido después de muchas mudas de ropa usada, fueron al Jardín donde entre platicas Celestia les conto la historia de cómo el árbol de la armonía había terminado en su jardín. Esta se escudaba en que tuvo la oportunidad y no la desperdicio. Cadance jugaba con su hija y Milicent, saltaban y se perseguían, y en cuanto Skyla noto que Celestia se encontraba distraída mirando hacia la inmensidad del cielo, ella no pudo evitar acercarse a Milicent y proponerle hacerle una broma, esta se negó un momento pero al escucharla no pudo evitar sentirse parte de ella. Secretamente ambas invocaron unos pasteles con mucho merengue y se acercaron en silencio para sorprenderla, ambas se acercaban por los lados opuestos para evitar que escapara. En seguida ambas saltaron desde los lados, hacia ella y lanzaron el pastel que atravesó a Celestia y provocó que los pasteles se impactaran contra la otra. Ambas quedaron manchadas de pastel, en breve ambas llevaron sus cascos a sus ojos para ver qué era lo que ocurría, ambas se acercaron a Celestia e intentaron tocarla pero sus cascos manchados la atravesaban como si fuera un fantasma.

- Un Holograma – menciono Milicent al ver que Celestia las había engañado fácilmente

- ¡Muy buena broma Princesa! – comento enérgica Skyla al ver como la Celestia verdadera se acercaba ellos, después de emerger de un costado del árbol de la armonía

- ¿Broma? – Repitió confundida y alegre Celestia, tenía algo en mente – Esa no fue mi broma – añadió con malicia mientras iluminaba su cuerno. La superficie donde se encontraban ambas se desvanece y ambas caen por su propio peso, cayeron en un hueco lleno de crema batida que se había invocado previamente, ambas cayeron hundiéndose en la crema y cubriéndose totalmente con esta

- Que lindas se ven ambas – comenta Cadance desde el borde, con una sonrisa y tono de alegría en su voz – Cubiertas de crema – añade con malicia mientras levita un poco y la come con lujuria

- Tranquila, esa es su forma de ser – dice confiada Skyla al ver como su madre lanzaba insinuaciones que ruborizaban a Milicent, ese pequeño rubor resaltaba en la blanca crema como si fuera un faro de alerta y esto le provocaba a Cadance cierta alegría al ver que ella aun siendo muy fuerte tenía un grado de feminidad que la delataba

Celestia y Cadance las ayudaron a salir de la crema, sin embargo Milicent y Skyla inconformes utilizaron la crema que tenían para atacar a ambas y provocar una disputa que termino con todas dentro de la fosa de crema. Celestia miro molesta a Cadance al ver como su bello crin se había estropeado por la crema, seguido ilumino su cuerno y levito toda la crema para cubrirla a ella con crema hasta la última parte de su cuerpo, al final todas salieron entre risas y entre palabras de juego se dirigieron al inmenso baño donde podían asearse después de todo un día lleno de alegrías. El baño fue relajante para todas, lleno de vapor y unas aguas cálidas que no permitían la frustración.

[Puertas Principales del Castillo]

Ya habían pasado las horas, era tiempo de que el sol se despidiera y abriera paso a la noche. Luna se había despertado con sus fuerzas restauradas, se sentía capaz de trabajar sin parar por dos días, al emerger de su habitación mira por los pasillos en busca de su hermana, pero al no encontrarla en los pasillos decidió salir a los jardines principales para darse la libertad de caminar por su noche. Esta se acerca a la ventana cercana y hace emerger la luna, mientras que Celestia desde el baño puede ver como su hermana subía la luna, esta fue la señal para iluminar su cuerno y despedir el sol. Luna seguido decidió salir, pero en cuanto llego a las puertas principales noto que alguien golpeaba desde el otro lado. Ella miro extrañada la puerta, pero como ella se dirigía al exterior no le molesto ver de quien se trataba.

- Oh, Doctor, ha vuelto, ¿cómo se encuentra? – pregunto Luna alegre al verlo de nuevo

- Emh yo – respondió confundido Whooves, ella no conocía su identidad hasta ahora como era posible que lo llamara así - ¿Sabes quién soy? – pregunto intrigado, inclinándose sobre ella

- ¡Doctor mire ahí esta Celestia! – exclamo alegre Ditzy al ver como las Princesas bajaban las escaleras

Milicent reía junto a ellas pero al ver a la pegaso y a su acompañante no pudo evitar emitir un gruñido e iluminar su cuerno con hostilidad. Celestia pone un casco sobre ella al ver como esta se comenzaba a elevar con sus alas. Cadance las mira a ambas y juntas descienden hacía Luna que las miraba confundida, sus crin estaban sueltos y lacios, además de húmedos, no tenían mucho que habían salido del baño.

- ¿Sucede algo Whooves? – le pregunta Celestia con calma, evitando dar una señal de conocimiento – Porque no entran y nos cuentan que sucede – sugiere mientras les invita a pasar

- Suena bien – exclama alegre Ditzy mientras entra con dulzura en sus pasos

Celestia los condujo a la habitación de cristal donde tendrían la privacidad, ella ya había notado que él tenía unos ojos color azul Grisoso a diferencia de los ojos de quien vino con Milcent que eran de un color marrón.

- Princesa Celestia, he registrado unas resonancias en el espacio, puede que todo Canterlot peligre, no estoy seguro cual puede ser la intención de esta o por quien este conformada pero la Princesa Twilight está involucrada puede ser una gran amenaza si ella está en nuestra contra – explica Whooves mientras la sigue a través de las puertas, solo se habían alejado un poco de la puerta principal

- Oh, eso suena grave, creo que podrías explicarlo mejor – responde seria Celestia mientras escucha sus palabras

Todas entraron con naturalidad, intentando ocultar el conocimiento, la habitación estaba restaurada, todos tomaron asiento y escucharon lo que tenía que decir Whooves mientras tanto Ditzy ya había notado el extraño comportamiento de todos. Sin embargo la chispa que la puso nerviosa fue la reacción de todos al terminar de escuchar las palabras de Whooves, estaban sin palabras, mirándose de reojo, esperando en silencio, observando con cuidado a ambos.

- Sabes no es exactamente exacto – se escucha desde las puertas, se acercaban Twilight y su acompañante que seguía disfrazado

- ¿Ustedes? ¡Son parte de esto! – exclama Whooves mientras se levanta de su asiento alterado al sentirse capturado – ¡Ditzy nos vamos! – grita mientras se retira con la pegaso

- ¡Que no escape! – grita el Doctor desde la puerta

Milicent sonríe ansiosa y se eleva de golpe para intersectar a Ditzy, ella la enviste y la captura contra la pared, mientras Twilight utiliza su magia para inmovilizar a Whooves. Ver esto genera que Ditzy se moleste y tome las fuerzas para liberarse de la opresión de Milicent y seguido la arroje contra Twilight para liberarlo de la magia. Ambas se levantan rápidamente y miran como el par intenta escapar, sin embargo al pasar junto a ellos son regresados al interior por una explosión de magia azul que los envía contra la pared. Luna entra seria y firme, observando a ambos. Whooves intenta levantarse pero la explosión lo ha herido un poco por lo que le cuesta levantarse, sin embargo mientras este mira decepcionado sus cascos siente un tenue movimiento que ocasiona que sus ojos lagrimeen al ver como Ditzy se ponía sobre él y extendía sus alas para protegerlo de las Princesas y de todos. El Doctor se acerca a ella mientras esta se inclina y lo mira con furia, este se acerca y le muestra su destornillador. Whooves mira la herramienta confundido, era improbable que fuera la misma e incluso si lo fuera solo él podría usarla. Sin embargo en un destello Ditzy cae inconsciente sobre él, este mira a su amiga y teme lo peor al pronunciar su nombre y no obtener respuesta, seguido mira al extraño y observa como el destornillador era funcional.

- ¿Quién eres tú? – pregunta sorprendido Whooves al verlo acercarse

- Oh, bueno… - dijo mientas se quitaba la ropa y accesorios – Soy el Doctor – añade al dejar su rostro visible

Whooves lo mira confundido, y en segundo solo pudo desmayarse por la impresión de verlo y saber de quien se trataba. Celestia se acerca al Doctor esperando una explicación, mientas Cadance y Luna levitan a ambos para llevarlos a una habitación donde pudieran descansar.

- ¿Un segundo Doctor? – Pregunta confundida Twilight al ver como el Doctor sudaba nervioso – ¿Una paradoja? – añade instintivamente

- Sí – responde el Doctor nervioso y apenado por no decirlo antes

- ¿Cómo es posible? – le pregunta Celestia, no pudo pensar en una solución lógica

- Es muy sencillo la verdad – comenta entre risas nerviosas el Doctor – Él es el Doctor de esta realidad. Como había dicho hemos seguido a la Señorita desde múltiples mundos, bueno, la verdad es que tanto Mili y yo no pertenecemos a una realidad fija, y es esto mismo lo que nos permite viajar por todas las realidades. Sabrán que la TARDIX puede viajar entre dimensiones, pero solo la Señorita es capaz de viajar entre Realidades con la ayuda de esa rara herramienta, El Túnel Magistral, puede ser muy poderoso ni siquiera yo comprendo su naturaleza pero es este mismo el que permite que la Señorita viaje sin problemas además de que es el mismo que hace posible que existan dos TARDIX, y debido a la frecuencia que tiene la he escondido porque ya sabía que podía encontrarme con otro Doctor. Ese Doctor es el onceavo de su vida y de esta realidad, yo soy el último, por lo que él no conoce lo que es el Circulo, ni lo que está ocurriendo – explica seriamente el Doctor, no sabía cómo explicarlo, es algo que nunca le había pasado

- ¿Entonces puede existir más de una Señorita por realidad o mejor dicho es que pueden existir más de una Señorita por dimensión? – pregunta temerosa Celestia al ver la probabilidad

- Siempre ha sido así – responde inexpresivo el Doctor – ella cuando se encuentra así misma no duda en destruirla. Hasta ahora solo hemos visto como ha asesinado a otra Señorita que intento frenarla con la intención de frenar su invasión, sin embargo ella junto con sus sirvientes la asesinaron para evitar que fuera un problema mayor. Y hasta ahora no hemos visto o encontrado a otra Señorita. Su nacimiento es un evento raro que probablemente no exista en más de un par de dimensiones – explica el Doctor, este mira a ambos y se retira, junto con Milicent que lo esperaba en las puertas, se dirigían a conversar con sus contrapartes.

[Mientras Tanto]

En el interior del vórtice en el interior del espacio, donde el tiempo sea detenido parcialmente padre e hija han entrenado. Alphonse tiene consigo el libro de hechizos y junto con él la llave Espacio.

Alphonse levitaba grandes estructuras de piedra y acero que eran disparadas contra Socra que utilizando varios hechizos repelía los ataques. Ella aprendía con mucha facilidad y naturalidad los hechizos más complicados. Sin embargo ella aun sentía que su padre le escondía secretos. El tiempo puede avanzar a un ritmo cercano a nada, pero sus relojes naturales seguían en funcionamiento por lo que necesitaban descansar para reponer la energías gastadas. Socra había construido una casa provisional de piedra donde ambos descansaban en camas que Alphonse había invocado. Las horas de entrenamiento terminaban cuando Socra era incapaz de volver a levantarse y su hora de almorzar era cuando sus estómagos gruñían de hambre. Tenían una simplicidad para vivir, no necesitaban mucho ni poco. Aunque no le tomo mucho tiempo a Socra tomar el libro de magia y revisar las hojas con libertad mientras este descansaba. A pasos callados salió de su refugio evitando usar la magia porque teletransportarse podría despertarlo; se apartó un poco de la casa y miro el libro con intriga, era la primera vez que revisaba el libro a detalle.

Su pasta dura, estaba conformada por una placa de piedra que se cubría por cuero marrón, el titulo estaba pegado sobre este cuero, podía ser grande pero su peso indicaba que era más ligero de lo que aparentaba; seguido dejo el libro en el suelo y reviso las primeras hojas para ver si tenía algún registro del autor o de quien lo había escrito, incluso sobre su fecha de elaboración, pero las hojas estaban en blanco desde el inicio hasta el final. Socra miro las hojas y las levito una por una para ver que todas eran muy antiguas, ya eran frágiles por la edad. Cuando termino de hojear las páginas miro de nuevo el libro y lo dejo junto a ella mientras esta se recostaba cansada en el suelo, pataleaba, estaba segura que encontraría algo. Pero el libro solo teda lo que necesites.

- ¿Qué esconde mi papá? – le pregunta Socra al libro sin esperar que pudiera responderle por ser un objeto inerte

El libro se agita y se abre bruscamente mientras pasas sus hojas hasta el final de sus hojas y luego regresar unas cuantas hasta detenerse en una página en blanco; Socra se acercó sorprendida para ver qué era lo que ocurría; la página en blanco se ilumino y comenzó a mostrar un contenido que respondía lo que ella se cuestionaba:

"Entre buenos y malos, solo restan vestigios. El blanco es negro y el negro es blanco. Tiempo y Espacio no deben unirse. El hijo de la fuerza será quien calme la tormenta. La sangre caerá antes que la luz del sol los haga arder.

Tú padre es el inicio; él conducirá el final para forjar el inicio. Es entonces que él inicio se convierte en él fin y él fin se convierte en él inicio." – comunico el libro

- ¡Hablas en acertijo! – exclama Socra mientras se recuesta y sacude su cuerpo molesta al no entender nada de lo que intentaba decir. Estaba decepcionada, principalmente por recordar las ocasiones que Fluttershy le decía que estudiara acertijos. En momentos ella se levanta sorprendida, el libro le había respondido, era posible que el libro tuviera consciencia y si era así que tanto conocimiento tenia.

- Disculpa "libro" ¿Eres consciente? – le pregunta Socra mientras toca el libro con su casco nerviosa de que estuviera vivo

"El estado consciente esta fuera de mi alcance. Mi tarea es complacer la intriga y proporcionar la sabiduría necesaria." - respondió el libro borrando su mensaje anterior

- Oh entiendo - Socra pensó que debió anotar lo anterior - Libro ¿Quién es tú autor? – le pregunto sin retraso

Las paginas se agitaron por un aire inexistente, seguido cerro sus páginas y presento su portada nuevamente; Socra pensó que no le respondería al ver como la ignoraba, seguido se acercó para tomar el libro y retirarse pero este dio un golpe de energía y abrió su portada para mostrar la primera hoja en blanco, desde el centro se podía ver que la hoja principal donde debía estar esa información estaba arrancada, la página siguiente mostro el índice principal donde se encontraban en listados todos los hechizos y habilidades. La Primera hoja era la "Carta del Autor".

Socra vio cada capítulo y analizo los nombres, ella ni siquiera tenía una décima parte de todos los hechizos, los títulos resaltaban por los nombres extravagantes. A su izquierda junto al inicio del nombre se encontraba una "equis roja" que indicaba los hechizos que habían sido arrancados. Socra hojeo el índice hasta que se topó con una triple equis, es decir, tres páginas seguidas arrancadas, ella leyó los nombres y pensó en su significado. "Visión Futura, Ojo del Mañana y Triple Fuerza" Esos hechizos eran raros y ver el ojo de sus padres entre ellos la hizo pensar.

- ¿Puedo restaurar esos hechizos? – le pregunto Socra al el libro, tenía un grado de amargura, no estaba contenta

El libro se volvió a cerrar y se abrió a la mitad mostrando un hechizo de restauración. Socra se levantó y analizo el hechizo mientras iluminaba su cuerno y se preparaba para realizarlo. El suelo debajo del libro se consumió en llamas blancas mientras el libro se cubría en la luz. Alphonse que dormía se despertó al sentir el incremento de magia en el ambiente, este miro a su alrededor y al notar la ausencia de su hija este se teletransporto con ella, al momento en que apareció vio que esta restauraba las paginas faltantes. Alphonse gruño molesto y se disparó así mismo para intentar detenerla. Socra termino la restauración antes que el cuerpo de su padre la envistiera y la arrojara contra el suelo.

- Ya es tarde, el libro se ha restaurado, tendré que volver a remover las páginas – dice Alphonse mientras abre el libro y arranca la "Carta del Autor" seguido la quema hasta hacerla menos que cenizas

- ¡¿Por qué lo haces?! – le pregunta molesta Socra mientras ilumina su cuerno y le dispara en un costado

- Para protegerlos a todos – le responde Alphonse sin inmutar su rostro, la seriedad de sus palabras intimidaba a su hija

Socra agacho la mirada entristecida mientras iluminaba su cuerno, sus ojos verdes se volvieron azules y su cuerpo comenzó a irradiar energía. Ella abre ligeramente su boca y dispara una supernova a muy alta velocidad. Alphonse miro incrédulo la esfera que se incrementaba mientras avanzaba. El cuerpo de su hija había crecido gradualmente como su fuerza.

- ¡No dejare que lo hagas! – exclama furiosa Socra mientras vuelve a disparar otra supernova hacia su padre

Alphonse miro atónito ambas esferas de luz que se acercaban. Este cerró el libro e ilumino su cuerno mientras activaba su ojo izquierdo.

- ¡Entonces que sea así! – dice entusiasta Alphonse mientras su espiral se retorcía hacia el interior. Su ojo del mañana izquierdo era de un verde brillante. Su sonrisa era larga y firme, y sus palabras frías y serias

Alphonse ilumino su cuerno y genero dos esferas negras que comenzaron a consumir todo a su alrededor, el suelo se desprendía mientras la fuerza de estas se incrementaba. Las dos supernovas se acercaron y fueron consumidas dentro del vacío gravitatorio que generaban los agujeros negros, seguido ambos agujeros se consumieron uno al otro lo que género que aumentara su tamaño hasta que se volvió tan pesado que simplemente se cayó del espacio. Socra se sorprendió y manifestó sus alas astrales al darse la idea que esa solo era una fracción del poder que su padre en realidad escondía; era la primera vez que veía que utilizaba su ojo del mañana en combate, su madre siempre le contaba como él confrontaba problemas sin hacer uso de su poder y que siempre necesito la mínima cantidad de magia para resolver disturbios, sin embargo verlo en ese estado solo intensificaba el pánico de que pudiera fallar.

Socra desplego sus alas astrales y disparo una gran cantidad de plumas que atravesaron velozmente el espacio entre ambos pero al llegar a su cuerpo lo atravesaron como si fuera un fantasma, se había hecho intangible por lo que no sufrió ningún efecto. Socra choco los dientes y se teletransporto a sus espaldas para seguido disparar una Llamarada. Alphonse siguió con la vista los movimientos de su hija, y al momento que sintió la magia del disparo, este se giró y realizo el mismo hechizo, lo que provocó que ambas Llamaradas se mezclaran y se expandieran hacia el cielo infinito del espacio. Alphonse se apartó de un salto e invoco sobre él unos grandes fragmentos filosos de hielo que disparo hacia la barrera de fuego, el hielo era tan frio que ni el abrazador fuego lo hacía sudar. Socra de igual forma se apartó y disparo un grupo de plumas a través del fuego esperando herirlo, sin embargo ella no sabía que este se había elevado hasta que vio como el hielo se dirigía contra ella, esta intento moverse pero el hielo no estaba dirigido a su cuerpo físico. Las alas astrales de Socra se congelaron cuando fueron atravesadas por el hielo, ahora eran más pesadas y lentas. Alphonse apareció frente de ella en un resplandor y con una patada la elevo sobre él, Socra miro incrédula e impotente como se apartaba de su padre y como sus alas astrales se hacían inútiles por el hielo, esta miro a su padre y disparo una supernova nuevamente; su padre miro sorprendido la esfera blanca, él no sabía cómo no había predicho ni visto que ella seguiría utilizando ese ataque y en especial a tan corta distancia. Alphonse trago saliva e intento usar su magia para escapar cuando vio que la esfera había aumentado su tamaño drásticamente; sin embargo este noto que era inútil, Socra se había teletransportado a su lado y lo había inmovilizado con su propio cuerpo, y con su magia bloqueaba la de su padre.

- ¡Esto se termina ahora! – exclama Socra mientras lo toma con fuerza y cubre el cuerpo de su padre con hielo y se envuelve en sus alas astrales después de arrojarlo hacia la supernova que se dirigía hacia ambos

La supernova se impactó con tremenda fuerza que hizo vibrar hasta el último átomo del espacio. La energía tardo en disiparse, la luz arrasó con la oscuridad del espacio junto con todo gramo de superficie sólida. Socra sintió el gran impacto que casi genera que quede inconsciente pero con su gran fuerza se mantuvo consciente mientras que de sus labios escurría sangre, sus alas astrales ya estaban en el límite de su resistencia. Es entonces que siente como sus alas se liberan, la energía había culminado, Socra desactiva por cansancio sus alas astrales y ve lo que quedo de esa dimensión vacía, nada. Ella busca en la distancia a su padre, en realidad no conocía el verdadero poder destructivo de una supernova. Ilumina su cuerno y utiliza un impulso de magia para encontrarlo mucho más abajo que ella. Esta se apresura y vuela con él con temor de que este mal herido, en su trayecto su pelaje y crin pierden su brillo y sus ojos vuelven hacer verdes, su alto poder se había nivelado a su cuerpo actual. Alphonse se elevaba con dificultad, tenía quemaduras en todo su cuerpo.

- ¿Cómo has sobrevivido? – pregunta extrañada Socra al verlo, no lo entendía, su madre consideraba imposible resistir una supernova sin alas astrales. Verlo le preocupaba

- Sí, yo también te extrañe – responde Alphonse sarcásticamente al escucharla

- Bueno, yo, este,…. - Socra busco las palabras correctas para hablar, no quería que pensara que buscaba matarlo, ella era incapaz de tener ese deseo

- No esperaba que funcionara en realidad. Me hice intangible durante la explosión, sin embargo toda esa energía afecto a toda la materia que tuvo en frente, incluso a mí. Me he regenerado masivamente pero ya no me quedan fuerzas para continuar usando magia – le responde Alphonse anticipando la pregunta – Socra se buena niña y cura a tu padre – Alphonse ilumina su cuerno e invoca el libro nuevamente, lo tomo y se lo dio en una página específica, un hechizo de curación espontanea masivo.

Socra tomo el libro con cuidado y realizo el hechizo para curar a su padre, este retomo su vitalidad en momentos era un hechizo muy efectivo. Esta miro el libro y lo abrazo fuerte, no quería devolvérselo, ella sabía que su padre volvería arrancar las páginas. Lentamente retrocedió sin apartar la vista de su padre que estiraba su cuerpo.

- Tranquila Socra, te lo has ganado – dice satisfecho Alphonse mientras ilumina su cuerno y genera un vórtice – Solo cuídalo mucho - Socra lo miro con estrellas en los ojos, está contenta, casi irradiando luz de felicidad, esta se abalanzó sobre él mientras le agradecía

- ¿Ya es hora de volver? – pregunta emocionada Socra mientras sube sobre su padre, después de todo aún era una niña pequeña

- Sí, si te pierdes las clases por mí culpa – dice nervioso mientras imagina las consecuencias – Tú madre no estará feliz conmigo y puedo asegurarte que me castigara severamente

[Muy En Lejos De Cualquier Reino Conocido]

La Señorita avanzaba por el sendero verde del bosque más antiguo y sagrado del mundo, un Reino Natural. El Bosque Mágico brillaba aun en la oscuridad, las plantas eran de un firme verde, las flores tenían las fragancias más raras, el suelo era tan fértil que al momento en que caía una semilla, esta crecía y florecía. Estaba acompañada únicamente de Sultán que la escoltaba y protegía de cualquier amenaza externa. Ambos esperaban compañía, la Señorita avanzaba sin preocupaciones, deteniéndose un momento para apreciar la naturaleza u oler alguna flor que por su fragancia le capturaba. A ella le encantaba caminar por este tipo de senderos, la naturaleza, los animales, todo era tan bello; sin embargo Sultán miraba confundido y encariñado a la Señorita, habían salido para encontrar a alguien pero parece que eso solo era una excusa para pasear por entre las flores. La Señorita nuevamente no parecía ser una amenaza, era tan dulce que podría empalagar, era tan amable que nunca interrumpía a las hormigas cuando acareaban su alimento.

- Tal vez debamos venir más seguido, es tan encantador que no quisiera irme nunca – comento la Señorita mientras se acercaba a Sultán con una flor en su oreja derecha

- Es una verdadera pena que tengan que irse ahora – se escucha desde los árboles y arbustos

Dentro de las sombras emergen varios lobos grises con marcas negras de pintura. Estos los habían rodeado y observado desde el inicio, pero ahora estaban muy cerca de su hogar.

- Oh, Lobos, no los salude porque no los vi – Exclama inocentemente la Señorita mientras se acerca a Sultán y pone una flor en su crin

- ¿A que han venido equinos? – pregunta hostilmente un lobo grande de bastante musculatura y unos dientes muy grandes

- Hemos venido con la intención de socializar – responde confiada la Señorita sin voltear, esta enmudecía los labios de Sultán para que no hablara

- ¿Socializar? – repite confundido el Lobo líder, no parecía entender a qué se refería

- Oh, bueno, conquistar – añade la Señorita mientras se gira e ilumina su cuerno para disparar un hechizo de aturdimiento

Los demás lobos gruñen furiosos, sus dientes brillan y emiten fuego, estos saltan e intentan asesinar a los invasores, la Señorita muy dulcemente golpea a los lobos y los derriba, es aquí cuando los deja inconscientes. Sultán emite un hechizo e hipnotiza a todos para que siguieran las órdenes de la Señorita. Esta se acerca al líder y le pide suavemente llevarla a su hogar, este se acerca a ella y lame su mejilla, seguido se gira y a huya para abrir la puerta a su Reino Secreto. Ya en el interior, el líder de estos reúne a todos por las órdenes de la Señorita. Esta ilumina su cuerno e hipnotiza a todos. Los Lobos se sientan y a huyan a su nueva líder, Sultán mira sorprendido la "Habilidad Diplomática" de la Señorita.

- Muy bien Sultán, todo ha sido un éxito - exclama alegre la Señorita mientras acaricia a un Lobo – Abre el vórtice a casa y alójalos a todos – añade confiada la Señorita mientras levanta a un cachorro y lo eleva sobre ella con su magia – Y no olvides guardar espacio para los demás

Sultán miro pasivamente a la Señorita y obedeció. Los Lobos entraron al vórtice y llegaron a la instalación donde los demás los alojaron y registraron. Él se acercó a la Señorita al ver como esta se había sentado para apreciar el Reino de los Lobos.

- Señorita yo… - intento decir algo Sultán pero fue interrumpido por la Señorita

- No hace falta que lo digas – comento amablemente la Señorita mientras iluminaba su cuerno y lo acercaba a Sultán a ella para abrazarlo y hacerlo descansar sobre su cálido pecho

[Castillo de Canterlot, por la noche] [Un día después]

El Doctor se encontraba nuevamente en la biblioteca, acompañado de Milicent y de Luna que jugaban una partida de ajedrez en lo que el Doctor leía los libros. Ya había pasado un par de días desde que él se había instalado. Twilight en una habitación del palacio junto con Cadance que aún continuaba en el castillo de Celestia, esta esperaba en día de mañana debido a que Skyla era quien participaba en el torneo.

Sin embargo La Paradoja del Doctor era algo que aún a muchos les causaba intriga y no importaba cuantos libro revisara no había una explicación de que fuera posible.

- Doctor ¿Y cuál es el riesgo que existan dos Doctores o bueno dos Señores del Tiempo? – pregunta Luna mientras derriba una torre

- No estoy muy seguro, puede que ninguno él y yo no somos exactamente los mismos, yo soy el treceavo y él es el onceavo, hay una variante, y sin embargo el apenas está conociendo el Círculo, por lo que puede haber un efecto de bloqueo en esta dimensión y eso pudo afectar de alguna forma en el desarrollo de los hechos – Responde el Doctor cerrando el libro cansado, este bosteza y se acerca a ambas para ver su partida

- Tampoco ha ocurrido un ataque a las Princesas como en otras realidades, tal vez esta dimensión es más que diferente es quizás contraria a otras – comenta Milicent mientras derriba la Reina de Luna

- Parece que solo hay que esperar el ataque – añade Luna al mover el caballo y provocar jaque mate – Así revelaran sus intenciones – agrega mientras ríe y se levanta victoriosa

- Ya ha pasado un Día desde que Whooves me encontró y no parece estar alterado; ni él ni su asistente. Mañana es cuando regresa Alphonse. Él debe tener las respuestas – Dice el Doctor mientras se retira acompañado de Milicent, ya era tarde y debían dormir.

Luna mira el Tablero y con su magia lo guarda, seguido regresa los libros y apaga la luz. Solo resta la tenue luz blanca de la luna que entra a acompañarla. Le recorría un sentimiento nostálgico al ver como la luz acariciaba su cuerpo, sentía que mañana no sería un buen día.