Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

Hola mis niñas preciosas...¡Por fin acabó el concurso! aunque yo no he ganado nada ¬¬ ...jajajajaj. Nah, es broma, había muchos Os muy bueno así que, me queda el consuelo de que ha sido uno de los Os más comentado (movimiento de cejas) gracias chicas.

Bueno preciosas...sin más dilatación, os dejo con el 2 capi, de todo corazón...jajajajaja...

Ainsss...espero y deseo que os guste...¡Qué nervios!


Secreto de una traición

Capítulo II.

(Otoño del 2009)

Dos años, dos largos años sin tener noticias de ella. Dos angustiantes y deprimentes largos años consumiéndome por la culpa, por haberla hecho huir. ¿Si no hubiese forzado las cosas…? Pero ocurrió, fue inevitable; los celos y el dolor me cegaron y sólo poseyéndola de nuevo encontré la liberación que necesitaba. Pero eso no hizo más que hacerla huir.

Todo ese tiempo engendrando un odio férreo hacia ella, hacia ellos. Mortificándome con la idea de ellos dos juntos, amándose; y alimentando una sed de venganza, de hacerla sentir, al menos, la mitad de mal que ella me estaba haciendo sentir a mí; culpándola incluso de la muerte de mi madre cuando el único culpable había sido yo.

Que necio fui, ¿cómo no supe interpretar las señales? ¿Cómo fui capaz de pensar así de ellos y no imaginar que había una razón mucho más poderosa para su actitud? ¡Cómo pude ser tan estúpido!

Lo tenía merecido, ni siquiera era digno de pisar por donde ella pisara, no merecía ni siquiera el que ella consintiera estar en un mismo lugar en el que yo estuviera. Pero la amaba, la amaba tanto que dolía y la necesitaba tanto… ¿Será capaz de perdonarme…?

Dos años, dos miserables años añorándola hasta el extremo, ansiando el momento en el que la encontrara; deseando que el destino no fuera tan cruel con nosotros y me permitiera verla de nuevo y decirle que si podíamos amarnos… que si podía hacerla mía; y es lo que estaba dispuesto hacer, encontrarla y no dejar que se alejara de nuevo de mí. No podría vivir con eso, me ganaría su perdón a como diera lugar…

En estos dos últimos años había contratado un sinfín de investigadores con la sola idea de encontrarla, lo que se había convertido en mi único motivo de vida. Bella, mi Bella, mi dulce salvajita que durante estos últimos años vivía pensando que se había entregado a su hermano.

Recordar ese momento aún me hace sentir escalofríos. Rememorar el dolor y la angustia de sus ojos después de haberse dejado llevar de nuevo por esa pasión que nos cegaba, me mortificaba. Mi pobre Bella… tan sola y tan confundida. Ajena a que nunca hubo tal pecado, que nuestro amor era puro y digno, tan digno como el de cualquier pareja.

Dos desesperantes largos años habían pasado hasta que por fin la había encontrado…

- Señor Cullen, el Señor McCarty ha llegado.

- Hágalo pasar, Jane, gracias.

- Enseguida Señor…

- Emmett amigo, dime que me traes algo -. Le pedí ansioso nada más verlo atravesar la puerta.

- La hemos encontrado, Edward…

Por fin la vida comenzaba a sonreírme. Había sido tan desesperante todo este tiempo sin saber de ella, que sin poder evitarlo me tiré a sus brazos emocionado. La habían encontrado. ¡Por fin!

Emmett me contó la ardua tarea que había resultado encontrarla, ya que apenas contaban con el registro de unas escasas llamada que Bella había hecho a mi padre para dejarle saber que estaba bien, y que a lo largo de estos dos años habían sido desde distintas localidades; la última realizada hacia apenas unas semanas, procedente de Forks en el estado de Washington. A pesar de todo y de que recién había conocido que él era su padre, tenía la consideración de no dejarlo en la angustia de no saber, pero por más que mi padre trataba de hablar con ella, hacerla recapacitar, ella jamás le escuchó. A Dios gracias Forks era una ciudad pequeña, de apenas tres mil habitantes, lo que hizo que dar con ella, una vez llegados allí, fuera relativamente fácil. Un par de preguntas y supieron enseguida su lugar de trabajo...

- Si me das un par de días más te diré dónde vive y si….

- No, no… es suficiente, gracias Emmett, ya me encargo yo -dije ansioso por salir a buscarla.

Y ahora aquí estaba yo, frente al restaurante en el que Bella trabajaba. No sabía nada más de ella; cuando Emmet me informó de su paradero, simplemente salí disparado, no podía esperar un segundo más, pero ahora no me sentía tan seguro.

A través de la vidriera pude verla caminar con la bandeja. Mi ánimo decayó al verla. Había perdido algo de peso de su ya fina figura, se la veía cansada y unas profundas ojeras enmarcaban sus apagados ojos.

- Bella…-Su nombre se escapó de entre mis labios como un lamento mientras sentía un pellizco en el estomago. Se veía tan cansada, pero a pesar de todo mostraba la sonrisa más amable a cualquiera de sus clientes-. Bella…-volví a musitar totalmente emocionado de volver a verla, aunque fuese en la distancia.

Durante un momento pensé en entrar, sentarme, y esperar a que me viese, pero finalmente decidí esperar a que terminase su turno; no sabía cual sería su reacción y no quería provocarle un problema en su trabajo; un trabajo que me encargaría que dejara lo antes posible para volver a mi lado.

Permanecí dentro del vehículo sin dejar de mirarla ni un solo instante. Bebiendo a cada segundo de su forma de andar, de su manera de dirigirse a los clientes, de los momentos en el que parecía quedarse ensimismada pensando en algo, incluso de esa genuina sonrisa que se dibujó en su cara al hablar por teléfono. ¿Quién sería el que le provocaba la única sonrisa sincera? De nuevo un sentimiento ya conocido comenzó a invadirme. Los celos, sí, ese simple gesto me hizo sentir temor de perderla, de que ella en este tiempo hubiese conocido a alguien con quien estar. Alguien que sí pudiera amarla como ella pensaba que nosotros no podíamos, alguien a quien entregarse sin temer estar cometiendo un pecado imperdonable.

Cerré los puños fuertemente alrededor del volante tratando de calmarme. No quería que me viese así, de nuevo poseído por los celos. Las horas siguieron pasando y ella seguía en su labor ajena completamente a que yo la observaba... Volví a mirar mi reloj de muñeca y habían pasado ya cuatro horas, ¿cuándo acabaría?

De pronto los faros de un coche patrulla me alertó provocando que fijara mi atención en él. Vi como aparcaba justo en frente y dos agentes jóvenes, entre risas, entraron de lo más divertidos en el restaurante.

De nuevo una punzada en mi corazón me sobrecogió al ver como uno de ellos se aproximaba a ella y la abrazaba- No…-susurré sintiendo como mi estomago se contraía dolorosamente, mis temores se hacían realidad, ella no estaba sola.

Sintiendo como mi corazón volvía a romperse en mil pedazos me quedé como masoquista observándolos, viendo como ella le sonreía divertida; como ese hombre, con total confianza, la tomaba de la mano y la sentaba junto a él cuando ella le llevó su pedido. ¡Cómo estaba odiando verlos! ¿Acaso mi vida estaba predestinada a ver como ella podía estar con cualquiera menos conmigo…?

Cerré los ojos con fuerzas consiguiendo que unas lágrimas traicioneras comenzaran a correr por mis mejillas. ¿Por qué?, ¿por qué siempre llegaba tarde?, ¿por qué la vida la había puesto en mi camino aquella tarde si ella nunca sería mía?

- Tranquilízate Edward, no puedes sentirte así, has de comprenderla -Me dije a mi mismo tomando aire profundamente para tratar de calmarme, limpiando enérgicamente con el puño de mi camisa esas lágrimas -. Ella piensa que tú eres su hermano, sólo busca rehacer su vida lejos de ti…-Seguía diciéndome a mi mismo. Pero por más que trataba de convencerme el dolor era mayor -. Bella…-seguía musitando su nombre totalmente decepcionado, dolido, abatido y cansado.

Pero había llegado hasta aquí, al menos tenía que hacerle saber que entre ella y yo no existía ningún vínculo, y que la amaba y la amaría toda la vida…

Media hora más pasó, antes de verlos salir, juntos en grupo, cerrando el local. Ella se despidió cariñosamente de una joven de pelo oscuro, graciosamente cortado. Esta última junto a otro hombre se despidieron y tomaron el camino opuesto al de mi Bella, que fue escoltada por el Agente hasta el mismo coche patrulla y después de invitarla subir, se incorporaron a la carretera.

Yo puse mi coche en marcha y aún sintiendo como mi corazón se hacía añico a cada kilómetro que pasaba, los seguí hasta llegar a una pequeña casa. Aparqué unos metros más atrás oculto bajo la sombra de unos árboles y allí permanecí viendo como ellos seguían dentro del auto… hablando.

Con verdadera ansiedad y frustración esperé hasta que vi que él se acercaba a ella con clara intención de besarla. En ese momento tenía serios problemas para contener mis ganas de ir hasta allí y sacar a ese perro por la ventanilla misma de su coche, pero ella giró la cara en el momento preciso provocando que el beso rozase su mejilla. No negaré que respiré aliviado ante ese acto. ¿Sería que ella tampoco había podido dejar de amarme, como decía su nota?

El se quedó mirándola por un instante pero comenzó a decirle algo. ¿Qué le estaría diciendo?, y de nuevo encolericé cuando llevó la mano a su mejilla y la acarició, ella por un corto espacio dejó apoyada su cara en su mano recibiendo la caricia y finalmente le sonrió…

Unos minutos más tarde ella salía del auto y se despedía con la mano. Esperó a que él se fuera y después de respirar hondo se quedó mirando al cielo abrazándose así misma...¿En qué estaría pensando…?

¡Estaba tan preciosa! El reflejo de la luna impactaba sutilmente en su rostro haciéndola parecer una diosa, pero con una belleza delicada, natural; a pesar de su uniforme y su coleta mal colocada, se veía hermosa. Verla así hizo que de nuevo la rabia que había sentido se esfumara y sólo podía ser consciente de que ella estaba ahí…

Por un momento y viéndola allí tan metida en sus pensamientos… me perdí recordando como se sentía cuando mis manos acariciaban su juvenil cuerpo, sus delicados pechos; cuando mi lengua lamia y succionaba cada centímetro de su preciosa y suave piel; cuando mis labios se perdía en una lucha encarnizada con los suyos. Todo lo que sus delicadas, suaves y pequeñas manos me hacían sentir cuando se aferraba a mis brazos, a mi espalda, a mi cabello…

Me estremecí, cerré los ojos y me dejé invadir por ese escalofrío que me erizaba la piel hasta recuperar el dominio de nuevo, y volver a posar mis ojos en ella. Por un instante encelé a sus propios brazos; yo quería ser quien la abrazara, quien la protegiera de la fresca brisa, quien la estrechara para darle todo mi calor y mi amor. Yo quería ser el afortunado que durmiera abrazado a ella cada noche y que amaneciera enredado entre sus piernas cada mañana. Quería ser su compañero, su hombre, su amigo. Quería serlo todo para ella, y no el hermano que ella pensaba que era.

De repente vi que ella se giraba y comenzaba a caminar lentamente por el empedrado que la llevaría a su casa.

Ese era mi momento. Tenía que dejar de pensar y actuar, necesitaba hablar con ella. Y ese era el momento adecuado. Salí lo mas rápido que pude del coche y caminé apresuradamente tras ella.

- Bella…-. La llamé tratando de frenar su paso cuando a punto estaba de meter la llave en la cerradura.

Ella se quedó inmóvil, de espaldas a mí, aún con la mano extendida. Podía intuir lo que pasaba por su cabeza con sólo ver como la mano comenzó a temblarle y su respiración se hacía más agitada, tanto como la mía.

- Hola Bella -volví a decir esperando ansioso cualquier reacción por su parte, pero ella seguía sin volverse. Su mano regresó junto a su cuerpo lentamente y desde mi posición pude ver como se abrazaba nuevamente.

- Bella… por favor -. Le rogué…

- ¿Qué… qué haces aquí…? -Apenas musitó sin llegar a volverse-. No debiste venir.

- Bella, por favor, mírame -. Le imploré nuevamente.

- Pensé que todo estaba claro ya entre nosotros Edward, por favor, márchate -. Aunque no podía verla, porque me negaba su rostro, podía intuir que estaba llorando por el tono ahogado de su voz.

- Bella…

- No me hagas esto Edward, no me hagas más daño -. Me reprochó conteniendo el sollozo…

Cerré los ojos con fuerza y apreté mis labios al escuchar el dolor que guardaban sus palabras. Saber que yo era el culpable de su amargura me hizo sentir un pellizco en el estomago…

- Necesitamos hablar… no quiero hacerte daño, Bella… créeme, por favor…-dije acercándome a ella y tocando suavemente su hombro.

-¡No me toques! -gritó alterada-. ¿A qué has venido Edward, ya lo sabes todo, qué es lo que quieres de mí? -preguntó sin llegar a volverse.

- Bella, por favor, mírame -. Le supliqué por tercera vez. Tuve la intención de tocarla de nuevo, quería tomarla por los brazos y hacerla girar para cobijarla entre los míos, para hacerla sentir protegida, pero bajé la mano a medio camino. Tenía que armarme de paciencia. Ella tenía que conocer primero todo y después imploraría su perdón-. Hay algo importante que debes saber…

- No… no… no quiero saber nada -Esta vez se giró y clavó sus enrojecidos y húmedos ojos en los míos, a pesar del dolor que había en ellos podía verse un brillo de furia-. Dos años Edward, dos años tratando de perdonarme a mi misma. No… ya no quiero saber nada más. Hubiese preferido mil veces no saber -dijo sorbiendo las lágrimas que se escurrían de sus ojos..

- Pero… tú no sabes la verdad…

- No, el que perece no darse cuenta de la verdad eres tú -. Me cortó limpiándose las lágrimas con rabia.

- No es cierto Bella… déjame que te explique… mi padre ha tratado de ….

- ¡Ya cállate! -espetó llevándose las manos a sus oídos agarrándose con violencia el cabello de paso… -. Ya no lo soporto más. Vete por favor, ya no lo aguanto más…-. Su voz se rompió en sollozos y yo, destrozado al verla así, no pude más que acortar la distancia y abrazarla.

- No…no llores, mi Bella -Le decía mientras la apretaba más y más tratando de tragar mis propias lágrimas-, no es lo que perece… Yo no soy tu hermano….tienes que creerme, tienes que escucharme…

- Cállate, cállate, cállate -decía una y otra vez entre lágrimas, rota, completamente rota…

- Mi pequeña, si me dejaras explicarte…-Yo seguía apretándola contra mí tratando de consolarla… pero eso último pareció hacerla reaccionar y nuevamente comenzó a forcejear para librarse de mis brazos.

- No… no me toques… no me toques…-lloraba mientras seguía batallando.

Yo sentía como mi corazón se abría en dos, no podía soportar su rechazo, como ella trataba de alejarse de mí.

- Bella por favor, tienes que escucharme, no lo soy, no hicimos nada malo, no soy tu hermano… por favor… escúchame -suplicaba desesperado.

Ella dejó de forcejear paulatinamente y clavó sus ojos en mí, había tanto dolor y desconcierto en ellos que me hizo estremecer hasta que, poco a poco, comenzó a fruncir el ceño...

- ¿Cómo puedes decirme algo así? -Me reprochó con un hilo de voz. Había tanto sufrimiento en su voz, que apreté los puños para calmar la punzada que me dio el corazón al oírla-. ¿Qué es lo que realmente quieres conseguir, Edward? -Continuó reprochándome provocando que la herida, que su reproche me causaba, se abriese más y más…-, ¿tanto me odias qué aún pretendes hacerme más daño? Tengo las pruebas, Edward, no hay error alguno, no cabe la posibilidad. Carlisle es mi padre. ¿Cómo puedes ser tan cruel? ¿Qué es lo que pretendes de mí con esa mentira? -. Con miles de lágrimas corriendo por sus mejilla mantuvo su mirada a la espera de mi respuesta.

Me quedé por un momento callado, experimentando un dolor inmenso ante su reproche, ante su temor. ¿A caso pensaba que aún buscaba vengarme de ella, pensando que era su hermano? No daba crédito a lo que su dolor le hacía pensar.

- No he dicho que no lo seas -. Fue lo único que fui capaz de decirle sintiendo de nuevo como mi corazón se rasgaba. Aunque me alegraba por nosotros de que Carlisle no fuera mi padre, muy en el fondo me dolía en el alma que no lo fuera, que me hubiesen ocultado algo así, ser consciente ahora de que en realidad no me quedaba nada ni nadie…

- Qué…-dijo frunciendo aún más su ceño, totalmente confundida. Y la entendía, a pesar de estos dos años, me costaba asimilar que Carlisle, que mi padre, realmente no lo era…

- Lo que has oído Bella, no he dicho que tú no lo seas…

- Edward, que broma es esta…

- No es ninguna broma -dije sintiendo mi corazón latir con violencia bajo mi pecho. Aparté la mirada de ella y enfoqué la vista en un pequeño gnomo de jardín que había cerca de la acera-. Carlisle… no es mi padre -confesé finalmente sintiendo como mis ojos comenzaba a arder…

- Qué…-. Apenas musitó.

- Es una larga historia, Bella -dije enfocando de nuevo mi vista en ella para darme cuenta que me miraba estupefacta… -. Cuando me dijiste que nosotros… ya sabes…- ella bajó la cara y sus lágrimas corrieron de nuevo libre por su mejilla-, salí en busca de mi padre para enfrentarlo, para exigirle que negara eso… pero… no -. De pronto el nudo impidió que mi voz saliese.

En ese preciso instante, las luces y el sonido del coche patrulla comenzó a sonar alertando de su llegada. Bella miró asombrada hacia el comienzo de la calle para, al igual que yo, ver a ese maldito llegar a toda prisa, frenar a unos pocos metro y, atropelladamente, salir del coche hasta acortar la distancia que no separaba.

-¡Eh tú, aléjate de ella! -espetó tomándome de la camisa y empujándome hacia la fachada de la vivienda. A penas me dio tiempo a reaccionar. Me cogió de uno de los brazos y doblándomelo en la espalda me inmovilizó -. Bella, ¿estás bien? ¿te ha hecho daño? -. Le preguntó alterado mientras seguía sujetándome con fuerza.

- No, Jacob… por favor…¡suéltalo! -gritó ella al ver como me sujetaba.

- Pero Leah me ha llamado diciendo que alguien te estaba haciendo daño -dijo apretando aún más su agarre.

- ¡Suélteme! -Le exigí removiéndome-. No tiene derecho a tratarme así.

-¡Tú cállate! -gritó empujándome de manera que mi cara golpeó contra el ladrillo.

- Jacob, por favor… no me hacia daño, él es….él… es..

- Un amigo de Atlanta -. Me apresuré a decir antes de que ella dijese que éramos hermanos…

- Pero… Leah me ha dicho que te ha oído gritar… y llorar…

- Jake, por favor...le vas hacer daño -. El miserable comenzó a aflojar su agarre hasta que pude soltarme despectivamente y finalmente encararlo.

- No crea que esto se va a queda así -. Le amenacé taladrándolo con la mirada mientras trataba de arreglarme un poco la camisa que del forcejeo se había salido de mis pantalones.

- Edward, por favor, no empeores las cosas -intervino Bella, lo que me molestó por no ponerse de mi lado.

- ¿De verdad estás bien? -volvió a preguntarle ignorándome por completo.

- Si Jake, de verdad, siento que Leah te haya molestado, sólo… estábamos hablando.

- Ya la has oído, amigo, así que ya se puede ir -dije retándolo con la mirada.

- Para empezar, no soy su amigo, y el que se puede ir es usted -Se volvió hacía ella- Bella, Sarah y Leah te esperan, ellas están asustadas -. Le dijo. Inmediatamente Bella se tensó y miró hacía la ventana.

- Es cierto, es tarde, tiene que estar asustada -musitó.

- Será mejor que dejen la conversación para otro momento. Vamos, te acompaño dentro -dijo el muy maldito tomándola del brazo.

- Bella, no me puedes dejar así -. Le reproché frustrado al ver como él trababa de llevársela.

- Es tarde, tengo que irme…

- Pero…

- No la ha oído, ¡lárguese! -. Me ordenó él.

- Jake, por favor -Le pidió ella con cierto nerviosismo.

No podía dar crédito, ahora que conseguía que me escuchara, llegaba el superheroe de pacotilla este para impedirlo.

- No creo que tenga derecho a hablar por ella -. Le respondí envarándome, y apretando mis manos en puños tratando de contener el deseo que tenia de partirle su guapita cara.

- Tengo el derecho que tiene un novio -contestó apretando los dientes, enfrentándome furiosamente con la mirada.

- ¿Su novio…? -Mi mirada se clavó en ella al tiempo que mi corazón parecía desgarrarse de nuevo. No… no podía ser cierto, ella no podía estar con él, le volvió la cara, no lo besó. No podía ser verdad, ella no podía…¿o sí …? -. ¿Es eso cierto, Bella? -pregunté a penas con un hilo de voz, tratando de ver la respuesta en sus ojos…

Continuará…


N/A: Ay por Dios, pero como es posible que lo corte ahí, que crueldad, lo sé, pero es inevitable, cuando Saraes posee a Noe, hace que esta se vuelva mala ¬¬, lo siento. (Noe con carita triste) ( Saraes con sonrisa maléfica)

Ainss chicas, que creen que le contestará...¿será su novio, o sólo ha sido un farol de Jake? ¿y no os ha entrado unas ganas horribles de estrangular a Jacob por interrumpir justo ahí? ¬¬ porque a mí sí...

En fin, preciosas mías, espero que os haya gustado, y gracias por vuestro apoyo, especialmente a:

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Un besazo preciosas, y nos leemos el próximo miércoles...¡Hasta entonces!

/(^_^)\ saraes.