Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
Hola mis niñas preciosas... ¡Lo conseguí! ha costado ¡eh!, pero aquí me tenéis de nuevo . ¿Dispuestas a saber como se las va a gastar nuestro casanova...? jajajaj
En fin Señoras, sin más demora,
os dejo con el 4 capi, a ver si os enamora...jajajajja
Ainsss...espero y deseo que os guste...¡Disfrutadlo!
Secreto de una traición
Capítulo IV.
-¡Hey Edward!, ¿cómo te va? -De pronto la voz de Jessica, una de las hijas del dueño del hotel, me sorprendió saludándome por el lado de mi ventanilla.
-Hola Jessica, pues bien, acabo de terminar de comer -contesté, obligándome a dejar de mirar a mi Bella para prestarle atención a ella.
- Debiste aceptar la invitación de mi madre, aún no entiendo cómo, de todas las casas que te enseñamos, te hayas quedado con esa…-dijo provocando que sonriera y de nuevo mirara hacía el restaurante.
De pronto mi corazón dio un vuelco al ver la manera en que Bella miraba hacia nosotros mientras atendía a otro cliente… " ¿Estás celosa, Bella?" pensé con verdadero entusiasmo, deseando que ese fuera el sentimiento que estuviera sintiendo.
- Te va a costar más arreglarla que comprarte una nueva -continuó diciendo Jessica, lo que hizo que mi atención volviese a ella.
- Porque es la perfecta, Jessica, y no me importa trabajar en ella y gastar lo que haga falta. Aunque en un principio sólo buscaba algo temporal, al verla, simplemente me he enamorado de ella, así la tendré para pasar mis vacaciones -contesté recibiendo por su parte una amplia sonrisa. Y era cierto, era una casa de estilo victoriano pero muy desmejorada, necesitaba muchos arreglos pero pretendía regalársela a Bella cuando finalmente me aceptara, así, aunque mi idea era volver con ella a Atlanta, la mantendríamos para que pudiéramos venir siempre que quisiéramos. Aunque ese no era el único motivo, había otro que tenía mayor importancia en estos momentos…
- En fin, hombres, después decís que somos las mujeres las derrochadoras -dijo rodando los ojos lo que me hizo sonreír -. Aunque me alegra saber que te veremos a menudo por aquí, es una gran noticia -De pronto su tono me resultó un tanto sugerente-. Por cierto, mi padre me dijo que te diera esto si te veía. En realidad, pretendía acercártelo a casa, pero ya que te he visto aquí -. Me pasó un trozo de papel con un nombre escrito en él : "Construcciones Whitlock" y un número de teléfono.
- Ah, gracias, lo estaba esperando - le contesté al ver de que se trataba. Realmente los cambios que había que efectuarse a la vivienda eran bastante laboriosos así que decidí contar con la ayuda de profesionales.
- Bueno, pues te dejo, tenemos que quedar para tomarnos algo -me dijo lo que de pronto me resultó algo incomodo -. No es que haya muchos sitios para ir, pero al menos, podemos charlar y divertirnos un rato jugando al billar o los dardos, así no te sentirás tan sólo mientras estés aquí -continuó diciendo -. Además, a mi hermana Lauren también le gustará acompañarnos y a Mike, en fin, ya te iré presentando a los de aquí. Ahora me voy que si llego tarde al hotel, mi padre me va a matar.
Yo sonreí y de pronto la idea de que Bella me viera con otras chicas, no me resultó tan descabellada, al fin de cuenta, yo tenía que estar soportando la presencia de su novio. No, definitivamente, ese ofrecimiento me venía como anillo al dedo, y no lo iba a desaprovechar…
Viendo como Jessica se alejaba me tomé la libertad de mirar de nuevo hacia el restaurante; al principio no la vi, pero enfocando mi vista hacia su interior, puede distinguir como Bella hablaba con la chica morena y que volvía la vista hacía donde yo estaba, ambas, al ser exactos, y de nuevo vi en ella un rostro entristecido, decepcionado…
No quise darle más vuelta, puse en marcha mi coche y salí de allí antes de que el sentido de culpabilidad, por hacerla sentir mal, me hiciera perder el control y entrara de nuevo a ese restaurante para llevármela aunque fuese a rastras. ¡Maldito perro! - grité golpeando el volante. Estaba completamente seguro que si Bella no había regresado conmigo era por él. Pero no pararía hasta conseguir que saliese de su vida. Porque esas miradas no eran otras sino de una persona enamorada, luchando contra ese amor…
Respiré profundamente y traté de tranquilizarme, conduje hasta llegar a la casa y estacioné el coche por la parte de atrás, aún no quería que nadie me viese. Salí de él y con tremendo esfuerzo, ya que la cerradura estaba oxidada, abrí la puerta de la casa.
Unas cuantas cajas que había traído conmigo estaban en medio de la sala. Había trabajo, mucho trabajo, pero sobretodo mucho polvo. Tomé la nota que me había dado Jessica y marqué el número.
- Construcciones Whitlock, le atiende Ángela, ¿en que puedo ayudarle? - me contestó una dulce voz al otro lado de la línea.
- Hola, mi nombre es Edward Cullen y necesitaría un presupuesto sobre unas reparaciones que quiero hacer en mi casa - le conté.
Inmediatamente comenzó a pedirme datos y finalmente me dijo que sobre las seis se pasaría el Señor Whitlock, para saber realmente lo que pretendía hacer, aunque no pasó desapercibido para mi el asombro que le causó la dirección de la casa en cuestión.
- Gracias Ángela, ha sido muy amable, estaré esperando - le contesté cortando la llamada justo después.
Miré el reloj y aún me quedaban tres horas de espera, pero sabía muy bien en que las iba a emplear.
Volví al coche y saqué varias bolsas con productos de limpieza que había comprado antes de ir. La señora Stanley me limpió todo el dormitorio antes de irse para que pudiera acomodar la ropa, pero el resto de la casa le pedí que lo dejara, que no era necesario. Y así, recordando los años que en el internado nos obligaban a hacer la limpieza general, tanto de nuestros cuartos, como de las zonas comunes, comencé a cambiarle un poco la cara a la casa.
Saqué todas las sábanas que cubría los muebles, eran antiguos, pero eran hermosos, estaba completamente seguro que a Bella le encantaría. Poco a poco el polvo fue desapareciendo dejando ver una casa hermosa, algo destartalada en algunos sitios, sobretodo la parte de la fachada y los techos, pero su interior, a excepción de varios escalones , y de la ventana de la cocina, el resto de la casa estaba en buen estado, aunque… había que reparar la caldera, las tuberías y me temía que el cuadro de luz, ya que no encendía ninguna.
A las seis, tal como había dicho Ángela, llamaron a la puerta. Me quité los guantes y los dejé sobre el fregadero, y caminé hacia la puerta.
- Buenas tarde, el Señor Cullen, me imagino - dijo un hombre joven, más o menos de mi edad, con un semblante sereno.
- El mismo… pero llámame Edward, por favor -le dije ofreciéndole la mano para saludarlo- El señor Whitlock, supongo.
- El mismo…-contestó con una amplia sonrisa. - Así que ha comprado la vieja casona... - dijo mirando a su alrededor cuando le hice pasar..
- Así es, y como ve, necesitará algunos arreglos - le expliqué mientras caminaba por ella..
- ¿Algunos? -contestó divertidamente. Yo le sonreí y negué con la cabeza. - Pero no te preocupes, aunque soy joven soy el mejor constructor de por aquí, solo que… necesitaré personal, yo sólo no podré con esto -dijo mirando minuciosamente todo.
- Sin problemas, aunque me gustaría que contaras conmigo también. Sé algo de reparaciones y realmente necesito distracción- Le confesé algo avergonzado. No me gustaba inmiscuirme en los trabajos de los demás pero realmente necesitaba ocuparme en algo si no quería volverme loco, y los asuntos de la empresa, con un par de veces que entrara a mi e-mail los solucionaría, mi padre insistió en que me fuese tranquilo.
- No, ningún problema, así sólo tendremos que contratar a un par de hombres más y el presupuesto se reducirá.
- No se preocupe por lo que cueste, Señor Whitl…
- Jasper, perdón, me llamo Jasper-me interrumpió avergonzado.
- Está bien Jasper, lo que te decía, no escatimes, se que hay que cambiar muchas tejas, las maderas del porche y las vallas.. Por favor, no escatime y utilice las mejores calidades.
- No te preocupes, así se hará..
Después de una hora revisando cada una de las habitaciones, el desván, y finalmente el porche, para tomar medidas y apuntes sobre lo que se haría, se despidió diciendo que comenzaría con la obra al día siguiente, ya que la próxima semana comenzaba con otra que ya tenía contratada y esa le llevaría bastante más tiempo.
Yo le agradecí y, cuando ya se marchó, entré sonriente a mi nueva casa. Miré a mi alrededor satisfecho, la casa se veía limpia y ordenada, había dejado sólo los muebles necesarios para poder trabajar con más comodidad, pero aún así se veía confortable. Caminé hasta la cocina y comencé a prepararme un sándwich. Eran las ocho y media y sabía que Bella no tardaría en llegar.
Desde la ventana de la cocina tenía una clara visión al patio trasero de la casa de Bella y pude ver movimiento en ella. Debían ser sus amigas, las que nombró su noviecito ¿Compartiría casa con ella?, me pregunté. Decidí no encender ninguna vela allí para no delatarme, no quería que supiesen que tenían nuevo vecino y así la alertasen.
Con el sándwich y una cerveza en la mano, salí al porche, desde donde podía ver todo lo que pasaba en la calle, y me quedé en un rincón oscurecido. Sabía que ella no podría verme, aún no, pero yo si a ella.
El corazón comenzó a latirme aceleradamente cuando vi el coche patrulla aparcar frete a su casa. Como la vez anterior, vi que ella se demoraba algo en salir. Estrujé la lata de cerveza que tenía en la mano sólo de imaginarme lo que estarían haciendo en él. Pero finalmente la vi salir y caminar sin siquiera mirar a tras hasta su casa. El permaneció allí hasta que ésta entró y se marchó justó después.
Era extraño, si yo fuera su novio, entraría con ella, de hecho, y más sabiendo que estaba sola, ya me hubiese ido a vivir con ella, pero al parecer Bella estaba llevando esta relación con tranquilidad, lo que de algún modo me alegró.
Me quedé un rato más en el porche disfrutando de la tranquila noche hasta que una ráfaga de aire fresco me hizo estremecer. Me levanté y caminé de nuevo hacia la cocina. Pero justo cuando pretendía encender la vela, un movimiento en el exterior llamó mi atención. Me acerqué a la ventana y espere a que mi vista se adaptase a la oscuridad. Y allí, sentada en un banco que había en el patio trasero, estaba mi pequeña…
Mi corazón se encogió al ver la imagen, estaba con las piernas flexionadas y abrazadas contra su pecho, podía ver una tristeza implícita en su rostro. Aunque a pesar de eso, seguía siendo igual de hermosa. - Bella… - su nombre salió de mis labios sin poder evitarlo con una carga de dolor. Cuánto daría por poder tenerte entre mis brazos, por poder apretarte fuerte y decirte lo mucho que te amo. Pero no podía, aún no… aunque… ya iba siendo hora de que supiera quién era su nuevo vecino...
Intentando hacer el menor ruido, salí por la puerta trasera y caminé, resguardándome entre la oscuridad que ofrecía la sombra de algunos árboles, hasta llegar a la altura de su valla. Aún me permití el lujo de quedarme un rato más observándola, allí, tan tranquila, y tan hermosa. Sabía que en cuanto le hablara, se volvería a molestar y quería empaparme, auque fuese, de esa triste serenidad que desprendía.
- ¿Las noches aquí son tan bonitas siempre? -pregunté sin levantar mucho la voz.
Ella profirió un pequeño grito y se incorporó mirando asustada hacia donde yo estaba.
- ¿Quíen…quién eres? -preguntó temerosa. Ví que se levantaba y se acercaba a la valla.
- Vaya, que ligero te olvidas de las personas que conoces -dije a modo de reproche pero con cierta diversión.
- ¿Edward? -preguntó esta vez caminando con más seguridad hacia mí. Yo sonreí y di un paso saliendo de la sombra que me cobijaba para que la luna dejase ver, al menos, mi silueta-. ¿Qué demonios haces aquí? -preguntó cuando me vio llegando al fin a estar frente a mí, sólo esa pequeña valla con esos arbustos nos separaba.
- Pues ya ves. Ya te dije que me había fascinado este lugar y mira tu por donde. He comprado esta casa -dije girando mi vista hacia a tras.
- ¿Qué tú qué? -espetó, lo que me hizo volver la vista a ella.
- Lo que has oído, preciosa, seremos vecinos -. Mi tono salió verdaderamente divertido.
- No puede ser Edward, es que no te vas a cansar nunca, no puedes quedarte aquí. ¿Por qué me haces esto? -preguntó de pronto. Todo lo dijo alterada, tanto, que me dolió en lo más profundo. ¿Tanto me odiaba que no soportaba mi presencia?
- Pues porque te amo Bella -contesté en contra de lo que había pensado desde el principio. Pero no podía soportarlo. Sus ojos se abrieron como plato-. Y no me vengas con que lo nuestro no puede ser, porque ya sabes que no somos hermanos -me adelanté a decirle, por si era la débil excusa que me iba a poner.
- No, no somos hermanos -musitó mirándome con algo de tristeza-, y… y siento mucho que por mi culpa te enterases de algo así -dijo sorprendiéndome de nuevo.
- ¿Tú culpa? - pregunté sin entender.
- Sí, mi culpa, si yo no hubiese aparecido…-dijo mirando hacia el suelo y con los ojos brillantes.
- Si tú no hubieras aparecido, mi vida no habría tenido sentido, Bella -confesé acercándome más a la valla, tanto, que podía sentir su calor.
- Y de que nos ha servido Edward, el amor que hemos sentido entre nosotros sólo nos ha causado dolor -contestó abrazándose así misma-. Además no sé que pretendes viniendo aquí, sabes que estoy con… Jake… -susurró mirándome a los ojos.
No negaré que escuchar eso de su boca me partió el alma, pero eso no significaba nada, sabía que tarde o temprano ella caería de nuevo en mis brazos. Contaba con ello.
- No me importa Bella, pienso volver a reconquistarte.
-¿Qué? -dijo de pronto, una octava más alta.
- Lo que has oído.
- No Edward, no puedes venir, decirme eso y quedarte tan tranquilo. No puedes pretender…
- Te amo Bella, y aunque me cueste la misma vida pienso pelear por ti.
- Perderás el tiempo...yo…yo…yo ya no te quiero -dijo titubeando.
En otra ocasión y de otra manera, me hubiese hecho dudar, seguramente, me hubiese largado, como la primera vez, pero esta vez, esta vez no, y ese titubeo no era otra cosa que una mentira…
- ¿Estás segura de eso Bella? -dije acercándome un poco más…¡Mierda de arbusto!, me estaba clavando una de las ramas en el estomago, pero por Dios que me acercaría a ella-, dime…¿estás completamente segura? -volví a pregúntale llevando mi mano a su rostro.
Ella se apartó y me miró desafiante.
- No hagas eso, no puedes hacer todo lo que te venga en gana Edward. Estoy con Jake, y no pienso faltarle el respeto -espetó enfurecida.
- No me importa, pelea contar lo que sientes por mí todo lo que quieras, yo conseguiré que lo dejes, te lo juro -dije tan desafiante como ella.
- Eres… eres… no te va a resultar tan fácil, si es lo que crees. Y espero que no me metas en problemas Edward, o sino, yo mismo llamaré a mi …a tú… a Carlisle, y le diré que venga a por ti -me amenazó…
Yo no pude evitar reír a carcajada al oírla, si ella supiera…
- Uhh..que miedo -dije burlándome-. ¿De verdad crees eso Bella? -Ella me miró roja de rabia, aún en la oscuridad, podía ver como sus ojos refulgían.
- Lo que de verdad creo es que no voy a aguantar tus tonterías. Haz lo que quieras, sólo espero que te canses pronto y te vayas cuanto antes -respondió dejándome totalmente confundido y dolido-. Además -se volvió mientras caminaba- no sé a que viene tanto amor, si después flirteas con la primera que se te pone delante -dijo antes de girarse de nuevo y caminar a toda prisa hacia la casa.
Yo me quedé petrificado, ni reaccionaba, sólo viendo como ella se alejaba de nuevo ¿De qué estaba hablando?, me pregunté mirando hacia la puerta por donde había desaparecido.
Por un minuto comencé a pensar que era lo que la había hecho decirme eso, hasta que recordé como nos miraba a Jessica y a mí cuando hablábamos. De pronto la angustia que me causó saber que me quería lejos, fue reemplazada por una sensación de felicidad . Estaba celosa, eso era, ¡Bella estaba celosa! Y no podía sentirme más feliz por ello-. Ahora si eres mía… -musité con una sonrisa de oreja a oreja-, aunque te resistas, conseguiré que vuelvas a mí.
Con una nueva emoción embargándome, entré de nuevo en la casa, tomé uno de los libros que había traído, y subí a mi cuarto. Esa noche dormí como un niño. Después de muchísimos años, había conseguido dormir toda la noche del tirón y era porque sabía que ella me quería, aunque no quisiera admitirlo.
Sobre las ocho de la mañana, Jasper llegó. Silbó bromeando a modo de piropo cuando le abrí al puerta. Recién había salido de la ducha y sólo alcancé a ponerme los pantalones y aún me secaba el pelo con una toalla.
- Perdona, no suelo quedarme dormido - me excusé por mi atuendo.
- No te preocupes, tío, es tu casa -contestó él sonriente pasando por mi lado cuando le di paso.
- ¿Quieres un café? -pregunté mientras dejaba la toalla sobre uno de los sillones y caminaba hacia la cocina terminando de ponerme la camiseta.
- No, ya he tomado. Esto…¿vas a dejar eso ahí? -preguntó señalando la toalla y frunciendo el ceño.
- Bah, ahora la recogeré…-contesté encogiéndome de hombros.
- Como se nota que vives solo, si mi Alice te viera te cortaría los… -Yo no pude evitar reírme cuando señaló hacía cierta parte de su anatomía.
- Si, supongo que en ese sentido tengo suerte, aunque…-dije mirando hacia la ventana de mi cocina -… no me importaría tenerla.
- Claro -contestó él mirando hacia el techo-. ¿Has visto esa grieta, Edward? -preguntó.
Yo seguí la mirada y no, en realidad no la había visto. - No, la verdad es que no -contesté algo asombrado.
-Algo me dice que el agua de lluvia se ha estado acumulando ahí y por eso la escayola se está pudriendo, hay que comenzar con el techo, aquí en Forks lo que más hay son lluvias así que…
- Como tú digas -contesté mientras me servia el café.
- Bonito hornillo -dijo divertido a ver el camping gas que había utilizado para calentar el café-. No te preocupes, enseguida llegarán Seth y Paul, ellos serán los que nos ayuden con todo esto, mientras tanto, voy a mirar la caja de luces a ver cual es el problema.
- Claro, termino de arreglarme y me uno a vosotros -contesté terminando mi café y viendo que él bajaba al sótano de la casa.
- ¿Sabes? -gritó desde la escalera-. Espero que no me salga ningún fantasma -dijo divertido mientras asomaba la cabeza alumbrándose con la linterna. Yo no pude evitar reírme. Me caía bien este tío. Quien sabe, después de todo, puede que encontrase nuevos amigos aquí.
- ¿Es tu manera de pedirme que baje contigo? -respondí divertido.
- Tio, es que es espeluznante, y como es tu casa…-dijo saliendo y haciendo una invitación-, ve tu delante, yo te sigo -contestó. Yo no pude evitar reír a carcajada mientras le quitaba la linterna.
-A ver, trae acá, deja al cazafantasmas hacer su trabajo -. Y con diversión comencé a bajar las escaleras seguido de él.
En verdad el lugar era algo tenebroso; un poco ansioso, los dos llegamos hasta abajo y comenzamos a alumbrar, para dar con la caja de plomillos. Cada vez que la luz enfocaba algún objeto, el corazón, al menos el mío, y creo que el de mi acompañante también, daba un salto. ¿Qué demonio eran todos esos bichos disecados? Casi me caigo para atrás cuando la linterna enfocó la cabeza de un oso enorme con la boca abierta.
- ¡Dios! -grité cuando lo ví. A la vez que escuchaba un grito de Jasper.
- ¡Joder tio, me has asustado! -espetó-. Anda, trae acá, ¡cuidao que susto! -dijo arrancando la linterna de mis manos y enfocando todo el perímetro-. ¡Al fin!, ahí está -dijo señalando hacía un lugar.
Los dos anduvimos hacia allí y abrió la caja. Por unos minutos estuvo toqueteando en ella, hasta finalmente sacar una pieza.
-Aquí está el problema -dijo mostrándome un fusible -. Este fusible está quemado. Con un poco de suerte podrás hacer de comer como las personas normales hoy mismo - dijo riéndose-. Creo que en la furgoneta tengo alguno. ¡Vamos! -aunque se detuvo de pronto y miró de nuevo el perímetro-. Pero antes…-caminó hacia un lado y retiró algunos cachivaches, dejando delante de nosotros unos ventanales cubierto con unas tablas. Volvió a enfocar hacia el interior.
-Edward, ¿ves la pala que hay ahí? -Yo asentí al ver donde enfocaba-. Acércamela, por favor.
No tardé en hacerlo y enseguida él comenzó a desclavar las tablas provocando que la luz del exterior comenzara a filtrarse através de las ventanas.
- ¡Ahora sí! -dijo mirando satisfecho al interior algo más iluminado… Yo me quedé fascinado por todo lo que había ahí, sin duda, una vez terminada las reparaciones, sacaría todas estas cosas, estaba seguro que podrían ser subastadas.
Jasper salió para buscar el fusible mientras yo aprovechaba para terminar de arreglarme. Cuando bajé, ya estaban todos allí. Jasper nos presentó y sobre la mesa del comedor, dejó los planos de la casa con los cambios que había que efectuar. Pero antes que nada teníamos que descargar el material que Jasper había encargado y que no tardaron en llegar. Entre los cuatro, comenzamos a descargar los sacos de cemento, las maderas, las herramientas… Justo estaba en la cocina buscando algo de agua cuando vi que Bella se acercaba a la valla..
-¿Jasper? - oí que le preguntaba a mi nuevo amigo.
- Hey Bella, ¿Cómo estás? - le contestó él acercándose a ella y dándole dos besos - espero que no os hayamos despertado - dijo a modo de disculpa..
- No claro, pero…- dijo mirando hacia el material que comenzaba a amontonarse en el jardín trasero -… ¿qué haces aquí?
- Pues ya ves, por fin alguien ha decidido comprar esta joya. Y bueno, hay que arreglar algunas cosillas. Pero te aseguro una cosa, va a quedar genial. ¿Ya conoces a tu nuevo vecino? -preguntó mientras apoyaba uno de los tablones en la cerca.
- Que ah…si, si…lo conozco…-contestó ella. No pude evitar sonreír al ver su cara de desconcierto mirándolo todo.
- Pues creo que es un tío estupendo, me ha caído genial, estoy pensando en invitarle a al cumpleaños de Alice - le dijo. De pronto su cara se tensó.
- Al cumpleaños, pero…
-¿Qué pasa Bella, has tenido algún problema con él? -preguntó de pronto un poco en alerta.
- Qué…no…no… es sólo que…¿estás seguro que a Alice no le importará? - le preguntó, pero yo sabía que en el fondo a la que le pudiera molestar era a ella. ¿cuán amigos son ellos de Bella? Me pregunté intrigado. ¿Iría ella a la fiesta?
- No, claro que no, ya sabes como es Alice, cuanta más gente mejor, además…creo que él está solo aquí, le vendrá bien conocer gente en la fiesta. Definitivamente lo voy a invitar.
- Bueno, como quieras, es tu fiesta - dijo ella un poco nerviosa.
- Bella, ¿te encuentras bien? - volvió a preguntarle..
- Si, tranquilo - contestó ella mirando hacia la ventana de la cocina y pillándome como no, espiándolos.
Yo la miré y la saludé haciendo un brindis con mi vaso de agua. Ella, delante de Jasper, disimuló, pero cuando éste se dio la vuelta despidiéndose, me taladró con la mirada. Yo no pude evitar ensanchar mi sonrisa.. ¡se veía tan linda enfada! "Dios, se veía linda de cualquier manera" pensé.
Salí de la cocina y caminé hacía el patio. Ella permanecía allí, con las manos en jarras apoyadas en su cadera.
- No te cansarás, ¿verdad? - me dijo nada más acercarme a ella..
- Buenos días a ti también -contesté divertido - ¿Te han dicho ya que estás preciosa por las mañanas? -dije y no puede evitar morderme el labio. Ella volvió a poner los ojos como platos pero después… los achinó ..
- Pues sí… -. Me soltó y con una sonrisa perversa se dio media vuelta y caminó hacia dentro. Yo me quedé congelado ante su respuesta viendo como ella se iba, con un aire triunfador. Por un momento me cegué de celos. ¿Cuando se lo habría dicho, alguna vez que despertaron juntos?… Pero después de recapacitar un momento, decidí que ella lo que pretendía era hacerme sentir celos. Y no lo iba a lograr-. Paciencia, Edward, paciencia -me dije a mi mismo aunque me temía que me lo iba a tener que estar recordando continuamente. ¡Mira que era terca!
Después de ver que ella desaparecía dentro de la casa. Volví a reunirme con los chicos. Había mucho trabajo por delante y realmente esperaba que el trabajo hiciera que las horas pasaran más rápidas. Deseando que llegara el momento de ir, de nuevo, al restaurante para comer…
Continuará…
N/A: Ay, no me digáis que no se nos ha vuelto salamero este Edward...jajajajaj, ¡vamos!, que va a sacar su artillería para derribar las murallas de Bella...Sólo y por lo lindas que sois todas, os voy a decir un secretito...en el próximo...quizas haya que comenzar a utilizar el abanico...¡Dios Santo, Edward albañil! uff, será tremendo...(baba)
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Mil gracias preciosas, como os he dicho en la contestación de los rr... es muy emocionante ver vuestro entusiasmo en la historia, no me cansaré de decíroslo, sois mi motor. ¡Os adoro!
Edith; te lo he dicho por correo pero quiero volver hacerlo aquí. Gracías, puede que los FFFEC71283A (FAN FICTIONS FAVORITE EDITHCULLEN71283 AWARDS), sean los (FAN FICTIONS FAVORITE EDITHCULLEN71283 AWARDS) con más tongos de la historia, porque tú los has fundado, tú nominas, y tú eres la única que votas..ajajjajajajajaja...pero te aseguro que ser la ganadora para ti de:
MEJOR OS = Saraes con Secretos de una traicion
MEJOR GUACALA QUE RICO = saraes con Secretos de una traicion y La chica del rincon Un empate nunca antes visto
MEJOR AUTORA QUE NOS DEJA EN SUSPENSO = Saraes con... todos los capitulos donde nos dejaba en ascuas
AUTORA QUE SE CORROMPE CON EL PODER = Saraes con igual todos los capitulos donde nos dejaba suplicandole que no nos dejara asi
AUTORA QUE DESEAMOS AHORCAR = Saraes yeahhh nena arrazas
MEJOR NOTICIA IMPACTANTE (EDWARD Y BELLA HERMANOS) = Saraes con Secretos de una traicion
MEJOR AUTORA COCHINONA CON MENTE DE ALCANTARILLA = Saraes por todas sus historias
Y una última nominación...AUTORA QUE PERVIERTE MENTES PURAS Y VIRGINALES COMO LA MIA = Saraes tambien
Te aseguro cariño, que son los mejores galardones que me puedo llevar...¡Gracias! Y espero que todas las que hayan leido hasta aquí se hayan reido tanto como yo, con las cosas de esta loca sin remedio pero que adoro...Edith, yo te nominaría a la lectora más genial del año. Seguro que muchas autoras, que tienen el placer de contar con tu apoyo, te votarían ciegamente...Un besazo.
Bienvenida a las chicas que se incorporan en este capí, espero que nos sigáis acompañando en este viaje hasta el final. También os agradezco a todas las que me añadís a favorito, tanto a mí como autora, como a la historia, espero no defraudaros.
Y ahora sí, un besazo guapísimas, y nos leemos el próximo miércoles...¡Hasta entonces!
/(^_^)\saraes.
