Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola, preciosidades!... Ahhh! por fin estoy aquí, lo conseguí...uff.. con eso de que era finde me ha costado ponerme al dia con los rr y editar el capi, pero estaba deseando subir este capi...ahhh que nervios..

En fin mis niñas, esperando que no me matéis,

os dejo con el 6º capi, para que lo disfrutéis.

¡Disfrutadlo!


Secreto de una traición

Capítulo VI.

- No le hagas caso Edward, ya te digo, no es un mal tío, sólo que a veces se deja llevar por los impulsos.

- ¿No le hará daño a ella, verdad? - volví a preguntar viendo por el espejo como ellos se quedaban discutiendo.

- No, no lo hará…¡olvídalo! Bella sabe bien como hacer que Jake se calme -dijo como si tal cosa, lo que hizo que de pronto un dolor inmenso atravesara mi pecho.

Yo sabía muy bien el poder curativo de Bella. Como sus besos, sus caricias, hacían que el odio más visceral desapareciera en el acto. Y saber que ese mismo recurso calmaría a Jake me enfermaba. No, no podía soportarlo, no mi Bella. Sin poder evitarlo me giré y los miré directamente.

- Edward, no sé que te traes con Bella, pero… será mejor que te andes con cuidado. Esa chica no merece falsas promesas. Al menos Jake la quiere y hará todo lo posible para hacerla feliz…

No sé a que vino ese comentario, pero me hizo pensar que él no conocía la verdadera historia que había entre nosotros. ¿Acaso Bella no les había contado?

- Sólo te aseguro una cosa Jasper… - me pausé dudando en si decirle o no. Realmente no lo conocía tanto como para confiarle algo tan personal e íntimo, pero de igual modo, si quería que él se decantara por mí, debía darle mi versión de la historia, o al menos, parte de ella -, jamás le haría daño a esa mujer… te lo aseguro..

El apartó por un momento la mirada de la carretera y la fijó en la mía, queriendo ver algo que le confirmara esa afirmación.

- Eso espero Edward, las quiero mucho y no querría que nadie les hiciera daño -contestó y yo, por un momento, me quedé descolocado por el uso de ese plural, pero no sé si al haber estado Alice y Bella juntas se refería a ellas dos… o simplemente, que se hubiese equivocado, en tal caso, decidí no darle mayor importancia. Finalmente decidí que aún no era el tiempo de que ellos supieran nuestra verdadera historia, si Bella no la ha contado, no seria yo quién la dejara en esa evidencia…

Afortunadamente la tarde fue lo suficientemente entretenida como para olvidarme un poco de lo ocurrido en el comida. Y cuando por fin dejamos de trabajar y los chicos se marcharon; con el cuerpo todo adolorido, me metí en la ducha y dejé que el agua me devolviera algo de confort. Tras media hora bajo los chorros, me puse el pijama y bajé a la cocina para prepararme un sándwich. Me alegré de que tanto Paul como Seth hicieran bien su trabajo y tener ¡por fin! luz eléctrica en la casa.

No pude evitar mirar hacia la casa de enfrente con el deseo de verla aunque sólo fuese a través de las cortina; pero en esta ocasión no tuve suerte, a pesar de que había luz en la casa y se escuchaban voces amortiguadas provenientes de ella. Incluso me pareció oír la voz de un niño. Negué con la cabeza deduciendo que era el propio cansancio el que me hacía oír los sonidos desvirtuados..

Miré el reloj y vi que aún no eran las nueve; sobre y media Bella regresaría y aunque vendría acompañada de su noviecito, me dirigí hacía el porche para verla, es a lo único que podía aspirar...por ahora...

Y me sorprendí cuando la vi aparecer pero no acompañada del tal Jake, sino de Alice, ya que escuché cuando ella se despedía…

Mi corazón dio un vuelco cuando Alice arrancó y Bella, antes de caminar hacia su casa, miró hacia la mía; podría jurar que su expresión era de nostalgia. Pero enseguida continuó su camino hasta que las luces del coche patrulla la hizo parar en seco.

No puede evitar envararme en mi asiento. Aunque estaba al amparo de la oscuridad que la noche ofrecía a este rincón en concreto de mi porche, esperé a que ellos no me vieran, aunque no dudaría ni un segundo en acudir a su lado si veía que él la dañaba de alguna manera.

- Bella, espera, tenemos que hablar - bajó diciendo Jake y caminando a largas zancadas hasta llegar a su lado - Perdóname si, por favor Bella, me he descontrolado un poco, sólo es eso… es que ese tío me provoca..- le decía. Bella le escuchaba pero pararía no querer creerle..

- No quiero esto Jake, no soporto que te portes así, no puedo con tus celos - le reclamó ella mirándolo apenada.

- Lo siento mi vida, no volverá a ocurrir, te lo prometo, pero no te vayas enfadada… Bella, mi amor - Le seguía diciendo mientra llevaba sus manos a su rostro y se lo acunaba..

Mis puños de nuevo se cerraron, no podía soportar ver como la tocaba, y mucho menos, como ella, después de suspirar pesadamente, le sonrió.

- Por favor Jake, no le des importancia, no lo provoques, no me gustan que andéis peleando. ¿Estoy contigo, no?, pues ya está.

- Lo sé… lo siento - se disculpó de nuevo atrayéndola y besándola.

Mis uñas se clavaron en la madera del sillón en el que estaba sentado. Pero traté de tranquilizarme. Sobretodo cuando ví que ella interrumpió rápidamente el beso y él simplemente le sonrió acariciándole la mejilla..

- ¿Me invitas a pasar? - le preguntó esta vez con un tono mimoso lo que la hizo sonreír.

- Claro, pero no estés mucho tiempo, sabes que tiene que dormirse pronto - le contestó ella y, dejando que ese maldito pasara un brazo sobre sus hombros y la atrajese mientras le besaba el tope de su cabeza, caminaron juntos hasta perderse dentro de la casa.

Yo me quedé un rato más en el porche esperando verlo salir. No podría pegar ojo sólo de pensar que él pudiera pasar la noche con ella.

Afortunadamente, él, como le había pedido Bella, no tardó en salir de la casa. Aunque eso me hizo presenciar de nuevo como ella lo despedía con otro beso. Un beso, en esta ocasión, que él alargó atrayéndola hacia su cuerpo y que Bella le correspondió hasta que ella misma se vio forzada a cortar.

-¡Maldito!- mascullé apretando de nuevo mis puños. - Aprovecha lo poco que te queda con ella, te juro que pronto seré yo el dueño de sus besos - dije entre dientes intentando controla la ira que me producía el verlos. Sin importarme que ellos me viesen me levanté y entré en la casa. No iba a seguir siendo espectador de sus arrumacos, no le daría el gusto.

Al día siguiente, Jasper y los chicos llegaron temprano a casa y como el anterior, nos metimos de lleno en el trabajo. Me sentía francamente bien con ellos, tanto, que no parecía que estuviésemos trabajando, a no ser por los cambios que se iban viendo en la casa.

También fui a comer con Jasper y de nuevo tuve que felicitar a la cocinera por sus albóndigas, sin duda, las más exquisitas que había probado. Algo me decía que el día que regresáramos a Atlanta, echaría mucho de menos la cocina de Alice..

El trato de Bella fue cordial, lo que en cierta manera me entristeció. La prefería a la defensiva, provocadora o retadora; pero estaba claro que ella también había madurado y si realmente quería resistirse a mí, estaba haciendo un buen trabajo. Con esa actitud no me sentía cómodo bromeándole, más bien, me limitaba a sonreírle y a intentar hacerle ver con la mirada lo mucho que me alegraba de verla; aunque ella sólo sonriese como lo hacía con cualquiera cliente.

Los siguientes tres días transcurrieron de la misma manera. Me levantaba, desayunaba, y con los chicos, emprendíamos un nuevo día de trabajo avanzando considerablemente en los arreglos de la casa. Ya todo el techo estaba terminado, las ventanas cambiadas, las tuberías revisadas y limpias, y la enorme grieta de la cocina había desaparecido. Sólo quedaba el arreglo de la valla y, como no, la pintura de toda la casa, tanto de exterior como del interior. Aunque después de pensarlo mucho, decidí dejar la pintura del interior para hacerlo yo. Apenas quedaban dos días de trabajo y yo necesitaría ocuparme en algo si no quería volverme loco. Necesitaba ese tiempo hasta poder conseguir que Bella volviese a sentir por mí lo mismo que había sentido antes, y que, cada día que pasaba, veía más lejano.

Con mi padre hablaba casi todo los días, entre otras, para tratar asuntos de la empresa, pero por él sabía que Bella se había estado quejando por mi llegada, incluso le reprochó a él. Aunque él siguió dándome ánimos para que no desesperara, que sabía que ella me amaba y que sería cuestión de tiempo que Bella se dejara llevar por sus verdaderos sentimientos hacía mí.

Me levanté algo más tarde de lo habitual permitiendo que mi cuerpo, algo adolorido por el esfuerzo ejercido en esto último días, se recuperara. Era domingo, y a excepción de Bella, que sí tenía turno en el restaurante, todos los demás contábamos con un día libre.

Puse una cara de verdadero fastidio al ser consciente de ello cuando abrí los ojos y, pensativo, recorrí con la mirada el techo de mi habitación...Tenía que buscar algo en que ocuparme, no me hacía gracia el hecho de estar un domingo sólo, abatido, pensando continuamente que ella no estaba conmigo.

Mientras desayunaba mi vista viajó hacia el bosque que se abría paso tras la valla de nuestros jardines. Era conocido que los bosques de Forks eran de una gran belleza por la densa vegetación y ese clima húmedo que lo revestía de una monocromática escala de verdes. Dando la sensación de estar perdiéndose en un lugar casi jurásico por sus gigantescas y espectaculares coníferas cubiertas, casi en su totalidad, de un denso musgo, y rodeados de arbustos y helechos que le confería un aspecto mágico, como de cuento.

Inmediatamente la idea de adentrarme en él me sedujo. Es lo que echaba de menos de los bosques de mi tierra, de mi hacienda, perderme entre los pinos y cabalgar a lomos de mi pura sangre hasta llegar al río.

De pronto el recuerdo de nuestra primera vez allí hizo que me emocionara. Fueron sin duda alguna los días más felices de mi vida, y que lamentablemente, no pasaron de dos semanas; dos míseras semanas era el único tiempo en toda mi vida en el que me sentí completamente feliz y todo por ella… sólo por ella…

Dí un último sorbo a mi café y me levanté con el propósito de pasar el día reconociendo el lugar. Sería la mejor forma de superar este domingo solo.

Y así, tras vestirme adecuadamente y preparar una mochila con todo lo que pudiese necesita, me adentré desde la parte trasera de mi jardín en las entrañas del bosque.

No negaré que todo el tiempo Bella estuvo en mi cabeza. A cada paso que daba nos imaginaba a los dos caminando juntos por aquí, yo llevándola de la mano o ayudándola a subir por las grandes rocas que me encontraba en el camino o salteando las zanjas y charcas. Imaginaba su risa mientras oía mis malos chistes o su sonrojadas mejillas por el esfuerzo. Mi corazón se oprimía a cada pensamiento siendo consciente de que aún me quedaba mucho para poder disfrutar de ella.

Tanto caminé sumergido en mi propia fantasía con Bella, que no me di cuenta de la hora que era hasta que no llegué a un hermoso prado. Por un momento la imagen de Bella desapareció de mi cabeza para concentrarme en la hermosura del lugar. Era un prado extrañamente circular, donde el sol dejaba caer sus rayos libremente ya que no había un sólo árbol que se lo impidiese. Anduve por él hasta situarme justo en el centro y me dejé caer sobre la densa hierba. Miles de diminutas florecillas de colores violetas y azuladas me rodearon y me quedé fijo en las figuras que las nubes dibujaban en el cielo. Cerré por un instante los ojos y aspiré profundamente llenándome de ese aroma tranquilizador. Y de nuevo, como no podía ser de otra manera, la imagen de la mujer más hermosa volvió aparecer.

- Bella…- musité y mi corazón se encogió de nuevo. ¡Cuánto la echaba de menos!¡Cuánto la necesitaba! Vergonzosas lágrimas comenzaron a caer por el rabillo de uno de mis ojos. Me daba tanta rabia que el destino se empeñara en tenernos separados. La amaba tanto, que dejé escapar un suspiro en forma de sollozo totalmente frustrado por no tenerla.

-¿Hasta cuándo? - grité hacia el cielo con el deseo de que alguien allí arriba se diese cuenta de mí y de mi desesperación-. ¿Hasta cuándo tendré que vivir sin ella…? - No pude evitar sollozar sintiendo verdadero dolor ante esas palabras. Eran muchos años esperándola, anhelándola, amándola, y cuando algo parecía acercarnos, de nuevo el destino nos separaba -… ¿Hasta cuándo…? -. Esta vez mi voz se quebró…- ¿Es qué de verdad nuestro destino es estar separados? ¿por qué la amo tanto entonces? - Volví a gritar sorbiendo mis propias lágrimas.

- Mamá, si estás ahí viéndome, cuidándome… - dije llevando la mano a mi corazón, que parecía romperse a cada sollozo, deseando verdaderamente que ella fuera ese ángel que nos cuida -, dame una señal para saber si seguir o intentar hacer mi vida sin ella. Ya no puedo más mamá… Ayúdame, por favor…- De nuevo el llanto hizo que mi voz se rompiese.

Tras permanecer un rato allí desahogándome, me levanté y decidí volver. La caminata era larga, de al menos tres horas, y no quería que me cogiese la noche en este lugar. Finalmente llegué a casa antes de lo que imaginaba, seguramente, porque ahora no iba fantaseando, sino con toda mi concentración puesta en andar por el sitio adecuado para no desviarme del camino que había cogido hasta llegar al prado.

Tras darme una ducha me vestí con unos vaqueros y un camiseta. Necesitaba tomarme algo y aún, si me daba prisa, quizás podría ver a Bella antes de que saliese de su turno.

Iba bajando las escaleras cuando, de pronto, los gritos de una chica me alertaron. Caminé hacía la parte trasera de la casa y pude ver a una chica morena gritando el nombre de otra chica, pero con una verdadera preocupación plasmada en su cara.

- ¡Sarah, Sarah!, ¿dónde estás cariño? - gritaba mirando por todos los recovecos del jardín.

- ¿Ocurre algo? -pregunté acercándome a la valla que separaba mi jardín del de Bella…

- Qué ah… yo….- comenzó a titubear pero volvió a mira el reloj y de nuevo en su semblante apareció la preocupación… Me miró como dudando en si decirme o no, pero finalmente comenzó a hablar - es Sarah, mi pequeña, ha desaparecido -dijo sollozando..

- ¿Qué, su hija? - pregunté asombrado.

- La he dejado sólo un minuto, llamaron al teléfono y lo había olvidado dentro, sólo ha sido un minuto, pero cuando he vuelto ya no estaba - comenzó a decir entre llanto lo que me dificultaba la compresión.

Miré hacia donde me señalaba y en el jardín había una mantita con varios juguetes. En todo el tiempo que llevaba aquí nunca me había fijando en nada que me hiciese pensar que una niña vivía con Bella.

-No se preocupe …- me pausé esperando que ella me dijese su nombre.

- Leah, me llamo Leah - contestó ella.-. Pero no sé dónde pueda estar, ¿y si le ha pasado algo? La puerta de la entrada estaba cerrada, me cercioré de ello por eso la busco por aquí. Y si ha entrando en el bosque. Mi niña, ¡por Dios!, es tan solo un bebé, apenas ha aprendido a andar…- decía atropelladamente presa del pánico..

- Leah, ¡escúchame! - la tomé da las manos y traté que enfocara su atención en mí. - La encontraremos, entre los dos la encontraremos. ¿Dónde la has buscado? - le pregunté intentado centrarla de nuevo.

- Ella, mi pequeña estaba aquí, he mirado por todo el jardín, incluso he entrado de nuevo en casa por si ella me hubiese seguido, pero no está, mi niña… no está - decía de nuevo llorando desesperadamente - ya está oscureciendo, llevo buscándola veinte minutos. Tiene que estar asustada incluso tiene que tener hambre, ya es su hora de comer. Bella, tengo que llamar a Bella - seguía diciendo totalmente ajena a mí..

- Leah -volví a tomarla de los hombros para atraer de nuevo su atención en mí-, de nada sirve ponerse así, busca mejor una linterna y una manta. Revisa de nuevo la casa y yo comenzaré a buscarla por el bosque, si es tan pequeña, no habrá ido muy lejos -dije tratando de tranquilizarla.

- Esta bien, pero… ayúdeme, por favor… ¡ayúdeme!.

- Tranquila Leah, la encontraremos.

En cuanto la chica se metió dentro yo corrí a casa y busqué la linterna, tomé mi cazadora salí al patio trasero de nuevo y de un salto, pasé de mi jardín al de Bella. Aunque la chica me había asegurado que había registrado el jardín, decidí hacerlo de nuevo por si había dejado algún hueco sin revisar, los niños jugaban muchas veces a esconderse e incluso podría haberse quedado dormida ahí.

- ¡Sarah! - comencé a gritar su nombre mientras miraba por todos lados.

- No, no está en la casa - llegó diciendo Leah con una manta, una linterna y un biberón de agua. ¡Dios!, si que era pequeña si aún andaba con biberón. De pronto una sensación de angustia me invadió sólo de pensar que una hija mía desapareciese así.

- Vamos entonces - le dije señalando al bosque. De nuevo un sollozo brotó de su pecho pero me siguió asintiendo.

Entre los dos comenzamos a llamar a la pequeña mientras nos adentrábamos en el oscuro y frío bosque. Aunque aún no había anochecido, la poco luz que se filtraba por entre las copas de los árboles apenas iluminaba el camino.

- No lo entiendo, es la primera vez que me hace algo así. ¿Y si se la han llevado? - comenzó a decir aterrorizada.

- No digas eso, esperemos que sólo haya sido una travesura - le dije para tranquilizarla - ¡Para! - le pedí de pronto cuando, enfocando hacía una parte en la que la tierra estaba embarrada, vi la huella de un pequeño zapatito… - Mira, esta huella ha de ser de ella, ha tomado este camino - dije señalando con la linterna.

- Dios mío, mi niña - volvió a decir llorando desesperadamente. -¡Sarah, mi niña!, ¿dime dónde estás?…¡Sarah!, ¡Sarah…!- gritaba sin cesar comenzando a caminar…

-¡ No, espera! Vas a borrar las huellas, déjame ir a mí delante - le dije impidiendo que diera un paso más. Ella me miró suplicante y yo le di un apretón en la mano para reconfortarla. Saber que tu hija está perdida en un bosque como este tenía que ser, verdaderamente, aterrador, y buscaba tranquilizarla de algún modo.

De nuevo comenzamos a llamarla a gritos mientras yo continuaba enfocando con la linterna las pequeñas huellas que habían en el embarrado camino. Hasta que el sonido de un llanto lastimoso llegó a nuestros oídos..

-¡Sarah, es ella! - gritó Leah tratando de pasarme aunque yo la frené de nuevo.

- ¡Espera!, escucha de dónde viene el llanto - le hice parar. Agudicé el oído y cuando de nuevo llegó el sonido señalé el camino - ¡Por ahí! - dije corriendo hacía él.

- ¡Sarah, ya vamos pequeña! - gritaba Leah.

El llanto cada vez era más audible, juraría que nos encontraríamos a unos cincuentas metros de ella pero… ¿hacia que dirección? Los árboles hacían que el sonido pareciese venir de cualquier lado. Volví a pararme para concéntrame de nuevo en el sonido.

- ¡Por ahí! - le indiqué de nuevo girando hacia la izquierda. Aún no entendía como una niña pequeña había llegado hasta tan lejos. De pronto el llanto se hizo más cercano, lo que al mismo tiempo fue más aprensivo. Era un llanto de verdadero dolor, estaba seguro que la pequeña estaba herida de alguna forma por lo que decidí apretar el paso para adelántame y evitar que la madre viera un escena desgarradora.

- ¡Sarah, ya voy cariño! - seguía gritando ella sin controlar su propio llanto.

Seguí mi camino, tuve que apartar varias ramas que impedían mi camino pero que sin duda, no la de un niño pequeño. Me adentré hacía la espesura siguiendo el llanto que cada vez era más y más cercano hasta que llegué a una especie de desnivel del terreno y allí, en lo profundo de una grieta, estaba la niña en una postura no muy correcta.

De un salto bajé por la cuesta, por donde debió precipitarse la pequeña, y llegué hasta ella.

En cuanto la vi, mi corazón se encogió. Era tan pequeña y su cara, toda manchada de barro y de las lágrimas que no dejaban de empapar y en churretear su rostro, la hacían parecer tan vulnerable, que me sobrecogió.

- Hola, pequeña Sarah - le dije suavizando mi voz mientras ella seguía llorando desconsoladamente provocándome una angustia importante.

Rápidamente la revisé; a primera vista se veía que se había dañado el brazo, tenia muchos arañazos sangrantes en su pequeñito brazo y su carita ,y su pierna izquierda había quedado en una mala postura lo que me hacía pensar que pudiera tener alguna fractura. La pequeña seguía llorando y temblando. Había caído a un lugar húmedo que la tenía completamente empapada.

- ¡Sarah, Sarah! - oía gritar a Leah que se había quedado rezagada y que se frenó nada más llegar al borde. - ¡Oh, Dios mío, mi niña! - gritó llevándose la mano a la boca mientras miraba aterrorizada la imagen de la niña en la grieta..

- Leah, debes tranquilizarte, tu hija te necesita entera. ¿Has traído el móvil? -. Yo con las prisas también había salido disparado sin él…

- No…no, sólo cogí la manta…

- Esta bien, no te preocupes, yo cargaré con ella. Creo que tiene una pierna fracturada y el brazo presenta un fea herida, pero por lo demás está bien.

Leah volvió a llevarse la mano a la boca y la pequeña Sarah continuaba llorando dolorosamente.

- Tranquila mi niña, yo te sacaré de aquí - le decía mientras me acercaba a ella y pendiente en todo momento de hacerle el menor daño posible, la cogí y la arropé con mi cuerpo.

No puedo explicar la sensación tan desconcertante que sentí cuando su cuerpecito, casi helado, se pegó al mío. De pronto un deseo inconmensurable de protegerla me sobrevino. Y sin poder evitarlo… mis labios se fueron a su pequeña cabecita y la besé sintiendo de pronto como mis ojos se humedecían. No entendía lo que me estaba pasando. Era la primera vez que algo así me ocurría, como si algo en ella me llamase a cuidarla, a abrigarla, a protegerla.

Ella continuó llorando pero una de sus manitas se aferró, como si la vida le fuera en ello, de mi camiseta. Y regalándole una sonrisa para tratar de tranquilizarla, cosa que pareció ocurrir ya que su llanto bajó de intensidad, me erguí con ella en brazos sacándola de esa maldita grieta en la que había caído, para subir hasta llegar a la altura de Leah.

Ella trató de cogerla pero le dije que era mejor que yo la llevase, temía que la piernecita la tuviese fracturada y cuanto menos movimientos le diésemos, menos sufriría la pequeña. Ella pareció quedarse conforme y después de ponerle por encima la mantita para abrigarla y pasarle por los labios el biberón para que tomase un poco de agua, regresamos por el mismo camino para llegar hasta el coche.

-No tengo el coche, Bella se lo llevó al trabajo esta mañana - me contestó cuando le dije si podía conducir ella.

- Esta bien, no te preocupes, iremos en el mío - le contesté. Caminé hacia la parte trasera de mi casa y abrí la verja que daba acceso a ella, aún con la pequeña Sarah sollozando de dolor y temblando entre mis brazos, invité a Leah a que entrase en la casa , cogiese las llaves del coche de la entrada y le pedí que condujera el mío.

Ella no dudó en hacer todo lo que le pedía y en menos de diez minutos llegamos a la puerta del hospital. Ni siquiera esperé a que ella abriese la puerta por mi. Sarah se estaba adormeciendo y algo me decía que eso no era bueno. Corrí con ella lo que provocó que una mueca de dolor se pintara en su carita toda manchada de barro, y comenzó a llorar de nuevo con más intensidad.

Entré gritando pidiendo ayuda y enseguida varias enfermeras y un doctor salieron de una habitación y me indicaron el camino hacia un box .

- ¿Qué le ha pasado Señor, es su hija? - comenzó a preguntarme una de las enfermeras.

- No, no… es de una vecina, ha caído en una zanja en el bosque… No sabemos cuanto tiempo llevaba allí, pero no más de media hora - traté de explicarle mientras llegábamos al lugar indicado y me pedía que la dejase sobre la camilla.

La pequeña se resistió a que la dejase agarrada asustada a mi camiseta. Tuve que abrir sus deditos para que me soltara, lo que me encogía el corazón, sobretodo, cuando comenzó a llorar por su mamá. Tanto las enfermeras como el médico trataban de tranquilizarla pero ella estaba muy asustada y seguía llorando sin pausa. Lo que me partía el alma.

En un principio me pidieron que saliese, pero al ver el estado de la niña, cambiaron de opinión y me pidieron que me quedara con ella. Y así lo hice, aunque ella seguía llamando desconsoladamente a su mamá.

Unos minutos más tarde, Leah llegó donde estábamos y se colocó al otro lado de la pequeña, provocando un alivio inmediato por mi parte, ya que al menos ahora estaba con su mamá; pero desconcertantemente, la niña seguía llamando a su mamá aún cuando ella trataba de consolarla.

- Mami… mamá… mami - lloraba dolorosamente. Lo que seguía partiéndome el alma por no poder hacer nada para consolarla. Pero no lo entendía, ¿por qué lo hacía si estaba con ella?, ¿será que no la reconocía?.. pensé con temor de que se hubiese dado un golpe en la cabecita y le estuviera provocando algo de amnesia.

- Ya Sarah, tranquila mi niña - le susurraba ella pero la niña parecía no oírla.

El doctor y las enfermeras trataban de inmovilizarla para poder reconocerla, pero ella se removía entre alaridos de dolor e insistía llamando a su mamá.

- No puedo verla así, por favor Edward, quédate con ella, tengo que volver a llamar - me pidió Leah angustiada; y aunque me quedé asombrado por su petición, me acerqué de nuevo a la camilla y traté de llamar la atención de la pequeña.

- Ya pequeña, tranquila, ¿sabes? , eres una pequeña muy valiente - comencé a decirle y mi voz pareció tranquilizarla. Aunque ella se removía y volvía a llamar a su mamá cada vez que las enfermeras trataban de inyectarle algo…

- Necesitamos que esté tranquila, ¿puede conseguir que se relaje? - me pidió una de las enfermeras.

De pronto recordé una de las nanas que había compuesto en mi piano. Era en el tiempo en el que el recuerdo de Bella colmaba mis días, y el deseo de tener hijos con ella, me hacía crearlas. Y así, dejando mi vergüenza a un lado, comencé a tararear la nana mirándola y acariciando su carita, provocando que la pequeña fuera remitiendo su llanto hasta quedarse hipando totalmente perdida en una mirada cruzada con la mía.

No aparté ni un segundo mi ojos de ella, intentando infundirle tranquilidad, sin dejar de entonar ni una sola nota de la dulce nana. Era curioso, pero ahora que me fijaba más, juraría que el color de sus ojos era exactamente igual a los míos. Y a pesar de la angustia que me producía verla llorar a causa del dolor, no pude evitar una sonrisa cuando me fijé en lo graciosa y tierna que se veía su carita toda machada de barro.

De pronto, la imagen de otra cara manchada de barro se me hizo presente. Cómo es posible que todo me lleve a ella, incluso la cara de esta pequeña se me hacia tan parecida a la de ella… En verdad estaba en serios problemas, mi obsesión por Bella rozaba lo imposible…

Mientras Sarah parecía cada vez más tranquila escuchando mi nana y aceptando mis caricias, las enfermeras hicieron su trabajo. Le cogieron una vía y le pusieron suero, con una gasa húmeda comenzaron a limpiar la herida de su bracito, provocando que de nuevo un pucherito se pintara en sus labios a modo de protesta. Mi corazón se encogió al verla.

- No le hagan daño, por favor -. Les pedí sin saber porqué, sólo tenía la necesidad de evitarle cualquier tipo de dolor.

- No se preocupe -contestó una enfermera con una sonrisa comprensiva-, le hemos suministrado un calmante en el suero para relajarla e impedir que la cura le duela mucho. Yo le devolví una sonrisa agradecida y volví a enfocarme en la pequeña que seguía sin apartar los ojos de mí. Una vez limpia la herida del brazo, el doctor decidió que necesitaba puntos, así que , me pidieron que le sujetara el bracito ya que parecía confiar en mí, para poder ponerle un poco de anestesia.

Yo tragué el nudo que se me formó de nuevo en la garganta y obedecí, seguí hablándole y cantándole mientras el médico hacía su trabajo. De nuevo un gemido de dolor brotó de su labios cuando le inyectaron la anestesia pero yo me puse de modo que ella quedaba entre mis brazos y continué cantándole. Ella volvió a enfocar sus ojos en los mío, esos ojos llenos de lágrimas a través de los cuales podía ver su miedo, lo que me provocó una gran angustia pero le sonreí intentando darle ánimo, hacerle ver que yo estaba ahí y que no la dejaría solita y ella pareció entenderlo y se dejó hacer.

Una vez que le curaron su bracito y le desinfectaron los arañazos que tenía por todo su cuerpecito. Le revisaron la pierna y finalmente no era una fractura, sino una torcedura. Se la vendaron para inmovilizarla por unos días y me dijeron que esperara al menos media hora antes de llevármela a casa.

Me extrañó que su madre aún no hubiese aparecido, aunque sólo habían pasado diez minutos desde que salió de la habitación donde cuidaban a su pequeña. La intervención de las enfermeras había sido excelente y ahora, la pequeña Sarah, se aferraba media adormecida a mi camiseta, mientras un cable la conectaba a una bolsa de suero.

- ¡Sarah!, ¿dónde está mi hija?, ¡Sarah! -oí de pronto un alboroto fuera de la habitación. Por un momento me pareció oír la voz de Bella, pero volví a enfocar mi vista en la pequeña, que por ahora, acaparaba todos mis pensamientos. Se veía tan hermosa y dulce. Acaricié una vez más su suave rostro y traté de quitarle otra mancha de barro que tenía en su mejilla. Por un momento me pregunté, cómo hubiese sido tener una hija así, una hija con Bella… pero eso era algo que aún no podía ser, aunque esperaba que muy pronto pudiera tener en mis brazos a mi propia hija…

- ¿Dónde está?, ¿dónde está ? -. De nuevo esa voz atormentada, cada vez se oía más cercana y cada vez me sonaba más a la de ella.

De pronto, la pequeña comenzó a removerse entre mis brazos y poniendo un pucherito comenzó a llorar llamando de nuevo a su mamá…

- Mami…mamá… mami…-lloriqueaba con los ojos colmados de lagrimas mirando hacia la puerta.

De pronto la puerta de la habitación se abrió, y yo me quedé petrificado cuando vi aparecer a Bella, con los ojos enrojecidos de llorar, con el pánico pintando en su cara y corriendo hacia la pequeña que aún permanecía en mis brazos.

- Sarah, mi amor, ya estoy aquí mi niña, ya estoy aquí - dijo llegando hasta nosotros y prácticamente arrancarme la niña de los brazos.

La pequeña Sarah rompió en lágrimas pero se aferró fuertemente al cabello de Bella escondiendo su carita en ella. Bella se mecía con la pequeña entre los brazos y le repetía una y otra vez… "Ya estoy aquí, mi vida, mamá ya está aquí"

Yo me aparté dejándoles espacio, pero permanecí en la habitación totalmente atónito ante la imagen. ¿Bella era su madre? Aún no podía creerlo. Bella tenía una hija. De pronto otro nudo comenzó a formarse en mi garganta, una presión dolorosa se me instaló en la sien y mi corazón se encogió. ¿Bella era la madre de la pequeña Sarah?

Pero… ¿cuándo? ¿con quién? Me preguntaba sintiendo de nuevo como mi corazón se contraía. No podía apartar mis ojos de ellas. De pronto entendí porqué me resultaba tan familiar, porqué me habían venido esos recuerdos. Ahora que las tenía cerca podía ver las similitudes, pero… esa pequeña, no contaría con más de un año, quizás un poco más.

Mi cabeza trabajaba a marcha forzada intentando asimilar mi reciente descubrimiento. Hacía dos años que ella se había marchado, y al menos que se embarazara justo después de irse, no le encontraba explicación, a menos, a menos… No, no podía ser, ¿Sería posible que esa pequeña…? Entonces recordé sus ojos, esos ojos, ese color de ojos era exactamente igual a los míos. Sin poder evitarlo busqué con la mirada a Bella con una pregunta implícita en ella.

Ella, como si de una atracción se tratase, levantó la vista y la clavó en la mía. Y ahí no me quedaron dudas, esa mirada de culpabilidad lo decía todo...

Continuará…


N/A. ¡Ay, Dios mío! que lo ha descubierto...Y pobre mi pequeña Sarah que manera más mala para conocer a su padre ...Y que lindo como él la ha tratado, como desde el principio sintió algo especial, algo que le enternecia, algo que le llamaba a protegerla...aissn..si es que la sangre tira mucho...

Ahora bien, ¿cómo creéis que va a reaccionar Edward? ¿y Bella? ¿Discutirán? ¿La odiará de nuevo? ¿será algo imperdonable para él?...¡Ahhh! que tensión. Ya estoy deseando saber que explicación le da Bella, porque...¿llegará a ver explicación...?

Bueno preciosas, espero que os haya gustado y os agradezco infinitamente vuestro apoyo, especialmente a:

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange ; Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu; SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17; Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen ; anita cullen;Andy'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso; Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife . Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber.

Gracias preciosas, me he divertido muchísimo con vuestros rr...sois geniales. También gracias a todas las que me añadís a favorito y a las alerta, tambien a todas esas chicas que leéis en silencio. Me alegra que os esté gustando aunque me encantaría conoceros. Y bienvenida a todos los que os incorporáis a la historia, especialmente a ti, mi niño preferido, despues de Edward, claro, y mi marido...y mi perro...bueno no, mi perro que no que se mea en todo los quicios de las puertas ¬¬ , Emilio,

En fin mis niñas, ahora si os dejo y ¡ahhhhh! os aseguro que el próximo es...uuff...como es ...

Un beso preciosa, especialmente a mis reques de mi alma, espero que me de tiempo a subir al club...

Hasta el miércoles chicas.

Besitos.

/(^_^)\saraes.