Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola, guapísimas!... que ya estoy aqui ( saraes pestañea ) y vaya capi os traigo ( saraes suspira)

Así que... mis amores, sin más vacilaciones,

os dejo con el 9º capi, espero que os emocione.

¡Disfrutadlo!

;)


Secreto de una traición

Capítulo IX.

Agradecí al cielo que fuese mi padre quien se encargara de venir a buscarme al hospital y dejarme en la casa de Bella.

A pesar de lo incómodo que había sido el trayecto hasta allí, era más mi nerviosismo por volver a verlas el que me hacía sentir nauseas. Desde aquella vez que la vi en el hospital, que no la veía, y sabía que para ella tenía que ser igual de violenta la situación; tanto, que en varias ocasiones estuve apunto de decirle a mi padre que prefería quedarme solo en casa. Pero las rechacé de inmediato sólo pensando que era, seguramente, la última oportunidad que tenía para recuperarla.

En cuanto llegamos, una Bella tímida nos dio la bienvenida. Yo sólo me limité a sonreírle, rezando para que no se notara lo nervioso que me encontraba, aunque hasta ese simple gesto me hizo encoger de dolor; me sentía mucho mejor que los días anteriores, pero aún me resentía bastante..

Ella se disculpó, después de preguntarme cómo me encontraba, por no tener una habitación en la parte de abajo, y amablemente me cedió la suya, ya que, según ella, era la más grande y contaba con un baño propio. Así me sentiría más cómodo.

Yo, por supuesto, me negué, pero ella hizo oídos sordos a mi queja y, junto a mi padre, me ayudaron a subir hasta la habitación.

- Espero que estés cómodo - volvió a decirme, mirándome con timidez, una vez que me hube instalado en su cama y mi padre ya se había marchado -. Esto… sacaré algunas cosas del baño para que lo puedas usar sin problema - añadió unos segundos más tarde un tanto incómoda cortando la mirada que se cruzaba con la mía, antes de caminar decidida hacía él.

- Bella…-la llamé antes de que cruzara la puerta del baño-. Gracias por dejar que me quede aquí…- volví a repetirle.

- No hay de que Edward, seguramente… tú hubieses hecho lo mismo… por mí -contestó algo dudosa con el más hermoso de los rubores en sus mejillas.

- No te quepa la menor duda - contesté categóricamente, mirándola con la intensidad propia de esa afirmación. Ella esbozó una pequeña sonrisa y yo me quedé maravillado viéndola. Una extraña tregua se había instalado entre nosotros y esperaba no acabar con ella, me gustaba verla así, sentirla así…- Bella…- volví a llamarla cuando vi que se daba la vuelta de nuevo..

- ¿Sí? - preguntó como respuesta..

- ¿Y.. y Sarah?… - pregunté un poco incómodo. No sabía como volver a tratar el tema con ella, ni siquiera sabía como sentirme aún, pero realmente quería saber -…¿se encuentra mejor? - pregunté finalmente.

Ella me miró apenada - Sarah está con Leah, no quería que te molestase…

- Bella, por favor, no alejes a la niña… de mí - me atreví a pedirle realmente apenado tratando de tragar el nudo que se había formado en mi garganta…

- No te preocupes Edward - contestó dedicándome una pequeña, pero tierna, sonrisa -, más tarde podrás verla; Leah es su cuidadora, ella la recogerá de la guardería y volverá a casa sobre la seis, después de jugar un ratito en el parque -. No negaré que saber que pronto la vería me dejó aliviado, y porqué no decirlo, ansioso por volver a verla…

- ¿Y su bracito, le duele mucho? - pregunté preocupado.

- Es una niña, tiene una gran capacidad para curarse, apenas se queja, aunque los primeros días intentaba quitarse la venda cada dos por tres -comentó luciendo la más linda de las sonrisa, lo que me hizo sonreír a mí también.

- Me alegro que esté bien entonces - dije aliviado dejando caer la cabeza sobre la almohada ya que realmente me sentía agotado..

- Gracias - contestó ella dedicándome otra dulce sonrisa -. Y descansa -sugirió antes de desaparecer por la puerta del baño.

Yo me dejé envolver por el delicado aroma que desprendía sus sábanas. Y aunque se notaba que eran recién cambiadas, parte de su olor se había quedado en ellas. No sé si era por estar envuelto en su aroma, por saber que dormía sobre la misma cama que ella lo hacía, o por el simple hecho de saber que volvería a verla en cuanto despertara, el caso es, que dormí placidamente; hasta me sentía bien cuando unos extraños sonidos me hicieron despertar de un hermoso sueño, donde Bella, Sarah y yo, paseábamos como una familia por los prados de "Treesriver".

- Shsss… no hagas ruido, lo despertarás - oí que alguien cuchicheaba a mi alrededor..

- ¿luele? -. De pronto una vocecita hizo una pregunta un tanto extraña.

- Si, le duele, por eso te has de portar bien.

- ¿Quie neeee? - volvió a preguntar la vocecita alargando graciosamente la ultima "e." Entonces me di cuenta que sólo podía ser ella, mi hija, y que ya había vuelto. Mi corazón saltó de alegría al ser consciente de ello y me debatí entre abrir los ojos y disfrutar viéndola, o esperar realmente a escuchar cual era la respuesta de Bella. Aún no habíamos tenido ocasión de hablar de lo que íbamos hacer con respecto a Sarah y era una muy buena manera de saber cuales eran sus intenciones.

Bella tardó en contestar, o al menos a mí me lo pareció, no negaré que mi corazón esperó ansioso por su respuesta.

- Es… él es… - Bella volvió a pausarse. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no fruncir el entrecejo y descubrirme a mí mismo. -… él es tu papá, Sarah - le contestó finalmente y en ese preciso momento mi corazón dejó de latir totalmente impactado por su respuesta.

- ¿Papá? - preguntó de nuevo y esta vez, el esfuerzo no era sólo por no delatarme, sino por impedir que las lágrimas, que al oírla decir papá me habían brotado de repente, se desbordasen de mi ojos.

- Si, Sarah, él es tu papá, y lo tienes que querer mucho - pude notar como a Bella le temblaba la voz -. Y ahora, señorita, vamos a dejar a tu papá descansar y a darte un baño para que, cuando despierte, te vea bien linda - dijo con una voz más alegre..

- No… pea… echo - balbuceó mi… mi hija. Cada vez que la llamaba así, mi corazón parecía hacerse más grande...Aunque tendría que hacer un curso intensivo sobre el idioma infantil, ya que no tenía ni idea de lo que había dicho.

- No, Sarah, vuelve - oí que le regañaba Bella entre dientes; cuando, de repente, comencé a sentí que la cama se movía por mi lado derecho. De pronto unas pequeñas manitas comenzaron a acariciar mi cara, y de nuevo balbuceó: - Daana..daaana..cuíto a dana aaa anaana - canturreó graciosamente y sentí como me dejaba fuertes besos en mis mejillas.

- No Sarah, lo vas a despertar - le regañó Bella de nuevo entre susurros antes de arrancarla de mi lado - Eres un amor, ¿lo sabías? - oí que le decía a la niña mientras esta reía graciosamente. Estaba completamente seguro que le estaría haciendo cosquillas -, verás como ahora sí se curará - siguió diciéndole y, poco a poco, noté que salían de la habitación.

No podría explicar el mar de emociones que me embargaron cuando sentí los cálidos besos de mi pequeña. Sólo sé que mis ojos se aguaron más de lo que ya lo estaban, y agradecí a Bella que la cogiese rápidamente y, entre risas, la sacara de la habitación; porque no pude aguantar mucho más, antes de que las lágrimas, que hasta ese momento amenazaban en salirse de mis ojos, lo hicieran sin restricción alguna.

Por unos minutos me permití disfrutar de esa sensación y, una vez más, decidí que era lo que quería. Quería sentir cada día los besos de mi pequeña y quería también sentir cada día el amor de su madre. Lo quería y esta vez no se me escaparían.

Poco a poco fui controlando las emociones hasta que al fin decidí abrir los ojos. Un escalofrío me recorrió al ver, con más exactitud, la decoración de la calida habitación. En cada recoveco se respiraba Bella. Su perfume impregnaba todas las paredes, una pequeña bata caía despreocupada sobre un banco que había delante de la cómoda. Sus paredes, de una delicado azul, contrastaban con el blanco de las puertas y el bisillo que cubría la ventana. Al igual que el edredón que había sobre la cama.

Con un poco de esfuerzo me levanté de la cama y, a paso lento, caminé hacía el baño. De nuevo ese embriagante olor a fresas, que desprendía su champú, golpeó mis fosas nasales. Enseguida el recuerdo de mi nariz aspirando ese aroma de su cabello, mientras la hacía mía, me sobrevino. ¡Dios, cómo la estaba echando de menos! y cuánto la necesitaba… Pero no podía precipitarme, tenía que controlar mis deseos si no quería asustarla, había venido a reconquistarla y es lo que pensaba hacer…

Me quedé impresionado al ver mi rostro sobre el espejo. Apenas me había fijado en el hospital que tenía un feo moretón en la parte izquierda de mi cara, y el labio hinchado con una pequeña herida. Pasé mi mano por la parte dañada y recordé las manitas de mi hija presionando ese mismo lugar.

- ¿Edward? - Oí de pronto la voz de Bella llamándome desde la habitación.

- Estoy en el baño -contesté levantando un poco la voz para que me oyese, lo que provoco que un latigazo de dolor me azotase el costado. ¡Maldita sea! Maldije para mí. Tenía a la mujer que amaba justo a lado y no podía ni siquiera hablar sin encogerme de dolor. Me resentí frustrado.

- Edward, ¿estás bien? - volvió a preguntar más cercana a la puerta y con cierta preocupación en la voz..

- Si, Bella… solo estoy usando el baño -contesté con más tranquilidad…

Tras hacer mis necesidades y lavarme los dientes con un cepillo nuevo que encontré, salí de él.

Bella esperaba mirando por la ventana. Me atreví a carraspear para llamar su atención, ya que parecía estar muy interesada mirando hacia…¿mi casa?

- Creo que tu vecino te va a dar más trabajo del que pensabas - le bromeé para así partir el hielo.

Ella se volvió y sus ojos parecieron brillar más de lo que lo habían hecho estos últimos días…

-Me has asustado, no me di cuenta de que habías salido…¿De verdad te encuentras bien?, debiste llamarme…- dijo con una mueca de preocupación al ver que tenía una mano en el costado.

Yo no pude evitar sonreír ante su propuesta - ¿De verdad hubieses preferido que te llamase Bella? - le pregunté divertido masajeándome el costado para aliviar el dolor.

Ella pareció pensar en ello hasta que abrió los ojos de par en par - Esto… bueno, supongo que ha sido mejor así - dijo poniéndose más roja que un tomate, y yo adorando verla de nuevo así..

- No te preocupes, me encuentro mucho mejor, gracias -. Le contesté; y era cierto, aunque caminaba con alguna dificultad, y si me excedía hablando o riendo, siempre acababa sintiendo un dolor punzante..

-Me alegra saberlo - dijo manteniendo la distancia entre nosotros. Por un momento, nos quedamos los dos en silencio, sin saber que decir ni que hacer. - Esto… venia por si necesitabas algo - dijo rompiendo el silencio un minuto después...

- No, no te preocupes, estoy bien, no necesito nada - le contesté aún de pié en mi sitio. Realmente tenía ganas de acortar esa maldita distancia que nos separaba, pero tenía que ir paso a paso y ya había dado uno agigantado estando allí, con ellas…

- No es ninguna molestia Edward, además, tienes que tomarte la medicación - dijo atreviéndose a moverse y a venir donde yo estaba -. Y vuelve a la cama, el doctor dijo que tenías que tener reposo absoluto -. Siguió diciendo, y esta vez, su mano tomó la mía provocando en el acto que una corriente eléctrica fluyera por ella hasta, de nuevo, hacer que mi corazón palpitase frenético.

- Gracias Bella… - volví a decirle tirando de su mano para que parara su paso y me mirara. Ella lo hizo frunciendo el entrecejo, extrañada por mi reacción -. Oí lo que le dijiste a la niña… Yo… yo…- vergonzosamente mis ojos comenzaron a humedecerse - … No sabes lo que ha significado para mí que le digas que yo soy su padre - confesé finalmente viendo como sus ojos comenzaban a brillar cristalinos, como supongo lo estarían los míos.

Ella, por un momento, pareció pensarse lo que me iba a contestar. No dejaba de mirar mis ojos, como queriendo ver algo más en ellos y finalmente sonrió débilmente provocando que una lágrima traicionera corriese por su mejilla..

Yo no pude evitar alargar mi mano y recogerla, atreviéndome a acariciarla de paso. Pero entonce ella volvió a fruncí el entrecejo apenada..

- No quiero que confundas las cosas, Edward - contestó de repente llevando su mano a la mía y deteniendo mi caricia. Volvió a fijar sus ojos en los míos, que no pudieron evitar lucir apenados por su reacción -. Ven, vuelve a la cama, si vamos hablar, al menos que estés descansando -. Me sugirió y tirando de nuevo de mi mano me llevó hasta ella y me invitó a meterme en la cama.

No negaré que me había decepcionado un poco, pero no podía precipitarme, así que, aunque doliéndome en el alma ese: " No quiero que confundas las cosas"; decidí meterme en la cama y escucharla. Era mejor saber a lo que me enfrentaba.

-Por favor, siéntate aquí -. Me atreví a pedirle señalando un lado de la cama, al menos, quería sentirla cerca. Ella miró el lugar que señalaba y pareció pensárselo bastante, aunque finalmente y para alegría mía, decidió hacerlo.

- Edward, quiero que te quede claro una cosa, si he decido decirle a Sarah la verdad, no ha sido por ti, sino por ella… - Comenzó diciendo, y aunque me dolió oírlo, podía llegar a entenderla.

- Durante estos días que has estado en el hospital… - prosiguió apartando la mirada de mí y enfocándola hacia la ventana -, me he estado debatiendo en qué hacer - dijo antes de volver a clavar su vista en mí -, y ya que lo sabes, no me parece justo para Sarah que crezca sin saber quién es su padre. Se lo que es crecer sin uno - confesó bajando la mirada a sus manos que se retorcían la una con la otra, en una señal inequívoca de su nerviosismo.

Pude ver una mueca de tristeza en su cara y en ese momento me sentí realmente mal por ella. Yo había sido el que había recibido todo el amor de su padre mientras ella no lo tenía.

- Sólo espero no haberme equivocado, Edward - siguió diciendo mirando de nuevo hacia mí -. Espero que te comportes como tal. Pero eso no significa que nosotros seamos pareja - dijo atravesándome el alma -… no lo confundas. Sé que tarde o temprano volverás a Atlanta, y espero , que no olvides que dejas a una hija aquí - me dijo con seriedad.

- No pienso volver sin ustedes, Bella - le confesé de nuevo-. No pienso hacerlo…

- Edward…- pronunció mi nombre con cansancio - no insistas, no ves que nosotros no sabemos hacernos otra cosa que daño.

- No, no es cierto, lo que mejor sabemos hacer… es el amor - le contesté sin apartar un ápice mi mirada de ella. Haciéndole sentir la verdad de esa afirmación…

-El sexo no es lo único importante en una pareja Edward, y te recuerdo, que sólo lo hemos hecho dos veces - me contestó mostrando ese peculiar sonrojo que tanto amaba en ella…

- No era sexo para mí, yo siempre te he amado Bella, yo te hacía el amor…

- Sabes que no es cierto, puede que la primera vez, pero la segunda…- dejó la frase inconclusa..

Cerré los ojos apesadumbrado al oír el reproche que iba implícito en sus palabras. Pero era cierto, aquella vez, en su casa, había sido de puro despecho, pura necesidad; pero también impulsado por ese amor irracional al que me tenía sometido…- Puede que al principio sólo fuese por despecho Bella, pero mi cuerpo por entero te pertenece, aún odiándote, no puede dejar de amarte, ni mucho menos desearte.

- Nos hemos dañado mucho, Edward, no…no me siento segura y ahora más que nunca he de cuidar en hacer bien las cosas - me contestó.

- ¿Y qué es para ti hacer bien las cosas Bella, estar con un hombre que no controla sus impulsos y es capaz de golpearte? - le dije incapaz de controlar la rabia por lo ocurrido.

- Jake no quiso hacerme daño, él…

- El te golpeó, ¿y si Sarah hubiese estado despierta?, no le importó en lo absoluto…

- Tampoco a ti - me rebatió.

- Yo no tuve opción, Bella, sólo trataba de defenderme…

- Eres igual de temperamental, Edward, no puedes culparlo sólo a él…¿a qué vino decirle que yo era la madre de tu hija? - me reprochó..

- Porque lo eres, y porque no soporto verlo contigo, porque me duele pensar que lo besas, que lo abrazas, cuando esos besos y esos abrazos me pertenecen a mí…- le contesté furioso y eso hizo que me encogiera de nuevo por el dolor…

- Edward…- Susurró apenada y acercándose a mí acarició la mano que me había llevado al costado. - Lo siento, no puedes ponerte así, será mejor que lo dejemos para otro momento…

- No…no… espera - le pedí haciendo una mueca de dolor mientras agarraba su mano para impedir que se alejara… - No te vayas, por favor - le pedí cansado, dejando caer mi cabeza sobre el cabecero. Cerré los ojos intentando encontrar las palabras adecuada mientras seguía sujetando su mano -. Bella, lamento mucho haber dicho eso, sé que lo provoqué, pero entiende que para mí no es fácil verte con él, ni siquiera verte con alguien que no sea yo… Te he amado toda mi vida, no puedes pedirme que borre mis sentimientos, ¿de verdad piensas que no lo intenté en esos años en los que no regresé a la hacienda? - le pregunté, de pronto sus ojos que parecían perdidos en un punto indeterminado, volvieron su atención a mí -. Lo intenté Bella, durante esos seis años intenté dejar tu recuerdo en un rincón de mi corazón, pero cada noche, a pesar de mis esfuerzos por que tu recuerdo no me atormentase, mis sueños te devolvían a mí, y cada mañana mi primer pensamiento era para mi dulce salvajita… - Me di cuenta que el que la llamase así, provocó alguna emoción en ella, seguramente los mismo recuerdos que yo almacenaba en mi memoria..

- Edward…

- Bella, si es tiempo lo que necesitas para darte cuenta que lo nuestro si puede ser... Yo te daré todo el que necesites, pero por favor, no te cierres, no nos condenes a los dos o mejor dicho a los tres, a la desdicha por el temor de que no pueda resultar.

- Edward, yo no…

- Shhhsss - siseé poniendo un dedo sobre su labios-. No digas nada Bella, no ahora, sé que estás resentida, sé que no me porté bien contigo, que te insulté, que te traté duramente cuando pensaba que eras…. - ella cerró los ojos y de nuevo una lágrima corrió por su mejilla. Lo sabía, sabía que eso era lo que realmente la frenaba y lo entendía.. - Déjame demostrarte que no soy ese hombre Bella, déjame demostrarte que soy el mismo Edward que conociste cuando tenías diecisiete años, déjame demostrarte que soy merecedor de tu amor y que seré el mejor padre que pudieras desear para Sarah..

- Yo..- dijo con el labio tembloroso..

- Sólo déjame demostrártelo - le dije esforzándome para inclinarme y llevar mis manos de manera que acunara su rostro-. Déjame Bella…- y acortando la distancia la besé en la mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios, pero sin llegar a ellos; le iba a demostrar que me ganaría de nuevo sus besos que no los volvería a robar sin su permiso…

Noté como ella cerraba los ojos, a los dos nos latía el corazón casi al unísono, y por un momento, me permití disfrutar de esta cercanía. - Sólo déjame demostrártelo - volví a susurrarle antes de darle otro beso más en ese mismo lugar para después separarme y quedarme totalmente embrujado de sus hermosos ojos..

- ¿Sin presiones? - dijo apenas con un hilo de voz…

- Sin presiones -. Le contesté aún sin dejar de acariciar sus mejillas con mis manos..

- ¿Sin jugarretas? - volvió a preguntándome con los ojos entrecerrados …

Yo sonreí ante su pedido - Eso no te lo puedo prometer, no pararé hasta hacer que te mueras de nuevo por mí…- le contesté sinceramente intentando reprimir mi sonrisa pero que seguro era la de un depredador ante de divertirse con su presa..

- Edward…- dijo haciendo un gracioso mohín antes de golpearme suavemente el hombro, lo que me hizo protestar…- Aiisss… lo siento, lo siento - se disculpó rápidamente cuando vio que me quejaba. Pero antes de que se diera cuenta la atraje hacía mí y la abracé. No podía resistirme más a sentir su cuerpo pegado al mío, aunque sólo fuese en un inocente abrazo… Y aunque al principio ella se tensó, poco a poco fue dejándose llevar y me permitió abrazarla, incluso sentí como sus manos se apoyaban delicadamente sobre mi espalda, lo que me hizo estremecer.

- Te quiero Bella - le susurré enterrando mi cara entre sus cabello -. Y pienso luchar por ti hasta que me quede el último aliento - le aseguré atreviéndome a dejar un beso cerca de su oído, aspirado de su aroma para impregnarme de él..

- Edward…- oí que me decía un ratito después - dijiste que sin presiones - me regañó y no pude evitar sonreír sobre su cuello. Era cierto, a esto se le podría llamar presión, pero antes de separarme de ella, no pude evitar darle un nuevo beso.

- No te arrepentirás…- le dije cuando me separé de ella..

- No empieces, así me presionas - me contestó levantándose de la cama.. - así que… si no quieres empezar con mal pie, no lo vuelva hacer - me regañó…

- Esta bien, lo siento, pero no me arrepiento, no sabes cuanto lo necesitaba - le confesé. Ella se mordió el labio para evitar mostrar una sonrisa y negó divertida la cabeza.

- No sé que voy hacer contigo - murmuró mirándome intensamente…

- Hombre, yo tengo varias sugerencias pero no creo….

De pronto un almohadón impidió que terminara la frase provocándome otra mueca de dolor..

- Eres una… pésima… enfermera, ¿lo sabías? - le dije bromeando pero con cierta dificultad por su repentino ataque.

- Y tú un paciente de lo peor. Me voy antes de que me provoque echarte somníferos en tus comidas para tenerte tranquilito…- dijo divertida antes de abandonar la habitación…

- ¡Ah….no serás capaz! - le dije lo más alto que pude o que el maldito dolor me dejaba..

- ¡No me tientes, Cullen! - le oí gritar ente risas mientras caminaba por el pasillo.

Aunque aún no me sentía seguro de ella, al menos, había conseguido que me dejara abrazarla; ese era un gran paso y me sentía verdaderamente feliz por ese avance. Sonreí mirando al techo sólo de pensar que, pronto, podría abrazarla siempre que quisiera, y como un tonto enamorado que era..suspiré antes de acomodarme, deseando que este maldito dolor, que me impedía moverme libremente, desapareciese.

Por un rato me permití pensar en lo ocurrido. Pero tenía que dejar de hacerlo si no quería volverme loco, y encima, postrado en la cama sin poder hacer otra cosa; aunque, esos minutos me bastaron para visualizar los momentos que pretendía pasar con ella, planificando así mis próximos movimientos…

- ¿ Te duele? -preguntó de pronto Bella provocando que la mirara un tanto sobresaltado, ya que estaba sumergido en mis pensamientos..

- Ah, no… sólo un poco - le confesé intentando incorporarme para que pudiera dejar sobre mis piernas una bandeja que traía con algo de comida.

- Tómate esto, te sentará bien después de tantos días - dijo dejando la bandeja y acomodándome un almohadón - ¿Así mejor? - me preguntó con una tímida sonrisa.

- Mucho mejor, gracia - le contesté mirándola con intensidad. Ella se mordió el labio pero en ellos podía ver una sutil sonrisa, lo que me hizo sonreír satisfecho antes de probar la sopa…- ¡Mmmnn, esto está exquisito! - exclamé sinceramente.

- Me alegra que te guste -dijo ella mirándome divertida - Toma, has de tomarte esto - me pasó un vaso donde había vertido el contenido de un sobre - esto hará que te sientas mejor.

- Gracias Bella, la verdad que te agradezco todo lo que…

- Calla y no agradezcas más, lo hago con gusto… Edward - dijo de pronto sonrojándose.

- Es cierto, si estuviera en mi casa, seguramente ni comería - le confesé y ella sonrió negando con la cabeza.

- En eso te doy la razón, los hombres sois pésimos…- De pronto unos pasitos interrumpió su contestación..

- Mami, mia ta doto - dijo de pronto mi hija entrando a la habitación.

- A ver mi amor, ¿qué se te ha roto? - le preguntó ella cogiendo una pequeña muñeca que traía en sus manitas. No pude evitar quedarme mirándola totalmente emocionado. Estaba tan preciosa en ese pijamita de princesas y con sus zapatillitas de conejitos, que no pude evitar quedarme embelesado mirándola..

- Vamos Sarah, saluda, no seas mal educada - le regaño Bella al ver como yo la miraba..

- Hola…¿luele? - volvió a preguntarme mi princesita mirándome con curiosidad, sí, eso es en lo que se estaba convirtiendo, en mi princesita.

- No, alguien me hizo el "Sana, sana, culito de rana" y se me ha quitado - le dije exagerando mi alegría.

- ¡Ohh io io…io iche! - contestó ella saltando de alegría. Sus ojos centelleaban de la emoción y yo no pude evitar quedar fascinado, se veía tan pequeña y graciosa. Bella comenzó a sonreír ampliamente, sólo pendiente a los gestos de su pequeña. Y no era para menos, yo mismo no podía dejar de mirarla fascinado…

- Pues gracias, mi pequeña princesa - le dije y una chispa de alegría se dibujó en sus ojos, Bella pasó la mirada hacia mí y en ella también vi esa chispa. Estaba claro que la una dependía de las emociones de la otra. Y no sabía hasta que extremo me sentía feliz de que Bella me hubiese dado una hija…

- ¿Queee..eee? - preguntó de pronto mirando curiosa hacia mi plato de sopa.

- Sarah, no molestes - le regañó la madre cuando la pequeña intentaba trepar por la cama…

- Sopa, ¿quieres? - le pregunté y ella comenzó a asentir con la cabeza frenéticamente, lo que me hizo reír.

- Oh, no Edward, ella tiene su sopa abajo - me regañó esta vez a mí..

- Vamos Bella, déjame que disfrute un poquito de ella - le pedí con una mirada suplicante..

Sarah, ajena a lo que nosotros hablábamos, consiguió subir a la cama y antes de que nos diéramos cuenta ya la tenía pegada a mí. No pude evitar aspirar ese aroma a bebé tan dulce que emanaba y cerré los ojos para concentrarme en el, asegurándome que mi cerebro registraba ese olor, como el de mí hija; y después, sonriéndole, la acomodé entre mis brazos y le di una cucharadita..

-¡Dicooooo! - exclamó ella y de nuevo me hizo reír. Era tan divertida escucharla balbuceando esas palabrejas, que me podría llevar horas sólo oyéndolas. Y así, entre cucharada y cucharada, balbuceo y balbuceo, disfrute de los primeros momentos con mi hija como su padre. Con la felicidad añadida de que también Bella compartía nuestros juegos.

- Ahora si, diablillo, despídete que has de dormir - dijo después de un buen rato que Sarah trataba de darme de comer la sopa a mí, poniéndome de paso perdido..

- No, omi noo - dijo frunciendo el ceño. Yo no pude evitar sonreír al ver como protestaba, como su cara hacía los mismos gestos que la madre y seguía fascinándome más de cada descubrimiento que iba haciendo.

- Ah no, señorita, no empecemos otra vez, a dormir, y a tu cuna - le regañó Bella tratando de cogerla, pero ella comenzó a gatear sobre la cama al lado opuesto de donde venia la madre y yo no puede evitar reírme al verlas a las dos como perro y gato, aunque con una Sarah que gritaba y reía cada vez que la madre se acercaba.

Finalmente Bella la atrapó y fue cuando mi pequeña dejó de reír para comenzar a poner un pucherito..

- Bella, déjala un ratito más, no ves que va a llorar - le dije mortificado de ver sus ojitos aguados mirándome como el gato de Shrek.

- Ay por Dios, Edward, como le des todo lo que quiera cada vez que te ponga esa cara, ya te digo yo que serás un pésimo padre - me regañó Bella..

- Pero…es que no te da penita - le contesté…

- Esta brujita viene haciéndome estas escenitas desde que tuvo seis meses, te aseguro que sus caras ya no tienen ese efecto en mí. Y te aconsejo que vayas acostumbrándote, esta diablilla sabrá darte las vuelta - me aconsejó y entonces mi pequeña volvió a balbucea entre lágrimas:

- Echo, echo - y comenzó a removerse entre los brazos de su madre mientras me tiraba los brazos a mí. No negaré que esa reacción me cogió de sorpresa, aunque no me emocionó menos por eso.

- Esta bien, un beso y a la cama, ¿de acuerdo? -. Le advirtió Bella acercándola a mí.

Y así, con un nuevo beso de mi princesa y un gracias de parte de Bella, por lo que supuse, fue jugar un rato con la pequeña; me despedí de ellas deseando que llegara pronto un nuevo día en el que pudiera disfrutar de nuevo de ellas.

Continuará…


N/A. No me digáis que este Edward no es un amor...si es que...ains..me tiene suspirando. Pobre Bella, me da que resistirse será muy dificil con semejante enfermo...jajajajjaja y mi pequeñita, definitivamente Bella tiene perdida la batalla con estos dos...a ver cuanto más puede negarse a seguir sus propios deseos...

En fin mis niñas que espero que os haya gustado y os agradezco infinitamente vuestro apoyo, especialmente a:

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange ; Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu; SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17; Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen ; anita cullen;Andy'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso; Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife; Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker; Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN y Valeria. Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Ah! y el hecho de que haya distinguido con negritas y normal, eso sólo para que os sea más fácil reconoceros, si quereis, no porque haga distinción.

Gracias preciosas, os agradezco en el alma el tiempo que me dedicáis en cada comentario tanto los rr como lo pm. Es muy emocionante leeros, de verdad que cada uno de ellos se gana una sonrisa de mi parte y hoy en día, donde todo son preocupaciones y estres, creedme... es un soplo de aire fresco...Os adoro.

Valeria, guapa, no tienes cuenta no te pude contestar, me alegra saber que te han gustado las historia, solo si me lo hacéis saber a traves de los rr, es que tengo conciencia de quien verdaderamente está disfrutando de la historia. Gracias por tomarte la molestia y me alegra conocerte...

Aprovecho para daros la bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.

Gracias tambien a todas las que me añadís a favoritos y alertas, espero no defraudaros..

En fin mis niñas, ahora si os dejo. Un beso enorme a todas, especialmente a mis reques, que soportáis mis devarios cada noche.

Prepararos para el próximo chicas ...¡ahhhh!os aseguro que ocurren cosas que no nos dejará indeferentes... ¬¬ yo misma me odio por dejaros así ...jajajajaja, miento, lo paso pipa. Hasta el domingo...¡Feliz finde a todas! y ¡Feliz !

Besitos.

/(^_^)\saraes.