Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
¡Hola preciosas !... Uff, logré subir capi...ha costado , eh!
Bueno mis niñas, ya quedáis avisadas,
os dejo con el 10º capi, no todo lo que parece es lo que pasa...
¡Disfrutadlo!
;)
Secreto de una traición.
Capítulo X
Los siguientes tres días sucedieron de manera similar...
Sarah apenas aparecía por casa hasta las seis de la tarde, y Bella, ella continuó cuidando de mí, aunque sólo fueron esas pocas ocasiones las que tuve el placer de su compañía; el resto, y por culpa de la medicación que me tenía sedado casi todo el tiempo, me la pasé durmiendo.
Ya me sentía cansado de estar en esa cama; los dolores habían remitido casi en su totalidad, apenas cuando hacía un movimiento brusco, o me entraba un repentino ataque de tos, que me volvía a encoger. ¡Maldita silla! No había sido tanto las patadas que Jacob me propinó, sino el fuerte golpe que me di contra la silla que quedó tirada por el suelo, la que me produjo esta dolorosa lesión.
- Buenos días, ¿cómo amaneciste? - preguntó Bella con una tímida sonrisa y esa melodiosa voz que conseguía activar todos mis sentidos.
Si tímida, así podría clasificar que era nuestra nueva relación. Ella, el tiempo que permanecía junto a mí, mantenía la distancias y la notaba tímida, lo que en cierta manera me satisfacía. Ya no la sentía enojada, enfadada, decepcionada, y esperaba volver a ganarme ese sitio que una vez tuve en su corazón.
- Buenos días, Bella. Bien… he amanecido de maravilla - le contesté. Y no era mentira. Apenas me había resentido al desperezarme algo que me hizo sentir genial.
- Toma, ya apenas te quedan un par de días de medicación - me dijo alargando su mano con una de las tantas pastillas que había estado tomando.
- Ya estoy cansado de tomarlas, me siento mucho mejor - protesté.
- Pero… si dejas de tomar el tratamiento… - me regañó.
- Bella, por favor, estoy bien, si paso un día más en esta cama, acabaré padeciendo de espalda - le contesté y ella negó con la cabeza intentando reprimir una sonrisa.
- Está bien, pero déjame ver como tienes el golpe - me pidió y yo, con una sonrisa de oreja a oreja, subí mi camiseta exponiéndole la parte del costado donde me había dado el golpe.
No pude evitar que una de las esquinas de mi boca se elevara divertida al ver como ella se quedaba por mas tiempo del debido mirándome hasta que, tratando de divertirme un poco, carraspeé para llamar su atención…
- ¿Algún problema? - le pregunté, y como era costumbre, un hermoso rubor cubrió sus mejillas al sentirse pillada.
- Ah…no no…- contestó atropelladamente - Ya apenas es un moratón amarillento - dijo intentando poner cara de asco pero que a leguas se veía que era forzado.
- Ves, ya me siento mucho mejor, enfermera - le contesté regalándole una de esas sonrisas que sabía que le gustaba, ya que siempre se mordía el labio como respuesta. Y una vez más volvió hacerlo. Yo no pude evitar sentirme feliz en mi interior, no le era indiferente, aunque ella tratara de ocultarlo -. Además, ya me muevo con más libertad, ¡mira! - le pedí mientras, con un poquitín de esfuerzo, me levantaba de la cama.
Ella estaba pendiente a todos y cada uno de mis movimientos,sin apartar su mirada, pero como si su mente estuviera en otro lugar, tan absorta estaba, que cuando se fue a dar cuenta, estaba frente a ella, demasiado cerca, tan cerca, que podía sentir el calor que desprendía.
- Ves, ya estoy mucho mejor, ¿crees que podría salir ya de esta habitación, o me quieres tener escondido en ella para siempre?- le susurré y ella dio un respingo hacia tras, no se había dado cuenta de nuestra cercanía
- Edward, no….esto… claro que no…- contestó con cierta dificultad lo que me hizo sonreír. - Si ya te sientes mejor, podrías bajar….
- Esa es una gran idea, además, así podré disfrutar de Sarah sin tener que tenerla en la habitación - le contesté feliz y realmente me apetecía mucho.
-De acuerdo, entonces, te serviré el desayuno en el salón…
- ¡Oh, fantástico!, aunque…- me quedé pensativo por un momento - no tengo nada de ropa. Sólo el pijama…¿crees que podrías…? -dejé la pregunta en el aire, aunque se había establecido esa tregua entre nosotros, aún no me sentía del todo confiado y no quería forzarla a nada.
- Tranquilo, si quieres, iré a por algo de ropa, si vas ha estar por la casa, mejor vestido - dijo esa última parte casi en un susurro.
- Gracias, Bella. No sé que hubiese hecho sin ti estos días - le confesé y no pude evitar que mi cuerpo diera un paso y se acercara de nuevo a ella.
Enseguida noté que se tensaba, aunque no podría descifrar si era por disgusto, o porque mi cercanía la perturbaba. Pero mi cuerpo se iba hacia el de ella como si de un imán se tratase y sintiendo como su respiración se agitaba, notablemente expectante y temerosa a la vez, me incliné y besé con delicadeza su mejilla, cerrando los ojos para retener la sensación que la suave textura de su piel, en contacto con mis labios, me producía.
Ella se quedó inmóvil, sólo su respiración agitada la delataba, pero no quise abusar y enseguida me separé.
Ella sonrió nerviosamente y trató de quitar la mirada enfocando hacia la habitación..
- Ah… yo… no, no hay de que - contestó, de nuevo con la voz entrecortada y temblorosa. Yo no puede evitar quedarme mirándola embelesado. Cada día me parecía más hermosa, increíblemente más hermosa aún; cada sonrojo, cada sonrisa, cada mirada furtiva que le pillaba, me hacía latir el corazón a mil por hora. Pero me obligaba a estar tranquilo, aún no era el momento adecuado -. Ve a darte una ducha entonces, yo mientras tanto, buscaré algo de ropa…¿Qué prefieres? -preguntó y eso corto el hilo de mis pensamientos
- Ah…pues, algo cómodo, creo que podrás encontrar sin dificultad la ropa de deporte - le sugerí. De pronto me percaté de algo que me avergonzó en el acto. ¡Dios!, cómo iba a pedirle eso…
-Edward, ¿te encuentras bien? - me preguntó de pronto -. Te has puesto rojo - volvió a decir para vergüenza mía. No recuerdo la última vez que me avergoncé, ¡por Dios! Iba a parecer una nenita frente a ella…- ¿Edward? - volvió a pregunta viendo que yo no contestaba.
Carraspeé tratando de aclarar mi garganta - Esto… verás Bella, yo… necesitaría también que…- Dios, que difícil era esto, sólo era ropa interior ¡joder! - ah… no te importaría traerme también…
Gracias a Dios ella pareció darse cuenta de la situación y no hizo otra cosa que sonreír, de hecho parece que le hizo bastante gracia, porque a la sonrisa le siguió una risa, que trató de ocultar mordiéndose el labio, pero que al final, y supongo que viendo la cara que tenía, acabó terminando en carcajada.
Yo al principio me sentí avergonzado, pero era tan lindo verla reír al fin así, que no pude más que unirme a ella y acabamos los dos riéndonos como tontos..
- No me lo puedo creer, Edward,¡te has avergonzado! - dijo burlándose de mí, y aunque un mínima parte de mí se molestaba por eso, la verdad es que me encantaba verla así…
- No es fácil pedirle a una chica que te traiga la ropa interior -. Le confesé en el mismo tono distendido.
- No te preocupes, Edward, ya he visto tu ropa interior y te la he lavado - me susurró eso último como si fuera una confidencia.
-¡Dios Bella!, no tenias por que molestarte, yo… no…
- Vamos Edward, acaso crees que te iba a tener en mi casa sin calzoncillos, ¡vas tú listo! - me contestó de lo más divertida lo que me hizo sentir mejor, avergonzado, pero mejor.
-Ahí en el cajón te puse un par de ellos,¡anda, entra a la ducha ya! -dijo mientras comenzaba a caminar hacia la puerta-. Ah.. No olvides de ponerte la crema, ¿de acuerdo? -Me recordó. Y yo sólo pude asentir-. Vuelvo enseguida. -Y tras despedirse con un movimiento casi inapreciable de la mano, salió por la puerta dejándome allí medio azorado pero sin duda divertido.
Con buen humor me metí a la ducha y dejé que los chorros me despejaran y desentumecieran. Hoy daría un paseo por el jardín, necesitaba estirar las piernas y aunque el día estaba húmedo, tenía necesidad de respirar aire fresco.
Cuando me hube lavado bien, salí de la habitación en busca de unos de mis boxer.
- Edward, ¿puedo pasar...? -preguntó Bella desde el otro lado de la puerta.
No negaré que al oírla me sobrecogí. Aún estaba desnudo, sólo envuelto en una pequeña toalla; pero la idea de que me viese así no tardó en llegar a mi cabeza y no pude evitar decirle que entrara…
- Edward, tomas tus…..-entró diciendo hasta quedarse callada de pronto..
- Bella, ¿ocurre algo? - le pregunté en un tono inocente mientras caminaba hacia la mesilla donde estaba mi ropa interior, secándome el pelo con otra toalla..
-Yo…tú…¡estás desnudo! - dijo con un tono de voz algo más alto, lo que me hizo sonreír.
- No lo estoy - le contradije mientras abría el cajón y cogía uno de mis boxer. ¿Cómo me había dado tanta vergüenza pedir que me los trajese y en cambió no me importaba airéalos divertidamente delante de ella?
- ¡Oh Edward, si que lo estás , por Dios, tápate! - me pidió tratando de darse la vuelta..
Yo no pude evitar reír sonoramente, ahora la avergonzada era ella, y como me gustaba verla así. - Vamos Bella, no estás viendo nada de lo que no hayas visto antes - le dije para picarla…
-Yo… yo… no… ahhh…¡Toma, tu ropa, cuando estés presentable, bajas! - me dijo pero antes de irse volvió a fijar sus ojos en mí. Yo la miraba divertido y no pude evitar elevar una ceja al ver que permanecía unos segundos parada con el pomo de la puerta en la mano.
-Puedes quedarte si quieres, ¿eh? - la piqué nuevamente.
- Ahhh, eres….- pero dejó la frase sin terminar y casi atravesándome con la mirada cerró la puerta tras ella.
Una vez más reí a carcajadas. Hacía mucho que no reía así y hasta eso se lo debía a ella.. Con rapidez, aún sintiendo cierta molestia, me vestí y salí para poder encontrarme nuevamente con mi salvajita… Dios quiera que no hubiese estropeado nuevamente las cosas…
El inconfundible aroma del café me dio la bienvenida nada mas bajar las escalera. Me sentía pletórico, apenas había sentido una pequeñísima molestia al bajarla y eso no significaba otra cosa que ya podía hacer mi vida normal. Aunque, por otra parte, no sería adecuado seguir en esta casa, lo que en cierta manera me entristeció.
Caminé siguiendo el olor hasta llegar a la cocina. Bella permanecía de espaldas a mí, con un pantalón baquero bastante desgastado y una camiseta anudada a un lado; reí al verla, nadie pensaría que fuera una responsable madre con esas pintas juveniles. Su cabello, recogido en una improvisada coleta con algunos mechones sueltos, le aportaba ese aire salvaje; ahí estaba mi pequeña salvajita, no la chica con el pelo recogido y ese pulcro uniforme, que con seriedad y autoridad, corregía a su pequeña. Exhalé lentamente intentando reprimir mi deseo de ir hasta ella y…
- ¿Edward? - su voz de pronto rompió el hilo de mis pensamientos. Enfoqué mis ojos de nuevo en ella. Se había girado advertida seguramente por ese suspiro traicionero que salió de mis labios segundos antes..-. ¿Qué haces ahí? - preguntó mirándome con una expresión indescifrable. Cómo si se alegrara y al mismo tiempo, temiera…
Yo no pude evitar dejar volar la imaginación y visualizar, aunque sólo fuera en mi mente, lo que tanto había soñado.
- ¿Sabes? -contesté si apartar mi mirada de ella-, no te imaginas cuantas veces he soñado con esto… -le confesé. Ella frunció un poco el entrecejo.
- ¿Con qué? - preguntó. Su voz sonó algo precavida.
- Con bajar después de haber descansado placidamente toda la noche… -dije mientras caminaba lentamente hacía ella, sin apartar un ápice mis ojos de los suyos que me miraban con cierta inquietud -… y encontrarte a ti en la cocina preparando el desayuno -. Seguí diciendo mientras la distancia entre nosotros cada vez se hacía más corta.
- Edward…-Mi nombre salió de sus labios a modo de advertencia, pero susurrado con una notable carga de anticipación…
- Si Bella… -continué diciendo haciendo caso omiso a su advertencia, sólo impulsado por ese sueño que, tantas veces, había escenificado en mi mente -, y acercarme a ti mientras tú me regalas una de esas hermosas sonrisas que adornan tu cara… -Inmediatamente un sutil rubor coloreó sus mejillas, sus pupilas oscilaban tratando de leerme, pero su respiración la delataba tanto como a mí- …y cuando llego a ti…-Nuestros cuerpos ya podían notar la cercanía entre nosotros -…llevar mis manos a tu delicada cintura… -Mis manos hicieron justo lo que iba diciendo y ella seguía presa de mi mirada, al igual que yo lo estaba de ella-… para atraerte a mí…-Con suavidad la rodeé delicadamente y la atraje, de la misma forma que le estaba diciendo; inmediatamente mi corazón se paró espectante mientras podía sentir su pecho rozar una y otra vez contra el mío a consecuencia de su agitada respiración-… y besar tus labios -y mis labios rozaron los suyos-, lentamente -susurré sobre sus labios rozándolos una vez más-, saboreándote…-Y una vez más presioné mis labios con los suyos apretando, inevitablemente, mi agarre en su cintura provocando que su cuerpo y el mío se pegaran completamente. Y me dejé llevar perdido en ese mar de sensaciones que sus delicados labios me proporcionaban.
Ella no se resistió, dejó que me deleitara con la candidez de sus labios, lo que me regocijó, hasta que el estridente sonido del timbre de la puerta nos devolvió a la realidad, y tras separarse de mí con un empujón, se pasó la mano nerviosa por los cabellos y se giró dándome la espalda..
- No hagas eso, por favor, no vuelvas a hacer eso -susurró. Su voz parecía dolida, triste.
- Bella…-susurré su nombre sintiendo como mil dagas se clavaban en mi pecho…- yo… lo siento…
- Dijiste que no presionarías -Me recordó aún sin girarse. El timbre volvió a sonar con intensidad, lo que la hizo mirar por encima de su hombro a la vez que a mi me hizo mirar hacia ese lugar con rabia-. No hagas que me arrepienta de esto, Edward -me advirtió de nuevo volviéndose con más seguridad y mirarme retadora antes de pasar por mi lado camino de la puerta.
- Lo siento…-me disculpé, pero en mi interior saltaba de alegría, ella no se apartó, mi voz la indujo a recibirme y eso, a pesar de odiar a la persona que había interrumpido este mágico momento, me hizo sentir sumamente feliz…
- Jake…- Oí que dijo Bella con una voz ahogada. Inmediatamente me envaré. Salí de la cocina y apunto estaba de llegar a la altura de ella, cuando Bella, intuyéndome, me atravesó con una mirada de advertencia, obligando a parar mi paso antes de ver como ella salía de la casa cerrando la puerta tras de sí…
Cerré los ojos a la par que mis manos formaron dos puños apretados. Sentí la ira recorrer cada una de mis venas activando en mi ese sentimiento de alerta. El aire salió por mi nariz con fuerza, aunque traté de relajarme; no podía permitir que hubiese otro enfrentamiento entre nosotros, no con ella delante, no la expondría ni una sola vez más.
Pero aún así me sentía ansioso. Caminé hasta llegar a la ventana desde donde podía verlos. El hablaba inquieto, en su rostro se reflejaba un deje de temor; Bella permanecía callada, con los brazos cruzados abrazándose y su mirada fija en el suelo. Lo escuchaba, pero notaba su ansiedad. De vez en cuando la veía mirar de reojo hacia la casa. Estaba completamente seguro que temía que saliese en cualquier momento, pero me obligué a permanecer ahí, en silencio.
- Bella, tienes que perdonarme yo nunca quise hacerte daño -oí que él le pedía mientras ella se abrazaba con más fuerza…
- No Jake, esto no lo puedo permitir - le contestó ella, mirándolo por primera vez a los ojos.
- Bella… no puedes acabar con lo nuestro así, tienes que creerme, no volverá a suceder, me siento avergonzado -le decía y trató de acariciar su cara pero Bella retrocedió- . No lo entiendo Bella… cómo hemos llegado a esto -Jake parecía estar perdiendo la paciencia -Quién es él en tu vida Bella, ¡por dios!, eras una zombi cuando llegaste aquí, ¿me niegas qué era por él? -oírlo me hizo apretar aún más mis puños. Dolía saber todo lo que la había hecho sufrir. Ella lo encaró al oírlo.
-No lo hagas más difícil Jake, por favor… yo…no…
- No puedes terminar así conmigo Bella, piensa en Sarah…
Bella se envaró al oírlo -Es en ella en quien pienso, Jake -casi le escupió con desprecio -, no quiero ni imaginar que perdieras los estribos delante de mi hija- Le reprochó con ira.
-Bella…cómo me dices algo así…-susurró Jake negando con la cabeza -. Sabes que adoro a Sarah como si fuera mi hija…
- Sarah ya tiene un padre -Le corrigió ella taladrándole con la mirada. - Y te recuerdo que lo has mandado al hospital, ¿cómo fuiste capaz? -Volvió a reprocharle.
- Bella, los celos me cegaron, yo…él…
- No hay excusa…
- Y cómo querías que reaccionara. Bella, me llevó casi cinco meses conseguir que salieras conmigo… y ahora viene éste y suspiras sólo al verlo… ¿Acaso piensas que no noté cómo tu trato conmigo era más distante desde que él apareció? Soy un hombre Bella, y eras mi novia…- le reprochó esta vez él.
- Jacke…- Bella suspiró su nombre entristecida. La conocía, y sabia que eso la haría sentir culpable.
- No Bella, no hay excusa para mi comportamiento y no sabes cuánto me arrepiento, pero ese hombre me provocó. ¿Por qué no me dijiste que él era el padre de Sarah? - volvió a reprocharle…
- Es mi vida Jake, tú no sabes nada….
- Bella, es que no ves que él no te hará feliz - volvió a remeter de nuevo. Una vez más apreté mis puños, estaba haciendo un esfuerzo por no salir y llevármela de allí.
- No he dicho que lo vaya a ser -le respondió ella mirándolo entristecida. Y Dolió, esa seguridad en ella me dolió… - Pero tú no sabes nada, no tienes derecho…
- Lo tenía. ¡Maldita sea, Bella!, lo tenía, ¡eres mi novia! -volvió a reprocharle llevando sus manos a los brazos de Bella….
Inmediatamente me aparté de la ventana con intención de terminar con esto, pero entonces la voz de Bella me sorprendió…
- No Jake, no… no lo soy, no pienso ser la novia de alguien que no es capaz de controlar sus impulsos y es capaz de hacerme daño…
Yo me quedé petrificado con el pomo de la puerta en la mano. ¿Estaba terminado con él?
- Bella…- su voz sonó como un lamento -. No me puedes hacer esto..
- Jake, por favor, no lo hagas más difícil, no puedo seguir con esto, y no es sólo por lo que ha pasado -le dijo mirándolo apenada - a parte de lo que ha ocurrido, yo te quiero, y te debo mucho… -cerré los ojos tratando de digerir lo que ella le decía - …pero no te amo - le confesó y yo dejé escapar el aire que inconscientemente había retenido en mis pulmones - y se que nunca lo haré. Yo….yo… siempre lo he amado a él.
Mi corazón comenzó a latir furioso bajo mi pecho, lo había confesado, me amaba, y eso significaba que me iba a dar otra oportunidad. Volví a obligarme a permanecer quieto, sin intervenir, aunque me moría por ir hacia ella y abrazarla fuerte, tratando de trasmitirle con ese abrazo lo feliz que me sentía de oírla…
- Entonces, ya es un hecho, vas a volver con él - dijo con un deje derrotado…
- No, no es un hecho…
- Vamos Bella, si hasta lo tienes en tu casa, ¿ya lo metiste en tu cama? - le preguntó despectivamente y eso hizo que de nuevo me tensara.
- Voy hacer como que no he escuchado eso Jacob, por el cariño que te tengo, voy hacer como que no lo he oído -le respondió ella dolida- Por favor, márchate - le pidió con la voz temblorosa..
- No sabes cuanto lo siento Bella…
-Jake..- su nombre lo pronunció en un susurró apenado..
- De verdad que lo siento, sé que yo te hubiese hecho feliz..-le dijo y el silencio se hizo entre ellos.
Volví a cerrar los ojos, tratando de calmar mi impaciencia, estos momentos me estaban pareciendo agónicos… quería que se fuera, que se alejara… y sin poder soportar más la inquietud, volví a asomarme por la ventana en el momento justo para verlo subir al coche patrulla…
Pero ella permaneció allí, viéndolo, apenada, lo que me hizo sentir mal. No iba a ser tan fácil como pensaba, el ver como ella lloraba silenciosamente me hizo sentir un pellizco en el corazón…
Cuando el coche arrancó y se perdió de vista, fue cuando vi que Bella se giraba y su rostro entristecido me sorprendió. De pronto sus ojos se clavaron en los míos; me había sorprendido espiándola y ver como ella fruncía su mirada en una mueca de decepción y de dolor, me desarmó.
Me aparté de la ventana en el justo momento en el que ella atravesó la puerta, caminó hasta el centro de la sala en silencio, y se paró sin llegar a volverse una vez allí.
-No sé hasta donde has oído, pero no pienses que esto cambia las cosas entre nosotros -dijo antes de mirar hacia las escaleras tratando de borrar las lágrimas de su rostro-. Tienes café en la cocina, sírvete lo que te apetezca, yo…yo… tengo cosas que hacer arriba -. Y sin más corrió escaleras arriba dejándome totalmente desconcertado.
El resto del día Bella permaneció en el cuarto que ocupaba desde que yo estaba allí. En un par de ocasiones me acerqué, y me dejó apanado saber que ella estaba llorando. ¿Tanto le dolía haberlo dejado? Un sensación angustiante se me formó en la boca del estomago ante esa idea. Estaba confundido. Había dicho que me amaba, pero …¿por qué entonces?
Volví a bajar incapaz de soportar oírla llorar. Me cerré la sudadera hasta arriba y salí al patio. Ya comenzaba a caer la tarde y el aire del otoño era bastante fresco. Sarah estaba por llegar, mis ojos otearon el final de la calle por si la veía llegar, aunque en el fondo, deseaba que no lo hiciera, me dolía en el alma que Bella se estuviese sintiendo así, y no quería que nuestra pequeña la viese llorar.
Caminé pateando toda piedrecilla que fui encontrándome en el camino; no sabía que hacer, todo había cambiando repentinamente. Cerré los ojos evocando los recuerdos de ese beso que disfruté en la mañana. No pude evitar el sollozo que pugnaba por salir de mi garganta ante ese recuerdo. Es lo que más deseaba, sentirla así, sentir que podía acercarme a ella y saciarme al fin de sus besos, tantos besos perdidos a los largos de todos estos años. Di una fuerte patada a una piedra de pura frustración. No quería seguir siendo el responsable de sus lágrimas.
Sin apenas darme cuenta me encontraba pegado a la valla que separaba su jardín de mi jardín. Ese jardín que había soñado que ella arreglara, a su gusto, al igual que la casa. Todo esto era por y para ella. Pero cada vez era más dolorosa su resistencia. ¿A caso era cierto que sólo sabíamos hacernos daño?
No pude evitar mirar hacia la ventana de su habitación, pero que ahora no lo era.. No iba a encontrarla ahí. Tenía que salir de allí, pensé que era una gran oportunidad para un acercamiento entre nosotros, pero estaba claro que ella no confiaba en mí. Y no la culpaba.
Respiré profundamente tratando de calmar la pesadumbre que se había instalado en mi pecho. No solo me separaba de ella, ahora también lo hacía de mi hija, pero tenía que dar el paso. Si permanecía más tiempo bajo su techo, al final nos haríamos más daño.
Con una decisión tomada volví sobre mis pasos y me adentré en la casa; subí con decisión los escalones tratando de aguantar esas punzadas de dolor que aún me resentían; me paré frente a su puerta, y tras tomar nuevamente aire, la golpeé…
- Bella, ¿puedo pasar…?
Por unos segundos sólo hubo silencio como respuesta..
- Bella, yo… necesito decirte algo, ¿puedo pasar? - insistí.
De pronto sentí que abrían la puerta; Bella apareció tras ella con claras señales de haber llorado, pero de haber tratado de disimularlo también… Me sentí culpable por ello; no era así como esperaba que terminar el día, pero no podía seguir viéndola en ese estado…
- ¿Necesitas algo? -preguntó apenas con un hilo de voz…
- No…yo… - mi corazón retumbaba en mi pecho ansioso, no quería hacerlo, realmente odiaba verme obligado hacerlo, pero sabia que era lo que ella necesitaba…-, ya me siento mucho mejor, creo que voy a volver a casa -conseguí decirle aunque sentía que era algo contra lo que realmente luchaba…
- ¿Te …te vas? - su voz sonó entristecida.
- No quiero seguir siendo una molestia, Bella; al fin de cuenta, ya me siento bien… así puedes recuperar tu cuarto… y… tu vida…- le dije rompiéndome por dentro pero aparentando ser fuerte…
- Pe pero… aún necesitas…
- No te preocupes… yo podré, sólo una cosa… - me pausé para mirar sus ojos, quería volver a perderme en ellos aunque fuese por última vez-, espero que no te moleste si vengo a visitar a Sarah -le pedí realmente entristecido.
- Cla… claro…- contestó ella, su voz a penas fue un susurro. Cerré los ojos al escucharla. Me estaba dejando marchar y aunque me estaba destrozando por dentro, tenia la pequeña esperanza de que esto la hiciera reaccionar…
- Gracias por todo...- conseguí decir trangando el nudo que se había formado en mi garganta -.. estaré ahí al lado por si me necesitas -. Le susurré. Ella permaneció callada, ni siquiera me aguantaba la mirada, podía notar su respiración notablemente agitada como si para ella también estuviese siendo doloroso, hasta que finalmente giré sobre mis talones incapaz de soportarlo más y, con el alma hecha pedazos nuevamente, caminé hasta el cuarto para recoger mis cosas…
Continuará…
N/A. (Noe asoma cabizbaja y se pone delante dispuesta a recibir todas las tortas que merece saraes ¬¬, a ésta no se le ha ocurrido otra que empujarla para que saliese por ella... será cobarde ¬¬ , pero antes , aclara su garganta y mira al frente con ojos asustados) Hola.. ( dice con la voz temblorosa) ahhh, yo...esto...( se retuerce las manos y empieza a sudar , lo está pasando mal la pobre,eh...) sólo os pido un poquito de compasión..( mira hacia el lado derecho y saraes la mira sonriendo perversamente, la pobre traga en seco y vuelve a mirar al frente,) os aseguro que el próximo no tendréis las ganas de asesinarla que tengo yo ahora mismo ¬¬ ( dice achicando los ojos por un momento en señal de rebeldia), pero aunque es doloroso verlo partir, entender lo que supone todo esto para ella. No odiéis a mi pobre Bella porque se sienta mal al herir a alguien que sabe que la quiere, a pesar de su arranque, y que la ha ayudado en todo, incluso mucho antes de declarle su amor. Quedaros con que la sola voz de Edward la hizo entregarse al beso sin poder evitarlo, tiene que ser perturbador saber que la persona que mas daño te ha hecho, es también quien más poder tiene sobre ti, sobre tus emociones ( Noe vuelve a tragar y mira de nuevo al lado , saraes esta vez la mira compasivamente, incluso asiente agradecida por la aclaracion) En fin mis niñas que ha pesar del final, espero que os haya gustado y recordad, no todo lo que parece es lo que puede que suceda. Os agradezco infinitamente vuestro apoyo, especialmente a:
Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange ; Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu; SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17; Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen ; anita cullen;Andy'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso; Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife; Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker; Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 y a YOLANDA DORADO. Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Ah! y el hecho de que haya distinguido con negritas y normal, eso sólo para que os sea más fácil reconoceros, si quereis, no porque haga distinción.
Gracias preciosas, os agradezco en el alma el tiempo que me dedicáis en cada comentario y lamento muchisimo la tardanza en contestaros.
Valeria, adriana, ainara, Pulytas; os agradezco vuestro comentario pero al no tener cuenta no puedo contestaros, gracias , sois unos soles...
Yolanda Dorado; no sabes cuánto me alegra verte por aquí, gracias por tus hermosas palabras y por considerar esta historia a la altura de otras grandes historias, entre ellas La chica del rincón, que...no sé si te has dado cuenta, pero es una de mis historias..ajajajjajajaa, y sabes por qué me alegro más, porque el rr que me dejaste en la chica es uno de los rr que más me han conmovido y emocionado, tanto, que cada vez que lo leo no puedo evitar que me salten lágrimas y no pude evitar compartirlo con mis reques. Gracias Yolanda, gracias por darme ahora la oportunidad de agradecertelo. El honor es mio por contar con una lectora como tú. Como ves, si leí esas hermosas palabras y lo he hecho en más de una ocasión. Un beso preciosa.
Aprovecho para daros la bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.
Gracias tambien a todas las que me añadís a favoritos y alertas, espero no defraudaros..
Y ahora si mis niñas, os dejo. Un beso enorme a todas, especialmente a mis reques, a ver si consigo subir al club hoy.
Y prepararos para el próximo chicas ...AW ...os aseguro que será muy emotivo y muy hermoso. Ya, ya veréis... ¡Feliz comiezo de semana a todas! y !Dios!, morí viendo amanecer y muero por verla de nuevo, ¿alguien se apunta? jajajajajajjaja
Besitos.
/(^_^)\saraes.
