Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
Hola mis niñas. Antes que nada queria pediros disculpas por no haber contestado los rr, pero me ha resultado practicamente imposible, he tenido problemas de conexión en casa y el trabajo en la ofi ha sido a tope, imposible desde aquí también.. lo lamento, realmente me gusta al menos agradeceros y porque no decirlo, es la manera que tengo de estar en contacto con vosotras , algo que me encanta, pero no dudéis que los he leido, y me alegra muchísimo que os haya gustado a pesar de su final; y para que veáis que no soy tan mala, aunque empuje a mi pobre Noe para que de la cara por mí...(saraes pestañea) aquí os dejo con este capi, que espero os encante.
Que sepáis que estoy en estos momentos robando tiempo a mi trabajo para poder publicar, ya que no me fio de hacerlo desde casa... espero que no me coja mi marijefe ¬¬
¡Disfrutadlo!
;)
Secreto de una traición.
Capítulo XI..
De nuevo el destino me daba otro revés, cómo podían haber cambiado las cosas tan repentinamente; apenas hacía unas horas, mi mente proyectaba tenerla de nuevo entre mis brazos, no había duda de que habíamos avanzado. ¡Dejó que la besara! Si ese maldito estúpido no hubiese aparecido…
Pero de nada servía pensar en eso ahora. Terminé de meter todo en la bolsa que Bella había traído y miré una vez más la habitación. De nuevo el corazón se me apretujó en un puño; ¿por qué? ¿por qué siempre tenía que suceder igual? Tomé la foto de mi hija que estaba sobre la mesita de noche, y después de mirarla por un tiempo, decidí llevármela.
- Edward…- su voz me sorprendió y me giré para mirarla, apoyada del marco de la puerta -, no… no te vayas, por favor, aún necesitas…
-Ssshhh -Me acerqué a ella y la hice callar-. No digas nada Bella, esto es lo mejor…
-Pero…- Por un momento vi en sus ojos un deje de desesperación, ¿de verdad no quería que me fuera? Pero tenía que ser fuerte.
-Bella…- suspiré acunando su rostro, sus ojos, de nuevo, me miraron cubiertos de lágrimas-, tú aún no lo tienes claro, desconfías de mí, y aunque me duele, lo entiendo -sus ojos seguían mirándome entristecidos, sus manos, temblorosas, subieron a hacia las mías que rodeaban su rostro, y presionó sobre ellas.
- Yo…
-Shhh…-la hice callar una vez más-. No hace falta decir nada, sólo recuerda que te amo, y que mi vida sin ti no tiene sentido, yo estaré esperando por ti Bella.
-Edward…-mi nombre se escapó de entre sus labios, tembloroso…
- Será mejor que me marche, no quiero que Sarah me vea salir…-dije con la voz estrangulada-. ¿Te importa…? -pregunté mostrándole el retrato de mi hija. Ella lo miró y ya no pudo reprimir las lágrimas. También me estaba costando, quería abrazarla, quería decirle que ya todo había acabado, que me tenía a mí, pero sabía que ella, aunque me amase, aún tenía que recuperar su confianza en mí. Y es a lo que estaba dispuesto.
-No, llévatela…-susurró y trató de volver la cara para que no la viera llorar-. Edward, si te sientes mal, yo…
-Tranquila, estaré bien, y… podré venir a jugar con Sarah, ¿verdad?
Ella volvió a mirarme con los ojos colmados de lágrimas.¡Dios! dolía tanto verla así, que no pude reprimirme y la atraje hacía mí.
- Necesitas este tiempo Bella, he venido a por ti, pero si es eso lo que necesitas, te lo daré, aunque…- volví a separarme para poder mirarla a los ojos; unos ojos que me miraban tristes, reflejando una gran lucha interna-, piensa en nosotros Bella, no nos niegues esta última oportunidad para ser felices -Ella dejó escapar el aire entrecortado mientras trataba de limpiarse las lágrimas-. Es cierto que nos hemos hecho daño, pero esas semanas fueron las semanas más felices de mi vida, y sólo por eso, ha merecido la pena todo este sufrimiento -. Le aseguré antes de besar su frente.
- Gracias…-musitó sin separarse de mí, incluso sentí como sus manos se agarraban delicadamente de mi cintura mientras yo acariciaba sus mejillas. Sabía que ella tenía una batalla interna, sabía que me amaba, pero también sabía que le había hecho mucho daño y aún necesitaba curar su herida, necesitaba confiar de nuevo en mi.
- Llevaré las cosas a casa antes de que Sarah regrese, si no te importa, más tarde vendré para estar un ratito con ella…
- Claro, por favor, hazlo - me pidió en un susurro. Yo cerré nuevamente los ojos y la besé de nuevo. Mis labios se negaban en dejar su piel, aunque fuese la de su frente. Pero era hora de marcharme, más duro sería despedirme de mi pequeña…
Con un gran esfuerzo, me separé, tomé mi bolsa, y la miré de nuevo para sonreírle, tristemente. Ella permaneció inmóvil, con los ojos aguados, su respiración agitada y su ceño fruncido, mirándome con tal tristeza, que hasta me sentía culpable, pero, aunque me costó horrores, salí escaleras abajo…
Iba cruzando el salón, tratando de llegar a casa lo antes posible, cuando la puerta se abrió y de inmediato un torbellino pequeñito entró de lo más jubilosa..
-Code lea, quelo juga con mi papi..-gritaba mi pequeña que aún no me había visto. El alma se me hizo pedazo al oírla, "mi papi"; ya mi pequeña me decía "papi." Estos días que habíamos compartido juegos en la cama, mientras me recuperaba, hizo que ella comenzara a llamarme así. Yo permanecí petrificado en medio de la sala con la bolsa en la mano..
Entonces fue cuando ella se dio cuenta y corrió hacia mí con los brazos extendidos..
-Papi, papi, enio..- dijo llegando hasta mí. Yo dejé caer la bolsa y la cogí en brazos, apretándola fuerte contra mi pecho.
- Hola preciosa…-conseguí decir tragando el nudo que tenía en la garganta antes de besar su mejilla. Sus bracitos rodearon mi cuello y me abrazó con fuerza. Mis ojos comenzaron a picar al sentir su agarre y no pude más que apretarla fuerte contra mí, sintiendo como mi cuerpo parecía querer explotar de emoción, pero al mismo tiempo de pena…
- Quelo juga, amo juga…- comenzó a gritar entusiasmada separándose lo suficiente para mirarme mientras se removía ansiosa y feliz entre mis brazos.
De pronto, escucharla decir eso me desarmó, cómo iba a decirle que me tenía que marchar. No, no podía, no aún… - Claro princesa, pero antes ve a dar un beso a mamá -le dije al ver que Bella había llegado, y con los ojos rojos, nos miraba entristecida.
-¡Mamí! - gritó al verla y corriendo extendió sus brazos hacia ella…
- Hola mi niña, que bueno que llegaste -le susurró ella abrazándola fuerte cuando la cogió y dándose las dos un sonoro beso en los labios, amaba ver esa imagen, ver cuanto ellas se amaban, pero de pronto mi pequeña se separó…
- ¿Po qué lloda?- le preguntó, cuando al separarse, ella se fijó en los ojos enrojecidos de Bella..
- No, si no lloro - le contestó ella, pero Sarah no pareció muy conforme y en sus labios apareció una mueca, un pequeño pucherito. Mi corazón se paralizó al verla, con solo ver los ojos de la madre, ya estaba afectada, ahora sería incluso más doloroso dejarla..
- Si, si lloda - dijo con el labio tembloroso - ¿papi po qué lloda? -se giró para mirarme con sus enormes ojos humedecidos. Hice un gran esfuerzo para evitar que de mis propios ojos comenzaran a brotar lágrimas, pero ella, llevó los suyos hacia mis pies y enfocó la bolsa…
En ese momento mi corazón se partió. Inmediatamente sus ojos volvieron a los míos, temerosos, interrogativos. ¿Cómo alguien tan pequeño podía demostrar tantos sentimientos con su mirada? Y definitivamente me destrozó..
- ¿Ti va? - preguntó con esa bocecita triste, esperando ansiosa que le dijera que no…
- Sarah, mi pequeña, yo…sólo voy…
- Ti va…-su labio comenzó a temblar más, mi corazón se apretujó más aún y Bella no podía contener la lágrimas intentando mirar hacía otro lado…
- Sólo voy a casa, princesa- le contesté llegando de nuevo hasta ella y tomándola en los brazos. Caminé con ella, que no dejaba de mirarme con los ojos entristecidos, y llegué hasta la ventana que daba hacia mi casa -. ¿Ves esa casa de ahí? -le dije señalándola -, pues ahí vive papá, y tu podrás venir siempre que quieras -sus ojos, por un momento, miró hacia la casa y de nuevo a mí.
-No ti vaya…-dijo de pronto y de su pechito salió un sollozo - no ti vaya papi, no ti vaya…-su voz se convirtió en un llanto y sus brazos rodearon mi cuello con fuerza, como si así impidiera que me marcharse. Un sollozo ahogado brotó de mi labios. ¡Dios!, que difícil estaba siendo…
- Sarah, mi amor - oí que decía Bella detrás de mí…- Papi sólo irá a dejar las bolsa y a dormir, pero cenará con nosotras, ¿verdad papi? - preguntó mirándome esta vez a mi con los ojos suplicantes.
- Claro mi amor, papi vendrá a cenar y lo haremos juntos, ¿quieres cenar sentada a mi lado? - le pregunté, su llanto se fue calmando y con los ojos rojitos, que me partía el alma verlos, me miró.
- ¿No ti va? -volvió a preguntar…
- No preciosa, sólo dormiré allá, tengo que trabajar y mamá tiene que recuperar su cuarto, pero te prometo, que estaré aquí siempre.
-¿No ti va unca?
- No - le volví a contestar con una sonrisa. Parecía increíble, apenas hacía una semana que había descubierto que tenía una hija, y ahora, me partía el alma solo de saber que no estaría con ella bajo el mismo techo…- Hagamos una cosa, que te parece si tú y yo vamos a casa, dejamos la bolsa y luego regresamos a jugar -miré a Bella mientras se lo decía buscando su aprobación, una que ella aceptó asintiendo con la cabeza..
- ¿Puelo…puelo mamí?- comenzó a preguntar ansiosa sonriendo como al principio. No pude evitar sentirme mejor al ver lo rápido y con que facilidad los niños se recuperaban.
- Claro que puedes cielo, pero no molestes a papá y no hagas ninguna travesura…
- ¡chhhiiiii!-gritó comenzando a saltar en mis brazos. Yo sonreí al verla -, amo a tu cacha- decía entusiasmada.
- Gracias - gesticulé mirando hacía Bella, ella me miraban con disculpa, pero yo me sentía en el fondo tan feliz de saber que al menos cenaría con ellas, que no pude evitar llevar mi mano a su mejilla y acariciarla..- Volveremos enseguida, así te puedo ayudar a preparar la cena…
Ella sonrió tímidamente y yo le correspondí.
- Amo, amo…quelo ve tu cachaa- comenzó a apremiarme mi hija y Bella sonrió más ampliamente negando con la cabeza.
- Esta bien, diablillo, vayamos a casa para regresar, que tienes que tomar tu baño - le dije y tomando la bolsa con un mano y en el otro brazo cargando a mi hija, me dirigí hacia la puerta…
- No seas trasto Sarah, no toques nada - le recomendó Bella antes de que saliera por la puerta. Yo sonreí al ver el temor en su voz… pero yo tendría cuidado; en casa había aún muchas latas de pintura y cosas que podían hacerle daño así que, sólo dejaría la bolsa, le enseñaría la casa para que se fuera familiarizando y volvería con ella para que jugáramos un ratito antes de la cena…
-¡Ohh! - exclamó mi pequeña dibujando una graciosa "O" con sus rosados labios al entrar en la casa, mirando con curiosidad hacia todos los lados…- ¡dande!- volvió a decir, bueno, a balbucear, aunque, en estos días había comprobado que "dande" para ella era ser grande, reí divertido al oírla, de hecho, me divertía muchísimo oyendo como se esforzaba por hacerse entender.
- ¿Te gusta? - le pregunté dejándola en el suelo para, sin quitarle ojo de encima, registrara toda la casa a su antojo.
- ¡Chiiii, mi usta!- gritó entusiasma correteando, moviendo graciosamente su culito respingón a causa de su pañal, rodeando cada mueble, subiéndose al sofá, para luego nerviosamente y entre risas, bajar corriendo para sentarse en los sillones, para después correr hacia la cocina y, entre grititos y risitas, miraba, tocaba, se sentaba en todos los sitios. Yo la seguía varios pasos por detrás, sin poder borrar mi sonrisa al verla, ¡era tan preciosa y tan graciosa! Que mi corazón palpitó orgulloso de que fuera mía, mi hija.
- Vamos Sarah, veamos la parte de arriba, ¿te gustaría elegir tu habitación? -le pregunté tomándola en brazos, para subir con ella..
- ¿Ción?- pregunto llevando sus manos a mi cara para que la mirase, con esos ojos tan vivaces.. - ¿io chion aquí?- reí al oirla, ¡Dios! Podría llevarme todo el día oyéndola…
- Claro, esta es nuestra casa también, cuando necesites dormir aquí, tendrás tu propia habitación - le traté de explicar, aunque estaba seguro que ella no entendía ni una palabra. Solo se removía entusiasmada pidiéndome que la dejara en el suelo nada más llegar a la parte de arriba….
- Papí papi…miaa…. - dijo al entra en la habitación que justo quedaba frente a la mía.
- ¿Te gusta esta? - le pregunté cuando vi como ella trataba de subirse al banco de mampostería que había bajo el ventanal.
- ¡Chiiii!- gritó entusiasmada, caminé hacia ella y la ayudé a sentarse-. Peoo, nai cama- dijo entristecida.
Yo sonreí e hice que se pusiera de pie sobre el banco, me incliné poniéndome a su altura y la miré divertido. - Mañana mismo pintaré esta habitación y en cuanto esté seca, iremos juntos a comprar tu habitación, ¿te gustaría? - le pregunté, inmediatamente sus ojos se abrieron de par en par y una gran sonrisa se dibujó en su preciosa cara.
- ¡Chiii, chiiii…!.-volvió a gritar y sus brazos rodearon mi cuello nuevamente, abrazándome con toda la fuerza que esos pequeños bracitos podían ejercer. Yo no tardé en rodear su cuerpecito atrayéndola para abrazarla y perderme sumergido en el delicado olor a bebé que desprendía.
- Edward, Sarah…- Oí de pronto la voz de Bella en la parte de abajo…
Enseguida mi corazón comenzó a latir frenéticamente, Bella estaba en mi casa, o mejor dicho, en la que sería nuestra casa cuando ella decidiera aceptarme de nuevo en su vida…
- ¡Estamos arriba Bella, ven sube! - le grité y mi pequeña comenzó a llamarla a pleno pulmón..
-¡ Aquí mamí, adiba en mi cion! - gritaba entre risas, provocando las mías…
En pocos minutos Bella aparecía en la puerta de la habitación.
- Humm… estabais tardando y ….- comenzó a decir mirando a su alrededor..
- Miaaaa mamí, mi cion…- le dijo Sarah que había bajado del banco y corría, de nuevo meneando graciosamente su traserito, hasta tomar la mano de Bella y arrastrarla dentro de la habitación..
- ¿Tu habitación? - preguntó mirándome directamente, con una mirada de interrogación..
- Es mi casa, y ella es mi hija, es lógico que tenga su propia habitación en ella , ¿no? -contesté encogiéndome de hombros…
- Cla…Claro…- dijo ella, pero en su voz había un deje de tristeza. ¿Qué estaría pasando por su cabecita para que se sintiese así?
- Bella, sabes lo que pienso con respecto a nosotros -caminé hacia ella pero mantuve una distancia prudencial- así que, algún día, espero que juntos podamos disfrutar de esta casa. Y esta será la habitación de mi princesa - dije esta vez revolviendo su cabello sobre su cabecita… Ella miró hacía mí y sonrió feliz..
- ¡Y amo a ompa mi cama!- le dijo esta vez Sarah, con esa vocecita que te hacia sonreír en el acto…-, ¡io y papi!-gritó de nuevo entusiasmada.
-Y mamá también puede venir, ¿si quiere?-añadí mirándola esta vez a ella… Inmediatamente un sonrojo apareció en sus mejillas.
- Chiiii, mami…ompa mi cama…quelo una cadoza…pichecha - seguía balbuceando, de nuevo reí al oírla, era para comérsela… Bella también la miró y sonrió.
- Umm, ya veremos - contestó pero sin dejar de sonreírle-. La verdad que la casa es hermosa, Edward, y te está quedando muy bien -añadió caminando hacia el interior y pasando la mano por la puerta del armario, el único mueble que permanecía en esa habitación.
- Gracias, me alegra que te guste, aunque aún le falta la decoración, pintarla, mañana comenzaré con la habitación de Sarah - dije mirando a mi princesa que de nuevo se había separado y asomaba la cabecita al interior del baño.
- Miaaa mami, hay dandeeeeee - su voz era de puro asombro.. - bañeda dandeeee- repitió. Bella miró hacía mí sin poder evitar la sonrisa al oírla.
- Creo que va a querer estar más aquí que en casa -dijo divertida pero sin darse cuenta, que ese simple comentario me había llegado a alma. Y más, que lo dijese con tranquilidad, sin celos, sino como lo más normal del mundo, como si ella misma también lo prefiriese.
- Bueno, al menos intentaré que ella y… tú… os sintáis a gusto aquí..- le dije sinceramente, y ella, mordiéndose el labio, bajó la mirada hacia el suelo tratando de reprimir una sonrisa. Mi corazón palpitó emocionado ante esa pequeña pero grata reacción.
- Ehh..creo que será mejor que volvamos a casa, he dejado la cena a medio preparar…
- Claro -contesté y después de sacar a Sarah del borde de la bañera, colocándomela en el hombro como un saquito de patatas, divertido por el gorgoteo feliz de su risa, caminamos de regreso hacía la casa de Bella.
- Papí, amo…- tiraba mi hija de mi mano para que la siguiese al salón. Yo miré con disculpa a Bella y ella sonrió y asintió antes de dirigirse directamente a la cocina.
- Y entonces, Blancanieves y el Príncipe cabalgaron felices prometiendo volver… Y colorín colorado….
-¡El tento abao!- gritó ella emocionada para cerrar la historia. De nuevo rompí en carcajadas al oírla. Tenerla ahí, sobre mi regazo, recostada sobre mi pecho mientras le leía el cuento y ella, como si yo no entendiera, me iba señalando con su dedito los dibujos, intentando, a su manera, explicarme lo que yo le leía, me inflamaba el corazón. Definitivamente la sangre tiraba, era increíble; si alguien me hubiese dicho que esto ocurriría de la noche a la mañana, le diría claramente que era imposible; pero aquí estaba yo, con mi pequeña princesa entre mis brazos, colmándome con su delicado y tierno aroma, sintiendo su pequeñito cuerpo acurrucarse entre mis brazos, relajada, tranquila, como si fuera lo más normal del mundo. ¿Se habría comportado igual con Jacob?, esa duda hizo que mi corazón se apretujase. Pero, aunque no dudaba que mi hija hubiese sido cariñosa con él, estaba casi seguro que lo que sentía hacía mí era más poderoso. Al igual que yo lo sentía por ella…
- Edward, ya la cena está preparada -dijo de pronto Bella sacándome de mis pensamientos-.¿Te encuentras bien?-inquirió, supuse que mi cara denotaría mi preocupación por la relación que Sarah y Jacob tenían..
- No, estoy bien - le contesté dedicándole una sonrisa.
- Esta bien entonces. ¡Vamos señorita! Usted debe de tomar su papilla - dijo esta vez mirando hacia Sarah que seguía mirando el cuento..
- Io quelo chachicha - dijo tan tranquila cerrando el cuento de golpe.
- No empecemos Sarah, no puedes comer eso todo los días, la cremita de calabacín te va a encantar- le reprendió Bella tomándola en los brazos..
-Nou nou nou quelo, ¡chachicha!- determinó frunciendo el ceño. Yo traté de reprimir la sonrisa, en estos días que había compartido con ellas, había sido testigo de las batallas que Bella tenía que combatir a la hora, tanto de la comida, como del baño e incluso el sueño. Mi pequeña Sarah podía ser la niñas más adorable del mundo, pero…creo que un poco de mi genio sacó. Lo que me hizo sentirme orgulloso, para desgracia de Bella…
- No empecemos muchachita, vamos, Edward por favor, sentémonos a la mesa.
- Claro - contesté levantándome y colocando el cuento de nuevo en su sitio, para después seguirla hasta la cocina.
Hoy era el primer día que cenaría con ellas abajo, durante mi estancia aquí siempre lo hice en mi habitación, aún con ellas como compañía, pero… hacerlo alrededor de una mesa como una verdadera familia, era algo que me tenía sumamente emocionado..
Después de una ardua batalla para conseguir que Sarah se sentara en su trona, ya que se empeñaba en cenar en mis brazos, Bella apartó la comida para todos. De primero crema de calabacín, como a la pequeña, que por cierto estaba exquisita. Aunque, a Sarah no le pareció lo mismo y se la pasó protestando, escupiendo y golpeando con su cucharilla la crema. Para desesperación de Bella que en más de una ocasión tuvo que reprenderla. Ahí, y ejerciendo por primera vez como padre, llamé la atención de Sarah que se quedó entristecida cuando, con cara seria, le reñí por hacer volar la comida por los aires… Aunque me partió el alma ver como ella se sorprendió y permaneció por un tiempo callada intentando reprimir un pucherito, ver la cara de aprobación de Bella me hizo sentir mejor, al fin de cuenta, aunque en la medida de lo posible trataba a Sarah con todo mi ternura, era bueno que supiera que había cosas que no le iba a tolerar.
Después de unos minutos de silencio angustioso por parte de mi pequeña, que me partía el corazón, me miró con los ojos colmaditos de lágrimas y me preguntó:
-¿No quele mi? - y dejó que su pucherito se hiciera más notable. Ahí si me vine abajo.
- Claro que te quiero princesa -le contesté levantándome y tomando una servilleta comencé a limpiarle su carita, que tenía manchada de crema hasta las cejas - Pero no puedes hacer eso mi niña, mamá y papá se ponen tristes, además, mamá te preparó tu cremita con mucho amor - de pronto mi pequeña buscó a su mamá con la mirada y al verla, comenzó a llorar…
-Voy ome..-decía sollozando.
- Ya, mi amor, ya deja de llorar, no pasa nada ¿verdad mamá?
- Claro cielo, pero has de comer tu cremita, sino no podrás hacerte grande cómo Philip - le dijo ella y yo inmediatamente fruncí mi ceño.
- ¿Philip? - pregunté no muy seguro de querer saber. Bella se mordió el labio tratando de reprimir la sonrisa y negó con la cabeza…
- Es un amiguito de su guarde, Edward…
-¿Y por qué un amiguito, no podía ser una amiguita? - la vena celosa y protectora comenzaba a salir a flote; Bella, adivinando lo que pasaba por mi cabeza, no pudo reprimir una sonrisa…
-Edward, no crees que es demasiado pronto para que empieces a preocuparte por los chicos -dijo de lo más divertida. Yo la miré con el ceño fruncido y ella amplió la sonrisa lo que finalmente me relajó…
- Hum…- murmuré pensativo-, quiero yo conocer a ese tal Philip - dije de lo más firme.
- ¡Oh, por dios! No me lo puedo creer - dijo ella negando de nuevo la cabeza - Ay Sarah, tremendo padre celoso que te sacaste -siguió diciendo divertida mientras se levantaba retirando los platos de la crema para llevarlos al fregadero..
Sarah nos miraba entretenida por nuestro cruce de palabras, y eso me bastó para volver a centrarme en ella.
- ¿Qué te parece si te lo da papá? - sus ojos de inmediato brillaron entusiasmados.
- ¡Chiii..!- contestó con un movimiento frenético de la cabeza.
Y así, mientras Bella servía el segundo plato, que consistía en un filete de ternera con puré de patatas, yo, entre avioncito viene y avioncito va, conseguí que Sarah comiese la mitad de su crema.
Cuando Bella volvió con los nuevos platos, le dio un trozo de pan a Sarah para que se entretuviese mientras nosotros dábamos cuenta a ese segundo plato, y por un momento todo fue perfecto.
-Esto está delicioso, Bella - la halagué mientras me llevaba un buen trozo de filete a la boca. Ella sonrió y me dio las gracias.
-Io quelo chete - dijo Sarah tratando que le diéramos un trozo de carne, sonreí al ver que apenas tenia cuatro dientecitos en su boquita.
- No puedes comer eso Sarah - le contestó su madre con paciencia…
- ¿Siempre es así? - pregunté divertido mientras veía como la baba le chorreaba por su boquita al raspar con sus cuatro dientecitos el trozo de pan….
- Si, siempre, su comida no la quiere, quiere la nuestra - rodó los ojos. Reí al ver el gesto y de nuevo me incliné para limpiar la boquita de mi pequeña que me sonrió en el acto.
Continuamos con la cena tranquilamente, riéndonos a ratos con las intervenciones de la pequeña. Finalmente Bella comenzó a recoger el servicio de la mesa y yo me apresuré a ayudarla.
- No hace falta, Edward, yo puedo…
- Nada Bella, déjame ayudarte, es lo menos por poder disfrutar de esta deliciosa cena -contesté guiñándole un ojo. Ella, como siempre, se sonrojó y sonrió aunque trato de girarse.
Sarah comenzó a pedir su bibi, y Bella, mientras yo terminaba de poner en el lavavajillas los últimos platos, le preparó el biberón a Sarah y comenzó a dárselo. La había sacado de su trona y la tenía acunada entre sus brazos. Sarah, mientras bebía su biberón, jugaba distraídamente con un mechón de cabello de Bella y me pareció una imagen digna de recordar para siempre…
Una vez acabado su bibi, y por mi parte de recoger lo que quedaba en la cocina, caminamos hacia la habitación de mi pequeña; después de una semana tuve la oportunidad de presenciar su primer baño... Una sensación extraña me recorrió cuando Bella, mirandome con una disculpa, me pidió que dejara correr el agua caliente en la bañera mientras ella desnudaba a mi pequeña para meterla en el baño. Y así, de nuevo con la emoción a flor de piel, ejercí como padre ayudando a Bella a preparar el baño de nuestra pequeña…
Al verla desnudita, con su barriguita gordita, sus mejillas sonrojadas, sus ojos, que a pesar que era ya las ocho de la tarde, abiertos de par en par, y sus bracitos y su culito rechonchete, me entraron unas ganas horribles de apretujarla contra mí, ¡era tan adorable!, que costaba reprimir ese deseo. Pero me contuve y me dediqué a ver cómo mi pequeña disfrutaba de su baño, salpicando entre risas, chupando la esponja llena de espuma aunque Bella la reñía una y otra vez. Fue divertido, demasiado divertido ver como ella gozaba de su baño y ser testigo de ello.
Finalmente, Bella la sacó y me pidió que la envolviera en una toalla dejándola entre mis brazos, yo comencé a caminar con ella, tratando de arroparla bien, hasta dejarla sobre su cambiador y allí comencé a secarla mientras Bella recogía el baño.
- Eres preciosa, lo sabias - le decía llevando mi barbilla a su barriguita y haciéndole cosquillas. Mi pequeña con los ojos tintineantes reía alegremente contagiándome, llevando sus manitas a mi cara tratando de impedir que llegara a su barriguita…
Cuando Bella regresó un par de minutos después, me miró con diversión y me preguntó si me gustaría ponerle el pañal. Reconozco que mi corazón comenzó a latir frenéticamente, ¿pañal?, en mi vida había cogido un pañal en mi mano, cómo se supone que se hace eso…
La cara de terror que tenía que tener hizo que Bella rompiera en carcajadas, y haciéndome a un lado, comenzó a explicarme cómo es un pañal y cómo es que se coloca. Yo, sonrojado, cogí detalle de todo y cuando vi que ella volvía a quitárselo y me animaba a ponérselo, tragué en seco..
Ahí voy, me dije para mí tomando a mi pequeña por los talones, tratando, torpemente, de no hacerle daño y levantándola para colocar el pañal bajo su traserito, como Bella me había explicado. Sarah, entre risas, no quería colaborar mucho, y Bella tuvo que echarme una manita sosteniéndola para que no se removiese. Finalmente y despues de unos interminables... ¿Cuántos, diez minutos? Conseguí poner el ultimo adhesivo del pañal.
- Bien…- aplaudió Bella divertida y yo levanté la cabeza orgulloso de haberlo conseguido, lo que le hizo reír otra vez.
Después del pañal llegó colocarle la camisetita y el pijama…¿Por qué carajos tenian que hacer esos pijamas tan complicado? Me pregunté cuando tuve que dar la vuelta a mi pequeña para ponerla bocabajo y así poder abrochar los botoncitos que unía la parte del trasero con la espalda..
- En serio Bella, mañana mismo voy a ver si le encuentro otros pijamas, esto es imposible, dije cuando por cuarta vez había colocado mal los broches..
- Paciencia Edward - contestaba Bella divertida - Un par de veces más y serás todo un experto, lo estás haciendo muy bien - me dijo y yo me sentir pletórico…
Finalmente conseguí tener a Sarah completamente vestida con su pijamita. Ahora llegaba de nuevo otro momento estresante. Ir a la cunita…
Y como esperaba, mi pequeña comenzó a resistirse comenzando a llorar, entre otros, fruto del propio cansancio. Bella le dio su chupete y la dejó en su cuna arropándola. Y fue muy tierno ver como ella, con el chupete cayendo de un lado de su boca continuaba lloriqueando resistiéndose a quedarse en la cuna, pero con los ojos cada vez más pesados…
Yo le di mi beso de buenas noches y Bella me hizo seña para que bajara y, aunque me hubiese quedado encantado viendo como mi pequeña dormía, sabía que mi presencia, por ahora, la alteraba y tenía que descansar.
Bajé a la cocina preguntándome cómo debía proceder, cuando vi la cafetera sobre la encimera. "Prepararé café," me dije comenzando con la tarea… Pocos minutos después Bella llegó a la cocina.
- He hecho café, espero que no te importe -dije cogiendo las tazas.
- No, claro que no, gracias, me apetece mucho - contestó y tomando el azucarero y dos cucharas, caminó hacia la mesa.
Yo le puse una de las tazas delante y me senté frente a ella. Por un momento el silencio nos rodeo, sólo el tintineo de las cucharas al golpear las tazas se oía, pero no resultaba incómodo; nos mirábamos, nos sonreíamos, ¡era tan preciosa!… Por un momento miré la diferencia que había en ella desde la última vez que la había visto en la hacienda. Apenas había cambiado, se veía un poco más madura, pero su rostro seguía siendo juvenil, era como un ángel, con esas pequeñas pequitas sobre sus mejillas sonrojadas y esos hermosos ojos de un intenso y brillante color chocolate…
- Si sigues mirándome así, me vas a avergonzar - dijo sacándome de mi abstracción.
Yo sonreí y la miré disculpándome, pero no podía evitarlo. Ella me correspondió la sonrisa.
- Así que, mañana estarás de pintura - dijo divertida después de darle un sorbo al café..
Yo me dejé caer del respaldo de la silla acomodándome y le sonreí - Así es, quisiera empezar por la habitación de Sarah- dije como si tal cosa…
- Edward…yo…no estoy segura…- me interrumpió..
- Bella, es mi hija, es mi casa, ¿y si algún día tiene que dormir ahí?
- Creo que se te olvida algo importante Edward -susurró llamando notablemente mi atención -¿por cuánto tiempo estarás ahí? ¿De verdad crees que merece la pena?- inquirió un poco más seria…
- No te entiendo, que tratas de decirme -contesté mirándola a los ojos incorporándome para poyarme en la mesa.
- Algún día tendrás que volver a Atlanta, allí está tu trabajo, no podrás ignorarlo siempre -dijo y por un momento la realidad me golpeó. Era cierto, tarde o temprano tendría que volver, mi trabajo estaba allí…
- Bella - musité su nombre y comencé a jugar con la cucharilla-, no pretendo irme de aquí sin ustedes…
- Edward…
- No, Bella…- insistí mirándola y esta vez, atreviéndome a tomar una de sus manos- Te amo Bella, y aunque necesites tiempo para aclarar tus ideas, para que puedas perdonarme, no voy a dejar de hacerlo -comencé a frotar mi dedo pulgar por el dorso de su mano sintiendo esas corrientes recorrer mi mano al acariciar su piel..
- Edward…
- Bella, mi vida no tiene sentido si ti, sin vosotras, sé que te hice daño, pero también sé que una parte de ti aún me ama, y voy apelar a esa parte cada día por nuestra felicidad…
Bella bajó su rostro apenado.
- No es fácil Edward… -susurró.
- Si lo es. Sólo has de dejarte llevar -Con la otra mano que tenía desocupada llegué a su rostro y la acaricié…-. No pienso renunciar a ti Bella, no pienso hacerlo.
- Dijiste que no me presionarías, y … lo de esta mañana…
- Lo sé, y te pido perdón, pero no me arrepiento. He añorado tus labios durante dos años -Ella se mordió el labio pero huyó de mi mirada-. Bella…- volví a llamar su atención, ella se estaba sintiendo algo incómoda y quería cambiar de tema. Le prometí que le daría tiempo, y así lo haría…
- ¿Si? - preguntó ella atreviéndose a elevar la mirada.
- Verás, yo, estos días he estado pensando mucho con respecto a Sarah- inmediatamente noté como ella se removía algo tensa en la silla - Tranquila Bella, jamás apartaría a Sarah de ti -dije para tranquilizarla, y era verdad, jamás la apartaría porque lucharía por tenerlas para siempre a las dos…
- Edward… yo…
- Escúchame, por favor…-Ella volvió a fijar los ojos en mí-. Me gustaría reconocer a Sarah, ella es mi hija, me gustaría que llevara el apellido de su padre -La miré con una sonrisa triste-, que en definitiva, es tu verdadero apellido…
- Edward…- musitó mi nombre con pena, con remordimiento…
- Tranquila- intervine con una sonrisa cansada-, ya lo voy asimilando, además Carlisle siempre será mi padre, de eso no me cabe duda -Ella me miró con los ojos brillantes, casi a rebosar de lágrimas -, pero yo si quiero tener la oportunidad que él no tuvo. Bella, déjame reconocer a mi hija. Si me das tu permiso, mañana mismo llamo a mis abogados para que agilicen todo los tramites.
Ella se quedó pensativa por un tiempo, mirándome, cuestionándose seguramente que era lo mejor, y finalmente respondió.
- Está bien, Edward, haz que preparen los papeles, eres su padre, no pienso negarte eso.
- Gracias -contesté emocionado-. Sólo necesitaré la partida de nacimiento de Sarah, mis abogados se encargaran de todo…- dije con una amplia sonrisa..- Sarah Cullen - musité emocionado y orgulloso.
- No, Sarah Cullen, no… -me corrigió -. Sarah Elizabeth Cullen -dijo solemnemente mirándome a los ojos intensamente..
- ¿Elizabeth, Sarah lleva el nombre de mi madre como segundo nombre? - pregunté conmovido, emocionado, sintiendo como se me erizaba la piel y los ojos comenzaban a humedecerse.
- Yo, era lo único que pude darle de ti, Edward, el nombre de su abuela, la traté por pocos meses, pero realmente llegué a quererla, y… siento muchísimo que por mi culpa…- su voz se rompió cuando las lágrimas comenzaron a correr por la comisura de sus labios.
-No…no… - me apresuré a contestarle limpiándome con la manga las lágrimas que habían brotado de mis ojos-, tu no tuviste la culpa, en todo caso, el único culpable fui yo, y a pesar de eso, el máximo culpable fue ese maldito cáncer que la consumió- le dije convencido…-Gracias Bella, no te haces una idea de lo que esto significa para mí. Sarah Elizabeth Cullen, es el nombre más perfecto que hay- dije emocionando pero sonriéndole agradecido- Ves porque no puedo dejar de amarte. Eres una mujer extraordinaria.
Ella sonrió entre lágrimas.- Gracias a ti, temí que tu reacción al saber de la existencia de Sarah sería otra. Gracias.
- Me alegro de que al menos la idea que tienes de mí vaya cambiando poco a poco -contesté esperanzando; y para demostrarlo , miré mi reloj de muñeca, aunque me pasaría toda la noche hablando con ella, era tarde y quería dejarle claro mi firme propósito por demostrarle cuanto había cambiado-. Es tarde, será mejor que me vaya-dije levantándome y observando que ella me seguía. Traté de recoger las tazas, pero ella me lo impidió.
- Deja eso, ya lo recojo yo - me dijo y así llegué seguido de ella hasta la puerta de la casa.
- Gracias Bella, ha sido una velada inolvidable -confesé emocionado.
- Sí, si lo ha sido -musitó ella mirándome sonrojada. No pude evitar que de nuevo mi mano se fue a su rostro.
- Te veo mañana, preciosa - musité. Ella elevó su ojos para enfrentarlos en los míos y entonces, si poder evitarlo, me incliné y le di un suave beso en la mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios, pero sin llegar a tocarlos. Me conformaría con eso, sobretodo al ver que ella no se apartaba…
- Hasta mañana mi Bella- me despedí..
- Hasta mañana…- contestó ella con un hilo de voz…
Continuará…
N/A. Bueno qué... ya os dije que lo que parecia no era precisamente lo que podría pasar. Ains... después de todo Bella no se pudo resistir, esta pequeña será el puente entre sus papás, ella hará que Bella se deje llevar porque, aunque algunas dudó del amor de Bella por Edward, os aseguro que las lágrimas derramadas en ese cuarto no eran precisamente por Jacob o al menos la mayor parte de ellas, sino por ser consciente del poder que Edward ejerce sobre sus emociones, y eso es para ella aterrador...¿cómo pones de nuevo tu corazón malherido en manos de quién más lo ha maltratado?, pero ella realmente ingnora que los sentimientos de Edward son tanto o más que los suyos propios, de ahí que aún necesiten algo de tiempo, pero os aseguro, Bella ya está perdida... ya veréis ...ains lo que está por llegar...(saraes suspira)
En fin mis niñas, que espero que os haya gustado, ya me lo hareís saber .Os agradezco infinitamente vuestro apoyo, de verdad, está siendo muy importante para mí que ando bastante liada, gracias especialmente a:
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Aprovecho para daros la bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.
Gracias tambien a todas las que me añadís a favoritos y alertas, espero no defraudaros..
Y ahora si mis niñas, os dejo. Un beso enorme a todas, especialmente a mis reques. Ali, te hecho mucho de menos, a ver si la conexión se nos arregla que vaya...no poder comentar la peli con mi reque del alma u.u.
En fin preciosas, apartir de ahora los kits cerquita, que una nunca sabe cuando le va a tener que echar mano..ajajjajajajaj...el que avisa no es traidor que mira que llegan momentos dulces... jajajaj
¡Hasta el domingo! ¡ Feliz fin de semana a todas!
Besitos.
/(^_^)\saraes.
