Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
Hola mis niñas preciosas... Me llena de orgullo y de satisfacción...¿pero que leches digo? ay dios mio, tengo que dejar la medicación ¬¬ por un momento me ha poseído don Juanca ¬¬ , ya me podía haber poseído Edward (baba)
En fin, chicas , mejor me quedo con que espero que os guste el capi y... no me quieran mat...uy, mejor me callo ¬¬ ...¡qué lo disfrutéis!
;)
"Secreto de una traición"
Capítulo XVII
Parte de la mañana la invertí en acabar de pintar el salón; con los pocos muebles que había resultó relativamente fácil. A cada brochazo, la ilusión de compartir la casa con mis chicas me daba más fuerzas para continuar con mi cometido. Fantaseaba imaginándome a Bella sobre mi pecho mientras pasábamos una tarde de domingo tumbados en el sofá viendo viejas películas, mientras nuestra pequeña jugaba sobre una alfombra justo delante de nosotros.
Imaginaba sus risas, sus voces, imaginaba incluso como Bella reñía a mi trasto porque no quería tomar la cena que ella había cocinado con todo su amor para nosotros, imaginaba que escuchaba el agua de la ducha correr mientras la esperaba en la cama, seguramente impaciente por verla llegar enfundada en algún camisón sexy. Era tan fácil dejarse llevar por esos pensamientos que antes de que me diese cuenta ya eran las dos de la tarde, la mañana había pasado en un suspiro y aún me quedaban cosas que hacer para llevar a acabo mi sorpresa.
Mientras preparaba la cesta de picnic con algunos sándwiches y algo de bebidas, recordaba la mueca de tristeza que se implantó en la cara de Bella cuando supo que había compartido tiempo de juego con mi princesa en el parque, supuse, que dado su trabajo y los turnos, Bella no podría disfrutar con frecuencia de esos momentos, que más bien eran muy poco tomando en cuenta que el tiempo en Forks era , generalmente, lluvioso y frío.
Terminé de preparar la cesta con la manta de cuadros incluida, sí, muy de picnic, pero quería disfrutar de una velada agradable con mi familia en un día que, después de una intensa tormenta, había amanecido radiante. Agradecí al cielo la oportunidad que me brindaba y que no iba a desaprovechar.
Cuando terminé con los preparativos fui a la casa de Bella y tomando la llave oculta que había en un hueco, casi inapreciable para alguien que no supiese de ese escondite, que me había indicado Bella, tomé todo lo que mi pequeña iba a necesitar.
Sonreí al ver como encontraba con facilidad un termo que llené con agua caliente y el preparado de biberón. Botellitas de agua, babero, una muda limpia, me cercioré de que había pañales suficientes en la bolsa que Leah me preparó la vez anterior, y aún añadí algunos más, las toallitas, y varios juguetillos incluido el pony. Hoy pensaba disfrutar con mis chicas y no quería dejarme ningún detalle.
Cuando ya lo tuve todo miré el reloj viendo que ya eran las tres y media, en media hora acabaría Bella el turno, me hubiese gustado ir a verla a media mañana pero eso me hubiese llevado tiempo en cambiarme y no habría terminado el salón; no , definitivamente tenía que esperar y así mi deseo de verla era aún mayor y esperaba que el de ella también… ¡Mi novia! ¡Bella volvía a ser mi novia! Mi corazón brincó emocionado.
No tardé en arrancar para ir en busca de mi pequeña.
- Buenas tardes Señorita Watson- saludé a la maestra de mi hija que me recibió en la puerta…
- Buenas tardes Señor Cullen, Sarah se pondrá feliz de verle, ya Leah me avisó que usted vendría a recogerla…
Yo le sonreí y la seguí a través del pasillo. Mis ojos se fueron a los centenares de dibujos que había pegados en las paredes, todos muy infantiles, a veces, sólo rayones incomprensibles, pero dado que la edad máxima era de tres añitos no se podía pedir más. No pude evitar fijarme en unas cartulinas que tenían dibujado un árbol de navidad y que eran decorado con distintos materiales…
La Señorita Watson me sorprendió indicándome cuál era el de mi pequeña, sonreí orgulloso al ver como su árbol estaba completamente lleno de purpurina, por todos lados, sus pequeños deditos se veían señalados en las esquinas.
- Su hija es una niña muy creativa, eso lo hizo ella solita- me comentó la maestra y mi sonrisa fue aún mayor-. La mayoría de la veces estos trabajos los enviamos a casa para que los papás los realicen con ellos, pero Sarah no llegó a casa con él - me contaba divertida…- muy resuelta se levantó de su sillita cuando le dimos la cartulina y le explicábamos lo que había que hacer con los papás, tomó el bote de pegamento el de purpurina y en menos de diez minutos me trajo su árbol. Su hija, a pesar de lo pequeña que es, es muy independiente, y me alegré en su momento dado que Bella se ve obligada a pasar mucho tiempo fuera de casa, Sarah está adaptada completamente a las necesidades de Bella, son una asociación perfecta madre e hija…
Todo lo que la señorita me iba contando, lejos de hacerme sentir orgulloso, que lo estaba, me provocaba una desagradable desazón en el pecho. Mi pequeña, a pesar de su cortísima edad, trataba de quitar trabajo a la madre obligándola a ser más avispada que el resto de sus compañeros y eso me partía el alma… que se viera obligada a eso por no poder contar al cien por cien con el tiempo de su mamá. Pero por dios que eso iba a cambiar muy pronto. Sabía que Bella necesitaba un poco más de tiempo en nuestra relación para estar completamente segura de mí, pero pasado ese tiempo, yo me las llevaría a su lugar. Y haría que ellas viviesen como debían de vivir, compartiendo el tiempo que necesitan juntas…
- Penny por favor, puedes traer a Sarah, su papá ya llegó - le indicó a la que supuse seria la auxiliar…
- Claro señorita Watson, con su permiso - se despidió ella. La maestra siguió enseñándome más dibujos de mi princesa, algunos donde también se veía la mano de Bella, ella buscaba sacar el mayor tiempo para que su pequeña sufriera lo menos posible esa situación… era admirable…
Poco después mi princesita corrió hacia mí al verme cuando atravesó la puerta…
-¡Papiiiiiiiiiiiiiii!- gritó entusiasmada y con la sonrisa más radiante del mundo.
- Hola mi niña preciosa, que ganas de verte - le susurré abrazándola fuerte contra mi pecho antes de darle un beso.
- Papi mia mia ¿ ti usta mi abo? - me preguntó orgullosa señalándomelo.
-¡Pero si es el árbol más hermoso que he visto nunca!- exclamé exageradamente y a mi niña le brillaron los ojos.
- Chiiiii chiiiii, mi abo billa - me decía feliz… Ella estaba muy orgullosa de su obra y realmente para su añito y medio, había que reconocer que era hermoso, al menos la idea…
Nos despedimos de su maestra por todo el fin de semana y tras asegurarme que iba bien sujeta en su sillita conduje hasta el restaurante.
Cuando llegamos, Bella no estaba por ninguna parte, me acerqué a la barra y saludé a Alice. Otras camareras atendían algunas mesas…
- Hola Alice, ¿y Bella? - pregunté sentando a mi niña en la barra y yo en uno de los taburetes..
- Hola Edward, creo que debo felicitarte, ¿no? - dijo con una sonrisa traviesa..
Yo no puede evitar sonreír feliz y miré a mi princesa que se estiraba tratando de coger el servilletero de la barra…
- Me alegro mucho por vosotros Edward, no sabes cuanto. Si vieras cómo de radiante está Bella, jamás la he visto así, y sólo por eso mereces toda mi admiración, haber sido capaz de hacer que ella de nuevo crea en el amor…
- Me alegra saberlo, Alice - le confesé algo emocionado - pero dime ¿dónde está? - pregunté ansioso por verla.
- Tranquilo, se está cambiando en el baño, me contó que a las cuatro llegarías por ella así que le dije que se fuera cambiando ya…
- Ah… pues gracias, pero no me hubiese importado esperar… de hecho, ¿por qué no me pones un café ? - le pedí y ella sonriente me sirvió uno.
Diez minutos más tarde Bella salió del baño y viéndonos en la barra, se acercó con una tímida sonrisa mordiendo con algo de nerviosismo su labio inferior. Me quedé embobado viendo como ella iba acercándose como a cámara lenta. Se había soltado su precioso cabello que ondeaba al compás de sus pasos, en sus mejillas un hermoso rubor y en sus ojos un brillo tan intenso que me quedé hipnotizado mirándola. Era la mujer más hermosa que jamás habían admirado mis ojos, de eso no cabía duda, al menos para mí…
- Hola - saludó tímidamente al llegar a mi lado lo que me hizo salir del embrujo al que me sometían sus ojos.
- Hola, preciosa - dije casi en un gemido. Una sonrisa un poco más amplia se dibujó en sus labios al oírme y su rubor aumentó sorprendentemente. ¡Dios, cómo amaba a esta mujer!
Con la mano con la que no sujetaba a mi pequeña, tiré de ella por su cintura suavemente y sin poder resistirme por más tiempo llevé mis labios a los suyos, sintiendo en el acto el impactante cosquilleo que la suavidad y la calidez de sus labios me provocaron. Vi como ella cerraba los ojos y sin llegar a ser un beso intenso, fue lo suficientemente placentero y saciante- No sabes cuánto necesitaba ya tus labios - susurré sobre ellos antes de separarme para ver como ella, lentamente, abría los ojos y me impactaba de lleno con ese inmenso y brillante color chocolate.. Ella volvió a sonreír y dejó escapar un pequeño suspiro exhalando un aire que no me dí cuenta que contuvo… Que emocionante era ver lo que provocaba en ella, lo que seguía provocando en ella. No pude evitar que el recuerdo de mi pequeña salvajita, que temblando recibió mi primer beso reteniendo el aire de la misma forma, viniese de pronto a mi cabeza… Ambos nos quedamos fijos el uno en los ojos del otro, como si por un momento sólo existiéramos nosotros, envueltos en nuestra propia burbuja…
- Mamí…mamí mi echo…- de pronto una vocecita lejana comenzó a filtrarse, yo sonreí sin dejar de mirarla y ella hizo lo mismo -. Mami…mamiiii - la voz sonó más fuerte y fue cuando nos dimos cuenta que no estábamos solos. Enseguida los dos miramos hacia nuestra pequeña que nos miraba con el ceño fruncido y un gesto de enfado en la cara..
Tuve que apretar mis labios para no dejar escapar la carcajada que pugnaba por salir al ver a mi pequeña… Bella también se mordió el labio y de soslayo vi como la comisura de sus labios se elevaban sin poder evitarlo..
- Ay lo siento mi amor, claro, no uno sino cien besos te doy - dijo Bella acunando la carita de Sarah y llenándola de besos que en pocos segundo hizo que nuestra pequeña comenzara a reír a carcajada limpia…
Yo no pude contener mi risa por mas tiempo y aproveché que Bella sujetaba y seguía dándole besos a mi pequeña para dejar de sujetarla yo y llevando las manos a su cintura la posicioné entre mis piernas y la barra, y coloqué mi cara sobre su hombro para ser un espectador en primera fila de cómo mis chicas se divertían y se demostraban su cariño…
- Ains Edward - escuché que suspiraba Alice lo que me hizo mirar hacia ella…- Cuánto has tardado en llegar - dijo mirando emocionada como mis chicas reían felices aún entre mis brazos. Inmediatamente mi corazón se contrajo. Sí, dos años había sido mucho tiempo, muchos días, muchos momentos perdidos e irrecuperables… pero me esforzaría para no perderme ni uno más, aprovecharía esta nueva oportunidad que me brindaba la vida para no dejar escapar nunca más a esta mujer….mi mujer….
Durante un buen rato estuve disfrutando de sus risas y de tener la enorme satisfacción de sentir como Bella se relajaba entre mis piernas y dejaba que la rodeara con mis brazos, dejando caer el peso de su cuerpo sobre mi pecho, cómodamente, cariñosamente, como si todo mi cuerpo le perteneciera. Así Bella, así de confiada te quiero, mi amor; pensé, mi corazón saltaba feliz por ese simple gesto, que para mí significaba mucho…
Terminé de tomarme el café y después de que Alice se divirtiera un ratito con nuestra pequeña, la invité a salir para comenzar a disfrutar de nuestro tiempo juntos. Bella bajó a Sarah de la barra y la llevaba de la manita mientras mi pequeña, radiante como ella sola, le iba contando lo que había hecho en la guarde, a su manera claro, lo que nos sacaba continuamente sonrisas al escuchar sus palabrejas….Yo me adelanté para sujetarles la puerta y una vez fuera tomé a mi pequeña de la otra mano y juntos llegamos hasta el coche…
-Entonces qué, me dices donde iremos, espero que aun restaurante o algo, no me has dejado ni comer, ¡muero de hambre! - me reprochó con un tono bromista..
- Tranquila mi amor, no te mataré de hambre - me burlé de ella y escuché como reía sin dejar de mirarme; por un segundo aparte la mirada de la carretera y la miré, pero enseguida volví la atención a la carretera. Mi pequeña, que había comido en el comedor de la guarde, con el trajín del coche se quedó dormidita. Los ojos de Bella se abrieron sorprendidos cuando vio que aparcaba a la entrada del parque. Y mordiéndose el labio miró hacia mí, sus ojos brillaban emocionado…
- Te prometí que la próxima vez lo haríamos juntos - le recordé y ella, sin que yo lo esperase, acortó la distancia que nos separaba inclinándose sobre mí y me besó, intensamente, tanto, que mis manos se fueron a su espalda y comencé a acariciarla enloquecido con el sabor y el calor de sus labios, con la humedad de su lengua que enseguida buscó enredarse con la mía, la que acogí en el acto enloqueciendo. Los dos nos dejamos llevar, había demasiado deseo contenido y allí, con nuestra pequeña durmiendo placidamente, nos permitimos el lujo de saciarnos de besos. Unos minutos después, Bella fue bajando la intensidad, ambos lo fuimos bajando, dejando pequeños toques, sin llegar a separarnos del todo…
- Te quiero - susurró sobre mis labios y de nuevo una fuente de calor hizo que mi corazón latiese con más fuerza. Cómo amaba oírla decirme eso. Mi pequeña Bella, mi salvajita, la que nunca debí apartar de mi lado, pensé con tristeza, pero con la satisfacción de saberla de nuevo conmigo.
- Te amo - le respondí y ella sonrió sobre mis labios - ¿por qué te ríes? - pregunté tocando de nuevo sus labios…
- Porque me encanta oírte decir que me amas - me confesó y yo la estreché aún más si cabe entre mis brazos…
- Te amo, te amo, te amo…-comencé a susurrarle dejando besos por toda su cara mientras escuchaba su melodiosa risa…
Después de una divertida y , porque no, placentera sesión de besos. Le pregunté si tenía hambre.
- Me tienes famélica pero… ¿qué hacemos aquí? - me preguntó curiosa.
- Nuestro primer picnic familiar, mi amor - le contesté mirándola divertido y después la invité a salir de coche.
- No me lo puedo creer, ¿en serio? - volvió a preguntarme divertida siguiéndome hacia el maletero…
- Ajam - asentí mientras sacaba el carrito de mi princesa, la mochila donde estaban todas las cosa de mi pequeña y la cesta, una gran cesta…
- ¡Wow! no te has olvidado de nada - exclamó divertida mientras cogía a Sarah, que apenas abrió un ojo y vio donde estábamos se lo pasó todo el sueño
- ¡Paque, paque, paque! - gritaba entusiasmada. Yo sonreí mientras empujaba el carrito donde había cargado la cesta y la mochila. Bella, sonriente y feliz, llevaba a nuestra princesa de la manita a través del camino mientras mi pequeña brincaba y tiraba de la mano de su mamá…
Encontramos un lugar cerca de la zona de juegos con un gran árbol donde apoyarnos. Mientras Bella llevaba a nuestra pequeña a tirarse de los toboganes yo aproveché para extender la manta y poner sobre ella todo lo que había traído.
- ¡Bella, vamos, ya está todo preparado! - le grité y ella, cogiendo a mi pequeña mientras le hacia cosquillas, vino hasta donde yo estaba.
- Oh, Edward…- dijo nada más llegar dejando a Sarah sobre la manta.
- Ven, siéntate aquí - palmeé un lugar cerca de mí. Ella miraba todo impresionada-. No es mucho, pero espero que te guste - le dije mirándola con disculpa.
- Es…es perfecto Edward, gracias - contestó a penas con un hilo de voz…
- Te quiero - le susurré y volví a besarla, apenas un roce.
- io quelo pan, papi ame pan - pidió mi pequeña y ambos reímos al ver como ella siempre trataba de llamar mi atención cuando veía que toda era para su mamá… ¡Dios, como las amaba a las dos!
- Ven acá renacuaja - tiré de ella y la puse sobre mis piernas - ¿Quieres pan… o te gusta más una naranja…?
- ¡Chiiiii!- gritó dando palmadas con sus pequeñas manitas. Bella nos miraba sonriente mientras yo pelaba una de las naranjas y le daba un buen trozo a mi pequeña que comenzó a chupar poniendo unas muecas muy graciosas por la acidez de la misma… - ahsss…diiiicoooo - dijo con la cara fruncida lo que nos hizo reír a carcajada a la madre y a mí…
Bella y yo le dimos buena cuenta a los súper sándwiches que había preparado, sintiéndome orgulloso cuando ella, con la boca llena, comenzó a alabarme por lo ricos que estaba. No podría compararse con su comida, que siempre estaba exquisita, pero tenía que reconocer que estaban muy rico…
Sarah trataba por todos los medios de robarnos bocados de nuestros sándwiches. Alguna vez le permití morder un poco de mi pan, tras el regaño de Bella, pero me estaba divirtiendo tanto que nada, ni el regaño de Bella empañaría mi felicidad..
Poco a poco el parque se fue llenando de madres con sus niños, algún que otro padre también, de pronto todo eran risas, gritos. Y tras recoger todo de nuevo dejando solo la manta extendida, fuimos juntos con nuestra pequeña para que compartiera juego con sus amiguitos..
Bella me presentó a varias mujeres. Me sentí pletórico al presentarme como su novio, cosa que les sorprendió; Forks era un pueblo muy pequeño y ya todos se habían entrado de que Bella y Jacob no estaban pero nunca pensaron que podía haber otra persona..
Por un momento sentí que Bella se violentaba con la forma en que la miraron, pero yo enseguida pasé mi brazo por su cintura y ella, ofreciéndome una sonrisa, se relajó. Y supongo que vernos así hizo que la mirada de esas mujeres también se suavizara y la cosa no pasó de ahí, de hecho, se mostraron muy amables aunque yo intentaba pasar el mayor tiempo tirando a mi pequeña por los toboganes o empujándola en el columpio, incluso me tiré con ella y algunos niños más en el cajón de arena donde les ayudé hacer un castillo. Bella también se nos unió y durante un buen rato nuestra princesa fue feliz jugando a hacer castillos con sus dos papás.
Después de ese divertido juego, Sarah comenzó a pedir el bibi. Bella me miró agradecida cuando vio que había pensado hasta en eso y delante de sus ojos saqué el termo y le preparé, ante su divertida mirada, el biberón a mi hija. Bella se apoyó del árbol y sentando a nuestra pequeña en su regazo, cariñosamente, susurrándoles palabras tales como: "Ves, tu papá pensó en todo", " has tenido suerte, tu papá te quiere mucho", le daba el biberón. Yo, aunque me afané en recoger todo lo que había puesto por medio intentando darles privacidad no puede evitar sentirme emocionado al oírla, cuando ella, ensimismada mirando a la niña, las dos mirándose mutuamente, seguía susurrándole palabras de afecto incluyéndome en ellas…
Cuando terminó mi pequeña su bibi, comenzó a jugar distraídamente sobre la mantita con los juguetitos que le había traído y yo aproveché para apoyarme del árbol y hacer que Bella se recostase sobre mi pecho.
- Gracias Edward - susurró pasando sus brazos sobre mi brazo que descansaban sobre su estomago…- no sabes cuánto te agradezco lo que estas haciendo por nosotras… - dijo apenas con un hilo de voz…
- No me las des amor, yo gano mucho más teniéndoos así, a las dos, dije apretando más mi abrazo… Ella se acurrucó mimosamente sobre mi pecho y yo aproveché para besar el tope de su cabeza. Un suspiro se escapó de sus labios..
- ¿Qué ocurre mi amor? - le pregunté al oír ese suspiro nostálgico..
- No, nada… pensaba… - y se quedó callada.
- ¿En qué pensabas? - le insté a continuar, de nuevo un suspiro brotó de sus labios…
- Eres un buen padre, Edward, pensaba en cómo hubieses recibido la noticia si nunca nos hubiéramos… separado - dijo con un deje de tristeza… Mis propios ojos se humedecieron al imaginarme como hubieses sido que mi princesa me anunciara un día que íbamos a ser papás, haber vivido todo desde el principio…
- ¿Cómo fue? - pregunté con un hilo de voz…
- Qué - apenas musitó girando un poco la cabeza para encontrar mis ojos…
- Cuéntame cómo fue todo Bella, me gustaría al menos hacerme una idea de cómo fue - le dije tragando el nudo que se había formado en mi garganta… Mi pequeña seguía distraída peinando su pequeño pony ajena totalmente a nuestra conversación.
Bella frunció el ceño y después de pensárselo por un tiempo volvió a girar la cabeza y su vista enfocó las nubes que viajaban en el cielo…
-Apenas hacía dos semana que había llegado a Seattle, siempre he vivido allí con mi madre y mi abuela, y después de viajar por varios estados, pensé que al menos ahí me sentiría en casa… - yo cerré los ojos y tragué otra vez el nudo, comenzaba a notar una leve presión sobre la sien, no iba a ser fácil oír su historia, pero realmente tenia curiosidad, era como vivirla con ella..
- Encontré relativamente rápido un trabajo. Tom, el antiguo jefe de mi madre, me ofreció un puesto de camarera en su cafetería y me alquilaron una habitación en su propia casa. El y Helen se portaron muy bien conmigo... - seguía contándome totalmente sumergida en sus recuerdos-. Recuerdo que, al poco de llegar, comenzaron a darme nauseas por las mañana. Cada día me sentía peor y ….- su voz se quebró, yo apreté su estomago haciéndole ver que estaba ahí, escuchándola -…tu recuerdo me atormentaba cada noche - noté como su labio tembló, de nuevo apreté mi agarre infundiéndole ánimo, aunque yo mismo sentía como mi corazón se resquebraba-. Al principio pensé que estaba enfermando; apenas probaba bocado, y en las noches apenas dormía. Helen fue la que me preguntó si podría estar embarazada. Inmediatamente dije que no, pero… cuando me encerré en mi habitación, traté de hacer cuenta y ahí vi que hacía dos meses que no me había llegado el periodo. Ni siquiera tuve conciencia de ello, realmente, en todo ese tiempo, apenas tuve conciencia de nada. Sólo…- y volvió a callarse…
- Continua por favor - le pedí en un susurro y presioné mi boca sobre sus cabellos dejando un sentido beso..
- No fue fácil para mí partir, Edward; me sentí sola, dolida; una y otra vez tus gritos, tu forma de tratarme, tu forma de poseerme, el desprecio que había en tus ojos cuando te conté la verdad… venían a mi mente y me atormentaban, me hacían doblar de dolor, de rabia, de impotencia; me sentía tan mal que comencé a culparte por haber aparecido aquel día, por haber cautivado mi corazón sin remedio, por amarte a pesar de saber que eras mi hermano. Mi cuerpo se desgarraba cada noche ante esa realidad. Eras mi hermano, nunca habría un nosotros, pero mi corazón se negaba a enterrar ese sentimiento atormentándome - dijo ahogando un sollozo. Una de sus manos se apresuró a borrar una lágrima que se escapó de sus ojos. Quería hacerla callar, apartar de ella esos recuerdos, pero cuando susurré su nombre tratando de llamar su atención, ella no me escuchó y continuó hablando ajena a que me estaba destrozando…- y cuando fui consciente que tenía ese retraso… creí morirme… Al día siguiente pedí cita para una revisión y allí confirmaron mi sospecha. Durante varios días me encerré en mi cuarto incapaz de dejar de llorar. No entendía por qué todo me pasaba a mí, no podía ser; durante el día los malestares aumentaba, y durante la noche, la pesadilla de que dentro de mí llevaba un monstruo me atormentaba. Helen trataba de animarme, me decía que si Dios había permitido algo así sería por algo. Pero ella no sabia la verdad, no sabía que lo que crecía dentro de mí… era el hijo de mi hermano…
La manera en la que Bella hablaba, apenas levantando la voz, solo las muecas que hacían su cara demostraban el sufrimiento que le provocaba esos recuerdo, me desarmaban; yo no hacía otra cosa que besar una y otra vez sus cabellos, intentando así hacerle ver que ya todo eso había pasado…
- Bella..- susurré tratando en vano de hacerla callar, pero ella continuó…
- Por un tiempo pensé que lo mejor sería deshacerme de él, pero algo muy dentro de mí me decía que ese ser no era un monstruo, y así fueron pasando los días; los malestares mañaneros fueron desapareciendo y empecé a notar como mi cuerpo comenzaba a cambiar. Extrañamente me sentía menos sola. Continuamente me miraba en el espejo y acariciaba el bultito que iba apareciendo en mi vientre. A pesar de todo, algunas noches esas pesadillas aparecían y de nuevo al día siguiente mi ánimo decaía; pero… una noche que trataba de distraerme leyendo un libro en la cama, algo se movió dentro de mí…-dijo llevando su mano a su vientre y acariciándolo, como supuse estaba haciendo en el recuerdo que evocaba…- y ya no dejó de hacerlo. A partir de ese día decidí que lucharía por mi hijo, aún cuándo me partía el alma saber que jamás podría conocerte - siguió diciendo, sus ojos, que seguían aguados, cambió de expresión-. A los cinco meses supe que iba a ser una niña y cada vez la imagen de mi hija fue tomando más fuerza en mi cabeza. Me pasaba las horas hablándole, diciéndole que yo le daría el amor por los dos, que jamás la dejaría sola, que entre las dos conseguiríamos salir adelante y que ella sería siempre el recuerdo vivo de a quién tanto amé y al que no podría seguir haciéndolo…
Gruesas lágrimas recorrieron mis mejillas al oírla y de pronto vi que mi pequeña se levantaba.. Con la mano que tenía libre trate de secar mis lágrimas al ver que ella venía hacia mí; Bella, ensimismada en sus recuerdo, ni se dio cuenta de ello…
- Papi mia ¿penio? - me preguntó. Un sollozo ahogado brotó de mis labios cuando mis ojos enfocaron a mi pequeña, tan dulce, tan hermosa, con ese cabello largo y ondulado como la madre pero con el mismo color cobrizo que el mío, que al darle los rayos del sol parecían de oro; su piel cremosa tan blanca como su mamá pero con sus mejillas sonrosadas, al igual que sus labios, pero lo más hermoso, esos grandes ojos tan verde cómo los míos… mi ángel, mi precioso ángel.
- Tú jamás fuiste un monstruo, fuiste un milagro - susurré llevando mi mano a su mejilla y acariciándola mientras mis ojos contenían miles de lagrimas…
- Papi…penio…¿si? - volvió a preguntarme con esa risueña vocecita y una radiante sonrisa, ajena completamente al estado en el que nos encontrábamos nosotros. Yo mismo le sonreí y asentí; y en seguida mi pequeña se acercó a mí y comenzó a revolver mi cabello mientras balbuceaba palabras incomprensible para mí, por lo que la dejé hacer mientras volvía a concentrarme en Bella, que también ajena a nosotros, seguía recordando en voz alta…
- Recuerdo cuando tuve mi primer antojo… - Suspiré aliviado al oírla, ahora su tono era más divertido, como si se sintiera feliz recordando eso -, de pronto en la noche, me entraron unas horribles ganas de comer mermelada de melocotón… y fue frustrante porque era de la única que no tenía en casa - siguió diciendo negando con la cabeza pero esbozando una sonrisa. Cuánto hubiese dado por haber estado ahí y haber salido a buscarle su mermelada…
- ¿Y qué hiciste ?- conseguí preguntar a penas con un hilo de voz. Vi que mi pequeña se agachaba cogía algo y luego seguía peinándome.
- Nada - contestó encogiéndose de hombros-. Me quedé con las ganas y al día siguiente me abastecí de todas las clases de mermeladas posible - dijo divertida…
Yo sonreí, tristemente, pero sonreí.
- Lo más duro fue cuando me puse de parto; estaba sola, y me asusté mucho- continuó contando-. Helen y Tom habían salido esa noche a cenar. Los dolores comenzaron a ser más frecuentes e intensos, sabía que algo no iba bien, se suponía que era primeriza y eso haría el parto más lento, pero las contracciones comenzaron a sucederse en cuestión de minutos. Y dolían, dolían mucho. A penas alcancé a tomar la bolsa que tenía preparada desde los ocho meses y con dificultad llegué hasta la calle. Por suerte un taxista pasó y me llevó al hospital. Tuve un parto rápido, dos horas más tarde mi pequeña Sarah estuvo en mis brazos. Fue muy duro, no tuve a nadie en quien agarrarme, ni que me animara a empujar una vez más… solo éramos nosotras. Y así debía de ser siempre…
Volví a apretar mi agarre, durante todo su relato mi corazón latió frenético, podía sentir el temor que hubiese atravesado mi cuerpo de verme en esa situación…
- Lo siento Bella, siento no haber estado ahí, contigo - dije cerrando los ojos, sintiéndome verdaderamente un miserable..
- No Edward - dijo ella y súbitamente se giró para encararme -…tu no…- pero de nuevo se calló y de pronto sus ojos se fijaron en mi cabello - Oh dios mío - musitó llevándose la mano a la boca…
- ¿Qué? - pregunté ansioso al ver su expresión..
- Oh Dios mío, Sarah - volvió a decir. Lentamente me giré y me fije que mi niña tenia hojas del árbol en la mano… inmediatamente me llevé la mano a la cabeza y fue cuando descubrí que me había estado colocando hojas sobre el pelo..
-¡ Mia mami papi apooooo!- gritó mi hija de lo más entusiasmada e inmediatamente Bella comenzó a reír.
- Dios, no puedo dejar perder esto…- dijo riéndose buscando en su bolso el móvil..
- ¿Qué?…¡no! - le grité cuando vi su intención pero en seguida sonó el ruido del disparo de la cámara del móvil -No Bella ahh… debo estar echo un payaso.
-¡Papi apooo, papi apooo! - gritaba mi pequeña dando saltitos y palmadas. Bella reía mirando la foto y Sarah se acercó tratando de ver.. - A ve mami… a ve…- le decía tirando del móvil. Yo comencé a sacudir la cabeza y todas las hojas salieron disparada para diversión de mi chicas que siguieron haciendo fotos…
- Con que os lo estáis pasando bien a mi costa , ¿eh? - les pregunté amenazadoramente y salte sobre ellas. La dos gritaron y comenzaron a reír mientras yo comenzaba a hacerles cosquillas y arrebatándole el móvil comencé a tirarles fotos a ellas..mientras reían por mis cosquillas…
Luego la sesión de fotos continuó, esta vez, incluyéndome en ella. Los tres tirado sobre la manta, otra con mi peque intentando trepar por mi espalda y la última yo sujetando a Bella sobre mi pecho y ella a su a vez a mi pequeña. Eran nuestras primeras fotos juntos…
- Vaya, que bonita estampa - escuchamos de pronto detrás nuestra. Ese tono de voz me alarmó enseguida y en segundos me giré para enfrentarlo - Ya sabía yo que era un hecho - dijo con cara de reproche mirando a Bella. Ella que también se había vuelto mordió su labio en un acto nervioso..
Continuará…
N/A. ¡Nooooo!, no puede ser, otra vez no...¿pero quién le dejó la puerta abierta al chucho? , ¡joder! ¬¬, nada... habrá que esperar a ver que es lo que pasa. Con lo bien que se lo estaban pasando por último...
En fin espero que, a pesar del final ¬¬, os haya gustado; ya me lo hareís saber. Os agradezco infinitamente vuestro apoyo, especialmente a:
Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Andy'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis;Kat;Lurix;BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 y a Ginegine.
Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber.¡ Ah! y el hecho de que haya distinguido con negritas y normal, eso sólo para que os sea más fácil reconoceros, si quereis, no porque haga distinción.
Aprovecho para daros la bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia...¡Que leches! no solo quiero daros la bienvenida, estoy realmente contenta de volver a veros chicas...Meli, Ambarnena, annabolena, Ela, Claudi y Gine, no sabéis lo que significa para mí que también me apoyéis en esta nueva historia. Mil gracias mis niñas...
Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y alertas, espero no defraudaros..
Y ahora si preciosidades, os dejo. Un beso enorme a todas, especialmente a mis reques y a mis seudoreques.
Feliz fin de semana a todas, nos leemos el domingo...y os prometo que os va a encantar...¿creo?...(saraes silba disimuladamente )
-Psss - Noe sisea por detrás de saraes - que si...que si os va a encantar - gesticula con los ojos haciendo chispita...
Besitos.
/(^_^)\saraes.
