Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

Hola mis niñas lindas, hoy paso corriendo que mañana tengo el día completito , con cumple y todo así que, aquí os dejo el capi. ¡ojo! aunque no lo parezca, se necesitará el kit, sobretodo el abanico porque va a subir bastante la temperatura. Espero que lo disfruteis.

Por cierto, para a quien le interese, en mi perfil colgaré dos imágenes de nuestra familia feliz... espero que os gusten.

Ahora sí, me callo ...¡qué lo disfrutéis!

;)


"Secreto de una traición"

Capitulo XVIII.

- Jake…- su nombre salió en un susurro ahogado de sus labios; podía sentir la incomodidad que esto le producía.

-¡Hola Deyyy! - gritó de pronto mi pequeña y se levantó para ir donde él - Mia Dey amo ache poto, amo - le decía tirando de su mano. Jake ni se inmutó. Con aprensión miré a mi pequeña que trataba de hacerlo caminar, incluso Bella lo miraba aprensivamente, pero Jake seguía sin dar un paso.

- No gordita, ahí yo sobro - dijo mirando hacia Bella y a mí con desprecio. Ni una sola vez se dignó a mirar a mi pequeña. ¿Qué carajo le pasaba? ¿a caso no retenía un sentimiento al menos de afecto hacía mi hija?

- No poqué, amo..- Insistía mi pequeña - amo ache poto con papi - dijo tirando de él una vez más..

-¡No Sarah! - dijo con un tono más fuerte sacudiendo su mano. Mi pequeña se asustó y me miró acongojada, enseguida la cogí y vi como ella se esforzaba por no llorar, aunque le estaba costando mucho.

- Bella, por favor, coge a la niña y espérame en el coche - Le susurré sin dejar de mirar a Jake, que al ver la reacción de la niña, pareció sentirse mal.

- Perdona gordita, yo…no quise - intentó decir estirando los brazos hacía mi pequeña, ella inmediatamente se volvió y enterró su cara en mi cuello.

- Ni la toques - le dije entre dientes atravesándolo con la mirada. Bella, que permanecía a mi lado, estaba como en shock -. Bella… - volví a llamarla entre dientes -…coge a Sarah y espérame en el coche - le pedí una vez más..

- No, no…- dijo sin dejar de mirar a Jake - ¿Por qué has hecho eso? - le preguntó con los ojos humedecidos, tú ….¿cómo le has podido hacer eso? - esta vez se notaba el dolor en sus palabras.

Jake sonrió irónicamente mirándola a ella... - Eres una …- pero midió las palabras. Podía sentir como mis venas ardían y de nuevo traté de hacer que Bella cogiera en brazos a Sarah, pero ella seguía como si no nos viese.. - ¿Qué quieres Bella, qué me siente con vosotros y comparta una sesión de fotos familiares ? - le dijo con desprecio - Ya veo que Sarah ha resultado tan fácil como tú - dijo despectivamente al ver como mi pequeña se acurrucaba en mis brazos..

- Maldito… -murmuré conteniendo mi rabia - Bella... - le dije esta vez con más dureza en la voz, ante mi tono, volteó su mirada hacía mí -, coge inmediatamente a Sarah y espérame en el coche… y no te lo estoy pidiendo -le dije claramente molesto por su reticencia. Ella, mirándome asombrada y mordiéndose el labio en inconformidad, tomó a Sarah en brazos pero se mantuvo a mi lado..

- No pienso irme, no os dejaré solos - me desafió.

- ¡Coge ahora mismo a mi hija y sácala de aquí! - esta vez mi voz fue totalmente impositiva y amenazante; no iba a permitir que mi hija resultara herida o simplemente que tuviera que presenciar esa escena tan desagradable.

Los ojos de Bella se abrieron de par en par ante mi orden, después de un momento mirándome sorprendida, me obedeció, tomó el juego de llaves que tenía en mi mano y se alejó de nosotros con mi pequeña.

Jake sonrió sarcásticamente lo que me hizo mirarlo. -¿A caso crees que puedo hacerle daño a Sarah? -me preguntó con sus ojos clavado en los mío.

- No lo creo, ya se lo has hecho, estúpido - le dije apretando mis puños cerca de mis piernas…

El miró apenado hacia donde Bella desaparecía con mi hija. Yo mismo miré hacia ella y en ese preciso instante, Bella volteó la cara. Había tanto dolor, tanto reproche en su mirada que mi corazón se encogió. Se que había sido duro, pero estaba harto, sabia que ella intentaría arreglar las cosas con amabilidad, porque ella no era capaz de ver lo malo en las persona; así era ella, pero yo no. Y no iba a permitir, ni que siguiera asustando a mi hija, y mucho menos, que la insultara a ella…

- ¿Por qué tuviste que volver ? - me reprochó de pronto Jacob. Mi mirada fue de nuevo a él para ver como me miraba con odio - Ella estaba bien conmigo, ¿por qué no nos dejaste en paz?

- Porque ella nunca fue tuya - le contesté con rabia - porque tanto ella como mi hija, son mi familia - le seguí diciendo apretando los dientes, intentando calmarme cuando vi que varias personas se nos quedaban mirando.

- Yo la hubiese hecho feliz, yo habría cuidado de ellas.

- No te correspondía a ti hacerla feliz, Jacob, y en todo caso…¿cuánto más hubieses estado dispuesto a esperar para que Bella te amase? Tú sabes que ella jamás lo habría hecho, no eres tonto - le dije encarándolo directamente-. Sé como te sientes ahora mismo, sé que querrías arrancarme la cabeza por apartarte de ellas, porque es justamente lo que yo quería hacerte a ti antes. Pero aún así, sé que tú jamás las harías tan felices como yo lo haría, porque como yo las amo, tú jamás conseguirás amarlas..

- Eso tú no lo sabes - casi me escupió.

- Sólo has de ver como has tratado a mi hija… ella es mía Jacob y ahora que lo sabes, mira como la has despreciado..

- Yo…

- No Jacob, no quieras excusarte ahora, puede que sientas cariño por ella, como cualquiera puede sentirlo por mi ángel, pero tú jamás la amarías de la manera incondicional con la que yo la amo. Ella es parte de mí, es carne de mi carne y sangre de mi sangre. Aunque te pese. Por eso espero que sepas apartarte, ya no tienes nada más que hacer aquí. Bella es mi mujer y Sarah mi hija, apártate de mi familia Jacob, esta vez no voy a permitirte dar un paso más hacia ellas…

- Tu no puedes…

- No quiero terminar en pelea Jacob, de hombre a hombre, reconoce que has perdido, y apártate.

- Seguiré luchando..

- ¿Realmente crees qué tienes por qué luchar? - le pregunté mirándolo con dureza- Yo siempre fui su elegido Jacob, y lo sabes; no merece la pena que la sigas torturando.

- Yo…

- Deja las cosas tal y como están; si aún la quieres aunque sea un poco, deja las cosas como están; no les hagas más daño. Sé que Bella te quiere, aunque no de la manera en la que tú la quieres; no hagas que te odie Jacob, no querrás eso, te lo aseguro…- mi voz se suavizó y él pareció entender mi mensaje..

- Yo también la amo, Edward - me dijo con voz derrotada.

Por un momento lo compadecí, entendía como se sentía, nadie mejor que yo podía entenderlo. Lo que sentí cuando vi que ella estaba con él no se lo deseaba a nadie, pero yo no tenía la culpa de eso. Bella había sido para mí como yo para ella desde el mismo momento en el que la vi por primera vez…

- No te voy a mentir Jacob, no me gustas, ni siquiera te quiero cerca de ellas, pero te entiendo. Sé como te sientes. Por eso te pido que, por favor, la dejes tranquila. Se sincero Jacob, ¿alguna ves la has visto así contigo? - vi como fruncía el labio y apretaba más los puños… - No, ya lo imaginaba - me contesté a mi mismo viendo su reacción - Lo siento, siento que hayamos llegado a esto, pero ahora te pido que no entorpezcas más. Sólo conseguirás hacerla sufrir más de lo que ya lo ha hecho.

- Es fácil decirlo para ti, pero tú no has dejado de insistir - me reprochó.

- Porque sabía que ella me amaba con la misma intensidad que yo la amo a ella. Y porque ahora, además, tengo alguien más por quién luchar. Mi hija es el mayor regalo que me ha dado Dios, Jacob, y no pienso apartarme de ella, jamás…

El se quedó por unos minutos mirándome, podía notar su lucha interna. Pero poco a poco sentí que su cuerpo se relajaba y su mirada pasaba de ser dura y desafiante a triste.

- Supongo que yo perdí - dijo sin llegar a mirarme. Yo le miré con alivio y me permití relajarme también -. Ahora ni siquiera me perdonará - dijo aún más triste.

- Será cuestión de tiempo… - le dije tratando al menos de compadecerle. El esbozó una triste sonrisa y de nuevo miró hacía el camino por donde hacía ya diez minutos que mi mujer y mi hija habían desaparecido. Una risa irónica brotó espontanea de su boca. Yo fruncí el entrecejo al verlo…

- Sabes lo único que me consuela en estos momentos - dijo mirándome de nuevo, incluso podía notar algo de satisfacción en sus ojos. Lo miré sin llegar a entenderle -. Que ahora tendrás que enfrentarte a ella - volvió a sonreír esta vez con más amplitud - Te aseguro que querrás no haberla hablado así antes - siguió diciendo pero su sonrisa fue disminuyendo - Creo que ya es hora de que me vaya - dijo más serio-. Y aunque me odio por decir esto -sus ojos se clavaron en los míos casi con rabia -, es cierto, jamás la había visto tan feliz - una vez más su mirada se suavizó, esbozó de nuevo una triste sonrisa y sin más comenzó a alejarse…

-¡Jacob! -le grité cuando comenzaba a alejarse -. Mira a tu alrededor, te aseguro que hay alguien a quien podrías hacer feliz - El frunció el entrecejo y yo sólo me encogí de hombros, él hizo un gesto con la mano como que pasaba de mí y eso me hizo sonreír.

Miré hacia el suelo y vi la manta con todo lo que habíamos dejado en ella. Comencé a recogerlo todo y cuando ya todo estaba guardado hice el camino hacia el coche. En algo tenía que darle la razón a Jacob, ni siquiera había llegado al coche y ya me arrepentía de haberla hablado así; pero en esta ocasión no me iba a rebajar, no iba a permitir que él siguiera haciéndoles daño, porque eso es lo que les estaba haciendo, aunque no las tocara. Bella tendría que admitirlo, fuese como fuese…

Intenté no enfocar a Bella a través del cristal, desde lejos pude ver que estaba excesivamente seria, pensativa y furiosa. Ya me imaginaba a lo que me tendría que enfrentar. Llegué al maletero y descargué todo en él. Escuchaba a mi pequeña parlotear pero Bella permanecía en silencio. Entré en el coche y clavé la mirada en ella. Ni siquiera se volvió, su vista se mantuvo al frente.

-Papi ¿y Deyyy? - preguntó mi pequeña y en Bella puede ver como su ceño se fruncía. Una y otra vez se mordía el labio pero su vista se mantuvo al frente, lo que me provocaba una angustiosa sensación de malestar en la boca del estomago - ¿Deyyy no quiede mi? - volvió a preguntar y en esta ocasión vi como de los ojos de Bella se escapaba una lágrima.

- No mi amor, claro que te quiere - le dije volviéndome hacia ella -El me ha dicho que te diga que te quiere mucho - le susurré. Mi pequeña esbozó una pequeña sonrisa y estirando mi mano acaricié su carita - aunque yo te quiero mil veces más - le aseguré y ahí su sonrisa se hizo mayor.

Volví a girarme en mi asiento y de nuevo miré a Bella. Ella seguía sin enfrentar mi mirada.

- Aún es temprano, ¿te apetece tomarte algo en…

-¡No! - dijo cortándome - llévame a casa - Y de nuevo se hizo el silencio. Tomé aire y sintiendo algo de molestia por su actitud, arranqué y conduje hasta llegar a la casa.

Bella no tardó en abrir su puerta y dirigirse a la puerta de Sarah, la desató y anduvo con ella hasta llegar a la casa.

Yo la miré aún desde mi asiento en el coche. Ni siquiera me molesté en levantarme. Sabía que de nada serviría tratar de hablar con ella ahora, estaba molesta, no cabía duda, y puede que la manera en la que le impuse que se fuera no fuera la correcta; pero ese era yo, no podía intentar mostrarme de otra manera.

Eché la cabeza hacia tras cerrando los ojos. Por unos minutos traté de relajarme. Me sentía mal y me sentía triste a la vez. De nuevo otra vez la frialdad entre nosotros. Tomé varias respiraciones profundas y finalmente salí del vehículo. Saqué las cosas de mi hija del maletero y entré en la casa. Podía oír como Bella hablaba con Sarah en la parte de arriba. Con un pellizco en el corazón subí hasta donde estaban ellas y me dejé caer del marco de la puerta.

- Eres preciosa, y esto que tienes aquí, me lo voy a comer enterito - Oí que le decía a Sarah mientras terminaba de cambiarla; mi pequeña reía risueña mientras Bella simulaba morder su tripita y sus bracitos.

Carraspeé para hacerme notar y enseguida Bella se tensó.

- Ya he dejado las cosas de Sarah en la cocina - dije a penas en un murmullo.

- Bien - contestó escuetamente. Mi estomago se contrajo al oír esa respuesta tan seca.

- Papi ven - dijo entonces mi pequeña y fue cuándo me atreví a acortar la distancia que nos separaba. Me acerqué a ellas provocando que mi brazo rozara el de Bella, ella se retiró inmediatamente, lo que me entristeció.

- Aquí estoy mi amor - le susurré a mi pequeña acercándome y besando su frente..

- Yo voy a prepara su cena… ¿puedes bajarla tú luego? - me dijo con el mismo tono seco y sin apenas darme opción me dejó allí, con mi hija, solos…

Me quedé mirando la puerta por donde había desaparecido y luego volví la mirada a mi hija… ella sonreía. La senté sobre el cambiador y comencé a jugar un ratito con ella. Trataba de ser cariñoso y divertido, aunque por dentro me sentía ansioso por como las cosas estaban entre Bella y yo…

Poco después bajé con Sarah en los brazos, Bella trajinaba en la cocina, podía sentir su molestia en la forma en la que tomaba las cosas.

- Mami, ambe - díjo mi pequeña caminando hasta las piernas de su madre y tirando de su pantalón.

- Ya Sarah, sólo unos minutos más - le contestó mirando hacía bajo y ofreciéndole un pequeña sonrisa.

- ¡Ven Sarah! Te leo otro cuento mientras esperas a mamá - le sugerí y ofreciéndole mi mano la llevé hasta el salón, nos sentamos juntos en el sofá y comencé a leerle el cuento de los tres cerditos.

De vez en cuando mi mirada iba hacia la cocina, Bella seguía de espalda a mí, o caminaba seria, demasiado seria, llevando cosas sobre la mesa. No podía evitar que mi corazón se encogiese al notar su frialdad, su molestia, y su forma de ignorarme. ¿A caso se pensaba llevar a así todo el tiempo?

- ¡Vamos Sarah, ya está la cena! - dijo llegando hasta nosotros, y casi arrebatándome a la niña de mis brazos. Yo me quedé allí viendo como ella y mi hija desaparecía en la cocina. Tragué el nudo que se había formado en mi garganta. Quería hablar con ella, decirle que no podía seguir así, que hablase conmigo; deseaba mil veces que me arrojase algo a la cabeza antes de seguir con esa actitud. Pero no podía hacerlo, no delante de mi hija y la tensión era ya demasiado espesa entre nosotros.

Me levanté del sofá y después de dejar el cuento en la estantería caminé pesadamente hacia la cocina. Bella le daba una especie de sopa de pescado a Sarah, ni siquiera se molestó en voltearse cuando mi hija, con una sonrisa radiante, volvió a llamarme. No podía soportarlo por más tiempo; puede que fuera paciente ante muchas cosas, pero no soportaba ver como me ignoraba sintiendo en todo momento lo molesta que estaba conmigo.

Me acerqué a la niña y le besé en la frente - Creo que será mejor que me vaya - dije mirando a Bella, pero ella seguía concentrada en meter otra cucharada en la boca de mi hija.

- Si, será lo mejor - fue lo único que contestó, en su voz noté cierto nerviosismo, aunque se esforzaba para sonar firme. Mi corazón se partió al oírla. Cerré los ojos a la vez que mis puños tratando de contener las ganas de tomarla por los brazos y encararla. Obligarla a chillarme si fuese necesario, pero no podia hacerlo y mucho menos con mi hija delante.

- Adiós - contesté igual de seco y besando una vez más la cabeza de mi hija, salí disparado de la casa de Bella.

He de admitir que su actitud me frustraba, era condenadamente terca y no estaba acostumbrado a lidiar con algo así. Esta bien, tenía motivos para estar molesta, ¿pero ignorarme?, ¿martirizarme de esa manera?, no…no tenía derecho, y mucho menos por querer proteger a mi familia. Bella tenía que entender que no iba a ceder fácilmente en esto. Así era yo, por mis venas corría sangre, ¡maldita sea! No podía pedirme que me quedara impasible ante las cosas que le hacían daño, que nos hacían daño a los tres.

Con un cabreo cada vez mayor volví a meterme en el coche tras un portazo y salí a toda leches de allí. No me gustaba sentirme así, no me gustaba enfadarme con ella, sabia que esto también le hacía daño, pero ella también me lo hacía mí. Conduje a toda velocidad una vez cogí la carretera de las afuera de Forks. La velocidad ayudaba a calmar mi malestar, mi angustia. Media hora después llegué a uno de los pocos pub que había en el pueblo y sentándome en la barra, me pedí una cerveza.

Pocos minutos después sentí como alguien pasaba su mano por mi hombro.

- ¿Qué pasa tío? - La voz de Jasper me sorprendió, giré mi cabeza y lo miré sobre mi hombro - Uff…no me digas, tu y Bella habéis discutido - afirmó sentándose en el asiento de al lado…

- Tyler, ponme otra a mí -le pidió al camarero. Yo le dí un sorbo más a mi cerveza hasta apurarla y pedí otra.

- Créeme Edward, no sé que ha pasado entre vosotros, pero el alcohol no será una solución - dijo cuando vio que casi apuro la otra cerveza del tirón…

Yo lo miré y no pude evitar sisear; a cada minuto que pasaba me sentía más frustrado. Ahora no sólo por el hecho de que Jake viniera a interrumpirnos cuando mejor estábamos, sino por el hecho de que Bella volviera a esa actitud fría y distante conmigo. ¡Dios!, habíamos avanzado tanto en estos últimos días, ¡por el amor de Dios, hasta la hice mía! Cerré los ojos con fuerza al recordar ese momento. Y ahora, de nuevo sentía que un océano se interponía entre nosotros…

- Ven, sentémonos en una mesa. Tyler, sírvenos otra ronda en la mesa y pon algo para picar - le pidió al camarero y haciéndome un gesto, me invitó a seguirle.

Yo apuré una vez más la cerveza y caminé sin muchas ganas hasta él que ya se acomodaba en el asiento.

- Vamos, cuéntame, ¿qué ha pasado? - preguntó dejándose caer del respaldo de la silla. Por un momento lo miré y en cierta manera me alegraba de que estuviera ahí, Jasper se estaba convirtiendo en un buen amigo.

- Estábamos en el parque, y Jacob apareció… - comencé a contarle. Inmediatamente él se incorporó con cierta preocupación -. No te preocupes, no pasó nada, bueno… al menos entre nosotros…

Ante su cara de duda comencé a relatarle lo ocurrido. El escuchaba atentamente, tomando de vez en cuando un sorbo de su propia cerveza.-…y desde entonces no me dirige la palabra. ¿No sé qué hacer ? - acabé diciéndole enterrando los dedos en mi pelo en señal de frustración.

El terminó su cerveza y volvió a incorporarse - Si algo se de las mujeres Edward, es que hay que dejarlas un tiempo para que se calmen, que piensen en frío, incluso que se desahoguen; te lo aseguro, soy experto en eso, recuerda que estoy casado con Alice - dijo divertidamente. Yo sonreí auque eso no aliviaba la angustia en mi pecho - ¿Pero si me pides mi opinión?, te diré que hiciste bien Edward, yo hubiese hecho exactamente lo mismo. Y Bella lo sabe, ahora mismo ella sabe que lo que hiciste fue lo correcto, sólo que…- se pausó y clavó los ojos en mí - ella no está acostumbrada a que nadie haga esas cosas por ella, siempre se ha valido sola, Edward, no creo que sea fácil para ella aceptar que hay alguien que vele por ella, incluso que le exija un comportamiento adecuado.

- De verdad crees que hice bien, quizás fui demasiado duro, pero…

- Hiciste bien, le has dejado claro tanto a él, como a ella, que ya no está sola y que tendrá que contar con eso a partir de ahora, y que eres ese hombre que ella necesita, alguien fuerte que es capaz de decir que no o exigir algo si lo considera oportuno. Ella tarde o temprano lo entenderá. No cedas ahí Edward, si lo haces, ella no respetará tus decisiones.

- Sabes Jasper, me alegro de conocerte, eres un gran amigo - le dije sinceramente.

-Yo también pienso igual-Dijo sonriéndome - Y ahora volvamos a casa. Ya ha pasado un tiempo razonable, es hora que arregles la cosas con tu mujer..- me dijo dándome una palmada en la espalda.

- Espero que pueda hacerlo, no soportaría estar separado de nuevo de ella - le dije con pesar mientras nos acercábamos a la barra y pagamos la cuenta.

- Llámame la próxima vez que necesites tomarte algo, las penas en compañía se van antes - dijo una vez más con un tono divertido. Nos despedimos y con los ánimos renovados conduje de nuevo hasta la casa.

Permanecí por un tiempo dentro del coche. En la habitación de Sarah había un poco de luz, miré la hora , eran las nueve de la noche, sin duda mi pequeña ya estaría acostada. Me sentí mal por no haber estado para desearle buenas noches. Seguí mirando hacia la casa y vi luz en la cocina. Bella debería estar cenando o recogiendo la cocina. Tomé varias respiraciones profundas y salí del coche. Caminé con decisión hacia la casa de Bella, fuera como fuera, tenía que arreglar las cosas con ella.

Tuve intención de llamar pero recordé que mi pequeña dormía. Para asegurarme giré el pomo de la puerta y esta se abrió. Tendría que recordar a Bella que se asegurará siempre de que la puerta estuviese cerrada, aunque en estos momentos a mí me venía de maravilla que no lo estuviese.

Caminé por el salón a oscuras hasta llegar a la cocina. Ella permanecía mirando hacia la ventana con una taza de café en la mano.

- Siento haberme ido así antes - dije de pronto lo que provocó que la taza se escurriese de sus manos y cayera sobre la encimera..

- ¿Qué haces aquí?, me has asustado -dijo con un tono molesto recogiendo el estropicio que había formado.

- Si te aseguraras de que la puerta está cerrada, no te habría sorprendido - le reproché.

- Ahora también me vas a reñir por eso - me dijo con reproche en su voz. De nuevo me dio la espalda.

Yo dejé escapar el aire, en estos momentos tenía claro que era como una niña pequeña revelándose. Quizás Jasper tenía razón y era hora de demostrarle que ya no era sólo ella haciendo y deshaciendo…

- Tal vez sea lo que necesites - le contesté con firmeza. Ella giró inmediatamente la cara y pude ver como su ceño se fruncía. Poco después siseó y volvió su atención a la encimera.

- ¿Acaso quieres convertirte en mi padre? - me desafió sin llegar a volverse - Porque te advierto que no es precisamente a lo que estoy acostumbrada…

Yo me llevé una mano al puente de mi nariz y lo masajeé. Estaba claro que iba a presentar batalla. Pero tenía que mantenerme firme.

Acorté la distancia que nos separaba y me quedé justo detrás de ella, sin llegar a tocarla. Enseguida noté que se tensaba.- Créeme, ganas no me faltan de nalguearte - le dije con la voz notablemente ronca, notando como todo mi cuerpo vibraba con el simple hecho de sentirla tan cerca.

Ella no tardó en girarse y clavó su mirada en la mía de una manera desafiante - No te atreverías - me desafió. Los dos nos quedamos fijos el uno en el otro, ninguno de los dos dispuestos a ceder. Sus ojos refulgían de rabia. Estaba enfadada, muy enfadada y eso la hacía mucho más hermosa, endemoniadamente hermosa.

- Acaso crees que no sería capaz, Bella - le amenacé achicando los ojos. Ella pareció sorprenderse por mi contestación, hasta pude sentir como su respiración se hacía cada vez más agitada -. Te aseguro que no me costaría nada, absolutamente nada, ponerte sobre mis piernas y hacerte ver que no puedes ignorarme como tratabas de hacerlo en el parque - le dije esta vez con el reproche explícito.

- Ah…a..- balbuceó, seguramente sorprendida.

- La próxima vez espero que no tenga que recurrir a eso…- le reclamé sin dejar de mirarla. Ella seguía manteniendo su mirada fieramente en la mía, aunque su respiración cada vez era más pesada y su pecho se elevaba con más celeridad. Se mordió el labio con fuerza, quizás reprimiendo las ganas de decirme algo-. No soy un niño Bella, no puedes pedirme que me queda impasible cuando veo que asustan a mi hija e insultan a mi mujer - le dije sin apartar un ápice la mirada de la suya.

De pronto sus ojos dejaron de mirarme con rabia y recelo para comenzar a oscurecerse, lo que provocó que mi miembro vibrase ante su mirada de deseo….

- Si Bella, mi mujer, y como tal quiero que me respetes; si te pido que salgas de un lugar porque considero que te pueden hacer daño, espero que lo hagas y confíes en mí - le dije acortando la distancia que nos separaba - Ya no estás sola, ahora somos dos -le dije con firmeza.

- No pienso aceptar que me vuelvas a hablar de ese modo Edward, ni sueñes que voy a ser un mujercita, porque no lo soy -me dijo desafiante. He de reconocer que me gustaba así, peleona, eso lo hacia todo más excitante-. Y no soy tu mujer, por si no te has dado cuenta - siguió diciendo, pude ver como un brillo de suficiencia cruzó sus ojos…

- Para mí lo eres - le contesté y llevé una mano a su nuca enterrándola en el cabello - Desde el momento en que me has vuelto a aceptar te has convertido en mi mujer - y sin más estrellé mis labios sobre los suyos atrayéndola con fuerza.

Ella al principio se resistió, pero a los pocos segundo sus labios abarcaban los míos con la misma furia y necesidad con la que los míos abarcaban los suyos. Nuestras lenguas no tardaron en entrar en acción y su mano no tardó en llegar a mi nuca mientras que yo afianzaba mi agarre por su cintura, pegándola completamente a mí.

Tampoco los gemidos que tanto amaba de ella tardaron en llegar; y sin poder evitarlo pasé mis manos por sus nalgas e hice que sus piernas rodearan mi cintura.- Mi mujer…- susurré con furia sobre sus labios mientras apartaba las cosas que había sobre la encimera y la sentaba, permaneciendo entre sus piernas.

De su boca pequeños gemidos brotaban para hacerme enloquecer más si cabía. No podía soportarlo, necesitaba hacerla mía, ahí, ahora. Sin dejar de besarla me deshice de su camisa y devoré sus pechos aún sobre la tela que los cubría - Completamente mía …- seguí susurrándole mientras llevaba mis manos a su espalda y me deshacía también de esa prenda que tanto me estorbaba para saciarme de sus hermosos pechos, que enseguida me recibieron con los pezones totalmente erguidos. No tardé en enredar mi lengua en ellos, pellizcándolos, adorándolos, amándolos como la amaba a ella por entera.

- Edward…- mi nombre se escapó de entre sus labios.

- Dilo Bella - le pedí dejando sus pechos y pasando mi lengua por su canalillo ascendiendo candentemente mientras la miraba. Ella echó su cabeza hacia tras ofreciéndome totalmente su cuello, el que no dudé en besar, lamer, morder…-. Dilo - volví a pedirle -, di que eres mi mujer.

Ella seguía sin decirlo, sólo gemía, su cuerpo se estremecía a cada caricia que le daba. Mi propio cuerpo se estremecía cuando mi sexo, totalmente erguido por ella, rozaba el suyo…

- Dilo…- volví a pedirle con los dientes apretados mientras llevaba mis manos a la liguilla de su pantalón y elevándola por la cintura me deshacía de él junto con su ropa interior, dejándola expuesta completamente delante de mí. Ella clavó su mirada enfebrecida en la mía y de un rápido movimiento me quitó la camisa dejándome con el pecho descubierto.

- Fóllame Edward - me pidió con tal carga de deseo en su voz y en sus ojos que mi sexo vibró solo de oírla.

- Dilo - volví a pedirle exigente mientras sentía que sus manos llegaban a mi pantalón y tras desabrocharlo y bajar la cremallera, me liberaba rodeándome con su cálida y pequeña mano, sintiendo como su dedo acariciaba mi glande llevándose con él una gota de excitación…

- Hazlo - me ordenó abrazándome con sus piernas, enseguida sus pliegues acogieron mi sexo. Cerré los ojos ante tanto placer, pero no ….no hasta oírla decir.

- Dilo - le ordené esta vez clavando mis ojos en ella, diciéndole sin palabra que no lo haría hasta oír que ella lo decía, aunque reventara…

Ella llevó sus manos a mi cuello y me atrajo hacia ella con fuerza; sus labios, su legua, sus dientes mordían mis labios llevándome a la locura. Sus caderas se movían provocando una maravillosa y placentera fricción entre nosotros; podía oír el latido frenético de su corazón, tan frenético como el mío. Pero no iba a ceder. Esta guerra la iba a ganar yo…

- Dilo - le dije casi en un lamento por última vez sobre sus labios. Ella se contoneó una vez más, podía sentir como mi punta rozaba esa ardiente entrada enloqueciéndome… enloqueciéndola…

- Si… si… lo soy - dijo al fin y en el mismo momento que en mis labios apareció una sonrisa de satisfacción, me introduje en ella de una sola estocada; estaba tan húmeda que la más mínima presión me abrió las puertas de su templo llevándome en el acto al mismísimo paraíso -. Oh si…si….lo soy - decía enloquecida mientras yo embestía una y otra vez en ella..

- Si , lo eres mi amor, mi mujer, mía , solo mía - susurraba yo entre jadeos mientras sentía como todo mi cuerpo vibraba, como su cuerpo vibraba, como nuestras respiraciones se aceleraban al punto de ahogarnos, como sus uñas se clavaban en mi espalda tratando de resistir mis embistes.

- Oh Dios, Oh dios mío… si… - gemía ella una y otra vez mientras la hacía mía de una manera animal, salvaje, clavando mis dedos en sus nalgas contrarrestando mis embestidas, hundiéndome en ella hasta no poder más, llevándola a ese punto en el que todo explota, sintiendo en el acto como su carne me apresaba de la manera más ardiente; y mientras de sus labios brotaban los gemidos de placer más excitantes que jamás le había escuchado proferir, me dejé ir en ella totalmente ciego por el placer que estaba alcanzando; por como mi mujer se derretía entre mis brazos mientras su cuerpo convulsionaba tras el glorioso orgasmos que los dos acabábamos de alcanzar.

- Te amo - susurré con la respiración jadeante sobre su pecho cuando me dejé caer sobre ella-. No sabes cuánto te amo - volví a decirle…

- Yo también te amo - me respondió ella con la misma dificultad. Yo sonreí al oírla.

- Cásate conmigo - le pedí aún jadeante. De pronto lo vi claro, eso es lo que quería, quería convertirla en mi esposa, que ella no dudara nunca más lo que era, mi mujer…

Continuará…


N/A. Ay Dios, estoy en shock, ¿realmente le ha pedido que se case con él o me lo he imaginado? Este hombre acabará conmigo...(Noe/saraes al borde de la deshidratación de tanto babear, sin contar lo que ha subido de temperatura el ambiente...Dios santo)

Permitidme unos segundos a ver si me recupero...un...dos...tres... Si, ya, creo que ya...Ahora al lío... ¿qué os ha parecido? ¿sorprendidas por la actuación de Jacob? ¿se esperaban que Edward fuera tan impositivo ? (baba) ¿y de qué Bella se enfadara, estaba justificado? sean objetivas,plis, que Eddie os nubla...ajajajjaja. Y por último y más importante...¿qué piensan? ¿Bella aceptará o directamente lo manda de una patada a Atlanta?.. Diviértanme con sus teorías, en serio, es una pasada la manera en la que cada una vive y visualiza la historia, sois las mejores...ajjajajaja Os animo a que leáis los rr de los capítulos, de verdad que os divertiréis y quién sabe, igual os da por conoceros...

En fin preciosas, espero que os haya gustado; ya me lo hareís saber. Os agradezco infinitamente vuestro apoyo, especialmente a:

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis;Kat;Lurix;BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl y a Laura Katherine.

Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber.¡ Ah! y el hecho de que haya distinguido con negritas y normal, eso sólo para que os sea más fácil reconoceros, si quereis, no porque haga distinción.

Aprovecho para daros la bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.

ISelaCullen, gracias por tu rr; como no tienes cuenta no puedo contestarte pero quiero que sepas que me han encantado las palabras que me dijiste. Y bueno, espero seguir dejandoos con ganas de más...esa es la idea..ajjajaja

Yolanda, ni que decir tiene que tu rr me ha encantado como siempre, tienes una manera de expresarte que no deja de emocionarme cada vez que te leo. Gracias preciosa.

Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y alertas, y a las lectoras silenciosas que se animan a salir del anonimato premitiéndome conoceros. Gracias preciosas.

Y ahora sí, os dejo. Un beso enorme a todas, especialmente a mis reques y a mis seudoreques. Por cierto London girl, ni te imaginas la ilusión que me hizo tu rr, y lo siento pero no pude evitar refregárselo a tu hermana...jajajajajjaja. No te vea la que te espera cuando regreses. Un beso grande y nos acordamos mucho de ti. ¬¬ Aunque te odiamos a muerte por la suerte que tuviste...joia..

Os deseo un feliz comienzo de semana a todas, ya saben, nos leemos el miércoles...y os prometo que os va a encantar...otra vez...ajajajjaja

Besitos.

/(^_^)\saraes.