Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola amores! De nuevo aquí; ains, cuánto lamento que tenga que ser una vez por semana /(;_')\ pero lo primero es lo primero y en los tiempos que corren, dándole gracias a Dios. :P

Pero antes de pasar al capi, me gustaría daros las gracias por vuestro apoyo en el concurso Sintiendo la Navidad. ¡CONSEGUIMOS EL TERCER PREMIO! , estoy emocionada; pero sobretodo porque ustedes lo hicísteis posible ¡Gracias! Cherryland, te dedico el premio por entero, por el ánimo que me infundió tu PM para realizarlo.

También quiero dar las gracias muy especialmente a MELI8114 porque me ha regalado un colage de "Secreto de una traición" que es preciosa. Gracias tesoro, no sabes lo muchísimo que me ha gustado.

Y también quiero dar las gracias a Aliena Cullen, por otra imagen que me ha regalado de el Os "Un deseo en Navidad" para felicitarme por el premio. Gracias mi niña, realmente me ha emocionado mucho.

De más está decir que ambas imágenes están ya en mi perfil para ser exhibidas con mucho orgullo por mi parte.

Y ahora si, os dejo con el capi, y como en el fondo, aunque sea muy muy al fondo, soy buena..ajajajajja; aviso: A las del club de las lloronas, tengan los pañuelitos a mano...algo me dice que mas de una lágrima se escapa.

¡Disfrutadlo!

;)


"Secreto de una traición"

Capítulo XXIII

Mientras enfocaba la vista en los relámpagos que iluminaban el cielo a través de la ventanilla del avión, me mordía el puño intentando mitigar el dolor que me había provocado despedirme de ellas…

-Edward, ¿qué pasa?- preguntó Bella levantándose del sofá y viniendo hacía mí.. Yo sólo pude mirarla con verdadera preocupación mientras seguía oyendo a mi padre por teléfono.

- ¿Por qué no me lo has dicho antes? - reproché bastante furioso. Bella seguía preguntándome con la mirada.

- Mami, coge - escuché que le decía mi pequeña mientras se restregaba un ojito; ya eran las nueve de la noche y era su hora de irse a dormir. Bella no tardó en cogerla en brazos y mi pequeña se acomodó en su hombro, pero ella aún permaneció a mi lado, expectante…

- No puede ser, está completamente satisfecho con nuestro servicio papá, tiene que haber un error - le contesté bastante molesto…

Una vez más mordí mi puño al recordar el motivo por el que ahora viajaba solo hacia Atlanta. Uno de los mejores clientes que teníamos estaba recibiendo una contraoferta bastante llamativa, algo que había llegado a oídos de varios socios que no dudaron en pedir una junta extraordinaria para saber sobre la veracidad de la noticia.

No podía estar sucediendo eso, dije para mí, sí esa noticia fuera cierta, estaríamos en serios problemas, la corporación Vulturi era uno de los pilares de nuestra propia empresa. Nosotros le suministrábamos todo el material maderero incluso nos encargábamos de su transporte y entrega.

- Aquí tiene señor Cullen - dijo de pronto una azafata que me servía un whisky.

- Gracias - Esperé a estar de nuevo solo y me llevé la copa a los labios para dar mi primer sorbo; cerré los ojos al sentir el caliente licor atravesar mi garganta y al momento sentí de nuevo como mí corazón se encogía, nada aliviaba ese vacío que se había instalado en mi corazón…

- Edward, por favor, dime qué pasa - volvió a preguntarme con ansiedad una vez más cuando vio que cortaba la llamada.

Lo que temía que pasara estaba pasando. Sintiendo una enorme presión en mi pecho miré hacia ella y a mi hija que, con ojos soñolientos, me miraba extendiendo su manita, la que no tardé en tomar.

- Papi omí, coge- me pidió con esa vocecita cansada y quejumbrosa esperando a que la llevase a su cuna y sentí como mi corazón se partía en dos. Una vez más enfoqué los ojos de Bella y, como si hubiese leído en los míos, comenzaron a humedecerse.

- Tienes que volver - afirmó apenas con un hilo de voz; yo sólo pude asentí sin llegar a proferir palabra - ¿Le pasa algo a mi papá? -preguntó con preocupación.

- No - me apresuré a tranquilizarla-, son asuntos de la empresa. Mañana tengo una junta a las diez de la mañana-. Sus ojos se abrieron de par en par a darse cuenta que eso sólo significaba una cosa, tenia que volver y tenía que hacerlo inmediatamente.

- Pe…pero…- titubeó con los ojos enrojecidos…

- Lo siento - dije apenas en un susurro; miré el reloj viendo que eran las nueve de la noche, a las diez y veinte tenía vuelo directo a Atlanta, ya mi padre se había encargado de la reserva -, tengo una hora para llegar al aeropuerto Bella - le dije y ella asintió casi con la mirada perdida…

- Está bien - murmuró y miró hacía otro lado tratando de disimular la tristeza que de pronto había aparecido en su rostro, aumentando en el acto la aprensión en mi pecho.

- Bella - susurré, intentando tragar el nudo que se había formado en mi garganta, llevando mi mano a su mejilla-, sólo serán unos días, mi amor…

- Claro - contestó retirando su cara pero su tono no sonaba muy convencido..

- Bella…-suspiré intentando soportar la angustia que se iba formando en mi pecho.. Ella debió oír mi voz angustiosa y miró de nuevo a mis ojos.

- Lo sé - contestó y llevando una mano a mi rostro me acarició ofreciéndome una triste sonrisa.

Eso me bastó para acortar del todo la poca distancia que nos separaba y atraerla a mí en un necesitado abrazo.

-No dudes que volveré mi amor - casi sollocé mientras presionaba mis labios en su frente…Ella apenas asintió con un leve movimiento de cabeza.

- Papi, omí, coge - volvió a decir mi pequeña ajena a todo, y mis ojos se humedecieron en el acto. Llevé mis manos a su cuerpecito y Bella me la entregó. Estreché a mi pequeña con fuerza contra mi pecho y ahí una lágrima se me escapó al presionar mis labios sobre sus cabellos.

- Sarah - la nombré y ella, aún soñolienta, me miró y llevó sus rosados y tiernos labios a mi mejilla. De nuevo el nudo apretó mi garganta ahogando un lamento que pugnaba por salir -, mi amor - continué diciendo cuando controlé la voz -, papá se tiene que marchar, pero volveré…

- ¿Ti vá? - preguntó interrumpiéndome mirándome como un pequeño corderito a mis ojos.

- Sólo serán unos días princesa, tengo que ir a trabajar, pero volveré y te traeré el regalo más bonito que encuentre ,¿sí? - le dije intentado al menos hacer que esto fuera lo menos traumático para ella..

Pero como siempre volví a equivocarme cuando vi que los ojos de mi pequeña comenzaban a enrojecerse.

- No, no quelo…- dijo llevando sus dos manitas a mi rostro lo que me estaba desarmando -, io quelo tigo, papi - su voz comenzó a temblar dejándome ver un pucherito lastimoso antes de que comenzara a llorar.

- Sarah mi amor, no llores - le pedí intentando ahogar mi propio deseo de hacerlo, presionándola fuertemente contra mi pecho-, sólo será un viaje cortito, te lo prometo mi vida, papi volverá, y luego os llevaré conmigo -continué diciendo tragando mi propio dolor.

Ella se aferró a mi cuello y con un llanto cada vez más desgarrador me pedía que la llevara conmigo. Bella se mantuvo a unos paso de distancia, podía ver como luchaba por contener su propias lágrimas pero su cuerpo temblaba mientras presionaba sus labios con fuerzas…

¿Por qué?, ¿por qué tenía qué pasar esto justo ahora? ¿Es qué estaba negada para mí la felicidad? , me preguntaba mientras seguía tragando una y otra vez hasta apurar completamente el licor.

- Señorita, por favor, póngame otro - volví a pedirle a la azafata que me miró condescendientemente. Yo aparté la vista de ella y volví a enfocar el oscuro cielo donde una vez más apareció la imagen de mis niñas…

- Papi no te vaia, no ti vaia papi, io tigo, Chara ena, io achate papi - Balbuceaba completamente aferrada a mi cuello lo que me tenía totalmente desolado. ¿Cómo decirle a tu pequeña que no es ella la culpable de la partida sino un estúpido trabajo?

Bella, incapaz de soportarlo por más tiempo, trató de arrancar a Sarah de mis brazos mientras ella se resistía, provocando que una lágrima traicionera comenzara a deslizarse, ya sin restricción alguna, por mi mejilla, mientras pequeños espasmos brotaban dolorosamente de mi pecho.

- Lo siento, lo siento, lo siento - susurraba sobre la cabecita de mi pequeña mientras ella batallaba entre un llanto, ya totalmente desesperado, para que no la apartasen de mi lado…-Sólo serán unos días mi amor, sólo unos días - trataba de convencerme a mi mismo.

Por fin Bella consiguió arrancarla de mi lado y ella aún seguía extendiendo sus bracitos, con toda su carita bañada en lágrimas y muecas de puro dolor en su dulce rostro. Bella trataba de limpiar el rastro de lágrimas que tenía sobre sus propias mejillas

- Sarah mi amor, papi sólo va a trabajar, él volverá en seguida - le dijo tratando de convencerla. Mi pequeña, totalmente exhausta tras el sofocón, se acomodó en su hombro, aún con lágrimas en los ojos, dejando al fin de batallar, pero con una tristeza tal que me rompió el corazón.

- Pronto volveré mi amor, te lo prometo - dije acercándome de nuevo a ellas y besándola en la cabecita.

- Io quelo, papi - dijo sollozando cansadamente -, io quelo ucho, io achate papi - volvió a repetir; ahí Bella, sin poder contenerse, dejó brotar un sollozo lo que de nuevo me desarmó.

- Yo también os quiero mi amor, a las dos -dije roto de dolor, esta vez mirando a mi preciosa mujer que, al oírme, y aún con lágrimas corriendo por sus mejillas, me regaló una pequeña sonrisa -, además -dije recomponiéndome un poco, tratando de llamar de nuevo su atención - mañana vais a mirar esos vestidos de princesas que os harán ver las chicas más preciosas del universo - sonreí intentando que mi pequeña no se sintiera tan triste, y por un momento, un pequeño brillo cruzó sus ojos.

- ¡Claro! - me secundó Bella con más entusiasmo tratando de distraerla, lo que me dio cierta tranquilad -, vamos a la cunita para poder levantarnos tempranos y preparar todo para cuando papi regrese, ¿sí? - le dijo a mi pequeña y ésta, algo más tranquila, pero aún con su pechito contrayéndose dolorosamente, asintió. La miré entristecido al ver como el cansancio le ganaba la batalla y casi lo agradecí -. Ve a preparar la maleta mientras yo la acuesto, Edward - me indicó Bella lo que de nuevo hizo que mi corazón se contrajese.

Un vez más miré a sus ojos, y aunque de nuevo lucían tristes, trató de reconfortarme con una sonrisa.

- Te quiero - susurré antes de acortar las distancias y presionar mis labios con los suyos.

- Yo también te quiero- me contestó; sonreí, aunque por dentro me estaba muriendo, tratando de borrar un poco la tristeza que reflejaban nuestros rostros...

Decir que tenía el alma rota era poco para expresar el vacío que sentía en mi interior. Fue duro subir a la habitación de mi pequeña, tras haber preparado una bolsa con varias mudas, para ver, como aún dormidita, su pecho se contraía aún por el esfuerzo del llanto. Sólo sentir la mano de Bella, presionando la mía, me dio la fuerza suficiente para no caer totalmente derrotado en aquella habitación.

- Lo siento mi amor - me disculpé una vez más mientras sostenía su rostro entre mis manos despidiéndome en la puerta - siento que tenga que ser así..

- Lo sé Edward -contestó intentando regalarme una sonrisa - Sabíamos que esto tarde o temprano iba a suceder -. Su voz se fue apagando mientras sentía como se esforzaba por no llorar.

- Mi amor - susurré y me abracé a ella; mi propio corazón se desgarraba por tener que dejarlas, pero apenas había tiempo para preparar nada, todo había sido de lo más inesperado-, si al menos pudiera llevaros conmigo -susurré apretando más mi abrazo.

- Sabes que eso es imposible, apenas tienes el tiempo justo para llegar al aeropuerto - susurró aferrándose con fuerza a mi cintura.

- Te amo Bella, no lo dudes ni por un segundo, no tardaré en regresa mi amor - susurré presionando con fuerza mis labios sobre su cabeza.

- Yo también te amo Edward - dijo separándose de mí enfocando mis ojos - Ve tranquilo, te estaremos esperando.

- No tardaré. Sigue preparando todo para nuestra boda, por favor - le supliqué; necesitaba que todo siguiese como lo habiamos planeado para no pensar que esto era una nueva separación- yo mismo me encargaré de hacer que todo se vaya arreglando allí, ¿de acuerdo? - le pregunté, quería que supiera que esto no era nada más que temporal - Te enviaré las fotos para que vayas haciendo cuantos cambio desees .

- Ajam - musitó ella apretando sus labios, aunque sus ojos comenzaban a humedecerse de nuevo.

- Volveré Bella, lo haré, nada me retendrá allí, mi amor - intenté asegurarle de nuevo. Y aunque ella trataba de sonreírme sabia que en su interior se había instalado esa duda.

- Tienes que marcharte, vas a perder el avión - susurró bajando de nuevo la mirada.

No tardé en subir su mentón para que me mirase y la lágrima que en ese momento comenzó a deslizarse por su mejilla hizo que mi estomago diese un vuelgo azotado por la angustia.

- Te amo Bella - le dije una vez más tratando de llevarme con mi pulgar esa dolorosa lágrima - te aseguro que volveré - y sin poder soportarlo más llevé mis labios a los suyos y la besé con desesperación, con la misma desesperación con la que ella me recibió.

- Confío en ti - fue lo único que contestó mientras nuestras frentes se juntaron - confió en ti…

- Te amo…- le susurré de nuevo.

- Te amo…- contestó. Y después de besarla una vez más, me separé y corrí hacia el auto; no podía seguir alargando más esta tortura.

- Regresa a nosotras amor - vi que gesticulaba con una mueca de dolor, a través del retrovisor, mientras se abrazaba a ella misma.

Y sintiendo como mi corazón se encogía dolorosamente, pisé el acelerador dejándola a tras…

Volveré Bella, no dudes que volveré, dije para mí recordando esa imagen tan desoladora de mi pequeña.

Aparté la copa de whisky de la mesa y abrí de nuevo mi portátil. Tenía que solucionar esto cuanto antes, sólo así podría reunirme de nuevo con ellas…

Una vez más leí el correo que había mandado mi padre, acrecentando además mi angustia, la preocupación por saber que me encontraría verdaderamente allí cuando llegara.

De nuestra empresa dependían muchas familias; TreesRiver Cullen Company, no sólo era un gran aserradero, teníamos nuestra propia flota de transporte tanto vía terrestre como marítima, además de varias fábricas de papel y pasta, sin contar con la plantación de melocotones que también formaba parte de nuestra compañía. Pero a pesar de eso, no podía permitir que la mayor fuente de ingresos nos dejara.

Aún no entendía como podía ser posible, Aro siempre estuvo satisfecho con nuestro trabajo. Su gran corporación había crecido de la mano de la nuestra. Desde tiempos de mi bisabuelo que TreesRiver Cullen Company y Vulturi Timber Constructions Inc. trabajaban juntas.

El resto del viaje intenté centrarme, en la medida de lo posible, en la reunión que, en apenas unas horas, tendría lugar en la sede.

.

.

.

- Buenos días Mandy - saludé a mi secretaria, sin mucha emoción, nada más llegar a la oficina.

- Buenos días, señor Cullen, bienvenido de nuevo - me devolvió el saludo con una agradable sonrisa; una sonrisa que apenas correspondí ya que mi estado de ánimo no era precisamente el mejor.

- ¿Tienes los informes que te pidió mi padre? - Le pedí mientras caminaba a mi despacho.

- Por supuesto -contestó eficientemente.

- Esta bien, consígueme una reunión con Aro a ser posible mañana mismo. Quiero que reúnas a todos los directivos para después de la junta, y quiero que envíes a alguien de confianza a que realice fotos a mi apartamento, a ser posible, para primera hora de la tarde - le ordené.

- Si Señor - contestó tomando nota de todo lo que le pedía mientras me seguía a mi despacho.

Cuando entré en él mis ojos se abrieron de par en par, la mesa estaba llena de papeles que seguramente mi padre ni habría ojeado.

- Lo siento Señor, pero el Señor Cullen no terminó de revisarlos -dijo refiriéndose a mi padre.

- Ya imagino Mandy, gracias. Tráeme un café, por favor, y no tardes con los informes - dije abriendo mi maletín.

De nuevo mi corazón se encogió cuando lo primero que vi fue la foto que había sacado de la casa de Bella, y en la que aparecían mis chicas de lo más hermosas y sonrientes. Tomé la foto y no pude evitar que mi mandíbula se tensase. Levanté la vista y miré a mi alrededor. Todo era frío allí, al contrario que en Forks. Apreté mis labios al pensar que, justo en estos momento, podría estar durmiendo abrazado a la mujer a la que amo, después, seguramente, de haberle hecho el amor. Mis ojos se cerraron ante ese pensamiento. Cuánto color y calor se sentía junto a ellas a diferencia que aquí.

- ¿Se encuentra bien, Señor Cullen? - oí que me preguntaba Mandy rompiendo el hilo de mis pensamientos.

- Si Mandy, tranquila - contesté apenas con un hilo de voz mientras pasaba el pulgar por sobre la cara de mis princesas.

- ¡Oh, que niña más adorable! - exclamó de pronto y no pude reprimir una sonrisa orgullosa.

- Es mi hija Mandy - le dije con orgullo.

- ¿Su hija? - preguntó confusa…

- Lo sé, parece extraño, pero no lo es. Ella es Bella…

- ¡Oh, es ella! -exclamó de nuevo con un tanto de emoción en la voz. Mandy estaba al tanto de todo, de todo menos que tenía una hija. Ella era de nuestra total confianza, no obstante su madre también fue la secretaria de dirección antes que ella…

- Si Mandy, ¿a qué es preciosa? - volví a decir con orgullo mirando a mi hermosa Bella.

- Sin duda lo es Señor - contestó.

- Y mi pequeña Sarah, es la mayor y mejor sorpresa que me han dado en la vida - añadí emocionado.

- Debió de serlo - contestó mirando ella misma para la foto -. Me alegro que las haya encontrado Señor.

- Gracias Mandy, ¿y sabes lo mejor? - pregunté con una genuina sonrisa - Que muy pronto ellas estarán aquí conmigo. En tres semanas me caso - dije mirando la foto de nuevo.

-¡Oh, que gran noticia! - dijo con alegría.

- Si, lo es - contesté aunque con algo de tristeza -, por eso quiero solucionar todo esto cuanto antes Mandy, necesito regresar junto a ellas - le confié.

- Sabe que cuenta conmigo para lo que necesite - contestó cariñosamente.

Yo asentí y dejando el marco de fotos sobre mi mesa, me despojé de la chaqueta y me senté en mi sillón dispuesto a mover cielo y tierra para solucionar esto lo antes posible.

- Mandy... - la llamé cuando ella se giró para marcharse.

-¿Si, Señor?

- Avisa a mi padre de que ya llegué y hazle venir cuanto antes.

- En seguida -. Me dedicó una leve sonrisa y salió dejándome solo.

Media hora más tarde, y tras haber revisado casi la mitad del papeleo que había sobre mi mesa, mi padre entró al despacho.

- ¡Edward hijo, me alegra verte!, aunque lamento mucho que haya sido en estas circunstancias -dijo nada más entrar.

Me levanté y no tardé en darle un cálido abrazo.

- Yo también me alegro de verte, papá- le dije algo apesadumbrado.

- ¿Todo bien por allá? -preguntó tomando asiento en uno de los sillones frente a mi mesa. Yo volví a mi asiento.

- Ha sido duro despedirme de ellas, pero bien, todo bien…

- Oye, con todo esto, no me dijiste finalmente para que ibas a llamarme - me recordó e inmediatamente una sonrisa se pintó en mi cara.

- ¡Oh, te vas a morir! - dije con algo de diversión; él me miró levantando una ceja - Sabes, más te vale que te vayas preparando, te tocará ser el padrino de la novia - le dije sin más y él me miró sin llegar a comprender..

- Qué…- preguntó.

- ¡Qué nos casamos, papá! , Bella al fin me dijo que sí..

- ¡Oh hijo mío, eso …eso es ….fantástico! - exclamó levantándose, al igual que yo , para fundirnos en otro emotivo abrazo - No sabes cuánto me alegro hijo, al fin podré tener a mi hija y a mi nieta junto a mí - dijo un tanto emocionado.

- Si papá - susurré con la misma emoción.

- ¿Y para cuándo será ? -preguntó entusiasmado, de pronto todo lo de la empresa había quedado en un segundo plano.

- En tres semanas, así que… solucionemos esto para que pueda volver con mis princesas.

De pronto el semblante de mi padre se oscureció - Aún no entiendo qué es lo qué ha pasado hijo, apenas ayer llegó Maxwell alarmado diciendo que Aro estaba negociando con otra empresa.

-¿ Maxwell, John Maxwell?, ese viejo tenía que dar la voz de alarma, no podía ser de otro modo… - dije con desagrado.

- No es cuestión de rivalidades ahora hijo, si lo que dice Maxwell es cierto, eso supondría una pérdida considerable para la empresa..

- Lo sé papá, lo sé - dije llevando la mano hasta mis cabello.

- ¿Ya te informó Mandy de la Junta?

- Si, tranquilo, también he llamado a Emmett para que se reúna conmigo.

- Emmett, ¿por qué él? - preguntó con interés.

- No quiero dejar cabo suelto papá, presiento que algo se cuece aquí mismo.

- Edward, esa es una grave acusación.

- Lo sé, por eso necesito que Emmett esté conmigo. No me gustaron para nada esos movimientos contables, ¿recuerdas? - le pregunté y él asintió -, de todas formas he pedio a Mandy que me reúna a todos los departamentos.

- Haz lo que estimes necesario, sabes que hace mucho que dejé esto en tus manos.

- Tranquilo papá, en cuanto me reuna con Aro sabré realmente a que me estoy enfrentando.

Una hora más tarde los dos entramos a la sala de juntas. Los socios mayoritarios estaban todos reunidos y todos con un semblante bastante serio. Como era de esperar John Maxwell expuso el caso y me sorprendió saber que la empresa que andaba detrás era Denali Timber group Inc. Tenía que ser una broma, los Denali jamás podrían superar nuestra oferta. Tras una hora de discusiones sobre qué camino tomar y cómo abordar la cuestión, terminamos con la dichosa junta, que en realidad solo había servido para apretarme más las tuercas. Finalmente era el punto de mira de más de uno de los que allí estaban sentados desde que mi padre delegó en mí la presidencia.

- No hagas caso a lo que dicen , Edward, yo sé que tú estás más que capacitado para solucionar esto.

- Lo sé papá, pero no puedo soportarlo. No parece más que están deseando que falle, aunque con eso pierdan todo , con tal de desacreditarme.

- Eso no va a ocurrir.

- En eso estoy de acuerdo, demostrémosle a esa panda de idiotas por qué la empresa es "TreesRiver Cullen" , y no otro apellido.

Mi padre sonrió orgulloso y se despidió para dejarme con mi trabajo.

Tal como le había pedido a Mandy, media hora más tarde me reuní con todo los directivos; reunión que me produjo aún más dolor de cabeza. Allí pude conocer que varias entregas, que había que efectuar a la empresa de Aro, no habían sido realizadas en la fecha acordada, ninguno de los de allí presente pudieron explicar el porqué de ese contratiempo, lo que me estaba disgustando y mucho.

A grito limpio salí de allí, bajo la mirada más que aterrada de algunos directivos, cuando exigí el esclarecimiento de dichas faltas en las próximas veinticuatro horas, o empezarían a rodar cabezas.

- Mandy, ¿has localizado a McCarty?

- Si, Señor Cullen, dijo que en media hora llegaba.

- Hazlo pasar de inmediato - le ordené con la autoridad que me caracterizaba, no en vano durante todos estos años, la amargura de no tener a Bella conmigo había provocado que mi actitud fuera, en la mayoría de las ocasiones, demasiado seria y severa.

Me aflojé un poco el nudo de la corbata y me dejé caer sobre el sillón, me sentía francamente cansado; no había pegado ojo en todo el vuelo y eran ya casi las cuatro de la tarde. Mientras me relajaba unos minutos mi vista se enfocó de nuevo en mis chicas. Inmediatamente me incorporé y tomé el marco de foto entre mis manos y sin pensarlo siquiera, tomé el móvil y marqué a Bella.

- ¿Edward? - sonó su dulce voz a la tercera señal provocando que mi corazón se encogiese al saberme lejos de ella…

- Necesitaba oírte, mi amor - dije con voz cansada y realmente necesitada. Durante un tiempo, que se me hizo eterno, solo oí silencio al otro lado de la línea, apenas roto por su respiración algo entrecortada - ¿Bella…? - la llamé al ver que no hablaba.

- Estoy aquí mi amor - contestó y sentí que su voz sonaba triste - ¿Cómo va todo por allá?- a través del altavoz pude notar como se esforzaba por sonar más serena.

- No va bien, cielo- decidí ser sincero, en el fondo necesitaba su consuelo - tenemos problemas con uno de nuestros mejores clientes..

- Oh, lo… lo lamento Edward - dijo con voz contenida.

- No te preocupes, princesa, lo solucionaré... Muero por estar ahí contigo - susurré un poco después cuando el silencio volvió a instalarse entre nosotros,pasando mi mano por mis cabellos desesperadamente.

- Yo también mi amor, ya te extraño- me confesó y aunque dolía saber que ella también estaba sufriendo, me alegraba saber que me extrañaba al igual que yo a ellas.

- Y yo a vosotras...

Una vez más el silencio apareció. Resultaba extraño, era la primera vez que nos hablarnos así, mientras miles de kilómetros nos separaban; pero en esta ocasión sólo era físicamente, no sentimentalmente como en las anteriores. Decidí abordar el tema de la boda para cambiar en algo el ambiente que nos rodeaba; necesitaba saber que seguía con el mismo entusiasmo, que seguía conectada a mí...

- ¿Ya tienes tu vestido? - indagué cortando ese incómodo silencio. Sonreí al oír un suspiro al otro lado de la línea, casi podría jurar que se estaba mordiendo el labio.

- No, aún no - contestó - pero Sarah sí..-Su voz se volvió más alegre-, y me costó la misma vida quitárselo -casi podía imaginármela rodando los ojos, lo que me hizo sonreír, más imaginando a mi pequeña correteando por toda la tienda para que no le quitasen el vestido. Inmediatamente mi corazón se encogió.

- ¿Cómo está mi niña? - pregunté con tristeza.

- Te echa mucho de menos, Edward, ha estado preguntado por ti y por cuándo volverías toda la mañana - contestó de nuevo con voz apenada.

- Lo siento Bella, créeme que siento esto muchísimo...

- Lo sé mi amor - se apresuró a cortarme; mis ojos se cerraron fuertemente al oírla, al comprobar que ella no me reprochaba -, no te lamentes más, tú no tienes la culpa.

- Ya lo sé Bella, pero…

- Pero nada, sabíamos que esto ocurriría tarde o temprano, ¿no? - preguntó y vi como se esforzaba por animarme - Por cierto, aún estoy esperando las fotos - me regañó; sonreí agradecido por su esfuerzo en hacer que me sintiera mejor.

- Estoy esperando que me las den para enviártelas, mi amor-contesté algo más animado.

- Ah, bien, eso está bien, ya pensaba que te habías arrepentido - dijo en tono bromista.

- Jamás Bella, en mi vida he estado más seguro de una cosa como de quererte como esposa… Te amo - susurré finalmente incapaz de callarlo.

- Yo también te amo - de nuevo mi corazón latió feliz al oírla.

De pronto unos golpes en la puerta me sobresaltaron.

- Bella, me temo que tengo que dejarte mi amor, ¿te llamo más tarde? - le pregunté, ni siquiera sé por qué lo hice, de pronto como que me sentía tan inseguro como cuando llegué a Forks.

- Estaré esperando por esa llamada todo el tiempo, mi amor - contestó y pude notar un deje triste en su voz.

- Hasta luego, cariño - me despedí sintiendo de nuevo un nudo en la garganta.

- Hasta luego… te quiero Edward- dijo casi en un susurró - te queremos mucho - añadió y de pronto la línea se cortó, seguramente se estaba emocionando y no quería entristecerme, aunque de nada había servido ya que en el acto mi corazón se apretujó.

- Edward, ¿se puede? - preguntó mi mejor amigo asomando la cabeza por la puerta.

- Claro Emmett, que bueno que ya hayas llegado…

Continuará…


N/A: Ainss, que penita, lo sé, soy cruel por separarlos, pero ..."la vida eeeees asiiiiií, no la inventadooooo yooooo-ooooo-", ains perdón que me puse a cantar... Saraes, ¡céntrate, por favor!, ¬¬ . En fin, por donde iba, a sí; pue eso, que aunque la felicidad nos rodee, no podemos evitar ciertos imprevistos que la alteran un poco, no deja de ser la salsa de la vida, ¿no? Esperemos que Edward consiga solucionar el problema cuánto antes...Aunque...esa desconfianza de Edward sobre lo que se podría estar conciéndose...¡mmm!...no me da buena espina. Habrá que espear a ver que ocurre ¬¬

En fin preciosidades, esperando que no os invada el mal sentimiento de querer aníquilarme, dado que eso nos dejaría con la intriga de saber que es lo que ocurre, incluso a mi ¬¬ , os dejo en mi perfi el retrato de Bella y Sarah que Edward contemplaba. Pasaros, vereís que lindas , ainssss(suspiro)

A todas las que no tenéis cuenta, lamento no poder contestaros y siento el que no podáis recibir estos adelantitos que a veces doy.

Ahora sí, mil gracias a todas por vuestro apoyo, por seguir ahí acompañándome en cada historia y por hacer que mis días sean mas alegre por el simple hecho de leer vuestro cariñosos y divertidos rr. Mil gracias preciosas, especialmente a:

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Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Y me repito, es tan lindo ver como la lista sigue creciendo... No sabéis cuánto os agradezco vuestra presencia. Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia.

Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y alertas, y a las lectoras silenciosas. Gracias preciosas.

Ahora sí me despido, un besazo a todas, especialmente a mis Reques, que ultimamente las tengo abandonaitas , cuanto lo lamento sobretodo a las que sois del otro continente y no coincidimos en el horario u.u.

Hasta el próximo miércoles,guapísimas, muero por seguir sabiendo que pasará... ;)

Besitos.

/(^_^)\ saraes...