Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
Hola mis niñas preciosas. Hoy, antes que nada, quiero disculparme por no haber contestado los rr. Lo lamento muchísimo, pero por si el trabajo no fuera ya suficientes, ahora encima mi querido esposo se ha fracturado la mano, lo que supone doble trabajo para mí. ¬¬ Es por eso que el poco tiempo que he podido sacar lo he dedicado al capítulo, que supongo lo preferís. No me cansaré de agradeceros cada uno de vuestros comentarios, en verdad en esta semana, que ha sido sumamente estresante, han sido un bálsamo para mí. Os agradezco de corazón que me dediquéis ese tiempito. Y no os imagináis lo mucho que me emociona saber como os ha gustado. Gracias, de verdad, es todo un placer escribir para ustedes.
Y ahora os dejo con el capi, espero que os guste.
¡Disfrutadlo!
;)
"Secreto de una traición"
Capítulo XXV.
Encerrado en mi estudio seguí navegando por Internet totalmente sumergido en mi empeño. Había pasado todo el fin de semana intentando entretenerme comprando algunas cosas que Bella había dispuesto para el apartamento, aunque de todo lo que había sugerido, lo que más ilusión me hizo, fue ver el dormitorio que ella había escogido para nuestra pequeña.
Iba a mandar a Mandy para que ella misma se encargara de que todo estuviera dispuesto, pero había algo que me preocupaba bastante, sabía que ella no podía dedicarse al completo a esta labor, por lo que decidí hacerlo por mi cuenta; quería que al menos eso estuviese tal como Bella quería, ya que me temía que nuestra luna de miel tendría que posponerse, aunque eso ya no impediría que las trajese conmigo.
Aro hasta la fecha no se había comunicado, lo que me tenía ansioso; y aunque estaba casi seguro que ya le habría dado tiempo para investigar, supe por la prensa que Aro había viajado a Europa a un evento al cual había sido invitado como uno de los empresarios más influyente de Estados Unidos.
No negaré que la sangre me hirvió al saberlo. Mi tranquilidad dependía de que Aro confirmara, de plena voz, que nuestra relación laboral seguiría como hasta ahora. Pero conociéndolo como lo conocía, sabía que eso no ocurriría hasta que él mismo no aclarase lo ocurrido.
Era por eso que no podía volver aún con mis chicas, ninguno de los socios vería adecuado que me ausentase en estos momento. Y mucho menos Maxwell, que seguía todos mis pasos esperando la oportunidad para desacreditarme…
Cuando finalmente le dí a aceptar, respiré dejándome caer hacia tras en el sillón. Pasé la mano por décima vez entre mi cabello y sonreí. Sabía que le gustaría, que les gustaría a las dos. No era tonto, aunque me encantaría pasar una luna de miel como Dios manda, solos ella y yo, no podía olvidarme de mi pequeña; Bella no sería feliz sin ella, yo mismo no sería feliz sin ella, y definitivamente ella no sería feliz sin nosotros; era por eso que reservé para pasar unos días en Disney Land. Podía hasta imaginar la cara de Bella cuando lo supiera, y bien sabe Dios las ganas que tenía de verla.
El resto de la tarde la pasé supervisando a los operarios. Era lo bueno de tener dinero, para nosotros no había sábados o domingos… Cualquier empresa estaba dispuesta hacer cualquier cosa siempre que estuviese bien recompensada. Y desde luego que yo no iba a escatimar. Para mitad de la semana la habitación de mi pequeña ya estaría completamente instalada. Era la sorpresa que quería darle a Bella cuando nos volviésemos a ver en la cena de Acción de Gracias, al menos, eso esperaba…
Esa noche me acosté con cierta preocupación; una vez más hablar con ella me dio la tranquilidad que necesitaba, aunque no negaré que la sentía algo más callada, y a eso le tenía que sumar la reunión que tendría con Eleazar al día siguiente.
Realmente me extrañó que me citara para comer, y aunque en cierta forma me alegraba, así podría saber realmente que pretendía, no dejaba de ser perturbador.
Puntualmente llegué al restaurante donde habíamos quedado, enseguida me acompañaron a la mesa ya que Eleazar no había llegado aún; pedí un copa de vino mientras esperaba, miré el reloj, se retrasaba, odiaba que me hicieran esperar… volví a mirar hacía la puerta algo desesperado cuándo de pronto la vi venir hacia mí…
-Tanya - dije levantándome al ver que se paraba frente a mí.
- Hola Edward, te veo bien - contestó acercándose y acortando las distancias hasta saludarme con un beso en la mejilla. Yo me quedé estático…¡Qué coño! …
- No es que no me alegre de verte Tanya - le dije separándola - pero es a tu padre a quién estoy esperando..
- Oh, pues…él no va a venir - dijo sentándose en la silla de enfrente dejándome parado mirándola..
-¡Qué! - exclamé - Es una broma ¿verdad? - contesté con algo de molestia.
- Edward, por favor, siéntate, nos están mirando - me pidió y giré la cabeza para verificar lo que decía. Decidí sentarme -. Mejor así - dijo como si tal cosa mientras cogía la carta y comenzaba a mirarla - Le ha surgido un compromiso, yo he venido en su lugar..
- Hubiese bastado con que llamara para anular - le reproché. Su azules ojos se clavaron con intensidad en los míos. Tenía que reconocer que era una mujer hermosa, su largo cabello rubio, con una apariencia sedosa, sus facciones eran casi perfecta, sin duda una mujer hermosa, pero que no provocaba en mí ni lo más mínimo…
- Quise aprovechar para saludar a un viejo amigo - contestó dedicándome una sugerente sonrisa.
- No tengo tiempo para salidas, Tanya, tengo mucho trabajo como para estar de comida con viejas amigas -dije con seriedad casi taladrándola con la mirada mientras mi mandíbula se tensaba.
- Vaya, sigues igual de amargado por lo que veo - comentó burlonamente.
De pronto el camarero nos interrumpió, ella pidió otro vino y una ensalada Cesar, yo pedí lo mismo, se me había ido completamente el apetito.
- Y qué hay de tu vida Edward, hace casi tres años que no te veo - comenzó a preguntar distraídamente, lo que me molestaba más si cabe.
- No he venido aquí para hablar de mi vida, Tanya - dije cortándola -. ¿Dónde diablos se ha metido el camarero? , ¡tengo prisa! - espeté entre dientes..
- Vamos Edward, por qué tanto apuro, además, es conmigo con quien tienes que hablar, soy yo quien estoy dirigiendo la empresa de mi padre, por si no lo sabias…-clavé los ojos en ella.
- No, no lo sabía, lo último que supe de ti es que te habías ido a Londres a trabajar.
- A adquirir experiencia, querido, pero como ves ya he vuelto, y con muchas ganas de hacer que mi empresa prospere - comentó mirándome intensamente antes de llevarse la copa a sus labios.
- Eso parece, aunque… aún no entiendo una cosa..
- ¿Y cuál es esa cosa? - preguntó con un tono demasiado sensual. Yo de nuevo la miré, no pude evitar fruncí el ceño.
- ¿Qué pretendéis Tanya? Si tan experta te has vuelto, has de admitir que tu empresa no está a la altura de lo que Aro necesita - Ya que estaba aquí no desaprovecharía la ocasión de saber.
- Eso lo dices tú, querido - contestó algo molesta -. Sabías que he hecho grandes amistades en Europa, créeme, tengo a varios inversores en potencia..
Una vez más la miré con detenimiento. Tanya siempre había sido una chica inteligente, no cabía duda, y hermosa, eso saltaba a la vista, yo mismo había sucumbido a sus encanto, aunque fue más mi atormentado estado el que sucumbió; estaba más que seguro que podría conseguir a cualquier inversor rico y viejo con sus armas de mujer…
- Aun así no será suficiente y lo sabes - la reté.
- No puedes reprocharme que quiera conseguir a Aro para mi empresa Edward, no es más que negocios, y no te preocupes, lo tengo todo controlado - una vez más clavé la mirada en ella…
- Bueno, pues si sigues pensando así , no veo que esta conversación vaya a ninguna parte; es cierto, supongo que tienes derecho a querer tener a Aro, el mismo que yo de retenerlo - una vez más la reté.
- Las cosas podrían ser de otro modo - dijo de pronto sorprendiéndome.
- No sé a qué te refieres - contesté confundido.
- Vamos Edward, sabes que nuestras empresas juntas ganarían más que separadas, ya te he dicho que tengo varios inversores a la vista, grandes inversores, sólo necesito tener a Aro, es mi carta de garantía.
- Tú estás loca, ¿verdad? - dije apretando los dientes, podía sentir como mi mandíbula se tensaba cada vez más. Ni en sueños me asociaba con ellos...
- No es tan descabellado Edward, piénsalo. Si tú y yo…
- Si tú y yo qué, Tanya - le corté con severidad. Ahora si no entendía nada...
- Seríamos el matrimonio perfecto, nuestras empresas se unirían y bueno… entre nosotros lo pasamos bien… no sería tan malo.
En un principio mis ojos se abrieron asombrados antes su propuesta, después negué con la cabeza, no daba crédito a lo que estaba escuchando..
- Definitivamente te volviste loca -contesté prácticamente riendo - De verdad estás oyéndote, ¿en qué mundo vives, Tanya? - le reproché burlonamente.
- No te burles Edward, los dos saldríamos ganando, además no sólo sería una operación mercantil, yo sería una gran esposa para ti, soy la mujer perfecta para ti, los dos juntos podríamos conseguir lo que quisiéramos - dijo soñadoramente..
De mi garganta brotó una risa espontánea. No daba crédito a lo que estaba oyendo. La mujer perfecta, dice. Una vez más reí con fuerza…
- No te rías ¿Por qué te ríes? - me reprochó molesta…
- Ya tengo a la mujer perfecta para mí Tanya y dista mucho de ti, te lo aseguro -le contesté acallando mi risa. Sólo tuve que pensar en Bella para que toda lo que le había escuchado decir a Tanya sobre nosotros me molestara considerablemente…
- Pues no lo parece, sigues igual de amargado que aquella vez - respondió altiva.
- Eso a ti no te importa, y para que te enteres, esa mujer será mi esposa en dos semana.
Los ojos de Tanya se abrieron de par en par totalmente sorprendida.
- Sí Tanya, me caso, y ella si es la mujer perfecta para mí.
Tuve la satisfacción de ver como apretaba sus labios hasta parecer una raya.
- Así que son cierto los rumores de que llevas fuera de la empresa casi un mes por una chica…
- Eso no es así, y no hables de ella, tú no la conoces - le advertir.
Tanya sonrió fríamente -¿Y quién es ella? Muy popular no debe ser cuando nunca he oído hablar de ella - preguntó burlonamente; de pronto sus ojos se abrieron de par en par - ¡Es ella! - dijo con entendimiento -. No me lo puedo creer. ¡Te vas a casar con la campesina! - rió estruendosamente -. OH, Edward, que gran equivocación, pensé que eras más ambicioso -me reprochó -. Una campesina, me estás diciendo que una campesina…¿cómo es qué la llamabas cuando hablabas de ella? Ah sí, tu salvajita, ¿no?
- No hables de ella Tanya, te lo estoy advirtiendo - le advertí taladrándola con la mirada.
- Realmente has debido de perder la cabeza; qué puede darte ella que no te de yo. Ya no es la chiquilla de la que te enamoraste cuando eras un adolescente Edward. Ahora eres un hombre importante, con carácter, con poder, necesitas a una mujer a tu lado, no a una joven campesina -sentía como mis dientes rechinaban de rabia mientras la oía hablar - Estoy segura que ni siquiera es capaz de hacerte sentir lo que yo te hice sentir, ¿no lo recuerdas Edward? Me follaste enloquecido, ¿puedes hacer eso con ella también?
- ¡Cállate! - le ordené y ella misma dio un brinco en la silla al escucharme para después mirar hacia los lados -. No vuelvas hablar así, tú no sabes nada- dije bajando considerablemente la voz pero no la ira que me estaba poseyendo-. ¿Quieres que te diga la verdad, Tanya? Si te follé con rabia es porque pensaba en ella, no era a ti a quien veía, la veía a ella…
- Maldito… - dijo entre dientes.
- Sí Tanya, no fuiste más que un desahogo, te follé por despecho, porque creía que ella no me amaba, porque me sentía dolido y traicionado. Es más, casi ni lo recuerdo, había tomado tanto alcohol , que de no ser porque te vi sobre mí, juraría que no lo habría hecho.
- Eres un desgraciado, madito , ¡maldito seas! - dijo levantándose y arrojando la servilleta sobre la mesa.
- Duele la verdad ¿no, Tanya? Tú sola te has expuesto a ella. Y te voy a decir una cosa más… - le dije al levantarme para quedar a su altura y agarrarla por el brazo-, olvídate de Aro, Aro es mío, y ahora qué sé que sólo lo utilizas para ganar nuevos inversores, más fácil me resultará convencerlo.
- Eso ya lo veremos - contestó con una mirada amenazante tirando de su brazo antes de darse la vuelta y salir a toda prisa del restaurante.
Aún no daba crédito a lo que había ocurrido. Y aunque me molestó sobremanera tener esta comida con ella, no podía negar que había sido muy fructífera.
- Así es Emmett, ella mismo me lo confesó, sólo pretende tener a Aro para ganar varios inversores europeos - le dije mientras le servía un coñac para que me acompañase.
- Interesante - contestó tomando el vaso - muy interesante - repitió intrigándome.
- ¿Qué es tan interesante?
- Adivina quién fue pareja de Tanya en el instituto - dijo sonriente.
Yo achiqué mis ojos, no tenía ni la más mínima idea, conocí a Tanya en la universidad - Ni idea, pero supongo que tú me lo dirás - contesté divertido.
- Michael Newton - contestó.
Al principio no me decía nada pero a los pocos segundos recordé que era el jefe de obra de Aro, quien había pedido los cambios.
- No, ¿tú crees? - pregunté…
- No sé, pero no me digas que no es una casualidad que un ex de pronto sea el culpable de que Aro se esté planteando la posibilidad de apostar por la empresa de Tanya.
-¡Será puta! - exclamé apretando el vaso con furia.
- De todas formas no descarto que la cosa venga de aquí a dentro, por alguna razón está pasando esto…
- No sé Emmett, no sé que pensar, Tanya definitivamente está loca, creo que el hecho de que me haya propuesto esa disparatada unión, demuestra su debilidad.
- Exacto. Aunque no encuentro la conexión. Sabes, ese tan James tampoco me da buena espina.
- El sólo cumplió con un pedido autorizado Emmett - le recordé…
- No sé, aún necesito unos días más - yo rodé los ojos y volví a pasarme los dedos por mi pelo. Unos días más, como si para mí fuera algo sin importancia cuando cada segundo separado de mis princesas me desagarraba el alma…- Yo no creo en las casualidades Edward, sería todo muy casual. Una nueva inversión a tus espaldas, unos pedidos modificados desconocidos por tu cliente, justo la empresa que está ofertando tiene un lazo de unión con uno de los que han promovido el cambio, y Maxwell más molesto que nunca, casi pisándote los talones.
- No hay manera de que Maxwell tenga nada que ver con esos cambios Emmett, él es socio de la empresa, el que más acciones tiene después de mi padre y de mí, perder a Aro sería perder una considerable fortuna, él no es tonto…
- Sí, lo sé, pero llámalo presentimiento, creo que todos están unido de alguna u otra forma.
Me quedé pensando en lo que dijo Emmett cuando éste se marchó. No, no podía ser, quizás lo de esa empresa tuviera algo de sentido, él mismo me confesó que fue una maniobra para desacreditarme como responsable de esta empresa. Aunque, no dejaba de ser extraño. Según Emmett la empresa estaba limpia, apenas constituida hacia unos meses… pero, ¿qué tendría que ver con lo que estaba ocurriendo con Aro? Ese si era un verdadero problema, en realidad, el simple hecho de que Aro se esté cuestionando nuestra eficacia, me pone en el ojo de mira. Mi profesionalidad estaba siendo cuestionada, ya se hablaba entre los empresarios de la supuesta separación de Aro con nuestra empresa. Incluso podría imaginar a algunos frotándose las manos, las acciones de nuestra empresa bajarían considerablemente…
Un fuerte dolor de cabeza me hizo recostarme nuevamente en el sillón. Estaba cansado, sentía la tensión en cada uno de mis músculos, y las extrañaba, las extrañaba muchísimo. Hubiese sido genial llegar a casa y que ella me estuviese allí esperando, que con sus dulces labios me diera la bienvenida al igual que mi pequeña, y que cuando ésta ya estuviese dormidita, me diera uno de esos masajes relajantes, con sus delicadas manos.
Por un instante me dejé llevar por ese pensamiento. Cerré los ojos y la visualicé frente a mí, enfundada en un sexy camisón, mitad tímida mitad seductora, caminando lentamente mientras se mordía el labio hasta llegar a la cama y después de gatear sobre ella, llegar hasta ponerse a horcajadas sobre mí.
Mi cuerpo se estremeció ante ese pensamiento, incluso sentí como parte de mí se iba despertando, lo que no había ocurrido desde que volví de Forks.
Inmediatamente abrí los ojos, qué demonios estaba haciendo, no podía dejarme llevar por el deseo, aún estaba en mi despecho. Me reprendí mentalmente aunque eso no evitó que fijara mis ojos en mis preciosas chicas, que desde ese retrato, me miraban sonrientes, dándome la seguridad de que seguían esperándome…
Esa misma noche volví a llamar a mi princesa; una vez más su voz me dio la calma que necesitaba, hablar con ella y oír la dulce y risueña voz de mi pequeña, era lo que me daba fuerzas para seguir adelante. Aunque no negaré que la preocupación de Bella de que el asunto se alargara comenzaba a mortificarme.
Pero como siempre la suerte no me acompañaba, una llamada al día siguiente, de parte de Aro, acabó con mis ilusiones. Me citaba para el mismo jueves, sí, una putada, pero es lo que tiene ser un hombre de negocios, cualquier oportunidad es buena y así lo pensó Aro ya que hasta al día siguiente no regresaría de Roma. Supuse que esperaba dar con el problema de las entregas ese mismo día y de ahí que me convocara para el mismo día de Acción de Gracias.
Ahora me quedaba lo peor, tenía que decirle a Bella que finalmente no podría celebrar con ella, y aunque a mí me destrozaba saber que iban a ser ya para dos semanas que estábamos separados, lo que más me preocupaba era como estaba ella. No podía dejar de pensar en sus dudas, en sus temores.
- Edward yo… creo que será mejor que aplacemos la boda - dijo con apenas un hilo de voz cuando le di la noticia..
-¡Qué! - casi chillé por teléfono, no..no podía ser cierto, ella no podía hacerme esto..
- Sólo digo que ni siquiera sabes si vas a estar aquí, Edward, yo… no quiero presionarte, para nada quiero hacerlo, mi amor, pero entiéndeme, me siento mal, no tengo ánimos para comprar nada, para arreglar nada. Edward, ya van a ser casi dos semanas, ni siquiera puedes venir, como dijiste, a pasar Acción de Gracias con nosotras… yo….yo….- su voz tembló desalmándome completo..
- Bella, por favor….- supliqué casi en un lamento.
- No puedes pedirme que te espere en el altar, Edward, no puede pedirme eso- dijo rompiendo en sollozos; mi corazón se rompió en el acto, todo mi cuerpo se paralizó al oírla - puedo esperarte todo el tiempo que sea necesario, pero no soportaría seguir adelante con esta boda y que, por algún motivo que se escape de tus manos, no llegues.
- Bella, no… no me digas eso - le pedí sintiendo como mi alma se destrozaba..
- Es lo mejor, Edward, apenas queda una semana, ¿de verdad podrías asegurar que estarás aquí? - me reprochó esta vez con una voz más firme, a pesar de la tristeza que desprendía..
Mis ojos se cerraron a la vez que lo hizo mi puño. Esto era más de lo que podía soportar; mientras sabía que ella lo preparaba todo para nuestra unión, la sentía mía, sentía que todo era posible, que en apenas unas semanas ella sería mía para siempre; pero ahora todo cambiaba… si ella me pedía eso es porque en verdad no confiaba en mí. Y eso dolía. Las extrañaba mucho, las añoraba con dolor, contaba los minutos y los segundos que quedaban para que llegara ese día….y ahora todo se perdía.
¿Cómo iba a seguir ahora? ¿cómo podría acostarme cada noche solo, añorando su cuerpo, pero esperanzado que en poco la tendría conmigo, cuando ella misma no creía en esa posibilidad? La había dañado tanto, que no podía ni culparla por desconfiar. Pero por Dios que eso me estaba matando. Ya no tenía fuerzas…
- Esta bien, si es eso lo que quieres, olvidemos la boda - le contesté con frialdad, la misma frialdad que se había instalado en mi corazón tras su petición… y corté la llamada en un impulso.
No pude evitar tirar con rabia todo lo que había sobre la mesa de mi despacho, un gruñido de frustración salió al fin de mi garganta desahogando la rabia que me consumía. ¿Cómo podía estar ocurriendo esto? ¿Cómo podía hacerme esto? ¿Cómo….
-Oh, Dios mío - lamenté cuando me dí cuenta de lo que había hecho - No…no…¡Noooo! - grité desperado buscando de nuevo mi móvil.
¿Cómo había cortado la llamada así? ¿Cómo había sido tan estúpido? ¿Qué he hecho? Seguí lamentándome mientras marcaba de nuevo su número…
Un tono, dos tono, tres tonos…- ¡Vamos Bella! ¡vamos!, ¡coge el maldito teléfono! -grité aún con el aparato en la oreja… cuatro tonos.. Nada.
Una vez más marqué, de nuevo los tonos se sucedieron - Bella por favor, por favor - imploré al maldito teléfono, desesperado, aterrorizado, ¿qué había hecho? ¿Cómo pude decirle eso?, ella solo pidió posponerla… mis ojos comenzaron a humedecerse, mi corazón comenzó a retumbar con fuerza bajo mi pecho, una sensación de completo vacío se apoderó de mí, cuando de pronto los tonos me avisaron de que la llamada había sido rechazada…
Me quedé parado en el sitio, aún con el móvil en la mano. ¿Qué había hecho? ¿Qué demonios había hecho? Mi corazón se apretujó fuertemente provocándome un dolor implacable.
De pronto la puerta se abrió…
- Señor, se encuentra bien, he oído…
-¡Fuera! ¡Fuera de aquí! -grité a mi secretaria que con el rostro descompuesto y totalmente asustada salió enseguida de mi despacho..
¿Qué iba a hacer ahora? ¿cómo podría seguir adelante con esto sabiendo que ella ya no me esperaba? ¿cómo pude destrozarlo todo sin siquiera escucharla?
Derrotado caí de rodillas al suelo, no podía soportarlo más, no podía más. ¿Por qué tenía que ocurrir siempre igual? Comencé a preguntar al aire mientras me encogía sobre mi propio cuerpo y comenzaba a llorar inevitablemente.
Mi niña, cómo no pensé en ella, y Bella, ella estaba sufriendo, estaba esperando aun cuándo sentía un temor arraigado desde el pasado y yo lo destrozo todo en un segundo. ¿Por qué? ¿Por qué?….
Cuándo ya había descargado toda mi frustración, volví a sentarme en el sillón. Mi ojos ardían, pero aún así pude mirar de nuevo sus rostros, sus sonrisas, haciendo más profunda si cabe la herida.
Una vez más traté de hablar con ella. En varias ocasiones más lo intenté, pero el resultado era siempre el mismo: "Este número no se encuentra disponible, deje su mensaje después de oír la señal." Eso era lo único que escuchaba una y otra vez, una y otra vez…
Un mensaje, de un mísero mensaje dependía mi vida ahora.
"Bella, por favor, coge el teléfono..."
"Bella, mi amor, perdóname, coge el teléfono por favor..."
"Bella, te amo, no me hagas esto, por favor, coge el teléfono..."
"Bella..."
Ni una sola vez hubo respuesta...
Al día siguiente me levanté sólo por inercia, sentía mi cuerpo sin vida, me aseé y me puse de nuevo uno de mis impecables trajes, traté de pinarme para estar decentemente y me escondí tras mis Rayban, caminé como un autómata hasta subirme en el coche para conducir hasta llegar una vez más a la oficina.
- Buenos días, Señor Cullen - me saludó Mandy como de costumbres. Simplemente asentí con la cabeza, ni siquiera quería hablar - Su padre le está esperando dentro - me informó titubeante.
De nuevo mi corazón dio un vuelco. ¿Qué iba a decirle ahora? él estaba tan entusiasmado con la boda, cómo iba a decirle que yo mismo lo mandé todo al cuerno y que de nuevo Bella no me hablaba. Cerré los ojos al ser consciente de que ni siquiera pude hablar con mi pequeña. Una vez más mi corazón se apretujó, sentía que me faltaba el aire, no me encontraba bien, no estaba bien…
- Papá - dije casi sin emoción en la voz cuando entré en mi despacho y lo vi sentado frente a mi silla ojeando algunos documentos.
- Hola hijo - me saludó pero pude notar su voz triste - ¿Es verdad que Aro te ha citado para el día de Acción de Gracias? - me preguntó sin tapujo.
- Si, así es - mi voz de nuevo salió monocorde..
- Pero… entonces …
- Si, lo que piensas, no podré pasarlo con ellas - dije quizás con más desagrado del que quería aparentar.
- Bella lo sentirá mucho - dijo casi sin pensarlo - Yo…no querría dejarte solo en esta fecha Edward, pero…
- No te preocupes papá, ve con ellas - dije sintiendo de nuevo un nudo en mi garganta -. Al menos que podáis celebrarlo vosotros-Extrañamente conseguí decirlo si que mi voz temblase.
- ¿Ya se lo has dicho? -preguntó tentativamente.
- Si, ya lo he hecho - contesté rodeando la mesa y sentándome al fin en mi sillón.
- ¿Y cómo se lo ha tomado? - volvió a preguntar con precaución. Sabía que estaba intranquilo. Era su hija y su nieta, iban a ser nuestra primera celebración juntos y todo se fue al maldito cuerno por mi culpa…
- No muy bien papá - le contesté sinceramente sin poder evitarlo.
- Lo siento Edward, siento que todo esto esté pasando…
- Esta bien papá - le dije deseando que me dejara solo de una maldita vez - Ve tú con ellas, por favor, ahora te necesitan más que yo - le pedí, sus ojos se ensancharon para después mirarme con tristeza.
- Todo se arreglara, hijo - dijo llegando hasta mí y apretando mi hombro; yo no pude evitar mirar de nuevo hacia ellas. ¿De verdad se arreglaría? Aún no había conseguido hablar con ella, y si había huido de nuevo, y si de nuevo desaparecia de mi vida… Cerré los ojos mientras ese doloroso pensamiento cruzaba por mi cabeza.
- Ve con ella papá, y hazle ver que son lo más importante para mí - fue lo único que le pedí.
- Lo haré, yo cuidaré de ellas por ti -dijo apretando de nuevo mi hombro en un intento de animarme.
-Gracias papá - fue lo único que contesté - Tengo mucho trabajo, no puedo entretenerme más - dije tratando de ser amable pero deseando que me dejara solo de una buena vez…
- Claro, te llamaré en cuanto esté con ellas.
Yo asentí con la cabeza, de pronto el nudo en la garganta se hizo tan grande que temía llorar delante de mi padre si abría la boca.
El resto de la mañana me la pasé ladrando órdenes, pedí a Mandy que no me pasara llamadas ni visitas, me enfrasqué de lleno en los nuevos informes que había pedido, sólo Emmett tenía permiso para pasar.
Y así lo hizo a media tarde asombrándome totalmente con un nuevo descubrimiento. La administradora única de Sutherland Tansport era curiosamente la novia de James, el director comercial de los Vulturis. De nuevo muchas coincidencia. Pero…¿realmente estaba todo unido? No, me negaba a creerlo, aunque tampoco fue claro Maxwell en su excusa para invertir en esa empresa.
- Se que hay algo Edward, sé que todo esto tiene que ver contigo personalmente. ¿Ya sabes algo de Aro? - me preguntó sin saber, he inmediatamente mi estómago se encogió.
- Mañana lo sabré - dije con una voz sombría.
-¡Mañana!, pero.. Mañana es Acción de Gracias, deberías pasarlo con….- de pronto su voz se fue apagando - No irás mañana con ella,¿ verdad?, es por eso que estás así - afirmó.
- No tengo suerte amigo, he llegado a la conclusión de que no tengo suerte. Aro es así, para él no hay festividades, no hay celebraciones cuando de negocios se trata. Además, solo hemos quedado para reunirnos ante de la comida, él si pasará ese día con su familia, pero yo…ya no habría posibilidad de llegar a tiempo - dije con todo mi pesar.
- Lo siento tío, es una putada - dijo entristecido.
- Sí, lo es - dije dejándome caer cansadamente sobre el sillón.
- Bueno, yo ya me voy, no te preocupes, verás como todo se arregla - dijo intentando animarme. Pero eso no podría ocurrir. No mientra no supiera de ellas, mientras no volviera estar con ellas, pensé para mí - Sabes que puedes venir a cenar a casa conmigo y con Rose - me recordó.
- Gracias Emmett, pero prefiero estar solo - le respondí sinceramente.
Tras salir Emmett, volví a pedirle a Mandy que no me molestaran. No tenía ganas de nada, no quería hablar con nadie, ni siquiera podía concentrarme en los informes o la jugosa información que había recibido; sólo podía mirarlas, mirar sus sonrisas , mirar ese brillos en sus ojos. Intentar recordar sus voces, los balbuceos de mi pequeña, sus cálidos abrazos. No quería que nadie me sacase de esa burbuja de recuerdos, una vez más tomé el móvil rezando para que al menos pudiera escuchar su voz; que me gritase, que me insultase por haberla cortado así, pero como venía ocurriendo desde que le pedí que se olvidase de la boda, su voz no me recibió.
El resto de la tarde la pase lamentándome, desesperado, sintiéndome un miserable por no estar allí con ellas. Se lo prometí, les prometí que regresaría pronto, y una vez más faltaba a mi palabra. ¿Cómo podía pedirle que confiara en mí? Estaba seguro que en estos momentos ella estaba lamentándose de haberme dejado entrar de nuevo en su vida, en su corazón, y me odié por ello.
Eran pasada las siete de la tarde, pronto el personal abandonaría las instalaciones, pero yo no tenía ánimos para salir de allí. ¿Dónde iba a ir?¿de nuevo a mi frío y solitario apartamento donde, para más dolor, ya estaba instalada la habitación de mi hija y sobre su cama estaba el regalo que había comprado para entregárselo nada más verla al llegar, como le prometí?
Miré la botella de coñac que tenia en el mueble. ¡Qué irónico!, pensé recordando la última vez que me sumergí en la bebida tratando de borrar el dolor. En aquella ocasión, lo había dado todo por perdido, ella estaba con otro; ahora, mientras me debatía en volver a refugiarme en ella, pensaba que era yo el que de nuevo las había dejado. Después de todo lo que me había costado llegar de nuevo a su corazón, volvía a destrozarlo, ahora ya no me perdonaría, había acabado con todas mis posibilidades…
Me levanté con la clara intención de tomar la botella cuando el interfono volvió a sonar..
-Señor Cullen, siento molestarlo, pero tiene una visita - dijo Mandy con voz temblorosa. Cerré el puño tratando de controlarme, ¡es que no me había oído! No quería ver a nadie, ¡a nadie!
- He dicho que no quiero visitas, emplázalo para otro día - rugí a través del aparato.
- Pero Señor, no pue…
- ¡No me has oído! -grité con más rabia.
Dejé escapar el aire cuando dejé de presionar el maldito interruptor, pasé mi mano por la nuca, la cabeza me estaba matando. Sabia que estaba siendo injusto con mi secretaria, pero ya le había dicho que no quería visitas, nadie era tan importante para mí en estos momentos.
Estaba caminando hacia el mueble para servirme otro coñac cuando unos golpes en la puerta me detuvieron en el acto. No podía ser posible, quién se atrevía a pasar por encima de mi autoridad. Totalmente furioso con un grito pugnando por salir de mi garganta, avancé hasta la puerta con la intención de terminar yo mismo con esto.
- He dicho que no quiero visit… - comencé gritando aunque mi voz se fue ahogando cuando abrí la puerta completamente…
Continuará…
N/A: ¡ahhhhhh! de nuevo vuelvo a odiarme a mi misma ¬¬ No, en serio, ¿cómo os puedo dejar así? ...Yo misma me como las uñas y ando toda emocionada...¿quién será quien está detrás de la puerta?
Bueno preciosas mías, espero que os haya gustado, ya me lo haréis saber y también vuestras teorías ajjajajajaja, amo vuestras teorías.
Mil gracias a todas por vuestro apoyo, por seguir ahí acompañándome en cada historia y por hacer que mis días sean mas alegre por el simple hecho de leer vuestro cariñosos y divertidos rr. Mil gracias preciosas, especialmente a:
Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis; Kat; Lurix; BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena;annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl; Laura Katherine; naty;maria; LauraECS; Srta Swan de Cullen; Aby; Vyda; briit; roscidius cullen; LiseHarnett; veritoxs; Randa1; Catalina-Lina; Yose; espejismo de ficcion; y a alee rodriguez; hildiux; ISACOBO; miranda andonie; marieecullen; BBQ25, martinita; twifanMarie; AlbeetaCullen; natalia; Rosse; Fran Cullen Masen; Lslycan; LUZ C C; solcitopuchta; Esme Mary Cullen ; yeco; Hey vampire girl; Sully YM; daniella maria; Sky LeVan.
Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Y me repito, es tan lindo ver como la lista sigue creciendo... No sabéis cuánto os agradezco vuestra presencia. Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia.
Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y alertas,y a las lectoras silenciosas. Gracias preciosas.
Creedme que lamento horrores el no poderos contestar, esta historia, sin vuestra presencia, no sería tan especial.
Ahora sí me despido, un besazo a todas, especialmente a mis Reques. Sé que este mes no he sido la mejor compañia u.u, pero espero pronto volver a ser la de siempre /(;_')\ . No sé que hubiese sido de mi salud mental sin haber descargado parte de la tensión con vosotras. Os amo.
Hasta el próximo miércoles, guapísimas, quizás haya una sorpresita ;)
Besitos.
/(^_^)\ saraes...
