Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.

¡Hola mis niñas preciosas! ¿Qué tal las vacaciones de semana santa? ¬¬ las mías terrorificas, ¡Dios! a duras penas saqué el tiempo para escribir el capi. De hecho, también está recién sacadito del horno, espero que me disculpéis si hay faltas que se me hayan pasado (saraes sonrojada)

En fin, os dejo con él y espero que os guste. Prepárense que viene intenso.

¡Disfrutarlo!

;)


"Secreto de una traición"

Capítulo XXXIV

- Siempre…- susurré entrelazando los dedo de nuestras manos y llevándomelos a la boca para besar sus nudillos.

- ¿Aunque me enoje? -continuó, lo que me hizo sonreir sobre ellos.

-Aunque te enojes - le contesté y, enredando los dedos de mi otra mano en su cabello, tiré de ellos suavemente para que izara su rostro y así poder mirarla a los ojos -. Aunque me tires todos los trastos a la cabeza, nunca dejaré de amarte.

Ella sonrió dejándome apreciar el hermoso brillo que desprendían sus ojos. Esos pozos de café, que me tenían completamente embrujado, irradiaban un brillo especial, tan hermosos, que si los mirabas fijamente los ojos comenzaban a picarte de la misma emoción.

-Eres mi vida Bella, sin ti mi vida no tiene sentido, no podría vivir en un mundo dónde tú no existieras, mi amor -le reiteré con la emoción contenida. Pero era la verdad más absoluta. Bella era mi mundo.

-Te amo -susurró apenas con un hilo de voz.

-Te amo -le contesté y acorté la distancia que me separaban de sus labios.

La besé con delicadeza, con ternura; aún podía sentir la humedad de su piel después de haberle hecho el amor. Nunca me cansaba de ella y ella no dejaba de sorprenderme una y otra vez entregándose a mí de todas las formas posibles…

-Tengo que levantarme -susurré con desgana sobre sus labios. Pasando con deseo mi mano por la hermosa y excitante curvatura de su cintura hasta dejarla sobre uno de sus cachetes y apretarla contra mí, haciéndole notar como con sólo besarla me tenia de nuevo dispuesto para ella, aunque tuviéramos que reprimirnos.

-Ay no, no te vayas, quédate conmigo - lloriqueó pasando una de sus piernas por mi cintura e impulsándose para situarse justo encima de mí - Eres el jefe mi amor, quédate hoy…- me pidió atacando mis labios de la manera más enloquecedora mientras se restregaba sobre mí. Esta mujer iba a acabar conmigo.

-Bella…-pronuncié su nombre a modo de advertencia, pero la excitación que me estaba provocando me delató haciéndolo sonar ronco y necesitado.

La muy diablesa sonrió satisfecha sobre mis labios al oírme.

-Eres mala, no puedo seguir o llegaré tarde - traté de protestar pero una vez más ella se deslizó por mi cuerpo y lentamente comenzó a besar mi piel bajando hasta quedar a la altura de mi enorme problema…

-Déjame ocuparme de esto -susurró sobre mí miembro provocando que éste palpitara y creciera aún más al sentir el calor de su aliento, antes de introducirme en su boca...

-Dios Bella, no…- me quejé pero sintiendo como mi estomago se contraía de puro placer y, contrario a lo que mi mente me decía, mis manos fueron a sus cabellos y los enredé entre mis dedos…- Oh Dios - gemí cuando ella comenzó a succionar y a introducirme casi por completo en su deliciosa boca.

Aunque apenas habían pasado veinte minutos de haber hecho el amor con ella, no necesité mucho tiempo para comenzar a sentir como todo mi cuerpo se tensaban ante el inminente orgasmo.

- Dios Bella, tienes que parar cariño - conseguí decir a duras penas mientras ella seguía succionando, besando, mordiéndome.

-No quiero parar, deseo tomarte - susurró provocando que todo mi cuerpo se estremeciera antes de volver a engullirme…

-Oh Dios - gemí dejando caer mi cabeza para atrás unos segundos, poseído totalmente por el placer, hasta que conseguí controlarme y, tirando de nuevo de su cabello, me salí de su boca…

-Edward…-lloriqueó inconforme.

-Yo también tengo un deseo - Y sin decirle nada más me incorporé y tiré de su cintura hasta ponerla a cuatro y situarme detrás de ella…- Deseo enterrarme de nuevo en ti -le susurré antes de situarme en su entrada y asegurandome que estaba completamente húmeda para mí, me introduje en ella de un solo golpe.

-Oh Dios…- gemimos al unísono mientras la invadía por completo.

-Oh Bella, no sabes cómo se siente esto -dije con vehemencia comenzando a empujar en ella, apretando mis dedos en su cadera, atrayéndola con fuerza contra mí para así llegar más lejos, más profundo y con más fuerza.

-Edward….Oh Dios, Edward - gemía con la voz temblorosa a consecuencia de mis sacudidas.

Tomarla desde atrás me volvía loco, no podía dejar de presionar sus nalgas, la apretaba fuerte sin poder evitarlo mientras me enterraba con fuerza en ella. Era increíble el placer que sentía cuando sus paredes se contraían y se dilataban entorno a mí, abrazándome con su interior; lo mucho que me excitaba ver como desaparecia en su interior y mis caderas chocaban una y otra vez contra la piel de sus perfecto trasero provocando el más excitante de los sonidos.

Dios, no iba a aguantar mucho, Bella se movía de una forma hacía tras que me enloquecía, pero no quería acabar antes que ella.

Deslicé una de mis manos por su nalga y me fui acercando hacia su otra entrada. No es que estuviera loco por perderme ahí, me negaba a hacerle daño aunque alguna que otra vez fantaseara con ello; pero más de una vez había notado lo mucho que la excitaba que la acariciara justo ahí.

Recogiendo un poco de humedad con el dedo, comencé a rodear su precioso orificio. Al sentirme ella dejó escapar otro de esos gemidos de auténtico placer a la vez que su interior se apretaba más a mí.

-Eso es preciosa, vente para mí - le susurré entrando con mas fuerza en ella mientras seguía acariciando su ano, presionando un poco en él.

-OH Edward…Edward…Oh Dios - gimió enloquecida ante mis embestidas. Su cuerpo comenzó a temblar, su respiración se hizo jadeante y necesitada; sabía que iba a llegar, todo su cuerpo vibraba ante mí mientras seguía clavándome en ella..

-Si…si…OH si…Dios…siii…- gritó temblando mientras se dejaba envolver por las sensaciones de su propio orgasmo. Yo no pude soportar oirla así y llevando mi mano a su hombro tiré de ella con fuerza hacía mí dos veces más hasta que exploté gruñiendo de puro placer dejándome ir por entero en ella.

-Dios bendito Bella, me vas a matar - susurré dejándome caer sobre la humeda piel de su espalda - Te amo - musité entrecortadamente besando jadeante su piel hasta morder su hombro.

Ella no dejaba de jadear y se aferraba a las sábanas con fuerza incluso oía como trataba de amortiguar sus jadeos con la almohada.

Cuando conseguí que mi pulso se relajase un poco, me salí de ella y literalmente caí a su lado. Ella, que aún permanecía sobre sus rodillas, aunque con le pecho pegado al colchón, se dejó caer bocabajo y giró su rostro hacía mí.

-Eso fue… maravilloso - dijo aún con dificultad antes de comenzar a reír.

-Tú eres maravillosa - le contesté, y apartando un mechón rebelde de su cabello de su cara, me acerqué y la besé de nuevo - Y una mala influencia también - añadí con diversión lo que la hizo sonreír - Esto no es serio, Señora Cullen, no puedes hacer esto de nuevo o acabaremos sin trabajo - le regañé en broma y ella volvió a besarme.

-Tú mereces también relajarte, Edward, además, ahora ya no tienes que temer por ese Señor, ¿no? - preguntó con una sonrisa satisfecha.

En eso tenía razón. Gracias a Tanya había conseguido librarme de esa comadreja y después de muchos años, por fin me sentía tranquilo.

-Tienes razón, déjame llamar a Mandy para avisarle que llegaré un poco más tarde - le pedí y me separé de ella para tomar el móvil de la mesita de noche.

Aún era temprano, apenas las siete de la mañana, aunque a esta ahora prácticamente estaba saliendo para la oficina todos los días. Tecleé el mensaje avisando a mi secretaria que estaría para la reunión con "Matsuo Takumi Construction Company" que lo tuviese todo preparado.

Revisé mi correo desde mi móvil mientras Bella se acomodaba en mi pecho, quería estar seguro de no estar dejando de hacer nada importante. Sonreí cuando, aún mientras seguía revisando, oí su respiración pausada haciéndome saber así que se había quedado dormida. Dejé de nuevo el móvil en la mesilla y me acomodé atrayéndola aún más a mí.

- Te amo -susurré sobre su pelo antes de dejar un delicado beso ahí y cerré los ojos disfrutando de tenerla entre mis brazos.

No pude evitar recordar todo lo que habíamos vivido justo hacía una semana. La discusión por la intromisión de Tanya, el dolor desagarrando mi pecho por su rechazo, por su dolor; el descubrimiento de todo lo que había pasado con Tanya y sobretodo conocer como Maxwell lo había planeado todo.

Abracé con mas fuerza a mi preciosa mujer, y me permití recordar la satisfactoria junta donde Maxwell fue descubierto…

Una semana antes…

-¿Los convocaste a todos? - le pregunté a mi secretaria mientras entraba a mi despacho y abría mi maletín.

Me sentía ansioso. Llevaba más de tres años soportando las insolencias de ese hombre que sólo buscaba quedarse con mi sillón. Pero había ido demasiado lejos y aunque había asumido que tendría que soportarlo el resto de mi vida, los últimos acontecimientos me dieron la razón para llevar acabo lo que siempre quise, librarme de él.

-Si Señor Cullen, ya todos están esperando en la sala de juntas.

-Bien Mandy, vamos entonces - le contesté complacido dedicándole una sonrisa. Ella se adelantó con las carpetas que contenían una amplia información gráfica de los movimientos de John contra la empresa. Aún así , le pedí a Emmett que él estuviera presente por si alguien tenía alguna duda.

Seguido de mi secretaria entré a la sala de Juntas y saludé sin mucha emoción a todos los presentes. Ocupé mi lugar en la silla presidencial y esperé a que Mandy ocupara su lugar; ella esperaría mi señal para entregarles las carpetas, no quería que Maxwell se fuera al verse acorralado.

-Vaya, vamos a tener más juntas en un mes que en todo el año - comentó Maxwell con sorna provocando la risa fácil de alguno de los socios -¿Se puede saber ya a qué se debe esta extraordinaria asamblea? - preguntó con desdén.

Yo traté de ignorarlo ya que si le escuchaba destaparía la sorpresa antes de tiempo y eso no me resultaría tan satisfactorio.

-Si hijo, yo también estoy intrigado. ¿A qué se debe? Creí que lo de Aro había quedado resuelto -añadió frunciendo el ceño.

Me sentí mal por no haberle dicho a él primero, pero dado la gravedad del asunto y la relación que había entre mi padre y John, no quería darle motivos para ir a partirle su estúpida cara. Porque estaba seguro que mi padre ardería en cólera cuando se enterase.

- Y así es papá -le contesté -. Aunque la razón por la que os he convocado en esta ocasión, lamentablemente - dije guardando las apariencias -, es de mayor gravedad.

Inmediatamente los socios comenzaron a murmurar unos con otros, todos extrañados y verdaderamente intrigados, incluso Maxwell se veía algo nervioso.

Y justo en ese momento llegaba la persona que estaba esperando.

-Buenas tardes - saludó con seriedad Emmet que junto a su vestimenta, un traje oscuro al estilo FBI, imponía y mucho.

-Pasa Emmett, te estabamos esperando - le indiqué y le señalé una silla cerca de mí.

El se aproximó con un semblante serio y se sentó esperando que yo diese comienzo.

- Ahora que estamos todos creo que llegó el momento de explicaros el por qué de esta junta extraordinaria.

Los socios me miraban expectantes y nerviosos.

-Todos sabéis los desagradables acontecimientos que hemos vivido en las semanas pasadas, que nos puso en una situación un tanto delicada.

-Bastante delicada -apostilló John con una pequeña sonrisa de suficiencia.

-Si, bastante delicada, tan delicada que bien nos podía haber costado una fortuna o la propia pérdida de la empresa -dije exagerando las consecuencia pero que provocó un revuelo en los presente.

-Quizás eres tú el que fallaba -dijo John provocándome, yo traté de contar hasta diez antes de decirle directamente todo lo que pensaba de él, pero prefería cocinarlo a fuego lento, resultaría más sabroso.

- Sí, supongo que tú hubieses hecho mejor trabajo que yo, ¿no es eso lo que quieres decir? -le pregunté directamente.

De nuevo hubo un murmullo generalizado pero pedí silencio para continuar.

- Pues sí señores, lo acontecido anteriormente bien nos podía haber causado una gran pérdida, y cuando todo se solucionó, os advertí que abriría una investigación. No creía en aquel entonces que todo hubiese sido fruto de un simple error o malentendido, siempre tuve la sensación de que todo eso formaba parte de un plan.

-¿Un Plan? - dijo en voz alta uno de los socios.

-¿Hijo qué quieres decir? -añadió mi padre que junto a los otros no salían de su asombro

- Lo que he dicho papá y tú sabes bien mi opinión sobre todo el asunto.

-Edward,¿estás tratando de decir que todo eso ha sido organizado por alguien de esta empresa?

-Esa ese una grave acusación - dijo otro de los socios mirándome con el ceño fruncido

-Lo sé, pero afortunadamente tengo todas las pruebas que sustenta mi acusación.

-¿Qué estás diciendo? - intervino Maxwell pasándose el dedo por el cuello de la camisa.

-¿Nervioso, John? - le presioné mirándolo fijamente. Ahora que lo tenía delante y después de saberlo todo, aún lo despreciaba más.

-No sé porque debería de estarlo - contestó aunque su voz no sonaba tan firme como de costumbre

- Déjate de jueguecitos Edward, el asunto es grave y queremos saber que está pasando- me reprochó otro de los socios mayores.

-Tienes razón Alan, discúlpame -dije sinceramente. Miré una última vez a John y tomé la carpeta donde estaba todo archivado.

-Cómo ya os dije, tras el asunto de Aro, pedí a Emmett que investigara a los responsables de dicho error, cuando Aro me facilitó sus nombres. Y todo hubiese quedado ahí de no ser por varias coincidencias.

-¿Coincidencias? - preguntó preocupado mi padre.

-Si, coincidencias, que ahora sé que no los son, como por ejemplo: ¿Todos recordáis que la empresa que trataba de quedarse con Vulturi era la empresa de Eleazar Denali? - Todos asintieron - ¿Y qué justamente era su hija Tanya la que estaba llevando el asunto?

De nuevo el murmullo se generalizó.

-Fue sorprendente saber que justamente, el jefe de obras que había pedido el cambio de la entrega, fue su pareja en el pasado.

-¡Qué! - exclamaron algunos sorprendidos..

-Lo que oyen señores -dije mirándolos con seriedad.

- ¿Y eso qué tiene que ver con nosotros? Está claro que los Denalí buscaban quedarse con Aro a como diera lugar - intervino Maxwell tratando de justificar esa coincidencia…

- Eso es cierto, Edward - añadió mi padre.

- Es que aún hay más coincidencias y mucho más perturbadoras -añadí de nuevo. Todos guardaron silencio y me invitaron a proseguir.

-Cuando regresé de mi viaje a Forks, y tras la reunión que tuvimos, pedí informe contable y a los demás departamentos y cuál fue mi sorpresa al descubrir que se había decido en invertir en una empresa sin mi consentimiento.

-¡Cómo!-volvieron a exclamar sorprendidos.

-Esa es una decisión que se toma en junta Edward, no es posible sin ti…

-Lo fue Alan, esa reunión se hizo mientras yo no estaba en el Estado y mi padre firmó pensando que era otra de las empresas que anteriormente yo estaba estudiando.

-Pero… ¿qué sentido tiene… con qué interés y quién? - preguntó otro de los socios.

-¿Puedes explicar eso John? - le pregunté. Le miré desafiante y no pude evitar sonreír interiormente al verlo sudar.

-Ya te dije cual fue el motivo - dijo entre dientes provocando que todos los asistentes lo miraran expectantes.

-Y cuál fue ese motivo , si se puede saber -le preguntó esta vez mi padre mirándolo con odio.

- Ni más ni menos que demostrar a todos que ni tú ni tu hijo están capacitados para dirigir esta empresa - le contestó mirándolo con el mismo odio.

-Pues fíjate John, que yo creo que no fue por eso - intervine y el giró la cara para mirarme asombrado.

-No sé donde quieres llegar - dijo y de nuevo se pasó el dedo tratando de aflojar el cuello de su camisa.

- Sabes, no ha sido fácil descubrirlo, pero... no pensarías que no lo descubriría, ¿verdad? - le enfrenté.

- ¿Sabéis cual fue otras de las coincidencias? -pregunté mirando a todos - Que justamente, el encargado de compras de Vulturis es la pareja de la administradora de la empresa que, curiosamente, John promovió para invertir.

Una vez más los socios comenzaron a murmurar.

- No creo que sea un delito tener pareja - añadió Maxwell intentando relajar la situación y quitar atención al asunto.

- No, no es delito tener pareja. Pero… invertir en una empresa que recién está constituida y que resulta que es de tu familia..

-¡Cómo! - una vez más los socios exaltaron cada vez más airados y cabreados.

-Como oyen Señores, la administradora de dicha empresa es sobrina de John y se han estado haciendo transferencias injustificadas hacia esa empresas por un total de cincuenta mil dólares.

-Eso no puede ser cierto, ¿es eso cierto Maxwell? - le preguntó directamente Alan que junto al resto se mostraba furioso y asombrado.

Vi como John se sentaba y trataba de desviar la mirada del resto..

-Quieres saber que creo que pasó John. ¡No! Mejor decir lo que sé que pasó - por un segundo puso su vista en mí con cierta inquietud, pero inmediatamente la reemplazó por una mirada dura y fría, envarandose para afrentar mi acusación.

-Alguien me contó que tú te pusiste en contacto con los Denalí para llevar a cabo este plan. Absurdo, si me permites decirlo, ya que jamás podría conmigo un plan así - le dije con suficiencia. El resto de los asistentes se mantenían a la escucha pero podía ver como cada uno trataba de digerir toda la información -, y que fue James, el novio de tu sobrina, el que lo planeo todo, a cambio de una sustanciosa recompensa. Digamos que …¿unos cincuenta mil dólares?

-No puede ser - murmuró uno de los socios incapaz de creer lo que estaba oyendo.

-Eso es una falacia - gritó Maxwell levantándose súbitamente de su sillón.

-Sabes que no miento. Mandy - Mi secretaria enseguida se levantó y comenzó a repartir los informes -. Ahí señores podrán encontrar todo bien documentado.

Todos comenzaron a mirar asombrados los reportajes fotográficos que junto a una explicación del momento y hora ocurrido, sustentaban completamente mi acusación. Yo me mantuve sentando, en silencio, dándole tiempo a todos que fueran asimilando lo que tenían entre sus manos.

-¡Esto es un montaje! ¡Todo esto es un montaje para deshacerse de mí! - gritó enfurecido.

- Ya déjalo Maxwell, esto habla por si solo - le sugirió Alan dejándose caer cansado en la silla - No puedo creer que hayas puesto a esta empresa en peligro por tu ambición John. Esto es intolerable.

Yo permanecí en silencio. Sólo mirando como la máscara de Maxwell caía frente a todos.

Emmett no tuvo inconveniente en explicar una a una todas las fotografías, documentos, incluso la copia del contrato que los Denalí tenían en su poder. Siempre estaría agradecido a Tanya por pasármelo.

-Todo ha sido por tu culpa - dijo de pronto Maxwell señalando a mi padre -. Tú tenías que haber delegado en mí la dirección de la empresa aquí en Atlanta, como tú padre hizo con el mío.

-No compares John, tu padre era un buen hombre que hizo todo lo posible porque esta empresa creciera más. Era un verdadero amigo de mi padre y mi padre confiaba plenamente en él. Pero ni siquiera tu padre confiaba en ti. Por eso, cuando enfermó, me pidió que me encargara de la oficina central. Y fue fácil aunque no lo que deseaba. Yo deseaba estar en Treesriver allí estaba mi pasión. Yo sé dirigir perfectamente la plantación y el aserradero. Por eso insté a mi hijo a que se preparara para ser él quién ocupara mi lugar.

-El no debería ni siquiera estar ahí, ¡él no es tu hijo! - gritó y juro que la sangre se heló en mis venas cuando lo oí.

-¿Qué estás diciendo? - musitó mi padre asombrado por le giro de la conversación.

- Acaso pensabas que no lo iba a recordar, que no iba a atar cabos. Edward es el vivo retrato de su padre, Edward Masen. Ni os molestasteis en ponerle otro nombre. Por si se te ha olvidado, yo también traté de cortejar a Elizabeth - dijo con una mueca de desprecio - Y ella me rechazó porque amaba a otra persona. Siempre pensé que era a ti, pero un día los vi juntos, cuando tú estabas en la hacienda. Tu amigo, tu mejor amigo te quitó a tu chica y la dejó con una sorpresita ¿Acaso me lo vas a negar?- le provocó y mi padre se dejó caer cansado en la silla mirándome con tristeza.

-¿Todo es por eso, porque yo no soy hijo legítimo de mi padre? -le pregunté hirviendo de rabia - ¿Es qué por el hecho de no haber sido engendrado por él, me quita el derecho de ser su hijo?

- Edward tiene razón -dijo finalmente mi padre mirándome con orgullo - Es cierto, yo no engendré a Edward, pero lo he amado desde el mismo día en el que decidí convertirme en su padre, el día que Elizabeth me dijo que esperaba un hijo de mi mejor amigo que había muerto en la guerra. Y es el mejor hijo del mundo. Y ni siendo legítimamente mío estaría más orgulloso de él - sus palabras me llegaron directamente al corazón.

Todos permanecían en silencio tan asombrados y emocionados como yo.

-Quiero que te largues de mi empresa John, aquí ya no hay lugar para ti - le dijo mi padre aprentando los puños.

-¡Esta empresa es mía también, no puedes echarme!- gritó.

-Ya no, desde el momento en el que expusiste a esta empresa y a todos nosotros para tu propio beneficio. Has incurrido en una falta muy grave- intervino Alan tomando el control del asunto, no en vano era el jurídico de la empresa -. Tienes dos opciones John: O te vas como si nada, hacemos un documento donde cedes todas tus acciones que será repartidas por partes iguales entre todos los socios y nos olvidamos del asunto; tú mismo podras decir a la presa lo que creas conveniente...

Yo apreté mis puños insataisfecho con esa resolución.

-O te abrimos un expediente de expulsión y nos veremos las caras en los tribunales. Piénsalo - Le sugirió Alan y tanto mi padre como yo nos quedamos expectantes a su decisión.

-Esta bien, firmaré ese documento - dijo apretando los dientes y los puños. Yo dejé escapar el aire que tenía retenido con alivio. Sentí como mi padre apretaba mi brazo.

-Bien hecho hijo - dijo y yo le sonreír.

-No os alegréis tanto, os juro que lo pagaréis. ¡Me la vais a pagar! - nos amenazó antes de girarse y tomar la puerta...

Una semana, hacía una semana que Maxwell había dejado la empresa y la última noticia que tuvimos de él es que iba a mudarse al extranjero. Al menos esa fue la excusa que dio a la prensa como motivo para abandonar la empresa. No negaré que me hubiese gustado verlo en los tribunales, que todos se enteraran de lo que era en realidad, pero mi padre insistió que no dejaba de ser una mala propaganda para nuestra empresa y que en honor a su padre, que siempre fue un leal compañero y amigo, lo dejáramos correr.

Volví a presionar el cuerpo dormido de mi preciosa esposa contra el mío y me permití dormir un poco más.

En verdad apenas había cerrado los ojos cuando unas pequeñas manos comenaron a tirar de mi brazo.

-Papi, papi epieta, papi -de pronto la vocecita tierna de mi pequeña se oyó en la habitación.

-¿Sarah? -dije con voz cansada. Bella se removió saliendo de mi brazo, dándose la vuelta donde siguió durmiendo balbuceando palabras incompresibles, pero a modo de protesta, lo que me hizo sonreír.

-Papi, teno ambe -dijo a media voz tirando de mi dedo meñique.

Yo sonreí, no podía evitarlo, esta niña hacía conmigo todo lo que quería.

-Está bien, renacuaja. Para un día que me pido para descansar algo más, vas y me despierta - le reproché medio en broma. Fui a levantarme de la cama cuando me di cuenta que estaba desnudo. ¡Mierda! -Ahh….Sarah cielo, porque no vas a tu cuarto y buscas a tu pequeño pony, quizás tenga hambre también- le dije no muy convencido para distraerla.

Ella sonrió ampliamente mostrándome sus pequeños dientes antes de salir escopetada al cuarto. Salí de la cama y me coloqué aprisa el pantalón del pijama. Suerte que ella aún no se fijaba en esas cosas. Me volví de nuevo hacia la cama y sonreir al ver a Bella totalmente dormida con una expresión verdaderamente pacifica en su cara. Hinqué una rodilla en el colchó y me aproximé para besar su hombro desnudo. Dios, esta mujer acabaría conmigo. Sólo con sentir su piel en mis labios ya comenzaba a ponerme cachondo.

Me obligué a separarme y me encontré con mi pequeña princesa.

-Vamos cariño, déjame cambiarte para que estés más cómoda - le sugerí tomándola en brazos y situarla sobre su cambiador.

Me encantaba oír su risa cada vez que me acercaba a ella y dejaba besos en su barriguita o le hacia pedorretas. Aún me fascinaba al ser consciente de esos momentos que compartía con ella. En este punto no entendía como pude estar más de un año sin disfrutar de ella, lo mucho que hubiese disfrutado de sentirla patear la barriguita de su madre, o lo emocionante que hubiese sido verla nacer.

La tomé de sus manitas y ella enseguida se irguió y se abrazó a mi cuello.

-Te quelo papi - me dijo antes de estampar sus labios en los mío.

-Y yo te amo, cielo - le contesté verdaderamente emocionado por sus muestras de cariño. La cogí en brazos y jugueteando con ella la llevé hasta la cocina.

No tardé en prepararle su bibi de cereales y entonces me fijé en la hora. Ya eran las ocho y media. Miré a mi alrededor y decidir preparar el desayuno antes de irme a trabajar.

Exprimí algunas naranjas para hacer zumo, preparé el café e hice algunas tostadas.

-¡Vamos peque! Ya es hora de despertar a mamá - le dije cogiéndola de nuevo en brazos para ir de regreso a la habitación.

Me hubiese gustado llevarle el desayuno allí, pero odiaba dejar a mi pequeña sin mi supervisión en la sala mientras cargaba con la bandeja, así que, decidí que Bella tendría que bajar.

Entramos a la habitación sonriendo los dos pero inmediatamente mi sonrisa se borró.

-¿Bella? - la llamé al ver la cama vacía.

Al instante el sonido de unos gemidos procedente del cuarto de baño me alertó.

-Quedaté aquí , ¿vale Sarah? - le pedí a mi pequeña mientras la sentaba en la cama. Ella asintió gateando por el colchón hasta introducirse en ella.

-Bella, cariño, ¿estás bien? - pregunté preocupado mientras abría la puerta del baño.

De nuevo me la encontré tirada sobre el váter vaciando su estomago.

-Bella, mi amor …- musité y me apresuré a ir a sujetarle el cabello.

-Estoy bien, no es nada Edward -dijo con voz rasposa.

-Esto no puede seguir así, ahora mismo llamó a la clínica para que te revise, no estás bien - le dije humedeciendo una toalla y pasándosela por la cara para refrescarla.

-No, no es necesario, ya tengo cita para hoy - me dijo sorprendiéndome.

-¿Tienes cita hoy? -pregunté algo molesto - ¿Por qué no me lo has dicho?

-No quería molestarte Edward, sólo me van hacer un reconocimiento, tal vez me manden hacer una analítica, no es nada del otro mundo.

-¿A qué hora tienes la cita? -le pregunté esperando al menos poder acompañarla.

- A las cuatro - me contestó.

-¡Mierda! - exclamé molesto - A esa hora aún estaré en la comida con los de Matsuo -dije levantándome y pasando la mano por mi pelo, me frustraba cuando las cosas no las controlaba -, debiste decirme, podía haber cambiado la reunión -le reproché.

- Edward, por favor, ya deja de mortificarte, no voy a operarme ni nada por el estilo -dijo burlándose - además, siempre he ido al médico sola desde que murió mi mamá.

-Pero ahora no estas sola, ¿no lo entiendes? Yo quería ir, me preocupo por ti, no quiero que te sientas mal…

Ella me miró sonrojada incluso vi como se mordía el labio - Lo sé Edward -dijo levantándose del váter y caminando hacia mí hasta rodear con sus brazos mi cuello - sé que te preocupas, pero no hay nada de que preocuparse, lo más probable es que sean los nervios por todo.

-No me hace sentir mejor saber que soy la causa de tu malestar.

-¡No eres la causa! - me reprochó mirándome severamente - No vayas a empezar de nuevo, por favor - me pidió cansada.

Reconozco que desde que pasó lo de Tanya, me sentía culpable por hacerla pasar mal y eso había originado alguna que otra pequeña discusión, que gracias a Dios, siempre solucionábamos de la manera más placentera…

-Está bien, pero tenme informado, por favor, en cuanto sepas algo me llamas.

-Qué sí, pesado…-dijo con un mohín - ¡Anda vamos!, muero por llevarme algo a la boca.

-Humm… te estás volviendo muy golosa, señora Cullen - le susurre besando de nuevo sus labios haciendo alusión a lo ocurrido antes en el dormitorio.

-No te imaginas cuánto - me contestó bajando una de sus manos hasta ponerla sobre mi adormecido miembro y presionarlo, haciéndome gemir de puro placer en su boca.

-Bella no empieces, Sarah está en la cama - le informé pero no pude evitar llevar mis manos a su perfecto culo y apretarlo pegándola a mí.

-Vaya, es una lástima - susurró de vuelta, lo que me hizo reír sobre sus labios. De un tiempo acá Bella estaba insaciable y no me quejaba de ello.

Durante el desayuno tuvimos una conversación un tanto extraña. No sé como pero acabamos hablando de si queríamos tener más hijos en el futuro. Yo por supuesto le dije que sí. No se lo decía a ella porque no quería asustarla, pero en el fondo deseaba que ella se quedara embarazada. Egoístamente quería poder vivir el tener un hijo desde el principio. Poder experimentar lo que no pude vivir con mi pequeña.

Le ofrecí mandarle uno de los chofes de la empresa para que la llevase, pero ella decidió irse en el Megan que mi padre le había regalado por nuestra boda, argumentando que dejaría a Sarah en casa de Rose y que luego pasaría a recogerla y que además tenía pensado pasar por el centro comercial para hacer algunas compras.

Accedí a regañadientes, aún me molestaba el no poder acompañarla al médico , pero le hice prometer que a partir de ahora siempre me avisaría para cambiar mis planes y acompañarla.

El día en la oficina fue extenuante. La reunión comenzó a las doce de la mañana y proseguimos durante el almuerzo. Todo iba de maravilla. Los de Matsuo se mostraban encantado con todos nuestros servicios. Era una gran empresa constructora de Japón que quería expandirse por Estados Unidos y para ello necesitaba un proveedor de maderas.

Después de lo ocurrido con Vulturis, me prometí a mí mismo conseguir más clientes potenciales que no nos hicieran vulnerables. Si conseguía que los de Matsuo firmaran con nosotros, me abriría paso con más empresas de ese tipo.

A las cuatro de la tarde no pude evitar mirar el reloj con ansiedad. ¿Qué estaría pasando con Bella? Alan tuvo que darme un golpe en el brazo porque no estaba prestando atención.

A las cinco y media por fin acabamos la dichosa reunión con la alegría de haber conseguido otro gran cliente. Me despedí de Alan en la puerta del Restaurante, él se haría cargo de acompañarlos a su hotel para que terminaran de rellenar los contratos. Yo me alegré de haber ido en mi coche y mientras conducía de camino a casa llamé a Bella ansioso por saber.

-¿Edward? -preguntó a modo de saludo.

-Si cariño, soy yo, ¿cómo ha ido todo ?, le pregunté ansioso.

-Ah, bien..bien, todo está bien - dijo y su voz se notaba con ruido.

-Bella ¿dónde estás? - le pregunté extrañado.

-Voy conduciendo Edward, voy camino del centro comercial que está a las afuera. Hay menos gente.

- De acuerdo, nos vemos allí - le dije y comencé acelerar.

- No es necesario Edward, ve a casa y descansa yo estaré allí en una hora. Sólo voy a comprar unas cosas para la cena.

-No, quiero verte, podemos cenar allí así te ahorras el trabajo.

-Me gusta hacerlo Edward, y no llevo comida para Sarah, vete a casa, nos vemos allí.

- ¡Ups!, tarde, ahora mismo acabo de coger la salida - le dije con diversión cuando iba a incorporarme a la carretera que me llevaría al centro comercial.

-¡Ya estás detrás de mí! -dijo con asombro - Sarah, por favor, deja de moverte - oí que le reñía a la niña.

- Sarah , haz caso a tu madre - le dije por el manos libres y enseguida oí sus gritos llamándome "papi" desde el otro lado de la línea - Estaré a varios minutos de ti, caríño.

-Edward, me acosas, siempre te tengo detrás - dijo con diversión lo que me hizo reír.

-Es que adoro estar detrás de ti - le contesté divertidamente - se siente muy bien estando detrás de ti.

Edward! - me reprendió -, recuerda que llevo a tu hija detrás, pervertido.

Yo no pude evitar reír a carcajadas imaginándomela roja como un tomate. Esa era mi Bella, podría ser una tigresa en la cama pero fuera de ella, era tímida como una gatita.

-Pero qué demonios…- dijo de pronto provocando que dejara de reír de inmediato.

-¿Bella qué ocurre ? - le pregunté extrañado por su tono.

- Hay un imbécil que se está aproximando a mí a mucha velocidad.

- Ve con cuidado Bella, seguro es un niñato tratando de adelantarte, deja que te pase - le indiqué.

De fondo podía oír a mi pequeña canturrear, pero Bella no decía nada.

-Bella…- la llamé preocupado por su silencio

- Este hombre está loco - le oí decir de pronto -. Mierda Edward, se sigue aproximando. Y no hace señales de adelantarme - su voz sonó asustada.

- Tranquila cariño, no pises mucho, voy casi detrás de ti -le dije tratando de tranquilizarla.

-Oh Dios mio, Edward, ¡me va a dar! - gritó y de prontó oí el sonido de un golpe.

-¡Bella!, respondeme ¡joder! ¿qué ha sido eso? - pregunté ansioso pisando más fuerte el acelerador - Bella, dime algo - podía oír el llanto asustado de mi hija que comenzó a llamar a su madre..

Edward, me va a golpear de nuevo! - le oí de nuevo, su voz se oía aterrada. Incluso podía escuchar el chirrido de las ruedas cuando giraba en las curvas.

- Voy detrás de ti cariño…- De nuevo oí el ruido de un golpe, esta vez más fuerte y a Bella y a Sarah gritando a la vez.

Edward, me va a echar! - gritó llorando muerta de miedo.

Pisé más fuerte el acelerador, adelanté peligrosamente a tres vehículos y entonces vi como un todoterreno negro embestía de nuevo el coche..

-Bella te estoy viendo cariño. Voy a llamar a la policia..

-Edward, tengo mie….. ¡Ahhhhhhh! -gritó de pronto. Mis ojos se fijaron en el coche justo en el momento en el que éste las volvía a embestir y Bella perdía el control del vehículo precipitándose por una colina.

Mi corazón comenzó a latir frenéticamente cuando vi al todoterreno acelerar perdiéndose de mi vista y el coche de Bella dando volteretas colina a bajo. Los gritos de ellas y el ruido del metal retorciéndose a través del manos libre era ensordecedor y terrorífico.

-¡ Bellaaaaaaaaaaaaa! - grité saliendo del coche cuando llegué al lugar.

Me quedé congelado cuando mis ojos vieron el coche bocabajo y empotrado contra un árbol. Sus ruedas seguían girando, todos los cristales habían estallado y desde esta distancia podia ver el brazo de Bella ensangrentado asomando por la ventanilla.

-Señor, ¡Señor!, ¿ ha llamado a una ambulancia? -Alguien me comenzó a girar por los hombros pero yo no podía apartar la vista del coche.

-Mi esposa, mi hija…- musité y sentí como mi pecho se partia en dos.

-Por favor manden una ambulancia, ha habido un accidente….-Oí que alguien hablaba a mi lado y ahí fue que me di cuenta de lo que estaba ocurriendo.

-¡BELAAAAAAAAAAAAAAAAA! -grité sintiendo de nuevo mi corazón bombear ansiosamente cuando conseguí salir del estado de shock en el que me encontraba y comencé a correr colina a bajo.

Continuará…


N/A: Ainss...No quieran matarme, lo sé, lo sé, soy de lo peor, pobres mis Bella y Sarah (Sarae/Noe con los ojos enrojecidos) y pobre mi Edward. Solo recuerden que la única manera de salir de este entuerto es dejando a la autora con vida..

Bueno chicas, ¿qué les pareció? Esperaré ansiosa todos vuestros comentarios, y aceptaré insultos, amenazas y todo lo que necesiten para desahogar :P

También quiero aprovechar para avisaros que, lamentablemente, la próxima semana me resultará casi imposible subir el capi (saraes/Noe con carita triste) No sólo estamos en medio de la semana santa, lo que implica que tenga muchos compromisos con la familia, sino que a la semana siguiente mi hija Sara hace su primera comunión (Noe con ojos emocionados) Si vierais lo linda que está con su traje; y claro, no tendré un solo respiro con los preparativos. Los siento, de todas formas si consigo un huequito os prometo que me pondré a ello... pero sin compromiso. Espero que entendáis.

De antemano os agradezco que sigais ahí conmigo, sois unos soles, y muy especialmente a:

Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis; Kat; Lurix; BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl; Laura Katherine; naty;maria; LauraECS; Srta Swan de Cullen; Aby; Vyda; briit; roscidius cullen; LiseHarnett; veritoxs; Randa1; Catalina-Lina; Yose; espejismo de ficcion; alee rodriguez; hildiux; ISACOBO; miranda andonie; marieecullen; BBQ25, martinita; twifanMarie; AlbeetaCullen; natalia; Rosse; Fran Cullen Masen; Leslycan; LUZ C C; solcitopuchta; Esme Mary Cullen ; yeco; Hey vampire girl; Sully YM; daniella maria; Sky LeVan; Medfialuna; Alex-Cullen-Pattinson; crismery; Jocelynne-Cullen; MartyComingSoon; Lullaby Wayllen; betssdi; Franci; inexscor; Bells Swan-Cullen05; Isabella Styder ; Chayley Costa ; PattyQ ; suzette-cullen ; Antonella D Pattinson ; Lore562 ; Leyswan; DeeDee'20 ; Yiyolinaa21 ; calalis ; ati88 y Selene Luna.

Espero que no se me haya olvidado nadie, si es así, háganmelo saber. Y me repito, es tan lindo ver como la lista sigue creciendo... No sabéis cuánto os agradezco vuestra presencia. Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia.

Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y a alertas, me sorprende tanto que sigan llegando sin parar esas alertas de nuevas lectoras ya sean silenciosas. Lastima que no os puedo conocer y agradeceros que también estéis ahí, que también disfrutéis con ella...

Yiyolina, ati, Selele Luna; me alegra muchísimo que os hayáis animado a comentar. Aunque realmente no nos conocemos físicamente, para mí es lo más parecido a ponerle cara a las chicas que me leéis. Me alegro de conoceros al fin y que hayáis estado siguiendo mi historia.

Ahora sí, me despido, un abrazo enormísimo y un besazo a todas, especialmente a mis Reques de mi alma, os amo. Ains chicas, a una semana de la comunión ...¡que nervios!

Hasta pronto, guapísimas.

Besitos.

/(^_^)\ saraes.