Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
¡Hola,amores! Lamento muchísimo la tardanza (saraes con carita de pena) y aún más no haber contestado los rr (saraes con carita de culpabilidad) pero me ha resultado totalmente imposible. Entre la comunión de mi pequeña; que para todas las que me felicitasteis y nos deseasteís que todo fuera bien, os diré que fue más que bien, la ceremonia preciosa y la fiesta muy divertida; pero lo mejor (Noe con ojos brillosos) ver a mi pequeña hermosa y radiante diciéndome que era el mejor día de su vida y que no quería que acabase nunca; y la gran cantidad de trabajo que tengo de nuevo al estar en plena presentación de impuestos , contestar rr ha sido misión imposible /(;_')\ . Pero no quiero que penséis que ya es una costumbre, como lectora sé lo mucho que emociona cuando una autora se digna en contesar nuestros rr, yo siempre que me sea posible lo haré con mucho gusto, ya que es la forma que tengo para estar en contacto con vosotras. No lo dudéis nunca.
Y ahora me dejo ya de tanta palabreria y os dejo el capítulo que estoy segura que lo preferís más.. :P
Espero que os guste. Prepárense que sigue viniendo intenso. ;)
¡Disfrutarlo!
"Secreto de una traición"
Capítulo XXXV
"Tic…tac…tic…tac..."
Los segundos pasaban unos tras otros, y en cada golpe de "tic", mi corazón se iba rompiendo.
Una vez más fijé mis ojos en aquella puerta, esa maldita puerta con un ventanal circular donde rezaba: "Prohibido el paso".
Una hora, ya pasaba más de una hora desde que mis dos razones para vivir habían cruzado esa maldita puerta de urgencias…
Una hora antes…
-¡BELAAAAAAAAAAAAAAAAA! -grité, sintiendo de nuevo mi corazón bombear ansiosamente cuando conseguí salir del estado de shock en el que me encontraba, y comencé a correr colina a bajo.
Podía sentir mi corazón comprimirse angustiosamente a cada paso que me iba acercando. El olor a gasolina y humo me golpeó de pronto mientras seguía con mi carrera hacia el coche..
-¡Bellaaaa…Bellaaaaa…!-no podía dejar de gritar, me sentía aterrado, no sabia que iba a encontrarme, cada vez era más visible el cuerpo de Bella y estaba bañado en sangre.
-Dios mío, no. Bella….¡Bellaaaaaaaa, Saraaaaaaaaaah…! - mis ojos comenzaron a escocer cuando al llegar pude ver totalmente el escenario.
-¡Señor! ¡no las mueva Señor!,…-gritaba alguien detrás de mí; pero yo no pude evitar llegar hasta ella.
-Bella, Bella mi amor, Bella por Dios ¡háblame! - le pedí desesperado intentando abrir la puerta; ella permanecía colgada del asiento, tenía cristales clavados por todo su cuerpo. Miré por la otra ventanilla y mi pequeña estaba en la misma posición.
-Dios mío…Dios mío…- no puede evitar sollozar cuando vi a mi pequeña al igual que la madre con cristales hiriendo su pequeño cuerpo que también permanecía colgada de su propio asiento…
-Ayúdenme…. por favor, son mi mujer y mi hija… por favor, ¡ayúdenme! - pedí desesperado tratando de abrir inútilmente la puerta para poder sacarlas…
-No, no podemos moverlas - dijo alguien que comenzó a tirar de mí alejándome del coche.
-Tengo que sacarlas, tengo que ver que están bien, por favor ¡ayúdeme! - grité mientras miles de lágrimas hacía que mi vista se emborrase.
-Ya están de camino, ya hemos llamado a una ambulancia, si las mueve puede aún hacerles más daño.
Sabía que tenía razón, lo sabía, pero no podía evitar el dolor y la impotencia de estar ahí y no poder hacer nada.
De pronto oí un gemido lastimoso proveniente de Bella. Me deshice del agarre de ese hombre y me acerqué de nuevo al lugar.
-Bella, Bella mi amor….estoy aquí, te pondrás bien… Se fuerte , tienes que estar bien - susurré tragándome mi propio llanto.
-Mi niña…mi niña…-gimió apenas en un hilo de voz.
-Bella….- susurré su nombre intentando de ahogar mi llanto pero no podía.
De fondo comenzaron a sonar sirenas, la ayuda ya estaba llegando y una parte de mí dejó escapar un suspiro de alivio, aunque enseguida se esfumó al ver que mi pequeña no hacía ningún movimiento.
-Sarah….sarah, princesa….dime algo….sarah….- la llamé pero ella seguía sin moverse…
-Mi niña… saca… a la niña -me pidió Bella con la voz ronca.
-No puedo, no puedo hacerlo, Bella - le dije y ella dejó caer la cabeza y cerró los ojos.
-¿Bella? - la llamé al ver que se había callado -Bella, despierta, amor mío no cierres los ojos - le pedí desesperado agarrando con fuerza la mano que salía por la ventanilla.. - ¡Bella! -grité pero ella había perdido la consciencia - Bella por favor, Bella….
-Ya llegan Señor, ellos las sacaran…- me dijo de nuevo aquel hombre al que ni siquiera había prestado atención.
De pronto me vi rodeado por un sinfín de personal sanitario que enseguida me hicieron retroceder y comenzaron a revisar las constantes de Bella y mi hija.
Inmediatamente les colocaron, como pudieron, unos collarines y le cogieron unas vías. Quería entender lo que decían, pero todo se había vuelto un caos a mi alrededor. Además del equipo médico, también llegaron varias patrullas de policías y una de bomberos.
Tal como estaba el coche era imposible sacarlas.
-¿Puede decirnos algo de lo que ha pasado, Señor? - me preguntó alguien. Lo miré sin llegar a verlo, sólo sintiendo como mis dos chicas estaban atrapadas y mal heridas en un coche y yo no podía hacer nada por ellas - Señor, ¿me ha oído? - reiteró el agente que con paciencia me hizo mirarlo - Necesito que me cuente todo lo que ha pasado.
Cuando al fin puede entender, le facilité mi nombre y mis datos personales, los de Bella y mi hija y le relaté, como pude, todo lo que había ocurrido. El llamaba una y otra vez mi atención cada vez que mi vista se iba intranquila y desesperada hacia el lugar que ahora estaba abarrotado del personal sanitario.
-Por favor, sálvenlas - le rogué, apenas con un hilo de voz, al agente -, sáquenlas de ahí, por favor… son lo único que tengo… - no puede evitar que una lágrima se deslizara por mi mejilla ante el impacto de esa afirmación. Ellas eran mi vida, no podría vivir sin ellas…
-Haremos todo lo que esté en nuestra mano para rescatarlas con vida, Señor Cullen - me contestó el agente comprensivamente.
Por un momento el agente se alejó de mí y comenzó a interrogar a la otra persona que, al igual que yo, facilitó sus datos y relató todo lo que había visto.
Diez minutos más tarde, por fin los bomberos consiguieron quitar las puertas y los médicos y enfermeras comenzaron a inmovilizar correctamente a Bella y a mi hija.
-Las llevaremos al hospital central - dijo uno de los médicos a uno de los agentes.
-Bella… - musité y corrí hasta llegar a la camilla donde la estaban colocando - Bella, cariño, se fuerte, resiste, por favor Bella, no dejes de luchar, no me dejes Bella, por favor, mi vida, no me dejes - le imploré desesperado mientras los paramédicos empujaban la camilla y la introducían en la ambulancia.
-Mi bebé …- la oí susurrar con dolor antes de entrar en la ambulancia.
-Yo iré con ella, Bella, tú se fuerte, resiste cariño - le pedí al ver la angustia en su rostro ensangrentado…
-No…mi….be…
-Tenemos que irnos, ya sabe dónde la llevamos - yo asentí y vi como cerraba la puerta y comenzaban a llevársela de allí.
-Bella… - dejé escapar su nombre totalmente destrozado mientras veía alejarse la ambulancia.
-¡Ya la tenemos! - oí de pronto y mis ojos se fijaron de nuevo en el pequeño cuerpecito que, totalmente inmovilizado, descansaba sobre la otra camilla.
Traté de llegar a ella, pero los paramédicos me lo impidieron, sólo pude ver su carita toda ensangrentada por los cortes que el vidrio roto le había provocado y una gran mancha de sangre proveniente de su pequeña cabecita.
-Dios mío, mi hija - sollocé aterrado al ver el golpe que llevaba.
-Lo siento Señor, pero tenemos que llevárnosla ya.
-Pero está bien. ¡Dígame que está bien! - le pedí - Por favor, dígame que mi pequeña está bien - las lágrimas se desbordaron de mis ojos totalmente roto de dolor por mi pequeña, que permanecía con los ojos cerrados y sin ningún movimiento.
-Aún no sabemos la gravedad, tenemos que llevárnosla inmediatamente.
-Por favor, sálvenla, es mi pequeña, son lo único que tengo, por favor ….- me aferré al chaleco del paramédico que me dio una mirada de compasión.
-Haremos todos lo que esté en nuestra mano, Señor, todo…- y dejándome allí se llevaron también a mi pequeña.
-Venga con nosotros, Señor Cullen - me dijo de pronto un agente, yo lo miré sin llegar a comprender - Le llevaremos al hospital, otro agente nos seguirá en su coche -Yo asentí en silencio, y como si de pronto no tuviera alma, lo seguí…
Mientras que recorría el camino que me llevaría al coche patrulla, vi una hoja de papel tirada en el suelo. Me llamó la atención porque tenía el logo de la clínica a la que había ido Bella. Me incliné a recogerla, y mi corazón se congeló cuando leí lo que allí estaba escrito.
"Positivo" aparecía escrito. Test de embarazo positivo. Bella estaba embarazada. Ella…Un sollozo entrecortado brotó de mis labios cuando tomé conciencia de lo que eso significaba.
-Dios mío- musité sintiendo como la lágrimas empapaban mi rostro de nuevo -Dios mío - musité de nuevo, iba a ser papá…-Dios mío - mi corazón se encogió en un puño cuando miré hacía atrás y vi el amasijo en el que se había convertido el coche donde ellas habían estado atrapadas.
Cerré los ojos con fuerzas y lloré en silencio haciendo una bola con la hoja en un puño. "Mi bebé" . De pronto esas palabras tuvieron otro significado para mí. Ella trataba de saber sobre el otro bebé. Íbamos a tener otro bebé...
Caí arrodillado y, presionando con fuerza la hoja contra mi pecho, comencé a llorar descontroladamente. No podía soportarlo más. Dios mío, que había hecho para merecer tanto castigo.
Ni siquiera fui consciente cuando varios agentes me sujetaron y consiguieron introducirme en el coche patrulla. Yo conseguí que las lágrimas dejaran de brotar, pero tenía el corazón tan roto que mi alma seguía llorando en silencio…
Cuando llegamos al hospital, como pude, llamé a mi padre y justo después de darle la fatal noticia, fui acompañado por un agente y una enfermera para comenzar a rellenar los papeles de ingresos de Bella y de mí hija.
- Espere en la sala de espera, Señor Cullen, en cuanto tengamos noticias le avisaremos - me ofreció una de las enfermeras…
Una maldita hora y aún seguía sin saber nada.
-¿Dónde están, Edward? ¿Qué ha ocurrido? - entró casi gritando mi padre sacándome de mis pensamientos.
-Papá - musité y en cuanto mis enrojecidos ojos se clavaron en los suyos, vi como una mueca de dolor se instalaba en su cara.
-Hijo -musitó él y acortó las distancias que nos separaba abrazándome fuerte a él -¿Dónde están Edward? ¿sabes algo de ellas? - me preguntó angustiado y yo sólo puede negar con la cabeza mientras notaba como mis ojos comenzaban a humedecerse de nuevo -Tranquilo hijo -dijo con la voz ahogada - todo va a salir bien, ellas tienen que salir de esta, ya verás como lo hacen - comenzó a decir más para convencerse a él mismo que para mí.
-No lo sé papá - sollocé apartándome de él y dejándome caer de nuevo en la silla; él se sentó justo a mi lado -, no lo sé - volví a decir enterrando mi cara en mis manos - Había sangre por todos lados, Bella…mi….mi Bella…ella….
-Mi hija va a salir de esto, Edward, ella es fuerte, va a salir, no te quepa duda. ¿Cómo está mi nieta? - podía oír el miedo en su voz.
-No lo sé - le contesté sin llegar a apartar mis manos de mi cara, mi voz sonaba amortiguada -. Ella no se movía, todo el tiempo estuvo inconsciente.
Durante una hora más permanecimos allí, en silencio, cada uno sumido en su propio pensamiento y yo lo agradecía, no quería hablar con nadie, después de relatarle lo que había ocurrido, permanecí en silencio rezando para que mis chicas saliesen de esto y a cada minuto que pasaba el vacío y el temor en mi corazón eran mayor.
-Familiares de Isabella Cullen - Oí de pronto. De inmediato me puse de pié y fui hacia el doctor.
-Soy su marido, por favor, dígame cómo está ella, y cómo está mi hija - le pedí ansioso, mi padre estaba justo a mi lado con la misma ansiedad.
-Ahora mismo se encuentra en cuidados intensivos. Le hemos tenido que practicar una laparotomía de urgencia. Por el fuerte impacto se le ha roto el bazo y hemos tenido que extirparlo.
-¿Ella…se…encuentra bien? -pregunté con temor.
-Sí, Señor Cullen, hemos aprovechado para asegurarnos que no haya hemorragias interna y todo esta bien, en un par de días la pasaremos a planta.
-Gracias Dios mío - musité sintiendo algo de alivio inmediatamente.
-Aunque…- dijo de pronto, provocando que de nuevo la ansiedad y el temor volvieran a mi corazón - me temo que…
-A perdido el bebé -terminé por él, sintiendo en el acto un dolor punzante en el pecho.
-Lo siento Señor Cullen, ha sido un aborto espontáneo, apenas estaba de poco más de seis semanas y el fuerte impacto ha provocado la pérdida inevitablemente, lo lamento - dijo.
-¿Estaba embarazada? - musitó mi padre, con asombro y tristeza a la vez, a mi lado - Cuándo pensabais decirm…
-No lo sabíamos - dije apesadumbrado - hoy mismo Bella fue a una clínica y ahí le dijeron, pero… pero….- mis ojos volvieron a picar y apreté con más fuerza la hoja que permanecía en mi puño - ella nunca llegó a decírmelo.
-Oh Edward, cuánto lo siento, hijo mío - musitó mi padre al darse cuenta de la situación.
-Aún son jóvenes, seguro que la Señora Cullen podrá engendra más hijos en un futuro - dijo de pronto el doctor tratando de reconfortarnos.
-Gracias - musité - ¿Y mi hija? ¿se sabe algo de mí hija? - pregunté con el mismo grado de ansiedad.
-Su hija, Señor Cullen, ha sufrido un fuerte traumatismo craneoencefálico.
-Dios mío, no - suspiró mi padre llevándose la mano a la boca para ahogar su impresión.
-Digamos que el traumatismo ha sido lo suficientemente grave y la tenemos en la unidad de cuidados intensivos. El TAC ha mostrado un pequeño hematoma epidural que probablemente ha sido el causante de su estado inconsciente. Aunque por unos segundos ha reaccionado muy desorientada, hemos decidido mantenerla sedada para ver si el hematoma se reduce por si sólo sin necesidad de intervenir quirúrgicamente.
-Ella, puede…
-Ahora mismo es imposible saber como va a reaccionar. Durante las próximas horas iremos observando el proceso de ese hematoma, es lo único que puedo decirle.
-¿Podemos verlas? - pregunté ansioso.
-Ahora mismo no, pero dentro de unas horas podrán pasar a ver a la Señora Cullen y a su hija, sólo podrán estar unos minutos, recuerden que están en cuidados intensivos.
Ambos asentimos, y tras ver como el doctor volvía a perderse por las puertas, nos sentamos en silencio, cada uno sumido en su propio pensamiento, en su propia angustia, a la espera de poder verlas…
-Edward..-jadeó Rose angustiada cuando irrumpió en la sala de espera seguida de Emmett - ¿Qué ha pasado? - preguntó con los ojos llenos de lágrimas al llegar a mi lado.
-Rose…-gemí roto, sintiendo de nuevo ese implacable dolor que se abría paso en mi pecho -. Rose…yo…no podré soportar esto -confesé totalmente abatido; enseguida sus brazos me rodearon para consolarme.
-Están vivas Edward, aférrate a eso amigo. Ellas han resistido y estoy seguro que lucharan por permanecer a tu lado. Lo sé, yo lo haría por Emmett y por mi hijo -me susurró tratando de confortarme.
-Tengo tanto miedo…-sollocé apretando más mi abrazo a su alrededor. Rose era mi mejor amiga. Aunque al principio cuando comenzó con Emmett no era de mis personas favoritas, por su fuerte personalidad y arrogancia, con el tiempo me demostró, no sólo que amaba a mi mejor amigo por encima todas las cosas, sino que era una amiga leal y protectora con los que ella quería y afortunadamente yo era uno de ellos.
Por un largo tiempo me mantuve ahí, tratando de calmar mi angustia, mi miedo; recibiendo su abrazo como el que podría estar recibiendo de mi madre, si ella hubiese estado aquí. Reparé entonces en mi amigo. El se mantuvo distante, su semblante era en esos momentos indescriptible, una mezcla de dolor y rabia se mezclaban en el sin llegar a definir con cuanta intensidad se mostraba cada sentimiento.
Me separé regalándole una triste sonrisa a Rose agradeciéndole así que estuviera aquí conmigo y ella asintió para dirigirse luego a mi padre y repetir el abrazo.
Fue entonces que Emmett reparó en que lo estaba mirando, acortó los escasos tres pasos que nos separaban y, sin llegar a decir ni una sola palabra, se abrazó a mí con fuerza. Yo me permití llorar en silencio sintiendo su fuerte abrazo. Con él siempre me sentía seguro, era como si nada pudiera pasarme ya que él estaría ahí para ayudarme.
-Lo voy a encontrar Edward, voy a encontrar al hijo de puta que ha hecho daño a tu mujer y a tu hija, te lo juro -me susurró con rabia cerca de mi oído. Mi corazón se estrujó dolorosamente al darme cuenta que ni siquiera había reparado en eso. Pero ahora todos mis sentidos estaban puestos en saber que mis chicas estarían bien…
Durante todo el tiempo que estuvimos a la espera, ellos estuvieron allí con nosotros, se sumaron a nuestro silencio y con ansiedad seguimos esperando a poder verlas…
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Pasé con delicadeza mi mano por su frente y gentilmente aparté un mechón de su cabello que caía sobre su mejilla. Una respiración entrecortada se escapó de entre mis labios al ver su cara toda llena de pequeñas heridas, producidas por los cristales. A pesar del constante sonido de las máquinas que la motorizaban, ella permanecía tranquila, serena, como sin nada hubiese ocurrido. Sus ojos continuaban cerrados… "Aún está bajo los efectos de la anestesia y los sedantes que le suministramos para que no tenga que soportar tanto dolor…" Recordé las palabras que el doctor me dijo para que me prepara para lo que iba a ver.
-Bella…-susurré apenas con un hilo de voz muy cerca de su oído -Lo siento mucho mi amor -mi voz sonó ahogada, el nudo que atenazaba mi garganta me lo impedía - Vas a estar bien, cariño, te prometo que vas a estar bien, se fuerte…
De pronto noté como sus ojos se movían bajo sus párpados
-¿Bella? - la llamé con cierta inquietud aunque al instante sus ojos dejaron de moverse -, cariño, ya estoy contigo - le susurré deseando que pudiera oírme, esperaba que al menos supiera que estaba ahí, junto a ella.
Suspiré largamente cuando me separé lo suficiente para mirarla de nuevo. Estaba conectada aún sinfín de cables: la vía en su brazo, la sonda, unos tubitos por su nariz que la ayudaba a respirar mejor, una cantidad considerables de parches en su pecho y un aparatito en uno de sus dedos.
Entrecerré los ojos en una mueca de dolor cuando vi la enorme venda que cubría la herida de su operación. Seguramente sería muy doloroso y eso me hizo sentir tan impotente. Lo que daría por ser yo el que estuviese en su lugar… Aún no entendía porqué había ocurrido todo esto; viéndola ahí, postrada en la cama, me devanaba los sesos intentando entender por qué razón alguien querría hacer daño a una mujer y a una niña inocente.
De repente las lágrimas que intentaba contener se escaparon de mis ojos al recodar la imagen de mi pequeña en esa cama en forma de cuna, con todo su cuerpo salpicado de pequeñas heridas, y una gran venda cubriendo su cabecita. Al igual que Bella permanecía dormida, aunque su sueño para mí era más perturbador. Aún no se sabía cuales serían las consecuencias, sólo quedaba esperar que ese maldito hematoma se resolviese solo y le causara el menor daño posible.
De nuevo fijé mi mirada en su rostro cuando sentí un leve movimiento. Sus párpados comenzaron a moverse, luchaba por despertar. Mi corazón latió angustiado al ver como comenzaba a pestañear hasta que finalmente sus enrojecidos y cansados ojos se fijaron en los míos…
-Hola mi amor -musité sintiendo ese nudo en mi garganta y el escozor de nuevas lágrimas asomando en mis propios ojos. Jamás pensé el grado de alivio que me provocaría el simple hecho de ver que volvía a mirarme, ella seguía aquí, malherida, sí, pero aquí conmigo.
-Edward…¿y Sarah…?-preguntó angustiosa con la voz afónica.
-Tranquila mi amor, Sarah está bien -medio mentí tratando de alejar de ella cualquier tipo de sufrimiento que le impidiese recuperarse como era debido.
-Quiero verla -su voz apenas era un susurro, he intentó enderezarse. Pero entonces un fuerte dolor la hizo casi gritar y cayó con el rostro contraído de nuevo a su posición anterior.
-No Bella - le dije tratando de tranquilizarla -No puedes moverte, te acaban de operar mi amor.
-Qué…-preguntó con incredulidad.
-Te han tenido que extirpar el bazo, mi amor, pero por todo lo demás estás bien, pronto te recuperaras y volveremos a casa -le dije intentando tranquilizarla.
Pero entonces ella hizo algo que me sorprendió. Sus manos volaron a su vientre a modo de protección y su mirada aterrada se clavó en la mía.
Inmediatamente supe lo que venía y mi corazón comenzó a golpear furiosamente bajo mi pecho ante la escena que temía presenciar…
"- Si quiere, yo puedo decirle lo del bebé -se ofreció el doctor.
-No, yo se lo diré, yo estaré junto a ella para sostenerla…"
Ahora no veía mala idea que hubiese sido el doctor, pero lo tenía que hacer por ella, yo estaría junto a ella como debí hacerlo al enterarse de su estado. De nuevo un punzante dolor atravesó mi pecho ante ese pensamiento. ¿Y si yo hubiese ido con ella? ¿Y si le hubiese obligado a ir con el chofer? ¿Y sí…? Me callé a mí mismo cuando me di cuenta que ella me miraba con un inmenso dolor y temor en sus ojos…
-Edward…mi…mi bebé…-musitó apretando con delicadeza su vientre -vamos a tener…-pero de pronto se calló, volvió a fijar sus ojos en los míos y vi como de pronto comenzaron a derramarse lágrimas de ellos sin ninguna resistencia.
-Lo siento mi amor -susurré en respuesta cerrando con fuerzas mis ojos incapaz de seguir viendo el dolor y el miedo que había en los suyos..
-No…-sollozó y apretó su vientre con más fuerza. Yo acorté la poca distancia que me separaba de ella y la rodeé con mis brazos presionando mis labios en su frente.
-Lo siento, lo siento, lo siento -era lo único que podía decir una y otra vez uniéndome a su dolor.
-Mi bebé…mi bebé -gimoteó comenzando a llorar con más fuerza, con más desgarro - nuestro bebé, han matado a nuestro bebé -dijo entre sollozos, temblando entre mis brazos cada vez más angustiada, cada vez más nerviosa.
Alguno de los aparatos a los que estaba conectada comenzaron a avisar de que algo no iba bien e inmediatamente varias enfermeras llegaron a la habitación.
-Tiene que marcharse - me pidió una de las enfermeras mientras otra inyectaba algo al bote de suero que tenía conectado a su brazo.
-No…no…¿qué le ocurre?, ¡díganme qué le ocurre! - ladré desesperado siento como me separaban y ella, aún llorando, me miraba con dolor.
-Tiene que irse ahora, le hemos suministrado otro calmante, su presión arterial está subiendo - Yo la miraba con ansiedad, con preocupación - Tranquilo Señor Cullen, ella estará bien, en unos minutos volverá a estar dormida. Se encontrará mejor cuando despierte. Será mejor que vaya a descansar, la hora de las visitas ha terminado, nosotros estaremos en contacto con usted para cualquier cambio -siguió diciéndome mientras me arrastraba fuera de la sala de Cuidados Intensivos.
Durante unos minutos me quedé allí, apoyado en la pared cerca de la puerta que me separaba de ella…
¿Por qué? Sollocé en silencio. Trataba de eliminar el rastro de lágrimas de mi cara pero éstas no dejaban de salir.
"-Mi bebé…mi bebé … nuestro bebé, han matado a nuestro bebé…"
Sus palabras de dolor y desesperación retumbaban en mi cabeza martilleándome, provocándome un dolor implacable. Nuestro bebé, mi hijo, un nuevo hijo que la vida me impedía conocer, al que no tendríamos ocasión de conocerlo, de ver su rostro, de oírlo sonreír como a mi pequeña… nuestro bebé… Dolía demasiado, estaba siento todo demasiado doloroso. ¿Quién pudo hacernos tanto daño? ¿Quién podría odiarnos tanto para llegar a perpetrar un atentado tan cruel?
-El…- musité como respuesta a mi propia pregunta silenciosa; de inmediato sentí como todo un torrente de odio comenzó a correr por mis venas. Mis ojos dejaron de llorar y se volvieron duros y con rabia. Apreté mis puños con fuerzas y me aparté de la pared sabiendo muy bien dónde iría y por qué...
-¡Edward..! ¡Edward..!-oí los gritos de mi padre y mis amigos detrás de mí, mientras yo abandonaba la sala de espera y me dirigía al exterior con un firme propósito.
Agradecí que los agentes trajesen mi propio coche el que no dudé en coger, y con vehemencia conduje hasta el lugar que me llevaría ante el maldito que estaba seguro había provocado tanto daño a mi familia.
"-No os alegréis tanto, os juro que lo pagaréis. ¡Me la vais a pagar!" - sus palabras llegaron a mi memoria dándole sentido a todo. Maxwell había cumplido su amenaza, estaba completamente seguro que él era el culpable de todo.
-¿Dónde está? - Grité cuando su mujer abrió la puerta
-Edward, ¿qué… qué pasa? - preguntó con cierto temor. Ella no era mala persona pero estaba seguro que después de los últimos acontecimientos, no sería su persona favorita.
-¿Dónde demonios está el mal nacido de tu marido? - espeté casi arrollándola entrando como un loco a la casa
-Edward, por favor, no puedes entrar así, ¡Edward…Edward…!- gritaba tratando de detener mi paso. Pero yo estaba decidido y caminé enfurecido hasta el lugar donde sabía que se encontraba su despacho. Me alegré en ese momento de haber asistido a las tediosas fiestas que ellos organizaban en su casa una vez al año.
De un golpe abrí las puertas de roble, y allí, sentado con las manos enterradas en su cabello canoso, estaba John, quién miró hacía mí con terror en cuanto me oyó entrar.
-¿Cómo has sido capaz de hacerle daño a mi familia? -bramé acercándome a él y tirando de su pecho lo hice levantarse y lo empotré contra la ventana de su despacho.
-Yo no quería, no era eso lo que quería, yo no quería que ellas sufrieran ningún daño - dijo a duras penas mientras mi puño aterrizó en su cara de pura impotencia.
-John…- oí como su esposa jadeaba ante las palabras de su marido.
-Mi hija esta luchando por su vida ¡Maldito hijo de puta! Has matado a mi bebé y has estado a punto de matar a mi mujer. ¿Por qué ? - le gritaba siendo presa de mi propio llanto, podía sentir como Marta, la mujer de Maxwell, se sumaba a mí en el llanto.
- John..- musitaba una y otra vez incrédula de todo lo que estaba ocurriendo.
-No debió de ser así, ese hombre es un asesino, ahora lo sé, solo quería que te asustaran a ti, te odiaba por ser como eres, te odiaba por quitarme lo que era mío.
-Mi empresa nunca ha sido tuya, maldito hijo de puta, jamás hubiese sentado tu viejo y gordo culo en ese sillón, y sabes por qué - pregunté con vehemencia - porque eres un ser despreciable, porque la codicia te corroe, porque eres capaz de llegar a matar como un vil asesino - le escupí empotrándolo una y otra vez contra la pared cerca del ventanal.
- No pude hacer nada por evitarlo, James es un ser despiadado, yo nunca quise que algo así ocurriese, te lo juro Edward. Te odiaba, y quería que sufrieras, pero no de ese modo. James enloqueció cuando le dije que ya no era necesario sus servicios, yo quería alejarme y reconozco que planeaba destrozar la empresa a como diera lugar, pero él no veía las cosas como yo, él dijo que me daría la satisfacción de verte sufrir por perder lo que más amabas. Te juro que al principio no le entendí, nunca me dijo en que estaba pensando, y cuando hoy leí las noticias, yo…Edward…yo no quería esto…
Aflojé mi agarre y me separé lo suficiente para mirarlo con todo el desprecio del mundo. No tenía sentido que yo me manchase las manos con su sangre dándole el gusto además de que tuviera que pagar por su propia murete.
- No voy a descansar hasta que pases el resto de tu vida… lamentando el día que decidiste vengarte de mí. No desistiré hasta que te pudras en la cárcel. Ahí es dónde vas a acabar, como un vil asesino - le escupí y ante sus ojos de asombro, y el cuerpo tembloroso de su mujer, me alejé para salir de allí.
Ahora lo sabía todo. Conduje de nuevo hacia el hospital mientras pensaba en mi siguiente paso. Tenía que dar estos nuevos datos a los inspectores de policía, y aunque lo que realmente deseaba era acabar con ellos con mis propias manos, sabía que eso haría más daño a mi familia.
Cuando entré todos se apresuraron a preguntarme. Mi padre cayó destrozado en su silla ante la afirmación de que todo había sido provocado por Maxwell. Aunque lo que más me sorprendió fue ver aparecer a Aro allí.
-Lo siento Edward, he venido en cuanto me he enterado, ¿cómo están tu mujer y tu hija?
-Fue él - dije para asombro de todos que de pronto pusieron atención a nosotros -Sé quién les ha heho daño - sollocé aferrándome a sus brazos con fuerzas.
-Ven conmigo - dijo y tomándome del codo me llevó hacia otro lado del hospital donde nadie nos veía.
-Tengo que avisar a la policía -dije cuando nos situamos cerca de unos ventanales que daban a un jardín interior.
-No, no lo harás…- me dijo lo que hizo que mi cara girase para enfrentarlo.
-Qué coño estás diciendo -dije con los dientes apretados.
-Recuerdas que te dije que iba a investiga a los culpables del error del pedido -yo asentí sin llegar a entender - Pues es eso lo que he estado haciendo. Y te juro que me hubiese gustado hablar contigo antes de esto, quizás podría haberse evitado..
-No te entiendo Aro, qué quieres decir - dije con el ceño fruncido.
-Sabes que trato de rodearme de los mejores profesionales -de nuevo asentí -Y que la manera de que James entrara a formar parte de mi empresa fue un poco extraña. Prácticamente fue mi hermano el que me lo pidió. Ahora se que había falsificado todo los curriculum y cartas de recomendaciones, James jamás había sido directivo en ninguna empresa, pero necesitaba entrar para estar más cerca de mí.
-No entiendo, ¿qué tiene esto que ver?…
- ¿Recuerdas que te conté que el anterior director de compras había muerto en un accidente?- De pronto todo comenzó a encajar para mí - James provocó ese accidente, hace solo una semana que mis investigadores me habían enseñado pruebas que bien podrían inculparlo.
-Pero…que quería realmente, que tenemos nosotros que ver con todo eso.
-Es fácil, James es un chantajista, un extorsionador, así fue como hizo que mi hermano abogara por él, tenía fotos que lo comprometían. Todo su afán era acercarse lo suficientemente a mí para poder tener algo con que chantajearme a mí también y así poder pedirme cualquier cosa. Ese era su objetivo principal. Pero Maxwell se cruzó en su camino y eso le abrió otra línea de actuación, si lo ayudaba a él…no sólo se aseguraba de estar cerca de mí, sino que también lo estaría de él cuando éste acabara contigo y tomara la presidencia de tu propia empresa. Es un hombre sin escrúpulo Edward, no siente ningún tipo de respeto por el ser humano, solo visualiza lo que quiere y va a por ello, aunque tenga que acabar con varios en su camino.
-Dios mío- musité asombrado mientras le oía.
-Pero tu fuiste más inteligente que Maxwell y su plan no funcionó, y si James era de temer para conseguir lo que quería, más de temer es cuando se le enfrenta y tú lo hiciste. Sacaste a Maxwell del camino y así su oportunidad de apoderarse de todo lo que él obtuviese. Rompiste sus planes, por eso se ha vengado.
-¿Y sabiendo todo eso aún me pides que no lo delate? - le pregunté con asombro y rabia.
- Que vas a ganar con ello, ¿unos años en la cárcel? Y luego qué… - dijo mirándome con una seriedad que me hizo estremecer - Ese hombre se ha metido directamente con mi familia y tenía pensamiento de ir contra mí, además de lo que te ha hecho a ti. Tengo amigos Edward, gente poderosa que me debe favores, te juro que James no volverá a ver la luz, y no precisamente por estar en un celda - me confió y mis ojos, por un instante, se abrieron de la impresión.
-Vas a…
-Te juro que ese hombre jamás volverá hacer daño a nadie.
-Pero que pasa con Maxwell, no quiero que siga libre, es por su culpa que mi mujer y mi hija estén malheridas y que hayamos perdido a nuestro bebé…
De pronto fueron sus propios ojos los que se abrieron de asombro -Lo siento Edward, no sabía…
-Si Aro, Bella ha perdido el bebé que esperaba, es por eso que no quiero que quede impune, puede que él no embistiera con su coche, pero fue por él que todo esto ha ocurrido.
-Dame al menos unos días. Si la policía se entera de lo de James, ellos lo detendrán, estoy seguro que tiene causas suficientes para ser condenado, pero yo no me conformo con eso. Quién se mete coningo lo paga duro - dijo con tal dureza en sus palabras que me estremecí -Yo te avisaré cuando todo esté resuelto. Luego podrás acusar a Maxwell…
-Está bien - dije con cierta satisfacción. No sólo tendría el consuelo de acusar a John y verlo pudrirse en la cárcel, sino que Aro me daría la tranquilidad de que ese maldito animal jamás volvería a acercarse a algunas de mis chicas en un futuro…
-Ni una palabra a nadie de esto Edward, es la primera vez que voy a pedir un favor así. No quiero que pienses…
-Tranquilo Aro, no sabes cuanto te agradezco tu confianza y…gracias, solo cuando sepa que todo ha acabado podré dormir en paz.
-Regresa con tu gente Edward, y trata de superar esto, olvídate de todo lo ocurrido y, cuando tus chicas se recuperen, trata de ser feliz con ellas.
-Así lo haré Aro, gracias.
Cuando Aro se alejó volví a la sala de espera y de nuevo fui acribillado a preguntas. Yo traté de responderlas sin llegar a comprometer a Aro. E hice que Emmett desistiera de la idea de ir a acusar a Maxwell, le pedía que esperasemos a que Bella estuviese más recuperada ya que eso implicaría que tendrían que tomarme declaración y yo no estaba dispuesto de alejarme de ellas…
-Hijo…-llamó mi atención mi padre cuando Emmett y Rose se habían marchado dejándonos solos - Quiero que sepas que conozco a Aro desde hace mucho tiempo y …-se pauso por un instante, frunciendo el ceño y con cara de estar buscando las palabras adecuadas - Se que es un hombre muy influyente y que …alguna que otra vez… sus actuaciones han rayado la ilegalidad - yo mantuve la vista fija en mis manos, no quería que mi mirada me delatase.
-No sé a dónde qui
eres ir a parar, papá - le dije sin llegar a mirarlo.
-Sólo dime si de lo que habeís hablado te involucra personalmente - me pidió y fue cuando enfrenté su mirada con la mía.
-No papá, no me involucra, pero te aseguro que yo acabaría con ese malnacido con mis propias manos - le confesé con seguridad. El asintió y fue así que supe que él estaba de acuerdo con eso - Ese hombre ha hecho daño a los seres que más amo en la vida, jamás permitiría que volviera a acercase a ellas, aunque tuviese que matarlo yo mismo.
-Lo sé - susurró y llevando su mano a la mía la apretó con fuerzas -Estoy muy orgulloso de ti Edward, quiero que sepas que siempre te apoyaré en todo, ¿de acuerdo?
Yo asentí recuperando cierta tranquilidad que, desde que había hablado con Aro, había perdido…
-Ahora sólo quiero que ellas se recuperen - musité y él volvió a apretar mi mano a modo de ánimo.
-Tengamos fe hijo, ellas saldrán de esta…
Continuará…
N/A: Espero de corazón que os haya gustado, se que ha sido algo triste e intenso,y que muchas ahora me odiareís por lo del bebé, pero ya sabéis que me gusta ajustarme lo más posible a la realidad de los acontecimientos y ese, dado el camino que tomó la historia, era un mal inevitable. Lo siento por todas las que esperabais ese bebé con ansia, pero espero que os sirva de consuelo el saber, que no creo que para Edward suponga un problema engendrá otro en cualquier otro momento ( movimiento de cejas )
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios, por vuestras palabras de ánimo y sus lindos deseos para mi familia, os lo agradezco en el alma y muy especialmente a:
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Espero que no se me haya olvidado nadie. Bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.
Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y a alertas.
karina; Cómo no tengo otra forma de comunicarme contigo te lo digo aquí, no tengo ningún problema en hacerlo, pero has de escribirme tu correo con espacios porque no sale entero. Gracias de todas formas por tu comentario.
Y aprovecho para decir a todas las chicas que me comentáis sin cuenta, que me resulta imposible contestaros así que...si quereís me dajáis vuestro correo y lo haré por ahí. Muchas gracias a todas por vuestros comentarios.
¡Ahhhh! se me olvidaba. ya sólo quedan dos capis y el epílogo...¿creo? ¬¬ Aunque no os váis a librar de mí, porque pienso comenzar a subir "Si me olvidaras" justo de tras. ¡Dios que ganas tengo!
Ahora sí, me despido, un abrazo enormísimo y un besazo a todas, especialmente a mis Reques de mi alma, os amo.
Hasta el próximo miércoles, ¡os quiero guapísimas!
Besitos.
/(^_^)\ saraes.
