Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
Hola mis niñas preciosas, ainss... ahora sí, esta historia llegó a su final. Pero no quiero ponerme triste así que, os dejo con el epílogo deseando que sea de vuestro agrado. Espero que os guste.
Me adelanté varios días, ¿eh? no os podréis quejar ;)
¡Disfrutadlo!
"Secreto de una traición"
Epílogo.
Quince años después…
- Ey, ¿dónde se ha metido? - preguntó en un susurro Edward a Bella, frunciendo el entrecejo, cuándo se percató que su hija había desaparecido justo después de la cena.
- No se sentía bien, me pidió permiso para retirarse -le contestó, pero Edward notó un tono algo triste en su voz.
-¿No se encuentra bien? ¿Qué le pasa? ¿Llamo al doctor?
Como siempre, la vena protectora de Edward salió a flote, lo que hizo a Bella sonreír.
- No creo que un doctor alivie su malestar… - le dijo mirando al frente y fijando su vista en un chico en particular; un chico que se mostraba cabizbajo y ausente, siendo prácticamente el protagonista de dicha reunión.
- No entiendo, ¿a qué te refieres? - le preguntó extrañado siguiendo la vista de Bella hasta fijarla en Adam, su ahijado, el hijo mayor de su mejor amigo y por el cuál se habían reunido.
Al día siguiente Adam tomaría un vuelo que lo llevaría hacía su nuevo destino, la universidad… y todos habían decidido pasar esos últimos días en la hacienda. Era allí dónde todos se congregaban cada vez que había una celebración especial.
- ¿Cuándo vas a aceptar qué tu pequeña princesa ha crecido Edward, qué ya no es la niña que se podía llevar horas en tu regazo jugando contigo?
- Sólo tiene diecisiete años, cariño, ya lo creo que sigue siendo mi bebita - dijo mirándola con una sonrisa.
Bella negó con la cabeza, mordiéndose el labio, al fijarse en cómo le seguían brillando los ojos a Edward cada vez que hablaba de su princesa. Por más que pasaban los años, y por más que los últimos cinco se la llevaban discutiendo a causa de su excesiva sobreprotección, para él, Sarah seguía siendo su preciosa bebita.
-Tú sigue pensando así, y un día tu bebita se marchara, y no estarás preparado para ese acontecimiento.
- Ella no se irá Bella, no la dejaré ir jamás - dijo de lo más convencido pero no pudo evitar fruncir el ceño algo pensativo.
- ¿Es qué no piensas dejarla ir a la universidad, Edward? - le contestó divertida.
- Puede hacer una carrera a distancia - le contestó de lo más resuelto. Bella volvió a negar con la cabeza.
- Sé que es duro Edward, para mí también lo es. Amo demasiado a mis hijos como para no sentir nostalgia sólo con pensar que pronto ambos se alejaran de nosotros - Esta vez su mirada se fijó en su amado hijo. Brian, su pequeño de apenas quince años, que reía despreocupado junto a sus amigos y amigas.
- No entiendo su malestar. Es su mejor amigo, debería estar aquí - dijo de pronto Edward mirando de nuevo a su ahijado.
- Aún no te has dado cuenta, ¿verdad? - le contestó ella -. Hace algunos años que dejaron de ser sólo buenos amigos Edward…
-¿Qué? - musitó mirando a Bella sorprendido.
- Si no te la pasaras peleando con ella por los horarios, por su ropas, por el tiempo que comparte contigo, ella misma te lo habría dicho, estoy completamente segura.
- ¿Decir, qué tendría que decirme? - preguntó sintiendo como su corazón comenzaba a bombear con más celeridad.
- Sarah está enamorada de Adam, Edward, hace varios años que ella comenzó a verlo de otra manera.
- No, no puede ser, ellos son sólo amigos, por dios, si se la han pasado media vida peleando. ¿No recuerdas la de veces que mi pequeña venía corriendo llorando porque él la había empujado, quitado los juguetes, o entrometido en sus cosas…
- Y tú no recuerdas que a pesar de eso, se la pasaban siempre juntos, que jugaban juntos, veían películas juntos, paseaban juntos… Siempre juntos Edward, aunque discutiesen, peleasen, riñesen, ellos siempre han estado juntos. Ni siquiera la relación con otros amigos y amigas ha enturbiado esa conexión.
- Ella te lo ha dicho, Sarah te ha confesado que está enamorada de… de Adam…- preguntó con un hilo de voz.
- No exactamente, pero conseguí que me dijera que había un chico, sólo tuve que atar cabos…
- No, no puede ser ….- dijo mirando de nuevo a Adam. Pero entonces se percató de la tristeza que mostraba su cara; sus ojos se veían apagados, no como unos días atrás; y su vista, a pesar de estar rodeado de sus padres y amigos y sonreírles cada vez que se dirigían a él , viajaban hacía la habitación de su hija continuamente...
- De verdad piensas que entre ellos…¡Son solo unos niños, Bella!…No, no puede ser..
- Qué niños, Edward. Tu ahijado se está despidiendo porque se va a la universidad, ya tiene dieciocho años, casi diecinueve, y tu hija, tu hija tiene diecisiete, ¿no te recuerda eso a otra pareja?
- Qué…- musitó mirándola de nuevo confundido.
- ¿Acaso no me enamoré yo de ti cuando apenas tenía diecisiete años, Edward, y cuántos tenía tú?
-No es lo mismo, nosotros éramos más…
Bella alzó una ceja - ¿Maduros? ¿Eso es lo qué vas a decir?
- ¡Joder! ya sé que sueña extraño, pero …¡joder, ella es mi pequeña! No puede ser, ¡si aún juega con muñecas!
-¡No juega con muñecas Edward!- le reprochó con dureza -, usa esas muñecas para confeccionar vestidos. Tu hija quiere ser diseñadora.
Edward la miró asombrado por un momento hasta que Bella suavizó su propia mirada sintiendo verdadera compasión por él. Sabía que este momento algún día llegaría, y que a su marido le iba a costar admitirlo. Pero también sabía que Edward era un gran padre, y que ante todo quería la felicidad de sus hijos.
- ¿Qué estoy haciendo? -mustió entristecido mirando de nuevo hacía su ahijado -. Soy un pésimo padre, no puedo creer que mi amor por ella no me haya dejado ver lo que mi princesa está sintiendo.
- Por eso te amo - le susurró de pronto Bella pasando su mano por su hombro y enterrando su cara en el hueco de su cuello, dónde depositó un suave beso - Sabía que lo acabarías entendiendo. No eres un pésimo padre cariño, eres el mejor padre del mundo, y estoy segura que ella pronto lo comprobará…- añadió y lo miró infundiéndole ánimos.
- Y tú no eres sólo la mejor madre, también la mejor esposa - le susurró él de vuelta -. Yo no sería nada sin ti. Eres mí guía Bella, eres quien me haces ver todo con claridad…Eres mi luz. Te amo…- musitó antes de acortar la distancia y besar delicadamente sus labios - ¿Crees qué sería buena idea si subo a ver cómo está? - preguntó con cierta inquietud.
- Creo que es un magnífica idea, mi amor - le contestó y volvió a besar sus labios…
Edward se disculpó del resto y, después de mirar significativamente a su ahijado, se retiró caminando para ir a ver a su pequeña…
-¿Sarah? - preguntó golpeando suavemente la puerta. Al no obtener respuesta, y tras golpear una vez más, se atrevió a abrir la puerta.
Sarah estaba sentada en su cama, casi a oscuras, con las rodillas flexionadas sosteniendo su iPad mientras escuchaba a través de sus auriculares. En sus ojos cristalinos se reflejaban las distintas luces que proyectaba la pantalla, lo que evidenciaba que miraba imágenes en movimiento.
Tan ensimismada estaba que no se percató que su padre la observaba. Y sintiéndose sola, permitió que una triste lágrima recorriera por su mejilla hasta morir en la comisura de sus labios. Sus dedos rozaron la pantalla, como si estuviese acariciando algo con ellos, y a Edward el corazón se le apretujó al ver a su pequeña así.
Era cierto, Sarah ya no era su bebita, esa pequeña y adorable niñita, se había convertido en una hermosísima joven. Sarah mantenía ese cabello color cobrizo, algo más aclarado que su padre con unos suaves rizos que le llegaban un poco más abajo de la mitad de su espalda. Su ojos, se veían mucho más verdes, más juveniles. Su tez era suave y cremosa como la de su madre y, al igual que ella, pequeñas pequitas salpicaban sutilmente sus mejillas que con frecuencia aparecían coloreadas con un delicado y entrañable rubor. Y sus labios rosados eras preciosos. Su cuerpo seguía desarrollándose pero ahora mismo era tan perfecta como su madre a su edad. Nada demasiado exuberante, pero con las curvas suficientes para demostrar la hermosa mujer en la que se convertiría.
No era de extrañar que cualquier chico se volviera loco por su pequeña. Pero dolía saber que por eso estaba expuesta a sufrir, a ser engañada, lastimada, incluso usada, y él no podría hacer nada para evitarlo. No podía meterla en una urna y mantenerla alejada de todo.
Nuevas lágrimas en la cara de su pequeña lo hizo reaccionar y volviendo a pronunciar su nombre, se fue acercando a ella.
Sarah inmediatamente limpió su rostro con la manga de su camiseta y miró a su padre con dureza. No le gustaba que invadieran su intimidad y su padre, por desgracia, lo hacía a menudo por su fastidiosa manía de sobreprotegerla.
- Le pedí permiso a mamá para retirarme - dijo con frialdad buscando no tener un nuevo enfrentamiento con él. Amaba a su padre, lo idolatraba, pero él se empeñaba en verla con a una niña y eso la tenía un tanto apartada de él, era su manera de castigarlo.
- Lo sé, ella me dijo que no te sentías bien - le contestó él sintiendo una pequeña punzada en su corazón al ver con la dureza con la que su hija lo trataba… últimamente.
-Sí, me dolía un poco la cabeza y no tenía ganas de estar en tanto jaleo - se excusó.
Edward, sabiendo de antemano que todo lo que decía era para que se fuera y la dejara tranquila, se entristeció, pero era su pequeña la que estaba sufriendo y él le prometió que siempre que lo necesitara iba a estar ahí.
- Sarah - dijo mirándola con adoración y una cargar de emoción en sus ojos mientras se acercaba a su cama, y manteniendo las distancias, se sentaba casi a los pie de la misma. Sarah lo miró con algo de incomodidad. No sabía que esperar de él - No sé por dónde empezar - continuó con una sonrisa tímida y nerviosa pasando su mano por su cabello.
Sarah miró ese gesto con preocupación. Conocía demasiado a su padre y sabía que ese gesto lo hacía cada vez que se sentía nervioso. Por un momento lo miró con ese inmenso amor que sentía por él y sintió que su corazón se encogía.
- Sarah, cariño - siguió diciendo, esta vez mirando a su pequeña a los ojos -. Sé que últimamente no somos los mejores amigos del mundo -su voz se apagó un poco al ser consciente de ello - y sé que todo es por mi culpa - le confesó.
Sarah lo miró con el ceño fruncido y de nuevo sus ojos comenzaron a picar. No era este el mejor momento para tener una conversación con su padre, ahora mismo su estado de ánimos estaba por los suelos, el chico al que amaba se iba y sabía que ya nada iba a volver a ser lo mismo.
-Papá…-musitó con tristeza. Quería que parase, que se fuera y la dejase sola, no quería volver a discutir con él.
-No hija, necesito que sepas esto - le dijo evitando que lo echara de nuevo -. Sarah yo… No se fácil para mí aceptar que mi pequeña se está haciendo mayor - dijo con un nudo en la garganta. Sarah lo miró sorprendida -. Creo que ningún padre está preparado para ese momento, cielo -añadió con una triste sonrisa. Sarah se removió algo incómoda y él aprovechó para acercarse un poco más a ella -. Pero aunque los ojos de mi corazón te siguen viendo como a su bebita - Sarah sonrió y justo en ese momento otra lágrima traicionera se escapó de sus ojos - Mis ojos ven en la hermosa joven en la que te has convertido.
-Papá - susurró Sarah sintiendo un verdadero nudo en su garganta.
-Sé que ya no me tienes la confianza que me tenías cuando pequeña - su rostro bajó hasta mirar sus pies algo dolido.
-Papá - su voz sonó algo entrecortada… Él fijó de nuevo los ojos en ella y la miró con una triste sonrisa.
- Sarah, yo…- su ceño se frunció al ser consciente de lo que iba a decir a continuación - creo que sé porqué no estás ahí abajo con nosotros.
- Ya te lo dije papá, no me sentía bien…-le interrumpió Sarah tratando de desviar el tema al recordar el motivo de su alejamiento.
- Lo quieres, ¿verdad? - le preguntó sin más lo que hizo que Sarah clavara sus ojos en él con sorpresa -. He tardado mucho en darme cuenta, tal vez siempre lo supe pero me negaba a aceptarlo.
- No sé que tratas de decirme - le cortó ella con la voz entrecortada y sintiendo como miles de lágrimas se agolpaban en sus ojos.
- Me refiero a lo que sientes por él - le contestó señalando con su mirada la imagen que aparecía en su iPad, el cual había quedado expuesto cuando ella se removió.
Sarah enfocó de nuevo la imagen y sin poder evitarlo sus lágrimas se desbordaron y un sollozo se escapó de sus labios.
- Hija…- musitó Edward acortando totalmente la distancia que los separaba y abrazándola con fuerza. Sarah no tardó en aferrarse a la camisa de su padre enterrando la cara en su cuello, como siempre hacía cada vez que se sentía lastimada, triste o dolida -. Mi pequeña princesa... - musitó Edward meciéndose con ella mintras su pequeña buscaba consuelo en sus brazos -. ¿Cómo puedo ayudarte? - le preguntó inconscientemente sin dejar de mecerla.Cómo quisiera saber cómo apartar ese sufrimiento de su pequeña.
- No puedes papá, esta vez no puedes…-sollozó Sarah aferrándose con más fuerza a su camisa - Él se irá y…y sé que no va a volver. Conocerá a gente nueva y se olvidará de mí…
- Qué…¡No! - le dijo Edward al ser más consciente de la situación. Eso era lo que la tenía tan compungida, ¿pensar que Adam se olvidaría de ella?
- Si papá, si lo hará, conocerá a muchas chicas, seguramente más linda que yo y él poco a poco se irá olvidando de mí, por eso lo dejo ir libre…
- Pero que estás diciendo, cariño - le susurró separándose de ella y acunando entre sus manos su rostro para que lo mirase -. Te aseguro que Adam no encontrará a nadie más linda que tú, mi amor - le dijo con cariño - ¿Acaso él no te quiere? - preguntó con precaución.
Sarah bajó la mirada sintiendo como se ruborizada a pesar de su lamentable estado. Sí, Adam hacía un año que le había confesado que la quería, y ese día fue uno de los días más felices de su vida y el día en el que recibió su primer beso. Pero conocía a otros chicos que se habían olvidado de sus novias al irse a la universidad y ella no soportaba la idea de perderlo...
- Espera un momento, quiero mostrarte una cosa - dijo entonces Edward, que después de dedicarle una dulce sonrisa y besar tiernamente su frente, salió de la habitación para volver varios minutos después con una tarjeta gráfica.
- ¿Qué es eso? - preguntó Sarah, que había aprovechado la ausencia de su padre para limpiar su rostro y recomponerse un poco.
- Ahora lo veras - le dijo él con una sonrisa, acomodándose en su cama pidiéndole con un gesto que se sentara a su lado, para luego tomar su iPad donde insertó la tarjeta.
De pronto apareció en pantalla una imagen de su madre, con el pelo todo revuelto a consecuencia del viento, con un hermoso vestido estampado de flores y llevando un canasto de melocotones por el prado…
Edward sonrió con nostalgia al recordar esa imagen.
- ¿Mamá? ¿Quieres qué vea una foto de mamá?- preguntó Sarah algo confundida. El le sonrió y pasando uno de sus brazos por sus hombros, la atrajo hacía sí.
- Ahí tu madre tenía dieciséis años - dijo con nostalgia mirando la foto - y en ese año fue cuando la conocí - Los ojos de Sarah se abrieron con expectación - Sí Sarah, yo me enamoré de tu madre cuando ella apenas tenía dieciséis años y sólo unas semanas me bastaron para entregarle mi corazón al igual que ella a mí. Pero el destino nos separó muy pronto - Sarah frunció el entrecejo. Esa parte de la historia no la conocía.
- Yo la conocí dos semanas antes de tener que marchar a la universidad Sarah.
-Oh…- musitó ella con entendimiento.
- Pero yo le juré que la amaba y que volvería - la voz de Edward bajó de intensidad al recordar cómo no pudo cumplir su promesa - Pero aunque yo la amaba con toda mi alma y mi corazón quería volver a su lado, las circunstancias me lo impidieron.
- ¿Tú…no volviste? - preguntó incrédula.
-No hasta séis años después...
-Qué…- musitó con aprensión imaginando el dolor que habría soportado su madre en todo aquel tiempo -, pero…pero…-balbuceaba sin entender.
- Cuándo volví fui a buscarla, aunque imaginaba que ella ya se habría olvidado de mí - los ojos de Sarah lo miraban con emoción mientras el seguía recordando aquellos duros momentos -Fue entonce cuándo un mal entendido nos hizo separarnos de nuevo...
-Qué…- de nuevo musitó totalmente asombrada.
- Sí Sarah, yo la amaba, pero ella me apartó de su lado sin darme explicación alguna. ¿Recuerdas cuándo te explicamos por qué sólo tenías un abuelo? - Sarah asintió - Ella pensó que éramos hermanos, y me apartó de su lado sin decírmelo. Yo la odié entonces, la odiaba porque la amaba y no era correspondido, y un día que fui a encararla, bueno… ese día te engendramos - le confesó algo incómodo. Sarah abrió los ojos de par en par - Y fue cuando me confesó el porqué de su rechazo.
-Papá…- musitó con asombro.
-Ese día descubrí que yo no era hijo natural de mi padre, Sarah, pero Bella no lo supo y huyó…
-Qué…- musitó de nuevo llevándose la mano a la boca.
- Dos años me llevó encontrarla de nuevo hija, pero yo la amaba, amaba a tu madre por sobre toda las cosas y no paré hasta encontrarla, aún lo seguiría haciendo de no haberla encontrado -le confesó con convencimiento.
-Por eso tú no sales en ninguna foto conmigo de bebé - dijo tomando consciencia de ese hecho.
- Por eso -le confirmó -. Yo no supe nada de ti hasta que tuviste un año y medio - dijo cerrando los ojos con fuerza recordando las miles de emociones que recorrieron su cuerpo cuando se enteró.
-Papá…
-Finalmente pude conquistarla de nuevo, o mejor dicho, hacerle ver que ella era la mujer de mi vida, y acabó aceptándome convirtiéndose en lo que es, mi esposa y la madre de mis hijos.
Nuevas lágrimas comenzaron a caer por su rostro cuando su padre comenzó a pasar fotografías, todas ellas de su madre, algunas recopiladas de la vieja casa del rio, de aquellos años en los que estuvieron separados; otras de ella con su pequeña bebé o con sus amigos en Forks, y luego muchas en las que estaban todos juntos: Ella con sus padres, cuando Bella estaba embarazada, la llegada del pequeño Brian a casa, el primer día de colegio de ella y así un sinfín de fotografías…
- Si el te ama hija, si tu eres la mujer a la que entrega su corazón, por más que la distancia os separé no se olvidará de ti. Yo jamás me olvidé de tu mamá. Ella era mi primer pensamiento y el último, y la amo cómo jamás podría amar a nadie.
- Papá…- musitó inflamada de amor hacia ese hombre que los amaba tanto.
- Conozco a Adam, hija, y no me equivoco si digo que él está realmente enamorado de ti. Ese chico está sufriendo al igual que tú por no tenerte a su lado. ¿Vas a permitir qué tus miedos te impidan estar con él la última noche?
Sarah se quedó mirando la última foto que aparecía en el iPad. Era una foto de sus padres mirándose con tanto amor, que de nuevo sus ojos picaron.
- Tienes razón papá, soy una tonta, nos estoy haciendo daño a los dos -dijo con un sollozo.
- Ve con él princesa - le sugirió Edward mirando de nuevo la foto -. Si Adam te quiere sólo la mitad de lo que yo quiero a tu madre - sus ojos se volvieron a clavar en ella -. Volverá - le dijo con convencimiento.
- Gracias papá - le contestó emocionada antes de lanzarse a su cuello y abrazarlo con fuerza -. Te amo, eres el mejor padre del mundo - le musitó y se separó para darle un beso en sus labios. Como cuando era pequeña.
Edward la miró emocionado. Y sonriente le apremió para que bajase.
El la vio salir corriendo de la habitación y después de mirar por unos minutos más la foto, se levantó y caminó hacía la ventana.
Su pecho brincó con fuerza, y una sensación desconocida se abrió paso en su estómago, al ver cómo se iluminó la cara de Adam al ver a aparecer a Sarah. Ella le sonrió tímidamente y se sentó a su lado. El corazón de Edward comenzó a latir ansiosamente cuando vio que Adam, con una triste sonrisa, la miró y tímidamente acercó su mano a la de su hija y la tomó por varios dedos. Desde la distancia pudo ver como los ojos de su pequeña centelleaban de emoción…
- Es el momento más emocionante -susurró la voz de Bella desde atrás. Edward la miró sobre su hombro hasta que ella se puso a su lado -. Cuando se toman decisiones, cuando se da un paso más, cuando el simple roce de su mano te hace estremecer de pies a cabeza.
Edward miraba como su hija sonreía tímidamente cuando se miraban mientras Adam seguía jugando con sus dedos. Los dos en medio de una reunión, entre risas, oyendo los comentarios de unos y otros, pero a su vez, en su propia burbuja.
- Hoy le has dado a Sarah seguridad, Edward, esa seguridad que le faltaba para dejarse llevar.
- Y si la hace sufrir, y si….
- No podemos evitarle el sufrimiento Edward, eso la curtirá, nosotros hemos sufrido mucho, pero eso también nos ha hecho más fuerte… Sólo nos resta estar ahí, amor. Estar cada vez que nos necesite, y ahora sabe que siempre podrá contar contigo.
- Dirás lo mismo cuándo tu consentido te venga a presentar a tu futura nuera - le dijo algo burlón.
- Arrggh… calla, sólo espero que no sea una pelandrusca - Edward rió divertido mientras pasaba una mano por su cintura y la atraía hacía él.
- Algo me dice que Brian no se conformará con una de esas chicas facilonas. El tiene muy claro como será la chica de su vida.
- Así… - le preguntó Bella con diversión.
-Ajam - le contestó él besando sus labios candentemente - Esa chica ha de ser como tú, Brian te idolatra.
- Tonto - le reprendió dándole un suave toque en su hombro.
- ¡Qué! ¿no me crees? - le respondió con exageración.
- Edward, ya estás de nuevo con tus estúpidos celos con tu hijo…
-¿Estúpidos? - le contestó atrayéndola con más fuerza - Bella, tu hijo tiene ya quince años y aún se recuesta entre tus brazos para ver películas en el sofá.
- ¡Edward! - le espetó con diversión.
- Sin contar que está deseando que yo no pase la noche en casa para meterse en mi cama y dormir acurrucado a ti.
- Edward por dios, es mi hijo, es lógico que le guste estar conmigo.
- Sin contar la de veces que se metía contigo en la bañera…
-Edward, jugaba conmigo, era mi bebé….- Bella no dejaba de reír ante todos esos recuerdos.
- Dios, aún recuerdo cuando me tiró de los pelos el día que nos sorprendió durmiendo y yo tenía tu pecho entre mis manos…
- ¡Edward!, no me puedo creer que aún se lo tengas guardado, por dios, tenía nueve meses y quería su toma de pecho…
- ¿Y tuvo qué estar enganchado a él hasta cumplir un año? - dijo medio en reproche.
-Anda vamos, no me puedo creer que aún estés con esas cosas, mira que eres celoso. ¡Es mi pequeño!
- Sí, sí, tu pequeño…- dijo cuando Bella tiraba de su mano para reunirse con todos en el jardín.
Cuando regresaron al jardín, la cara de Brian se iluminó al ver a su madre. Edward tenía razón, ese chico idolatraba a su madre. Lo que Edward desconocía es que, precisamente la devoción que ese chico sentía por su madre, le hacía querer ser exactamente igual a su padre.
Brian adoraba ver el brillo en los ojos de su madre cada vez que su padre llegaba a casa, cada vez que él le daba un beso, cada vez que preparaban el desayuno o alguna comida juntos, cada vez que abrazados veían una película o paseaban cogidos de la mano por la calle, cada vez que él tocaba el piano para ella o le susurraba cosas al oído. Lo orgullosa que se sentía cuando su padre era premiado por ser uno de los empresarios más emprendedores de Estados Unidos, o cuando cerraba otro de sus sonados contratos. Brian quería que también se sintiera orgulloso de él.
-¡Mamá, papá! - les gritó haciendo un gesto con su mano - Hay un par de asientos por aquí - les informó. Y mientras Bella sonreía encantada con su pequeño, Edward rodaba los ojos.
Era cierto, ese chico adoraba a su mamá y su sueño era convertirse en un hombre igual a su padre, pero a sus quince años, lo que más le divertía en el mundo, es ver las escenita de celos que hacía su padre cada vez que él revoloteaba a su alrededor. Y aunque de pequeño lo hacía inconscientemente, sólo buscando el calor de los brazos de su madre, desde hacía unos años lo hacía a conciencia. Adoraba ver como su padre amaba tanto a su madre que lo celaba a él mismo.
- Te he dicho hoy que eres la mamá más hermosa del universo - le dijo Brian cuando ella se sentó a su lado.
- Oinss… ven acá - le dijo Bella emocionada rodeando con su mano su cuello y llenándolo de besos mientras Edward los miraba rodando los ojos.
- Eh tú, hormonas con patas, ¿no se supone qué deberías estar revoloteando detrás de alguna pelandrusca? - le susurró su padre a modo de reproche.
-¡Edward! - le reprendió Bella mientras Brian se empezaba a partir de la risa.
- Tranqui viejo, ya habrá tiempo para eso, ahora prefiero que mi mamá me siga haciendo mimitos…- Se burló.
- Bella, tú tendrás la culpa si este niño acaba teniendo complejo de Edipo.
- ¡Edward! -volvió a reprenderle mirándolo de mala manera, lo que provocó que todos estallaran en risas.
Un rato después Brian se despidió de sus padres, dejando un beso en la mejilla de Bella, por supuesto, para con Lía, la hija de Alice y Jasper, su mejor amigo Kevin, el hijo menor de Emmett y Rose, y varios amigos y amigas más de la hacienda, todos más o menos de su edad, ir dentro a jugar a la videoconsola.
- Menudos elementos nos han salido - le dijo Emmett con diversión cuando Bella y Rose habían ido a por otras cervezas -. Aunque tú sólo tienes que lidiar con uno. Yo he tenido que lidiar con dos, hasta ahora… - dijo con cierta nostalgia al ver como su hijo mayor se perdía de vista junto a Sarah -. Gracias amigo - le dijo con emoción -. Mi muchacho lo estaba pasando mal.
- ¿Crees qué saldrá bien? - le preguntó Edward con cierta preocupación.
- El la ama, de eso puedes estar completamente seguro - le contestó.
- Ojala la vida no sea tan dura con ellos - musitó tomando el último sorbo de su cerveza.
- Ojala, amigo, ojala…
Mientras los más jóvenes se divertían jugando y viendo películas dentro de la casona, provocando que Carlisle, que después de la cena se había retirado para leer tranquilamente en el estudio, los reprendiera; y los mayores seguían una distendida y amena charla en el porche tomando sus copas; Adam y Sarah paseaban en silencio bajo la hermosa luz de la luna por unos de los caminos que les llevaba directamente al río.
No era el día más feliz para ellos, y en silencio los dos trataban de sobrellevar el inmenso hueco que, desde primera hora de la mañana, se abría paso en sus pechos.
El cimbreo de los insectos, el croar de las ranas, el sonido silbante del viento meciendo la copa de los árboles, el canto de algunas aves nocturnas, junto al murmullo del salto del agua, los envolvían en una mágica sinfonía natural al llegar a la orilla del río.
La luna se reflejaba majestuosa sobre las oscuras aguas, proporcionando una luz tenue pero mágica.
- Gracias por bajar - susurró Adam, situado justo detrás de ella, quien trataba de aguantar las terribles ganas de llorar que tenía, mirando el suave reflujo del río, mientras se abrazaba a sí misma.
Él no se encontraba en mejores condiciones. Sentía una angustiante sensación en la boca del estómago. Cuando discutieron la noche anterior y ella se retiró hoy justo después de la cena, pensó que tendría que marcharse sin despedirse. Aunque le partía el alma alejarse de ella, tenía que irse. Lo habían aceptado en la facultad de derecho de Harvard y era una oportunidad que no podía desaprovechar. Ambos lo sabían.
Sarah apenas hizo un pequeño movimiento con la cabeza esforzándose para no llorar delante de él.
-Sarah…- susurró. Su voz sonó suplicante y ella se abrazó más fuerte a sí misma mientras una traicionera lágrima comenzaba a recorrer su mejilla -. Por favor…- suplicó que lo mirase mientras se atrevía a apoyar su frente contra la parte posterior de su cabeza.
Ella al sentirlo cerró con fuerza los ojos provocando que nuevas lágrimas se desbordaran de ellos.
- No termines con lo nuestro, por favor - volvió a suplicarle…- no podré conseguir esto si no sé que estás conmigo…
Atreviéndose a más, llevó sus manos a su cintura y la rodeo abrazándola desde atrás, atrayéndola sobre su pecho y presionando sus labios contra el tope de su cabeza. Sarah, sin poder evitarlo por más tiempo, dejó escapar el sollozo que pugnaba por salir.
- Sarah, yo te amo -susurró abrazándola más fuerte - ¿crees qué para mí será fácil, sabiendo que en cualquier momento alguien nuevo puede aparecer en tu vida y alejarte de mí?
- Estás loco - susurró ella moviendo la cabeza en forma de negación para después girarse y fijar sus verdes ojos en los azules de él -, nadie podrá cambiar jamás lo que siento por ti Adam, yo… te amo demasiado - añadió con la voz estrangulada mientras nuevas lágrimas comenzaban a empapar su rostro.
- ¿Entonces por qué te empeñas en acabar con lo nuestro? ¿por qué lo haces? - musitó llevando sus manos hasta ahuecar su rostro.
- Tú eres el que se va Adam, tú si conocerás a gente nueva, a chicas….
- ¿En serio piensas que yo podría fijarme en alguien más?- le interrumpió - ¿Es qué no te ves? - le preguntó con una pequeña sonrisa - Eres la chica más hermosa del mundo. Jamás nadie podría igualar tu belleza, no al menos para mí. Nadie conseguirá siquiera acercarse lo más mínimo a lo que siento por ti. Sarah, eres hermosa, eres inteligente, eres divertida, y eres mi mejor amiga. Sólo me bastas tú para ser feliz, no necesito a nadie más a mi alrededor. Y si quiero hacer esto, es porque quiero merecerte, quiero ser el mejor hombre para ti.
-Adam…- musitó ella emocionada ante las palabras que él le estaba dedicando.
-Sarah, necesito que confíes en este amor que siento por ti. Necesito saber que mi chica me espera aquí, necesito saber que puedo llamarte a cualquier hora en el que tu ausencia me esté matando.
-Adam…- musitó de nuevo - júrame que volverás- le pidió en un susurro ahogado rogándole con los ojos.
-Te lo juro - susurró con convencimiento acortando las distancias que los separaba hasta llevar sus labios a los de ella y besarla delicadamente - Júrame que me esperarás- le pidió él sobre sus labios.
- Te lo juro - le contestó ella aferrando con fuerza su camisa a la altura de su cintura -. Te lo juro - volvió a musitar antes de buscar de nuevo sus labios.
- Te voy a extrañar tanto...- musito Adam abrazándola con fuerza mientras apoyaba su frente contra la de ella.
-Yo también te voy a extrañar…-le respondió ella buscando de nuevo sus labios mientras deslizaba sus manos por su pecho y comenzaba a desabrochar su camisa.
-Sarah -susurró Adam sorprendido pero sintiendo como todo su cuerpo se encendía al sentir la calidez de sus manos sobre su piel - Sarah no…
-Adam, quiero hacerlo - le susurró mirándolo suplicante a los ojos.
- No necesito esto para volver Sarah, no quiero que te sientas obliga..
-Shhhss - le hizo callar presionando sus labios -. No me siento obligada, es lo que deseo, deseo sentirme tuya completamente y sentir que tú eres mío completamente.
-Sarah... - susurró de nuevo batallando contra su propio impulso.
-Sólo ámame Adam, sólo ámame…
- Te amo...- susurró sobre sus labios antes de abordarlos con avidez -. Te amo...- volvió a repetirle mientras se terminaba de quitar la camisa y la dejaba sobre la mullida hierba, ayudándola después a tumbarse sobre ella -. Te amo...- le susurró colocándose sobre ella para, apoyado de sus brazos soportando todo su peso, clavar su mirada oscurecida por el deseo en ella…
-Yo también te amo -susurró ella animándolo a continuar…
Casi veinticinco años después, el río volvía a ser testigo de la entrega de dos amantes, dos jóvenes amantes que se juraban amor eterno, dos jóvenes amantes que de nuevo se enfrentaba a una separación, dos jóvenes amantes que no sabían que les deparaba el mañana, pero que estaban seguro de una cosa... se amaban... y cuando hay amor, todo se puede…
Unas horas más tarde...
-Edward no…déjame, no por Dios, vamos a despertar a todos - cuchicheaba Bella entre risas corriendo por el pasillo que les llevaba a la habitación.
- ¿Con qué ya no doy la talla, eh? - le dijo amenazante alcanzándola provocando que ella gritara cuando la cogió en brazos colocándosela sobre uno de sus hombros.
- No Edward, suéltame -le golpeaba Bella entre risas tratando de no despertar a nadie -. Sólo fue una broma entre mujeres, Edward claro que das la talla - le decía divertida.
- Hum…-musitó él con satisfacción-. Por si acaso, te voy a demostrar si sigo o no dando la talla - le dijo dándole una fuerte nalgada antes de cruzar su habitación y tirarla sobre la cama para hacerle una noche más el amor…
Todo, definitivamente el amor lo puede todo; lo soporta todo, lo supera todo, y consigue, a pesar del tiempo, mantener la llama de la pasión encendida...
Y hasta aquí llegó "Secreto de una traición." Espero que os haya gustado. Para mí ha sido un verdadero placer escribir esta historia y sobretodo, haber podido compartirla con vosotras.
Mil gracias por todos vuestros comentarios, por añadirla a favorita y tenerme en alerta. Gracias por haberme acompañado en su proceso.
Y aunque me siento un poco triste por despedirme de estos personajes, sé que merece la pena, ya que haber finalizado esta historia me da paso para comenzar con otra nueva.
¡Chicas! no guarden sus kits. Os aseguro que esta nueva historia nos obligará a usarlo en infinidad de veces..jajajajajjaa.. Y que en él no falten los abanicos, los baberos, las botellitas de agua e incluso de aire y algún que otro clinex..ajajajaja. ¡Dios! le tengo tantas ganas, que no voy a esperar al próximo miércoles para subirla. Hoy mismo os subo le primer capí. ¡Qué nervios!
Ahora sí, "Secreto de una traición" se despide de todas ustedes:
Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis; Kat; Lurix; BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl; Laura Katherine; naty;maria; LauraECS; Srta Swan de Cullen; Aby; Vyda; briit; roscidius cullen; LiseHarnett; veritoxs; Randa1; Catalina-Lina; Yose; espejismo de ficcion; alee rodriguez; hildiux; ISACOBO; miranda andonie; marieecullen; BBQ25, martinita; twifanMarie; AlbeetaCullen; natalia; Rosse; Fran Cullen Masen; Leslycan; LUZ C C; solcitopuchta; Esme Mary Cullen ; yeco; Hey vampire girl; Sully YM; daniella maria; Sky LeVan; Medfialuna; Alex-Cullen-Pattinson; crismery; Jocelynne-Cullen; MartyComingSoon; Lullaby Wayllen; betssdi; Franci; inexscor; Bells Swan-Cullen05; Isabella Styder ; Chayley Costa ; PattyQ ; suzette-cullen ; Antonella D Pattinson ; Lore562 ; Leyswan; DeeDee'20 ; Yiyolinaa21 ; calalis ; ati88 Selene Luna; Paola Cullen ; ale; luchitaklm; kikidcullen; Eleneth ; rosa; Dulce's ;freckles03 ; karina; Srta. Swan de Cullen ; ETERNOAMANECER gabyhyatt ; NAIARA23 DaniiEverdeen; JOSELINA ; anon; Miss Variete; anonimo D; vero; robsha pattmar; Maru Swan; y de KellyJA8 .
Espero no haberme olvidado de nadie. Y de nuevo muchas gracias por vuestro apoyo. Me encantaría seguir contando con él en la próxima historia, eh? ;)
Reques. Se acabó Secreto /(;_')\... pero ahora llega la "promesa" *¬* (baba) jajajajjaja
Un beso a todas. ¡Hasta pronto!
/(^_^)\saraes
