A: alter321 14/Febrero
Resumen: — ¡Mierda!—gruñó con fuerza, levantándose de un tiro de la cama comenzó a andar por la habitación en círculos— No puede ser tan idiota—habló tomando sus cabellos. — ¡Ese inútil no puede estar pensando en serio en hacer eso! —tiró con fuerza de sus hebras, arrancando unas cuantas — ¡Joder, a este paso quedaré calvo! ¡Malnacido hijo de puta!—se quejó, reprendiéndose al instante con un simple: —Idioma Adrian, eres un caballero, y como tal debes actuar. No canon.
Declaro: La saga de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling, este escrito va sin ningún animo de lucro, y yo no obtengo más que la satisfacción de escribir supuestas historias que pudieron haber sido en otra vida una rotunda realidad.
Advertencia: No canon, se ignora totalmente el epilogo del último libro. Infidelidad, remordimientos y deseo por lo desconocido (?). Si esperas que Hermione se mantenga como una total mojigata, entonces querido lector, este no es tu fic. Otro detalle este capitulo contiene escenas no aptas para menores de edad, que seamos sinceros, nadie respeta esa norma, igualmente quedad advertidos. Por otra parte, yo suelo leer con el formato en Georgia y aumentando el tamaño hasta que se adapte a mi gusto, aconsejo lo de Georgia, le da cierto toque imponente y agradable.
Aclaración: Este fic participa en el Reto Anual "La Agenda del Señor Tenebroso" del forum "El Mapa del Mortífago."
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II
PICAS: VAGANTUR
Ӝ
Aquella tarde lluviosa Marcus Flint no esperó verla en el parque muggle, siendo azotada por las fuertes gotas de agua que la empapaban sin consideración. Mucho menos estuvo preparado para ver la expresión vacía gravada en su rostro, mirarla así era "Como estar ante un cuadro demasiado abstracto" -pensó, con la gran diferencia de que Hermione era un ser humano y -que irónicamente- siempre parecía tener un rumbo fijo y establecido para todo.
Fluctuó al rededor suyo por breves segundos antes de realmente acercarse y cubrirla de la lluvia con su paraguas. Tanteó un poco sus opciones sobre si hablar o simplemente acompañarla en su silencio bajo el torrente de emociones que parecía querer retener, y la lluvia que no parecía querer amainar.
—Es sorprendente la forma en la que apareces, es como si supieras el momento exacto en el que más necesito estar con alguien que no cuestione lo que siento—su voz salió ahogada de sus labios, y Marcus no pudo evitar profundizar en sus palabras ¿Realmente ese Weasley traía más tristeza que alegría a la vida de la castaña?
— ¿Me necesitas?—habló por hablar, su única intención en mente era sacarla de aquel parque y lograr que se acobijara entre muchas mantas frente a una cálida chimenea.
— ¿Eso fue todo lo que escuchaste?—se giró a verlo, una mano sobre su pecho simulando lo ofendida que debería estar, de no haber sido por sus labios que luchaban por no sonreír, la actuación le hubiera quedado magnifica a ojos de Marcus.
— ¿Además de tu alma gritando con desesperación? —preguntó tomándola por su mano—, bueno, no es que no sepa apreciar una agradable charla bajo la lluvia—insinuó, comenzando a jalarla con suavidad hasta que ella se hubo amoldado a su lento caminar— . Enserio, soy fan de días como estos—habló con un retintín alegre bailando en su voz— , pero siempre he disfrutado más de observar la lluvia a través de una ventana con una humeante taza de chocolate caliente entre mis manos—al decirlo, no pudo más que pensar que unos cuantos bombones no estarían de más. Suspiró de placer.
— ¿Es eso una invitación?—insinuó divertida, sus dientes castañeando por su evidente condición.
—Solo si tu quieres que lo sea.
Para cuando hubieron cruzado el marco de la puerta del apartamento de Marcus, Hermione había confirmado algo que temía. El piso entero estaba lleno de rastro de magia, a simple vista no bailaban frente a los ojos las acostumbradas indumentarias de un mago, pero estaba segura de que Marc tendría lo suyo, o bien o culto o si no demasiado visible como para reparar en ello. A penas y lo miró por el rabillo del ojo; siendo honesta su cuerpo le exigía calor, y su cerebro no estaba en plan de "analizó lo que puedo en un acto reflejo de preservar la vida en el cuerpo que resido", no, estaba helado y le era muy difícil conectar todos los enchufes, solo podía ser capaz de arrancar en linea recta contra un laberinto, y eso lejos de ser reconfortante solo la hacía caer en la cuenta de lo indefensa que estaba.
Todo su cuerpo temblaba por el frió al que fue severamente expuesto bajo la incesante lluvia de invierno, frente a sus labios el vaho se formaba al exhalar el aire con el poco calor que aún mantenía. ¡Merlín, solo quería enterrarse entre cientos de cobijas! Y para su mala suerte el departamento estaba más frío que un esquimal metido en un iglú cabía la posibilidad de que encontraría más cobijo junto al esquimal que en ese frío y oscuro lugar.
—Espera un momento—pidió de pronto él, soltando su mano y dejando su paraguas a un lado de la puerta, cruzó el recibidor de su hogar en potencia, hasta perderse en la penumbra. Su camino lo sabía de memoria, y lo que tenía en mente era una sola cosa: mantener caliente a Hermione e iluminar el lugar. Entró deprisa al baño y sacó de bajo del lavabo un par de toallas de algodón, en su recamara buscó en el armario una muda de ropa, la más justas que pudo hayar, y corrió de regreso a Hermione, en su encuentro de vuelta iluminó todo el lugar lanzando en un susurro un hechizo que activó la luz eléctrica del apartamento muggle, la castaña lo esperaba aún frente a la puerta, sus brazos cruzados sobre su pecho y su cabeza gacha, todo su cuerpo temblaba. Se maldijo internamente por lo descortés que estaba siendo. —Ven aquí—murmuró atrayendola contra una de las toallas—, supongo que esta de más decir lo empapada que estas—dijo divertido mientras secaba su cabello.
—Es demasiado evidente—respondió mirándolo de reojo, su voz casi inaudible. Frotándose ambas manos contra los brazos trató de pronunciar alguna oración más larga, pero al respirar sus pulmones le dolieron, como si varios alfileres rasparan con insistencia su tejido. Se quejó por lo bajo, sintiendo como él tiraba de su mano obligandola a caminar.
—No te caería mal tomar un baño de agua caliente, fuera hace demasiado frío y aún tengo que caldear el departamento. Traje algo de ropa que quizá te quede algo grande—dijo cediendosela y deteniéndose frente al cuarto de aseo. — Cualquier cosa... puedes llamarme.
Marcus no se alejó de la puerta hasta que ella hubo echado el pasador. Caminó con prisa hasta la chimenea -se las había arreglado para que el muggle dueño del inmueble le diera la parte de la casa en la que había una chimenea lo suficientemente grande para que una persona de su estatura pudiera pasar, con otra más pequeña en la sala-, puso algunos cuantos leños encendiéndolos al instante, y con un hechizo de calefacción cubrió el resto del piso. Recargándose contra la roca de la chimenea pensó en lo imprudente que había sido al traerla a su presunto hogar. Aún no se conocían lo suficiente, al menos ella no era del todo consiente de quien era él, si al caso parecía sospechar un poco acerca de su condición mágica, pero eran solo conjeturas que Hermione parecía no querer atribuirle. No entendía porqué, pero ella siempre parecía renuente a dejar salir alguna palabra que la conectara a la magia. Hablaba poco de su trabajo -eso lo entendía-, porque siempre parecía querer hablar de cosas diferentes, por más banales que fueran, por más tontos o trillados, ella prefería eso a tener que hablar de su familia y amigos.
Y él no insistía, siempre que se encontraban resultaba ser una coincidencia, en la cafetería: en horarios que no esperaban verse, en el parque -donde esta era la segunda vez-, frente a una panadería muggle que esta a tres cuadras del Ministerio de Magia, y aquella vieja librería apartada del centro. Cuando había aceptado que la quería a ella, no pensó que la vida se pondría de su parte para atravesarla en su camino, no se quejaba. Pero sin duda lo de hoy había sido reprobable.
No podía evitar pensar que la culpa -de que ella estuviera así- era de ese Weasley, cuando Hermione pensaba en él toda su alegría se borraba de sus ojos, la osadía la abandonaba dejándola como si de una simple burla se tratara, lo más horrible era como ella parecía abrazar la insignificancia que significaba estar atada a Ronald Weasley.
Ese estúpido niño la amarraba a él de una forma en la que -incluso estando lejos- ella no dejaba de tenerlo presente.
Y era molesto.
No concebía como Hermione Granger había terminado por aceptar una relación en la que no parecía más alegre que un kappa* ¡Merlín, si era Granger, la bruja más inteligente de su generación! ¡Y poco más era una Gryffindor! Y era muy conocido que -de a ley- ser valiente y osado para entrar en ese saco era un requisito.
Ese era su lado más humano, el que le hacia detenerse a pensar en cosas que antes no le importarían siquiera.
Y estaba este otro que ganaba terreno a cada tanto, en su mente las palabras vagaban sin intentar formar alguna oración coherente. Pero estaba presente, la quería solo para él. Tomarla entera y devorar cada trozo de su piel, dominar todos sus sentidos, y plagar cada pensamiento en su mente. Alejarla de ese mocoso que solo hacia que ella sufriera en silencio. Deseaba protegerla, inundarse de su aroma y ser parte de su piel, la quería entera, y solo para él.
Era algo primitivo, pero a cada instante se le hacia más difícil luchar contra su anhelo.
El sonido de la puerta del baño al abrirse lo llevó a asomarse al corredor, Hermione salía entre el vapor que dejó la caída del agua caliente en su piel. Se notaba con más color, más viva y acogedora entre la ropa de él.
Tragó en seco al notar como su pantalón del pijama bailaba sobre su redondeada cadera, su camisa caería holgada sobre todo su cuerpo de no ser por que ella la sostenía entre sus puños. ¡Merlín lo ayudara! Porque frente a él estaba la más hermosa imagen que no pensó en jamás admirar, sus mejillas y su respingona nariz destacaban en su rostro con el rubor adquirido por el calor, sus labios carnosos eran demasiado incitantes como para pasar desapercibidos.
Carraspeó antes de poder decir algo, atrayendo todo su atención a él. — ¿Todo bien?
—Supongo—dijo frunciendo sus cejas, y ladeando la cabeza de un lado preguntó: — ¿Alguna vez planeaste decirme que eres un mago?
Honestamente no, siquiera había pensado en el asunto, pero ella no tenía por que saberlo —No sé que decir al respecto—bufó mirando a un lado, sus manos ahora metidas en sus bolsillos del pantalón. —No pensé que fuera necesario. A penas nos conocíamos, y realmente no creí que nos encontraríamos de nuevo.
— ¿Lo dices en serio?—caminó lentamente hasta él, como dudando— ¿No planeaste nada de esto?—señaló su entorno, y al verlo negar continuó: — ¿Quien eres?
—Me odiaras cuando lo sepas.
Hermione negó, y arrastró su mano hasta tomar con sus dedos los de él. —Pruebame—demandó, su voz trémula y diminuta.
¡Salazar, ¿No se supone que es una bruja inteligente?!-quiso saber, negando internamente que ella no se estaba refiriendo ni a sus labios ni a su piel. — ¿Eres consiente de lo caliente que me pones cuando hablas así?—preguntó antes de darse cuenta que tal vez no debió haber pensado en voz alta. Más para su gusto, pudo ver como el rostro de Hermione se llenaba de un excitante rubor natural. Cuando sintió que sus dedos soltaban los suyos la tomó por el menique. —No diré que lo siento, porque no es así. — Y jalando de ella la aprisionó entre sus brazos.
Presa de su cuerpo, y profundamente abrumada, Hermione solo atinó a poner sus palmas sobre su abdomen, lo escuchó gruñir cuando ella apretó la tela de su camisa entre sus dedos, en su nuca la respiración de él chocaba de forma errática. Sin evitarlo extendió sus manos sobre la tela y las arrastró con pereza a sus costados, pudo percibir la marca de sus músculos, el calor de su piel y como apenas su cuerpo vibró bajo su toque. Él gruñó nuevamente algo inentendible, y la arrastró tomándola por su muñeca hasta su cuarto, cerca de su cama Marcus apartó las mantas y se giró hacia ella dejando caer la mirada en su cuerpo. Sin mucho esfuerzo la levantó entre sus brazos y la acomodó con medida lentitud en la cabecera, las mullidas almohadas le dieron la bienvenida y las frazadas cayeron sobre ella en instantes.
—No preguntaré si te apetece tomar algo caliente—dijo susurrando a su oído, su nariz rosando sin esfuerzo su mejilla—, porque de todas formas iré a traerlo.
El corazón de Hermione latía desbocado, le costaba seguir el ritmo de su pulso mientras su piel ardía de anticipación, lo vio retirarse del cuarto como un murmullo lejano, su cuerpo moviéndose como quien es dueño del mundo. Un suspiro abandonó sus labios y su cuerpo se desparramó entre almohadas y cobijas. ¿Qué le estaba pasando? Estaba excitada, eso lo sabía. Su simple roce la hacia vibrar de una manera indescriptiblemente agradable, orillandola a mandar de paseo su cordura. Sabía que tendría que sentir culpa por desear a otro hombre que no fuera su novio, pero estaba cansada.
Harta de esperar un cambio en Ronald, agotada de vivir cada día lo mismo, de reñir a cada instante por cosas sin sentido, cansada de soportar sus celos infundados y su marcada inseguridad. Odiaba admitirlo, pero su relación le pesaba, había caído en un bucle de monotonía y lo peor era la forma en la que se había convencido de que era eso lo que buscaba y lo que necesitaba para vivir.
Rodó sobre su hombro quedando de lado, su mirada topándose contra una pared con a penas un buró haciéndole compañía, era de madera oscura y sobre este destaca una pluma y tintero. Tiró de las mantas hasta cubrir la mitad de su rostro y rodó los ojos, eran verdes, como sus ojos de jade.
Otro suspiro. No debería estar ahí, pero sabía que en su departamento nadie la esperaba, probablemente Ron estaría con George despotricando en su contra sobre como era una frígida insensible y tantas cosas más que solo pensarlo le envenenaba la mente.
Marcus volvió justo para escuchar como suspiraba, negando se acercó hasta ella que estaba de espalda a él. —Hey—la llamó, dos tazas muy divertidas en cada mano—, ¿Un galeón por tus pensamientos?—ella se giró, viéndolo como si tratara de descifrarlo.
—He estado pensando—dijo, y sus labios se curvaron en una sonrisa cuando lo vio alzar sus cejas oscuras—, he estado pensando—repitió lanzandole una mirada de advertencia—, que me encuentro en desventaja. Tú sabes más de mí de lo que yo se de ti.
Marcus rió dejando las tazas sobre la cómoda junto a su cama y la ayudó a acomodarse en su lecho, él se había sacado la gabardina y los zapatos en la sala, y así en calcetas y ropa casual se acomodó junto a ella, rodeándola con su brazo por la cintura la atrajo aún más hacia su costado y cuando ella levantó su rostro para observarlo mejor él se inclinó hasta que sus labios tocaron su frente. —Sé de ti tanto como tú sabes de mí—mintió con una sonrisa, alcanzando una taza con chocolate caliente se lo ofreció—, por ejemplo, estudiaste en Hogwarts—dijo, la diversión pintada en su cara cuando ella lo miró con fingida intriga—. Fuiste la bruja más inteligente de tu generación—tomó un trago de su bebida disfrutando del calor que se colaba a través de la porcelana, Hermione parecía tan encantada como él por el tenue sabor amargo que se mantenía presente pese al dulzor—, te encantaba meterte en problemas—Hermione rió a la par que negaba de un lado a otro—,algo se decía sobre la biblioteca, ¿Era tu segundo hogar, no? Y esta manía que tenías de siempre llevar cientos de libros sobre tu espalda.
—Eso es una exageración—dijo ella, sus manos rodeando su taza, y sus ojos observándolo con curiosidad—, todo lo que dices lo sabe cualquiera que haya estudiado en Hogwarts durante el tiempo que curse mis años en Gryffindor. Tú estudiaste en Hogwarts—él asintió,—hasta donde sé podrías haber pertenecido a Slytherin—Marcus alzó una ceja—, practicas un deporte de manera profesional, y el más famoso en el mundo mágico es el Quiddicht—y apuntándolo con su dedo menique—, entonces fuiste un jugador de Quiddicht en Slytherin. —Hermione dio un suspiro sobre su taza casi vacía y lamió sus labios. — Honestamente estoy sorprendida, si perteneciste a Slytherin y fuiste un jugador fácilmente puedo creer que eres un...
—Fuí capitán en el equipo durante Hogwarts, y jugué como cazador para Slytherin—la interrumpió de manera abrupta, tomando un último trago dejó su taza de lado y la miró con una sonrisa en sus labios. — Soy Marcus Flint, quizá hayas oído hablar de mí—y antes de que Hermione tuviera tiempo de hablar la tomó desde su nuca atrayendola hasta sus labios.
La sintió temblar contra su mano. Apresando su labio inferior entre los suyos deslizó su palma libre bajo la camisa hasta que tocó su piel. Hermione hipó por la sorpresa de sentir sus largos dedos recorrer con suavidad desde su cadera hasta su vientre, y tembló contra su piel cuando su boca se apoderó por completo de la suya.
La taza en sus manos se resbaló hasta caer con un sonido sordo sobre el suelo.
Marcus la recostó por completo sobre su lecho profundizando aún más sus caricias y besos. Lentamente rodeo su pequeño ombligo, apartando la tela del pantalón, su mano en la nuca bajó hasta encontrarse con la curva de su espalda, ella gimió ante su tacto, sintiendo como su piel ardía donde tocaba.
Ambos soltaron sus labios, tragando aire con fuerza. Marcus la miró a sus ojos, sonrió fascinado por la respuesta con la que ella se había entregado a los roces. Bajó su rostro a su cuello donde tocó con la punta de su nariz su piel. Adsorbió su aroma y beso con ligeros toques hasta llegar a su mandíbula. Barrió con sus dientes toda la piel de sus mejillas, mientras sus dedos vagaban sobre la tersa piel, a milímetros de acariciar su intimidad. Un gruñido escapó de sus labios al sentir como ella lo orillaba a bajar aún más.
Mordió sus labios, observando como sus senos subían y bajaban le robó un beso con cadencia medida. Quería hacerla suya, deseaba escuchar su nombre en sus suspiros, que gimiera bajo su peso y disfrutara del encuentro de sus caderas al chocar.
Gruñendo, sus dedos encontraron su camino entre sus húmedos pliegues, fue incapaz de tragarse el sonido de satisfacción que escapó de sus labios al sentirla tan húmeda y caliente, sus nervios temblaron al escucharla sollozar de gusto, mientras se arqueaba de placer por un mero roce. Lentamente jugueteó hasta su centro, a horcajadas sobre ella, su mano tras la espalda la abandonó recorriendo su cintura hasta abarcar la suavidad de sus pechos, juntandolos y apretándolos, ella gimió en respuesta, moviendo su cadera cuando lo sintió invadir con un dedo su interior. Su respiración entrecortada y sus ojos velados por un brillo de deseo. Sus labios bajaron hasta su cuello, mordiendo y lamiendo. Hermione alzó sus manos hasta sus cortos cabellos y lo llevó directo a sus labios, conteniendo entre besos sus jadeos de anhelo. La camisa comenzó a estorbar cuando él quiso jugar con sus pechos, sin esfuerzo reventó los botones jalando de un lado. Un murmullo escapó de los labios de la castaña, haciendo sonreír a Marcus. Desde su centro, su pulgar viajo hasta el pequeño bulto de carne que se escondía entre el monte de su intimidad, lo apretó en movimientos circulares, aún penetrándola con su dedo de forma lenta contra el meneo de su cadera.
—Oh, ¡Merlín!—murmuró contra los labios de él, sus manos bajaron hasta su camisa, empezando a desabotonar con impaciencia.
—No creo que Merlín tenga algo que ver con lo que sientes—se quejó, apartándose de ella aún contra su queja, se sacó la camisa y desganchó la hebilla de su cinturón. Hermione se apoyó en sus codos, sus mejillas se llenaron de color cuando notó el deseo con el que sus ojos la devoraban. Marcus la ayudó a desprenderse del resto de la ropa, y la cubrió con su cuerpo, sus codos a los costados de ella, y sus labios saboreando con lentitud los de Hermione hasta hacerla suspirar. Sintió como sus pequeñas manos se encontraron con su abdomen, un sonido de placer escapó logrando que ella sonriera contra su pómulo. Sus suaves dedos lo recorrieron con lentitud, siguiendo la marca de sus músculos hasta su tórax, se entretuvo con la marca de su clavícula acariciando con sus yemas, y subió hasta su quijada. Sus labios cayeron sobre la piel de su mandíbula con suaves besos, sus manos sosteniéndolo contra ella. —Di mi nombre cariño—dijo él, acercando su cuerpo contra ella, su erecto miembro sobre su níveo vientre.
Hermione jadeó al sentirlo tan caliente sobre ella, y gimió como una protesta. Tomándola desde sus nalgas, la alzó hasta tenerla sentada sobre sus fuertes muslos, estaba de rodillas sobre la cama y la posición la había obligado a rodear la cadera de él con sus piernas, sosteniéndose con sus manos en sus anchos hombros.
—Dilo—ordenó contra sus labios, su pene acomodado muy cerca de los pliegues de su intimidad. Hermione protestó con un gemido ahogado contra su hombro. Moviendo su cadera la hizo jadear por el deseo, la sintió menear su culo contra él, apretó su agarre deteniéndola en el acto—Primero dilo—gruñó contra la piel de su cuello.
—Marcus—ronroneó contra su oído, y mordiendo su lóbulo se meneó contra él, sintiendo la cabeza de su erección deslizarse lentamente hasta su centro. —Por favor—pidió, su voz goteando la necesidad de tenerlo dentro.
— Por favor ¿Qué?—inquirió, conteniendo las ganas que tenia de chocar con fuerza su pelvis contra su húmedo, palpitante y resbaladizo centro.
El sonido de la red flú al activarse lo sacó de la bruma de deseo en la cual se había hundido. Con un ágil movimiento la recostó sobre el lecho cubriéndola con las mantas y su cuerpo.
—¡Maldita sea Pucey!—gruñó molesto, mirando por sobre su hombro al nombrado.
— ¡¿Cómo carajos iba yo a saber que estabas acompañado?!—gritó de vuelta mientras salía del dormitorio—¡¿Sabes lo traumatico que resulta ver tu trasero al aire?!—espetó desde lejos, su voz resonando por todo el piso.
Marcus negó, su cabeza apoyada contra el cuello de Hermione. —Mierda—dijo por lo bajo, se dejó caer a su lado y la abrazó con fuerza a su pecho—. Lo siento, no se supone que pasaría esto.
Ella negó en respuesta, estrechándose contra él, su erección se apretó contra su vientre y ella gimió pese a lo avergonzada que se encontraba por el hecho de que Pucey los había visto a punto de consumar el acto. Marcus friccionó su piel contra la de ella en respuesta a su cercanía. Retiró las mantas de encima suyo y salió de la cama tomando su varita del mueble junto a esta.
Lanzó un hechizo silenciador a la habitación y bloqueó la red Flú, volvió hasta Hermione, que lo miraba con un deje de vergüenza en su rostro. —No te preocupes—dijo, acercándose hasta besar sus labios. Se acomodó sobre ella, con sus codos a cada lado. Sus largas y femeninas piernas rodearon su cadera. La vio morder sus labios, y estirando sus brazos hasta él, lo obligó a inclinarse hasta devorar muy lentamente el sabor de su boca.
—Mía—murmuró contra su piel al sentirla aún tan húmeda para él. Meció su cadera contra ella, llenándola entera. Ambos ahogaron un gemido al sentir el calor de sus cuerpos colmandolos por entero.
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[Picas]: Pies
[Vagantur]: Deambular/Vagar/Sin rumbo.
[Kappa]: en el folclor japones, un Kappa es un demonio que habita en el agua, por evidentes razones es maligno, y tiende a devorar a niños y jóvenes. Se dice que si eres perseguido por uno de estos, para deshacerte de él tienes que hacer que se incline hasta que el agua que lleva en su cabeza se derrame. Así el demonio morirá por la falta de agua o intentando volver al charco del que salió. Si bien en el bestiario del universo de Harry Potter las características son descritas un poco diferentes a las conocidas en el oriente, la similitud es bastante estrecha. A los kappa se les suele retratar como seres taciturnos de mirada vacía, de ahí la referencia de Marcus.
Notas D. Vie:
Así que mis muy queridos y mugglescos lectores... ¿Qué lección aprendimos hoy? (Risas). Sí, hay que lanzar un hechizo silenciador y bloquear la red Flú antes de llegar al acto de nuestro interés. Sé que quizá haya sido molesto tal interrupción en la historia, ¡Pero comprendanme! no todo en la vida es perfecto y pues algo tenía que suceder para arruinar la escena... A parte no estoy muy familiarizado con este tipo de narrativa y en algún punto creí que ya le estaba dando demasiada vuelta al asunto (Mira la lejanía). Comprenderé si no les gustó la forma en la que lo narré. Aún queda poco que aclarar y púes estoy tratando de llevar esta historia a un final aceptable.
*En este cap. Vemos a una Hermione sin muchos miramientos en el estatus de sangre... naaah, realmente Flint no quiso escuchar la forma en la que ella podía referirse a los magos de sangre pura. Pero realmente no es un impedimento para lo que están haciendo.
*¿Qué onda con Pucey? Pues como todo protagonista Marcus debe tener un amigo... ¡El mejor amigo! Solo se me ocurrió este personaje por que hacerlo amigo de Draco era darle largas a la historia y se supone que esto debe acabar pronto.
*¿No hubo muy poco dialogo? Una acción vale más que mil palabras (?).
*¿Qué sucede con Ron y Hermione? Pues tanta monotonía esta dañando la relación de una manera irreparable. En el siguiente cap. Quizá explique por que Hermione estaba en ese parque bajo la lluvia... ¿tal vez lo explique ella?
*¿Porqué Marcus tiene su hogar en el mundo muggle? No sé, quizá no es tan dado a soportar la fama como muchos creerían, quizá solo juega quiddicht más por placer que por la gloria, la popularidad y la reputación (?). ¡Por Merlín! Flint es rico (en muchos aspectos), no necesita dedicarse al quiddicht cuando tiene una herencia familiar la cual puede amasar hasta conseguir galeones en mas cantidad (Mirada arrogante).
*¿Hermione no trabaja? ¡Por supuesto que sí! ¡Es la señorita perfecta! Tiene que trabajar en el Ministerio de Magia, solo que sus horarios aún no se han vuelto tan exigentes.
*¿De verdad Marcus no persigue a Hermione? No tiene la capacidad para pasar desapercibido, tiene esta forma de vestir tan llamativa y fresca que a donde quiera que va la gente lo mira. Él los ignora, además nunca a sentido la necesidad de acosar a una mujer, sabe como se siente ser perseguido de esa forma, probablemente él intuya que Hermione ha pasado por la misma experiencia al ser una heroína de guerra.
*¿Puedo hacer una pregunta a Marcus? Claro ¿Porqué hablas tanto? (Marcus toma asiento en un cómodo sofá individual, su mirada seria, y su mentón recargado sobre sus puños: — ¿Porqué debería responderte?— acto seguido se levanta y se va). No es que Marcus hablé demasiado, él realmente es arrogante y más serio que una patata recién sacada del cultivo, pero tiene este ataque de diarrea verbal cuando esta con Hermione, quizá a lo muy romántico que él no sería lo haga con tal de escuchar su voz (?).
*Enserio, ¿En que pensabas cuando metiste a Pucey a la ecuación? ¡Siguiente pregunta! (Alza la voz y la mano como quien esta pidiendo un taxi).
*¿Este capitulo va con alguna dedicatoria en especial? ¡Claro! este va para la cumpleañera de San Valentin, no tiene ni un poco de Santo o de Valentin lo que he escrito, pero igual es por tu cumpleaños numero: -inserte la cantidad que desee-, nuevamente muchas felicidades alter321, espero que no te decepcione la trama y el contenido (mira de cabeza), enserio que me divierto con este personaje y aunque vienen un montón de ideas locas a mi cabeza siempre las acabo descartando en pos de esta historia (risa).
He escrito este cap. Dos veces, la primera no me convenció, había demasiado de Ron y poco de Hermione y Marcus, así que decidí desecharlo, quizá suba a Tumblr lo que escribí y no se publicó en fanfiction punto net... de hecho aún hay escritos que parece que no verán la luz del día (mirada perdida).
Comentario actual: Por poco olvido el disclaimer y la Aclaración de que este fic participa para el reto del Mapa del Mortífago... igual podía pasarse pero todo sea por hacer propaganda. Por otra parte, sé que este cap. Es más corto que el anterior, pero igual me ha gustado escribirlo y dejarlo de esa manera me figuró como la mejor opción. Ahora, muchas gracias por sus comentarios, es agradable saber que tres personas se tomaron su tiempo al escribir, sí, gracias a ustedes tres (guiño): alter321 – rosangela – Smithback- en especial ese apoyo que me ofrece la festejada (yaaaay!) estoy al tope de alegría al saber que el primer cap. te gustó y si recibí el mensaje... tres veces (risas) estaré respondiendo en breve...
En fin, espero que les haya gustado, y espero sus review demostrándome lo que opinan y las cosas que más les gustaron y las que no... igual. Todo tipo de comentario es recibido, no se me da mucho eso de tomarme los insultos a pecho (risa). Sin más no estamos leyendo hasta una próxima. ¡Cuidaos! (me dolió algo xD)
