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A: alter321 14/Febrero ¡FELICIDADES HOY EN TU DÍA, CON GLOBOS Y CONFETI! ¡YAAAAAAAY!

Resumen: Por ello había esperado -como el hombre paciente que no es- por dos días, dándole tiempo para asistir a su practica y acomodar su día a día. Despues de que dejó correr todo aquel largo y valioso tiempo (en el que pudo haberla abordado en el Ministerio de Magia) -¡al fin!- pudo poner en acción sus pensamientos. Al tercer día amaneció con el canto de un grillo en la ventana, se desperezó, levantó un cacharro cualquiera del suelo y con gran tino puso fin a la existencia de aquel ruidoso insecto, despues volvió a la cama hasta que reconoció que era el momento justo para despertar.

Declaro: La saga de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling, este escrito va sin ningún animo de lucro, y yo no obtengo más que la satisfacción de escribir supuestas historias que pudieron haber sido en otra vida una rotunda realidad.

Advertencia: No canon, se ignora totalmente el epilogo del último libro. Infidelidad, remordimientos y deseo por lo desconocido (?). Si esperas que Hermione se mantenga como una total mojigata, entonces querido lector, este no es tu fic. Otro detalle este capitulo contiene escenas no aptas para menores de edad, que seamos sinceros, nadie respeta esa norma, igualmente quedad advertidos. Por otra parte, yo suelo leer con el formato en Georgia y aumentando el tamaño hasta que se adapte a mi gusto, aconsejo lo de Georgia, le da cierto toque imponente y agradable.

Aclaración: Este fic participa en el Reto Anual "La Agenda del Señor Tenebroso" del forum "El Mapa del Mortífago."

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III

TANGERE: CUTEM

Ӝ

Marcus se encontraba acomodado a los pies de la cama, recargado contra uno de los postes de la misma, su mirada apaciguada por el lento respirar de la joven mujer que descansaba entre las mantas de su lecho. Una sonrisa curvó sus labios al verla reposar de aquella forma tan mundana.

Había sido una tarde muy agradable a su lado, y realmente se la había pasado condenadamente bien, aquello dejando de lado la no tan bienvenida presencia de Adrian Pucey. El desdichado había llegado por red flú en un acto de rebeldía que gritaba a los cuatro vientos lo muy molesto que se encontraba por la ausencia de Marcus en su cena de compromiso la pasada noche.

Siendo honesto, Marcus había olvidado que su proclamado mejor y único amigo le había extendido dicha invitación a acompañarlo a él y a su familia a celebrar en una cena su pronto compromiso con una mujer italiana de la cual Marcus no recordaba el nombre, y bien le hizo saber su opinión al respecto:

No es como si fuera importante—le dijo acomodándose en el solitario sofá individual del recibidor del apartamento. Adrian le lanzó una mirada de advertencia a la par que acomodaba su tobillo sobre la rodilla.

—Tu opinión sobre el asunto me importa tanto como la cantidad de mujeres que llevas a tu cama—gruñó tragando el contenido de un vaso de vidrio. El liquido quemó su garganta, dejando una sensación de apariencia agradable hasta sofocarse en su estomago.

—Touché—respondió Marcus. El silencio cayó entre ambos de forma pesada.

A sabiendas de que aquello podía ser permanente Pucey levantó su barbilla, y acomodó su cabello hacia atrás. — ¿Y bien?—preguntó con apenas una mirada indiscreta. Vió como Marcus le miraba esperando a que continuara, púes era evidente que él creía que había más que una simple pregunta. Bufando con molestia, Adrian rodó los ojos, ¡Merlín lo ayudara! Flint podía ser todo, menos un completo idiota. La astucia heredada de generaciones la tenía muy marcada en esas facciones serias y de apariencia impenetrable. El muy hijo de puta tenía esta tendencia de hacer rabiar a los demás con una simple mirada, sin palabras o ademanes de más, asi de simple ¡Y tan él! Que muchas veces había sentido el deseo de lanzar su amistad por la borda para poder acribillarlo a base de maldiciones sin ningún tipo de remordimiento. —Estoy esperando una disculpa—se repuso, al instante sus ánimos fueron aplastados por las cejas arqueadas de Marcus. ¡Cabrón! Si se las iba a pagar en cuanto se le presentara la ocasión, el muy imbécil se estaba haciendo el idiota, e interpretaba muy bien su acto en la obra improvisada que eran sus vidas. — ¡¿Sabes qué? Olvídalo!—su voz salió como un siseo de entre sus labios, intentando ser cortante y conciso.

Marcus curvó sus labios, separandolos hasta mostrar una sonrisa blanca y prepotente. —Estaba pensando en acompañarlos a este evento de navidad del que tanto hablas—dijo, un brillo de malicia cruzando por sus ojos.

—Astuta serpiente—respondió Adrian entre dientes, de pronto la molestia le iba abandonando milagrosamente, aun punto en el que convenientemente ya había olvidado la razón de su enojo. —Yule Ball*, por supuesto— y acomodándose sobre su asiento continuó—, este año será organizado por el Ministro de Magia, Kingley Shacklebolt, en el Ministerio de Magia por supuesto. Y como es evidente "The golden boy"* y compañía serán invitados de honor—. Mirando en dirección a la recamara principal Adrian agregó con clara diversión: —No dudo que esta vez alguien capté tu agradable atención durante la velada.

Cerró sus ojos de jade, y trató de no jactarse frente a Pucey, el muy maldito no había omitido a la mujer que ahora descansaba en su lecho, y la había reconocido de inmediato, quizá -muy debidamente dicho- fuera a causa de ser una muy conocida heroína de guerra.

—Solo quiero que recuerdes que hasta donde sé la chica mantiene una estrecha relación con uno de los Weasel*.

Marcus se levantó de su lugar y caminando por su lado señaló con voz moderada: —Ya sabes como salir.

Lo vio perderse en el largo pasillo, y recordando algo dijo con voz alta antes de que Flint se encerrará en la habitación — ¡La invitación llegará bajo el sello del Ministerio de Magia!—un ¡Ya lárgate! Se escuchó como un eco hasta donde él se encontraba. Terminó el Whisky de Fuego que retosaba entre sus manos. Esperaba que Flint no terminará muy mal parado con la Leona del trío dorado. Dando un suspiró se levantó y retiró por la puerta del apartamento pensando que quizá algo bueno podía salir de situaciones como la que estaba viviendo Marcus Flint.

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Adrian acomodó sus negros cabellos hacia atrás en un acto reflejo por ocultar lo que sentía. Se abotonó la camisa de seda blanca y se recostó en su cama cayendo de espalda, con la mirada fija al techo trató de no pensar mucho, aunque ahora le parecía terriblemente imposible. Ese día en particular había ido con la intención de ganarse una palea a puños con Flint. Se había calzado para la ocasión con sus zapatos más viejos y vestido con la ropa que menos usaba, todo como un acto de rebeldía en contra de él por su ausencia en el momento en que más lo necesitó, más no esperó que al salir por la chimenea se encontraría con tremenda escena, en su momento sintió como la sangre se le subía hasta el rostro, no pudo pensar en algo coherente, aún menos al identificar aquella masa de cabellos castaños tan particular, y ese rostro que con regularidad aparecía en "El profeta". Hermione Granger estaba en el lecho de Marcus Flint y no tenía alguna puta idea de como ambos habían terminado enredados.

Algo tuvo que pasar para que Flint la llevara a su apartamento, ese que ninguna mujer podía pisar.

Tragó fuerte no queriendo creer en lo único que se le venía a la cabeza. ¡Simplemente no podía ser! El jodido hijo de puta no se habría atrevido. Si la cosa no era tan mala como él creía, mínimo esperaba que Granger hubiera estado con él por propia voluntad y no a base de un Imperio... aunque siendo honesto dudaba mucho de la capacidad de Marcus con dicha imperdonable, que sí, el muy pijo había mejorado desde sus años en Hogwarts, pero no al grado de poder manejarse bien con maldiciones que implicaban ciertos movimientos y palabras complicadas, no era para quitarle puntos pero era la realidad.

Ahora, si bien no se esperó aquello, su mente trabajaba en la forma de hacer que Marcus no terminara en problemas de proporciones épicas. ¿Un engaño tal vez? Quizá funcionaria, sí, haría que el Weasley fuera el culpable de que Granger se lanzara a brazos de otro hombre. Solo necesitaba saldar cuentas con unos cuantos contactos y las fichas estarían sobre la mesa. Punto para Pucey ¡Claro! Marcus merecía ser tan feliz como cualquier mago en la tierra, y él no le negaría tal dicha a su ex-capitán. El jodido imbécil se iba a quedar con la chica, como que se llamaba Adrian Pucey.

Una voz en su interior se burló de él, ¿Qué le aseguraba que Flint quisiera algo un tanto serio con Granger? Una risa escapó de sus labios a la par que cerraba sus ojos. Soltó un suspiro lento y sonrió como quien conoce los secretos del universo. Marcus nunca había llevado a una chica a su hogar en potencia, aunque las mujeres le hubieran insinuado pasar la noche en casa de él; aunque muchas le hubieran rogado, exigido, amenazado por pisar el propio terreno de Marcus, nunca cedió. Un no era eso 'NO' sin palabras ocultas o bromas de por medio.

Era quizá esa la característica principal y más destacable de ese sierpe, la contundencia con la que expresaba sus pensamientos, y lo duro y directo que a veces podía llegar a ser, justo al blanco, en el centro, sin tapujos, ni enredo o adornos que trataran de endulzar lo que opinaba al respecto. Pero sobre todo, conciso. Llegaba a ser envidiable la forma en la que se expresaba, sin necesidad de caer en lo vulgar te hacia replantearte si tal vez el idiota eras tú y no él, aunque fuera silencioso siempre parecía tener la respuesta adecuada.

Como aquella vez en Alemania en la que un potentado se acercó a Marcus intentando aprovecharse de su ignorancia. El tipo le había preguntado sobre un tratado que se expedía en el Ministerio de Magia, alegando a demás de la posible corrupción que asolaba el lugar. Flint simplemente lo había mirado como quien nota que hay porquería en el suelo, con sus manos cruzadas sobre su pecho y una mirada soberbia expresó: — Cuando escuché rumores sobre su condición laboral, no esperé encontrarme con que realmente no eran banas mentiras—sonrió, caminando por su lado donde apenas se detuvo unos segundos para susurrar algo. En el salón, miradas atentas observaron la interacción sin poder evitar algún comentario de burla hacia el potentado de la mansión. Flint había hecho una referencia muy directa hacia su lealtad, y era de dominio público que el tipo no era apreciado a donde quiera que iba.

Más tarde cuando Adrian se acercó a él para preguntar lo último que le había dicho al Señor Fineas, en su tiempo pensó que debía haber sido una amenaza como para dejarlo en aquel estado tan lamentable, Marcus respondió sin darle la más nimia importancia: —Dije: "No tienes el suficiente poder para mantenerte en pie"... y algo sobre una opresión monetaria.

Tiempo despues la muerte de Fineas fue a penas notada por el país. Y cuándo la noticia llegó a oídos de Marcus este simplemente murmuró un "Se lo dije". A veces el hombre daba la impresión de saber más de lo que aparentaba.

Otra de las jugadas de Marcus había sido en la re-estructuración de las bóvedas acorazadas en Gringotts. Por alguna razón en el transcurso del presente mes el heredero de los Flint parecía algo entusiasmado en adquirir una bóveda adicional, y eso era algo de lo que realmente Adrian quería hablar con Marcus. Hasta donde sabía los Señores Flint habían hablado con su único hijo sobre la futura Señora Flint, y un posible matrimonio arreglado si el no tomaba cartas en el asunto.

— ¡Mierda!—gruñó con fuerza, levantándose de un tiro de la cama comenzó a andar por la habitación en círculos— No puede ser tan idiota—habló tomando sus cabellos. — ¡Ese inútil no puede estar pensando en serio en hacer eso! —tiró con fuerza de sus hebras, arrancando unas cuantas — ¡Joder, a este paso quedaré calvo! ¡Malnacido hijo de puta!—se quejó, reprendiéndose al instante con un simple: —Idioma Adrian, eres un caballero, y como tal debes actuar.

Salió de su cuarto con rumbo a la red Flú. Definitivamente haría uso de un par de favores. —Todo sea por un bien mayor—susurró con una sonrisa ladina marcada en sus facciones.

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Acarició lentamente la piel de sus brazos calentadola por unos segundos con sus palmas. Hermione se apretó contra su tacto, murmurando palabras inconexas, e inaudibles. Una deliciosa risa vibró desde lo profundo de Marcus, que se recargó sobre su costado acariciando con sus labios la piel de sus mejillas, acomodándose sobre ella, con sus propio peso sostenido sobre sus codos, observó desde su posición como ella abría los ojos, alejándose de su duerme vela soltó un suave ronroneo que le calentó la sangre a él.

— ¿Descansaste?—preguntó sin dejar de mirarla. Hermione asintió como respuesta, estirando sus manos y piernas en un intento por desperezarse. Marcus gruñó inclinándose hasta besar su cuello, arrastró sus dientes hasta su lóbulo apresándolo y haciéndola jadear en respuesta.

Con una idea en mente lentamente la tomó por la cadera, se tumbo sobre su espalda levantándola con ambas manos hasta acomodarla sobre su pelvis. Contuvieron el aire por el movimiento, la erección de él rosando su centro húmedo y caliente, y su masculina espalda recargada contra la cabecera de la cama.

Sus miradas se encontraron, ardientes y deseosas de continuar con aquel juego. Recargando sus pequeñas manos sobre los hombros de él, Hermione meneó lentamente su cadera contra la suya, sin llegar a tenerlo dentro de si.

—Dime— habló por lo bajo—, ¿Qué hace un hombre como tú en Londres muggle?

—Tomar café con una hermosa y sensual mujer—respondió sin duda.

— ¿Qué es lo que quiere Señor Flint?—preguntó, tratando de concentrarse en algo más que su erección. — ¿A qué juegas?

—Estoy siendo serio con esto—la cordura de Marcus se fue a volar en el momento en que ella se meció más cerca de su palpitante miembro. Como un grito que anuncia el inicio de una buena contienda, Marcus gruñó contra sus labios, apresándolos entre los suyos a la par que se hundía en su caliente y húmedo interior. — Eres una bruja muy traviesa—insinuó, los jadeos de ella acrecentándose ante cada envestida.

— ¡Fli...Flint!—llamó ella con voz entrecortada, sus dedos enterrándose con fuerza en los hombros de él.

—Llámame Marcus—ordenó, viendo como ella negó al instante escondiendo su rostro en su cuello, hizo de cada estocada un lento y profundo vaivén—. Dilo—insistió.

Las manos de Hermione bajaron desde sus hombros, recorriendo su tórax y parte de su abdomen. Lentamente, situó sus dedos a cada lado de sus masculinas caderas, deslizándolos hasta su espalda donde raspó sin titubeos su piel.

Un siseo hueco se extendió por la habitación. Con sus dientes apretados, inclinó su cabeza hasta la altura de ella—No me tientes—advirtió con cadencia, su pelvis friccionando lentamente contra ella que gimoteó palabras a penas entendibles. —Vamos, dilo. —chistó contra su oreja, y llevó su mano desde su seno, acariciando su vientre hasta perderse en su valle. —Dilo, Hermione—ordenó, presionando entre sus dedos el pequeño bulto de carne escondido entre sus pliegues.

— ¡Marcus!—jadeó arqueando su espalda hasta presionar sus pechos completamente contra él, un suave rubor extendiéndose por su rostro hasta sus orejas.

—Hermosa—murmuró, apoderándose nuevamente de sus labios, sin detener un segundo los movimientos de sus dedos.

Retomó el ritmo de sus caderas, friccionando con sus dedos su punto más sensible, sus cuerpos llenándose de calor a la par que la habitación se inundaba de gemidos, jadeos, y gruñidos de placer.

Ambos eran un enredo de carne, músculos y pieles calientes; labios presionados con fuerza, demandantes y llenos pasión; el sudor perlando sus frentes y recorriendo cada parte de sus cuerpos como efímeros confidentes; roces, respiraciones aceleradas y palabras murmuradas como promesas. Parecía algo prohibido pensar en nada más que en ellos y su cuerpos, solo los dos, sin adornos o sufijos claves que intentaran esconder cualquier injuria, dolor o traición.

Hermione levantó sus caderas encontrándose contra la pelvis de él al descender, su voz retenida en suspiros y jadeos, sus ojos velados por el deseo de apoderarse completamente de ese hombre a quien conocía de poco y de tanto a la vez. Bajó una mano hasta la de él que la sostenía por la cadera, y enredó sus dedos entre los suyos.

—Mía—gruñó contra su fino cuello, dejando ligeros besos, arrastrando sus dientes hasta descender hasta sus pechos. —Dilo, di que eres mía—demandó, tomando entre sus dientes su pezón erguido.

Arqueó su espalda, sintiéndolo succionar con su boca desde la mitad de su ceno hasta la punta de su pezón, el sonido de un "pop" resonando al soltarlo, como un pequeño chasquido entre piel y saliva. Hermione tragó con fuerza sin poder retener todos esos sonidos que clamaban a todo pulmón el placer que estaba experimentando bajo el tacto de ese hombre.

—Linda—llamó, tomando su otro pecho y chupándolo y dándole el mismo mimo que al otro. Un jadeo, y un susurro hicieron a Marcus temblar de puro gusto. — No te he oído, querida—fingió demencia. El movimiento entre ambos los mantenía en el limbo del placer, a punto de alcanzar la culminación, y a nada de frustrar el cometido. Marcus sonrió contra su pecho, a sabiendas de que ella sentiría el cambio en sus gestos.

— Hablas demasiado—espetó entre jadeos.

—Es más—dijo, empujando contra ella una— bien— otra,— que me gusta como se escucha tu voz—y otra vez—cuando me hundo en tu interior.

Hermione se apretó contra él enterrando su rostro en su cuello, alcanzando -de manera cruda- su propio placer, respirando con fuerza liberó un sonido ronco vibrando desde su interior. Su centro caliente, contrayéndose contra la erección de Marcus que se enterraba en cada embestida, llenándola, azorandola, calentándola. —Marcus—jadeó contra su clavícula, arrastrando su mano contra su piel, por su espalda, su cadera, hasta detenerse entre las marcas de su abdomen. Un dulce ronroneo hizo eco cuando lo sintió llenarla por completo con su espeso fluido.

Ambos se dejaron caer sobre el lecho, respirando lentamente para normalizar su respiración. Haciéndose un ovillo contra el cuerpo de Marcus, Hermione preguntó con voz calma: — ¿Qué somos?

Flint arrastró su mirada por su cuerpo, sus labios curvados en una mueca de agrado. Lentamente esparció besos sobre sus níveos hombros y jaló sobre sus cuerpos una manta, cubriéndose y guardando el calor que ambos cuerpos emanaban. Arrastró sus labios por su cuello, hasta su quijada, esquivó sus labios y rosó sus mejillas hasta su frente. Ahí deposito un largo y suave beso, y respondió: —Somos todo lo que desees que seamos.

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[Tangere]: Tacto

[Cutem]: Piel

[Yule Ball]: Baile de navidad.

[The golden boy]: El chico dorado... ¿Qué? Sonaba mejor así, a demás de que claro en la lengua natal de la historia esta es una buena referencia de nuestro estimado Harry Potter. Era eso o ponerle "The holy gold" (El santo de oro), y sinceramente era hacerle Bullying "injustificado" (risa).

[Weasel]: Quiero creer que todos o al menos la mayoría entiende este termino no como una falta ortográfica o falta de memoria al recordar el apellido de los Weasley, y que sepan que la alusión en especial se hacia notar con más evidencia en su idioma natal sin perder el chiste por el traslado de idioma. Weasel se traduce como comadreja y es una forma despectiva de llamarlos. Ya saben, incluso la casa en la que viven es conocida como "La madriguera" y las comadrejas pues... ya saben.

Notas D. Vie:

¡Genial! Bueno, ¿¡Qué hay tropa ?!. ¿Que tal están por haya? Yo tengo gripe, fiebre, tos, y me cargo una carraspera monumental que soy casi incapaz de hacer oír mi voz entre un túmulo de al menos tres personas (sí, no son tantos). Creo que antes no he aclarado que llevo un tiempo trabajando en esta historia y por ende ya tenía algunos cap. escritos, por lo que no es que escriba de un tirón más de diez mil palabras, no poseo tal virtud. En fin, recuerden que tuve un accidente y prácticamente estoy redactando cada cap. Por cierto, cada comentario final (Nota D. Vie) fue escrita al finalizar cada parte de la historia, por lo que realmente solo expresa los pensamientos que tuve en esos momentos en particular, así que no salen más de los agradecimientos debidos por los review, favoritos o "seguir" que pudiera o no tener la historia. Incluso pensemos en esos lectores fantasmas que no se atreven a dejar su opinión sobre la historia (guiño), yo sé que existen, los tengo en la mira (ve fijamente) les agradezco mucho por leer, y tambien les agradecería que aprecien mi esfuerzo y mi tiempo, que aunque sé que probablemente tengo muchos errores a la hora de escribir y redactar todo, pongo mi alma en esto. Ya saben que como obsequió que es tiene un valor muy grande para mi, ya que estoy dando lo mejor que puedo de mi en cada palabra para que no sea tan desordenado, un claro ejemplo son las escenas de fricción... y esas cosas (risas).

Dejando eso de lado, creo que esta historia debería estar saliendo a la par de otra, y otra... y otra... si no, es que me retrase un poco y ocurrieron otros imprevistos ¡Mi vida esta llena de ellos! Aun tengo que actualizar un pendiente y avanzar otro proyecto. Da igual.

*En este Cap. Tenemos la "dicha" de saber más de la participación de Adrian Pucey. El amigo de amigos, el chico que es dos años menor que Flint, el de los cabellos negros y ojos oscuros, el chico lindo tras el telón... sí, él.

*¿Porqué sale a relucir un tal Fineas? ¿Es "ese" Fineas? Pues no es el de Fineas y Fer, pero tampoco es "ese" Fineas. Es un personaje de relleno que ya descansa en paz, en algún lugar del infierno. No fue un buen tipo, e igual no tine relevancia.

*¿Qué pasa con esa palabra que dice Pucey al final? Pues pasa todo y nada, él hace referencia de una de las frases favoritas del difunto Albus, si lo hace a conciencia o no queda a juicio de ustedes. Al publico lo que pida.

*¿Otra escena de sexo, es enserio? No sé ustedes, pero yo siento que fallo mucho con referente a esas partes, así que sí, otra vez, ¿Porqué? Púes es como un entrenamiento, tarde o temprano los/as haré temblar de anticipación.

*¿Enserio a Flint le gusta hablar tanto cuando esta intimando? Para nada, con sus pasadas salidas de cama prefería que las mujeres se callaran, consideraba que los sonidos que hacían eran exageradamente ensayados y que no poseían la verdad que él buscaba. Con Hermione se encuentra deseando escuchar cada sonido de placer que es capaz de soltar así como su voz. De alguna forma lo llena.

*¿Puedo saber a que te refieres con "intimar"? Claro, ¿A secas o directo? Es sexo, follar, tener relaciones sexuales, proporcionarse placer mutuo, encuentro entre sabanas, hacer travesuras... ya saben (guiño).

*¿Qué pasará con Ron y la señorita perfecta? Bueno, a esta altura considero que muchos pensaran que Hermione esta completamente fuera de papel, no los culpo, despues de todo cualquiera la ve como una chica frígida... en mi opinión su aspecto y forma de ser es algo engañoso, puede aparentar querer algo, estar conforme con esto, aparentar querer aquello, pero en realidad ¡La pura verdad! Es que nosotros no somos Hermione y podemos mover cada unos de sus detalles a nuestro favor. Ya saben que ella es la mujer de las segundas oportunidades, y que "no juzga" con demasiado rigor. Pues esta vez Marcus ha sido el "afortunado" de tenerla bajo sus encantos. Con Ron, la cosa pinta para largo pero estoy tratando de hacerlo lo más conciso y sencillo posible, algo surgirá para que la culpa que probablemente sienta Hermione no sea tan grande.

*¿Volverán a tener sexo como pareja? No lo creo, aunque al principio Hermione desee compensar su engaño acabará notando que no es algo que realmente desea. Ron por su parte tendrá unos asuntos que le impidan notar algún cambio en ella.

*¿No es Marcus demasiado aplicado? Bueno, no lo es. Definitivamente no. Basándonos en la educación por la cual pasan los magos, es muy natural que sus maneras de expresarse tengan cierto ademán cordial y respetuoso, o al menos cuando hablan en el sonido y su forma de ser se pueden insinuar las enseñanzas de la vieja escuela, educación, porte, gallardearía, atención y una serie de pros y contras que tienen que manejar a su favor al ser parte de la aristocracia mágica.

*Si es así, entonces ¿No es Marcus demasiado informal? ... decídanse, es así por que así es él. Rebelde, casual y atractivo... muy atractivo.

Estaré subiendo en mi Tumblr la parte del cap. Anterior que decidí no usar al final, por si están interesados en leerlo se pueden pasar por ahí. La dirección estará en mi perfil... creo.

Bueno, como saben esto va por alter321 ¡Felicidades vida! Todos los ánimos y buenos deseos en pos a ti, (guiño). Realmente espero que la estés (o la hayas) pasado genial con tus familiares y amigos... incluso en el trabajo, aquí aun es 14 de Febrero (más guiños).

Gracias a Portia White por su comentario (me anima a seguir, enserio) y a Schlaf Ruternless... acabo de actualizar (risa). Y alter321, cuando lo leí me quede... no le atinaste a ninguna... no sé si eso es malo, pero igual con ánimos de seguir. (sonrisa taimada) el próximo cap. se tomará su tiempo, ya esta listo y todo, pero ustedes -como yo- sabemos que todo tiene un ritmo (guiño) y necesito terminar esta otra cosa que me trae de nervios.

Nos estamos leyendo.