POV: ROSALIE

Capítulo 2: Algunos misterios

El horroroso sonido de la alarma militar que le tenía a mi celular me despertó. Me senté en la cama mientras buscaba entre las sabanas el origen del desesperante ruido. Al final lo encontré entre la funda de la almohada (sabrá Dios como llegó allí), apagué la alarma y me quede mirando a la nada.

Tengo sueño…

Estaba a punto de volver a dormirme cuando mi mamá abrió la puerta de mi cuarto. Llevaba el cabello recogido en un chongo, una escoba en la mano y una brillante sonrisa.

- Buenos días, hija –

- Buenos días… - dije recelosa

- ¿No te has levantado? Llegarás tarde -

- Estoy considerando seriamente no ir a clases, tengo mucho sueño –

- Es el cambio de horario, llevas un mes, al menos ya te despiertas –

- Sí, pero me siento zombie –

- Bueno, si no quieres ir, duerme otro rato y luego vendré a levantarte para que me ayudes, hoy me dedicaré a hacer aseo general –

Oh, ella sabía cómo convencerme. Como por arte de magia, cualquier rastro de sueño que hubiera en mí, desapareció, estaba muy despierta y lista para irme a dar aburridas clases de trigonometría. Me levante de un salto, tome mi neceser, mi toalla y me encaminé al baño. Saliendo, le di un beso a mi mamá, que me miraba divertida.

Mi rutina en el baño me tomó menos tiempo, pues en realidad sí iba un poco tarde, cosa que me dolió, pues siempre le tenía gran respeto a mi tiempo para darme amor a mí. Salí y me vestí rápidamente, con lo primero que encontré, que consistía de unos vaqueros, un suéter blanco de pana y mis converse negras.

Me eche la mochila al hombro, tome los accesorios que siempre usaba y me dirigí a la cocina, poniéndomelos en el camino. Mi madre estaba allí comenzando a sacar todo para limpiar. Me serví un poco de cereal y me senté a desayunar.

- No te peinaste – me dijo ella mirándome de reojo

- Tengo el cabello mojado – aclaré

- Pero podrías al menos desenredártelo, lo tienes echo un desastre –

- Mi cabello se seca mejor si no me lo peino – dije mientras me llevaba una cucharada a la boca

- ¡Ay! Que cosa contigo… - rodó los ojos y siguió en lo suyo

- Mira quien habla, apenas llevábamos un mes aquí y ya estas limpiando

- Para no tener que volver a limpiar dentro de mucho tiempo

- No me engañas, dentro de un mes te veré en las mismas – me burlé

Ella me miró mal y decidí mantener la boca cerrada. Claro, excepto para comer.

.

Llegue al instituto justo a tiempo. Iba casi corriendo por los pasillos para entrar a tiempo a clase, tenía con el señor Brown de nuevo y no quería que encontrara algo para sermonearme. La mochila me golpeaba a un costado y la cola de caballo (que me había hecho para consuelo de mi madre), en la espalda. Abrí la puerta del salón y miré hacia adentro.

El señor Brown acaba de entrar y se estaba instalando, me vio por el rabillo del ojo y me indico con señas que me sentará rápidamente. Con la cabeza gacha, entre sin mirar a nadie y me senté en mi apartado pupitre. La clase empezó. Saque mis apuntes, con la intención de copiar todo y prestar atención de mala gana.

Estaba tan distraída en no faltarle de nuevo al señor Brown que no me di cuenta que, por primera vez en clase de matemáticas, había alguien a mi lado y pegué un brinco cuando ese alguien me toco el hombro. Voltee a mirar y vi a Andrew sonriéndome. Lo mire confundida.

- ¿Qué haces aquí? – cuchichee

- ¿Estar en clase? – dijo, irónicamente

- Ya, pero las clases pasadas… tu no estuviste

- Te dije que no había asistido a clases lunes y martes

- ¿Y ayer?

- Me fugue – dijo tranquilamente

Abrí mucho los ojos.

Al parecer no es tan santo y bueno…

Me reí y no dije nada más, pues el señor Brown había empezado a hablar.

Durante toda la clase estuve copiando fórmulas, problemas, soluciones y más fórmulas que ya me sabía. Andrew no hizo amago de interrumpirme ni entablar conversación, él también estaba copiándolo todo aunque parecía un poco más atento que yo. Solo un par de veces cruzamos miradas y nos dirigimos una leve sonrisa.

Cada que levantaba la vista para tratar de prestar atención, pillaba a una que otra persona mirando hacia nuestra mesa, pero en cuanto me veían pendiente de ellos, me ignoraban y seguían en lo suyo.

¿Qué les pasaba? Ni que fuéramos extraterrestres o algo anormal. Solo nos tocaba juntos en clase y ya.

Estaba mirando mal a un par de chicas que nos acababan de mirar cuando la voz del señor Brown me sacó de mis ideas locas.

- Señorita Hale, ¿me está escuchando? – me pregunto el señor Brown desde el tablero. Toda la clase me estaba mirando.

- Eh, sí, dígame – dije ignorando las miradas

- Resuelva ese problema, por favor – fruncí el ceño

Pero yo no he hecho nada malo…

Sin embargo, no tenté a mi suerte y me levanté. Quizá era por haber entrado ligeramente tarde y para terminar de aclararme que debía estar pendiente en clase. Tome el marcador que me tendía y comencé a resolver el problema. Era muy fácil, la verdad, y como ya lo había hecho en mi cuaderno, me sentí haciendo Copypage.

Sentía las miradas de mis compañeros en la espalda. No sabía si era porque estaban copiando para tener la respuesta o para volver a tener algo de hablar al almuerzo.

"Ambas, probablemente"

"Sí, que chismosos"

"No te importa tampoco"

"No, pero el chisme es algo impresionante"

"Tú vas a tener mucho más de que burlarte después"

"Sí… debo conseguir buenos chismes para Alice"

"Oh, sí"

Terminé el problema y le entregué el marcador al Señor Brown, quien me asintió con la cabeza. Mis compañeros me dedicaban disimuladas miradas, pero esta vez ni los detallé y fui a sentarme. Andrew me miraba curioso.

- Eso te salió bien – dijo mientras yo me acomodaba

- Sí, lo sé – no le di importancia

- Y lo hiciste muy rápido – parecía que quería llegar a algún lado.

- Ya lo había hecho en el cuaderno –

- ¿Y cómo sabias que estaba bien? – lo mire con el entrecejo fruncido

- ¿Por qué entiendo el tema?

- Lo empezamos hoy

- Es fácil

- Eso no dirían muchos aquí

- Mucho aquí prefieren estar pendientes de que tú y yo estamos hablando a prestar atención la clase – le hice señas para que viera

- Sí, pero tú tampoco prestabas atención, solo copiabas

- Entendí rápido – me encogí de hombros, no entendía que quería

- Eres buena mentirosa, pero yo soy buen observador – lo mire confundida

- ¿Y en qué crees que te estoy mintiendo?

- Ya habías dado el tema

- Sí…

- Bueno, en eso

- Teóricamente, jamás te negué eso – mi miro suspicaz

- Y también eres lista

- Gracias – le sonreí haciéndome la importante

- Estás adelantada – no lo pregunto

- Sí, no me querían en primer grado, mi profesora me odiaba y decidió pasarle la carga a la que le seguía – le hice un poco de broma

- Que profesora tan mala tuviste, si eres un amor de persona

- ¿Verdad? Que descaro hay hoy en día – fingí indignación. Él aguanto la risa como pudo

Iba a decir algo seguramente muy entretenido cuando el señor Brown hizo lo mejor que podía hacer: hacernos pasar pena.

- Bueno, comprendo perfectamente que hayan algunas parejas de personas superdotadas que entienden esto muy rápido pero estas parejas deberían darle oportunidad a los que no son tan listos. Señorita Hale, señor Woods, ¿Quieren separarse y permitirme dar la clase?

En ese momento pasaron muchas cosas demasiado rápido para que mi pobre cerebro reaccionara con dignidad. Primero, me di cuenta que en la charla, Andrew y yo nos habíamos acercado tanto, que desde otro punto de vista, se podía pensar que estábamos haciendo otra cosa. Segundo, el comentario de mi querido profesor me hizo ponerme roja como tomate y querer morirme allí mismo de vergüenza, mientras me apartaba rápidamente de él. Tercero, sonó el timbre del cambio de clase.

Y todo esto causo una confusión. Pues todos los demás solo vieron por un momento la escena y salieron tan rápido como pudieron, mientras el señor Brown quedaba enfurruñado por haber sido interrumpido y yo trataba de evitar a toda costa cualquier mirada, tratando de ocultar mi sonrojo. Tome mis cosas rápidamente, le hice una leve seña a Andrew de despedida y me fui casi corriendo antes de que él, o el señor Brown o alguien me dijera nada.

Me solté el cabello y lo puse como cortina con el mundo mientras iba caminando rápidamente hacia el salón de Lenguaje. La señora Smith estaba en el aula, esperándonos. Era una mujer muy amable y tranquila, mientras no le hicieras ninguna pregunta estúpida que ella ya hubiese explicado y siempre repetía la lección mínimo tres veces, no había excusa para preguntas tontas. Era, en general, muy amable.

Me sonrió cuando entré, en estos cuatro días se había dado cuenta que me gustaba leer y no tenía ningún problema en su materia, así que ya me trataba a las mil maravillas. Fui a sentarme en mi pupitre, con aquella chica que se había sentado conmigo en todas las clases de Lenguaje. Era bajita, cabello castaño, facciones finas y menuda. Era bonita de una manera muy simple.

Ella me miro solo una vez y después se dedicó a ignorarme, así como yo con ella. Era una de las pocas personas que, si estaba interesada en los chismes, no lo demostraba. Y tampoco compartía clase de matemáticas, así que no sabía nada de lo sucedió hacia unos momentos y no me miraría raro durante la clase. Hasta el almuerzo, tenía un respiro.

La clase fue muy tranquila, nuevamente, el tema ya lo había visto y me aburría como la muerte. Algunas personas que habían estado en matemáticas me miraban como si buscaran las respuestas en mi cara, pero puse todo mi empeño en copiar todo lo que dictaba la profesora. No podía darles chance de que creyeran que me importaban sus cuchicheos.

La señora Smith dejo de explicar a mitad de la clase, y nos mandó a hacer un taller durante la otra mitad. Lo termine en cinco minutos, y el aburrimiento ya me estaba afectando. Sentía que si parpadeaba, me dormiría allí mismo, así que con precaución tome mi celular para ver si alguien me sacaba de mi estupor. Mi compañera de pupitre me miro al hacer esto pero no dijo nada. Tenía un punto por lealtad.

Alice debía estar en clase también y no recordaba su horario, así que no sabía si estaba en alguna clase en la que pudiera hablar conmigo. Sin embargo probé y le mande un mensaje. Después respondí un par de conversaciones más y abrí las notificaciones, que seguían siendo muy aburridas.

Hoy es día de aburrirse.

Estaba a punto de bloquear el celular cuando me entro un mensaje. Era de Alice. Sonreí

"Odio las clases de matemáticas" decía. Me reí.

"Yo igual"

"Pero tu entiendes"

"Y por eso las odio, son aburridas a morir"

"Ya me gustaría a mí decir eso"

"¿No deberías estar prestando atención en clase en lugar de hablar conmigo?"

"¡Ah! ¿Me estás largando?"

"No, mi amor, créeme que me acabas de sacar del aburrimiento que tengo. Pero sé que si no prestas atención después estarás quejándote que no entiendes nada"

"Lo sé, pero te dije eso cuando iba saliendo de mates, ahora estoy en historia"

"Ya decía yo"

"Sí, y sabes qué historia es demasiado fácil"

"Oh, no, es aburridísima"

"Bah, es fácil"

"A ti porque te gustan las fechas y nombres y no te cuesta aprenderlas, para nosotros los mente de Dory, es un horror"

"No estás tan mal como Dory, si fuera así, no serías capaz de pasar matemáticas sin hacer nada"

"Mates es lógica, historia es memoria"

"En mates tienes que recordar las formulas"

"Que si te pones a pensarlo, tienen lógica"

"Sabes que si fuera tan fácil yo sería la puta ama"

"Oh ya, igual, hasta ahora no he dado Historia"

"¿No está en tu horario?"

"Sí, pero solo tengo clases los jueves y viernes"

"O sea que hoy te toca"

"Sí, después del almuerzo"

"Bueno… oye, el profesor Hamilton quiere que hagamos un taller, te escribo al almuerzo"

"Oh, vale"

Bloquee el celular justo cuando la señora Smith se levantaba a pedirnos los talleres, diciendo que quien ya hubiera terminado, podía irse. Tome mi mochila, me levante, le entregué el taller y salí junto con otras dos personas. Me encamine hacia la cafetería a paso lento, mientras revisaba el celular.

Compré la comida y fui a sentarme en la misma mesa de toda la semana y entonces caí en cuenta de que me esperaba una muy interesante charla con Andrew. Seguramente iba a preguntarme lo sucedido en clase y realmente yo tampoco tenía idea de lo sucedido.

"Bueno, ¿pero qué explicación vas a dar? él vio todo lo que paso"

"Sí, pero seguramente va a querer que le diga porque salí corriendo totalmente sonrojada"

"Bueno, te preocupaba llegar tarde a la siguiente clase"

"¿Y el sonrojo?"

"Enojo por el señor Brown, ya te había molestado antes… es creíble"

"Oh, cierto, no había pensado en eso…"

"Y listo, sacas otro tema y continuas tu almuerzo normal"

Soy tan buena inventando excusas.

Una vez resuelto eso, pude relajarme y esperar que apareciera el susodicho. Poco a poco la cafetería se fue llenando, todos empezaban a armar sus grupitos y hablar en voz alta y el desorden habitual comenzó. Mi atención estaba dividida entre la comida y estar pendiente a la puerta, para cuándo entrará Andrew y pegué un brinco cuando alguien se sentó a mi lado.

Sobresaltada, voltee a mirar y vi a la misma muchacha que se sentaba conmigo en Lenguaje acomodándose tranquilamente en su asiento. La mire con los ojos muy abiertos.

- Eh… oye, disculpa… ¿Qué estás haciendo? – pregunté con genuina curiosidad. Ella me miró.

- Oh, perdona, no sabía que estaba ocupado – dijo, pero no se movió ni un centímetro, al contrario, siguió sacando su comida de la bandeja

- Eh… sí, está ocupado – dije un poco más seria, quizá creía que era una broma.

- ¿Por Andrew Woods? – dijo ella, mirándome divertida

- Sí – fruncí el ceño, su actitud me confundía

- Tranquila, llegará un poco tarde, es jueves, debe estar saliendo de gimnasia. Y seguramente te lo iba a decir en matemáticas pero saliste muy rápido y no le diste chance. – dijo todo esto como si nada.

- ¿Disculpa? ¿Cómo sabes todo eso? – estaba muy confundida y empezaba a rayar al enojo, pero decidí esperar a que me explicará.

- Aquí todo se sabe, no sé si lo has notado – dijo mientras mordía una manzana

- Sí, la gente parece un poco chismosa, ¿Pero eso que tiene que ver?

- Has dado mucho de qué hablar desde que llegaste y Andrew Woods ha sido tu más grande error – me señalo con el dedo, como si me estuviera dando una lección

- ¿Qué?

Ahora sí era el colmo. No estaba siendo clara para nada, solo decía cosas sin sentido y mi paciencia era limitada. Ella me miro y sonrió burlonamente, como si mi enojo le divirtiera, cosa que me hizo querer mandarla tres metros bajo tierra.

- Eres un poco lenta, ¿verdad? – se rio. – Te estoy diciendo que no deberías hablar con Andrew Woods, no es alguien que te vaya a ayudar mucho aquí – parecía estar siendo muy sincera

- ¿Y eso por qué, exactamente?

- Porque es el chico raro, el inadaptado y tiene cierta… mala reputación

- ¿Qué mala reputación?

- Me encantaría decirte, pero realmente nadie sabe, solo se dice que lo trasladaron aquí por un serio problema que ocasiono en su anterior escuela. La gente solo sabe su horario de clases – Su voz se tornó escalofriante - Y desde que llegó, no le habla a nadie. Siempre se muestra totalmente desinteresado en cualquiera de aquí. Incluso las chicas tontas que iban tras de él por ser guapo empezaron a tenerle miedo; solo las nuevas son advertidas y lo miran de lejos, adorándolo. Es esa mirada que tiene… como si quisiera hacerte algo malo.

Me quede muy quieta, meditando lo que ella me acababa de decir y tratando de compararlo con el chico que yo conocía. Vale, era cierto que ayer al almuerzo me había hecho sentir como si se burlara, pero después su disculpa y actitud conmigo fue sincera y buena y ese chico del que ella hablaba, no se parecía en nada al que yo conocía.

Pero claro, yo solo llevaba una semana estudiando aquí. Realmente no podía saber quién me mentía y quién no. O que cosa era cierta y que no. Y ella también parecía estar siendo muy sincera. Su mirada estaba en mí, analizando cómo me estaba tomando lo que me acaba de decir.

-Mira, sé que a penas y me has visto en Lenguaje y que soy una total desconocida, pero piénsalo, ¿Quieres? No quiero molestarte con esto, pero fíjate en las cosas. ¿Por qué crees que siempre se sienta solo? ¿Por qué crees que todos nos hemos dedicado a observarte? No es por que seas la nueva, ni nada, aunque realmente es sorprendente tu desempeño en matemáticas – dijo esto como si lo acabara de pensar y, a pesar de todo, me reí – No es por eso, es porque te has sentado en su mesa y cuando llego a sentarse contigo, no te fuiste corriendo, ni nada. Es porque nos sorprende que hayas hablado con él y estés tranquila. Que él no te haya hecho salir corriendo…

Mire hacia mi comida. Después levante la vista hacia la puerta de la cafetería y me altere cuando vi que Andrew entraba. Tenía el cabello mojado, seguramente por ducharse después de gimnasia. Busco con la vista hasta que me vio, me dedico una sonrisa que se fue borrando cuando vio a la chica a mi lado. Ella se puso pálida. Él solo la miraba. Se fue a hacer fila para comprar sin quitarnos la vista ni un segundo.

- En un momento vendrá para acá, yo me voy. Pero piensa en lo que te dije, ¿vale? – tomo su bandeja de comida a medio acabar y se estaba levantando

- Espera – la llame. Ella se volteó a mirarme - ¿Cómo te llamas?

- Isabella

- Lo pensaré

- Vale

Ella se fue a sentar a una mesa donde al parecer estaban sus amigos. Quienes me miraron un momento y después quitaron la vista. Mire hacia Andrew, quien me miraba muy confundido. Le sonreí como para fingir que todo estaba bien y de lo lejos que estaba, no noto mi enredo mental y me sonrió de vuelta.

En los cinco minutos que tenía, trate de serenarme. Despejar mi mente, no podía permitir que él me viera así. Además, necesitaba explicar la presencia de Isabella en la mesa.

Vale, vale, piensa y relájate.

Lo que Isabella te acaba de contar tiene partes de razón y es de verdad un poco atemorizante pero por ahora, Andrew no te ha tratado como ella dice que lo hace con todo el mundo, ha sido amable y no parece mala persona. Así que finge que nada ha pasado, actúa normal, como siempre, tu veras las cosas en cuanto pasen. Y como ya estás advertida, sabrás cuando deberás apartarte de ser necesario… relájate.

¿Excusa? Veníamos de Lenguaje, es mi compañera y quería acompañarme, punto.

Perfecto.

Me acomode el cabello y puse mi mejor cara de normalidad mientras empezaba a comer. Quizá morder algo me calmaría un poco. Vi que caminaba hacia aquí y active todos mis años actuando para mis profesores, amigos y conocidos en el acto y sonreí como si nada.

- Hola – me dijo mientras dejaba la bandeja en la mesa y se sentaba

- Hola

- ¿Cómo estás?

- Bien, tengo mucha hambre – dije y me lleve un bocado a la boca

- Yo igual, vengo de gimnasia, después de eso necesitas mucha comida – dijo y como para comprobarlo, se ha llevado un enorme trozo de pizza a la boca

- Oh, por eso el cabello mojado ¿sudor o agua? – trate de bromear

- Agua, me duche – me miro un poco indignado. Me reí.

- Vale, solo preguntaba – sonreí y como no sabía que más decir, mordí el emparedado

Él me estaba mirando fijamente, no de mala manera, pero me estaba dando a entender que venía la bomba.

- Oye, esa chica que estaba contigo… - dejo la frase en el aire

- ¡Oh! Es Isabella, mi compañera en Lengua – trate de no darle importancia, después de todo, no estaba mintiendo

- ¿Y es amiga tuya? – pregunto tranquilo, sin dejar de mirarme

- Amiga, así que digamos "amiga", no. Pero es buena chica.

- ¿Has hablado con ella?

- Sí, he tenido algunas clases con ella.

- ¿Y qué tema han encontrado en común? – mordió otro pedazo de pizza

- Que la profesora de Lengua tiene sobrepeso pero se pone fajas

Él se echó a reír y pareció relajarse y dejar el tema. Cosa que me calmo un poco a mí también; pero por si acaso, decidí sacar otro tema.

- Oye, lo que pasó en matemáticas…

- ¿Es por eso que tienes esa cara? – pregunto. Yo lo mire extrañada

- ¿Cuál cara? – mierda, donde mi cara me hubiera delatado…

- Como si tuvieras miedo que te dijera algo, ¿es por lo de matemáticas? – vi las puertas del cielo abiertas de par en par

- Oh… sí, ya sabes, fue algo muy vergonzoso y…

- Tranquila, entiendo. El señor Brown siempre se pasa con sus comentarios, no eres la única

- ¿Y eso? ¿Ya te había dicho algo a ti?

- Oh, créeme, no quieres saberlo – lo dijo en broma pero me di cuenta que realmente no deseaba que le preguntará

- Si tú lo dices… - y le sonreí

El resto del almuerzo fue relajado, Andrew no actuaba raro, ni nada. Incluso me agradeció que me sentara con él y nos desviamos a temas comunes, como las clases, los profesores y poco a poco mi comportamiento se volvió totalmente natural, incluso acabamos muertos de risa de un chico en su clase de gimnasia que se pasaba de torpe.

- ¡¿En serio?! ¡¿Hizo eso?! ¡Estás bromeando! – dije riéndome

- ¡No! ¡Lo juro! Salto como si estuviera haciendo una pirueta de ballet y le dio con el balón en la cabeza al entrenador

- ¡Oh por Dios! – no podía de la risa

- Sí, lo sé. Todos nos reímos, fue muy gracioso. Y después el entrenador le ha regañado hasta que se ha quedado sin voz

- ¡Oh, pobre! – Me seque una lagrima que se me había salido de la risa – Oh, Dios, que chico tan torpe. Creo que ni yo que no hago deporte sería tan distraída

- Lo dudo – se rio

Justo en ese momento el timbre de finalización del almuerzo sonó. Ambos nos levantamos con nuestras bandejas, botamos las sobras y salimos. Yo iba jugueteando con la correa de la mochila y él con las manos en los bolsillos.

- ¿Qué clase tienes ahora? – pregunto casualmente

- Historia – dije desganada

- ¿En serio?

- Sí, ¿Y tú? – Me sonrió

- Historia – lo mire sorprendida

- ¿De verdad?

- Sí

- Genial… entonces…

- ¿ya tienes pupitre?

- No…

- ¿Solo tienes historia lo jueves y lo viernes?

- Sí… ¿Cómo sabias?

- Porque tenemos el mismo horario, al parecer

- ¿Tienes… compañero? – pregunte inocentemente

- No – sonrió mucho – Y… el asiento junto a mi es el único libre… - me miro como si estuviera diciendo algo sugestivo y yo me reí

- Vaya, ¿Entonces donde me sentaré? – fingí tristeza

- ¿Cómo que donde? Pues conmigo – dijo sonriendo

- ¿Y no harás que nos regañen? – se rio

- Prometo no hacerlo – alzó las manos fingiendo rendirse

Llegamos al salón y entramos juntos y sonriendo. Algunos compañeros ya estaban allí y nos miraron de arriba abajo. Yo hice lo propio y baje la cabeza creando una cortina con el mundo mientras me iba a sentar. De reojo vi que Andrew les lanzaba una mirada extraña a los demás, como de advertencia, pero siguió caminando a mi lado.

Nos sentamos y empezamos a sacar las cosas, no sabía cómo era mi profesor, así que iba a estar muy pendiente en clase.

- Oye, relájate, el profesor es muy bueno, la verdad. Lo conozco hace un par de años y siempre ha sabido cómo hacer su clase muy interesante y fácil de aprender. – me dijo Andrew

- Eso es una buena noticia, pero en general, soy un asco en Historia, así que mejor me preparo

- ¿Tan buena en matemáticas y le temes a Historia? Es sencillo

- ¡Uh! Otro que me dice lo mismo

- Es muy irónico y lo sabes – lo mire mal

- No puedo ser buena en todo, en algo tengo que joderme

- Bah, relájate, de verdad, el profesor Cullen te caerá bien

- Ya veremos

El profesor estaba demorando un poco, lo que dio a sus alumnos tiempo para hacer escándalo. Algunos estaban de pie, otros hablaban en voz alta, algunos estaban dibujando en el tablero y unos cuantos miraba hacia nuestra mesa. Andrew y yo solo estábamos tranquilamente sentados.

Me sentía muy tranquila a su lado, sentía que nada de lo que había dicho Isabella podía ser cierto. Después de todo, no me había tratado mal y yo no me sentía como si él fuera malo y estuviera a punto de hacer algo malo contra mí. Y sin embargo, estaba muy segura de haber visto aquella mirada de advertencia hacia nuestros compañeros.

Pasee la vista por el aula y me fije que las pocas personas que miraban hacia aquí, quitaban la vista cuando veían a Andrew y no tenía que mirarlo para saber que tenía esa mirada de nuevo. En medio de todos ellos, me di cuenta de un par de ojos que me miraban fijamente desde el otro extremo del salón.

Isabela.

Me miraba como si quisiera decirme algo. Hice algunas señas como para indicarle que estuviera tranquila y que sabía lo que me había dicho, pero ella insistía en señalarme al muchacho a mi lado. Trate de ver de reojo pero no le alcanzaba a ver. Ella me volvió a hacer la misma seña y se volteó hacia su cuaderno, ignorándome.

Haciéndome la tonta, gire la cara hacia Andrew y lo descubrí mirándome de manera extraña. Parecía que quería decirme algo pero al mismo tiempo no. Fruncí el ceño.

- ¿Qué ocurre? – pregunte

- Isabella

-¿Qué?

- Isabella, la chica con la que estabas en el almuerzo. Te estaba mirando.

- Ah… eh… sí – el corazón se me estaba acelerando - ¿Qué pasa con eso?

- ¿Te dijo algo de mí en el almuerzo? - Mierda

- ¿Por qué habría de hacerlo? – trate de salirme por la tangente

- Porque sé que me estaba señalando hace un momento – Doble mierda

- Uh… pues…

- ¿Te contó lo que todos dicen de mí aquí? – Mi corazón iba a mil por hora, los colores se me empezaban a subir a la cara y no tenía idea de que decir – tranquila, solo quiero saber – pero su mirada no aflojaba, la sentía sobre mí

- Yo… eh… yo no lo sé… yo – Y me volví estúpida, claro. Mi cara debía parecer un semáforo

- Me gusta cuando te sonrojas, es muy tierno. – y como por arte de magia su mirada fue tan dulce como la miel

- ¿Qué? – dije con la voz entrecortada

Él me sonrió y me acaricio la mejilla con el dorso de la mano. Puso un mechón de cabello detrás de mi oreja y me miraba muy tierno. Yo estaba queriendo morirme y pensando en que decirle, mi cerebro había entrado en estado de parálisis y no quería responder.

- Sé que te lo dijo, tranquila. Pero no quiero que pienses nada de eso, ¿vale? – lo mire con los ojos muy abiertos

- ¿No… no estás… uh, no estás enojado? – el nerviosismo me afectaba hasta el habla

- No, contigo no.

- ¿Entonces con quién?

- Con los que inventan mentiras.

- Oye… yo…

- No, ni me digas. Tranquila. Si puedes, a la salida te explicaré lo que necesites. – agache la cabeza… vale, al menos podría conseguir todas las versiones de la historia

- Entonces, ¿me dirás la verdad? – pregunte, levantando la vista a sus ojos verdes

- Toda la verdad – afirmo serio

- ¿Incluso la parte mala de la verdad?

- Cada parte de la verdad – y me sonrió. Le sonreí de vuelta.

Estaba a punto de responderle cuando entró el profesor de historia. Toda la clase se quedó en silencio, los que estaban de pie corriendo a sentarse y todos centraron su vista en el profesor. Yo me senté bien, trate de relajarme y Andrew hizo lo propio. Me lleve una gran sorpresa al ver a mi profesor.

Era joven, quizá unos veinte y tantos. Era muy guapo y eso ya era decir. Tenía el cabello cobrizo, desordenado; facciones simétricas, casi un rostro perfecto y con una barba muy bien arreglada; alto, delgado pero con porte y unos ojos que incluso desde mi asiento se veían muy azules. Vi a muchas chicas contener la respiración, incluso una se atraganto al verlo. Y es que de verdad era ardiente.

Andrew me dio un codazo. Lo mire frunciendo el ceño, y sobándome la zona golpeada.

- ¿Qué pasa? – susurré

- Deja de babear, es tu profesor – se burlo

- Venga, no estoy babeando, no inventes

- No, pero casi se te salen los ojos

- Es guapo, ¿Qué quieres que haga?

Sacudió la cabeza, burlón. Yo mire al frente. El profesor había dejado sus cosas en su mesa y estaba buscando algo. No parecía notar las miradas que todas las adolescentes presentes le lanzaban, seguía tranquilo con su maletín. Yo termine de analizarlo y me eche para atrás, acomodándome en mi silla.

Sí, esto se lo contaría a Alice…

- Buenas tardes, chicos. Lamento haberme tardado para entrar, tuve un pequeño inconveniente, pero ya estoy aquí y… - se enderezó y mostro un objeto brillante – hoy hablaremos sobre la historia de esta joya – sonrió, como si acabara de presentar algo muy, muy especial

Sin embargo, vi en la cara de todos, que nadie entendía de qué hablaba. Solo los que estaban adelante podían ver bien de que se trataba y también tenían cara de tontos. El profesor Cullen vio esto y prosiguió a explicar.

- Como veo que nadie parece entender, les aclararé de qué se trata. Este objeto que ven acá, es un anillo con muchos años de antigüedad. – Se lo dio a la primera pareja de estudiantes que comenzaron a detallarlo – pásenlo de silla en silla, por favor. – me di cuenta que seriamos los últimos en verlo, así que me acomode a escuchar al profesor hablar. – Ese anillo, es muy importante, aunque no lo crean. Es una de las pocas joyas de la acaudalada familia que manejaba el monopolio en nuestra ciudad, hace casi 200 años.

"Perteneció al último heredero que tuvo aquella familia, antes de que el pueblo se alzará en contra de ellos, pues se trataba de una familia que había robado tanto dinero al pueblo, como para solventar sus caros lujos, como ese anillo que están viendo. Y obviamente, el pueblo busco la forma de crear una revuelta, en la cual, debido a la ira, asesinaron a todos los miembros de la familia. Saquearon la casa de estos, robaron cada moneda de oro que pudiera haber y para cuando las autoridades de la época, quisieron intervenir, no quedaba nada de lo que alguna vez había tenido aquella familia. Una de las pocas joyas que encontraron, es ese anillo."

El anillo estaba pasando de mano en mano, y yo tenía interés en verlo. Se escuchaba muy interesante.

- Bien, ahora que alguien me diga cuál era el apellido de esta familia, porque sé que saben de este suceso. Y en las próximas clases, hablaremos de lo importante que fue. ¿Alguien?

Un par de chicos alzaron la mano. Pero el profesor Cullen le dio la palabra a Isabella, quien parecía un poco tímida.

- Adelante, dinos el apellido.

- Si no me equivoco, el apellido de aquella familia era… Hale.

- Sí, estás en lo correcto, gracias Isabella – y le dedico una deslumbrante sonrisa, que hizo que la pobre muchacha se pusiera roja.

Pero mi mundo acababa de hacer una pausa. Acababa de detenerse por completo porque… mi apellido tenía una historia muy extraña, de por sí, mamá siempre me había dicho…

"Algunas personas no tomarán muy bien que lleves ese apellido. Trata de no comentarlo, es algo público pero evítalo, si puedes"

Y la única explicación que había conseguido sacarle había sido muy simple, pero había hecho que yo dejará de hacer preguntas.

"Nuestro apellido tiene una historia cruel. Una historia de traición, robo y muerte. Es tan malo que nadie más que nosotras lo tenemos… pues hace mucho tiempo desapareció todo rastro de cualquier otro Hale"


¡Hola de nuevo! Aquí les dejo el segundo capítulo, espero les guste jeje

Sé que empiezan a aparecer algunas cosas extrañas, pero tranquilos, todos tiene explicación ;)

Les agradezco que hayan llegado hasta aquí, que continúen la historia y espero sigan aquí :3

¡Suerte, bye!