A:alter321 14/Febrero

Declaro: La saga de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling, este escrito va sin ningún animo de lucro, no he escondido a nadie bajo mi cama...

Advertencia:No canon, se ignora totalmente el epilogo del último libro. Lejos de ser presentado la perspectiva de personajes ya conocidos... ¿Ya aclaré que no sigue el canon?

Aclaración: Este fic participa en el Reto Anual "La Agenda del Señor Tenebroso" del forum "El Mapa del Mortífago."


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V

NOCTIS

Ӝ

El sol cayó lentamente en el horizonte, y las ansias que habitaban en él crecieron con profunda intensidad en su interior. Estaba realmente lamentando el momento en que se le ocurrió aparecerse en el MM sin ningún tipo de hechizo que lo hiciera pasar desapercibido.

—Por más vueltas que le des al asunto, dudo mucho que llegues a una solución pronto—dijo Adrian, sentado sobre la alfombra roja de la sala, muy a lo indio, camisa fuera.

Marcus observó como su 'amigo' trataba de soportar el intenso frió que había en el séptimo piso de aquel edificio muggle. Al muy imbécil se le había ocurrido jugarle una broma cuando no esta en su apartamento, más no contó con que él volvería pronto y lo hechizaría al no reconocerlo en la oscuridad del lugar, bueno, al menos Adrian podía estar feliz de que solo le chamuscara las ropas superiores, en vez de tomarla contra su femenino cabello.

—No debiste hacerlo—habló de pronto, tomando de un trago whisky de fuego.

—Hay muchas cosas que no debía hacer, y heme aquí—se señaló. Soltando un leve gruñido, rozó con sus dedos la marca negra que dejó su ropa chamuscada sobre su abdomen. —Yule ball, será pronto—añadió sin girar a verlo, parecía muy entretenido con esa mancha negruzca sobre su piel—, será mejor que asistas, es lo menos que puedes hacer—sentenció.

Marcus chistó en respuesta.

—A ver, Flint—lo miró, un tono osco deslizándose entre sus palabras—, las cosas que serán, serán, punto. Deja de parecer un gorila reprimido con ansias locas de matar.

Marcus chistó, nuevamente, en respuesta. Sirvió otro tanto de whisky de fuego, esfumandolo en segundos por su garganta.

—Empiezas a parecerte a tu padre, Cadmo—señaló, imitando su acción al tragar de una sola sentada el whisky que se sirvió.

Marcus lo miró de soslayo sin intención de rebatir lo contrario, algunas veces simplemente era menos complicado aceptar una verdad a medias, despues de todo, no era solo a su padre a quien se parecía.

—Hablando de padres—continuó Pucey, como si aquella charla no se estuviera dando solo de un lado—, tu madre me ha solicitado este viernes como...—pensó un momento, al no hayar una comparación aceptable simplemente dijo todo a como vino—un espía. Comentó, por carta, que tiene la intención de pagar mis servicios si soy capaz de tenerla al tanto de tus andadas—hizo un ligero ademan con la mano, como espantando una mosca, y frunció el ceño al proseguir: — Parecía muy preocupada al no saber con que mujer de 'baja categoría' te estarías metiendo ahora. Insinuó que tal vez estarías con una dama de burdel—y acto seguido (no pudiendo contenerse más) soltó una carcajada.

—No es divertido—acotó Flint, una sonrisa de lado plasmada en sus labios. Sus ojos brillaron ante la tonta idea que parecía tener su madre sobre él. — ¿Aceptaste?

—Claro, como no tengo mejores cosas que hacer, me he impuesto la tarea de hacer de nana—respondió con remarcado sarcasmo.

Flint negó con una fresca y corta risa.

—La señorita Granger fue invitada este fin de semana a un congreso en Francia—proporcionó como si nada, Marcus apenas se inmutó — recientemente, nadie la a visto cercana al pelirrojo menor, e incluso hay quienes afirman que se ha alejado del salvador del mundo.

Esta vez alzó una ceja, sus ojos de jade brillaron, un deje de advertencia marcando sus facciones.

—Si tú no quieres preguntar nada al respecto, haya tú. Yo por otro lado, tengo asuntos pendientes en el Ministerio, y por casualidad he estado metido -para horror mio- en este tipo de conversación.

—Si crees—dijo al fin, su voz profunda e inmutable—que no sé lo que estas haciendo, Pucey, estas muy equivocado. —Se levantó del largo sofá, y caminó hasta estar cerca de la chimenea de la sala. Tragó las ansias locas que tenía por preguntar más, por saber más, por pedir más. Deseoso, eso es lo que estaba, de encontrarla nuevamente y traerla a su hogar. Hacerla suya de tantas formas.

—Siempre sabes algo—añadió el otro por lo bajo, un deje de burla acompañando sus palabras—. Mis padres han aceptado que sea yo quien elija a la futura 'Lady Pucey'.

Había cierto tono en su voz que Marcus deseo no poder reconocer, sabía lo que era y lo mucho que significaba para Adrian que su padre lo tomara en cuenta a la hora de tomar sus decisiones, Adrian no era el tipo de hombre que adorara las imposiciones, las odiaba, sí, pero tenía este instinto de pertenecía que lo obligaba a servir a su familia, siguiendo de esa forma las ordenes de su padre.

Flint sabia que Adrian no era el estereotipo del borrego en el rebaño que sigue a ciegas cada comando dado, no, Adrian estaba muy lejos de pertenecer a algún tipo de manada. Era tan solitario como lo era el propio Marcus, alegre: sí, ingenioso: seguro, tenaz: probablemente.

Por otra parte, Adrian era leal, a un punto tal que llegaba a causar respeto. Aun podía recordar (con cierta diversión) como fue que ambos se conocieron en el colegio.

La diferencia de edad entre ambos no era grande, pero dos cursos enteros en Hogwarts significaba algo. En la jerarquía de Slytherin, Marcus estaba por encima de Adrian, su puesto en el equipo de Slytherin como un jugador de Quiddicht le daba cierto privilegio en la casa, aunque no era lo mismo con el jefe de casa (Severus-descanse en paz-Snape), ni mucho menos con el resto de profesores. En la sala común era otro el caso, él podía no exigir su lugar, ni el respeto de nadie (para lo poco que la causa le interesaba), pero todo chico en Slytherin le temía. Su físico lo hacia parecer mayor, grande, desgarbado, un bravucón no declarado.

Por ende bastaba con solo mirar a cualquiera para que ese cualquiera se amilanara ante su presencia, ¡Merlín, que destacaba incluso más que el capitán del equipo!

Mentiría si digiera que ese tipo de poder no le gustó, ¿Para qué negarlo? Estaba en sus genes, causar respeto y miedo por igual le hacían sentir grande. Aunque no por eso más querido.

Un detalle que habría sido insignificante de no ser por su solitaria niñez. Como alguna vez habría dicho Adrian, haya por su infancia, cuando Marcus llegó a Hogwarts, su hambre por afecto no menguó. En su niñez era lo que mas deseaba. No pedía tanto, no estaba siendo exigente, ¡Hasta (en su opinión) parecía muy humilde ese único deseo! Afecto. Cosa que no tuvo los dos primeros años del colegio, dado a su apariencia los chicos temían molestarlo y enfrentarse a fuertes represarías. Las chicas huían de su mirada, ninguna capaz de hablarle por más de un minuto, temerosas de su tamaño, su rostro y su mirada.

Un año en absoluta soledad hasta que entró al equipo, y despues no solo le temían, si no que lo respetaban. Pero aun seguía solo.

Su tercer año pintaba a ser igual de tediosamente solitaria. Los nuevos críos de la casa eran tan reacios a hablar con los de mayor curso como los del año anterior. Y eran tan diminutos que incluso él temía tropezar con alguno y aplastarlos con su gran cuerpo en crecimiento.

Bueno, toda su rutina cambió cuando una mañana (volviendo del gran comedor) encontró a uno de los enanos hecho una bolita sobre el único sillón individual de la sala común. Escondía su cabeza entre sus flacuchas rodillas, sus manos rodeándolas, estaba en una posición muy a lo fetal. Hundido y deprimido, su corta mata de cabellos oscuros se perdía entre el color verde del mueble, su cuerpo temblaba de una forma que lo habían hecho pensar que el niño lloraba. Negando con su cabeza no pudo más que llegar a la conclusión de que verdaderamente el niño estaba chillando, los gimoteos eran poco audibles, pero ahí estaban, esparciéndose contra el silencio de la sala común.

—¡Hey!—saludó, no pudiendo reconocer el tono osco que empleó.

El mocoso brincó espantado; de un salto ya estaba de pie sobre la alfombra, sus manos tras su espalda y sus rojas mejillas bañadas en lagrimas. Vaya, parecía que no era cosa de unos minutos, los ojos del chico estaban completamente hinchados.

—¡Señor Flint!—exclamó con su pequeña voz. Asustado y tembloroso retrocedió unos pasos, alejándose de él.

—El Señor Flint es mi padre—gruñó cruzando sus brazos.

El menor desvió su mirada lejos de él, y asintió: —Lo siento—agregó a la carrera.

—¿Porqué?—quiso saber, el mocoso no estaba haciendo nada malo en su opinión, lloraba, sí, pero no era como si antes molestara a nadie hecho una bola en un sillón.

El chico tembló contrariado. —Siento ser una molestia para la casa—susurró, aun si girarse a verlo.

—No comprendo—gruñó por lo bajo, estaba siendo sincero, y de alguna forma el chico no lo molestaba pese a su cara hinchada por su llanto pasajero. — Tu nombre—ordenó, siendo esta la primera vez que mantenía una platica tan larga.

—Pucey.

—¿Eres tonto?—añadió sin esperar respuesta—Pedí tu nombre, ya sé que eres un Pucey.

—Adrian—respondió de inmediato—Adrian Pucey.

—Adrian—repitió a la par que el heredero de los Pucey asentía. — Hoy tenemos muchas cosas que hacer, corre a darte un baño, estas demasiado sudado. Te espero en tres cuartos de hora en el campo.—Y dicho aquello se volvió hacia el cuarto que compartía con los chicos de su curso.

Sonrió, Adrian apareció en el momento que más lo necesitaba. Un pequeño flacucho, débil y llorón, y ahora era lo que no fue en su primer año, grande, fuerte, tan seguro de si mismo a como podía ser. Su mejor amigo. Su hermano por elección.

—¿Me estas prestando atención?—dijo Adrian, trayendolo de vuelta de su excursión al pasado—Tu jodido gato esta hecho una mierda—señaló, ya estando acomodado a lo largo del sofá.

Marcus miró en la dirección que había señalado. Ginger caminaba cojeando con un enorme ratón colgando entre sus pequeño hocico.

—¿Siempre trae cosas innecesarias a tu casa?—preguntó Adrian al observar como el animal dejaba delante de los pies de Marcus el ratón muerto.*

—Hay algunas cosas innecesarias que siempre llegan solas—convino, retirándose a la cocina para alimentar al gato—tu, por ejemplo, eres una de ellas—ya despues se desharía del ratón.


Marcus Flint

Décimo cuarto del tercer corredor en el octavo piso de la Antigua Casa de los Flint.

Blah, Blah blah...

Ministerio de Magia:

Kingsley Shacklebolt, Ministro de Magia, le honra contar con su presencia en el evento anual de navidad, este 25 de Diciembre. Siendo una celebración de presencia, blah, blah, blah,se le sugiere asistir con galas de la época victoriana...

Y blah, blah, blah, blah... para él como que le fueran pidiendo que asistiera con ropas barrocas, que para el caso no las sabia diferenciar. Lanzó el pergamino a la enorme chimenea de la mansión. Había ido de visita solo por esa razón; su madre (esa mujer que parecía conocer los secretos del mundo) le había comunicado que tenía 'correo' en su antigua habitación, asi que se había visto obligado a ir y recogerla, ya de paso se llevaría algunas prendas de gala que esperaba aun le quedaran.

El sonido de la chimenea, junto a un fuerte estallido, hicieron que se apartara rápidamente del frente de la cosa. Desde sus prudentes diez pasos de distancia, observó como lentamente, y con una marcada gracia aristocrática, Draco Malfoy salía ofreciéndole (servicialmente) su antebrazo a la Señora Malfoy.

—Tenga usted una agradable bien venida, Narcissa—saludó, solicito a presentar educación.

La mujer en cuestión lo miró desde su altura, Marcus ofreciendo una muy leve inclinación. Narcissa Malfoy estiró su mano enguantada hacia él, y este la recibió rozando ligeramente con sus labios el brillante anillo en su dedo corazón.

—Marcus—saludó ella.

—Supongo que estará aquí por causa de mi madre—señaló a un lado, permitiendole a la mujer pasar por su lado. Draco la siguió, dejando un espació entre ellos, ofreciendo cierta privacidad a la conversación.

—Supones bien—respondió, marcando un paso lento que Marcus siguió sin demostrar las pocas ganas que tenía de mantenerse en su presencia. —Querido, cuéntame que tal van las cosas en tu vida.

—Mejor que al Señor Malfoy—una ligera sonrisa se extendió en sus labios cuando oyó como Draco chocó con una de las mesillas del corredor, lentamente se estaban dirigiendo al estudio de su madre, en el tercer piso de la mansión—, supongo. Usted sabe como la gente tiende a proporcionar información de dudable credibilidad—aseguró, ofreciendo ayuda a la mujer al subir las escaleras, Narcissa lo recibió sin dudar, manteniendo todo rastro de emoción lejos de su rostro.

—Me encantaría saber a que es lo que se refiere.

—No solo a usted—convino—. Si es por ayuda a lo que ha venido, puede estar segura de mi indisposición a ofrecérsela, todo estará a cargo de Cadmo y Daniett, puesto que el Señor Flint sigue siendo la cabeza de la familia—añadió, ahorrándose el ademán de hacerlos de menos.

—Estas siendo irrespetuoso—habló Draco tras él.

Marcus no le dirigió ni una sola mirada. —Es de sentido común mantenerse alejado de conversaciones ajenas, a menos que se este preparado para recibir las represarías. Te aconsejo, Draco, que te mantengas en silencio.

—Disculpalo, aun no sabe la razón por la que estamos aquí—Narcissa apretó muy levemente su brazo, aun caminando lentamente a su lado. Draco murmuró por lo bajo un sin sentido.

—Lo que usted diga—aceptó, consiente de que la edad que los separaba a ambos podía no ser tanta, más era remarcada por la incapacidad que Draco tenía de reconocer la situación. —¿Hay alguna otra razón que tenga para estar aquí?—preguntó, notando como la mujer trataba de guardarse las palabras.

—Daniett no te ha hablado de ello—aseguró ella—, es sobre tu compromiso.

—No entiendo como eso tenga que ver con usted—repuso sin girar a verla.

—Su sentido de propiedad y prudencia hacen que esto tenga todo que ver con usted.

—Me niego.

—¡No entiendes!—exclamó ella, soltándose de su brazo y deteniéndose, haciendo así que ambos hombres la imitaran, quietos a cada lado de ella— ¡La vida de Draco depende de esto!

—La vida de Draco no depende de mí—aseguró, su rostro libre de mueca alguna, la miró directo a los ojos, demostrándole de esa forma que no podía simplemente llegar a la mansión y exigirle su ayuda—, son sus propias decisiones las que formaran su camino. No pretenda mirarme de cualquier forma y esperar que con eso yo reaccione positivamente a sus demandas.

Narcissa levantó ligeramente su mano, cuasi pareciendo un gesto de suplica que se replegó al instante mismo en que la Señora de la mansión hizo su aparición.

—No recuerdo haberle enseñado esos modos a mi hijo—sugirió con voz tenue Daniett Flint, presentándose ante ellos con una leve inclinación, su esbelta figura arropada entre suaves telas de seda, un vestido aguamarina casual y elegante que remarcaba perfectamente cada curva de su cuerpo.

Marcus sintió el peso de su par de zafiros puestos en él, aun con todo aquello se impuso a su presencia. —Para empezar ¿Siquiera recuerda haber tenido alguno?

Daniett Flint lo taladró con su mirada, sus ojos sesgados al cerrarlos por la osadía cometida por su hijo. —Querida—pronunció girando toda su atención a la mujer frente a ella, en ese momento parecía mejor ignorar al vástago de los Flint—, es agradable contar con tu presencia y nuestra honorable mansión—la fría dulzura se desplazó con encanto entre sus palabras. Prestandole una breve atención al joven Malfoy lo saludó con una tenue sonrisa.

Draco presentó las atenciones esperadas hacia una mujer de casa como ella—Luce tan hermosa como siempre, Señora Flint.

—Luces tan galante como tu padre, el Señor Malfoy—de nueva cuenta regreso sus ánimos a Narcissa, quien la miraba con medida atención—, es una lastima que no haya acertado con cada una de sus decisiones—, una sonrisa se extendió en sus labios de cereza al ver como la mujer rubia se tragaba alguna palabra mordaz.

—Madre, si me disculpa, planeo retirarme en este momento de la mansión—acotó Marcus con un ligero meneo de cabeza, señalando así que estaba siendo practico al dispensarse.

—¡Oh, cariño! Hace tanto que no mantenemos una conversación, estoy segura que te encantaría acompañar al joven Malfoy hasta la hora del té—sugirió casi como una demanda, su cabello oscuro rebotando tras su espalda en cuanto apuro su andar hacia su único hijo—. Siempre un encanto ¿No es así? —preguntó a nadie en particular, como una serpiente enredó una mano en el brazo dispuesto del joven heredero, y con la otra alcanzó a jugar sus cortos y oscuros cabellos, suaves al tacto. —No entiendo como podrías estar indispuesto en un momento como este.

—Tiene usted toda la razón, madre—concordó, escondiendo tras sus palabras la hostilidad que no podía presentar—, estaré esperando con profunda paciencia hasta la hora del té, como ha sugerido nuestro tiempo de convivencia ha sido, si no corto, lo suficientemente escaso como para requerir prestarle todo lo que necesite de el hoy en día.

Lentamente Daniett alejó sus mimos de él, sugiriendo con un gesto ladino que de hacer todo lo contrario cabía la posibilidad de enfrentarse a repercusiones indeseadas. Marcus conocía demasiado bien sus ademanes, y muchas veces se había enfrentado a ellos con su carácter dominante, nunca fracasando, pero siempre con un seguro castigo en su futuro. Su pasado y presente se regia por las decisiones que podía imponer a sus padres, tal era el caso de adquirir a una bruja de gran estirpe en compromiso, se volvió temporalmente intangible ante las leyes de los Flint cuando se alejó del amparo de la familia, y aquello solo como un golpe de suerte, ya que realmente no había sido algo planeado. ¡Por Salazar, agradecía sus constantes ansias por disponerse totalmente a un equipo de Quiddicht! Alejado durante el auge de la oscuridad que pretendía reinar, solo había conseguido desembarazarse de problemas indeseados, sin planearlo mantuvo su linaje lejos de la mancha social que suponía el regreso del Lord tenebroso. Con eso había ganado ciertos privilegios ante la sociedad mágica, aun habiendo muchos que dudaran de la veracidad de sus acciones.

Tampoco es como si le importase.

Acercándose al único chico del lugar, posó su enorme mano sobre el hombro de él—te acompaño al estudio de mi padre—y acto seguido se encamino al lado contrario del pasillo, seguido muy de cerca por Draco Malfoy.

—Se amable con él, corazón—se despidió su madre, dirigiendo a Narcissa al lado contrario.

Una vez establecido el joven Malfoy en el despacho, Marcus tomó asiento al otro lado, posó sus codos contra el grueso mueble que fungía como escritorio, madera de ébano con ligeros tallados a los bordes, su barbilla sobre sus nudillos.

—Convenceme.

Draco tragó con fuerza, y Marcus notó de inmediato como este retenía las ganas de encogerse sobre su asiento.

—No es sencillo—trató de explicar, concentrándose en el librero tras la espalda de Marcus.

—Haz que suene como si lo fuera—sugirió sin ningún ademan de por medio.

—El Señor Flint, ¿Cómo evadió al Ministerio? Mi padre lo logró la primera vez, pero esta...

—Ve directo al grano, Malfoy.

—El ministerio esta siendo duro contra nosotros, mi madre apenas puede resistir cada invasión a la mansión, mi padre esta en Azkaban y nada puede hacer—trató de explicarse lo más breve posible. —Tampoco es que fuera de alguna ayuda estando fuera—se corrigió asi mismo, dando a notar a Marcus como lentamente comenzaba a desafinarse de la inseguridad que antes ocultaba—, a este paso la fortuna Malfoy se verá mermada en un 26% , afectando no solo a nuestra familia.

—¿Qué es lo que quieres?

—Aprender de ti—respondió a boca jarro, sus manos apretadas sobre sus rodillas—, he sabido de tus movimientos en Gringotts, tú mismo haz levantado una pequeña fortuna de la nada.

—Ignoraré el hecho de que hay un inútil que esta metiendo su sucia nariz en mis asuntos y me centraré en que es lo que me ofreces—repuso al escuchar decir tan tontamente información tan valiosa, en otras manos aquello abría supuesto un problema—eres joven, ignorante, y con trabajo logras mantener un carácter estoico frente mio ¿Cómo pretendes que te favorezca? Cuando a la misma Narcissa le he negado mi ayuda.

—No tiene nada que ver con ella—interpeló, apretando sus labios hasta formar una fina linea—, no incluyas a mi madre en esto.

Marcus confirmó entonces que la clave en todo era separar al chico de esa mujer, que aunque aparentara ser la mar de fría parecía haber malcriado a su único heredero.

—Eres incluso más crédulo que ella—dijo, sin moverse un solo centímetro de su lugar, desde ahí observando como Draco se disponía a defender a la mujer—, siempre pesando que un apellido y cientos de Galeones pueden significar algo.

— ¡No es así!

—Deja las palabras Malfoy, y demuéstralo con acciones. Yo no dependo -como tú- de simples oraciones vacías—aseguró levantándose de su lugar caminando hasta una vitrina de la esquina donde se sirvió Whisky de fuego—Asistirás con Astoria Greengrass al baile que ofrece el Ministro de Magia este año—sentenció, tomando de un trago su bebida, nunca llegando a ofrecerle algo.

—¡¿Astoria!? Esa mujer es...

—Tu acompañante—dictó, moviendo su mano como si no importara del todo—irás con ella.

—Pero—vaciló un segundo—, siquiera cuento con una invitación.

—Eso supuse—giró hacia la gran ventana del despacho, tiró de las grandes cortinas de terciopelo verdes hasta dejar correr la luz del sol al interior de la habitación. Lentamente el ambiente cogió calidez. Sencillamente no puedo dejarme ver abiertamente con él en el baile-pensó, no pesándole del todo el hecho. Probablemente lo mejor sería recurrir a Blaise Zabini, sabía que el joven se mantenía en Italia junto a su madre, y aun gozaban de un estatus aceptable (no tan limpio como todos los simpatizantes del Lord Oscuro de la época desearían). Con ambos tenía uno que otro favor por intercambiar, y si la cosa iba bien, al joven Zabini bien podría beneficiarle el asunto.

Al final del día quien ganaría sería él.

—Asistirás a ese baile—repitió sin opción a replicas—, entonces te darás cuenta para que sirves allí.


Lentamente los días pasaron entre entrenamientos, idas y venidas entre ciudades y continentes. Marcus (sin querer) se apartó con pericia del recuerdo de la joven castaña con la que compartió una noche entera su cama, había supuesto que la chica estaría lo suficientemente ocupada hasta navidad, y eso gracias a Pucey, que una tarde había llegado a su departamento asegurándole que la mujer estaba metida hasta el cuello en varios proyectos que la requerían de manera obligatoria.

Sus paseos al mundo muggle no menguaron, aunque los sitios a los que iba cada vez eran más, en una ocasión llegó incluso a perderse en el centro de Londres, terminando en una enorme callejuela.

Adrian lo había encontrado (gracias a un hechizo) admirando una enorme pared de ladrillos (manos dentro de la gabardina que se cargaba) donde se alzaba en todo su esplendor la hermosa perspectiva de una mujer sosteniendo entre ambas manos un libro, sus ojos parecían observar cientos de letras, eran oscuros y brillantes, su cabello espeso y ondulado —Muy parecida a Granger—había sugerido Adrian, y Marcus le había secundado con un meneo de cabeza sin poder apartar su mirada de la gran pintura. La chica había sido plasmada con un holgado suéter de lana, probablemente de algún color pastel (puesto que la pintura se mostraba solo en colores grises y oscuros), su boca era pequeña, con labios gruesos y agradables, como el par que Hermione poseía, los cuales había saboreado incontables veces en su memoria. Sus mejillas hacían resaltar sus largas y rizadas pestañas, que parecían rozar levemente esa zona en especial, parpados de exquisita forma a juego con sus cejas. Probablemente la piel al tacto seria nívea, casi perfecta e irreal. —Marcus—le había llamado su amigo, él sin girar a verlo asintió, esperando a que continuara— ¿Esto es lo que llaman arte muggle?—quiso saber, probablemente tan embelesado como lo estaba él. En su momento se había encogido de hombros, no sabiendo del todo que responder. No era Hermione aquella mujer plasmada en el muro, pero esa mirada tan sagaz, su cabello tan espeso y llamativo, (incluso tentador) lo llevaban a evocar el recuerdo de sus dedos enredándose entre otros rizos castaños. En aquel delirio (donde pasaron al menos una hora entera desconectados del mundo entero), habían dejado su alma entera divagar en un panorama que jamás habrían apreciado. Nuevamente la vida les hacia saber que el mundo no era tan pequeño.

En completo mutismo habían vuelto a Londres mágico a continuar con sus vidas.

Y ahora solo faltaban diez día para volverla a ver, estaba seguro de que ella estaría ahí.

—¡Hey, Marcus!—saludó Adrian acercándose a él en una de las calles de Londres, a su alrededor, decenas de muggles andaban a las prisas de un lado a otro.

Marcus asintió en respuesta.

—Sabes, estoy comenzando a dudar de tu capacidad mental—agregó todo osco mientras sacudía algo d nieve lejos de sus hombros, esta vez bien cubierto hasta las orejas.

—Yo dudo que puedas siquiera pensar en ello—rebatió sonriendole de lado, sus manos enguantas en cuero, gabardina, bufanda y gorro, este último de un color muy llamativo a la vista, en opinión de Marcus vendría siendo como la ovejita negra de la familia de prendas.

—Al menos dudas de algo—convino comenzando a andar tras de él— ¿Ya pensaste en lo que vas a usar en el baile?—preguntó aun sabiendo la respuesta.

—No te pedí que me acompañaras solo para tenerte de adornó—respondió, viendo de reojo cada establecimiento frente al que pasaban.

Adrian sonrió, preparado para una larga tarde donde ya veía venir la renuencia de Marcus por probarse 'cierto tipo de ropas'.

Me la voy a pasar genial—pensó con burla, fijándose en un local en particular—Marcus—llamó al hombre que no se había detenido, logrando que este se girara a verlo—, quiero entrar aquí—señaló, y sin esperarlo se adentró al lugar. Sí, definitivamente genial.

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[NOCTIS]: NOCHE

El ratón muerto: Lo he marcado solo para hacer una aclaración al respecto. Se tiene esta idea de que por lo regular cuando un gato caza un ratón y lo deja frente a tus pies, significa que (además de que posiblemente te ama) esta cazando para alimentarte, puesto que nunca ven a los humanos cazar algo, y si estos son muy de su aprecio, no solo cazan a los ratones para ellos, si no para compartirlos con sus 'compañeros' humanos.


Notas D. Vie:

¡Hey! Saludos gente, (risa nerviosa) en este preciso momento no sé que decir, puesto que el cap ya estaba terminado hace un tiempo y lo había dejado sin notas finales, me vi volviéndolo a releer, al final me clavé editando ciertas partes y cambiando otras tantas de los siguientes cap. todo un desastre por mi parte, lo sé. Luego investigando algunas cosas me entretuve en algo que al final no tenía nada que ver con esto, por lo que perdí valioso tiempo en el que pude haberlo publicado (estrella su cabeza contra una pared) y luego la luz... prefiero ya no hablar del desenlace de todo mi día.

Quiero agradecer profundamente cada uno de sus comentarios, estas dos semanas han sido un caos total y (aunque me ha dado tiempo de leer algunas historias y comentar otras) me he hecho un lío con algunos asuntos, pero aquí ando, por cierto que igual ando en otros proyectos, como ando publicando unas historias originales y no me decidía por cual continuar, me sumí completamente en una en particular y pues... pues, perdí mi tiempo (risas), que si escribí y abrí otros tantos proyectos, ya más a lo Harry Potter, pero... ¿Honestamente? Si alguno de ustedes nació bajo el signo zodiacal de Acuario, entonces comprenderán mi situación: Me distraigo con total facilidad (eso debería ser una confesión muy grande).

Y pues mejor los dejo con las lineas finales... (aun tengo esta sensación de que algo me falló)

Lentamente van apareciendo otros personajes, que aunque no tienen mucha relevancia, se dan a conocer por simple gusto (risa).

*¿Que onda con la forma en la que trató Marcus a Adrian? Hey, que no ha sido tan malo, fue el primer chico con el que habló más de una oración. En mi opinión fue algo muy de él tratarlo de esa forma.

*¿Entonces, Adrian era un enclenque cuando entró a Hogwarts? No sé con que tipo de niños estudiaron ustedes, pero entre los once y doce años, o eres pequeño, o sufres de una anomalidad que hace que tus huesos crezcan rápidos, y como raramente se da, a Adrian le tocó ser uno de los niños flacuchos del curso.

*¿Afectó en algo que Marcus se impusiera de esa forma en Adrian? Claramente, de ahí que se hable de la lealtad, ya que -por obviedad- Adrian siempre será muy leal a Marcus a causa de la ayuda que le brindó cuando era un crió. No se burló de sus lagrimas, no señaló lo evidente, solo le ordenó que tomara un baño por que estaba todo "sudado". En mi mente, Marcus influyó mucho en la formación de Adrian, asi mismo Adrian tambien tuvo el mismo impacto en la adolescencia de Flint.

*¿No crees que te estas centrando demasiado en ambos chicos de Slytherin? -miro aun lado, mis manos cruzadas frente a mi pecho- Supongo, es algo que debí haber aclarado desde un inicio, puesto que hay suficientes historias que narran la perspectiva de Harry, Ronald y Hermione, no creí que fuera necesario agregar una más a la larga lista. No sé ustedes, pero me gusta más un punto de vista en el que no tengo que repetir toda la historia de la saga entera, puesto que tengo la sensación de que ustedes se la saben de cabo a rabo, incluso mejor de lo que yo podré conocerla jamas (risas), yo aun me pierdo y tiendo a recurrir a la web para esclarecer mis dudas. De esta forma la historia se desarrolla sin tener que narrar todos los problemas por los que están pasando el trió dorado. Eso no significa que la vida de cualquiera que fuera de Slytherin es muy sencilla, contrariamente, estos chicos son quizá los que más mal la están pasando, el prejuicio de la sangre muchos lo llevan arraigados.

*¿Porqué haces este tipo de cuestionarios, si nadie te ha preguntado al respecto? Honestamente, incluso dudo que la mayoría los lea, enserio, pero considero necesario esclarecer algunos puntos, puesto que la historia en si no los tocará con profundidad. Igual me sirven como punto de apoyo, y en sí esto hace sencillo que no se queden con muchas dudas, como tiendo a divagar suelen aportar algo de simplicidad.

*¿Qué esta sucediendo con Pucey (parece que Flint sabe algo)? Claramente Marcus cuenta con más recursos para estar al tanto de los movimientos de cierto grupo. Por otra parte Adrian no tiene las pruebas para asegurar que Flint lo apoyó con la ruptura de su compromiso, pero Flint si tiene los medios para asegurar que Pucey esta haciendo cosas que le gustaría que no hiciera.

*Llevas diciéndolo desde capítulos antes, que vas a poner el punto de vista de Hermione... pero enserio, alguna vez ¿Planeas presentar el punto de vista de alguno de los Gryffindor? ... estoy dudándolo un poco, pero estoy tres cap. Sobre ustedes, aun pensando en si dejar el punto de vista de Ronald Weasley.

*¿No fueron demasiado rebuscadas las palabras de Flint hacia su madre? Dejando de lado la aparición de dicha mujer, de Narcissa y de Draco, no tengo la más mínima idea de si me excedí o no con cada palabra que ofreció a los 'invitados' de su madre, incluso con la misma señora de la casa, de por sí en mi hogar dicen que hablo con palabras muy 'inteligentes' (enserio familia, los amo y todo, pero no son palabras inteligentes, solo es algo de cultura letrada, no es que me quiera hacer la inteligente -llora en una esquina-) se me hizo algo difícil muchas escenas de ese tipo, ya saben, típica duda de ¿no estaré exagerando? ¿Esto va bien aquí? ¿¡Dios santo! Cual era el sinónimo de este? ¡Marcus, déjate usar por favor, necesito una escena digna de ti! ¿No se ve demasiado inteligente? Y luego recordé que era la aristocracia mágica (Duh -?-), y que Marcus no estaba fuera de papel.

*¿Algo más que quieras aclarar? Sí, puesto que si hay alguno que haya leído la parte del cap... III (creo que es) donde Ron y Hermione viven juntos... quiero aclarar que solo fue una idea, para este punto de la historia deben tener en cuenta que Ron y Hermione no viven juntos, sí han tenido sus encuentros de cama, pero no comparten departamento. Tengo la seguridad de que Alter321 leyó ese cap. editado, (risas), hay otros más que ya he colgado en Tumblr, puesto que me anda fallando la lap solo los comparto sin etiquetas, pero ahí están, tambien he dejado de otros proyectos, algunos tal vez salgan a la luz...

No alargaré más el cuestionario, sé que han salido otras dudas, y deseo responderlas si es que alguno la tiene, por el momento agradezco a: rosangelaarvelo2, alter321, Duhkha y Portia White, su constancia hacen que esto valga aun más la pena, de por sí la historia tiene un gran valor para mi desde el momento en que la ofrecí como obsequio, y cada uno de los cap. refleja los ánimos que siento por desarrollarla a un punto en el que por fin alcance un final.

Alter321 Esta historia cobró vida gracias a ti, y no me cansaré de desearte lo mejor, y muchos ánimos para siempre. Despues de un merecido descanso, estaré respondiendo en breve... ya es algo tarde por acá y me tomó un tiempo editar, mi espalda exige descanso (guiño), dispensen algunos errores que me haya saltado.

Sigo sintiendo que me falta algo... mañana estaré editando de nuevo. Nos leemos!


Lo que puede ser, pero no hay seguridad de que pasará, más adelante:

Su cuerpo entero estaba perlado en sudor, sus músculos tensos por el cansancio, origen del entrenamiento al que día a día era sometido. Lentamente las ganas de mandar todo al carajo se apropiaron de él, pero tenía que seguir, resaltar en -aunque sea- una sola cosa, no solo ser conocido por su intenso cabello de fuego, ni por sus llamativos ojos, atrás las pecas que cubría su blanca piel, o su marcada altura, Tenía que destacar, hacerse de un lugar en Londres mágico, en el continente, a ser posible no solo en el corazón de una bruja a la que pretendía amar.


19/03/2016