A:alter321 14/Febrero

Declaro: La saga de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling, este escrito va sin ningún animo de lucro, no he escondido a nadie bajo mi cama...

Advertencia:No canon, se ignora totalmente el epilogo del último libro. Lejos de ser presentado la perspectiva de personajes ya conocidos... ¿Ya aclaré que no sigue el canon?

Aclaración: Este fic participa en el Reto Anual "La Agenda del Señor Tenebroso" del forum "El Mapa del Mortífago."


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VI

RUBRO: PAPAVERIS

Ӝ

Su cuerpo entero estaba perlado en sudor, sus músculos tensos por el cansancio, origen del entrenamiento al que día a día era sometido. Lentamente las ganas de mandar todo al carajo se apropiaron de él, pero tenía que seguir, resaltar en -aunque sea- una sola cosa, no solo ser conocido por su intenso cabello de fuego, ni por sus llamativos ojos, atrás las pecas que cubría su blanca piel, o su marcada altura. Tenía que hacerse de un lugar en Londres mágico por su propio merito, de ser posible en el continente, no solo aspirar a ser dueño del corazón de una bruja a la que pretendía amar.

Se dejó caer con cansancio sobre la baldosa de la sala de entrenamiento para Aurores, no había pensado que al querer ser parte de ellos, el esfuerzo que tenía que emplear sería extenuante. Cualquiera (como él) pensaría que tras la derrota del Mago Oscuro todo en Londres mágico sería miel sobre hojuelas (expresión muy usada por su novia nacida de muggles, asi que a él no le pregunten sobre el tema), craso error, los ataques a pequeños poblados de muggles eran tan invasivos como el cáncer (vayan a preguntarle a Hermione sobre el tema) y los mortios estaban a la orden del día con alguna inventiva.

Hasta el día no estaban del todo seguros quien lideraba los ataques, pero era seguro que al menos contaban con la inteligencia suficiente para atacar en intervalos cortos y espacios de terreno demasiado extensos el uno del otro. Ron había llegado a la misma conclusión de que en esta ocasión actuaban bajo un exigente líder, pues aun no se apresaban a los causantes de los daños. Cabía mencionar que para el caso, todo se mantenía en silencio en el Departamento de Aurores, nadie más que el actual Ministro de Magia (Kingsley Shacklebolt) era consiente de todo lo que acontecía fuera del mundo mágico.

Sabiendo eso, Ron trató de actuar en consecuencia. Sí, esta vez se lanzó de lleno en las investigaciones de sus compañeros, cada uno recabando la más insignificante información, todo valía, desde una gota de sangre hasta rastros de piel muerta sobre una alfombra.

Lo estresaba, sí, pero era algo necesario para progresar. Y he ahí el error que había cometido al creer que todo sería fácil.

El tiempo le era corto, y no lograba encontrar un equilibrio entre su relación con Hermione, los entrenamientos y su trabajo como Auror. No desempeñaba totalmente dicho puesto al ser un aprendiz, pero eso no hacia que dejara de ser un trabajo duro.

A causa de su problema con distribuir su tiempo (ya que además tendía a dividirlo con la familia) siempre terminaba en largas discusiones con Hermione, no disfrutando de su tiempo libre juntos. ¡Por Merlín, que la chica era su novia y ella no entendía que no siempre tenía tiempo! Y cuando al fin lograba hacerse de un poco de ello, ella siempre estaría muy ocupada, con su nariz metida hasta el fondo de trabajo.

No estaba siendo comprensiva con él, y eso los dañaba a ambos.

Por el momento tenía la vaga idea de que su novia estaría encerrada en su departamento, horas atrás habían discutido (nuevamente) sobre un asunto sin importancia. Una chica le había cerrado el paso a Ron frente a Sortilegios Weasley, abalanzándose a sus brazos y plantandole un breve beso sobre sus labios. ¿Cómo podía negarse a ello? ¡Si la chica saltó de la nada! ¡No era un adivino, y tampoco podía ser grosero y empujarla! Además estaba lloviendo, y el suelo estaba a tope de agua.

Quizá Hermione no solo se había molestado por el beso robado, y las sonrisas estúpidas que la niña soltaba alrededor de él, probablemente algo tenía que ver el hecho de a verse ofrecido a acompañarla hasta el punto de aparición bajo la protección de su paraguas. Era sentido común haber ofrecido tal cosa (al menos en su opinión), estaba libre, tenía tiempo y a Hermione no le importaría-se había dicho, pero al ir y venir, encontró que su chica no lo había esperado. George lo había mirado con algo parecido a la decepción mientras negaba con la cabeza, diciéndole de paso que ella se había ido despues de una hora.

El tiempo pasaba muy rápido cuando se la pasaba bien. Él había creído que no se había tomado más de quince minutos en acompañarla a su casa y volver.

Suspiró y se levantó del suelo poniéndose en marcha hacia las duchas de la sección. No podía ir y pedirle disculpa por algo que no había hecho, sí, por que seguramente Hermione estaría pensando que su querido, lindo, y agradable novio (osease él mismo) estaría pasando un rato más que agradable con aquella rubia de pronunciadas curvas y hermoso rostro. No le daría el gusto a su chica por que nada de lo que se imaginara había sucedido. No había aceptado su descarada invitación de pasar la noche en su cama, despues de tomar el té con ella se había despedido con una sonrisa para volver con Hermione.

Enjuagó su cabeza, librando asi sus largas hebras de fuego del jabón, en ese momento deseaba mucho tener el suave cuerpo de Hermione entre sus brazos. Hacerla suya hasta saciarse de ella.

Otro día sería, aun podía ir por unos tragos junto con Harry, sabía que su mejor amigo tenía problemas con Ginny, asi que no le haría mal tomar con él.

...

El trabajo lo estaba consumiendo, no entendía como alguien podía ser feliz en un lugar lleno de documentos; papeles y más papeles se acumulaban a su alrededor mientras buscaba (junto a su equipo de trabajo) un nombre en especial. Dolohov era el hombre que lideraba actualmente a los mortios que quedaban sueltos por toda gran bretaña, aun no conseguían encontrar un patrón entre los ataques que aun continuaban, y eso los estaba desmadrando a todos. Al menos ya tenía un nombre, solo necesitaban saber sobre él.

Hilliard (un hombre alto, algo blanco y desgarbado), pasaba hoja a hoja, leyendo con avidez a su lado. El tipo no era muy de su agrado, ya lo había sorprendido -incontables veces- viendo con demasiada atención a Hermione, en una ocasión incluso se había atrevido a relamerse los labios cuando una vez ella se inclinó (en uno de los tantos pasillos del Ministerio de Magia) para recoger un par de documentos que se le habían resbalado del montón que cargaba. No le agradaba, pero estaba siendo de mucha ayuda, y solo por eso aun no se había lanzado sobre él a golpes.

—Me gustaría hacerle una pregunta franca, señor Weasley—dijo de pronto una voz, que venía del otro lado del montón de papeles, era muy seguro que fuera Wyatt quien hablaba, tampoco le caía muy bien y no tenía nada que ver con que el tipo fuera demasiado atractivo para muchas brujas. Ron gruñó por lo bajo, esperando a que el tipo continuara—, ¿Porqué -siendo este su día libre- se la pasa encerrado aquí cono nosotros en busca de un documento en particular, cuando fuera lo espera una muy hermosa, inteligente y agradable bruja?

—No olvides caliente y sensual—agregó Hilliard.

—Es de mi novia de quien están hablando—se quejó, frunciendo el ceño sin parar de leer las hojas entre sus manos.

—Eso no la hace menos atractiva—repuso Wyatt, acercándose con una pila enorme de carpetas entre sus manos. —¿Qué haces encerrado aquí, teniéndola a ella fuera?

Ron soltó un suspiro, no podía simplemente ignorarlos, conociéndolos llegarían a un punto donde sacaría su varita y los hechizaría... eso no era bueno para su reputación.

—Tú lo has dicho, Wyatt, está fuera. Metida hasta la nariz de trabajo, conmigo dejado de lado. Intenta tú meterte bajo la falda de una bruja así sin que te maldiga—ofreció con marcado enojo.

—No sé Wyatt, pero yo sí lo intentaría—se burló Hilliard, una risa demasiado pagada de si haciendo eco en el salón.

Ron sintió su sangre hervir—Ya quiero verte intentarlo—amenazó, soltando con fuerza una pila de folios sobre el suelo. El ruido fue estruendoso, e imprevisto, logrando que el puñado restante del equipo brincara espantado sobre su sitió.

—¡No seas un imbécil Weasley!—aulló uno.

—¡Joder con tu carácter rojito!—gritó otro.

—¡Wyatt, metele el puño por el...!

—¡No te atrevas a terminar esa frase Branstone!—atravesó con una orden el líder de su equipo: Benjamin Crillford.

—Me niego a tenerle algún respeto solo por que sea amigo de Potter—se acercó Branstone, las manos cruzadas sobre su pecho y una mirada que si matara, Ronald Weasley yaciera sin vida sobre el suelo—escucha rojito—atacó con palabras filosa, cerrando levemente el oscuro de su mirada—si no vas a ser de alguna ayuda, recoge tus trastos y lárgate a coger a otro lado.

Un chillido se escuchó entre el breve silencio que se había hecho. Daniel Milch estaba roja de la vergüenza por haber escuchado aquello.

—Será mejor que te pongas a trabajar Weasley—ordenó Benjamin, indicando a todos que continuaran con lo que hacían—y si no pretendes ser de ayuda, vuélvete mañana. Hoy tenías el día libre si no mal recuerdo.

Ron gruñó por lo bajo saliendo del salón, cualquiera en su condición habría creído que al entrar al departamento de Aurores sería recibido con ovaciones y gritos de admiración. No era su caso, y estaba comenzando a hartarse de ello.

Atravesó todo el departamento entre una maraña de pensamientos enfermos encontra de sus compañeros, solo necesitaba una pista, una sola y el tendría a Antonin Dolohov arrinconado, entonces todos se darían cuenta que no solo era el mejor amigo de Harry Potter.

Hoy necesitaba un descanso, claro, apuraría su paso y se relajaría en su baño, ¿Qué importaba que Hermione estuviera fuera en un muy importante congreso? Él podía divertirse sin ella.

—¡Auch!—exclamó con dolor una dulce voz.

Sin desearlo, Ron había chocado contra el delgado cuerpo de una perfecta mujer, que tendida sobre sus piernas en el suelo, trataba de ponerse en pie.

¡Reacciona Ronald!, se regañó con fuerza, inclinándose la tomó por su antebrazo alzándola de un tirón hasta ponerla de pie.

—Lo siento, no me fije por donde iba—se disculpó ella con una agradable sonrisa. Sus largos cabellos cobrizos hechos un enredo, seguramente por el zangoloteo que recibió segundos antes.

—No hay problema—concedió con un leve meneo de cabeza. Aun estaba muy molesto como para poder armar más de cuatro frases a la vez.

—Uhh...—trató ella de decir algo, cualquier cosa, supuso él al verla tan nerviosa moviendo sus pequeñas manos contra el ligero abrigo que cubría sus lindos hombros.

—Cuídate—se despidió, no soportando del toda tanta inseguridad en esa bella mujer. Podría estar actuando, pensó. Restandole importancia se encaminó nuevamente hacia el atrio del ministerio.

—¡Espere por favor!—llamó ella. Conteniendo un suspiro, Ron se giró a mirarla. Sus grandes ojos miel lo miraban con tanta intensidad que por un segundo creyó que veía más haya de él, pero no podía ser, simplemente no. —Yo, de verdad lamento este incidente, y... yo quisiera, si no tienes problema, invitarte una bebida—dijo lo más segura de lo que tal vez podía ser, quizá no estaba actuando tanta patosidad—yo pago, asi que no debes preocuparte por el dinero.

Ron frunció el ceño, solo era 'yo', 'yo', 'yo', ¿Qué se creía? Además, él podía pagar por sus propias cosas, tenía un trabajo y ganaba lo suficientemente bien ¿No se daba cuenta que no llevaba puestas ropas de segunda mano?

—¿Vendrás?—insistió con un débil sonido que le molestó en el cerebro.

Hermione no actuaría como ella, siempre segura de si misma andaría a su lado y lo arrastraría hacia cualquier lugar que sabría que le podía gustar. No dudaría, tampoco repetiría la misma palabra una y otra vez, Hermione no era solo 'yo' y por eso no estaba ahí con él, por que era ella y todo el mundo. De pronto toda su sangre estaba caliente, enojado a como iba no dudaba en que al llegar a su piso destrozaría todo a su paso. Contuvo un gruñido, mejor un trago a mal lograr sus pertenencias.

—Vamos—concedió haciendo que lo siguiera, perdiendo así la sonrisa sagas en los labios de ella.

...

Eran unos ojos muy bonitos, no había duda de eso, su nariz recta y pequeña los hacían destacar, eran enormes y brillantes, con largas pestañas oscuras, al cerrar sus ojos estas acariciaban sus finas y rojas mejillas, las cuales acentuaban sus gruesos labios, que fruncidos hacían un puchero hacia él.

—¡Oh, vamos!—dijo Samantha... Shaila... ¿Devora? Ah, no recordaba. Su voz chillona empezaba a atornillarle muy profundo en su cabeza. Al final resultó que esa mujer tan tímida en el ministerio dejaba de ser un pan de Dios al tomar una insignificante cantidad de alcohol. Ahora la tenía pegada como lapa en su brazo y estaba siendo una verdadera molestia a sus sentidos. —Solo será uno—rogó.

—No—repitió por venteaba vez, haciendo un sonido de advertencia. No le estaba gustando nada esta situación, si algún conocido lo veía en ese bar, con esa chica restregándose contra él, Hermione seguro se enteraría, y ya la estaban pasando demasiado mal en su relación como para agregarle más asuntos difíciles a la cosa.

—Solo será uno—repitió, sí, otra vez la misma frase. Uno de sus delgados dedos recorriendo su pecho con una destreza que le hizo fruncir el entrecejo ¿No era una jodida tímida social? No quería caer en tentación, amaba a su novia y no estaba dispuesto a perderla con una tontería como esta, ya tenía con aquella vez de la chica saltándole encima y besandole como para volver a lo mismo con esta simple mujer, que no dejaba de ser hermosa, pero tampoco era más que simple. —Te gustará.

—Me marchó—anunció pidiéndole la cuenta al tabernero, y pagó por los dos.

—¡Dije que yo pagaría!—chilló apretándose más a su brazo, haciéndolo sentir sus pezones duros. Ron tragó con fuerza y cerró sus manos en puños 'Ni siquiera lo pienses Ronald' se dijo, no había forma, ¡Por Merlín, Godrig e incluso Salazar! No había forma. —¡Vamos, yo te invité!

Ron rodó los ojos, ya comenzaba con su 'yo'. Era molesto que solo pareciera conocer esa palabra. —No molestes—se soltó de su abrazo y marchó con paso rápido a las afueras del local, simplemente se desaparecería a su departamento.

—¡Espera!—llamó Catharina... Layla, ¿Gustava? ¿A quien le importaba? La ignoró cruzando el rellano de la puerta, llegando casi al instante al centro de la callejuela.

Pensó en su actual hogar, en la calidez de su sala y los cómodos muebles, pero antes de sentir como un ganchillo lo tomaba por el ombligo, Mirando se lanzó sobre él, al momento de aparecer en su sala cayó sobre el sofá tras de él, con Karina a horcajadas sobre su regazo. La miró con una sorpresa marcada en sus ojos azules, esto no podía estarle pasando a él.

—¡Hola cariño!—habló con desbordante dulzura, un gesto de asco cruzó su pecoso rostro en cuanto recordó la misma actitud en Lavander. —No podía dejarte ir sin agradecerte por el trago—recorrió con ambas de sus manos sobre su abdomen hasta su cuello, volviendo muy lentamente de regreso a su ombligo.

—Magali—dijo Ron, algo turbado aún por la aparición, los tragos que se cargaba y la mujer que tenía sobre su regazo.

—Regina—dijo ella.

—¿Qué?—preguntó, no entendiendo muy bien a que se refería.

—Mi nombre—aclaró arrastrando las palabras, en un intento de sensualidad medida— es Regina, pero tú puedes decirme Reggie.

—Okay, Reg-gye—remarcó a como ella pronunció—bájate.

Reggie lo miró con asombro—Eh, ¿Disculpa?

Ba-ja-te—repitió lentamente, un gesto serio en sus facciones.

—Tienes que estar bromeando—repuso, sus manos puestas aun sobre su ombligo, y sus cejas muy juntas simulando su reciente enojo.

BA-JA-TE—intento nuevamente, agregando más volumen a su voz—toma tus cosas y lárgate—ordenó, y esta vez la empujó sin ningún cuidado fuera de su regazo.

—¡¿Pero qué te crees!?—gritó desde el suelo, indignada a como se miraba, Ron no dudó que en cualquier momento ella le atravesaría el rostro de un bofetón— ¡Tú, ¿Despreciándome a mi?! ¿De esta forma?—señaló hacia él, parándose de un saltó y empujándolo de vuelta al sofá tras de él, fue tanta la fuerza que empleó que lo tomó por sorpresa al caer sobre su trasero. Ella volvió a su regazo, acomodándose sobre él con una fuerza que le afectó en su bajo vientre.

—¡Mujer loca, suéltame!—gruñó, volviendo con fuerza hacia a ella. Se puso en pie con ella apretada a su cuerpo—¡Apártate!

—¡Obligame!—gritó con fuerza causándole dolor en sus oídos.

—¡Maldita sea, con un demonio, suéltame!—luchó, lo más contundente que pudo contra sus brazos que se amarraban a su cuello con una fuerza demasiado molesta—¡Aparta!

Regina se impulsó un poco hacia atrás sin llegar a soltarlo, y regresó con un balanceo fuerte contra él, Ron se enredó con sus pies y cayó al suelo con ella sobre él. La miró a los ojos, reconociendo a una mujer con una misión que cumplir.

—No voy a soltarte—dijo hacercandose a su rostro, apretando sus manos a la camisa de él—no voy a dejarte ir— Ron tragó en seco, y (encontra de sus propios deseos) disfrutó del choque de su labios sobre los suyos, aún más del movimiento de sus caderas contra su creciente erección.

Merlín, ¿En que se había metido?

...

¿Puedo pasar a verte hoy por la tarde en tu apartamento?

Tenemos que hablar.

Ron.

Suspiró, hace dos horas que había enviado un pequeño rollo con aquellas simples palabras a Hermione. El búho se estaba tomando su tiempo en volver. Revolvió sus cabellos con fuerza, sintiéndose la mar de culpable, era un bastardo, se había acostado con una mujer que no era Hermione más de una vez, y lo había disfrutado. Con la experiencia que Regina tenía en la cama no había sido capaz de negarse a la dicha de tal placer, y había caído en ella, una y otra, y otra vez, durante más de una semana, en la que día a día se repetía (como un adicto a la poción de dormir sin sueños) que esa sería la última vez.

Pero volvía, y nuevamente se repetía que sería la última.

No podía con su alma, y el hecho de que en el Ministerio hubieran armado un plan para atrapar a cuanto mortio se pudieran le hacia palpitar la cabeza en dolor.

—Maldición—gruñó apretando su cabeza contra la almohada, a su lado el lento respirar de Regina se percibía como el sonido gobernante. Su pecho subía y bajaba entre un desorden de sabanas, su piel rosada y sudada brillaba bajo la luz que entraba por la ventana de su habitación. Un ronroneo escapó de sus gruesos labios con un 'Ron' de por medio. Él gruñó ante el sonido y la arrastro con fuerza tomándola por un brazo hasta tener su espalda apretada contra él. Acarició con su erección la linea que dividía su bonito culo antes de enterrarse por completo en su húmedo y caliente centro, ella gimió con fuerza al sentir la sorpresiva invasión, arqueando su espalda y apretando aun más su culo contra él. La había despertado, y no le había importado.

'Es la última vez' se repitió como cada día venía haciendo. 'Una, no habrá más' y como un adicto volvió a la droga que era su cuerpo, apretándola, llenándola con su cuerpo, chocando entre sí con una intensidad que le hizo contener el aliento.

Estaba seguro que esa no sería la última vez.

A las 7:00 P.M.

Hermione.

Y ahí estaban, los dos sentados uno frente al otro sin saber que decir o como comenzar. Había recibido su carta una hora antes mientras retozaba junto al cuerpo de Regina, siendo como un balde de agua fría al recibir su respuesta, creyendo tontamente que ella no tendría el tiempo para recibirlo en su piso, no se había librado del temor que crecía en su pecho, mucho menos de la angustia, no quería saber de lo que ambos tenían que hablar. Era inminente, lo sabía.

—Ron...

—Hermione...

Dijeron a la vez, ambos apretaron sus manos, y apartaron la mirada, no reconociendo los rasgos característicos que oculta una mentira.

Ambos suspiraron.

Ambos contuvieron el aliento.

Ambos lloraron cuando a la vez dijeron que, debían tomarse un tiempo.

Entonces ambos dejaron de serlo.

Era ella.

Era él.

Ya no eran ambos, y eso, pese al engaño, logró romperles el corazón.

Él sintiéndose culpable por las lagrimas que caían de sus hermosos ojos, culpándose por los jadeos dolorosos que escapaban de su pequeña y linda boca; su corazón se apretó cuando la vio abrazarse asi misma y entonces, entonces no pudo más, se marchó, dejándola en su dolor sin saber que ella lloraba por la misma razón que lo hacía él, que sufría por lo mismo que había hecho él.

No habían reconocido la mentira en los ojos del otro.

...

Ron se deslizó sobre la baldosa del departamento de Aurores con un folio entre sus manos, mientras llamaba en repetidas veces un solo nombre— Crillford, Crillford, Crillford...

—¡Joder contigo, Weasley!—gritó Crillford a diez pies de distancia. El chillido de Daniel Milch resonando tras él logro que todos en el departamento rodaran los ojos, la chica no dejaba de ser alterables con palabras tan bonitas como lo eran joder y follar, sin dejar de lado el extenso repertorio que se poseía en el lugar. —Vamos, Daniel—juró Crillford girándose hacia ella—ya no eres una escuincla, a estas alturas ya debiste haber folla...

—¡Por favor no diga eso!—rogó ella cerrando los ojos, sus cortos y oscuros cabellos no ayudando para nada a su rostro, que rojo de vergüenza y tan blanco como la leche, destacaban aun más sus rollizas mejillas.

Ron observó como Crillford negaba lentamente, sin apartar un ojo de la chica. Ya venía siendo evidente que su líder de escuadra tomaría el asunto de Daniel entre sus manos si ella no lograba librarse de toda esa vergüenza que parecía arrastrar con ella. Tampoco era como si cualquiera no le tuviera ganas, su constante nervio, su timidez y esa voz tan dulce y tierna solo hacia que los hombres la miraran aun más, con ese cuerpo con carne y grasa en los lugares exactos, y esas caderas marcadas no había forma de que nadie quisiera no follarla. Para el bien de Daniel, Ron ya empezaba a verla como una hermanita, de otra forma él ya la hubiera...

—Weasley—llamó Crillford, sacándolo de su distracción.

—¿Señor?

Benjamin Crillford rodó los ojo—Joder contigo, llevas repitiendo mi apellido por más tiempo que una mujer en mi lecho—pausó solo un segundo al oír el grito de Daniel, Ronald y él rodaron los ojos—, no jodas, ¿Qué carajos querías?

¡Oh, cierto! —Es sobre el Baile de Navidad en el Ministerio.

—¿No estarás planeando invitarme?—curvó una ceja, como si realmente esperara que no fuera eso.

Ron bufó—No señor, sobre el baile, creo que le gustará escuchar lo que he pensado gracias a eso.

—Sorprendeme Weasley.

Ronald Weasley sorprendió muy gratamente a Benjamin Crillford.

...

Harry negó suavemente con un meneo de cabeza.

—¡Oh, por favor Harry! Sabes que Ginny no lo ha hecho a posta—repuso Ron ante la inalterable actitud de Harry, que sentado frente a él comía muy lentamente los aperitivos que ofrecía el bar.

—No es eso Ron—soltó por fin con un suspiro, acomodándose sus lentes sobre el arco de su nariz agregó: —, ya he encontrado con quien ir.

—No estas hablando en serio—en su voz un tinte de incredulidad se antepuso a su insistencia— ¡Ginny te ama!

—No lo hace, Ron, por favor no insistas—rogó, negándose la posibilidad de frotar sus sienes ante el dolor que comenzaba a expandirse en su cabeza—. Eso simplemente no va a ser.

— ¿Qué quieres decir?—inquirió achicando sus ojos—No querrás...

—Sí Ron, es eso—replicó con voz grave—, no hay manera de que podemos llegar a un acuerdo, se niega a aceptar a cualquier mujer cerca mio.

— ¡Tienes que comprenderla!—exclamó poniéndose de pie al instante, la mesa en medio evitaba que se acercara aun más a Harry para imponer su presencia. ¿Qué sucedía con todo a su alrededor? Lentamente su mundo se desbarataba, no podía hacerse a la idea que lo único que quedara fuera ella.

—La comprendo—acusó él sin levantarse a enfrentarlo, estaba demasiado claro que de hacerlo todo terminaría en una discusión que prefería evitar—, pero ella no me comprendió a mi. Ahí estaba yo, soportando como los hombres la rodeaban en cada partido de Quiddicht, ¡Intenta tú, Ron, estar así y ver como hombres -con mejor apariencia que la tuya- besan a tu novia frente tuyo! Quiero verte soportarlo—gruñó con su cabeza elevada hacia él, sin levantarse, y aun así demostrando que quien poseía la fuerza para reducirlo a nada seguía siendo él, Harry Potter.

—No tengo por que...

—Claro que no, no hay forma de que tú o Ginebra comprendan como me sentí en ese momento. ¡Hermione nunca hizo tal cosa frente a ti! En cambio tú—y esta vez levantándose muy lentamente hasta alcanzar su altura, gruñó con creciente amenaza—, en cada oportunidad que podías recibías con brazos abiertos a cuanta mujer se lanzaba encima tuyo.

— ¡No tienes el derecho de hablar de esa forma de mi relación con Hermione!

—¡No, tú no tienes derecho!— interpuso— ¿Con qué excusa vienes a pedirme que lleve a tu hermana al Baile de Navidad como mi pareja? ¿Qué derecho tienes a imponerla en MI vida? En este punto Ron—agregó con profundo pesar— No puedes esperar que elija a Ginny sobre mi mejor amiga.

—Todo tú es Hermione—gruñó, sus puños apretados al punto de dañar con sus cortas uñas la piel de sus palmas, Harry no podía estar haciéndole esto, él no... no podía estarla eligiendo sobre él, su mejor amigo— ¿En donde quedo yo?

— Quedas donde estabas cuando nos abandonaste en la "cacería de los horrocrux's"—respondió con voz fría—llámame cuando creas que puedas ser un mejor amigo—. Dicho aquello se marchó, ocultando tras el cuello de su abrigo la desazón de haberse enfrentado de esa forma contra su mejor amigo. Simplemente uno no podía esperar que las cosas fueran bien cuando una conversación desencadena a situaciones que eran mejor no recordar.

Ron se dejó caer sobre su lugar, su mirada perdida sobre la madera oscura de la mesa en la cantina. Harry tenía razón, pero ¿No lo había perdonado? ¿Siempre vivirían con aquel rencor guardado de los días en los que él los abandonó a mitad de la carrera? A este paso las ganas de vivir se esfumarían de él.

—¡Hey, cariño!—llamó una voz dulzona deteniéndose junto a él.

Sin girarse a verla simplemente respondió: —Ahora no Regina.

No era capaz de aceptar que ella era lo único que le quedaba.

...

Probablemente lo más sensato era detenerse a pensar en todo lo que su vida era hasta ahora, en cierto modo y en su interior, muy, muy en el fondo, sabía que Harry tenía toda la razón. Él no estaba en el derecho de exigir nada a su mejor amigo, o mucho menos pensar en que muchos de sus problemas tenían como raíz a Hermione. Su ex-novia y amiga desde sus primeros años en Hogwarts.

¡Vamos! Siendo honesto, y analizando más a fondo su pasado y presente, todo y cada una de las cosas no tan buenas que le sucedían eran obra de su propio pie; su distanciamiento en cada discusión con Hermione y como pretendía deslindarse de la culpa haciéndose el agraviado (u ofendido) y esperar hasta que fuera ella quien acudiera a él en primera instancia.

El orgullo iba a ser su perdición y lo sabía. Si bien era uno de los mejores Aurores en la rama de logística, no destacaba en nada más. Su fuerza era común pese a su régimen de entrenamiento, y aun con su no tan común altura era menos ágil que una persona de menor estatura, explosivo en ramas que no le concernían, demasiado inseguro en sus actuares, un completo desorden en su cubículo, con tendencia a perder el hilo de una conversación que no llamara su atención y por ello el primero en la fila al ser al que más amonestara el Auror Crillford, su capitán de escuadra. Bendito Merlín, ya muchas veces le había dejado en claro su posición cuando de la nada él brincaba con alguna objeción o tonta idea que el grupo no podía aprobar por la falta de organización en su sistema, estaba tan acostumbrado a formar parte de un reducido grupo (dígase trío) que aun fallaba incluso en la rama que mejor se destacaba, le costaba pensar en movimientos de campo donde aprovechara al máximo la inclusión de ocho miembros capaces y dotados para la labor.

Se sentía un rotundo fracaso cuando el capitán lo miraba con cierta lastima marcada en sus duras facciones. El hombre sabía como calarle ondo sin necesidad de recurrir a palabras vanas, la mayor parte del tiempo parecía ignorar su presencia llegando a ser un poco condescendiente, y en las ocasiones en las que mayor atención le prestaba (y le costaba admitir que era cuando más feliz lo hacía) sentía que valoraba sus ideas, y era cuando más se lanzaba de lleno en las actividades.

Dio un suspiro y miró a su alrededor, el parque muggle se veía muy solitario por el atardecer de aquel día, los faros de luz comenzaban a iluminar lentamente el terreno, el pasto fresco, así como los árboles se mecían contra el viento, sus ramas chocando entre si, abetos y arbustos y un sin fin de plantas sembradas de forma ordenada en todo el camino de concreto le parecían demasiado apetecible para pararse aun y volver a la soledad de su habitación en el cuarto piso de los suburbios en Londres muggle. Su aliento era visible gracias al frio de invierno, la poca nieve que caía con temporal lentitud se arrumbaba poco a poco sobre el suelo. Tomó con su mano cubierta por guantes de estambre, un poco de la blanca nieve que se había acumulado junto a él en el banco.

A Hermione le habría gustado salir un día como aquel, cubierta con abrigos muggles, aun no siendo muy fan del clima frió ella habría salido gustosa a observar la nieve caer con él. Mantendría silencio y lo escucharía, no hablaría a menos que lo creyera necesario y lo miraría con profunda atención, sus rizos castaños se mecerían por el aliento frío de invierno y ella se abrazaría con fuerza así misma esperando a que él le ofreciera el abrigo de sus largos y fuertes brazos.

Si tan solo no fuera un terco orgulloso Hermione estaría ahí compartiendo su tiempo libre con él, y no se encontraría ahí solo pensando en lo que pudo ser y tal vez no será. Suspiró nuevamente. Lo sabía, no había forma de reparar su relación, en un arranque de furia muy desesperado había hablado sin fijarse (como muchas veces) y por ello ahora no solo Hermione parecía ajena a su vida si no tambien Harry.

Ginny parecía ser una parte grave en su problema con la relación de sus amigos. Los tres habían sido tan felices en su infancia pese a las aventuras y peligros a los que siempre se vieron expuestos, su relación se había estrechado con el paso del tiempo en sus años en Hogwarts, y eso muchos podían llegar a envidiar. Su hermana era un claro ejemplo, nunca había confiado en la palabra de Hermione, siempre creyendo que entre Harry y ella había algo más que una larga y profunda amistad basada en sentimientos fraternos, incluso él mismo había llegado a creer lo mismo despues de un tiempo en que los observó ser tan cercanos. La situación había empeorado cuando él se marcho de la pequeña campaña dejándolos solos en medio de la nada. Sus miedos e inseguridades habían logrado que Harry y Hermione estrecharan aun más sus lazos, pero en ese tiempo había aprendido la lección. Al menos eso había creído.

Ignoró todas las miradas cargadas de cariño que ambos se dedicaban, pues Harry lo había recibido y perdonado en el instante mismo en que volvió a ellos gracias al cachivache que Dumbledore le había heredado. Su mejor amigo siempre estaba de su lado, y por ello le sorprendió en gran medida la forma en la que hace pocas noches la había respondido. No todo el pasado había sido convenientemente olvidado, y estaba seguro que tal vez Hermione sentía un poco de rencor hacia él por la misma razón que Harry lo hacía.

Se dobló sobre su abdomen hasta quedar cerca de sus rodillas y tomó entre sus manos sus colorados cabellos estirándolos con fuerza hasta que le comenzó a doler.

Ahora era cuando más necesitaba hablar con ellos, en logística estaban armando un gran movimiento. La estrategia era simple, y si todo marchaba bien el baile de navidad en el Ministerio de Magia sería la sede con un mayor registro de captura. Polimnia Betroot y Chanteur Flagrant le habían asegurado ya que todo iba acorde lo planeado, y estaban siendo demasiado precavidos para que cada uno de los movimientos que se hacían no fueran evidente ante el resto de magos y brujas que acudirían al evento.

El departamento de misterio se había inmiscuido en la ecuación, ofreciendo a cinco de sus mejores Inefables, lo único molesto para él era no saber quienes serian dichos hombres... bien podían ser todas mujeres, uno no podía saber nunca con seguridad cuando se trataba de ese departamento donde todo era manejado bajo la más estricta confidencialidad. Podía estar sentado sobre un Inefable y nunca lo sabría.

Sus ganas de hablar sobre todo y nada de aquello con Harry y Hermione eran enormes, seguramente como futuro jefe de Aurores Harry estaría al tanto de lo que se haría en el Baile de Navidad del Ministerio, y ya le habría contado en gran medida parte de todo a Hermione, pero él, Ronald Weasley quien podía llenarlos a tope de toda la información que poseía, bajo un juramente claro, contarles los detalles y cada uno de los movimientos y estrategias que se estarían llevando a cabo; compartiría con ellos los planes de apoyo y respaldo y como si el plan 'A' no funcionaba siempre tenían un cumulo más muy dispuestas a la mano.

Otro suspiro, Merlín, si segía así la vida se le terminaría pronto*. Un movimiento entre los arbustos frente a él logró ponerlo alerta, el movimiento era brusco y las ramas parecían quebrarse bajo el peso de algo considerablemente grande. Un maullido y el chillido de un ratón le hizo relajarse un poco, hasta que un gato naranja brincó sobre la sombra de un enorme ratón que trataba de huir de sus garras.

Miró con cierto asombre como el enorme gato cerraba su hocico chato sobre la garganta del ratón rompiéndolo en un 'track' demasiado explicito hizo una cara al ver pringas de sangre sobre el suelo de concreto. El feo gato con cara chata y cojo de una pata maulló y giró a observarlo unos segundos, hasta que pareció reconocerlo... y él reconoció al feo gato de Hermione.

— ¿Crookshanks?—preguntó dudoso a la par que se ponía de pie para acercarse al animal.

El gato de ojos naranjas y pelo de jengibre maulló como respondiendo a su pregunta y bajo su cabeza hasta tomar con su hocico al enorme ratón muerto que yacía en el suelo.

La escena le hizo pensar un poco en su tercer año de Hogwarts, cuando Petter haciéndose pasar por una rata común fingió su muerte, había culpado al monstruoso gato de matar a Scabbers, y por la misma razón habría discutido un sin fin de veces con Hermione al respecto hasta que descubrieron que la enorme y gorda rata era un sobre alimentado animago que se hizo pasar por muerto (parecía haber tenido una fijación con ese detalle), el mejor amigo de los merodeadores que inculpó a Sirius Black por la muerte de un puñado de muggles y la suya propia. Ahora le hubiera alegrado que Crookshanks hubiera cumplido su cometido en aquel tercer año tan movido, pero era algo que no se podía cambiar.

El gato, ahora cojo y más viejo de lo que recordaba, lo miró unos segundos más antes de darse la vuelta y echar a correr. Ron brincó estando de pie y lo siguió de inmediato.

— ¡Hey, espera!— gritó, perseiguiendolo a través del parque y cruzando tras de él una enorme calle que parecía atascada de coches, los claxon sonaron cuando pasó frente a dos autos que frenaron ante su falta de cordura al pasar frente a ellos cuando el semáforo no estaba aún en la luz adecuada. Gritó unas cuantas disculpas sin girar a ver, y manteniendo ante todo la vista en el gato naranja.

— Crookshanks—volvió a llamar, el animal continuó su carrera sin pararse a verlo, pareciendo muy apurado en perderlo de vista —Soy yo, Ron ¿No me recuerdas?—gritó, al instante se sintió tonto al hablar con un animal, si bien era el gato mitad knazle más inteligente que había conocido (citando un poco a Sirius si no mal recordaba) eso no lo hacia parecer menos estúpido ante los muggles que lo miraban con desconcierto. — ¿Podías parar?—pidió, sus largas piernas a todo lo que daban tras un animal que parecía sufrir de sobre peso, falto de una pata, nariz que parecía no proporcionarle el suficiente oxigeno a su cabeza, y por si fuera poco muy viejo, y aun así más veloz que el mismo Ron — Si no me recuerdas a mi, tal vez a Hermione—ofreció sin detenerse, de alguna manera el enorme gato pareció dudar en su carrera, pero pese a eso no se detuvo, la enorme rata en su hocico no parecía alentar su innata agilidad felina.

Bueno, si el gato no quería entrar en razón, aya él, por su parte lo atraparía y se lo devolvería a Hermione, la chica había sufrido mucho al volver a la madriguera y no encontrar por ningún lado a Crookshanks, aun ahora seguramente estaría pensando en donde estaría aquel gato, si estaba en él lo tomaría y lo llevaría con ella, igual podía ser como una ofrenda de paz y serviría mucho para que retomaran su amistad. Aunque primero tenía que atraparlo.

En su carrera, giró al menos una docena de veces entre calles y callejuelas, el gato parecía algo cansado cuando pareció dar la ultima vuelta en una curva. Ron casi se alegra cuando se sintió vencedor en aquella 'contienda', más al dar el giro lo vio aun más lejos y brincando entre dos par de edificios haciendo gala de toda su agilidad, lo vio trepar hasta un séptimo piso y entrar por una ventana abierta.

— ¡Joder!—se quejó.

¿Ahora que haría? ¿Esperarlo? En algún momento tenía que salir, la noche ya caía sobre la ciudad, y estaba casi seguro que estaba perdido en alguna parte de Londres muggle. Soltó otro suspiro y se sentó sobre la banqueta al otro lado del edificio donde había entrado el mitad kneazle. Observó con atención los ladrillos, y aquel estilo gótico que parecía mantener pese a los años, habían dos gárgolas muy interesantes en el balcón del piso al que hubo entrado Crookshanks, si no erraba, por cada una de las enormes ventanas de vidrio que parecían medir al menos cuatro metros aquel era un piso grande, si tan solo pudiera ver al interior para saber si era solo un piso abandonado y entrar por el gato como juan por su casa sin ningún tipo de acontecimiento que obstaculizara su camino... bueno, nada podía ser fácil, y difícilmente podría saber si alguna sombra caminaba tras aquellas enormes cortinas que le impedía ver más haya de su opaco color.

Apretó un poco su abrigo contra él, la temperatura descendía con facilidad. Malnacido gato feo despojo de la naturaleza, si tan solo no se hubiera metido aya, bueno, esperaría una hora como máximo y si no salía volvería en otra ocasión. Tambien le haría saber a Hermione sobre él, seguro se pondría muy alegre, solo debía encontrar el momento de decírselo, tal vez en Yule Ball... si, parecía lo más conveniente.

Los minutos pasaron lentamente llegandolo a desesperar. El monstruoso gato no daba muestra de salir de aquel piso. Bufó mirando el reloj de pulsera en su muñeca, a penas había corrido cinco minutos... bueno, no era muy paciente de su partes pero era algo, el frío de la naciente noche era demasiado crudo a esa hora.

—Vamos Ron—se amonestó aun sentado sobre el suelo—, demuestra que puedes—dijo tratando de convencerse—. Hoy soy mejor que ayer y peor que mañana.

Como aquella vez en la que esperó y esperó y esperó, escondido tras un par enorme arbustos a que el tipo al que seguían saliera de una ruinosa mansión del mundo mágico. Un mortio que había evitado las celdas de Azkaban y que se merecía la pena de muerte, pero que gracias al actual ministro solo conseguiría un pase a una mugrienta habitación de la prisión. Más bien consiguió, en aquella misión de encubierto habían logrado seguirlo hasta un callejón de Londres muggle, y allí, rodeado por cinco magos capaces, fue apresado y posteriormente retenido antes de ser juzgado debidamente y sentenciado a cadena perpetua sin derecho a fianza... o así decían los muggles en todos esos programas de televisor... visión...visiones..., por ahí va la cosa.

Había sido paciente, a diferencia de las veces en las que terminaba discutiendo con Hermione. Suspiró, realmente le debía una disculpa, y estaba seguro que eso no sería suficiente ni para ella o Harry. Realmente los echaba de menos, en su vida, en su día a día. Necesitaba de la compañía de ambos para no caer en la monotonía.

— ¿Buscas a alguien?—preguntó de pronto una voz grave y profunda.

Ron descubrió sus ojos, saliendo de sus pensamientos se fijó al frente encontrándose de lleno con un par de pantalones gris, alzando la vista ignoró el caro abrigo y prendas de vestir de uno de los tipos que lo miraba desde lo alto de su figura. —Eh...—trató no sabiendo que responder, el tipo que le había hablado parecía mayor que él mismo, cabello oscuro y medianamente largo cayendo sobre los hombros, su mirada distaba de ser amable, aunque parecía algo curioso por su presencia ahí.

— ¿Te mordió la lengua el ratón?—cuestionó cruzándose de brazos, a su lado izquierdo, quien parecía su amigo, un tipo más alto y marcado con una graciosa gorra en su cabeza y trajeado de lujo parecía aburrido mirando hacia el otro lado de la calle.

—Un gato—dijo, queriéndose dar una palmada en la frente al instante en que oyó como ambos contenían una risa de burla. Sintiendo como su rostro se calentaba, signo del bochorno que estaba pasando, se puso de pie en un brinco.

—Vamos, que estas molestando al chico—dijo el más alto y mayor de los dos, el del gorrito gracioso.

El otro solo se encogió de hombros. — ¿No estas perdido?—inquirió con sus manos metidas en los bolsillos de su abrigo.

Ron negó mordiéndose los labios para no soltar un improperio, se estaba poniendo nervioso y temía actuar imprudentemente frente a dos desconocidos.

—Adrian, es tarde ya—escuchó al otro, y mirando de reojo lo vio poner una mano sobre el hombro de Adrian, este lo miró por el rabillo del ojo y suspiró como rendido.

—Lo que sea será—dijo, y se giró a seguir al otro que ya comenzaba a andar hacia la izquierda de la calle—, no pierdas más tiempo Ronald Weasley, la noche esta cayendo y cosas extrañas llegan con la luna llena.

Quedó clavado sobre el suelo, y antes de poder detenerlos los vio desaparecer en un estruendo chasquido.

— ¿¡Qué!?—repuso en voz alta. Había estado en presencia de dos magos y no lo notó hasta que se hubieran ido, ahora sabía por que le incomodaba tanto la presencia de ambos, y por que el otro tipo, el más mayor le sonaba de algo. Era aquel jugador de Quiddicht que mucho había estado en el departamento de misterio (si no mal recordaba) rodeado de fans que gritaban su nombre y cosas demasiado vergonzosas como para sentir pena ajena por el jugador, no sabía que había estado pensando aquel día ese tipo para presentarse tan abiertamente en el MofM, cualquiera en su sano juicio se iría por lo seguro con un hechizo de glamour, o un desilucionador. Adrian, era quien lo había 'salvado' de la orda de admiradores sacándolo por la red flú, seguramente desapareciendolos a su hogar. Aunque tambien, ahora recordaba más su rostro, lo había visto caminar en el MofM por varias secciones, pocas veces llevaba documentos en sus manos, la razón por la que no los hubiera reconocido tan pronto quizá era por sus ropas, estando en Londres muggle habían parecido precisamente eso, muggles con dinero y poseedores de un admirable gusto por lo bueno, si tenían la posibilidad de pagarse lo mejor es lo más seguro que lo harían. Al verlos la primera impresión que daban era de dos hombres jóvenes de alta alcurnia, aparentes herederos de una fortuna, sabía que pese a la época actual en el mundo muggle (y al menos en Reino Unido) aun existía ese tipo de situaciones. Por ello que aun el país fuera regido por un Rey... o Reina.

El punto era que no debía darle mayor importancia..., si no fuera tan extraño verlos por ahí, y aun no recordaba el nombre de ese jugador profesional de Quiddicht. Suspiró, solo algunos podían continuar con sus sueños de infancia, otros simplemente tenía que seguir adelante con lo que la vida los dotó, siendo así él era bueno en estrategias y lo mejor era dedicarse a algo en lo que pudiera destacar.

Ya vería que se traía el tal Adrian en ambos mundos, ahora lo más importante era volver con Harry y disculparse (por primera vez en su vida) dejando aun lado su orgullo, se lo debía a él y a Hermione por todas esas veces que les falló, no podía seguir siendo así por más tiempo, y como Hermione creía, a veces los cambios traen cosas buenas consigo. Cambiar solo un poco, y con el tiempo no le haría daño a nadie.

Era un Weasley, esa era su herencia, podía perseverar y aceptar el cambio si se lo proponía.

Miró el reloj habiendo pasado cuarenta minutos más. Sonrió, el bendito gato no parecía que saldría hoy de nuevo a las calles, bueno, solo tendría que esperar veinte minutos más, eran cuarenta minutos menos.

'Ron, siempre los grandes cambios comienzan por pequeños gestos.'—repitió la voz de Hermione en su mente, era aun más triste saber que siempre tenía la razón.

Quince minutos y contando.

Ella siempre tenía la razón.

Diez minutos.

Quizá terminar su relación haya sido lo mejor, si no se había negado a esa decisión es por que ella tal vez creyó que era lo correcto. Siempre estaba en lo cierto, tenía la razón, lo sabía, era consiente de ello.

Cinco minutos.

Las lagrimas resbalaron de sus ojos, y un fuerte nudo se amarró en su garganta, apretó sus labios tratando de que sus sollozos no retumbaran por toda la calle.

¡Rayos, qué ella estaba en lo cierto! Pero eso no hacia que doliera menos aceptar que ella no era para él, que no podía ofrecerle más que todo lo malo que ya conocía de él. Habían caído en la monotonía y la decisión que tomaron y aceptaron solo los liberó de un futuro lleno de amargura y engaño, siempre peleando, siempre inseguro, siempre Ron. No podía continuar así, tragando fuerte observó su muñeca, dos minutos, abrazaría lo bueno y lo malo que ahora viniera, poco a poco, y el primer paso comenzaba en 'Yule Ball'.

Sonrió pese a las lagrimas y el dolor que aun había en su corazón, tragó el nudo en su garganta y seco con sus manos las lagrimas sobre sus caliente pómulos repletos de pecas.

Soltó un grito desesperado y llenó de dolor, y en el último segundo se desapareció de aquella oscura y vacía calle, logrando ver de refilón la cola de Crookshanks menearse tras una enorme ventana.

No era solo un gato loco y monstruoso, según Sirius Black aquel Gato mitad kneazle es el gato más inteligente que conoció en su vida, aunque no estaba más vivo.

Apareciendo en su piso razonó las palabras, dejaría que Crookshanks volviera solo a Hermione, despues de todo era inteligente, y si estaba en aquel piso sería por algo.

Encaminó al aseo y asintió para él mismo mientras se sacaba toda la ropa de encima.

No era un despojo de la humanidad, no, el tambien podía ser un vaso nuevo.

.

.

.


[RUBRO]: Rojo intenso (En primera instancia planeaba usar -CANDEAT- más la traducción era demasiado errónea, por lo que tuve que decantarme por uno de fácil pronunciación y de traducción segura. En sí ambas parecen llegar aun mismo termino). Se hace referencia a Ronald Weasel, por el color de cabello y su profunda intensidad, tanto por el color del mismo, como la actitud (un tanto brusca) del chico.

[PAPAVERIS]: Amapola (más específicamente la papaver rhoeas, conocida tambien como 'amapola silvestre'), según leí en varias referencias, el opio es conseguido mediante esta flor en particular.

[Suspiro]: Se cree que cuando suspiras pierdes al menos cinco segundos de tu vida, por ello que cuando se realiza dicha acción haya quien diga 'Dios, a este paso te quedarás sin vida' o oraciones similares, donde se da anotar como la vida se pierde en cada suspiro.

Notas D. Vie:

¡Tardé, lo sé! Una enorme disculpa, por cuestiones de electricidad y toda esa cosa que suele pasarle a uno cuando vive en una sociedad regida por un gobierno amarillista y blah, blah, blah, me vi en la incapacidad de actualizar pronto, y ayer iba a subir este cap. Pero nuevamente se me fue la luz y tuve que dejarlo para hoy, así pues tambien edité las notas... es que ya no había necesidad de toda la maraña que había (risas), bueno, ya está la actualización, y espero que sea del agrado pese a que esta vez fue muy diferente a lo anterior.

Muchas, muchísimas gracias por todos sus comentarios, tan hermosos como siempre, sacan lo mejor de mi (meneando las manos como olas).

En esta ocasión se expusieron varias situaciones, pero sobre todo una marañita que ya se venía arrastrando desde la situación con Pucey, así pues creo que esta vez se tiene una visión un poco más ancha (?) de ello, ahora a aclarar puntos:

* Esta vez, el titulo ha estado más fumado que los demás, ¿Porqué es eso? Bueno, esta vez la traducción ha llevado una explicación, pongamos pues que el titulo entero hace una referencia a Ronald, puede suponerse entonces que al mencionar rubro, me estoy refiriendo al color rojo, ya sea por el cabello de dicho chico, o por su actitud. Papaveris, debido a lo que conseguí al investigar, de esta amapola silvestre se consigue el opio, dicha flor es -igualmente- de un color rojo. Por los efectos de la droga supongamos que se hace una referencia a la forma de ser del Weasley, no es similar, pero de alguna retorcida forma pensé en Ron cuando vi la flor. Muy nocivo. De ahí lo demás llegó.

* Has dicho (varias veces ya) que todo tiene un fin, en este cap. Han sucedido varias cosas que parecen enredarlo más ¿Qué puntos son a los que te refieres? En caso de que sea así una de las cuestiones que se tenga, pues más que nada el punto que se viene aclarando más que nada es como termina la relación de Ron y Hermione, y la razón de por que Ron lo hace es por qué no puede con la culpa. Como todos él es un humano y posiblemente siente más cosas de las que creemos. Otro punto es referente a las cosas el ministerio, el evento para navidad sobre el cual están trabajando tiene mucho que ver con Marcus, no por que sea participe si no por que esto sirve de sus acciones del próximo cap. Con referente a Adrian esta la misión que se impuso con referente a lo que implica a Marcus, y su pago por haber intercedido con su ex-prometida.

* Aclaras eso, entonces cuando dices que Adrian agradece a Marcus en este cap. ¿Te estas refiriendo a como Ron terminó con Granger? Bueno, siempre las dudas se pueden aclarar en el siguiente cap.

* ¿Ginger siempre si es el gato de Hermione? Pues..., ¿Qué puedo decir? Era demasiado evidente, y pese a que Ron lo haya encontrado ya ha dejado claro al final de todo que el gato está allí por algo, ya comenté antes que igual tengo planeada una historia para Crookshanks, no estarán interesados pero yo sí, y le daré todo el cuidado necesario para presentarlo despues en un OS. Hablando de nuevos trabajos...

* ¿Qué pasa con Regina, es importante en la historia? Nah, lo importante es como una cosa desencadena en la otra y del porqué están apareciendo en algunas escenas, aun tenemos pendiente por que Narcissa creía muy urgente congraciarse con Marcus y llegar a un acuerdo con la actual Sra. Flint.

* ¿Qué onda con los Aurores? Totalmente necesarios, debidos al próximo evento del siguiente capitulo. Ojo con la mención del departamente de misterios.

* ¿En qué estabas pensando al poner la narración desde la perspectiva de Ron? Lo sé, pese a que no hay tanto de Harmione y Marcus aquí, repito, tiene razón de ser, yo igual tuve mis dudas en publicar o no este cap., iba a saltarmelo y pasar a publicar lo siguiente pero si puedo subir esta actualización ¿porqué no hacerlo? Además, alter321 mencionó que no importaba que la perspectiva fuera de Ron (risas) ya saben, al jefe lo que pida (guiño).

* ¿Algo más que quieras aclarar? Pues tengo la seguridad (como siempre) que olvido algo, pero bueno es algo que más adelante me veré señalando, solo tengan en cuenta que muchas de las situaciones de este capitulo tienen razón de ser, así que no teman, no es solo un cap. De relleno, muy dificilmente puedo llegar a hacer uno de ese tipo.

Ahora, recien publico una historia más que a futuro será un Marcus/Hermione basada en un Universo Alterno, Gracias a Alter321 por lanzar la propuesta por un fic como este (DOMINUS) de alguna forma ya le he tomado aun más cariño a nuestro heredero Flint y gracias a eso surgió la idea de INFERNUM... pero no ahondemos más, aunque creo que dediqué la de In Wonderland a Alter321 en vez de INFERNUM... Que cosas ¿No? (risas).

Esta historia siempre estará siendo dedicada a alter321, gracias por tu constante apoyo, y ya estaremos arreglando muchos de los reviews que no he respondido aun (se inclina en un acto de pedir disculpas).

Gracias a: Alter321; Portia White; Duhkah; ; PelusitaBlack93; y Guest, estaré editando pronto esto para publicar la repuesta a los comentarios, sé que ya me he retrasado mucho con esta actualización (risas). Con chance cuando cuelgue las respuesta aun no han leido la actualización (guiño). Saludos, un gran abrazo, muchos besos (¡ay Dios!) y apapachos e innumerables agradecimientos por su constante apoyo para esta historia, en especial a Alter321 por su inigualable paciencia a mis desvarios y largas desapariciones


01/05/2016