Sexta sesión.

"Devorador de mundos"

Observo la fotografía por un largo rato, debo admitir que es una buena foto, el paisaje e incluso la iluminación y ese tipo de cosas, la persona leyendo atentamente, sin conocimiento de que alguien está observándolo con algo cercano a la ¿Admiración?

No lo sé, en realidad creo que no me conozco lo suficiente como para saber si estaba enamorado de esa persona, pero… si significaba demasiado para mí, ¿Por qué lo he olvidado? ¿Por qué no recuerdo su rostro?

No sé porque pero termino poniendo la fotografía debajo del cristal del escritorio justo a un lado de la computadora y encima pongo un post-it de color rojo.

"Oblígame a recordarte"

Hanji se ha ido hace un rato, ha dicho que venía solo a ver qué tal me estaba lleno con la nueva novela pero tan solo terminamos de guardar mi desastre ha dicho que tiene algo importante que hacer, ha sonreído como la posesa extraña que es y luego se ha largado deseándome buena suerte, algo ha de traer entre manos, no lo dudo.

Armin se ha quedado dormido en ese mullido colchón para gatos que le compre hace varios años, está algo viejo, lleno de pelo y arañado, supongo que un día de estos tendré que comprarle uno nuevo.

Salgo a la cocina por algo de comer, al no encontrar algo que sea nutritivo saco uno de los botes de helado de la nevera y con una botella de agua subo a mi habitación a ver una película o alguna serie que me recomiende el programa de TV por paga, debería trabajar o hacer algo productivo, pero no, decido perder el tiempo. Como siempre.

"Hasta personas como tú pueden llegar a enamorarse, estoy realmente sorprendida"

Dejo escapar un largo suspiro, hasta personas como yo, creo que debí ofenderme con el comentario de mi editora. Por supuesto que incluso alguien como yo puede llegar a sentir algo por otro ser humano… o al menos por otro ser vivo.

No termino de creer que estuve enamorado de alguien durante una parte de mi vida, más aun que tengo recuerdos de esa persona en esta casa, la pregunta importante aquí es… ¿Cómo llegaron al estudio?

No recuerdo haber cargado la caja cuando salí de casa de mis padres, de hecho salí con tan pocas cosas, una maleta con ropa y una con mis libretas y una memoria USB con mis escritos, dinero y algo de confianza en que no moriría de hambre pasando una semana lejos de casa. Es… algo para prestarle atención.

Apago el televisor y bajo de nuevo al estudio donde he dejado la caja de plástico, es grande, al menos unos sesenta centímetros de largo y treinta de ancho, la bajo con cuidado y abro la tapa, solo hay un montón de fotografías mal acomodadas, el álbum y creo que es una vieja caja de madera con cartas viejas de la primaria, recuerdo vagamente que hacíamos intercambios escolares con niños de otros colegios, para conocernos. Tomo el álbum y lo hojeo hasta la zona prohibida, leo las historias, hay un intento de canción, tiene ralladuras de plumón negro, creo que no soy nada talentoso para crear música, hice algunos dibujos, mi nombre y el de la otra persona en un corazón.

Mi corazón late demasiado rápido, me ha dado un plumón para dibujar en la pizarra, el simple acto de quitar la tapa me altera. Hago los trazos en la superficie plana, no lo veo pero siento su mirada sobre mi persona. "No me mires". Las manos me tiemblan mucho, siento que me puedo derretir en esta plataforma, "No me mires"…

Paso las páginas, llenas de letras, tinta, colores y la vida de un adolescente enamorado, hay escritos y escritos, indirectas, algunas tienen fecha de cuando fueron escritos, no hay un orden cronológico, hay partes en las que declaro que quizás estoy confundido, que no es amor, solo es una gran admiración y respeto por esa persona. Hay otros escritos que… que demuestran un momento de locura total, donde sucumbo ante el sentimiento, ante las emociones, derramo lo que me pasa, lo que pienso de esa persona, mis deseos, mis anhelos.

Hoy he pasado a dar la explicación de la esquizofrenia, le he puesto mucho entusiasmo a las diapositivas, he hablado con la voz más segura y potente que he podido, Julieta, créeme que he pasado toda la semana estudiando el tema, memorizando y analizando. Cuando he terminado, sentí el mundo caerse sobre mí, fue como si me bañaran con… con algo que no puedo describir, me sonreía, juro que me estaba sonriendo, me felicito y me dijo que era un excelente trabajo. ¿Qué hare? Siento que puedo morir de felicidad, he visto la mejor sonrisa del mundo.

Yo… yo enserio estoy enamorado de él.

¿Julieta?

Salgo del estudio y entro a la biblioteca, justo en el estante donde están la carpeta de escritos privados, corro el cierre, está lleno de polvo, hace que tosa un poco, allí encuentro lo que quiero, un índice de cuentos, justo en el número siete esta: Cartas a Julieta.

Era un escrito, la cree cuando entre en la preparatoria, al principio sería una historia de terror, el fantasma de una hermana muerta. En la carpeta encuentro los primeros escritos, Julieta y Kandra, las personajes de la historia, Kandra relata una situación muy mala en casa desde el momento en que murió Julieta, drogadicción y maltrato intrafamiliar. Al parecer también recurrí a este personaje para desahogar mis sentimientos de amor.

"¿Por qué no puedo recordar?"

Estoy confundido, me siento extraño.

Si fue una buena etapa de mi vida, ¿Por qué no recuerdo? ¿Por qué?

Vuelvo al estudio junto con la carpeta, sigo leyendo, no son historias, son partes de un diario, algunas las escribo en primer persona, omnisciente y segunda persona. Pero no todas son partes felices, hay algunas donde me siento pequeño, donde me recrimino esos sentimientos, como si fueran algo malo, algo prohibido.

No sé, creo que una vez que termine esto, nunca podremos volver a vernos, eso me alegra de cierta manera, no tendré que ponerme nervioso por su presencia, no tendré que fingir que estoy enfermo para no asistir a su clase, pero también estoy triste…

Cierro el álbum, no tiene caso. Si no recuerdo, será mejor.

¿Me afecto tanto no haber dicho nada?

¿Me dolió salir de ese lugar, lejos?

¿Los sentimientos me ahogaron?

Una punzada en la sien derecha me distrae, Armin se levanta de la colchoneta y maúlla, como si me dijera que lo olvide de nuevo.

§

Me paso el fin de semana en cama, solo me levanto para ir por helado, barras de chocolate y refresco, también para ir al baño, el gato me recuerda durante el sábado que tengo que bañarme, pero fuera de eso no hago nada, ni siquiera acercarme a la computadora para escribir o prender la televisión para ver algún programa, no tengo ganas de hacer nada, me siento decaído y como si estuviera muy cansado, agotado de la vida. Suena algo exagerado pero no sé, siento que me ha deprimido darme cuenta de algo tan sentimental. Usualmente no suelo ser emocional, Hanji dice que me hace falta sonreír, Isabel dice que me hace falta dar algo de amor.

Tal vez esa primera vez que me enamore no fueron las cosas bien, ese amor se terminó pudriendo y se espolvoreo en el aire.

"No pienses, no le des importancia."

El lunes por la mañana Izzy llama para avisarme que tengo cita con el psicólogo, le digo que el psicólogo se ha ido de vacaciones y que su avión se perdió en el triángulo de bermudas, un cracken se lo comió y fue transportado al país de las maravillas. No me cree y dice que si no voy ella me llevara de la mano como niño pequeño. Hanji habla a las tres para decirme lo mismo y como si no fuera poco, Petra las imita. Genial.

Me doy un largo baño con agua tibia, busco algo cómodo y elegante, algo que no me haga parecer como un escritor desquiciado con problemas existenciales de un pasado que no recuerda. Suena… "trágico"

En una maleta pequeña de piel meto un par de libros y una libreta donde he estado anotando partes de la historia que supuestamente va a ayudarme a armar, la dejo un rato para buscar algún bolígrafo y hojas de papel, al regresar, Armin se ha instalado dentro de la maleta.

—¿Qué crees que haces? —Pregunto. —No vas a ir conmigo.

Gira su cabeza para observarme, maúlla e ingratamente se acomoda más dentro de la maleta.

—No, no puedo llevarte, iré con un psicólogo, si te llevo quizás piense que soy un obseso de los gatos, cosa que no soy. —Aprieto los labios. —Tampoco es normal que te esté regañando como si me entendieras.

Ronronea y cierra los ojos, dando a entender que no se va a mover de la maleta.

Suspiro rendido.

Me debato internamente y al final tomo la maleta con todo y gato dentro, salgo de la casa, creo que en pocos días empezara a nevar, creo que me gusta la nieve.

Camino entre las calles, hay gente de un lado a otro, platicando entre ellas de cosas triviales, mujeres con carriolas, niños abrigados llevados de las manos, tienen caras tristes o molestas por no poder correr o jugar con libertad, ancianos que caminan lentamente, animales que buscan hogar, paisajes perdidos…

Al llegar al consultorio Petra me saluda demasiado entusiasmada, me pregunta sobre cosas de los libros, conversamos un rato, Armin saca la cabeza, maúlla como si saludara y dijera: "Aquí estoy, hola."

—Qué lindo, ¿Es tuyo? —Pregunta la chica con emoción.

—Sí, se ha colado en la maleta.

—Es adorable, el Doctor Ackerman, también ha traído a Erwin, su gato. Ojala se lleven bien.

La puerta se abre y sale un señor demasiado elegante, con sombrero de ala y un bastón, da un breve saludo y luego desaparece por la entrada.

—Oh, espera, en un momento entras. —Toma una carpeta y entra al consultorio, tarda menos tiempo que la última vez.

Ajusto la maleta, le digo al gato que se quede quieto, me mira mal, como si fuera mi culpa que este allí adentro.

—Buenas tardes. —Saludo al entrar.

—Señor Jaeger, buenas tardes, adelante. —El Doctor está detrás de la carpeta, igual a la primera vez, lleva anteojos puestos y se ha aflojado la corbata. —Puede tomar asiento.

—Gracias. —Me acomodo en una de las sillas de oficina, Armin se remueve en la maleta y luego salta al piso. —Oh, lo siento… Gato tonto. —Salto de mi lugar para atraparlo.

Él baja la carpeta y mira a mi mascota.

—Petra me ha dicho que lo ha traído, mi gato ha ido al baño, en un rato vuelve.

Lo miro confundido, lo ha dicho como si se tratara de otra persona.

—Lo siento, yo…

—No importa, los gatos son una excelente compañía, son… divertidos.

Cierra la carpeta y se ajusta los anteojos, dobla las mangas de la camiseta hasta los codos y se echa el cabello hacia atrás despejando su frente, me mira y luego relaja los hombros.

—¿Empezamos a trabajar? —Pregunta.

No contesto, me limito a sacar mis cosas, aunque dudo un poco, en realidad jamás he pedido ayuda para crear una de mis novelas, admito que es extraño, no soy bueno trabajando en equipo, aun así le muestro la libreta.

Me pregunta datos sobre la narrativa y los personajes, le cuento lo que deseo y que es lo que necesito, una personalidad psicópata, él me muestra una investigación de esto, son personas que físicamente lucen como alguien común y corriente, nadie sospecha de ellos, son completamente normales a simple vista, pero tienen problemas graves, mentales en su mayoría, algunos, como el que necesito, libera su estrés o problemas con otras personas, de forma agresiva y sangrienta, algo así como en las películas. No es el único tipo de psicópatas, recibo una catedra del termino y algunas enfermedades mentales que van ligadas a este tipo de personalidad. Hago preguntas que me interesan y me responde de la forma más sencilla que encuentra para que alguien tan mundano como yo entienda.

El gato del doctor es realmente obeso, de pelaje amarillento y ojos enormes y azules, una versión enorme de mi gato, me sorprendo al verlo, es muy grande, gordo y apenas y se sostiene sobre sus cuatro patitas peludas, alrededor de su cuello tiene un collar de cascabel que suena al moverse, Armin lo observa durante un instante como analizándolo y pensando en si es peligroso, si debería salir corriendo o debería quedarse. Erwin, el otro gato, al notar a mi gato, se acerca a ligeros trotes graciosos, feliz por encontrar un nuevo amigo, pero mi gato lo ignora olímpicamente, durante un rato trata de llamar su atención para jugar o comer, pero Armin simplemente vuelve a meterse en la maleta, esperando a que yo termine para volver a casa.

Perdemos la hora en buscar algún perfil que le quede a la perfección a mi personaje principal, a mi asesino, me alaga por darle una personalidad aparentemente respetable, nadie dudaría de alguien así, alguien que da confianza e impone presencia, el personaje masculino es alguien torpe y es usado como señuelo y es un juguete de mi asesina.

—Es una novela interesante, creo que empezare a leerlo para comprender un poco. —Comenta viendo uno de los dibujos.

—No lo haga, por favor. —Comento.

— ¿Por qué?

—No me sentiría cómodo.

—Muchos adolescentes alrededor del mundo lo leen, ¿Qué más da otro lector más?

—Estaré trabajando con usted un buen rato, no quiero que me conozca por medio de las letras.

—Ya veo. —Parpadea sorprendido por mi respuesta, luego mete una mano en el bolsillo de su pantalón y saca una cajetilla de cigarros. — ¿Le molesta? —Dice señalando la cajetilla.

—Adelante. —Cuelgo la bolsa en mi hombro, Armin maúlla molesto por el movimiento.

—Creo que su gato es algo especial con sus amistades.

—Casi no se relaciona con otros gatos. —Contesto justificando su reacción con el gato del Doctor.

—Por supuesto. —Contesta con una risa. —Entonces… ¿Hasta mañana?

—Supongo que sí. ¿Puedo hacerle una pregunta?

—¿Qué pasa?

Miro un poco la alfombra del consultorio antes de preguntar.

—¿Alguien puede olvidar a otra persona que significo mucho en su pasado?

—Depende.

—¿De qué cosa? —Alzo la vista observando como exhala el humo del cigarrillo.

—De que tan importante fue.

Continuará…

Próximamente:

Séptima sesión

"Un puente a ese mundo"

Gracias por leer.

"Parlev"