Septuagésima Sesión.

"Izzy"

Recomendación musical: "Jigyaku-ka no Ally" de Amazarashi.

«Capitulo x: Tú y yo.

¿Qué es lo que pasa? —hoy esa es la primera pregunta que mamá ha hecho esta mañana.

¿De qué? —respondí mientras me cambiaba de ropa.

¿Estás saliendo con alguien y no me has dicho? —soltó sin más, ella no anda con rodeos, siempre al grano, así es ella.

No me sorprendió que preguntara eso, en realidad ya te he dicho que ella es exageradamente lista, siempre sabe todo, a ella nadie puede engañarla, creo que es la mujer más lista del mundo, siempre es capaz de ver cuando alguien miente, cuando ocultas algo, siempre va a descubrirte, porque ella es astuta, como un zorro, siempre mirando a todos lados, nada pasa sin que ella lo note, es como si percibiera cada mota de polvo que ronda a su alrededor. Por eso la admiro y a veces me gustaría ser como ella. [] Pero creo que yo soy más torpe y un poco más tonto, porque actuó de manera impulsiva cuando estoy molesto o hablo sin pensar demasiado, ese es mi gran defecto, del cual carece ella, porque ella solo espera paciente a que estés distraído para atacar. Creo que ella sería un buen detective. No como los de las películas, ella sería mejor, mil veces mejor.

No, ¿Por qué? —mentí.

Ella solo se giro y regreso al pasillo para bajar las escaleras.

Luces… diferente.

Eso si me sorprendió, porque yo a sus ojos soy diferente de por sí, pero supongo que dentro de lo diferente ya era demasiado diferente ahora, un poco más dentro de mi estándar normal.

Luego de eso simplemente bajo las escaleras, dijo que el desayuno estaba listo y que me apresurara porque llegaría tarde [] y dijo otra cosa sobre lo poco responsable que soy y que no aprendo a respetar horarios.

Mientras tanto yo, simplemente saboreaba el amargo sabor de la mentira, en realidad mi propósito al mentir no era ocultarlo, pero si mi madre sabe que salgo contigo en una relación fortuita posiblemente haría un escándalo, no por el hecho de que sea alguien que comparte mi genero, creo que eso lo comprendería, [] de manera extraña pero lo haría, tal vez lo más cruel serían sus chistes incómodos y para nada graciosos, pero al saber que no solo era eso, también estaba el asunto de que era mi profesor, eso posiblemente si sería un problema muy grande ya que me llevas bastantes años, ya eres un alguien, un adulto con experiencias tras la espalda y yo solo soy un chiquillo que tiene problemas con matemáticas y que desea ser escritor, hay un abismo enorme entre tú y yo. » —"Renace una vez." Por Akira Cassie.

§

Al otro lado de la ventana hay una lluvia extremadamente hermosa de copos de nieve, cayendo uno a uno, posándose sobre cualquier cosa que encuentren, la carpa, el cabello de la gente, sus suéteres, los automóviles, los techos, cualquier cosa para poder descansar de un largo viaje, recuerdo haber aprendido que ningún copo de nieve era igual a otro en un video de Winnie-Pooh, me sorprendió a los siete años aproximadamente, mi madre había dicho que en realidad jamás había visto los copos de nieve con detenimiento pero que le daba curiosidad.

Esperemos que nieve de nuevo para verlos, ¿te parece?

Muchos ahora se acumulan del otro lado del vidrio de la ventana, no sé si quieren entrar o solo desean pasar sus últimos momentos viendo el paisaje de nuestra ciudad blanca y fría.

—Tu café va a enfriarse. —comenta Berthoid mientras bebe del suyo propio.

Le sonrió, o al menos lo intento, y luego trato de beber un poco del liquido, sigue siendo demasiado amargo para mi, por muchas cucharadas de azúcar que le puse, tantas que la madre de Izzy dijo que con toda esa azúcar podría hornear tres tandas de tartaletas de fresa e incluso hacer la mermelada, pero sigue teniendo un sabor que no me gusta.

—Iré por un paquete de galletas. —digo levantándome del sillón.

La cafetería esta cerca, por lo que no me toma mucho tiempo, Hanji está allí encargando una charola de comida para nosotros, le preocupa que mi poca alimentación se vea reducida a nada con todo este asunto de Izzy.

Ha pasado una semana desde el accidente, los doctores no hacen más que decirnos que hacen hasta lo imposible por mantenerla con nosotros, no nos dicen si de verdad está en coma, que simplemente está dormida y que en cualquier momento podría despertar, no, lo que dicen es que las ondas cerebrales no responden correctamente, no está muerta, pero tampoco está viva. Esta aquí y esta allá.

Me pregunto qué es lo que piensa ella, si es que lo hace, pensara que está dormida, o tal vez en este momento este siendo protagonista de algún mundo extraño y retorcido pensando que es su realidad, tal vez tenga aventuras dentro de su propia cabeza mientras nosotros morimos de la angustia por no saber qué es lo que pasa con ella. Me pregunto si ella está peleando por despertar.

—Deberías volver a casa a descansar. —comenta Hanji solo de verme. —Luces fatal.

—Siempre luzco así, no sé porque te sorprende.

Pido un paquete de galletas azucaradas, la chica del otro lado de la barra me mira durante un instante, casi preguntándose si es que tengo razón y siempre luzco así o simplemente es porque mi mejor amiga esta allá dentro encerrada dentro de su cabeza.

—Nosotros te llamaremos si Izzy despierta.

—No, estoy bien.

No quiero irme, no planeo hacerlo, quiero que Isabel sepa que estoy aquí, quiero ser el primero en regañarla y darle un golpe en la cabeza por hacer que me preocupara y que tuviera un ataque de nervios solo porque a ella le ha dado por dormirse más de una semana, quiero ser el primero en saber que está bien. Además de que estando en casa no podría hacer nada, solo parecería un gato encerrado dentro de una gran jaula llena de libros y la verdad no estoy para ese tipo de cosas en este instante. Me quedo aquí.

—No quiero que enfermes.

—No voy a enfermar, estoy bien, de todos modos mis comidas siempre han sido irregulares y nada nutritivas, así que en retrospectiva no me estoy saliendo de la línea. —trato de sonar tranquilo para que ella también se tranquilice, pero solo me mira preocupada.

—Está bien.

Me obliga a comer algo de lo que ha comprado, fajitas de carne, ensalada con aspecto de tener varios días dentro del refrigerador, jugo de naranja, sopa fría y lo que creo debe ser un flan, porque parece más huevo revuelto con caramelo. Solo soy capaz de picar un trozo de carne y quitarle la lechuga a la ensalada, fuera de eso no como más allá de mis galletas y una cajita de leche con chocolate que me comprado luego.

Pienso que Izzy me regañaría si me viera ahora.

Regresamos a la sala de espera, Hanji le pide a la madre de Isabel que la acompañe para que coma algo, ella acepta con más facilidad que yo, luce algo relajada, tal vez porque aunque los doctores no den algo que tranquilice en realidad tampoco dicen algo malo y eso siempre es mejor.

—¿Cómo te sientes? Luces como si fueras a enfermar. —Berthoid me mira curioso y luego se acerca un sillón hacia mí.

—No es de extrañar, en realidad siempre luzco así. —trato de reírme pero parezco más un can con tos.

—¿A qué te dedicas? —pregunta después.

Trato de pensar un trabajo donde me vea igual que ahora, pero recuerdo que en realidad no he salido del hospital en todo este tiempo, él lo sabe, así que sería extraño, los trabajos normales solo dan de asueto el día de Navidad y el de Año Nuevo, es raro que yo me la haya pasado tanto tiempo aquí y luego esta Hanji que de repente comenta cositas sobre lo que hago.

—Soy escritor. —digo casi en un susurro.

No sé pero espero que se haga a un lado, diga cosas extrañas o se ría. Pero solo dice.

—Oh, tiene sentido.

¿Debería ofenderme?

Creo que no, todos piensan lo mismo, Izzy, mi madre, la madre de Isabel, Hanji, incluso creo que Levi lo piensa pero al ser Psicólogo simplemente lo deja pasar porque es parte de su trabajo y yo solo soy algo parecido a su paciente.

Levi.

No le he avisado la razón de mis faltas a las consultas, le he dicho a Hanji que no le diga nada, que yo personalmente le pediré disculpas y le diré que estaba demasiado preocupado por mi hermana, pero que solo ha sido en balde porque ella solo deseaba dormir una semana. Quiero creer que lo entenderá.

§

«Capitulo x: Primer segundo beso.

Nunca me paso por la cabeza que tú en realidad quisieras besarme, es más yo tampoco lo había pensado hasta mucho después, la verdad eso era algo sin mucha importancia, yo veía los besos como simples formas de traslado de saliva y de bacterias, incluso me daban algo de asco, eran ruidosos y a veces más húmedos de los normal y eso es asqueroso. [] Hay que ser sinceros ante todo.

Pero, pero creo que en realidad no fue tan malo.

Bueno, al menos no como el de la primera vez.

No quiero escribir como es que fue la primera vez que intentaste besarme porque es tan vergonzoso y tan… extraño que prefiero olvidarlo y dejarlo guardado en mi caja de recuerdos.

El que si quiero recordar es este, el primer segundo beso, como deseo bautizarlo, porque fue mejor y me gusto más.

Tal vez suene un poco chocante pero es la verdad.

Supongo que ya lo esperaba, [] lo supuse luego del primer fallo, tal vez porque a ti no te gusta hacer las cosas mal, siempre lo intentas hasta obtener el resultado deseado o alguno mejor y creo que el resultado de este fue bastante mejor de lo que yo incluso creería.

Estoy tratando de darle vueltas al asunto porque me da algo de nervios escribirlo, cada vez que lo vuelvo a imaginar siento escalofríos y sonrió como tonto, Dios, estar enamorado es la peor cosa del mundo.

Me gusta pero al mismo tiempo no me gusta.

Está bien…

Aquí voy…

Ahora que lo pienso, ¿Lo preparaste? O ¿Fue solo por casualidad? Me ha dado curiosidad ahora que estaba volviendo a fantasear.

[]

¿Te he dicho lo mucho que me gusta cuando me acaricias? SI no, me encanta. Me hace sentir relajado y a gusto, como dentro de mi propio pequeño paraíso. Me es tan reconfortante luego de un mal día o un día muy estresante. Recostarme en tus rodillas y sentir como revuelves mi cabello o como recorres los limites de mi rostro, como si fuera un mapa y buscaras la mejor ruta para seguir el camino a tu nuevo destino. []

Hoy me has dicho que estabas algo cansado, pensé que me estabas diciendo que deseabas estar solo y cuando iba a salir del aula me tomaste de la muñeca y preguntaste a donde carajos iba, luego de responderte rodaste los ojos y me ordenaste que me sentara en el escritorio, luego te recostaste y usaste mis piernas como almohadas, [] me pediste que guardara silencio y que te dejara dormir un rato, al menos hasta que tu próxima clase llegara en cincuenta minutos.

Roncas. Mi madre ha dicho que todo el mundo lo hace pero como estamos dormidos no nos podemos escuchar. Pero tú lo haces quedito, como si soplaras a un diente de león con suavidad. También haces sonidos chistosos con la nariz. [] Me han dado ganas de reír en varias ocasiones, aunque optaba más por verte dormir, jamás lo he hecho así que necesitaba aprovechar esta oportunidad. Ojala pudiera despertar a tu lado alguna vez en la mañana. Tal vez sería divertido.

Acaricie tu cabello y relajaste los músculos de la cara, lucias incluso más joven de lo que eres, te notabas más relajado, más tranquilo y mucho más hermoso.

Volví a enamorarme por centésima vez.

Robaste de nuevo mi corazón y me pregunte para que alguien como tú querría el corazón de alguien como yo.

Aproveche para usar tu piel como un mapa para tratar de guiarme en mi camino, creo que me perdí cuando llegue a tus labios, [] me perdí pero no me importo encontrar de nuevo la salida de ese lugar.

Justo cuando planeaba ser yo el que te besara despertaste, me asuste porque pensé que me regañarías por andar curioseando en territorios prohibidos, pero en su lugar solo me premiaste, plantaste un pequeño beso en mis labios y luego, []mientras salía de la sorpresa del momento, te adueñaste de ellos, al igual que lo has hecho con otras partes de mi.

Mi vientre se lleno de chocolate caliente, tibio, como el que mamá suele preparar para nosotros en Navidad porque hace demasiado frío. []Entibiaste todo mi cuerpo, hiciste que me sintiera demasiado ligero, como los algodones de azúcar que suelen vender en las ferias.

No sé cómo explicar lo siguiente que sentí, que paso, que pensé, no sé cómo ponerlo en letras, es demasiado complicado y me desespera, porque deseo plasmarlo en estas hojas, deseo ser capaz de recordar este momento toda mi vida.

Para siempre… []»—"Renace una vez." Texto rescatado del original.

§

La madre de Izzy regresa con una botella de jugo de manzana, habla con Hanji sobre alguna cosa que quizás no comprenda del todo, ambas parecen de mejor humor, incluso demasiado sonrientes.

—Familiares de la señorita Magnolia. —dice uno de los médicos.

La madre de Izzy cambia su semblante relajado y se apresura a donde el doctor, yo ni siquiera sé en qué momento fue que cambie de lugar, de estar en el sofá a estar sobre el médico.

—Soy su madre, ¿Qué es lo que sucede? —la madre de Izzy suena casi demasiado agresiva, incluso el médico lo percibe.

—Esta despierta, acaba de despertar hace unos minutos, está muy débil pero parece estable.

La madre de Isabel casi se desinfla con la noticia, se toca el pecho y deja salir el aire que la ahogaba hasta hace unos minutos. Por mi parte ahora puedo respirar.

—¿Podemos pasar a verla? —pregunto.

—Solo unos minutos ella debe descansar.

Ambos asentimos, obviamente pasa primero la madre de Izzy, está demasiado feliz que esta temblando y no deja de sonreír, yo vuelvo a tomar asiento en el sillón de color beige, Hanji se sienta a mi lado y me da un par de palmadas en la espalda.

—Bueno, ahora todo el mundo parece más relajado. —comenta. Incluso ella lo parece.

Tal vez estaba preocupada por mí, por lo que sería de mi si algo grave le pasaba a Izzy, no lo pienso en realidad, no puedo imaginar mi vida sin la pequeña Isabel a mi lado, siempre dispuesta a golpearme si es necesario.

Solo pasan diez minutos luego de que la madre de Izzy me diga que ella quiere hablar conmigo, aunque me pide que no tarde y que no la deje hablar mucho, en realidad está muy débil y cansada.

No acabo de entender porque alguien que está en coma siempre despierta cansado.

Una enfermera es la que me dirige hacia la habitación donde mi mejor amiga descansa ahora, la 657B.

No tiene mucha iluminación, las paredes lucen como si tuvieran un deprimente color gris, las cortinas están cerradas y esta ese molesto bip, bip, bip, de la máquina a la que está conectada.

Debajo de un montón de sábanas esta ella, su cabello pelirrojo esta opaco y su piel tiene un toque amarillento, incluso sus ojos parecen haber perdido el brillo que la caracteriza. Realmente luce débil, indefensa, como una pequeña niña o una de esas muñecas de porcelana. Solo que más enferma.

—Hola. —digo solo de llegar a su lado y tomar asiento.

—Hey. —contesta con un tono demasiado bajito.

—Nos has dado un gran susto. —me agacho hasta donde está su rostro y acaricio su cabello.

—Lo siento. —casi es difícil escucharla.

—No importa, ahora estás bien, eso es lo que importa. —le sonrió. —Solo quería ver como estabas, es mejor que descanses.

Le beso la frente y le digo adiós, pero ella no me deja ir tan fácil. Me toma débilmente de la sudadera y me dice que espere.

Respira un poco más rápido que antes.

—Le... vi. —esta vez solo es capaz de dejar salir un ligero sonido perceptible.

—¿Levi? ¿Qué hay con él? No he podido ir a las consultas ahora, pero prometo ir una vez que salgas.

Ella niega, se le complica un poco más hablar ahora.

—No te esfuerces, es malo, mejor duerme, mañana me lo dirás.

—Eren. —parpadea varias veces, luchando por hablar.

—Izzy no hables, me lo podrás decir mañana. —le sonrió para que se tranquilice, pero parece inquieta.

—Por… por favor… —aprieta los parpados y gira el rostro, parece como si algo le doliera.

—Llamare al doctor, necesitas descansar.

Antes de que abandone la habitación ella solo es capaz de susurrar.

—Recuerda.

El médico entra luego de que yo salgo, la revisa y habla con ella sobre que debe calmarse si no no podrá recuperarse correctamente.

Me regreso a la sala, pensando en su débil mensaje, ¿Se referirá a lo del libro? No le conté de su existencia realmente, me he olvidado de ello por ahora, prometo contarle después. Ahora trato de no pensar en eso, no es algo de primordial preocupación, los recuerdos pueden seguir esperando.

—¿Qué tal ahora regresas a casa? —dice Hanji en cuanto tomo asiento.

—No lo creo, esperare ahora a que den de alta a Izzy, así podré llevarla a mi casa, está más cerca. —contesto.

—Creo que tiene razón, Eren. —interviene la madre de Izzy. —Deberías ir a darte un baño, un cambio de ropa y atender los asuntos que tienes pendientes.

—No tengo ningún asunto pendiente.

—Eres necio. —se queja Hanji.

—Bueno, si me permiten yo si deseo darme un baño y cambiarme de ropa. —la madre de Isabel se incorpora y los huesos le truenan al instante.

—Hanji, ¿Por qué no la llevas a mi casa? —ofrezco. —Así podrías ir a ver como esta Armin.

Zöe rueda los ojos y me ve de mala manera.

—Eres holgazán.

Pero a pesar de eso ambas toman la oferta de ir a relajarse un rato, tal vez yo lo haga después, mucho después, mientras prefiero esperar.

—Felicidades, me alegro de que este bien. —comenta Berthoid.

Me pregunto si ha estado aquí todo el rato.

—Gracias, ¿Y cómo esta tú amigo? —pregunto un tanto incomodo, ya que no me ha dicho cual es su nombre.

—Bien, por así decirlo, el médico ha dicho que necesita un poco de tiempo.

—Se recuperara.

§

«Capitulo x: ¿Qué piensas?

La hoja doblada en mi libreta indica que leíste su contenido, no sé si fue apropósito o simplemente fue un accidente mientras cerrabas el cuaderno, pero sé que lo leíste. Por un momento estuve a punto de tirarla a la basura porque me avergonzaba de que hubieras leído cada página, pero pensé que después de todo esto son como cartas dirigidas a ti de manera indirecta, son como cartas románticas que son para ti pero al mismo tiempo son para mí mismo, para guardar fragmentos de mi vida.

Olvide la libreta en tu salón después de todo, tal vez pensaste que era un mensaje indirecto, pero no, simplemente fue un accidente. Lo siento si creíste lo contrario.

¿Qué pensaste de su contenido? Me da algo de curiosidad morbosa saberlo.

Sé que nunca me dirás lo que piensas de esta historia porque hace rato, cuando te pregunte si lo habías leído, tú dijiste que no, que solo habías abierto la primer hoja para ver a quien pertenecía, que tu trabajo no era fisgonear. Pero mentías, porque la primer hoja esta en blanco, yo siempre dejo la primer hoja en blanco, es una vieja costumbre, la segunda no tiene más que un dibujo y es hasta la tercera donde vienen mis datos y un amable mensaje de que nadie debe leer el contenido de esta libreta. Además, creo que sin darte cuenta has borrado un par de letras con tus dedos, ya que las escribí con lápiz y el grafito se ha corrido, aunque no importa, no es del todo inentendible, ahora las volveré a escribir para que siguen viviendo allí. » —"Renace una vez." Por Eren Jaeger.

§

El reloj marca las doce de la noche, Hanji me ha dicho que debo irme a dormir a casa que ella se quedara a hacerle compañía a la madre de Izzy, después de todo es año nuevo y no tiene trabajo hasta el dos de enero, yo le digo que no, que estoy bien así, que estoy acostumbrado a dormir en sillones luego que termino de escribir y me quedo dormido en la sala.

Discutimos un rato pero al final gane y ella simplemente fue por un café.

A veces me gusta hacerla molestar.

Una amable enfermera de cabello castaño me ha preguntado si quería que prendiera la televisión, me ha deseado Feliz Año Nuevo luego de que le dijera que sí. Así que transmiten una celebración en alguna parte del mundo, todos brindan y sonríen, hacen una divertida fiesta. Otras personas dentro de este lugar se entretienen viendo el programa.

—La paciente del 657B está teniendo dificultades, llama al Doctor Zacharias. —grita un médico a una enfermera y esta actúa de manera veloz, presionando teclas y llamando por el altavoz.

—¿Qué pasa con esa paciente? —de nuevo no sé cómo es que he llegado frente a la enfermera si hace un rato veía la televisión.

—¿Es familiar suyo? —pregunta

—Sí. —contesto aunque no digo cual.

—Espere por favor.

Luego hace otro llamado y se va corriendo en la misma dirección que yo seguí esta tarde para ir a ver a Izzy.

—¿Qué pasa?

—No lo sé, no quiso decirme.

La madre de Izzy llega con una botella de jugo, de nuevo se nota su cara de preocupación, arruga el ceño y aferra sus manos alrededor del embase de vidrio.

—Hay que sentarnos, nos avisaran pronto. —Hanji toma los hombros de la preocupada mujer y la hace sentar.

Los minutos se alargan a ser como milenos, gigantes, infinitos, a cada rato volvemos a ver el reloj para ver cuánto tiempo ha pasado, pero solo vemos que las manecillas apenas y son capaces de moverse, es como si estuvieran atentas a todo lo que está pasando y se han olvidado de marcar el tiempo correctamente.

—¿Por qué tardan?

Hanji niega con la cabeza y se encoje de hombros.

—¿Qué es lo que paso? esta tarde estaba mejor.

Nos mordemos las uñas, necesitamos respuestas. La madre de Izzy se levanta y vuelva a sentarse, se vuelve a levantar, da un paseo por la sala, pregunta a una enfermera pero esta le contesta que no sabe nada, luego vuelve a sentarse, se vuelve a levantar y da otra vuelta.

—¿Por qué tardan tanto? —vuelve a preguntar.

Luego de casi dos horas de espera aparece de nuevo aquel medico que dijo que Izzy estaba mejor, que estaba más estable.

Me levanto solo para escuchar de nuevo que solo ha sido una falsa alarma.

—Las ondas cerebrales de la señorita Magnolia presentaban un ligero corto circuito, como si no transmitieran la información correcta…

Dice más cosas que no me interesan, es como si se hubiera decidido a darnos una clase sobre las ondas cerebrales, Alfa, beta, theta y Delta, me repito que eso lo vi hace mucho, mucho tiempo pero que no estoy interesado en verlas de nuevo.

—No pudimos hacer nada cuando la onda más débil dejo de responder, hace rato se presento un corto circuito en su encéfalo, muerte cerebral, intentamos reanimarla pero una vez que el cerebro deja de enviar señales es casi imposible que se pueda hacer algo. La señorita Magnolia ha fallecido, lo siento.

Se escucha un alarido, como si fuera un animal herido de gravedad, la madre de Izzy es la que lo lanza de manera desesperada, el envase del jugo se estrella contra el piso y se rompe en mil fragmentos diferentes uno de otro, como los copos de nieve, el suelo pronto se volverá pegajoso gracias a la bebida. Un segundo después de que la mujer grite, se desmaya, el impacto es tan fuerte que su cerebro ha decidido sacarla de jugada para evitar daños. Lo aprendí en la preparatoria, lo sé.

Escucho mi nombre muy, pero muy lejos, alguien me llama pero no sé quien podría ser, no reconozco la voz. Esta demasiado lejos de mi alcance.

Mi respiración se acelera un poco y siento que algo presiona contra mi pecho.

El doctor le grita a una enfermera que debe traer una camilla para la mujer desmayada, creo que Hanji y Berthoid han actuado con rapidez y han evitado que se dé un golpe en la cabeza.

Vuelvo a escuchar mi nombre, me grita pero es como si la comunicación se hubiera cortado de repente o estuviera demasiado distorsionada.

No quiero hacerle caso, mi mente se aleja de todo y se centra en una sola cosa.

Izzy está muerta.

Mi mejor amiga ha fallecido este día.

Mi hermana me ha abandonado.

Isabel Magnolia se ha ido y no planea volver nunca.

Estoy solo.

Estoy solo, en este mundo tan grande y tan horrible.

No reacciono hasta escuchar a un coche presionar el claxon varias veces, vuelvo a la realidad de golpe, el hombre detrás del auto me grita que me haga a un lado si no quiero que me arrolle, camino hasta la esquina y trato de recordar cómo es que he salido tan rápido del hospital y como es que llegue a este lugar. Siento el rostro mojado, esta lloviendo y no he traído un paraguas conmigo.

Izzy está muerta.

Parpadeo varias veces, no sé donde estoy, no reconozco las calles, me siento perdido.

Estoy solo.

Completamente solo.

Continúo corriendo, queriéndome alejar de este sitio, tropiezo varias veces en mi camino, no me importa ninguno, quiero correr, huir, tratar de encontrar lo que he perdido hace un momento.

Entonces termino entrando a un apartado de edificios que creo conocer bastante bien, tal vez allí adentro alguien pueda ayudarme.

Toco el timbre un millar de veces, hasta que la persona del otro lado grita que abrirá en un instante y espera que sea para algo realmente importante, no escucho a que se refiere con importante pero ahora no importa.

Levi abre la puerta con cara malhumorada, aunque se relaja al verme.

—¿Eren?¿Qué haces aquí?

No respondo, solo me dejo caer, rodeo su cuerpo, pegándolo al mío y empiezo a llorar, como un niño perdido, como un alma en pena, dejo que mis lágrimas mojen su pijama, me aferro a la calidez de su cuerpo. Quiero que sea él quien me diga que tengo que hacer ahora que estoy solo de nuevo. Quiero que me diga…

Continuará…

Próximamente.

Octogésima Sesión.

"Tras la ventana."

Gracias por leer.

Parlev.