Procesos Psicológicos Básicos.
Memoria.
Mientras la ráfaga de viento rosaba su piel supe que en realidad él no era especial, era completamente diferente a cualquier otro chico a quien yo pudiera conocer con los pocos años de vida que le ganaba.
El brillo de sus ojos era diferente, su sonrisa, el sonrojo de sus mejillas, su voz, todo era completamente diferente a cualquier persona en este mundo.
Pero no era una diferencia que destacara demasiado, simplemente podría ser pasado por otro loco más al cual encerrar en un psiquiátrico por toda una larga eternidad infinita, así es como debe ser tratada la gente que rompe parámetros, después de todo, la discordia es el punto número uno para que haya rebeliones.
Mientras el sol de aquella lejana mañana manchaba el pigmento de su piel no supe a que me estaba enfrentando, no era el hecho de que él solo fuera un niño tonto que solo deseaba cumplir un único y absurdo sueño, no era que yo era un adulto abusando de una inocente criatura, no era nada de eso, era algo más grande a lo que yo pudiera enfrentarme nunca.
Demasiado tarde comprendí eso y entonces cree un daño que, a pesar de ser reparado, fue uno muy doloroso.
●Levi.
Eren permanece enredado en las cobijas, mirando vagamente el punto infinito que solo él es capaz de ver.
Deje que llorara todo lo que necesitaba llorar, luego le rogué que se incorporara y tomara un baño porque estaba demasiado empapado, al parecer había permanecido demasiado tiempo debajo de la lluvia, no deseaba que en este momento pudiera contraer alguna enfermedad, le pregunte si deseaba comer algo pero simplemente negó con la cabeza y dijo que tenía sueño, aunque después de varios minutos sigue mirando el punto infinito en la pared.
No sé qué es lo que paso, ha pasado una semana desde la última vez que lo vi, la pregunte a Hanji por si acaso habían tenido problemas con eso de los tiempos en la editorial y los libros, pero ella solo se limitó a decir que posiblemente Eren no se presentaría a consulta por varios días más, no sabría cuántos pero serían varios. No me dejo hacerle preguntas. Ahora que se ha presentado en ese estado no puedo esperar a que sea algo bueno.
Pero por experiencia sé que después de esto va a necesitar mucho tiempo para reponerse.
Me doy media vuelta para ir a dormir, en este estado Eren no será capaz de hacer nada, ahora está en un estado donde el exterior importa demasiado poco, su organismo está trabajando para analizar y reparar el daño que haya recibido en este instante.
—Iré a dormir, si necesitas algo no dudes en ir a verme. —digo a pesar de saber que quizás no me ha escuchado o que ni siquiera a prestado atención.
Tomo el pomo de la puerta dispuesto a cerrar, entonces escucho el crujido del colchón al moverse alguien, y Eren se está incorporando lentamente, con algo de torpeza, como un venadito recién nacido.
—Quédate conmigo. —susurra débilmente. —No quiero estar solo.
Tiene los ojos llorosos e inyectados en sangre, los hombros no paran de temblarle y respira agitadamente.
Hace tanto tiempo que no decía algo parecido. Es un extraño recuerdo.
A pesar de ser una persona solitaria, a él no le gusta estar solo demasiado tiempo, es como un niño que ama ser apapachado, como un cachorrito perdido. No sé cómo ha sobrevivido todo este tiempo viviendo en aquella casa, él solo, con un gato.
Me acerco hasta la silla que esta junto a la ventana y tomo asiento.
—Duerme. —digo, esperando que estando aquí le sea suficiente. Aunque sé que en realidad no.
Parpadea varias veces, como si estuviera confundido…
Me pregunto si en ese mismo estado estuvo hace años, cuando nos separamos.
Suspira y se vuelve a remover dentro de las cobijas.
Se lo que está pensando, hay una pelea interna, entre el yo de los recuerdos y su yo actual, tratando de expresar lo que desea pero su yo actual está ganando, diciéndole que soy un extraño, aunque preguntándose porque es que ha llegado acá en primer lugar. Esta confundido por eso pero no es su prioridad, ahora solo necesita analizar su desgracia actual.
— ¿Podrías dormir conmigo? —susurra, aunque no es el adulto, el escritor anónimo que solo se limita a vivir un día más, es aquel niño a quien yo conocí hace tantos años atrás.
No me muevo por varios segundos, él espera paciente a mi respuesta, no quiero confundirlo más ahora, un movimiento en falso y podría descargar todo de golpe a su mente frágil, eso sería una sobrecarga muy peligrosa.
—Me quedare contigo, así que duerme, no pasa nada. —lo único que me limito a hacer es acercarme y acariciar su cabello.
No parece convencido de lo que digo, pero de nuevo las réplicas de sus pensamientos se hacen presentes y cierra los ojos, respirando de forma alterada, al cabo de varios minutos se queda fuera de combate, sus hombros se relajan y su respiración se empieza a calmar, debió haber sido algo muy fuerte como para que este tan cansado de forma mental.
Salgo un momento de la habitación, no me alejo demasiado, quizás solo lo suficiente para que pueda hablar por teléfono sin despertarlo.
—Dime que Eren está contigo. —dice Hanji al primer timbrazo.
—Sí, se acaba de dormir. ¿Qué paso?
Ella suspira aliviada, se queda en silencio durante varios segundos, como si se recuperara de una preocupación realmente grande. Debió haber sucumbido ante la desesperación por la repentina desaparición de Eren.
—Isabel… ella acaba de fallecer. —susurra incómoda, como si ella no fuera la persona indicada para decir eso.
Me recargo en la pared procesando esta información nueva.
Al parecer es algo que llevaría más que muchos días para que Eren se recupere, su mejor amiga acaba de morir, es el peor golpe que pudo haber recibido, me preocupa lo que pueda llegar a pasar una vez que él vuelva en sí.
—Iré por él en la mañana. —dice.
—No, yo me haré cargo de él durante estos días, va a necesitar mucha ayuda a partir de ahora.
—Olvido que ustedes dos ya tuvieron una historia. —casi susurra con algo de diversión.
—Es más que eso. —susurro y dudo que ella me haya escuchado.
—Entonces, necesito verte mañana de todos modos, iré a su casa por varias cosas que necesitara, ropa, el gato, algún libro y los medicamentos.
— ¿Medicamentos? Creí que ya los había dejado.
— ¿Ya los tomaba en ese entonces? Vaya, bueno, desde que lo conozco él necesita medicarse cada determinado tiempo, supongo que los necesitara más ahora.
— ¿Para que los usa?
Ella duda un instante antes de responder.
Cuando yo lo conocí solo tomaba pastillas por algunas alergias y dolores de cabeza, más aparte de las vitaminas que su madre le daba y el ácido fólico, también de vez en cuando tomaba hierro y otras, calcio, dependiendo la época.
—No creo que sea un tema que deba decirte por teléfono, mañana… ¿Te parece que nos veamos en el café que está cerca del parque central? Allí te diré lo que yo sé de él y te daré las cosas.
—Está bien. Hasta mañana.
—No lo dejes solo esta noche, por favor. Me preocupa.
—No lo haré.
Por supuesto que no.
Al volver a su lado me encuentro con un rostro completamente relajado, no hay señas de la persona desorganizada y desesperada que ataco mi casa a mitad de la madrugada, su rostro no muestra tantos signos de cansancio, su respiración se ha regulado e incluso esta babeando. Es un habito tan suyo.
Es extraño.
Un sentimiento de viaje en el tiempo me aplasta y hace que me sienta débil.
Casi había olvidado esta imagen frente a mí, una imagen que vi casi durante un mes completo, allá en un viejo olvido empolvado.
§
«Capitulo x: Web.
Mamá ha llegado a la escuela pidiendo hablar contigo, no estaba molesta, ni nada por el estilo, incluso me atrevo a decir que me sorprendía lo tranquila que podía llegar a lucir.
La recibiste de manera amable y ella te pregunto sobre mí, sobre mis notas, mis faltas, mis errores y todo lo que tuviera que ver conmigo, ni siquiera le mostraste las listas, solo le dijiste de memoria todo lo que sabías de mi ritmo académico, los problemas que estaba teniendo en Cálculo, mi brillantes en la clase de literatura y todo lo normal que iba en el resto de las materias. Incluso le mencionaste que era un buen alumno, que no había ninguna queja sobre mi comportamiento ni nada por el estilo.
Le comentaste que habías hablado con uno de los profesores de Cálculo del turno matutino para que me ayudara con la materia, mi madre casi parecía complacida por eso, luego te agradeció por esa información pero no dio media vuelta y se fue, al contrario, dudo un instante y se quedo plantada en el aula, observándote durante unos minutos.
Y luego ella dijo: —Eren habla mucho de usted, lo admira demasiado al parecer. ¿Es psicólogo por profesión?
Tú respondiste afirmativamente, le contaste un poco de tu historia profesional y ella casi sonrió complacida por eso.
Yo estaba nervioso, pensaba que ella diría algo más, algo que me dejara en evidencia o que pudiera poner en riesgo cualquier cosa, ella se dedica a destruir mi vida privada de distintas maneras. Ama ponerme en vergüenza.
Pero lo que en verdad hizo me dejo demasiado sorprendido.
—Eren, ¿Por qué no te adelantas a la casa? Necesito hablar con tu profesor a solas. No tardare.
No supe que decir, ni mucho menos como reaccionar. Te mire pero no me devolviste la mirada, mi madre a ti te la sostenía demasiado firme y si volteabas por un milisegundo ella se daría cuenta de que esperaba tu aprobación más que la de ella. Pero ella volteo para ver porque no obedecía, tú hiciste un leve gesto para darme a entender que todo estaría bien.
—Claro, te veré en la casa, iré a ver si Izzy ya ha terminado.
Salí lentamente del aula, tuve la tentación de saber qué es lo que ella quería hablar contigo pero no podía quedarme pegado a la puerta todo lo que durara su plática, algún prefecto me reprendería y se armaría un gran problema, así que simplemente decidí volver a casa sin más.
Cuando mamá volvió conmigo le pregunte qué era lo que habían hablado y ella solo contesto que era sobre mis calificaciones y sobre ese tutor para Cálculo, pero yo sabía que mentía, algo como eso no dura casi cuatro horas. Además de que su gesto parecía perdido, casi como si hubiera visto el fantasma del abuelo o algo parecido.
Cuando te pregunte a ti, mentiste de igual manera, diciendo lo mismo que ella, calificaciones y el tutor.
¿Por qué? ¿Acaso fue algo realmente grave? ¿Acaso yo soy el que esta sobreactuando?
¿O es algo que yo no debería saber? —"Renace una vez." Por Eren Jaeger. |25032010|
§
Hanji llama demasiado temprano para nuestro encuentro, ella tiene que acudir al trabajo y además tiene que ayudar con los arreglos funerarios de Isabel, ya que Eren esta fuera de combate en estos momentos ella ocupara su lugar, pagando todos los gastos que esto requiera, incluso dice que tendrá que contratar a un psicólogo para que trate a la señora Magnolia, ha sido un golpe tan fuerte que desde anoche ha tenido que estar bajo los efectos de narcóticos. Si no está bien para cuando todo el papeleo y los arreglos estén listos entonces Hanji hará representación de ambos. Le he ofrecido mi ayuda pero ha dicho que con tratar y cuidar del escritor enloquecido es más que suficiente para ella, después de todo Moblit también estará ayudándola.
Llamo a Farlan, que aun está en la ciudad, para que venga a cuidar de mi pequeño huésped, no quiero llevarme sorpresas cuando vuelva ni que él tampoco reaccione mientras no estoy y tenga algún tipo de crisis emocional.
—¿Qué es lo que se supone que tengo que hacer? —pregunta él en cuanto llega al departamento.
—Solo estar al pendiente si despierta, llamarme en cuanto esto suceda o si es que tiene algún tipo de crisis, llorar, gritar o algo parecido, mientras tanto no te acerques a la habitación, eres un desconocido para él y bajo estas circunstancias es mejor dejar de lado las explicaciones mayores.
—Estas describiendo a un psicópata o algún tipo de trastornado sacado de un psiquiátrico ilegal. —comenta mirando la puerta de la habitación donde Eren descansa.
—No te preocupes, estará dormido por un buen rato pero necesito que estés aquí por cualquier cosa fuera de cálculos.
—¿Lo drogaste?
—No, pero lo conozco lo suficiente para saber que debe estar dormido hasta mediodía, incluso más.
—Ahora estoy asustado, ¿Debería estar armado?
—Solo llámame en cuanto despierte.
El café donde Hanji me entregara las cosas queda a pocos minutos del complejo departamental donde vivo, así que hago el viaje a pie. El clima aun es frío, hay nieve por todos lados, aunque solo como un bonito adorno de las épocas decembrinas, no es suficiente como para detener las actividades normales como suele suceder otros años, aun así hay anuncios sobre tener cuidado al manejar ya que el piso podría estar muy resbaladizo o incluso al caminar. Hay que evitar los accidentes trágicos.
El lugar está casi vacío, a excepción de un par de trabajadores que forman una fila para comprar café o algo para mantenerse despiertos, algunos bostezan y otros leen el periódico que han comprado antes de ir allí.
Hanji está en una mesa, tiene una gran taza del líquido, lo sostiene con ambas manos y sopla casi con miedo.
—¿Demasiado caliente? —ella se exalta un poco y mira a ambos lados antes de enfocarme.
—Hola, no te oí llegar.
Luce excesivamente cansada, con ojeras enormes de color lila, incluso con los anteojos se notan, la piel la tiene teñida de amarillo, incluso se le nota una que otra arruga, sus ojos, normalmente brillantes y alegres, lucen deprimentes y cansados, los labios los tiene resecos y la piel de las manos luce de igual manera, es como si en este tiempo, hubiera envejecido al menos unos veinte años.
—No deberías tomar café. —comento. —Necesitas un desayuno de verdad.
Ella niega con la cabeza.
—No tengo hambre, ni siquiera quiero tomar el café pero necesito estar despierta, entro al trabajo en dos horas.
—Decaerás mucho si no te cuidas.
—Gracias por preocuparte, pero estaré bien, solo será un par más de días.
Bebe del líquido, hace una mueca y se pasa la lengua por los labios.
—Demasiado amargo. —susurra. —¿Cómo esta Eren?
—Dormido, ha sido un golpe muy fuerte.
—Lo sé, se conocen desde hace… toda la vida.
Asiento dándole la razón.
Una mesera de cabello blanquecino pregunta si deseo algo para comer o beber, me limito a pedir solo un café americano para pasar el rato.
—¿Qué tipo de medicamento es el que le suministran? ¿Y quién?
Hanji hace un nuevo intento por beber de la bebida, luego mordisquea una galleta azucarada para pasar el mal sabor.
—Calmantes, somníferos, inhibidores en su mayoría. Sobre quien se los receto, no lo sé con exactitud, al parecer estuvo en el psiquiátrico hace un par de años, Isabel dijo que cuando se han acabado solo necesita mandar una carta con sus datos para que le proporcionen más. No se tampoco cual es el psiquiátrico donde estuvo, cuando le pregunte personalmente a él… dijo que no era cierto, que un medico era quien se los había proporcionado y era a él a quien se los pedía.
—¿Qué es lo que calman?
—Crisis emocionales, no me preguntes mucho sobre eso, no lo sé, solo una vez me ha tocado verlo en esa situación, es horrible, Isabel fue la que logro calmarlo inyectándole alguno de esos medicamentos. Se queda fuera de batalla casi al instante, al parecer son muy fuertes. Tengo entendido que sufre de Depresión, pero nada más.
—La depresión no se cura solo con somníferos. —susurro.
—Tú eres el que sabe de eso, yo no. ¿No notaste nada en él en este rato que han pasado juntos? —pregunta apretando de nuevo la taza de café.
—No.
Responder hace que me sienta frustrado, ¿Cómo es que se pasa por alto una persona que se droga para controlar crisis?
—¿Cuántas pastillas toma?
—No lo sé con exactitud. —se inclina sobre una bolsa de lona y saca otra de plástico me muestra el contenido, un montón de botecitos de pastillas y cajas con ampolletas. —Isabel es la que sabía de todo esto, metí todos los botes en la bolsa por si acaso, busque algún tipo de receta o algún horario pegado en algún lugar o escrito en su agenda pero nada, aparte de que dentro de su casa es casi imposible encontrar algo.
—¿Qué fue lo que le paso a Isabel?
—Accidente automovilístico, derrapo en la autopista gracias a la nieve, según los médicos se golpeo la nuca con demasiada fuerza que desconecto casi todo su sistema nervioso, fue un milagro que siguiera viva por varios días más y más que despertara.
La mesera llega con el café, pregunta si deseo algo más pero digo que el café está bien, Hanji pide un pastel de moras, necesita mantener la boca llena para controlar las ansias que la cafeína le está provocando.
—Por tu rostro… ¿Qué es lo que va a pasar con él? Conoces más de él que yo. ¿Qué paso?
—Eren…—me quedo un rato en silencio, sospesando lo que planeo decirle. —Él, no es exactamente lo que conoces. De hecho nada de lo que tú has visto de él es real.
Ella abre los ojos algo sorprendida.
—No entiendo. ¿A qué te refieres?
§
«Capitulo x: Morada.
Ella me odia, estoy casi seguro de ello. Muy a pesar de que tú me hayas dicho que eso no es verdad, que tal vez solo está molesta, que es completamente normal, que griten, regañen e incluso digan palabras dolorosas, que incluso tu propia madre llego a comportarse de esa manera contigo y tus hermanos, pero no creo que sea así, […] no sé si existan palabras para describirte cómo es que ella se transforma, es como si saliera otra persona diferente, alguien a quien yo desconozco por completo, pero que ella conoce cada defecto que me compone, igual a las neuronas, células y moléculas, átomos, cada estructura equivoca que me rige.
[…]
Quisiera pedirte disculpas por tener que soportarme en estos momentos, pero en serio necesitaba salir de casa antes de que algo malo pudiera pasar, […] ya fuera que yo mismo estallara en palabras dolorosas o ella colisionara todo a mi alrededor, mucho peor que las ultimas bombas que yo he estado recibiendo constantemente.
Tengo miedo.
Si llego a quedarme un año más en la escuela ella… no sé qué es lo que pueda pasar.
No está contenta, eso es seguro. » —"Renace una vez." Por Eren Jaeger. |23032010|
§
En realidad mentí cuando dije que en aquella época Eren solo se medicaba para cosas simples como dolores de cabeza, alergias o vitaminación. En realidad él ya tomaba inhibidores desde ese entonces, pero eran demasiado livianos como para pasar realmente como drogas, supe eso cuando su propia madre me lo dijo.
En este mundo existe una gran cantidad de personas, estamos poblados por un sinfín de mundos distintos dentro de la cabeza de cada uno de esos individuos, sean una completa mierda o algún servible para la humanidad.
Él siempre me pareció un chiquillo extraño, desde el modo de pestañear hasta la forma en la que hablaba, como si siempre estuviera perdido dentro de un gran túnel o algún laberinto sin salida aparente. Pensé que quizás se trataba del hecho de cómo se las apañaba para siempre suspender Cálculo como si estuviera tratando de romper algún record sobre las veces que uno puede reprobar una materia en menos de un año escolar. Pero era mucho más allá que un simple niño tonto para cálculos sin sentido.
Las personas recibimos las tragedias de distintas maneras, la que mejor nos parezca o la que nos haga más fuertes a la adversidad del mundo cruel y real que se nos presenta allá afuera.
Unas se plantan de pie y hacen que el golpe parezca cualquier cosa, aunque tengan el pecho quemado, a esos se les llama supervivientes, porque a pesar de todo siguen de pie, tomando las desgracias de buena manera, luego están los que aunque se trate del viento se tiran al piso y lloran esperando que alguien se apiade de ellos para ayudarlos a superar cualquier obstáculo por más simple que sea. Les siguen aquellos que aunque los golpeen no se mueven ni se inmutan, los golpes apenas y parecen hacerles daño.
Y más abajo están los que reciben las desgracias con la cara, los derriban y no saben qué hacer porque ni siquiera reconocen de donde vino el golpe, se hace una cicatriz y luego siguen caminando, a la siguiente desgracia, la cicatriz se vuelve más grande pero ellos seguirán caminando y así. Eso podría pensarse que es "bueno" pero ¿Qué pasa cuando el cuerpo tiene más cicatrices que las estándar?
Incluso puede que sea peor que eso.
Eren es ese tipo de persona.
Y esta podría ser su historia, una historia que ni siquiera él conoce del todo, porque es incapaz de recordar todas esas caídas.
Por eso, una vez que vuelva en sí, cuando la herida deje de sangrar, él no recordara nada de Isabel Magnolia.
Así como no recuerda nada de mí.
Continuará…
Recta final.
Gracias por leer.
Parlev.
