Cognitivismo.

Pensamiento.

«Capítulo x: Sex and the city.

(Debo aclarar que en realidad jamás he visto esta película pero creo que me ha parecido interesante este título, creo que va de acuerdo a…)

No sé como comenzar esto, la verdad es que me están temblando los dedos, apuesto a que si me vieras en este instante te burlarías de mí por el nerviosismo que me embarga ahora. Creo que incluso me están temblando las rodillas… (No es gracioso, estoy escuchando como te ríes dentro de mi cabeza y no es gracioso, en verdad me están temblando las rodillas… eso hace que recuerde tantas cosas…)

[]

Debería dejar de divagar…

Siento la cara como si estuviera hirviendo, mi estomago… creo que iré a vomitar en cualquier momento, ni siquiera cuando exponía me sentía de esta manera, es despreciable…

Creo que dejare mis monólogos por ahora… realmente quiero escribir esto pero no quiero que sea de una forma tan poco, tan poco de este modo, no me doy a entender pero no me interesa, después de todo solo yo soy capaz de entender esto y darle forma a mi manera de escribir.

Te odio.

Te odio tanto.

[]

Llevo dos páginas escribiendo tonterías, ¿Te lo imaginas? Ni siquiera es mi estilo.

[]

Creo que… ya tengo la idea de que escribir… si… creo que empezare en ese momento, ¿Sabes? Usualmente cuando tengo la idea o la frase con la que iniciare es casi imposible que me detenga, así que supongo que ahora que tengo la idea podre escribir con más fluidez.
Por favor perdona las tres páginas de relleno que he escrito y olvida su contenido, en realidad eso del gato sigue siendo una fantasía, mamá me ha dicho que primero tengo que aprender a darme de comer a mi mismo antes de alimentar a un animal.

[]

Y esta… es mi idea de cómo comenzar, no te burles si es demasiado tonta, no tengo más armas.

[]

¿Me creerías si te dijera que aun siento tus dedos tocando la piel de mis piernas, el lugar donde empezaste a besarme?

Tal vez si, después de todo nadie más que tú sabe que cada vez que me tocas dejas una marca hecha de hierro, que no planea irse por nada del mundo, por mucho que me restriegue la piel con esponja.

(Es difícil, realmente difícil)

(Me refiero a escribirlo)

(Por favor ignora estos paréntesis)

(Si, el anterior y este mismo)

[]

Debería reírme de ti.

Prometiste que no me pondrías un dedo más allá de mi rostro o incluso mi torso, que no me tocarías más allá de eso, que no ibas a romper el límite de los besos y las caricias infantiles. Prometiste que jamás…

No tengo palabras para plasmar dentro de estas páginas para describir todo aquello.

Si me preguntaran que palabra usaría para describirlo, creo que usaría: Simplemente adorable o tal vez tierno. No lo sé.

Tengo el cuello sensible, creo que eso ya lo sabías tú mucho antes que yo mismo, no me sorprende, me conoces más que mis propios padres. Pero creí que jamás usarías ese punto débil en mi contra. Fue como un ataque terrorista. Sin aviso o algún tipo de alarma.

Solo accionaste el botón y de repente ya me tenías a tus pies. De forma bastante literal porque de la forma figurada siempre he estado así.

— ¿Estas seguro? —susurraste contra el hueco entre el cuello y los hombros. Respirando agitadamente.

(Tu voz, no sé cómo me sentí en ese instante al escucharla, tal vez algo dentro de mi exploto o tal vez se derritió como el caramelo, había sido lo más… ¿Excitante? Que había escuchado en la vida.)

Ni siquiera me veía con la fuerza de contestarte. Estaba cayendo a un profundo hoyo, igual a Alicia luego de seguir al conejo blanco, justo como en la adaptación de Tim Burton. Así que solo asentí y susurre un débil y casi insonoro "Si."

Sentí tu sonrisa contra mi piel, acariciaste con tu nariz ese mismo lugar, como si aspiraras mi aroma, sentí vergüenza puesto que ya era de tarde, pensé que quizás un baño no hubiera estado mal, tal vez para que pensaras en cosas lindas como en las novelas.

"Su piel huele a flores, a jazmines, huele a menta, a chocolate (No estoy seguro de que haya jabones de chocolate, si los hay me asegurare de comprarlos)… etc."

No lo sé, quería que pensaras que desprendía algún tipo de aroma… "romántico", no a sudor escolar combinado con el perfume costoso que mamá me regalo en mi cumpleaños, eso le quita el toque a cualquier cosa.

Pero en lugar de moverme y pedirte que me dejaras tomar un baño simplemente suspire, pero no por razones de excite o parecidos, en realidad era porque no estaba respirando, olvide respirar por completo y tampoco quería hacerlo, creía que el simple gesto rompería cualquier hilo que te atara a mí en ese momento, los suspiros son como pequeñas porciones de respiros, solo que suenan más adecuados a estas situaciones vergonzosas.

Cerré los ojos, me aferre con fuerza a la camiseta de alguna combinación de gris y negro, que traías puesta, esa misma que mi mamá eligió para el día del maestro del año pasado, había sido un buen pretexto.

(En mis pensamientos más obscuros siempre pensé que te quedaba demasiado… sexy, también le agradecía a mamá por su excelente gusto para elegir ropa, tal vez ella también pensó en que el corte y color te sentarían bien) (Trata de ignorar eso, es vergonzoso que sepas que también tengo ese tipo de pensamientos.)

[]

Llevamos dos años en relación de… ¿Novios? ¿Amantes? Aun no se qué palabra usar, aunque también pienso que no es necesario, después de todo sigue siendo un secreto entre tú, yo y las paredes del aula 201-A.

Aun así…

[]

No voy a negar que dolió, en serio, ni siquiera puedo comparar el dolor de mi primer diente caído, o mejor dicho extirpado por una de mis tías a "la antigua", con "ese" dolor. "Ese" es muy diferente.

Ni las caídas en mis andadas en bicicleta.

Ni las veces que mi madre me pego con… bueno… con algo.

Ni las otras tantas veces que he llorado de dolor por algún golpe, caída o algo…

Preguntaste tantas veces si deseaba que pararas (Pienso que era la pregunta más idiota de todas, no te ofendas incluso en ese momento lo pensé) por supuesto que te conteste que no, entre quejidos y una gran voluntad de no ponerme a llorar o a gritar, lo que se diera primero.

Ya estaba en ese lugar, por Dios, estábamos teniendo relaciones sexuales, no iba a querer que pararas, no al menos de tratar de intentar llegar al final de toda esa historia.

Aun así fue un lindo gesto, gracias.

[]

(Lo siento, creo que no soy capaz de seguir describiendo ese día, tal vez lo intente después, fue un día muy especial que deseo plasmarlo de la única forma que sé, pero es un tanto trabajoso, recordar… y escribir.) . » —"Renace una vez." Por Eren Jaeger. |23042011|

§

●Levi.

A los cuatro años Eren vio como asesinaban a uno de sus compañeros.

Sentado sobre un charco de barro, lodo, agua y sangre, temblando, probablemente llorando y tratando de no hacer ruido.

La policía reporto un cuerpo infantil desecho en vísceras y sangre en un callejón de aquella ciudad que vio nacer al pequeño hijo de los Jaeger, también a un pequeño cuerpo hecho un ovillo en una de las esquinas del callejón, mirando fijamente la pared del frente, con la ropa sucia, lleno de arañones y temblando de frío.

Eren no recuerda nada de ese día, y por supuesto nadie puede recordar con claridad su vida a los cuatro años, nuestra memoria se desvanece con el tiempo. Pero en específico, un evento tan traumático como ese, cualquiera podría recordarlo o al menos tener en cuenta que algo así sucedió. Él no. Por supuesto que no.

Aunque lo que llamo la atención de los psicólogos que lo atendieron, fue que el niño, luego de tres meses en cama, sin decir nada, comer escasamente y a penas hacer actividades de supervivencia básica como ir al baño o tratar de dormir, dijera que aquel compañero del que le hablaban no existía, no lo conoció, jamás había escuchado ese nombre, diciéndolo de una forma demasiado tranquila, demasiado normal. Como si en realidad nada de eso hubiera pasado. Solo una pequeña pesadilla pasajera.

Uno de los especialistas simplemente lo denomino como un mecanismo de defensa, de protección propia.

Tenían que ser cuidadosos de no activar algo que desatara de nuevo los recuerdos en la mente del niño, eso podría traer consecuencias peores que simplemente afrontarlo desde el inicio.

Ellos se mudaron a Essen, el lugar donde yo lo conocí y donde por supuesto, Karla Jaeger me conto eso.

Hubiera sido bueno que todo lo anterior fuera tan fácil, olvidar y ya está, no saber de nuevo de aquel evento. Pero no, el precio a pagar, eran las drogas. ¿Para qué? Controlar los episodios de ansiedad y pánico que lo atacaban cada determinado tiempo, pastillas de un inofensivo aspecto, pasando como simples píldoras de vitaminas.

Por lo que Karla dijo en aquel entonces, Eren tenia los episodios solo durante las noches de pesadillas, donde, puedo imaginar, los recuerdos azotaban de manera brusca, llevándoselo a esa noche tan trágica de nuevo.

A veces tenía que medicarse antes de tiempo, esas temporadas donde él pensaba que necesitaba más calcio o más hierro, solo como prevenciones.

Lo que dijo después fueron las demás tragedias que ha pasado, muertes o sucesos demasiado tristes o deprimentes, momentos que ya no residen en su memoria consiente, porque pensar en ello le hace más difícil la existencia en este mundo.

Él no está listo para afrontar ninguno de esos sucesos.

Y esa solo es la primer cara de la historia, la única cara obscura que yo conozco.

Hanji, frente a mí, revuelve el azúcar del fondo de su café, tiene los labios apretados, parece como si no comprendiera del todo lo que le estoy diciendo. Y no es como si yo lo hubiese comprendido del todo, es decir, es una historia complicada y yo solo le he resumido lo más que he podido.

—¿Crees que… los episodios de este presente sean los mismos que lo atacan desde entonces? —pregunta alzando la vista lentamente.

—No lo sé. En realidad nunca lo trate como un paciente, ni siquiera ahora. Quiero protegerlo. —contesto.

—¿Y su historia? ¿Qué paso con ustedes?

—Es… algo que preferiría ahorrarme ahora, dime, ¿has traído todo lo necesario? No quiero pasar mucho tiempo fuera del departamento.

—Sí, están en mi coche.

—¿Algo que necesite saber?

—Solo que creo que está pasando por la peor época de su vida. —suspira y bebe lentamente del café. —¿Debería llamar a sus padres?

—No, es mejor que todo se quede aquí por un tiempo, al menos hasta que se recupere.

—Bien.

Espero a que termine el café y luego nos dirigimos a su auto por las cosas que necesitare al menos por algunas semanas, solo es una maleta de ropa, una mochila llena de libros y libretas y la casa de paseo del gato, dentro esta una bola de pelo amarillenta, al parecer está dormido.

—Llamare más tarde para ver cómo sigue, cualquier cambio házmelo saber.

—Por supuesto.

§

Al llegar a casa, Farlan está sentado frente a la puerta de la habitación donde Eren está dormido, lee tranquilamente una novela ligera de portada colorida.

—Pensé que tardarías más. —comenta.

Cierra la novela y se incorpora.

—Solo necesitaba recoger unas cosas, gracias por tu ayuda.

—No hay de qué. Escuche un leve quejido, espere a ver si escuchaba algo más pero pienso que tal vez lo alucine.

Dejo la maleta y la mochila con las pertenencias en el sofá y abro la casa del gato para que sea libre, este al principio se niega a salir pero luego de olisquear el ambiente decide que tal vez no es un lugar del todo desconocido, apuesto a que va a estar feliz solo de ver a Erwin.

Asiento y abro la puerta para ver que todo marche de manera correcta.

Dentro de la habitación sigue envuelto entre las sabanas, completamente dormido, parece relajado, como un niño, me pregunto por cuanto tiempo tendré que lidiar con la parte inconsciente de Eren antes de que se enfrente a su presente.

—Si no necesitas nada más me iré, tengo que atender unos asuntos. ¿Quieres que llame a Mikasa? —Farlan entra solo un par de pasos dentro de la habitación, lleva colgado a los hombros una pequeña mochila.

—No, estaré bien, si la necesito yo le llamare, vuelve con cuidado.

—No te obsesiones tanto con el chico ¿De acuerdo?

No le contesto, miro a mi pequeño invitado sorpresa en la cama, tiene la piel rosada y el cabello apelmazado, tiene aspecto de un mal buen día.

—De acuerdo. —termino por susurrar.

Escucho el regreso de sus pasos y el cerrar de la puerta cuando lo despide.

Vuelvo a preguntarme que tanto daño le hice, que tanto daño de mi parte le ha convertido en esto.

¿Abandonarlo fue la peor idea de todas?

¿Engañarlo?

¿Romperle el corazón en el momento más emotivo de su vida?

No lo sé, a veces solía preguntarme eso en las noches, pero al paso del tiempo me convencí de que ahora él estaría mejor sin mí. Al parecer me he equivocado de nuevo.

Ojala no sea capaz de recordarme.

Así tal vez pueda empezar desde cero.

§

«Capítulo x: Ámame.

Cuando uno no es completamente listo tiene que recurrir a personas listas para que lo auxilien. Eso fue lo que tu hermana me dijo ayer. Es cruel sabes.

Aunque es una frase que me gusto bastante, es inteligente, igual a ella. Igual a ti. Supongo que por eso son hermanos, ¿No?

Pero no es algo de lo que quiero hablar en este momento.

Dime. ¿Me amas?

Yo te amo con todo mi cerebro (¿A que es inteligente? El profe de Lógica dijo que eso era más sincero que decir "… con todo mi corazón" y yo le creo, el cerebro después de todo hace que todos nosotros vivamos ¿No?)

Por favor. Nunca me dejes.

Suena exagerado, pero creo que sin ti me sentiría perdido (lo sé es cursi)

No quiero que te alejes de mi lado, estoy seguro de que jamás me cansaría de tu presencia a mi lado. Incluso creo que hasta ahora, verte siempre es mejor cada día.

Por favor, te lo ruego, no me dejes solo. » —"Renace una vez." Por Eren Jaeger. |23052011|

§

Tanto Armin como mi propio gato se han dedicado a apoderarse del sillón frente al televisor para dormir, ambos se extienden por sobre toda la superficie como si fuera su reino, de vez en cuando pareciera como si roncaran o tuvieran un buen sueño.

Por quinta vez en la última hora vuelvo a prender la tele, solo para mantenerme ocupado, tratando de pensar en otra cosa, cualquier cosa lejos de la persona dentro de mi habitación. Aunque es perfectamente imposible.

Hay un programa de reality show no sé de qué trata o que es lo que cuenta, pero luce lo suficientemente entretenido, así que una vez que la cena esta lista me muevo al segundo sillón para enfocar mi atención en otra cosa.

Eren lleva dormido toda la tarde y tengo la esperanza de que permanezca de esa manea al menos todo el resto de este día, noche y parte de mañana, al menos tendré tiempo para pensar en cómo traerlo de vuelta. El hecho de que va a olvidar a Izzy ya está programado, ha sido un golpe peor que lo que yo hice así que no puedo hacer nada, tal vez incluso es lo mejor que podría pasarle en este momento, por lo que no tengo planeado mover eso en su cerebro, pero tal vez quede aun trastornado, el que haya desaparecido en este momento no pasara desapercibido por él. Necesitará ayuda para recuperar las horas perdidas.

Una vez más me pregunto si estoy haciendo bien al meterme de nuevo a su vida.

Pero no tengo la fuerza tampoco para abandonarlo.

¿A dónde iría?

¿Con quién?

La única persona que entendía como es que él funcionaba ya no está.

Por el momento solo me tiene a mí, tal vez pueda contar con Hanji pero ella solo conoce la parte presente de su vida.

Al final vuelvo a apagar la televisión. Son las siete de la noche, el tiempo me parece una eterna rueda sin fin.

Cuando entro a la habitación, Eren esta frente a la ventana, cubierto hasta los pies con la sabana, observando atentamente lo que pasa al otro lado de la ventana, viendo como la noche cae lentamente sobre nosotros, como es que el morado mata al naranja atardecer. Ahogándolo hasta que renazca mañana.

No se mueve cuando me acerco. Solo parpadea lentamente.

Sigue pareciendo ese niño que yo conocí años atrás.

Al que alguna vez ame de verdad, aunque pareciera un juego.

—Las estrellas son lindas. —dice ocultando su cuello entre sus hombros, tratando de hacerse pequeño.

—Lo son. —corroboro.

Suspira y luego se gira a verme.

—¿Puedes abrazarme?

Y alguien jala de mis viseras hacia el centro de la tierra.

Quiero que vuelva.

Quiero retroceder en el tiempo, quiero componer los pedazos rotos de su corazón. Del corazón que yo rompí sin mirar atrás.

Quiero de vuelta a mi Eren.

Un hilillo de lágrimas sala la piel de mis mejillas y deja su sabor entre mis labios, me dejo caer entre sus brazos y es él quien termina por abrazarme y protegerme a mí.

Gracias al peso de la acción se hecha hacia atrás, pisando la sabana que lo cubre y al mismo tiempo cayendo sobre sus rodillas.

—No tienes por qué llorar, yo estoy aquí. —murmura acariciándome el cabello.

Como si yo fuera quien necesita ser consolado de una tragedia.

Tal vez, en realidad así es.

§

«Capítulo x: Mayoría es peor.

En realidad, si te soy sincero, siempre tuve dudas.

Es decir… alguien como tú fijándose en un alumno como yo.

Tú lo eres todo, yo no soy nada.

Pero luego de que me besaras o acariciaras esas dudas desaparecían, se iban para volver mucho tiempo después, [] hasta hace poco pensé que habían desaparecido por completo. Es tan extraño sentirme tan poca cosa luego de que me hicieras sentir el rey del mundo.

Duele.

Quisiera odiarte.

Pero no puedo.

[]

Porque para mí, siempre seguirás siendo la persona a la que más amo.

Aunque para ti solo sea un niño.

[]

Tengo este montón de cartas llenando el portafolio negro que encontré en un día de limpieza, todas van dirigidas a ti, contándote cada uno de los momentos que hemos pasado juntos, cada uno de mis pensamientos, sentimientos, emociones. En estos pedazos de papel tengo escrito todo de mí, cada molécula que me compone esta detallada aquí.

Pero son cartas que jamás te entregare.

Muy aparte de la vergüenza que pasaría si las leyeras, es algo que deseo hacer mío, una parte de mi vida que deseo guardar en este portafolio viejo. Tengo presente que quizás esto no sea para siempre, no me gusta pensar en eso, pero nada es para la eternidad. Los cuentos de hadas lo tienen bien claro.

Por eso Cenicienta dejo la zapatilla olvidada, porque sabía que su momento había terminado. (Aunque el final del cuento sea otro, el de Grimm o el de Disney)

Gracias por estos dos años juntos, me hubiera gustado disfrutar de más a tu lado.

[]

Te amo, por favor nunca olvides eso.

Y perdóname.

Pero creo que es tiempo de que yo también me olvide de todo, tal vez así, no duela tanto. » —"Renace una vez." Por Eren Jaeger. |30062011|

Continuará…

Lo siento por tardarme, el fin de semestre me dio con todo su amor. x'D

Esta es la última narración por parte de Levi, lamento si hubo partes donde confundí todo o algunas cosas no tienen sentido, deje el capítulo a la mitad antes de salir de vacaciones y hasta ahora vengo a terminarlo, es un poco difícil tratar de encontrar el hilo donde lo deje la última vez.

Aun así espero les haya gustado O3O

Gracias por leer.

Parlev.