KID SOSPECHOSO

Al día siguiente, Kaito fue a casa de Aoko a recogerla para ir a coger el autobús que les llevaría a la estación de Chiyoda, Tokyo. Llamó a la puerta y ella respondió.

Ya tenían hechas las maletas desde el día anterior. Seguramente por esa razón, Aoko no tardó una hora en salir, como solía hacer…Se abrió la puerta y Kaito se quedó alucinado de lo guapa que iba. Claro, había aprovechado la salida al centro comercial para comprarse ropa nueva también. Iba guapísima, con un peto de short de color blanco, una camiseta de manga corta amarilla y unas sandalias estilo romano con tacón, del mismo color que la camiseta, que le ataban hasta debajo de las rodillas. Todo muy ajustado, tanto que marcaba todas y cada una de las pocas curvas de la chica, pero aun así le quedaba genial. Kaito se quedó unos minutos en blanco, mirándola fijamente mientras salía y de repente:

-¡Buenos días Kaito!-saludó Aoko alegremente.-el chico salió de repente de su ensimismamiento, y respondió:

-¡Bu…buenos días Aoko!-rio haciéndose el disimulado.

-¿Eh? ¿Y esa cara de tonto que llevas puesta, Kaito?-dijo la chica riendo, como solía hacer.

-¿Qué…de qué cara hablas estúpida? No tengo ninguna cara de tonto…te lo has imaginado tú, ¡que siempre ves cosas donde no las hay!-respondió Kaito, en modo de burla y enseñándole la lengua. Siempre estaban igual.

-No veo cosas donde no las hay, ¡no te inventes!-contestó Aoko.

-Bueno bueno, no seas niña, al final llegaremos tarde a por el autobús, ¡así que dejemos de discutir y date prisa, lenta!

-¡Déjame en paz pesado!-Y dicho esto, los dos se encaminaron a la parada y el autobús ya estaba esperando.

-Maldición… ¡Aoko date prisa o se nos escapará! ¡Como perdamos este, perdemos el tren también! ¡Corre!-gritó Kaito.

-¡Kaito! ¡Espérame!-y los dos salieron corriendo, a cuestas con las maletas, aunque no eran muy grandes. La más grande era la de Aoko…raro en las mujeres…¿no?

El autobús arrancó y Kaito llegó a tiempo para subir. Aoko sin embargo, tropezó pero siguió corriendo. Se acercó y Kaito le tomó la mano a tiempo y la subió.

-¡Qué torpe eres! ¡Eso te pasa por llevar una maleta tan grande, estúpida! Ni que te fueras 2 meses…

-¿Por qué tienes que ser siempre tan duro conmigo? Idiota…

-Porque es la verdad…eres torpe de narices…pero ya me va bien, ¡porque cuando más te tropiezas, más me rio!-dijo riéndose.

-Imbécil…-y los dos cogieron sitio.

Mientras estaban en el autobús, Kaito sacó un tema que le tenía un poco mosqueado…

-Aoko, ¿me vas a explicar qué diablos te pasó ayer o qué?

-¿¡Qué!

-Cuando te encontré tenías una cara de susto que me asusté yo también. ¿Me vas a explicar qué te pasó o no?

-Bueno…digamos que…me persiguió un tipo…y Kid me ayudó… ¿satisfecho?-dijo quitándole importancia al asunto, aunque la respuesta de Kaito ya se la esperaba.

-¿QUÉ? ¿Que Kid te salvó?-dijo soltando una carcajada- ¡lo que faltaba! ¿Y te salva el tío que más odias? Qué cosas tiene la vida…-y siguió riendo.

-Te podrías preocupar un poco más por mí que no de quién me ayudó, ¿no?-dijo Aoko de muy malas pulgas.

-Si si lo siento, es que no lo he podido evitar…-respondió.- ¿y se puede saber por qué te perseguía ese tío?

-Pues…

-PARADA CHIYODA. FINAL DE TRAYECTO.

-Vaya, ya hemos llegado…-dijo Kaito- ahora me sigues contando. Démonos prisa.

-Si…

Estaban los dos en el andén esperando al Súper expreso Nozomi que en teoría estaba a punto de llegar. Íban a pasar unos días en Kyoto, y luego de Kyoto cogerían otro tren que les llevaría a Osaka y allí un ferry con destino Okinawa. De pronto:

-ATENCIÓN, ATENCIÓN…TREN SUPER EXPRESO NOZOMI CON DESTINO KYOTO CIRCULA CON DEMORA DE 15 MINUTOS…DISCULPEN LAS MOLESTIAS.

-¡Maldita sea, vaya día!-dijo Kaito- Hoy no era un buen día para salir de viaje me parece a mi…hoy no acabará bien el día, lo presiento…

-¡Kaito! ¡No seas tan pesimista! Estamos de vacaciones de verano, disfruta estos momentos que estás aquí porque cuando vuelvan a empezar las clases, ¡ya te acordarás ya, de lo que has llegado a refunfuñar hoy!

Kaito soltó una risa irónica y luego añadió:

-Voy a ver a qué hora va a llegar. Espérate por aquí ¿vale?

-Vale.

Y Kaito se fue a observar los paneles de los trenes bala.

-"Vaya…no han cambiado los horarios, aquí parece que todos los horarios están con las horas estipuladas desde el principio…qué raro…"

-¡CUIDADOOO! ¡Ayudadla!

Kaito en ese momento se volvió para ver qué había sido ese grito y vio, para su horror, la figura de Aoko cayendo a las vías y el tren llegaba.

Kaito no daba crédito a lo que estaba viendo. Sin pensárselo dos veces, salió corriendo hacia el andén.

-¡Aoko!-gritó el chico-¡AOKOOOO!

En el momento que llegó al andén, saltó hacia abajo, la cogió por la espalda y la arrastró al hueco de debajo de éste. Justo cuando cayeron al hueco, pasó el tren. Les fue a los dos por los pelos. La chica tenía los ojos cerrados, supuestamente de la misma conmoción de lo que había pasado.

-¡Aoko! ¿Estás bien? ¡Eh! ¡Aoko, contesta!

La chica abrió los ojos:

-Kaito… ¿qué ha pasado?-preguntó la chica.

-Caíste a las vías. ¿Te caíste tú…o quizás alguien te empujó?-preguntó Kaito, empezando a sospechar de que hubieran intentado matarla.

-Pues…creo que alguien me dio un golpe…y caí…-explicó la chica.

-¡Si, es cierto! ¡La empujaron!-dijo una mujer- yo vi a alguien salir corriendo cuando ella caía, e intenté ir tras él ¡pero ya no lo vi más! ¡Me llamó muchísimo la atención porque iba con un abrigo con capucha en pleno verano!-explicó la señora.

-¿No vio nada más que eso, señora?-preguntó Kaito.

-No, hijo… ¡no vi nada más porque era más rápido que una gacela! ¡No dio tiempo casi a verle a él!

-Entiendo…-dijo Kaito.

-¿QUÉ HA PASADO?-se oyó una voz de la nada. Todos se voltearon y no vieron a nadie, hasta que alguien agachó la cabeza y luego los demás hicieron lo mismo. Un chiquillo de gafas seguido de dos muchachas bastante más grandes que él, habían aparecido de repente; mientras, un muchacho le contó al niño por encima, todo lo que había pasado.

Cuando Kaito observó de donde había venido esa voz, se quedó sin habla, pero al poco sonrió, con la misma sonrisa que le dedicaba Kid a ese niño, segura de si misma y a modo de reto, cuando se encontraban. El niño le miró curioso cuando se percató que aquel extraño le miraba y vio que sonreía. ¿Qué miraría el chico? ¿Por qué le sonreía? Y lo que es peor… ¿Por qué le resultaba tan extrañamente familiar aquella mirada y aquella sonrisa? Algo sacó al detective de sus pensamientos.

-"Vaya vaya Detective…ni aún a propósito hubiera esperado que aparecieras por aquí…esto puede ser interesante…"-pensó Kaito, sonriendo.

-¡CONAN! ¡No vayas así por ahí, puedes perderte!-dijo la chica, morena de ojos azules y con el cabello bien peinado.

-¡Ran, se nos escapará el tren!-dijo la otra, con el cabello corto, una diadema, ojos verdes y por lo que parecía, tenía que tener dinero.- ¡Coge a ese niño que siempre está trasteando y vámonos!

-Pero Sonoko…-dijo Ran.

-¡Sonoko! Ha habido un intento de asesinato, ¿no lo ves? Hay que avisar al tío y al Inspector Megure…

-Sonoko, Conan tiene razón. Vayamos a avisar.

-Vale Ran, ¡yo esperaré aquí!- dijo Conan.

-¡No enredes mucho eh!-dijo ella.

-Nooo….

Mientras Ran aprovechaba para irse, Conan empezó a preguntar a todo el mundo cosas relacionadas con el caso, hasta que llegó a Aoko.

-¿Tú eres la chica…?-preguntó él.

-Si...

-¿Cómo te llamas?

-Aoko…Aoko Nakamori…-respondió ella.

-Nakamori… ¿eres la hija del Inspector Nakamori?

-Si…le llamé a él cuando regresé…

-Está bien… por cierto, escucha…cuando tú estabas en el andén y te empujaron… ¿Estabas sola?

-En ese momento si…

-¿Pero no habías venido sola?

-No…vine con Kaito…-dijo ella.

-¿Quién es Kaito?-preguntó Conan.

-Soy yo.-se escuchó una voz-Yo soy Kaito.

-¿Por qué no estabas con ella en ese momento?

-Fui a mirar los horarios del tren para comprobar que realmente llegaba tarde como avisaron, cosa que me extrañó porque los horarios del tren eran los horarios estipulados…

-¿No estaban los horarios de retraso?-preguntó Conan

-No…-respondió Kaito.

-Bueno…Aoko… ¿conoces a alguien que quisiera matarte o los motivos que podía tener?

-No creo que nadie quisiera matarla, señor detective-interrumpió Kaito- nadie tiene motivos, que yo sepa…

-Si…hay alguien…-dijo ella.

-¿Qué?-Respondieron Kaito y Conan al unísono.

-Anoche…pasó algo…-y la chica empezó a explicar la aventura que vivió la noche pasada, cuando le perseguía aquél extraño.

-¡Aoko! ¿Por qué no me contaste eso cuando te encontré? Deberías habérmelo dicho…

-Ya, ¡pero es que no contaba con que ese tipo me encontraría y vendría por mi, Kaito!

-Ya veo…-dijo Conan- Así que ese tipo que te persiguió ayer pensó que le viste la cara y por eso va a por ti… ¿Y dices que KID estuvo allí contigo? ¿Y este chico amigo tuyo también?

-Si…-respondió ella-KID le lanzó algo parecido a una carta y el tipo salió corriendo. Luego KID se fue…y vino a buscarme Kaito…

-Bien…-continuó el detective-entonces…los únicos sospechoso que tenemos son KID y tu amigo Kaito que estaban allí en ese momento… ¿y no llamaste a la policía?

-Si…lo hice al volver a casa. Llamé a mi padre y él…llamó a las patrullas y al forense, o al menos eso me dijo…y supongo que fueron al lugar del asesinato…

-Bien…

-Pero no creo que KID fuera sospechoso Conan… él estaba conmigo en ese momento.-dijo Aoko

-Ya, pero sé de buena tinta que KID tiene un cómplice… ¿y si fuera él el que estaba atacándote? ¿Y si KID tiene algún motivo para ir a por ti e hizo ver que te protegió por evitar sospechas e inculpar a tu amigo, que llegó más tarde? Nunca se sabe…aunque también sé que KID nunca ha matado a nadie… sería extraño, no parece que sea un asesino…

-¿Y si el motivo de KID…-interrumpió Kaito- fuera que ella le odia y su padre es su peor enemigo?- dijo KID para probar al detective.

Conan se quedó mirándole pensativo y a la vez sorprendido. Se puso la mano en el mentón como solía hacer cuando deducía los casos y pensó:

"No no puede ser que KID sea un asesino…nunca ha hecho nada parecido…es un delincuente pero dudo mucho que en algún momento llegara a matar…además me salvó la vida en el Zeppelín del señor Suzuki…y nos salvó la vida a todos en el parque de atracciones en la montaña rusa…Por otra parte, ¿qué hay del amigo de Aoko? ¿Él querría matarla? Y de ser así… ¿por qué se tiró a las vías a salvarla, si lo que quería era acabar con su vida? ¿Porque se sentía culpable? Este caso va a ser complicado…no tengo pruebas de nada…"

-¿Qué detective?-inquirió Kaito, sobrasaltando a Conan y sacándolo de sus pensamientos-¿Qué respuesta tienes a eso?

-¡Ja…! Si KID hubiera querido matarla…lo podría haber hecho perfectamente sin mucho esfuerzo con los medios que puede llegar a tener. No obstante, aún no hay pruebas. Sigue estando en la lista de sospechosos sin duda, al igual que tú… hasta que se demuestre lo contrario.

-Está bien, detective…-respondió Kaito- esperaré impaciente tus deducciones…después de todo es lo único que puede hacer un sospechoso, ¿no es así? Esperar…hasta que se abra la caja de Pandora…

En la mente de Conan resonaban esas palabras:

- "Señor Detective… la caja de Pandora…KID se fue y entonces vino a buscarme Kaito…"

¿Qué relación tenían esas frases entre ellas? ¿De qué diablos le resultaban tan familiares algunas?¿Y por qué le resultaba tan familiar ese muchacho también? Conan se quedó mirándole intrigado, pensando quién era ese misterioso chico y que le hablaba con una confianza como si le conociera de toda la vida…o por lo menos de hace mucho tiempo…

-"Pff me estoy volviendo loco… ¡Un momento! No puede ser…podría ser que…ese chico…"-pensó Conan con las pupilas contraídas, mirando al extraño conocido que ahora estaba pendiente y preocupado por su amiga. No podía ser que fuera él…