Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Naoko T.


Serena Winston, 2004

Cuatro años han pasado desde que deje todo lo que algún día llame hogar. Subí a ese avión acompañada de las 2 mejores personas que pude encontrar.

Mama Luna y Papa Artemis, como me pidieron que los llamara, fueron todo mi soporte,
todo lo que mi alma mal herida necesitaba para sanar, con ellos a mi lado el dolor y la
amargura no se hacia presente.

Pero el destino, maldito y cruel, nuevamente gozo quitarme lo que había llegado a querer.

***

Tan pronto como llegamos a New York, mis nuevos papas se ocuparon de mi y de todo lo que necesitaba, ropa, comida, educación, trabajo, todo!
Papa Artemis era un ya retirado asesor financiero,
conocía mucha gente y tenia amistades en todos lados,
no fue nada difícil para el conseguirme certificados de estudios, ni que hablar de mi certificado de "nacimiento" de registro
y todo eso en donde quedaba muy en claro que yo, Serena Winston, era hija de Artemis y Luna Winston.

Como nunca hable de mi pasado, para ellos yo tenía amnesia y no recordaba nada de lo que había sido de mi,
se encargaron de hacerme estudios físicos y mentales, pero los doctores decían que yo estaba perfectamente de salud,
eso les basto y se enfocaron en mi educación. Por lo bien que me expresaba, podrían decir que tenia cierto nivel de
estudios así que Artemis me preparo para presentar un examen de acreditación de estudios universitarios,
me dio clases todos los días, se enfoco en los números, en los negocios, en todo lo que el sabia y conocía muy bien,
a los seis meses de clases continuas sabia perfectamente lo que era una bolsa de valores,
acciones de sociedades o
compañías anónimas,
bonos públicos y privados, certificados, títulos de participación y una amplia variedad de instrumentos de inversión.
Al término de un año yo ya estaba lista para ser iniciada en el maravilloso mundo de Wall Street.

Mama Luna se dedico a enseñarme como vestir, como caminar, en fin, toda una señorita de la más alta Elite de la ciudad. Vivíamos en Manhattan, la capital del mundo financiero.

La casa de Luna y Artemis era una de las mas antiguas de la ciudad, ubicada a unas cuantas calles del World Trade Center,
era un edificio de unos 12 pisos, el ultimo piso, el penthouse era el mas grande de todos, y era mas que suficiente para 3 personas.
Los 11 pisos restantes eran utilizados para diferentes cosas, todos relacionados con las finanzas.

Mama Luna quería que Artemis no me involucrara en ese mundo de números, decía que para una mujer era un lugar muy despiadado,
pero Papa Artemis tenia mucha esperanza que talvez yo siguiera sus pasos y la verdad me gustaba esa idea mas que la de Mama Luna: arte.
No quería nada que tuviera que ver con lo que fui en mi pasado.

Gracias a los contactos y conocidos de Artemis entre a trabajar a una de las mas prestigiosas casas de bolsa, NYSE Group,
empecé como agente en asistencia y fui subiendo a medida que mi confianza y habilidad fueron creciendo.
Hoy soy el corredor numero uno de la compañía, he cerrado los mas importantes tratos a nivel nacional e internacional.

Si, logre rehacer mi vida, por un tiempo la tristeza, el dolor simplemente desaparecieron, pero a la muerte de mis nuevos padres, todo volvió a atormentarme.

Como muchísimas personas que vivían en Nueva York, Luna y Artemis fallecieron en Septiembre del 2001, el mes negro para mi, término por arrancar mi nueva felicidad.

Después de los funerales correspondientes, el abogado de Papa Artemis dio lectura al testamento, todas sus posesiones, todos su bienes eran para mi.
Así mismo el abogado me entrego una carta, Mama Luna había dado instrucciones que solo cuando ella ya no estuviera me la dieran.

Esa noche volví a llorar, las palabras de Luna me sorprendieron tanto.

Mí querida Hija:

No sabes la felicidad que eres en la vida de nosotros, en la mía fuiste el sol que me devolvió el calor.
Cuando éramos jóvenes, tu padre y yo nos enteramos que nunca podríamos tener hijos, pensamos en adoptar muchas veces,
pero por los continuos viajes de Artemis, se nos paso el tiempo. Ya cuando habíamos perdido toda esperanza de ser padres,
porque quien le daría un niño a una pareja ya vieja como nosotros, apareciste tu. Tan solo con mirarte supe que eras para nosotros.
No importo tu pasado, porque tu presente y tu futuro seria a nuestro lado.

Gracias mi niña, gracias por dejarnos entrar a tu vida, por aceptarnos y hacernos muy felices.

Si ya no estamos contigo, fue porque la vida tiene mas planes para ti y nosotros ya cumplimos con el propósito.
Debes seguir, debes ser la mujer fuerte que yo se eres.

Mi pequeña, el amor es lo mas importante en esta vida, espero al menos haber dejado esa huella en ti, tu padre y yo
te amamos por sobre todas las cosas y se que la familia que dejaste en Japón también te ama de igual manera.
Nunca quise saber de que huiste princesa, pero recuerda que el rumbo de nuestra vida muchas veces
nos lleva de regreso a aquello que nos lastimo y solo nos queda hacerle frente y continuar triunfantes.

Todo lo que tenemos en esta vida es para ti mi pequeña, sabemos que harás buen uso de ello, pero recuerda,
no cierres tu corazón, no guardes mas tu dolor, déjalo salir y enfréntalo, y el día que así hagas el amor llegara a tu vida,
el amor de verdad, puro y sincero, honesto y duradero, y se quedara a tu lado para siempre.

Se feliz mi niña, te amaremos siempre

Papa Artemis y Mama Luna.

Las lagrimas corrían por mi rostro, ella sabia, ella sabia que huí, pero jamás dijo nada, me acepto tal y como estaba.
Y ahora me pedía que continuara con mi vida, que enfrentara mi pasado para poder ser feliz.

Nunca volveré a ser feliz. Todo lo que llego a querer lo apartan de mi.

Pero Mama Luna tenia razón, la familia que deje atrás de verdad me quieren y yo los abandone, los deje también atrás y no se merecían tal acto.

Pero no podía regresar, no ahora, primero debería averiguar como esta todo por allá y talvez llamar a mi tía. En un poco mas de tiempo lo hare.

***

Mi vida continuo, en medio del caos que fue la ciudad de New York, hasta que todo regreso a la normalidad, a la rutina que ya estaba acostumbrada y un poco mas. Trabajaba todo el día, sin parar, salía de una entrevista para ir a otra, juntas, conferencias, tratos, ofertas, demandas, todo lo que pudiera ocupar mi tiempo, mi mente, mi vida. No quería ir a casa, no quería ni que se asomaran los recuerdos, lo vivido. No hice amigos, Luna y Artemis fueron los últimos que tuve y así me quedaría, no necesitaba de nadie mas.


A veces la vida cuando ya no tiene mas piedras que arrojarnos, nos avienta peñascos enteros, no creen? Al menos a Usagi le parece asi.

Pobrecita, pero pronto pasara.

Me parecio que por coincidencia de fechas, pues los angelitos de Luna y Artemis podrian regresar al cielo, en ese horrible acto que vivio la ciudad de nueva York en el 2001, espero no molestar a nadie con esto y disculpenme si es asi, no es mi intencion.

Muchas gracias por sus reviews, la verdad me emociona mucho leerlos y me dan mas ganas de escribir. Gracias por su tiempo, espero entretenerlas bien.

usako de chiba

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Gracias por su apoyo.

Shiru.