Y después de una eternidad sin actualizar vuelvo, esta vez con una historia del equipo estrella.
Disfruten su lectura.
El peliceleste intentaba contener la sonrisa que pedía por ser liberada, a unos pasos de él se encontraba su fiel compañera frunciendo el ceño en señal de desagrado, tras ellos una pared que tenía unos toques de blanco, como si hubieran lanzado pintura.
La pelinegra levantó la brocha que se mantenía en el tarro de pintura y la dejó descansar en la cara de su técnico, el chico cambió su expresión rápidamente a una de desagrado.
—Ahora estamos iguales, Black.— La chica le sonrió con dulzura, sabiendo que su venganza le saldría cara.
—En realidad, Tsubaki, tú tienes tu ropa pintada y yo el rostro, no estamos iguales.— Al terminar de hablar pasó su propia brocha por el rostro de su arma, aunque al ser pintura blanca casi no se notaba en la piel de la joven. Como respuesta obtuvo pintura en su camiseta negra.
El silencio se hizo en la habitación, solo se escuchaba la música de la radio que había prendido Tsubaki hace más de una hora. Mismo tiempo en que estaban en esa habitación intentando pintar ese cuarto, algo difícil si la mitad de la pintura que compraron ahora estaba sobre ellos en vez de estar en la pared. Pero ninguno de los dos estaba enojado, estaban disfrutando de un momento en que podían actuar como una pareja normal, sin preocuparse por algún pre-kishin que intentará matarlos.
La pelinegra negó con su cabeza antes de volver a pasar la brocha por la pared, ese era su antiguo cuarto, ahora sería el de huéspedes, o tal vez para entrenar. Aún no se decidían para qué utilizarlo, pero querían re-decorarlo para que se mantuviera limpio. Por otro lado, el chico de cabello azul solo podía ver la pintura que cubría gran parte de su compañera.
—Necesitaremos bañarnos, como el gran Dios que soy te dejaré entrar a ti primero y luego iré yo. — Sin decir nada más le quitó la brocha a Tsubaki y se dispuso a seguir pintando.—Ya verás que con mi grandeza terminaré tan pronto que tendrás que desocupar la ducha enseguida— El arma demoníaca lo pensó un momento, que su hiperactivo compañero se mostrara tan solidario la hacía dudar de la existencia de un plan tras toda esa actuación. Pero no desaprovecharía esa oportunidad, con una sonrisa salió de la habitación, Black Star también sonrió. Paso uno, listo.
Cronometradamente, el ojiverde se demoró solo treinta segundos en dejar la brocha en el tarro de pintura y salir en dirección al baño, donde su arma ya había entrado para quitarse la pintura. Como el ninja pervertido que era, utilizó el mayor sigilo posible para abrir la puerta y entrar al cuarto de baño.
La pelinegra estaba de espalda a la puerta, mientras el ninja sonreía por cumplir el paso dos de su plan, Tsubaki se dio vuelta cubriéndose con una toalla.
—Black Star— La tranquilidad con la que dijo su nombre alertó al descendiente del clan estrella, una voz en su cabeza le decía que abortara la misión.
—¿Si, Tsubaki?— Necesitaba con urgencia una manera en la que salvar su plan, por lo que con la voz más inocente que poseía le contestó a su pareja.
—¿Terminaste de pintar la habitación?— Estaba atrapado, o eso era lo que creía el arma demonia, pues un ser como Black Star siempre se salía con la suya. El chico solo sonrió y asintió.
—Claro que la termine, ahora si no te molesta también quiero tomar un baño.— Sin decir nada más se desvistió lo más rápido que pudo y tomó en brazos a la pelinegra para llevarla a la bañera. La pareja viviría su momento en que aparentarían que Tsubaki le creía al ninja su mentira y Black Star disfrutaría lo que le quedaba de tiempo antes de tener que pintar de verdad la habitación. Pero entre besos a veces el tiempo se podía distorsionar.
~Fin~
Espero que les haya gustado, me cuesta un poco escribir de esta pareja porque... Bueno porque ellos ya actúan como una, además lo pervertido de Black Star se vuelve inocente y torpe a la hora de estar con Tsubaki.
La proxima historia será de Kid y Liz
