Ciudad de oportunidades
No soy dueña de "Teen Wolf"ni de sus personajes, todos los derechos pertenecen a su escritor Jeff DavisyMTV.
El chico de Manhattan
Stiles tiene que ser sincero, sigue imaginándose que suena la canción del opening de "Sex and the City" cada vez que camina por Manhattan, le mata de risa pero así es. Su padre insistió en buscarle un departamento porque él había estudiado también fuera de casa y recordaba cómo era a vida en los dormitorios de la universidad. Vivía en un como departamento para dos en la 66 St Lincoln Center, era un lugar bástate tranquilo, con una calle muy bonita y un compañero que vivía en el dormitorio de su novia, así que usualmente tenía el lugar para el solo.
— ¿Manhattan? _ pregunto Derek con una expresión curiosa en la cara _ ¿Eres un chico de Manhattan?
—Sí, no veo por qué te parece tan extraño_ responde Stiles en todo indignado tomando de su café. Después de su sorpresivo encuentro habían decidido entrar a una cafetería que estaba cerca de ahí para hablar como era debido y resguardarse del frio.
—No sé, no pega nada contigo el estereotipo de "Chico de Manhattan".
—Que gracioso, hace un par de años yo habría jurado que no quedaba contigo el usar un traje de tres piezas y mírate ahora, por un segundo no te reconozco_ no pudo evitar sonreír, porque si, Derek estaba usando un traje de tres piezas de un bonito color gris, con corbata roja y todo. La verdad es que se miraba muy guapo.
—Es lo que uso para el trabajo, soy encargado de sección en la biblioteca de New York, tengo que estar al nivel, admito que en ocasiones extraño la chamarra de piel, pero no me quejo y que hay de ti
—Me cambias el tema Sourfwolf, pero bueno, trabajo medio tiempo en una cafetería frente a Central Park ¿Has escuchado del Eureka?_ por un momento Derek se quedó totalmente inmóvil, observándolo, Stiles temió haberse pasado.
—Nadie me había llamado así en mucho tiempo_ respondió después de un momento sonriendo, se le marcaban unas arruguitas en los ojos_ se siente bien escucharlo.
—Se siente bien verte después de tanto _ dijo Stiles aguantando la respiración sin saber la razón, ambos se miraron fijamente.
Y fue como un código silencioso, como un contrato o un pacto sin palabras pero cargado de sentimiento. Ambos habían decidido olvidar Beacon Hills ahora que estaban en la ciudad de las nuevas oportunidades, donde nadie los conocía, donde sus pasados no existían, donde no te miraban con lastima al recordar lo que le paso a tu familia, y de alguna forma hablar de todo eso se sentía como abrir una herida profunda que empezaba a cicatrizar.
—La cafetería en la que trabajas me suena, pero no, en realidad no salgo mucho_ soltó Derek para romper el hielo.
— ¿Vives entre libros?_ pregunta Stiles
—En realidad sí_ admite el lobo
—Bueno hare como que te creo.
— ¿Por qué? ¿Que estas estudiando?_ ríe Derek sorprendiendo aún más a Stiles, nunca creyó poder escuchar un risa como aquella venir de su lobo amargado, profunda, ronca de esas que da gusto presenciar.
—Ciencias forenses en Berkeley, pero me pienso especializar en balística_ suelta esperando no parecer presumido ni dada.
—Sorprendente, pero no me extraña de ti, se lo mucho que te puedes meter en algo cuando te gusta_ dice el moreno alzando ambas cejas, en su frente se formaron varias líneas que a Stiles le antojo tocar.
—Sí, mi padre dice lo mismo, pero él lo llama testarudo y obsesivo.
— ¿Lo visitas seguido?
—No realmente, planeamos que el venga a visitarme a mí en las vacaciones
—Seguro queda enamorado de NY
—Es lo mismo que le digo yo_ ambos siguen hablando con el tiempo pasando rápidamente entre trivialidades, hablaron sobre el trabajo de Derek, sobre si Stiles pidió empleo en esa cafetería solo por el nombre cosa que resulto cierta, el lobo le dio una larga lista de consejos para la universidad y se maravilló al saber que el más joven estaba tomando medicina básica. La charla era tan amena que no se percataron de lo tarde que era hasta que la mesera que les había atendido pidió saldar su cuenta para poder terminar su turno. Entonces Stiles recordó que entraba a primera hora a la clase y tuvieron que despedirse.
La ventisca había cesado temporalmente cuando salieron fuera de la cafetería.
—Me gustaría volver a verte_ dijo suavemente Derek al despedirse.
—A mí también_ contesto sonriendo.
…
