¡Hello minna-san! Aquí está la continuación de Find. Espero que les guste, hoy no habrá tanta emoción como en el cap anterior pero hay que escribir esto para continuar con la trama. Me disculpo si no es lo que esperaban pero esto fue lo que salió.

Aclaratorias: Semi-AU. Muchas cosas coinciden con la trama original, otras me las inventé yo. ESTE FIC COMPLETO SERÁ ESCRITO DESDE EL PUNTO DE VISTA DE KILLUA –POV KILLUA- (Perdón si encuentran inconsistencia por esto xD)

Advertencia: Contenido Shonen-ai, yaoi y violencia. (+18). DRAMA, MUCHA DRAMA Y DEBATES MENTALES.

Disclaimer: Todos los personajes de Hunter x Hunter pertenecen a Yoshihiro Togashi.


Capítulo 4: Encontrando respuestas

Luego de ese largo y extraño día, procuré quedarme en mi habitación para mejorarme por completo. Comí hasta hartarme y dormí todo lo necesario, era mí deber tener una buena salud y estar enérgico; preparado ante cualquier eventualidad para ayudar a mi amigo. Durante este tiempo llegue a la conclusión, que debía comportarme bien con los miembros de la casa, no quería ningún malentendido o altercado que pudiese interferir con mis visitas al sótano, por lo que cooperaría con el trabajo y no reprocharía los horarios de castigos. Sería un títere perfecto ante ellos, un muñeco que cumple sus deseos, y todo eso con el único propósito de poder verle a él cada día. Aquello iba en contra de mis principios, odiaba hacer lo que ellos quisieran conmigo pero por el premio que recibiría valía la pena. Eso me haría realmente feliz.

Hacían dos semanas que no lo veía, no desde ese incidente. Cada día fue como suplicio eterno, las horas parecían días y mi mente se la pasaba en un constante viaje en mundos perdidos con tal de no pensar en eso. Cuando logré estabilizar mi situación familiar decidí que era el momento de ir. Esperé hasta el mediodía, una buena hora; que no interfería con mi entrenamiento ni con los asesinatos nocturnos. Era el momento preciso para buscar respuestas e indagar en la identidad de ese chico.

"Nada de distracciones, nada de sorprenderte por cada cosa sin sentido que dice, concéntrate Killua Zoldyck". Pensaba mientras caminaba por los pasillos de piedra. Y es que no sabía el porqué, pero no dejaba de asombrarme la personalidad de Gon, él me convertía en otra persona que no era yo y me obligaba a dejarme llevar por las emociones. Eso no es bueno para alguien con mi profesión.

Al llegar, abrí la puerta con nerviosismo, por lo que me reprendí a mi mismo: "¡Contrólate, Killua!" Los latidos de mi corazón me hacían temblequear, era la euforia, yo estaba emocionado por poder verle. Respiré profundo, este no es el comportamiento de un joven de mi estirpe. Pero, aunque trataba de disimular lo obvio, muy dentro de mi tenía miedo de hacer algo indebido o que lo molestara, después de todo nunca tuve un amigo y no sabía como tratarle. Luego de mucho pensar opté por ser yo mismo, y ver que salía. Yo no podía ser tan desagradable.

"¿O si?"

Removí la cabeza ante ese pensamiento de mal augurio y me armé de valor.

"¡Ánimos, Killua!"

Unos segundos de debates mentales después, me sorprendí al escuchar que me llamaba.

—¡Killua!—, ¿Qué misteriosas habilidades tenía este joven? No lo sé, pero a mi parecer era un chico común y corriente. No percibía su Nen ni poseía sed de sangre, eso me dejó claro que no había tenido entrenamiento en combate de ningún tipo. Entonces ¿Cómo pudo distinguir que era yo y no otra persona? Es un misterio aún. Hasta yo; un hábil asesino, me era bastante difícil distinguir a mis objetivos sin verlos o sin sentir su Nen.

Asomé la cabeza y ahí estaba él, tan desnudo como siempre y tan contento que parece irreal.

—Hola...—, atiné a decir mientras me acercaba.

—¡Killua! ¡Que bueno que viniste! Estaba preocupado que algo te hubiese pasado. Hace varios días que no te veía—, dijo con toda la emoción del mundo.

Antes de responder, le observé con detenimiento, por mi mente pasaban las imágenes de aquel incidente y de su cuerpo cubierto por la sangre. Aun no podía creer lo que pasó. Durante el recorrido por su cuerpo, mis ojos se detuvieron en sus muñecas, estas parecían haber sanado, pero unas leves citarices dejaron su huella. Una sonrisa interna brotó de mí. Aunque suene muy feo; veré gustoso esas marcas día tras día pues son el símbolo de su pura amistad hacia mí.

—¿Killua?...

—Estoy bien, simplemente quise descansar, recuerda que estaba herido también, tonto— "¿Por qué demonios hablo así? ¿No dije qué sería más amable con él?" —Deberías preocuparte por ti, mira en la situación que estas, no es el momento de preocuparte por otros— "¡Killua, te golpearé! ¡Deja de ser tan pedante!". Definitivamente esta no era la forma en que quería actuar, pero después de todo; así soy yo, un arrogante aborrecible. Seguramente no funcionara esta amistad.

Él rio un poco forzado. —Tienes razón Killua—, su rostro mostraba un aire de melancolía seguramente por las últimas palabras que pronuncie.

"Oh no, hice que se pusiera triste. ¡Bien hecho Killua!". Inaceptable, debía enmendar mi error y cambiar el ambiente tan pesado que se formó. —Em... Dime ¿Porqué estas aquí? — Esa fue la primera cosa que debió salir de mi boca en vez de toda esas sandeces que dije hace un momento.

Aquella frase produjo recuerdos negativos dentro de él porque su rostro se llenó de melancolía, aunque no dejaba que eso opacara su carisma y por ello mostraba su típica sonrisa. —Verás...— comenzó — Creo que fui raptado, porque mi padre es un famoso cazador y al parecer alguien tiene rencor contra él.

—Eso no tiene sentido—repliqué— Si ese fuera el caso ¿Por qué no fueron directamente tras tu padre?

—En realidad yo no conozco a mi padre, pero según dicen es uno de los mejores cazadores del mundo. Nadie ha podido encontrarlo, y cuando aparece es por su propia voluntad, donde y cuando quiere. El hombre de cabello largo, cuando me trajo aquí, me dijo lo siguiente: "No es personal, pero creo que es la única forma de hacer aparecer ese hombre".

La sorpresa no fue poca para mi, ya que esta noticia debía ser como un cañón en el hígado para nuestra familia, es la primera vez que escucho que no podamos cumplir con uno de nuestros objetivos ¿Tan bueno era el padre de Gon?

—¿De qué color tenía el cabello la persona que te trajo aquí?—, pregunté por simple curiosidad.

—Negro y era bastante largo. Sus ojos eran grandes y tenían el mismo color.

"Illumi"

Esto era malo. Si mi hermano mayor no pudo encontrar a su padre, seguramente es porque ese señor es sumamente fuerte. Tal vez de ahí, sacó Gon ese misterioso poder.

—Aunque, todo esto es inútil—, expresó con tristeza. —Mi padre nunca vendrá a buscarme, a este paso ese hombre me asesinará—, ni siquiera intente refutar su comentario, tenía toda la razón, más aún; me parecía extraño que no hubiese ocurrido ya. Seguramente algún plan malvado se estaba cocinando alrededor de este trabajo y los Zoldycks no desperdiciarían la oportunidad de tomar un poco de ese bocado para su beneficio. Era necesario investigar un poco más al respecto.

Viéndolo sentí un poco de pena, una persona que esta padeciendo todo esto y saber el sombrío futuro que le espera debe ser algo desalentador. Lo increíble de este chico era su facilidad de disimular sus emociones negativas, esa sonrisa falsa que intenta engañarme no funciona conmigo. Yo; alguien que vio su verdadera sonrisa, radiante y resplandeciente, nunca podría ser engañado por ese semblante tan común.

—¿Tienes miedo?—, no sé porqué hice esta pregunta, capaz intentaba desilusionarme un poco de él, pensar que era una persona ordinaria, que toda aquella imagen majestuosa era una simple pantalla y que el verdadero Gon fuese un ser sucio y oscuro como yo.

—Cualquiera tendría miedo... Además... ¡Yo no quiero morir!—, gritó como un niño malcriado. Esto me dejó sorprendido. No pensé que este chico fuese así, era como una cajita de pandora, que cada vez que abría me daba una nueva sorpresa. No era oscuro y sucio como yo, sino todo lo contrario era transparente como un vidrio, podía ver a través de él sin oposición alguna, era directo y sincero.

Cuando recordé que debía estar preparado para cualquier reacción seguí con el interrogatorio, era necesario recopilar toda la información disponible. —¿Porqué dices que tu padre no vendrá?

—Él me abandonó cuando yo era muy pequeño, no creo que ahora se preocupe por un hijo que dejó atrás hace tanto tiempo. Mito-San me lo dijo, que Ging era un hombre que solo le preocupaba obtener lo que quería, no se preocupaba por nadie y que solo eran importantes sus sueños. Por eso estoy 100% seguro que no vendrá.

—¿Y tu madre? ¿Por qué no la capturaron como a ti?

—Yo no tengo madre. Fui criado por mi tía Mito y mi abuela. Y soy feliz así, Mito-San es muy buena conmigo, aunque cuando se enoja hay que salir corriendo porque da mucho miedo—, se veía muy alegre mientras me relataba la parte final de su historia, se nota a la perfección que apreciaba mucho a su familia.

En parte podía entenderlo, estaba pasando con su padre algo similar a lo que paso yo con mi familia; es increíble que sea tan noble con un pasado así de triste. Aunque, él tuvo la dicha de que fuese acogido por alguien de buen corazón.

Ya me había quedado claro el porque estaba aquí, pero lo que aun no entendía, es que pasaría ahora. Si Illumi no lograba encontrar al padre de Gon ¿Qué pasaría con él?

—¿Cuánto tiempo tienes aquí encerrado?¿Te han hecho algo malo?

Movió su cabeza velozmente en señal de negación. —Nunca me han hecho nada malo, además me dan de comer, me permiten que me asee y me dejan salir de mi jaula una vez al día. En cuanto al tiempo, no sé que tiempo ha pasado, aquí adentro es muy difícil contar los días con exactitud, pero recuerdo que el día que me secuestraron era el 4 de abril.

"¿4 de abril?" Esto era muy raro... —Gon, estamos a 23 de octubre...

—¡¿23 de octubre?! Eso son... 1,3,4...— Pasaron varios segundos mientras contaba confusamente.

Me exasperé ¿Acaso era un idiota?

—¡Son seis meses, tonto! ¿Acaso no sabes contar?—, grité molesto.

—¡Si eres malo Killua! Claro que se contar, solo que soy malo con los números…— Que vista tan graciosa, ver como inflaba sus cachetes como un niño pequeño en señal de desaproación por mi comentario. El sonrojo de sus mejillas desaparecía lentamente para dar paso a una mueca burlona. Ver tales gestos en una persona que no era tan cercana a mí me desconcertaba, eran nuevas experiencias que se agregaban a mi lista de "primeras cosas" que me habían comenzado a suceder desde que lo conocí. Estaba embelesado por su berrinche, hasta que me percate que yo estaba sonriendo y unas pequeñas risitas escaparon de mi boca.

Gon me miró asombrado y sonrió conmigo también. —¡Es la primera vez que te veo reír Killua! Deberías hacerlo más seguido te ves muy bien haciéndolo.

El bochorno que sentí no fue nada normal. Que me hicieran un cumplido de tal índole era desconocido para mi, generalmente me felicitaban diciendo que era un genial asesino o el mejor de todos los Zoldycks, pero nunca sobre como me veía o sobre cosas positivas que yo hacia. Traté de controlarme y cambiar el tema.

—¡Como sea! Pero es extraño, porque te mantendrían aquí por tanto tiempo, si es como dices y tu papá es tan famoso ya debió haberse enterado de que fuiste raptado. Ya debió haber dado algún indicio de su paradero, o sino fuese así; por lo menos ya se hubieran desecho de ti, ya que ni eres de utilidad, solo es un gasto de comida y cuidados extras innecesarios.

—No sé porqué me tiene preso aun.

—¿Estas demasiado tranquilo porqué no has intentado escapar?

—Si lo he hecho, pero no soy tonto, estas personas son demasiado poderosas... ¡Y no sólo el hombre de cabello negro, hasta los señores que cuidan de mi son súper fuertes!

—Eso es obvio, ¿Acaso no sabes dónde estás? Estás en la mansión de la familia Zoldyck, los mejores asesinos de todos los tiempos—, hice un ademán con la mano para ayudarle entender nuestra grandeza. En estos momentos; creo que fui un poco presumido pero tenía que decir la verdad.

—No sabía que existían personas así—exclamó muy impresionado— Bueno, por el momento no sé qué hacer, ya he intentado escapar pero es inútil no me queda más remedio que esperar un milagro.

¿Milagro? Si me hubieran dicho eso antes; no lo hubiera creído, por que el conocer a este chico y convertirme en su amigo fue una especie de milagro. Por eso de ahora en adelante si creeré. ¿Quizás yo pueda cumplir ese milagro y ayudarlo a escapar? Tenía sentimientos contradictorios. Aunque para él; estar aquí sea malo para mí es algo bueno. Así que aun debía pensar muchas cosas antes de contestar esa pregunta.

Mientras yo divagaba en mi mente sobre cosas tontas, esa pregunta surgió sin previo aviso—¿Y tu Killua qué haces aquí?— En ese momento comencé a sudar frío; no sabía qué decir ni qué pensar, simplemente me quedé en blanco ya que si le decía la verdad seguramente me odiaría. Cualquiera en su sano juicio lo haría. Hoy debería mentirle, no quería hacerlo pero era mejor cargar con el peso de una mentira que perder una amistad.

Tartamudeé, cuando mi cerebro trato de encontrar las palabras exactas y lo primero que dije fue: soy un empleado de aquí. Qué cosa tan tonta, nadie se tragaría una mentira como esa, yo no parecía un empleado y mucho menos alguien de la servidumbre.

— ¿En serio? ¡Ya veo porque eres tan fuerte!—, dijo con mucha felicidad. Era increíble que se lo hubiera creído; después de todo era muy inocente.

—¿Y tú cómo adquiriste esas habilidades tan sorprendentes? ¿Cómo te diste cuenta que venía el mayordomo desde tan lejos ni siquiera yo pude detectarlo. ¿Recibiste algún entrenamiento?

—No, claro que no, es que mi casa se encuentra en un bosque y he aprendido detectar los sentidos de la naturaleza, tal vez sea por eso.

"¿Un niño salvaje?" No, tonto. Simplemente era un niño de un pueblo lejano que se crio en la naturaleza. Ahora si que me quedaba todo claro...

"¿O eso creo?".

—Ya veo...

Muchas cosas se habían aclarado, pero la duda principal seguía rondando en mi cabeza. ¿Cuántos días más podré estar con Gon? ¿Cuándo será el día en qué su suerte se termine? ¿Qué hará Illumi con él? Muchas interrogantes sin respuestas, que me carcomían por dentro. Respiré profundo y traté de ser optimista, yo no podía hacer nada contra mi hermano, lo mejor era esperar la oportunidad de ayudarle a escapar cuando se pueda, por lo pronto me enfocaré de divertirme con él y pasar todo el tiempo que podamos juntos.

—¡Killua!—, gritó fuerte para llamar mi atención —Gracias por tratar de ayudarme, seguro pronto encontraremos una forma de que yo pueda escapar.— Con esas palabras mi corazón latió fuerte por la felicidad que sentía. Esa sonrisa de nuevo haciendo estragos en mi interior. Todo su ser era un arma mortal para mis nervios, era tan amable, tan espontaneo, que mi cuerpo no resistía ante su resplandeciente poder. Y es que, desde el día en que lo conocí, veo alrededor de las personas de esta casa una aura negra mas espesa que el petróleo, llena de odio, rencor y maldad. Pero con Gon es diferente, es un aura ligera como el viento y que brilla para alejar de mi toda esa sucia oscuridad que me rodea. Tal vez por fuera yo siga siendo un Zoldyck pero creo que dentro de mi algo se está ablandando, no sé si debería preocuparme por eso, pero me da mucho miedo de que mi corazón se vuelva tan débil. Cuando llegué el momento espero que pueda soportar cualquier dolor que se avecine. Y si no es así todo será culpa de este niño tan sonriente.

—No me agradezcas nada, ahora somos amigos. No necesitas agradecerme—, le di la espalda mientras colocaba la manos sobre la cabeza, con el simple objetivo que no viera mi rostro sonrojado.

Volvió a reír, no sé porque, pero espero que no sea porque descubrió mi bochorno. —Hey, Killua, ¿Qué haces para divertirte?

—¿Para divertirme?

—Si, es qué, he pasado tanto tiempo solo en esta jaula, me gustaría hacer algo divertido para variar.

—¿Y por qué no jugas con tu rata?—, dije sarcásticamente.

—¡Si que lo hago!

"y yo que me quería burlar de él... pero si lo hace..."

—¡Pero quiero jugar contigo Killua!—, casi me ahogo cuando me faltó el aire por un segundo, su petición infantil y animada me emocionó, me sentí especial y necesitado por alguien.

"Gon ¿por qué eres así?"

Recobrando la compostura, le miré de reojo, debía darle una respuesta. —Salgo a explorar el jardín, uso mi patineta o juego algún videojuego

—¡Eso se escucha genial!

—Si, pero no podemos hacer ninguna de esas cosas porque estas encerrado ahí.

—Es cierto…—, se entristeció al instante al recordar en la condición en la que se encontraba. Pobre, no se merecía todo esto y mucho menos que yo viniera a este lugar a ponerlo aun más triste de lo que ya de por si debía estar.

Traté de desviar el tema. —Por hoy podemos jugar algo que no requiera salir, como un juego de palabras.

—Si eso sería muy divertido.

—Jugaremos Shiritori.

—¡Sí!

Toda la tarde nos la pasamos jugando ese estúpido juego de palabras encadenadas, que cosa más tonta e infantil, pero no me importó; me estaba divirtiendo como nunca. El carisma que desprendía Gon era incomparable con ninguna persona que hubiera conocido en el pasado. Más bien no me extrañaría que tuviera un montón de amigos en su pueblo. Es sorprendente como mis seis horas disponibles pasaron en un parpadeo entre risas, peleas y cosas sin sentido. Cuando fue la hora de retirarme, un vacio en mi pecho se hizo presente; suspiré, porque lo sabía, yo me había encariñado demasiado. ¿Sería así de ahora en adelante? ¿Cada vez que no esté al lado de Gon mi alma será sacada del cuerpo? Esto era lo que me temía.

Sin saber el porqué me levanté y sentí la necesidad desmesurada de tocarle. Me dirigí hasta la jaula lentamente e introduje una mano entre los barrotes y me estiré lo más que pude para intentar palparlo.

Gon se sorprendió por esta acción, mas no dijo nada al respecto. Solo sonrió con dulzura.

De nuevo, era inútil, me resigné. No sé qué me está pasando, pero tengo un deseo innegable de verificar que todo esto que estoy sintiendo en mi interior es real, que no estoy loco, que Gon está aquí…

—Me voy…—, susurré.

—Hoy me divertí mucho, espero que puedas venir a verme más seguido—, sus labios se curvaron hacia arriba de forma tímida, está era siempre la actitud introvertida que hacia cuando era el momento de irme.

Le ignoré, porqué la sensación que sentía no era muy diferente a la de él. Si prolongaba más esta despedida sería más amarga de que lo que en verdad debía ser.

—Killua…

—¿Hmm?

—Descansa…

—Tu también Gon, duerme bien…

Un silencio sepulcral se apoderó del lugar. Que incomodo momento son las despedidas. Debía hacer algo, porque esto no podía seguir sucediendo día tras día. Había que terminar nuestros encuentros de una forma diferente. Tal vez si me brindará esa sonrisa de siempre esto no estaría así, pero su evidente miedo de quedarse solo me desconcertaba, y no le culpo; estuvo más de seis meses solo en esta prisión, cualquiera en su misma situación ya se hubiera vuelto loco. Él es muy fuerte, pero después de todo es una persona e igual tiene miedos como todos. Por mí me quedaría día y noche compartiendo juntos, pero es imposible. Debía hacer algo.

—Gon, mañana te traeré un regalo, así que espéralo con ansias.

Su rostro resplandeció al instante y sé que no fue por el regalo, sino porque le confirmé que mañana volvería.

—¡Sí! ¡Nos vemos mañana, Killua!

Salí corriendo sin esperar ni un minuto más. Reí a carcajadas en todo el trayecto por el sótano, estaba feliz. Todo ese esfuerzo valía la pena. Por compartir tiempo con Gon valía la pena sacrificar cualquier cosa, hasta mi orgullo.

Subí hasta el segundo piso y me dirigí hasta el salón del té donde mi madre y mis dos hermanas pequeñas se pasaban el día haciendo cosas tradicionales. Todo el lugar está decorado con flores, y muebles antiguos con diseño oriental hacían un juego perfecto. Al final de la habitación había una pequeña sala cerca de la chimenea donde una enorme casa de muñecas cubría toda la vista. Ellas estaban tomando el té a una hora que no era habitual, seguramente por el frío que hacía en ese momento. Acercándome, acaricié el cabello de mis dos hermanas y me senté en el sofá más cercano, dejando caer todo el peso de mi cuerpo esparramándome sobre el mismo.

—Killua ¿qué es ese modo de sentarte?—, reprochó mi madre al verme.

Me acomodé con desgano, poniendo recta la espalda y colocando las manos sobre las rodillas, armándome de valor para lo que le diría a esa vieja loca que tenía por madre.

—Es raro verte aquí Killua. ¿Por fin has aceptado pasar tiempo con tu madre?

"Ni de broma".

—Tengo que decirte algo.

—¿Ah? Eso es más extraño aun—, tomó otro sorbo del liquido y dirigió su vista hacia mí para prestarme atención.

—Madre… He decidido convertirme en el mejor asesino que la familia Zoldyck haya conocido…

Al escuchar mi declaración, ella dejó caer la taza al suelo bañando la alfombra del un color rojizo oscuro.


¡Papapaparara! Otro capítulo más de esta tortura, que ya se desvió de mi objetivo principal. ¡Oh! ¡Kami-sama! Ayúdame a encontrar inspiración darkness xdd! Luego de experimentar este tipo de género me doy cuenta que no sirvo para esto, tendré que seguir con mis fics gracioso y acaramelados :P! Pero mientras tanto espero que me sigan apoyando con este loco fic a ver si algún día lo termino.

Si lo están leyendo hágamelo saber, ando tristona nadie me deja reviews ;(…

Saludos.

Byebye!