La novia
En la tarde del día siguiente España comenzó su labor de vigilancia, empezó a seguir a Gilbert desde que este había iniciado su hora de descanso para comer un pequeño restaurante cerca de su ruta de trabajo, un lugar simpático para almorzar a decir verdad admitió el hispano mientras se sentaba en una de las mesas de atrás del local. Antonio llevaba puesto un sombrero, una gabardina y lentes oscuros un intento por pasar desapercibido además de una pequeña libreta escondida detrás un libro pues planeaba hacerse pasar como un poeta con una mala racha si algún curioso se acercaba a preguntarle que hacia allí.
Después de apuntar la fecha y la hora en una hoja en blanco de su libreta Antonio escribió:
Inicio de mi investigación
Nombre clave del objetivo: Cebada
Estado del objetivo: Solo –aunque parece algo inquieto, como si esperase a alguien–
Cebada ha estado sentado en su mesa mirando con atención la calle por el ventanal, removiéndose un poco un par de veces mientras bebe un refresco de un vaso de cristal frente a él ¿Cuál será el motivo de este comportamiento? Creo que dentro de poco lo averiguare.
Dos minutos después una chica de piel acanelada entro en restaurante y Antonio observo atentamente como el albino se levantaba para recibirla y la forma en la que se saludaban y hablaban entre ellos. Escribió:
Cebada ha saludado a una chica misteriosa que acaba de entrar en el establecimiento, es bastante bonita y por lo visto ambos parecen llevarse muy bien, es difícil definir por ahora que tipo de relación tienen, parecen que comparten una relación laboral, quizás son amigos o tal vez sólo sean conocidos que han quedado para comer, aunque viendo bien su manera de interactuar entre si eso es poco probable. Esperare un poco mas a ver si logro obtener alguna otra pista de su relación.
Antonio sintió algo de apetito y le pidió un joven mesero que pasaba por su mesa un plato de ensalada de tomate, cuando este llego Antonio comenzó a comer con avidez pues desde temprano no probaba bocado alguno y prácticamente había salido de su casa en ayunas ese día. Cuando volvió a alzar la vista hacia donde estaban sentados Gilbert y su misteriosa acompañante vio que compartían una salchicha y sonreían mientras comían, no encontrando signos de alarma todavía, Antonio volvió a concentrarse en su ensalada pero cuando volvió a mirar hacia donde estaba el prusiano se quedo helado: Gilbert y la chica se besaban con hambre.
Los ojos parecieron salírsele de las orbitas y su corazón se detuvo en su pecho antes de empezar a latir dolorosamente contra sus costillas mientras sentía que en su interior se expandía un frio inmenso que le quemo las mejillas poniéndolas de un color rojizo tan intenso que cualquiera que lo viera podría pensar que tenia fiebre antes de ponerse tan pálido como un muerto, su respiración era agitada, quería salir corriendo pero sentía paralizadas las piernas, quería gritar pero de su boca no salió sonido alguno, quería estar lejos, muy lejos de ahí. Como autómata termino de comer su ensalada, con mano trémula escribió algo en su libreta, recogió sus cosas pago la cuenta y salió del restaurante a paso lento como si estuviera perdido, choco contra un joven en la salida quien le reclamo su despiste y le insulto por lo bajo pero el español apenas le presto atención.
Antonio vio a Gilbert y a la chica subiéndose a una motocicleta mientras el albino reía abiertamente encantado con algo que la muchacha había dicho y la miraba embelesado antes de que ambos se perdieran de vista en la carretera.
Antonio no supo como llego a su casa ese día, como llamo a su jefe y le conto que algo que había comido le había sentado mal y necesitaba descansar, que mañana terminaba de arreglar su papeleo, como se quito el gabán, el sobrero y los lentes oscuros, como llego a su habitación y se tumbo en la cama boca abajo y como antes de darse cuenta se quedo dormido mientras una lágrima solitaria se deslizaba por su mejilla.
Y la libreta, que el español había dejado caer a medio camino a su habitación yacía abierta en el suelo y en ella se podía leer lo siguiente:
Fin de mi investigación
Nombre clave del objetivo: Cebada
Estatus del objetivo: no disponible
Cebada se ve muy feliz con esa chica, se han besado y parecen muy felices juntos, se nota que son muy unidos y seguramente tienen una relación sentimental, me siento terriblemente mal y siento cierto resentimiento contra esa joven aunque no la conozco de nada pero no deseo hacer infeliz a nadie, él me odiaría si intervengo y ella no se merece eso por mas molesto que este en estos momentos, por el bien de ambos he decido claudicar y dejarlo en paz.
Tomate
Hola gente, como ven esta historia continua y quiero agradecer especialmente a Alice Kirkland por levantarme el animo y a Zusammen por tocarme las narices y amenazar con contratar a Juan flanagan para encontrarme y hacerme terminar el fic aunque sea a marchas forzadas además de volver mi vida una condena si me atrevo a borrar el fic ¡gracias niñas por el apoyo! Y Alice, no te inquietes Prusia volverá a ser el egocéntrico genial de siempre dentro de poco, perdona si al principio lo puse muy escurridizo pero si no lo ponía así el fic ya no iba tener mucho chiste que digamos y además no iba tener sentido con Antonio encima dándole lata a Gilbert si su increíble persona no se hacia del rogar un poco ¿o si?
Este capitulo en especial me ha dejado un poco de mal sabor de boca porque en general soy fan de España y no me gusta verlo triste, en lo personal el Prusia/España me parece una pareja bastante buena además de que creo que Antonio pega con medio mundo –alguien me quiere decir por favor, ¿Quién mando a Himuraya-sama a hacer a España tan galán y adorable? Porque a esa persona de le tiene que hacer un altar por verdad de Dios que si–. Pero hablando con seriedad ¿Antonio de veras se rendirá? ¿Qué pasara ahora? ¿Gilbert y Salomé de verdad son novios o Antonio malinterpreto todo? Si desean saberlo estén muy pendientes de esta historia porque aun queda mucho por contar sobre estos dos, hasta luego. Naru
