Sol y nubarrones
A la mañana siguiente Gilbert despertó completamente atontado y feliz, había sido una de las mejor noches de su vida, nunca antes se había sentido así tan lleno, tan completo, y todo gracias a ella.
A Salomé.
Gilbert volvió apoyar la cabeza en la almohada y se volteo para ver a su compañera que aún dormía plácidamente a su lado, Gilbert sonrió como tonto mientras le quitaba a la chica una mechón de cabello que le había caído sobre la frente; canela debía de estar agotada y después lo que había ocurrido entre los dos anoche era algo obvio, él también estaba cansado pero se sentía mas vivo que nunca, una pequeña sonrisa se esbozo en su cara mientras salía del lecho y caminaba hacia la ducha sin perder en ningún momento la expresión de alegría en su rostro. Una vez en la ducha, Gilbert dejo que el agua recorriera su cuerpo mientras recordaba el motivo de su dicha.
Todo había empezado con aquel abrazo, después de aquel gesto de cariño Salomé había apoyado la cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos con confianza y una sonrisa llena de paz adornaba su rostro, parecía fiarse ciegamente en él, Gilbert por toda respuesta paso un brazo por los hombros de la joven acercándola mas a su cuerpo, sintiendo la súbita necesidad de cuidarla y protegerla, después de un momento Salomé abrió los ojos y sonrió acurrucándose contra su pecho para después besarlo en la mejilla, Gilbert sonrió e iba decirle algo cuando la chica clavo sus ojos en él y el albino se quedo paralizado por lo que vio en ellos.
Amor. Ternura. Deseo.
Salomé busco sus labios y volvió a besarlo, esta vez el contacto entre ellos, no era tenue y superficial sino intenso y apasionado, cuando ella se aparto el miro desconcertado, nervioso, con un hilo de voz musito:
–Oye creo que no… –iba a continuar pero sus palabras fueron acalladas por un nuevo beso por parte de la muchacha
–Shit –susurro la castaña poniendo un dedo en sus labios– tranquilo –murmuro antes de volver a besarlo
–Salomé para –pidió el albino serio agarrándola por los hombros– esto no está bien, no puedo darte lo que quieres, no está en mi
Gilbert también deseaba hacer eso con ella desde hacia mucho tiempo pero no podía, para empezar porque Salomé recientemente acababa de salir de una relación y era posible que estuviera dolida y confundida respecto a sus sentimientos hacia la gente que la rodeaba, concretamente hacia él y lo que menos deseaba Prusia en esos momentos era herirla o confundirla mas de lo que ya estaba pero resistirse le estaba resultando muy difícil primero por sus propios sentimientos hacia ella y segundo porque Salomé sabia exactamente que hacer y donde tocar para provocarlo además ¿Cómo no sentir lo que ella sentía rozando, probando?
–Canela –murmuro el de ojos rojos– basta, no podemos, no es correcto, no…
–Yo nunca había hecho esto con nadie –le corto la de ojos ambarinos– y te quiero mucho, por eso deseo que tú seas el primero pero si tú no quieres te dejare por la paz –agrego con una nota de tristeza en la voz mientras clavaba la vista en el suelo avergonzada y temblorosa
–Salomé mírame –pidió Gilbert tomando el rostro de la chica entre sus manos para que lo mirara de frente– no te negare que parte de mi quiere hacer esto pero estamos yendo muy rápido y no estoy seguro si no te arrepentirás luego –murmuro–, si no lo lamentaremos los dos después –rectifico
–No lo lamentare Gilbert –aseguro la de ojos miel– estoy segura de esto, no tengo miedo porque sé que tú jamás me harías daño –agrego quedamente
–Salomé... –murmuro el germano
–Ya se que esto es inverosímil, caprichoso, infantil y estúpido –continuo la castaña con voz rota mientras pugnaba por contener el llanto que amenazaba con asfixiarla– pero…– la chica no pudo seguir hablando pues los labios de Gilbert se habían posado sobre los suyos en un beso suave y delicado
–Te quiero mucho canela –mascullo el albino– pero no se si pueda hacer esto, seria como estarte utilizando y no quiero lastimarte pero tampoco puedo mentirme a mi mismo ni mentirte a ti, eso seria cruel y no es nada genial serlo –agrego provocando que la muchacha sonriera ligeramente
–Nadie va a utilizar a nadie ¿entendido? Yo te necesito y tú también me necesitas, si quieres parar esto en algún momento lo entenderé ¿de acuerdo? –aseguro la joven sonriendo con comprensión
Gilbert asintió en silencio y la dejo hacer, después de todo ¿Qué era lo peor que podía pasar? Ellos ya habían pasado por un poco de todo y se habían equivocado lo suficiente en lo que llevaban de sus vidas para saber que otro traspié no era gran cosa.
Lentamente se exploraron en uno al otro, Gilbert estrecho a Salomé contra el mientras ella lo besaba y le acariciaba los cabellos, ella desabrocho los botones de la camisa que traía puesta momento después a la par que él colaba sus manos bajo la camiseta de ella y acariciaba sus senos por encima del corpiño, entre besos y caricias, se despojaron mutuamente de los pantalones, Salomé acariciaba la espalda de Gilbert mientras este estimulaba el clítoris de la chica que gemía sin control debajo del cuerpo del prusiano mientras el albino la preparaba para lo que vendría después; cuando Gilbert estuvo completamente seguro de que el cuerpo de la chica estaba lubricado recordó de improviso que tenia que usar un preservativo por lo que paro la estimulación y se quedo inmóvil mientras maldecía internamente su descuido ¡estaba a punto de invadir el cuerpo de una doncella y se olvidaba de la protección!¡Eso no era nada genial por Dios!
– ¿Qué ha pasado? –cuestiono la joven confusa por aquel parón– Gilbert ¿estás bien? –pregunto temerosa de que el prusiano se hubiera arrepentido de hacer aquello
– ¿Tienes con que…? – tartamudeo el albino dejando la cuestión en el aire
–Busca en mis pantalones, atontado –replico ella sonriendo sugestivamente
Gilbert rápidamente busco los pantalones de la castaña de ojos ambarinos entre la ropa que yacía desparramada en el piso del cuarto, cuando reviso la penda encontró en uno de los bolsillos unos cuantos preservativos
– ¿Desde cuando tienes esto? –cuestiono el albino
– ¿Eso importa ahora? –repuso la chica de piel acanelada– vamos luna se bueno conmigo y llévame al paraíso ¿si? –agrego con una voz cargada de pasión
–Como quieras mi flor del desierto –dijo Gilbert antes de introducirse dentro de ella y hacerla suya…
Gilbert seguía sonriendo cuando salió del baño y se cambio en silencio antes de ir a la cocina a preparar un increíble desayuno a la persona que había iluminado su vida como un sol tras la tormenta.
Por otra parte a Antonio le llovía sobre mojado, estaba acostado en su cama desde hacia horas llorando, perdido en sueños imposibles que involucraban a cierto albino en situaciones también inverosímiles, el español se veía horrible todo despeinado, desvelado, con la ropa manchada y un olor a licor adherido en cuerpo, en un rincón de su habitación sonaba el estéreo con la canción "Lo dudo" de Los Panchos de un disco que era una recopilación de canciones que había hecho especialmente para estos casos cuya portada llevaba por titulo "Cuando el sol se apaga" poniendo entre paréntesis "recopilación de canciones, corta venas, post rechazo amoroso, pre suicidio, etc.,".
Alguien llamo la puerta y Antonio dejo escapar un gruñido ¿Qué nadie entendía que quería estar solo?, volvieron a llamar a la puerta y Antonio volvió a hacer oídos sordos, después de la tercera llamada no tomada en cuenta deliberadamente por el hispano, se escucho un fuerte golpe seguido del sonido de la puerta cayendo despedazada tras la cual estaba Francis, quien había tomado prestada el hacha de Magnus, seguido de Lovino y Feliciano, Antonio estaba ido en su propio mundo, no sintió cuando lo sacaban a rastras del lecho y lo metían al baño, no oyó los gritos de Lovino, las palabras pidiendo calma de Feliciano, no vio los ojos preocupados de Francis, no sintió el calor proporcionado por el menor de los italianos cuando empezó a temblar sin darse cuenta, la comida que le forzaron a ingerir no le supo a nada.
Antonio era insensible a todo, podía oír, pero no escuchaba, podía ver sin ver realmente, la comida no le sabia a nada y ni siquiera podía sentir el calor que le daban los brazos de Feliciano o el cobertor que le echaron sobre de los hombros para que dejase de temblar, caminaba como autómata cuando lo hicieron salir a la calle a empujones, lo llevaron al trabajo dejándolo encargado con su jefe, quien lo puso a arreglar su documentación, el español hizo lo que ordenaban de manera inconsciente, sin enterarse de nada, ni que día era, ni la hora, donde estaba ni que estaba haciendo, parecía como si una parte importante de él estuviera suspendida en otro mundo, en otro tiempo, ajeno a todos y todo, su cuerpo se sentía rígido, sus ojos estaban vacios y la situación empeoraba cada día mas, Antonio ya no lloraba, ya no cantaba, ya ni siquiera sonreía, era como si un montón de oscuros nubarrones se hubieran llevado a Antonio y hubieran dejado en su lugar a un fantoche sin corazón ni sentimientos, y eso tenia muy preocupados a muchos, especialmente a Lovino, a Francis y Feliciano.
–Tenemos que hacer algo, maldición –farfullo Lovino– mírenlo parece una muñeco de trapo
–Si supiéramos que lo puso así podríamos hacer algo –razono Feliciano – pero Antonio ya no casi no habla así que no tenemos ninguna pista al respecto –se lamento
–Yo sé que tiene España –murmuro Francis quedamente
–Pues habla pervertido de mierda –exigió el mayor de los italianos– no te quedes callado, maldición
–Dame permiso para salir con tu hermano y les cuento lo que se –negocio el francés – lo haría sin pedir nada a cambio pero España me pidió guardar el secreto –aclaro ante la expresión de reproche en la cara de el menor de los hermanos Italia
– ¡¿Qué? –exclamo Lovino furioso– ni lo sueñes imbécil, no voy a dejar a mi hermano a solas contigo aunque me maten –dijo firmemente
–Romano –dijo fríamente el aludido– yo estoy de acuerdo con el trato que nos presenta Francia
– ¡Veneciano! –exclamo el mayor fuera de si– ¿Qué demonios estás diciendo? ¿Te volviste loco? ¡Él es un pervertido de primera! No es muy fiable que digamos ¡Per la Madonna, reconsidéralo! –grito
–Lovino Vargas –dijo escuetamente el menor– yo ya he tomado mi decisión, además no se trata de nosotros sino de Antonio ¿o acaso no te importa lo que le pase? –cuestiono poniendo el dedo en la llaga pues sabia que su hermano apreciaba mucho a Antonio
–Está bien –cedió el mayor– el bastardo del vino tendrá lo que quiere pero quiero hablar contigo muy seriamente esta noche Veneciano –advirtió
Francis, que había escuchado la discusión en silencio sonrió para si, eso había sido muy fácil pero no dejaba de sospechar que había algo que ese par ocultaba, bueno ya tendría tiempo para averiguarlo.
–Dinos de una vez lo que tengas que decirnos maldito bastardo –bramo el mayor de los Vargas
–Lo que pasa es que España esta pelando la pava por Prusia y creo que él le dio calabazas y por eso está así –dijo el rubio
– ¿Y si lo hablamos con España sobre eso? –sugirió Feliciano– Tal vez podamos hacer que se sienta mejor
–No lo creo –murmuro Lovino pensativo– España es muy obstinado cuando quiere algo y si quería algo como tener una cita con Gilbert no creo que claudicara porque él le diera calabazas, cuando mucho hubiera insistido e insistido hasta desquiciarlo para que el cabeza de pollo le hubiera dicho que si, tuvo que haber algo mas, estoy seguro pero ¿Qué? –musito el mayor a media voz
– ¿Y si Gilbert ya tenia una relación estable de por medio? –replico Veneciano siguiendo el razonamiento de su pariente y compañero– ¿O si estaba cortejando a alguien? Supongamos que Antonio vio o averiguo algo al respecto, eso explicaría algunas cosas, el CD deprimente, el olor de su ropa y la de sus sábanas, su estado casi catatónico, y que se haya quedado insensible de repente –dedujo el menor
–Es una posibilidad bastante viable –coincidió el mayor
– ¿Ustedes dos tomaron un curso de detectives o algo? –pregunto el francés
–En realidad no –dijo Lovino– pero es una especulación bastante factible, piénsalo, te agrada alguien, ese alguien te da largas para no tratarse contigo por no herirte o porque no te soporta, cuando intentas saber el motivo detrás de ese proceder, descubres que la persona que te interesa prefiere a alguien mas, lo mas normal e indiscutible en estos casos es desanimarse por tal suceso pero para que Antonio se recluyera tanto en si mismo, algo grave debió haber pasado para que cayera en un estado autómata
–Quizás sólo esté confundido o un poco desconectado de lo que pasa a su alrededor –comento el menor
–Puede que si pero ha pasado mucho tiempo como para que el muy idiota siga sin reaccionar –observo Lovino– si te das cuenta ya pasaron tres semanas desde que lo encontramos en abismo de la depresión
–Tienes razón pero si intervenimos y cometemos algún descuido España podría ponerse peor –señalo el norteño
– ¿Alguna sugerencia aspirantes a sabuesos? –sonrió Francia levemente
–Si no vas a ayudar no estorbes imbécil y deja de reírte que esto es algo serio– dijo Lovino irritado
–Tengo una idea –dijo Feliciano– pero no sé si resulte, es muy arriesgado ponerla en práctica
–Veneciano –dijo Lovino enfadado– estamos desesperados –agrego recalcando esa ultima palabra– si tienes algo que decir, dilo de una puta vez, maldición
–La idea es simple –explicó el menor– hay que dejar que hablen sobre eso
–Pero si Gilbert no quiere ni ver a España y Antonio parece muy herido aún –dijo Francis inquieto
–Pues los obligamos a que enfrenten la realidad, carajo –dijo Lovino sulfurado– ¿o tienes una mejor idea, bastardo? Algo tenemos que hacer, maldición esos dos idiotas no pueden estarse evitando por siempre
Y así comenzó a idearse un plan para ayudar a que Antonio volviera a ser el mismo de siempre y a que Gilbert dejara de salir pitando, plantase la cara y fuera honesto consigo mismo y con español de una buena vez.
¡Hola gente! Aquí está otro capitulo mas de está historia, ya entramos en la parte complicada y emocionante de está lucha para ver si Antonio consigue que Gilbert ceda o si por el contrario Prusia barrera el piso con España, mientras tanto ¿Qué planean Francis y los hermanos Italia para reunir a Prusia y a España? ¿Lovino matara a Francis si intenta propasarse con su hermano y amante? ¿Descubrirá Francia el secreto de los italianos? Sigan pendientes de esta historia si desean saberlo y como bono extra por que sólo me queda una semana y cacho de asueto les dejo un par de adelantos de los siguientes capítulos.
Adelanto capitulo catorce
–Tú ganas tienes hasta el amanecer –accedió el albino– pero si no logras convencerme de estar a tu lado, me dejaras libre para siempre España
–Te amaría incluso si mueres –aseguro el español mirándolo serio y abrazándolo por la espalda
–El amor que pueda sentir ahora por ti no es más que un sueño que terminara a primera luz del día España –murmuro Gilbert secamente– disfrútalo mientras te dure
–Te equivocas, Gilbo –afirmo el de ojos verdes– esto es real y siempre lo será
–Darte mi cuerpo es un pequeño precio a pagar porque me dejes en paz –murmuro el germano con una amarga risa
Adelanto capitulo quince
–Francis, Antonio, les quiero presentar a alguien especial –dijo Gilbert emocionado
–Gusto en conocerlos, mi nombre es Salomé Castañeda Aguilar y soy la novia de Gilbert
–A usted le agrada Gilbert ¿verdad, señor Fernández? –pregunto la de ojos ambarinos
–Eso no te incumbe –replico el español exasperado
–Me incumbe mas de lo que cree –repuso ella– le propondré un trato, si usted corteja a Gilbert y él decide quedarse a su lado, yo me apartare del camino
–Pase lo que pase no pienso rendirme, luchare por ti Gilbert
P.S. ¿Alguien sabe donde puedo conseguir el soundtrack completo de "Habitación en Roma", incluidas las canciones "Contigo" de Canteca de Macao y"Upset" de Russian red? Sé que es mucho el fastidio pero es que voy a usar las letras de algunas canciones de la película en algunos capítulos y creo que escuchar las canciones mientras escribo me animara a actualizar más rápido, disculpen las molestias, hasta luego. Naru
