Regresas al almacén después de un exitoso encuentro con una pequeña morena de ojos verdes detrás del callejón. Kirsch te avisó, después de encontrarte camino a aquel lugar, que era perfecto para lo que querías hacer, no había muchas personas, tal vez unas dos parejas que estaban acabando con sus asuntos cuando saliste a desfogar toda tu tención sexual en el cuerpo de alguien, que ahora no te acuerdas quien es. Pero eso no te molesta, lo que te enfada es el breve encuentro con Laura después de que te dejara jadeante y expectante en la pista de baile. Sus brazos están sosteniendo a una tambaleante Danny que no deja de tocar sus hermosos glúteos como tú lo habías hecho unos minutos antes. Lo que te encolerizó fue que Laura parecía disfrutar esas caricias. No tienes ningún derecho a sentir celos, Laura no es tu novia, en este momento no puedes decir ni siquiera que es tu amiga, pero el hecho de que sea la pelirroja y no tú la que tiene los brazos en Laura es lo que te está lastimando, como si un pequeño puñal atravesara tu corazón poco a poco.
Laura te ve y sonríe, ve que la pequeña morena que tienes a un lado se despide de ti con un beso apasionado y tus estúpidos ojos no hacen más que mirar a Laura, y a su estúpida sonrisa de superioridad. La sigues viendo directo a los ojos al tiempo que la morena se aleja de ti. Antes de que tu cerebro pueda mandarte alguna información para hacer cualquier cosa, sientes una mano en tu cintura, es Kirsch quien te saca de tu ensueño.
- ¿Te divertiste? – pregunta sonriéndote y casi gritando para que puedas oírlo.
- No me puedo quejar. – Respondes de la misma manera.
- ¡Súper! Me dijo Laf que te buscara y que nos encontráramos en el piso de arriba, en el árbol de cervezas hay una puerta, que entráramos. Al parecer nos va a demostrar por qué esté lugar es tan popular.
- ¿Sabías que este lugar era de Laf?
- Ni idea. Cuando Laura me dijo lo del rave, pensé que sería en otro sitio. Aunque no he estado muy cercano con Laf y Perry en los últimos meses.
- Sí, lo mismo. – Le comentas mientras que tus ojos hacen la señal inequívoca de tedio. Cierras los ojos y sacudes la cabeza.
- ¡Oh! O sea que ya sentiste la mirada inquisidora de "si no pones tu vida en orden voy a cazarte como una rata" que tiene Perry cada vez que te mira.
- Sin duda. – Sonríes al escuchar que Kirsch ha descrito de forma elocuente la mirada maternal de Perry.
- Bueno, vamos, quiero emborracharme antes de las cuatro de la mañana y buscar alguna otra nena.
- Siempre el feminista. – Te burlas de él jugando y golpeas de forma delicada su costado.
- Me conoces tan bien Carm-sexy.
Sabes que Kirsch sólo está jugando. En los cinco años de universidad, y las pocas ocasiones que te tocó quedarte de guardia en las fiestas de los zetas, te diste cuenta de que Kirsch siempre evitaba que una pequeña fémina ya pasada de copas subiera con algún hermano de la fraternidad que se pudiera aprovechar de ella. Kirsch es de esas personas, leal, valiente, despistado y soñador. Por lo menos lo era hasta hace algún tiempo. Sigue siendo noble y osado, sin duda aún es distraído, pero ya no es soñador, ya no es inocente; su mirada está cargada de demonios que quisieras que compartiera contigo, dos personas completamente destruidas construyendo un mundo desolador y perverso. Pero no, no lo haces, la condición de compartir que puso Kirsch evita que intentes acercarte de ese modo. Comprendes lo que está haciendo, entiendes su necesidad de tener sexo para olvidar aunque sea por un microsegundo lo enferma y efímera que es la vida, o por lo menos, este bache inmenso y sin fin que les tocó sortear. No están juntos en eso, pero no están solos, agradeces estar con él. Tus hermanos tal vez entenderían, pero no quieres atraerlos a la nada en la que te envuelves en estos días. Wilson Kirsch es tu compa, él te entiende y lo maravilloso es que no necesitas decirle nada para que comprenda.
Después de hablar con Kirsch y seguirlo hacia donde Laf los mandó no pierdes el tiempo en buscar a Laura, extraviaste tu mirada de ella mientras hablabas con Kirsch, no pudo haber ido muy lejos, estaba ocupada tratando de mantener erguida a una mujer de 1.98 de estatura, así que tu corazonada es que al abrir la puerta mágica del árbol de luces la vas a encontrarla a ella y a su alcoholizada novia. Tienes la mano en la manija de la puerta, tomas aire profundamente y abres la puerta, Kirsch te mira de forma extraña pero no te dice nada, los dos entran al lugar que parece más un laboratorio, que un bar alternativo. Los utensilios químicos están pulcramente colocados sobre los estantes de madera que cuentan con remaches fortificados para evitar que las fuertes vibraciones de los beats, que se sienten en el lugar, tiren cualquier cosa. La cantidad de botellas de alcohol de colores, sabores, marcas y cantidad etílica están, de la misma forma que las probetas, mecheros, microscopios y demás utensilios de laboratorio, fuertemente resguardadas detrás de las repisas. Te sorprende la meticulosidad con la cual LaFontaine tiene este lugar. También te espanta un poco el lúgubre aspecto de este sitio, las luces negras que están puestas estratégicamente alrededor de todo el cuarto que iluminan de forma indirecta las repisas llenas de alcohol, los adornos fluorescentes de Frankestein, de los aparatos médicos, y las lámparas de lava de color verde, rojo, amarillo, anaranjado, morado y azul, te dan la sensación de entrar al recamara de un infante y no de un graduado de bioquímica. Sin embargo, sigues adelante, tal vez después puedas hablar de esta extraña mezcla de estilos.
- Bueno, tardaron bastante. – Dice Laf de forma socarrona, habías olvidado lo extraño que es el manejo del tiempo para los bioquímicos, simplemente se pierden en sus experimentos.
- ¿Qué tenemos que ver? – preguntas intrigada.
- ¡Esto! – Laf señala a una inconsciente Danny que está tendida en un sillón de la esquina del "laboratorio", es un milagro que ese sofá sea tan grande, en ningún otro sitio podría caber alguien como ella, tal vez el suelo, pero esa es otra historia.
- ¿La mataste? ¿Vas a usar sus partes para crearte un amigo? – Dices sardónicamente, puedes notar por el rabillo de tu ojo que Laura está sonriendo y sacudiendo la cabeza por tu broma. Piensas que lo que sea que Laura esté pensando y lo que vaya a hacer está completamente fuera de tu control y entendimiento, así que esperas paciente la respuesta de Laf.
- ¡Nop! Y nop. – Sonríe de esa forma que hace parecer que lo sabe todo, absolutamente todo, y por momentos lo crees. – Están presenciando la genialidad y singularidad de "El laboratorio".
- Espera, espera, espera – dices entre risas – tu antro se llama "El laboratorio" ¿en serio? No pudiste ponerle otro nombre ¿Eres tan geek que le pusiste "El laboratorio"? ¿el lugar del cual nunca te podíamos sacar por más que tratábamos? No puedo con esto. – Sigues riendo, es una buena risa, no habías reído así en meses, ni siquiera la vez que por accidente encontraste a Natalie con el pene de Theo en la boca en medio de la sala de fotocopiado. Y los dos dijeron que era una simple revisión porque Theo se había sentido mal, fue como descubrir a dos adolescentes urgidos de desfogue en el baño de la escuela, pero más gracioso. Tienes que sentarte por un momento, no puedes con tan asombrosa revelación. Desgraciadamente acabas compartiendo el asiento con Laura quien estratégicamente está sentada a un lado de Danny cuidando su respiración. Puedes sentir su cuerpo junto al tuyo, su calor te envuelve, alzas la mirada un poco impresionada al ver que Laura está riendo también, puedes escuchar su risa y nunca habías escuchado algo tan hermoso y contagioso en la vida. Tu diversión muere poco a poco mientras ves la cara de Laf seria. – Continúa por favor. – Dices limpiándote las lágrimas de las comisuras de los ojos.
- O.k. Desde hace algunos años, en los bellos ayeres de la universidad, me dedique en cuerpo y alma a desarrollar una bebida tan potente que pudiera poner a una persona fuera de combate con tan sólo un trago. Desgraciadamente nunca pude lograrlo en aquella época, pero los tiempos han cambiado y ahora podemos disfrutar del coctel más poderoso de la faz de la tierra. – Concluye sonriendo. La habitación está en silencio, Kirsch y tú se miran por varios segundos pensando en la misma cosa, estás segura ¿cómo hacerse de esa milagrosa y mágica bebida?
· sea que básicamente drogas a las personas para que vuelvan a tu antro. – Pronuncia Kirsch viendo directamente a la botella y sonriendo al mismo tiempo.
- ¡Oye, no odies al jugador, odia al juego! O algo así dicen. Pero básicamente, es verdad. Sin embargo, tenemos un sistema, ya que Perry no me deja darles a los adolescente y jóvenes adultos lo que buscan, debemos dosificar la ingesta. Esta bebida se llama – voltea a verte con la cara más severa que tiene – ADN – no puedes evitarlo, ni Laura, ni Kirsch, ni tampoco Perry, todos estallan en carcajadas por la implicación del nombre de la bebida. Laf siempre fue excelente estudiante, le gustaba divertirse como todos, pero hasta su diversión se centraba en su carrera. Es hermoso que alguien haya podido hacer lo que quería desde hace tanto tiempo, siempre fueron un grupo muy diverso. Y eso hace que vuelvas a pensar en la pequeña rubia que está a tu lado, tocándote la perna de forma muy sutil para que ninguno de tus amigos lo noté. ¿Cómo es que todo el mundo conoce a Laura desde la universidad? ¿Por qué tú no? – o.k, o.k, basta de burlarse de mí y mi ser geek, seguiré explicando. El ADN es la bebida popular de este sagrado antro de vicio y perdición. Lo que hicimos para que los pocos adolescentes que venían seguirán interesados en este lugar fue separar a los conductores designados de los que podían beber. Una vez separados, localizamos a los que querían emborracharse con cualquier cosa, los meseros se acercaban a ellos y les ofrecían un tubo de ensayo con ADN, lo bebían y se emborrachaban enseguida, sus amigos preguntaban a los meseros cual era la bebida y pedían unas rondas, el gran secreto es, como siempre, negar y privilegiar. Les comentábamos que el shot directo del ADN era por sorteo, y que cada vez que vinieran, si la suerte les favorecía podían ser los próximos afortunados, sin embargo, como no somos tan malas personas los meseros les ofrecían un substituto no tan fuerte pero efectivo, y así, se fue corriendo la voz y de pronto "El laboratorio" llegó a ser lo que es hoy. Gracias. – Laf terminó su explicación y tú estás más asombrada de lo que muestra tu cara. Fue un plan maestro que resultó en un excelente negocio, ya que, como bien lo decía Laf, las personas en estos tiempos sólo quieren perderse en la inopia de la razón. Tú lo sabes mejor que nadie, has pasado por eso por un año y medio, conoces la sensación, esa sensación de no poder contener tus ganas de olvidar, de no sentir, de no pensar. Laf logró que tu perdición se volviera una meta, pero también juega con lo que más te hace daño, la esperanza, regresar al mismo lugar con la promesa de que esta noche sí podrás obtener el tan aheleado alivio, sólo pudo ser obra de una mente maestra, como Laf.
- ¿Qué piensas de eso, Perry? – En realidad te intrigaba saber, conociendo a Perry te desconcertaba que estuviera de acuerdo en algo como eso. Perry, siempre ha tenido esa alma maternal y protectora, el hecho de que su pareja estuviera lucrando con la debilidad de otros, y ella lo permitiera, no lo podías comprender, no tenía lógica. Perry te mira a los ojos por un largo rato sin saber que contestar.
- No, no lo estoy. No creo que sea una buena idea. Sé que todas estas personas están aquí buscando una escapatoria, pero no creo que sea correcto. Lo hemos hablado muchas veces, Laf y yo, y me prometió que esta bebida no causaría daños permanentes en nadie. Puede que se hagan adictos más que nada a la simple expectación de recibir un premio, como los perros de Pávlov o las ratas de Skinner, que a los componentes etílicos del ADN. Y no, no dejó a todos esos muchachos que toman shots de ADN a su suerte, el sistema que implantamos hace que los conductores designados reporten la salida del bar, que lleven a sus amigos sanos y salvos a sus casas, y se queden con ellos para cuidarlos.
- ¿Cómo lograron eso? – Laura preguntó antes que tú, en verdad estás sorprendida.
- Fácil – dijo Laf con su característica sonrisa – los privilegios de los shots del ADN vienen con un precio, ese es, el cuidar a sus amigos y preocuparse por ellos, por eso pueden salir seleccionados. Todos ganamos. – El cuarto se queda en silencio, no sabes que decir, es un sistema que no tiene fallas, que está planeado para vender y solventar expectativas, esas ideas son de Laf, no hay duda, pero la intervención de Perry en el asunto hace que la mano humana se extienda en las almas pérdidas, o que simplemente deseen tener recuerdos de juventud, y previenen que todo se vaya al carajo. Ahora entiendes porque Laf y Perry hacen tan buena mancuerna, son tan diferentes que se necesitan para poder quedar en un punto medio. Tal vez tengan sus diferencias y sus desacuerdo, pero los logran superar, y eso es algo que jamás has entendido cómo se hace. Tú simplemente no has tenido la suerte de encontrarte con alguien así.
- Bueno, nada de lágrimas, ustedes están ahora atestiguando el poder del ADN, Danny Lawrence, la amazona que nunca había podido ser vencida en la universidad, se encuentra tendida en ese sillón. – Esta noche ha estado llena de sorpresas, ahora sale a la luz que Danny también fue a la misma universidad contigo, que Laf la conocía, que todos tus amigos la conocían ¿por qué? Dejas de lado esas preguntas para otra ocasión. – Creo que es hora de salir a divertirnos ¿no?
- Creo que tienes razón. Puedo llevar a Danny y a Laura a su casa después, mucho después ¿no, Laura? – Dice Kirsch sonriendo.
- ¡Claro! – Sonríe dulcemente. Entre la Laura que está sentada a tu lado y la Laura de hace unos instantes en la pista de baile hay un abismo de diferencia. Simplemente te confunde y te seduce. – ¡Oh Laf, esa bebida es fuerte, Danny parece que está noqueada!
- Lo sé, soy un genio. No te preocupes, el efecto se pasará en unas horas, pero creo que debes estar al pendiente de ella.
- ¡Oh vaya! Bueno, diviértanse, creo que dormiré un poco entonces y esperaré a Kirsch.
- O.k – dice Laf antes de salir de la habitación. - ¿Vienes Carmilla? – es tu oportunidad, puedes salir corriendo de ese bar, y regresar a tu casa, pero se supone que Kirsch es el que te va a llevar, y ahora él se ofreció a llevar a Danny y a Laura. No sabes qué hacer ¿Qué se hace en esos casos? Cuando la novia de una persona que acabas de conocer simplemente te tomó en la pista de baile y liberó sus ganas en tu muslo ¿te vas? ¿te quedas? ¿qué?
- Voy a hacerle compañía a Laura por un momento. – Ahí está otra vez, lo que quieres no es precisamente lo más sano para tu estado actual, pero eso no te importa, no te impide hacer lo mismo que en la pista de baile, no te importa que Danny esté inconsciente a un lado de Laura si eso significa que puedes estar con ella. Tal vez hablar, tal vez no. Estar con ella es lo único que está en tu mente.
- O.k – sale Laf y cierra la puerta. Puedes sentir enseguida la atracción que existe entre Laura y tú. La pequeña rubia no la esconde, no le importa, la desinhibición exuda por sus poros y te hace expectante de lo que va a hacer. No se mueve de su asiento por más de cinco minutos, empiezas a pensar que tal vez, sólo tal vez quedarte fue un error, cuando estás a punto de levantarte e irte comienza a hablar.
- Reamente no decepcionas ¿verdad? – su mirada está llena de lujuria, y no entiendes cómo es eso posible si su novia está literalmente acostada a un costado de ella. Su mano comienza a rosar tu pierna de forma sugerente.
- No, nunca he decepcionado, a decir verdad. En cambio, tú, bueno, dejas mucho de desear.
- ¿En verdad? – te pregunta de forma retadora. Estás impactada, nunca has conocido a alguien como Laura Hollis, y te encanta. - ¿Por qué lo dices?
- ¿Por qué lo digo? Bueno, para empezar has dejado las cosas a la mitad. La única persona que se ha divertido con tus provocaciones has sido tú. Y el hecho de que tu novia esté completamente desmayada, que a ti no te importe y comiences a coquetear conmigo me hace tener muchas preguntas.
- No pensé que fueras del tipo que sigue reglas. – Y ahí es cuando te das cuenta que Laura Hollis es simplemente impredecible. Claro que no eres del tipo que sigue reglas, nunca ha sido tu estilo, nunca te ha importado, entonces qué más da que te acuestes con ella aquí al lado del bulto que es su novia inconsciente, o en otra parte. A la que le debe incomodar es a Laura y parece que no lo hace. De repente, el tiempo se paraliza, Laura se sienta a ahorcajadas en tu regazo, su cara está a milímetros de la tuya, sientes todo. Sus manos que te rodean el cuello, sus dedos que se deslizan en tu cabello, sus piernas que te sujetan fuertemente para que no escapes, y sus labios en tu oído, sietes escalofríos, tu piel se enchina. Tus brazos se dirigen a su cintura y la sujetas fuertemente. Sientes como sus piernas se acomodan para envolvente por completo por la cintura. Laura Hollis y tú están unidas, la ropa estorba por supuesto, pero hasta el momento es lo que tienes y es lo que tomas. – Entonces ¿sigues o no sigues reglas? – claro que no sigues reglas ¡Al carajo con la cordura, la depresión, la razón, con todo! La rubia está al redor de tu cuerpo, es todo lo que te importa. Te inclinas para atrapar sus labios, pero aleja su cara rápidamente. – No. – comienza de nuevo. De nuevo te niega sus besos, de nuevo te frustra, pero te llena de deseo, su cuerpo comienza a moverse poco a poco y lo único que haces es mirarla a los ojos.
- ¿Por qué no?
- ¿Por qué te tengo que facilitar las cosas?
- Laura – sonríes y sientes como su cuerpo se estruja contra el tuyo y como sus caderas comienzan a moverse, arriba y abajo como una danza tortuosa pero deliciosa. – Hace menos de media hora te viniste en mi muslo. Creo que esas son señales confusas ¿no lo crees?
- Sí, me vine en tu muslo y te encantó. Te encantó sentir mi caliente coño en tu muslo, tan húmedo, tan dispuesto a todo ¿no? – te quedaste sin palabras, Laura hablando sucio es tu nuevo elixir, no necesitas más para sentir que tu cuerpo está a punto de explotar, pero sinceramente sí necesitas otra cosa, necesitas a Laura, su cuerpo, la delicada línea de inocencia y lascivia que maneja para hacer de ti lo que ella quiera. – ¿Quieres que te haga venirte? Te excita saber que mi novia puede despertar en cualquier momento y vernos, verme apunto del orgasmo y que tú seas la persona que me lleve a él. – No puedes más, tienes que tener a Laura como sea. Tomas sus nalgas y te levantas sujetándola, no sabes de dónde has sacado la fuerza, has escuchado que en tiempos desesperados medidas desesperadas, y este, es un gran ejemplo. Depositas a Laura al lado de Danny con sumo cuidado, eres testigo que el ADN de Laf es realidad infalible, Danny no siquiera se mueve. Te posicionas encima de Laura, y colocas una de tus piernas en medio de las de Laura y ella hace lo mismo. No tienes tiempo de pensar, sólo puede sentir, el roce de sus cuerpos, eso es suficiente por el momento. Tienes miedo de que cualquiera de tus amigos entre en este momento y vea frotando tu cuerpo contra el de Laura como adolescentes hormonales. Laf tenía razón, hay que darle a los jóvenes lo que necesitan y en este momento necesitas venirte con todo lo que tienes, han sido demasiados meses de coger con personas sin que eso resulte provocador. Escuchar a Laura gemir y eso te encanta.
- ¿Te gusta, Laura, te gusta? – Es lo único que sale de tus labios, los jadeos y la sensación de roce en tu cuerpo no te dejan concentrarte, estás desesperada por terminar, estás encantada de que sea Laura, no es lo que habías imaginado, pero no tenías ni idea de que esto llegara a pasar aquí y al lado de una comatosa Danny. Es vergonzoso, lo sabes de sobra, sólo una vez llegaste al orgasmo en esta posición y recuerdas que fue en un campamento cuando tenías dieciséis años. Estás al borde, lo sientes en todos lados. – ¡Ah, me voy a venir!
- Está bien, sé que te encanta. Sé que te gustaría más con mi cuerpo desnudo y mis dedos hasta el fondo de tu vagina, y mis labios en tus pezones. – No puedes aguantar más, escucharla decir eso te excita más de lo que habías sospechado. Simplemente te dejas ir, las oleadas de placer, aunque no son tan intensas como las que tuviste con la pequeña morena, son especiales porque son con Laura. Después de esa epifanía abres los ojos. Laura aún los tiene cerrados y al parecer llegó al clímax contigo. Te recuestas a su lado, Laura está entre Danny y tú, una imagen gráfica que simboliza lo que estás segura va a continuar por un buen rato, o no, todo depende de Laura.
- ¿Qué tengo que hacer para que me beses? – Con esas palabras saliendo de tu boca sabes que todo valió madres.
Han pasado casi seis horas desde que regresaste a tu departamento y todo lo que pasó en la madrugada lo sigues analizando. Hasta el momento has llegado a cuatro conclusiones. Uno. Laura Hollis se masturbó sobre tu muslo en una pista de baile repleta de personas. Dos. Laura Hollis y tú se masturbaron hasta llegar al orgasmo a un lado de la novia inconsciente de la pequeña rubia. Tres. Probablemente quiera destruir tu sanidad mental. Cuatro. Tus amigos conocen a Laura Hollis desde la universidad y no entiendes cómo alguien que te atrae de una manera tan carnal no haya atrapado tus ojos en la escuela. Acabas de llegar a otra conclusión, todo lo que ha pasado lo ha iniciado ella, está claro que en tu juego del gato y el ratón ella es el gato y tú hasta este momento te enteraste que eras el ratón.
No sabes que sentir al respecto. No quieres pensar en nada. Estabas muy feliz destruyéndote, por lo menos antes de esta semana no sentías nada en absoluto, sólo odio, hastió y desesperación hacia la vida. Ahora sientes todo eso, y también debes añadir a esos tres sentimientos el peor de todos: esperanza. Expectación porque Laura Hollis sienta algo por ti, aunque sea curiosidad. El hecho de que sienta un arrebato sexual sobre tu cuerpo no se compara con la sensación que se propaga por tu pecho al recordar que eres tú, sí, tú, Carmilla Kranstein, la del alma rota, los sueños aniquilados y el orgullo herido, la persona que está siendo la receptora de su lujuria. Y quieres más, lo quieres todo, y lo vas a conseguir, esa es tu meta medita, conseguir a Laura Hollis, o por lo menos el cuerpo desnudo de la rubia.
Sigues recordando lo que te dijo y tratas de idear un plan. Esfuérzate. Susurro en tú oído antes de darte la espalda y caer en un profundo sueño, tú simplemente te quedaste ahí, como en este momento, acostada y pensativa. Al cabo de unos minutos el sueño te venció y recuerdas que Kirsch fue el que te despertó con una sonrisa coqueta en sus labios. Y no era de sorprender, la posición en la que estaba tu cuerpo y el de Laura eran muy sospechosos. El brazo de Laura se encontraba sobre tu cintura y su cabeza sobre tu hombro. Cómo pasó eso, no lo sabes, pero la verdad no te importa. Kirsch ayudó a Laura a levantar a Danny, la forma en la que Kirsch tomó a Danny en sus manos te resultó un poco extraña, el cuidado con el cual colocaba sus manos en la cintura del bulto de dos metros y la forma en la que puso su cabeza en su hombro con tanta delicadeza, no puedes comprenderlo. Al parecer después de dos orgasmos y unas cuantas bebidas Kirsch se reencuentra con su caballero. Seguiste al pequeño grupo salir de la habitación, a esa hora "El laboratorio" está casi vacío, eran las cinco de la mañana y sólo quedaban los cuidadores de los afortunados que probaron el ADN. Sabías que en ese momento era tu responsabilidad llevar a todos a su respectivo hogar, y así lo haces. Cuando dejas a Danny y a Laura en el departamento de la pelirroja no puedes más que mirar al camino, no puedes ver a Laura, pero la pequeña rubia tenía otros planes. Viste salir del carro a las dos torres humanas de una forma patética y torpe, Danny casi tira a Kirsch, lo cual es casi imposible, Kirsch es una estatua, al parecer Danny estará fuera de combate por un largo rato. Al bajar del auto Laura se dirigió la ventana del conductor, se inclina hasta que sus labios tocan tu mejilla. Nunca decepcionas, no lo hagas ahora. Susurro en tu oído y después de eso se fue, dejándote con todas las preguntas del mundo, frustrada y con una meta en la cabeza, hacer que Laura Hollis jamás se sienta decepcionada de ti.
Lo que te saca de tu ensoñación es el sonido de la puerta al abrirse, esperas que sea Kirsch con el merecido desayuno o comida del sábado. Te levantas sin ánimo y con un hambre atroz. Efectivamente es Kirsch quien salva el día, de nuevo. No se ve mejor que tú, no te sorprende, la noche fue intensa, para los dos.
- Desayuno. Hamburguesas. Grasa. Revivir. – Dice en tono zombi, te daría risa si no comprendieras exactamente los que siente.
- Anoche, wow. Las crudas a los cuasi treinta son las peores.
- No, las de los treinta son las peores. – Dice al tiempo que toma una compresa de hielo y la coloca en la cien, con mucho cuidado acerca la hamburguesa a su boca para no ensuciar su ropa con la cátsup que poco a poco escapa de su comida. – ¿Te divertiste? – Te pregunta interesado.
- Estuvo bien. No sabía que Laf y Perry tuvieran ese lugar. – Tratas de cambiar la conversación, no quieres pensar en Laura, aunque todo te la recuerde.
- Yo tampoco. Casi lo olvido, regalos. – Señala a la barra de la cocina, arriba de ella están dos botellas azules de vidrio, no puedes creer tu suerte.
- ¿ADN? ¿Es real?
- Tan real como que tú y yo no vamos a salir de este departamento en dos días.
- ¿Estás seguro? Las crudas a los treinta son las peores. – Dices mientras le das otra mordida a tu hamburguesa. - ¿Te las dio Laf? ¿Así nada más?
- Dármelas, tomarlas, no importa. Tú y yo, alcoholizados en contra del puto mundo. – Sonríes mientras ves a Kirsch masticar y beber de su cerveza. Nunca te habías sentido tan agradecida de estar con él.
Sientes que el lunes llegó volando, no recuerdas nada de lo que pasó entre el sábado en la tarde y el domingo en la noche. Kirsch y tú se dedicaron a beber ADN, más bien, se dedicaron a tratar de soportar los efectos del ADN, pero fue inútil, Laf tenía razón, esa bebida hace exactamente lo que quieres, te ayuda a olvidar todo, literalmente, todo. Cuando despertaste Kirsch estaba tomando un baño, un par de hamburguesas con papas a la francesa y malteadas estaban sobre la mesa. No recuerdas cuando te quedaste dormida, probablemente entre el sábado y el domingo, pero eso no te impidió, al despertar, tratar de beber otro shot de ADN, sin embargo, Kirsch te lo prohibió, no atacarían la bebida de forma directa por lo menos, así que hicieron lo mejor que se les ocurrió, combinarlo con bebidas deportivas de varios colores, refrescos y esperaron no morir en el intento. Sorprendentemente no pasó nada grave. Lograron durar despiertos más tiempo, alrededor de las siete de la noche sus hígados se dieron por vencido y el sueño les venció. Ese es tu último recuerdo.
La pantalla de tu computadora está en blanco, esa hoja de Word simplemente no tiene palabras porque estás más ocupada pensando cuándo y cómo buscar a Laura, que en realidad hacer algo de provecho. La puedes ver desde tu cubículo, escribiendo, moviendo esos dedos que sabes te pueden llevar al paraíso, su labio inferior está entre sus dientes, sueñas con que tus labios puedan besar a Laura, poder tocar cada parte de su cuerpo sin barreras, pero no sabes cómo. Esfuérzate. Es lo único que salió de su boca. No decepciones. No sabes que hacer, nunca te ha costado trabajo acostarte con alguien, nunca. Las mujeres literalmente se tiran a tus brazos, tú eres la que tiene que poner un límite, la que se debe alejar para que te dejen de molestar. Laura simplemente cambio todas las reglas del juego para ti. Uno. No estás acostumbrada a que las mujeres sean tan sexualmente agresivas contigo. Claro, sabes que suena machista y estúpido, sin embargo, siempre has sido tú la que ha dictado las reglas, excepto en una ocasión y eso no terminó nada bien. Dos. No te dejó besarla, huyó de tus labios como si fueran veneno, como si quemaras; y claro que ardían, pero eso tiene que ver con lo caliente que te pones cada vez que piensas en ella; todas las mujeres siempre han añorado tus labios sobre los suyos y tú has sido la que ha negado ese regalo. Tres. Laura te pidió que te esforzaras, pero no sabes exactamente en qué te tienes que esforzar, y eso te confunde ¿Tienes que ser más atenta con Laura? ¿Hacerte su amiga? ¿Cargar sus copias? ¿Comprarle café en la mañana? ¿Acosarla hasta que ceda? ¡¿QUÉ?! Cuatro. No decepciones. Sabes que nunca lo has hecho, por lo menos en la cuestión sexual todo ha sido maravilloso, para ti, siempre, pero ¿Cómo demostrárselo a Laura si no te deja ni que le des un miserable beso?
No puedes seguir con esas preguntas, no más, no por hoy. Escuchas a la distancia que Theo te llama, Kirsch te lanza una bola de papel, la cual desdoblas y tiene escrito "deja de babear y ponte a trabajar". Alzas tu mirada y ves directamente a Kirsch con un aire de desdén ¿qué sabe él? Podrías jurar que nadie nunca le ha puesto una tarea tan difícil en la vida. La mejor cualidad de Kirsch es el ser un buen amigo, como te ha visto soñando en horas de trabajo te susurra, Theo quiere verte en su oficina, se voltea a su computadora y sigue trabajando. El trabajo, al carajo. Sales de tu prisión de un metro cuadrado y arrastras los pies hacia la oficina de tu jefe. El señor fiesta en la universidad, aún no entiendes como llegó a un puesto de editor en jefe, el idiota ni siquiera sabe escribir, pero es guapo y fornido, y has escuchado que la dueña de la compañía es de moral alegre, así que no haces más preguntas retoricas y te diriges a su lugar. Antes de entra sientes como los vellos de cuerpo se levantan, un pequeño escalofrió recorre tu cuerpo y cuando levantas la mirada ahí está, en frente de ti, la causa de todos tus males el día de hoy, Laura Hollis.
- Bueno, tengo que decirles que Samantha está encantada con su trabajo, y me ha pedido que sean ustedes dos las que revisen a profundidad el próximo libro que vamos a publicar. – Theo nos da la notica como si fuera lo más normal del mundo, no entiendes porque la repentina confianza hacia tu persona, sabes que eres buena en lo que haces, eso es innegable, pero Laura y tú trabajando en un proyecto, es algo que simplemente no puedes comprender.
- ¿Cuál es el tema del libro? – Pregunta Laura curiosa, y tú también lo estás sólo que no lo demuestras.
- El periodismo en la historia de las dictaduras latinoamericanas bajo el prisma del totalitarismo de Hanna Anrendt. – Y ahora lo entiendes todo. Tu campo de investigación es la historia de la filosofía, eso está claro, ese trabajo es para ti, pero no entiende porque Laura tiene que trabajar contigo.
- ¿Algún problema? – Pregunta Theo sin levantar la vista de su computadora. – El trabajo tiene que estar en cinco meses, necesitamos que hagan su mayor esfuerzo, sé que no es sencillo, pero la mejor estudiante de periodismo y la mejor estudiante de filosofía harán lo maravillas ¿no? – Ahora entiende un poco todo este asunto. Pero no estás muy conforme con el cambio de escenario, desde que entraste a trabajar aquí lo has hecho sola, o por lo menos así lo creías, hasta que Laura te dijo que trabajaban en los mismos proyectos. Todo te resulta extraño desde la semana pasada, el constante contacto indirecto que tu vida ha tenido con la de Laura es simplemente muy misterioso. – ¡Ah! No se vayan, se me olvidaban, necesitamos que esté sea su único trabajo y que trabajen cerca y juntas, así que les vamos a asignar una oficina para este proyecto. Eso es todo, terminen lo que están haciendo y desde mañana necesito su total y completa atención al proyecto. Eso es todo. – Sales antes que Laura de la oficina, si esto es una broma del destino es una de las más crueles que te han tocado vivir. No sabes qué hacer con el caso Laura Hollis y ahora resulta que vas a tener que pasar ocho horas cada día con ella. Quieres mandar todo la mierda en este momento, ir directo con Theo y renunciar, no puedes con esto, es demasiado, odiar al mundo, despreciarte y lidiar con el misterio que es Laura Hollis es demasiado.
- No decepciones. – Te dice mientras camina hacia su cubículo.
- Nunca lo hago. – Le respondes en tono retador, ella simplemente se voltea para verte directamente a los ojos y guiñe un ojo. Estás completamente jodida y lo sabes. Lo peor, también lo sabe Laura.
Hasta el momento has podido sobrevivir al último día de tranquilidad que vas a tener en esta oficina por los próximos cinco meses. No sabes de qué estás más agradecida, si por la promesa de que ese sea la única cosa estúpida que tengas que hacer, o que tengas que hacerla con Laura, aunque ahora que lo piensas eso puede ser una maldición, o no. Ahora no estás muy segura de nada. Si te pones a pensar las cosas de forma detenida y dejando a un lado tu caliente parte adolescente, tienes que aceptar que trabajar con Laura no es lo peor que te pudo pasar en la vida. Es una persona organizada, responsable e inteligente, siempre entrega su trabajo a tiempo, incluso antes que tú, y su actitud es agradable, en el trabajo y con tus compañeros; claro que hasta hace una semana sólo veías a Laura a lo lejos, ahora tendrás la oportunidad de conocerla un poco más. Pero ¿en realidad quieres eso? ¿Quieres conocer a Laura Hollis? Ni siquiera conoces del todo a Kirsch, y él ha sido lo más cercano a un amigo que has tenido en los últimos 18 meses.
Sales de tu estupor por una pequeña risita. Es Laura, quien está hablando por teléfono, al parecer es su novia. No puedes evitarlo, tu cara hace una mueca ¿cómo Laura puede estar con alguien como Danny? Aunque siendo sincera no puedes entrometerte, no conoces a Danny, ni a Laura, pero el hecho de que Laura esté con ella y no contigo te molesta un poco. Ahora sabes que tendrás tu oportunidad, estarás con Laura más tiempo del que su novia está con ella, o por lo menos eso piensas, trabajar juntas por ocho horas diarias, eso es algo ¿no?
Te levantas de tu asiento y te diriges al cuarto de fotocopiado, es un cuarto lleno de cajas que contienen todo lo que necesitas para la papelería, hojas blancas, de colores, cartuchos, plumones, plumas, un lugar desolado. Estás tan concentrada en la tarea de fotocopiar que no te das cuenta de que alguien más ha entrado a la habitación sino hasta el momento en que unas manos toman tus caderas de cada lado, te sorprende, no sabes quién es, pero el aroma a vainilla inunda tu nariz y de tus labios se asoma una pequeña sonrisa.
- Qué raro encontrarte aquí. – Te dice mientras sientes que sus brazos rodean poco a poco tu cintura y sus pechos están contra tu espalda, sientes esos bultos firmes y suaves, no tenías ni idea que el roce de sus cuerpos vestidos, en un lugar de lo más gris, fuera una de las cosas más eróticas que hayas sentido en mucho tiempo.
- Trabajo aquí, cupcake. – Sus manos se meten en tu blusa, ahora más que nunca estás agradecida de que hallas decidido utilizar una blusa que se abotonara enfrente, porque Laura, sin ningún tipo de pudor está desabotonándola. – ¿Qué estás haciendo? – Hasta el momento, tienes conciencia de dos cosas, has estado fotocopiando las mismas páginas cuatro veces, y tu blusa está completamente abierta. Las pequeñas manos de Laura viajas dese el nacimiento de tus pechos hasta tu ombligo, no tiene prisa, es un moviente lento y excitante. Laura no dice nada pero su respiración comienza a escucharse entrecortada. Y tú estás en el cuarto de fotocopiado, con la blusa abierta, la puerta de igual forma y una muy comprometida Laura Hollis tocando tu cuerpo como si le perteneciera.
- Nada. – Responde con una leve risita. No puedes más, quieres voltear, besar a Laura, y tomarla ahí y en ese momento, no importa si la fotocopiadora te sirve de cama y terminas con unas muy explicitas imágenes de sus cuerpos desnudos, simplemente la quieres a ella. Tratas de moverte pero la fuerza que tiene Laura es inesperada. Con un leve movimiento de sus caderas inclina tu cuerpo y sostiene tus manos sobre el borde de la fotocopiadora. – ¿Alguna vez encontraste a Natalie y a Theo aquí? – Pregunta mientas comienza a mover sus caderas y apretar su vulva contra tus nalgas. La sensación es maravillosa. – ¿Eh? – No puedes concentrarte, no puedes, no puedes creer lo que está pasando, no puedes entender por qué estás dejando que eso pase.
- Sí, una vez. – Respondes y un pequeño gemido sale de tus labios. Tienes los ojos cerrados y lo sientes el calor que despide la fotocopiadora en la parte de enfrente y la tibieza del cuerpo de Laura en la parte de atrás. Su mano izquierda ha dejado libre tu muñeca, pero no significa que tu cuerpo no siga siendo dulcemente torturado. Ahora se dirige al botón de tus pantalones, lenta y firmemente.
- ¿Y qué viste? – Te pregunta mientras sus dedos experimentados desabrochan tus jeans y baja el cierre poco a poco.
- A Natalie, mamándosela a Theo. – No puedes evitar hablar así, esta situación es lo más eróticamente estimulante en la cual has estado en los últimos 18 meses. Ni siquiera tener sexo detrás de "El Laboratorio", nada, tener a Laura Hollis y ser su objeto de deseo, eso, eso es lo que más te calienta.
- ¡Ah sí! ¿Te gustó verlos? – Te pregunta jadeante, sientes que sus caderas se están moviendo de forma más rápida y enérgica, sabes que está igual que tú, lo puedes sentir en su respiración acelerándose, puedes sentir su mano izquierda jugando con tus pecho sobre el sostén, y su mano derecha acariciando tu vulva.
- No. No me gustó. – Contentas con rapidez.
- ¿Esto te gusta? – Pregunta como si no sintiera la respuesta directo en tu cuerpo, cada caricia hace que te estremezcas, tu centro emana fluidos al por mayor. No lo entiendes, todo esto está mal, ella tiene novia, están en la oficina en horas de trabajo, y la puerta está abierta, alguien pude entrar en cualquier momento. Pero nada de eso te detiene, es más te alienta a seguir. Quiere voltear, tomar sus labios entre los tuyos, desnudarla, poner tu cara entre sus piernas y saborear todo lo que te tenga para darte. Intentas voltearte, pero no te lo permite, hasta el momento Laura ha sido la única en dictar lo que pasa entre ustedes, y la verdad es que no te molesta. No tienes cabeza para pensar en nada, sólo puedes sentir y eso lo agradeces. Sigues gimiendo quedamente por miedo a que alguien pueda aparecer. – Esfuérzate Carm. Contéstame ¿te gusta?
- Me gustas tú. Me gusta que me toques, que me mires, eso me gusta. – Sientes como la mano de Laura pierde un poco de su fuerza, al parecer la sorprendiste con tu declaración. Tratas de voltearte pero ella es más rápida y más fuerte que tú, sin embargo, ha cambiado el ritmo de las cosas, ahora es más agresiva y carnal.
- ¿Te gusta que mis dedos estén adentro de ti? – pregunta mientras su dedo índice y anular los mete en tu vagina sin ningún tipo de pudor.
- Sí. – Contestas cerrando los ojos y sujetándote al borde de la fotocopiadora. Esto está mal, muy mal. Te repites una y otra vez mientras los dedos de Laura se deslizan y aprietan tu centro sin ningún tipo de compasión. ¿Cómo llegaste a esto? No tienes ninguna idea, pero lo disfrutas como nunca en tu vida.
- ¿Qué más te gusta?
- Tus manos en mis pechos, tus dedos pellizcando mis pezones. – Hace exactamente lo que le dices y sientes que el mundo está girando y todo tu cuerpo está caliente y sensible. Quieres tocarla, es lo único que quieres ahora. – Quiero tocarte. Quiero pasear mi lengua por todas las partes de tu cuerpo, quiero lamente hasta que te vengas y no puedas más.
- Después. – Eso te sorprende, hace unos días era un rotundo no, y ahora es un después, no sabes que hiciste para que las cosas cambiaran, pero estás dichosa de que eso sucediera, la promesa de que algo pueda pasar, de que la puedas tocar, mezclado con el morbo de que alguien las pueda encontrar está llevándote a límite. – Carm, Carm, te vas a venir tan fuerte que no voy a hacer capaz de detenerlo ¿quieres que todos en la oficina nos escuchen? ¿quieres que todos se enteren de que te estoy cogiendo? A ti, a Carmilla Karnstein ¿Mmm?
- Bésame.
- Después, después. ¡Oh por Dios! Tu vagina está succionando mis dedos ¿Te pongo caliente? ¿eh? ¿Quieres que te haga venir?
- Sí. – Es lo único que puedes contestar, es lo único que puedes decir. Los dedos de Laura son tan experimentados y se sienten tan calientes que sabes que no duraras mucho en esa posición. Tu vagina comienza a contraerse, sientes que el orgasmo va venir de forma inminente, Laura también lo siente y presiona tu clítoris como su dedo pulgar. Has perdido todo, hasta la decencia, pero ni siquiera eso te importa, es Laura Hollis la que te está haciendo sentir así.
- ¿Quieres venirte, Carm? ¿Quieres que te haga venir?
- Sí. – Y eso es todo. Laura presiona con más fuerza tu clítoris y sus dedos se hunden lo más profundo que pueden en tu vagina. Explotas, pero antes de que algún sonido pueda salir de tu boca, la mano de Laura que estaba masajeando tus senos se dirige a tu boca y la tapa, y al mismo tiempo te impide respirar. Y el orgasmo te llega sin aviso y de una forma violenta. Todo tu cuerpo se sacude, y tus nudillos se han puesto blancos de la fuerza con la que te sostienes de la fotocopiadora. Cuando regresas a la conciencia de la realidad te das cuenta de dos cosas, la monotonía de tus compañeros de oficina sigue igual, y Laura Hollis está acariciando tu cabello con la mano que no está aprisionada entre tus piernas.
- ¿Estuvo bien, no? – Te pregunta mientras besa tu hombro descubierto, te das cuenta de que tu blusa está abierta de par en par exponiendo tus senos, los cuales nunca sentiste que fueron liberados de su encierro. Laura, sigue con sus labios pegados a tu hombro. – ¿Te gustó? – pregunta una vez más, escuchas en su voz un dejo de incertidumbre que te parece adorable.
- Me encantó, nunca me había venido de esa forma.
- ¡Oh! – Exclama mientras esconde su cara en tu espalda y desliza sus dedos fuera de ti. No sabes porque repentinamente se avergüenza. Ella fue la primera que te atacó, eras su objetivo, te tomó y lo disfrutaste como nunca antes.
- ¿Estás bien? – No la habías visto así. Esta Laura se comporta de forma tan inocente que te sientes un poco culpable de lo que acaba de pasar, sin embargo, tu respiración aún está entrecortada, tu clítoris palpitante, y tu vagina húmeda, eso hace que la culpabilidad desaparezca poco a poco. – Laura, fue. ¡Dios! si quieres hacer eso otra vez conmigo, no tengo ningún problema. – Pero que sólo sea conmigo. Desechas ese pensamiento tan rápido como llegó, no puedes pensar en un futuro, o en un presente con otra persona, ni siquiera puedes pensar eso contigo misma, no estás en condiciones, pero si la lujuria tiene un precio a pagar es la irracionalidad, y eso lo sabes tú mejor que nadie. – ¿Quieres que te ayude con algo? ¿Te quieres venir?
- No, yo, ya lo hice, creo que nos sincronizamos bastante bien, y tu culo ayudó. Es muy bonito, es perfecto. – Te mira como si no pudiera contener sus ganas de devorarte.
- ¡Oh! O.k – ahora es el momento de que tú te avergüences y te sonrojes. Tratas de ocultarlo, abotonándote la blusa y el pantalón. No sabes que más decir, regularmente te vestías y te ibas sin dar mayor explicación, pero aquí estás enfrente de Laura Hollis, y sus mejillas sonrosada de la excitación y su olor a vainilla y a lascivia que inundan tus sentidos. – Es verdad lo que dije, podemos hacer esto cuándo quieras, dónde quieras y cómo quieras. – Y en esa frase la poca dignidad que tenías en frente de Laura Hollis se ha ido a vacío para no volver jamás. Sabes que está mal lo que te propones a hacer, no por el simple hecho de que Laura tenga novia y no te tome en serio, sino porque te sientes tan banal, tan insignificante, tan pedida que si la única oportunidad para sentir que vales para alguien, es ésta, la vas a aprovechar a como dé lugar. Es la primera vez en 18 meses que sientes algo.
- ¿Estás segura?
- Lo estoy desde el momento en que casi te vienes en mi muslo en el elevador. Es más antes de eso, desde que te vi entrar a la oficina con tus libros de periodismo y esa ridícula tasa de la TARDIS. Desde ese momento. – Laura está sorprendida, sus ojos revelan que no esperaba eso de ti. Su mirada no deja tus labios. Sientes todo a la vez, ansias, nerviosismo, quieres correr a sus brazos y al mismo tiempo quieres salir y recluirte en tu cubículo. Pero no haces nada, simplemente te quedas ahí, parada, viendo cómo se acerca con la más deliciosa sonrisa de superioridad que has visto en alguien.
- O.k. – Sale de sus labios, toma el cuello de tu blusa y acerca sus labios a los tuyos. Es un simple y casto beso, pero para ti es mucho más erótico que todos los que te han dado hasta el momento. – Eso es porque te estás esforzando. – Dice con un pequeño guiño y sale de la habitación, no sin antes voltear a verte y llevar su dedo medio a sus labios y succionarlo. No puedes creer lo erótico y apetecible que fue ese simple acto. Estoy jodida, estoy completamente jodida. Los próximos cinco meses serán interesantes y agónicamente estimulantes.
Después del intenso orgasmo que te hizo sentir Laura regresas a tu cubículo un poco menos estresada, pero más confusa. Hasta ahora tienes varias cosas claras. Uno. Tuviste sexo en la oficina, en la sala de fotocopiado, ahora más que nunca entiendes a Theo y a Natalie, hay veces en las que no te puedes controlar. Dos. Laura está, muy lentamente para tu gusto, permitiendo que la toques, y eso, ahorita, es una ventaja para ti. Tres. Ahora estás más confundida que nunca, sigues sin saber qué significa eso de que te esfuerces, según ella lo estás haciendo, pero no sabes cómo lo has hecho. Cuatro. A partir de mañana una de tus misiones, la más importante, se llama Laura Hollis.
Sales de tu ensoñación por una mano que te aprieta el brazo, es Kirsch quien, increíblemente te ha esperado a la salid del trabajo. No sabes porque lo hizo, pero estas casi segura que algo tiene que ver con la persona que le dio el Apple Watch que presume desde hace días. Eso no te importa, agradeces que te haya esperado, porque como están las cosas con tu cabeza, tu cuerpo y tus hormonas, estás segura de que si Laura y tú tienen que hacer otro viaje en el elevador, esta vez no podrás evitar las ganas de lanzarte a sus labios y literalmente tomarla delante de todo el mundo, o de todas las personas que entren a la maldita caja, donde todo comenzó. Kirsch se ve un poco cansado, al parecer eso de las crudas después de los treinta es verdad, pero simplemente lo sigues mirando y caminando a su lado hasta que llegan al ascensor.
- ¿Estás bien? – Preguntas curiosa.
- Sí, un poco cansado. Nada de que preocuparse. Oye, vamos a las hamburguesas de Charlie ¿no? Hace un buen que no vamos.
- Kirsch, comimos hamburguesas el fin de semana. – Sonríes mientras entran al aparato.
- Sí, ya sé, pero, bueno, mira – hace una pausa larga mientras las puertas del ascensor se abren y todos los oficinistas salen disparados hacia ti. Uno de estos días tendrás que cambiar de ruta y salir por las escaleras de emergencia, sin embargo, el sólo pensar en ello te llena de temor. El viaje es corto, o por lo menos que una pequeña rubia no te esté torturando con su firme cuerpo y sus eróticos movimientos hacen del paseo súbito. – Carmilla – te desconcierta que Kirsch use tu nombre completo, regularmente eso significa que tiene problemas. Sólo dos veces lo ha hecho y eso fue en la universidad. La primera porque robó, junto con el idiota de tu hermano, a la mascota de la universidad rival antes del juego final de la temporada, el cual decidía el campeonato. La segunda, cuando lo usaron para darle celos al novio de una summer y casi lo destrozan a golpes, de no haber sido por ti y por tu oportuno aviso a los zetas, Kirsch no la hubiera contado. – Tengo un problema, un poco delicado. – Te cuenta mientras van caminando a la salida del edificio.
- ¿Qué?
- Mi casero me corrió el jueves pasado porque, bueno, yo… ¡ppppfffff! Por accidente me acosté con su esposa. – Y ahí está la revelación que confirma tu hipótesis acerca de Kirsch, es un idiota que no puede controlar sus impulsos y se arriesga, por eso son amigos, por eso lo entiendes, por eso…
- Pagas los próximos tres meses de renta y las cenas por la misma cantidad de tiempo. No quiero saber de tus aventuras sexuales, y si por algún motivo vas a llevar al departamento a alguna "amiga" no puedes tener sexo en ningún lugar que no sea tu cuarto. O por lo menos limpiar después. ¿Todo claro?
- Todo claro – Dice Krisch con una mega sonrisa que es contagiosa. – Pensé que me ibas a sermonear.
- No soy Perry, Kirsch, A demás te entiendo, completamente, hay veces en las cuales no podemos evitar hacer lo que hacemos.
- Sin duda alguna. Te ves diferente, más relajada. – Comenta mientras bajan las escaleras del metro. En el asunto Laura Hollis y tus amigos, piensas que entre menos sepan de tus asuntos con ella, mejor. Así que compartes un poco de información sin que ésta diga mucho.
- ¿Si? No sé, tal vez sea por la salida del viernes, tal vez sea porque soy joven, no sé.
- Todo puede pasar ¿no? – Te sonríe y se dirigen al restaurante sugerido. Tienes apetito y no estás fastidiada ¿Quién hubiera dicho que el sexo prohibido y clandestino te hiciera tanto bien? – Con quien menos te lo esperas y cuando menos te lo esperas.
- Eso he escuchado. – Dice Kirsch y entran a las hamburguesas.
Es martes, el primer día del resto de tu vida, o, bueno, no tan exagerado, pero sí, de los próximos cinco meses. No sabes que esperar, no sabes que sentir, desde hace mucho tiempo estás acostumbrada en que te rechacen o que las cosas salgan mal, que no puedes contener tu excitación. No sólo porque Laura Hollis será tu compañera, sino porque en realidad el proyecto te interesa, es uno de los temas que te apasionan y no puedes contener tus ánimos. Llegaste temprano y saludaste a Don Pedro, el portero que ha estado en este edificio desde que entrarte a trabajar aquí. Siempre lo habías saludado, el hecho de que todas las personas te revienten y creas que sus vidas vacías y pretenciosas deban no existir, no te excusa de saludar al hombre de casi setenta años que sigue trabajando porque "¿Qué más haría yo, si trabajar es lo único que sé hacer?". Quisieras tener su certeza ante la vida, sus ganas de seguir adelante, su empuje. Tal vez eso sólo le toque a algunos cuantos y los demás, simplemente tengamos que sobrevivir esperando.
Subes al elevador y la tenue pero molesta música no deja de sonar, un tintinar que te recuerda a cualquier película de la época de los 70, tu humor estaba muy bien hasta ahora. Un poco más en tu sintonía de odiar todo, te diriges a tu cubículo con la esperanza de poder sacar los archivos que te hicieron falta entregar ayer, esperas, que se prenda tu lenta y absurda computadora, y no puedes dejar de pensar en el cuarto de fotocopiado, en los movimientos tan agresivos y sensuales de Laura, en sus labios sobre tus hombros, sus dedos dentro de ti. Y aquí es donde todo empieza a complicarse, Laura Hollis fue la que inició todo, eso no es de sorprender, porque la mayoría de las veces tú decides que así sea, sin embargo, esta vez no, ella dictó todo, y tú te dejaste. ¿Qué le pasó a la Carmilla Karnstein? No tienes ninguna respuesta, no quieres ninguna porque sabes que ninguna te podrá responder nada. Sigues mirando la pantalla de la computadora, nunca te ha gustado que te toquen con tanta libertad, la mayor parte de las mujeres simplemente tiene en mente que las poseas y eso es todo. Pero con Laura no puedes dejar que esas pequeñeces entorpezcan lo que hacen, porque no tienes nada con ella, la acabas de conocer hace una semana, y las únicas palabras que han intercambiado, además de las que han salido en el momento de la pasión desmedida han sido nulas, casi nada. Estás confundida, tienes que ver a Laura diario, tienes que hablar con ella más allá de que tanto te gustan sus manos en todas las partes de tu cuerpo, y no sabes cómo hacerlo. No sabes qué decir, qué pensar, qué hacer. Así que hoy es el primer día del resto de estos cinco meses.
Logras salir de tu estupor y terminar con la tarea de ayer, estás levemente satisfecha de que nadie haya llegado hasta el momento. Ves el reloj en la pared y apenas son las 8:45 de la mañana, seguramente nadie empezará a llegar hasta las 9:00 en punto, los conoces, todo gira alrededor de que tan mala mañana tuvieron, y gana al que más infracciones, altos, embotellamientos y semi asaltos haya tenido que sufrir para llegar hasta aquí. Escuchas unos pequeños pasos, muy livianos y acompasados. Tus fosas nasales comienzan a sentir un leve olor a vainilla y café, sientes un cosquilleo, casi imperceptible en la parte baja del estómago. Lo dejas pasar, son casi las nueve, puede ser cualquier personas, te diriges a la sala de fotocopiado que convenientemente también es el cuarto de impresión, todo en el mismo sito para tu mayor comodidad. Escuchas una pequeña risita mientras te inclinas a recoger tus impresiones y llevarlas a la oficina de Natalie antes de que llegue y quiera arrancarte el corazón del tórax. Y tus miedos a ser violentamente asesinada, se transforman en una excitación por ser fuertemente tomada en ese mismo sitio mientras ves que Laura Hollis te está mirando de forma lasciva y sofocante. Te encanta, no puedes evitarlo.
- Hola – dices de forma natural y sin sarcasmo. Primer cambio.
- Buenos días. ¿Qué haces tan temprano aquí? – pregunta curiosa, y no te sorprende, regularmente llegas a las 10:00 de la mañana, ya que todo el caos de las escuelas y las oficinas esté muerto.
- Vine a entregarle esto a Natalie que tenía que entregarle ayer.
- O.k – te sonríe y tú haces lo mismo. Se queda callada por un momento viendo al vacío, antes de que puedas salir del cuarto vuelve a hablar y pone una mano en el marco de la puerta mientras estira todo su brazo y su cuerpo está bloqueando la entrada. – Este cuarto es muy interesante ¿no crees? – ahora tiene en sus labios esa sonrisa de superioridad que te vuelve loca, por dos razones, la primera, te molesta de sobremanera que alguien pueda usar tan bien, y que ese alguien no seas tú. Dos, te encanta que Laura sonría así, simplemente te calienta demasiado.
- ¿Por qué? – Contestas con una pregunta porque, aunque sabes a dónde va la jugada, no quieres dar mucha ventaja. Pero, como siempre, ante Laura Hollis no hay nada escrito.
- Porque me encanta este cuarto, todo el mundo sabe que pasa aquí y nadie habla de ello. Es como el desván de la casa zeta, todos lo usábamos, nadie hablaba de ello. – Allí está otra vez la referencia a la universidad, otra vez el maldito recordatorio que tienen un pasado similar, pero no puedes recordarlo y eso te frustra más que no poder besarla.
- O.k. – Simplemente quieres que esa conversación termine y continuar con tu día. Con tu nuevo día, el primero que compartirás con Laura Hollis. – Sabes ¿qué oficina nos designaron? – Intentas cambiar la conversación porque un martes antes de las 10:00 de la mañana y sin café no es soportable.
- No. – Dice mientras poco a poco con paso lento pero firme entra a la habitación. Te sonríe, te da un pequeño beso en los labios y te ofrece un vaso desechable que seguramente está lleno de café, lo puedes oler, como a ella cuando está tan cerca de ti, su aroma es intoxicarte y tentador. – Es una ofrenda de paz por lo de ayer. Creo que fue demasiado. Lo siento.
- Gracias, por el café. – Tus ojos no están como platos, nunca pensaste que Laura Hollis se disculparía por darte el mejor orgasmo de los últimos 18 meses. – Y por lo de ayer. No mentía, podemos hacer eso cuando quieras, pero no en mi casa, Kirsch se muda hoy.
- Así que ¿al final lo descubrieron? – Te quedas sin palabras no sabías que Kirsch y Laura se compartieran su vida. Tratas de sobreponerte rápido a esa información y bebes un poco de café, es negro y fuerte, como te gusta, pero ¿cómo lo supo ella?
- Eso parece. – Contestas simplemente, no tienes nada más que agregar.
- Bueno, pues te acompaño a tu cubículo en lo que llega Natalie y nos dice en que pequeño infierno nos va a acomodar. Seguramente no le caes bien y nos mandará a la oficina del fondo.
- ¡No, no la del fondo! La alfombra está tan gastada que el cemento se nota desde que entras, y huele horrible. – Laura sonríe y sigue caminando.
- Bueno, eso te pasa por tener un encanto de locura. – Te guiña un ojo. AGH LAURA HOLLIS VAS A SER MI PERDICIÓN. Piensas mientras llegan al lugar donde las dos toman caminos distintos. Si esa situación fue una analogía a lo que pueda pasar después, no dudarás en estar con Laura lo más que puedas y disfrutarlo, luego la vida dirá.
A las 9:30 por fin la oficina comienza a verse con vida, todos tus compañeros se quejan de lo usual, pero Kirsch, no. Hoy llegó con una gran sonrisa y parece descansado. Tal vez dormir sin el miedo constante de ser asesinado por tu casero cada vez que algún ruido estrepitoso se escucha es beneficioso para la vida. Mientras recoges tus cosas del cubículo, la mirada penetrante de Kirsch te enloquece, parece saber algo que tú no y eso te molesta. Finalmente volteas y lo encaras. Esa sonrisa estúpida de sus labios comienza a desaparecer. No entiendes porque te ve con tanta solemnidad, hasta que comienza a hablar.
- Bueno. – Pronuncia mientras se acerca a tu cubículo – supongo que este es el final. – Su cara toma una pose seria y triste.
- ¿De qué estás hablando? – Le preguntas mientras checas por cuarta vez los archivos de la computadora, no tienes nada incriminatorio, ni planes de conquistar el mundo, pero la mayoría de tus ensayos libres y las posibles novelas que pueden ser publicadas están ahí, y no eres muy buena compartiendo secretos con nadie. El desconsolado cachorro que está en frente de ti debería ser suficiente.
- Ya no me vas a avisar cuando tenga baba de dormir. – Dice en una forma tan dulce que no te queda más remedio que reírte.
- Vives conmigo, wey.
- Ya sé, pero no será lo mismo. Todas tus horas de trabajo las pasaras en una oficina, que será como una pecera en la cual todos te podrán ver como un espectáculo animal en una selva de concreto fétida de sueños frustrados y rencor. – Te sorprende lo que dijo Kirsch. Sabes que no es un idiota como todos lo creen, tiene una sensibilidad que supera a la de muchos, y cunado cree que nadie lo está escuchando, puede llegar a las conclusiones más devastadoras a cerca de la vida y su voracidad.
- No sé qué oficina nos van a dar.
- ¡Oh! Ya hasta hablas en plural. ¿Yo dónde voy a quedar? – Por un momento no comprendes lo que está diciendo, pero después comprendes todo, habla de Laura y de ti. Sabes que Kirsch desconoce lo que has estado haciendo con Laura, o por lo menos lo que Laura ha hecho contigo, sin embargo, una pequeña luz amarilla comienza a parpadear en tu inconsciente.
- ¿Qué? – Es lo único que puedes decir, no comprendes el drama, viven juntos, se van a ver diario.
- Eres bienvenido a la oficina cuando quieras, Kirsch. Podemos compartir a Carm ¿no? – Laura y su muy particular modus operandi al acercase a ti, nunca la sientes hasta que ya es muy tarde, no la escuchas hasta que sus labios están rozando tu oreja, no la hueles hasta que, como ahora, se coloca a un lado o detrás de ti. El misterio encarnado.
- Sí. A no ser que nos den la oficina del fondo.
- ¡No, la del fondo no! – El lamento de Kirsch es similar al tuyo, es de lo más cómico así que de tus labios sale una pequeña risita que acompaña a la de Laura. – Es horrible.
- Lo sé. – replicas con la misma tonalidad de derrota que Kirsch. – Todos está por verse. – En ese momento te llama la atención una pequeña figura femenina. Natalie y sus inmensos tacones resuenan en el piso de los cubículos.
- Carmilla, Laura, Theo les va a signar oficina y les va a dar los volúmenes impresos que tenemos hasta ahora. Síganme por favor. – Y con esas palabras la diversión muere y tus ansias comienzan a hacer efecto. Desde este día, por ocho horas, Laura Hollis estará a tu lado y eso te hace sentirte un poco menos insignificante.
Esto no era lo que te esperabas cuando te dijeron que te iban a dar una oficina para trabajar. Simplemente no es nada parecido a lo que has tenido que padecer los últimos 10 meses. No puedes creerlo y la rubia que está a tu lado tampoco. Theo les dijo que este era el trabajo de la compañía, todo estaba en sus manos. Eso te hizo pensar ¿quién en su sano juicio delega la responsabilidad de algo tan inmenso a dos jóvenes que acaban de salir de la escuela? Bueno, no es que seas una novata, habías trabajado en la universidad y durante tu especialización, eso te da bastantes credenciales, pero escuchar a hablar a Theo de algo que posiblemente puede llevar a la empresa literaria en donde trabajas, del desconocimiento en el mundo de la academia, a los lugares más altos de las editoriales, y que se lo hayan dado a Laura y a ti, sigue tener sentido. Estás emocionada, y Laura también lo está, pero una oleada de ansiedad recorre tu cuerpo. Esto no es una oficina, es un departamento, donde seguramente Laura y tú van a pasar todas las horas del día trabajando, a solas, en un lugar, en donde el único modo de tener acceso es viajando por media hora en metro de la oficina donde solías trabajar hasta acá. No entiendes nada. Nada, sólo ves los ocho tomos de ochocientas hojas cada uno y rezas por no morir en el intento.
§
- Bueno, bueno. – Dice Theo mientras pasea por el lugar. – Este es el trabajo más demandante que hemos tenido en muchos años, por lo menos en los que he estado al frente de la redacción. Así que, todo lo que tenemos es suyo. No estaba mintiendo cunado les dije que Samantha había pedido específicamente que ustedes dos se encargaran del proyecto, son las mejores de la oficina, son dos talentos que no se consiguen todos los días, y para que trabajen con la mayor comodidad posibles, la misma Samantha prestó uno de sus departamentos. Tienen todo lo necesario aquí, y si necesitan algo más pueden marcar a la oficina y nosotros se los facilitaremos. Esa es la parte bonita. – Se queda en silencio un minuto completo tomando aire y pensando, sólo pensando. – No hay forma amable de decir esto. – Toma aire y comienza a hablar. – Estos ocho volúmenes de investigación han sido rechazados por todas las editoriales grandes, al parecer lo que tienen escrito no sólo es espantoso para las victimas pero muy delicado para los gobiernos y los medios de cada país de Latinoamérica. Por favor, estúdienlo muy bien, maticen lo que puedan y trátenlo como si fuera su investigación. Los doctores que lo crearon son muy buenos investigando pero la sutileza en la escritura y la delicadeza del lenguaje no es su fuerte. Su trabajo es ese, que estos ocho volúmenes que se ven imponentes y para nada apetecibles al lector se logre convertir en best seller. Por eso las tenemos aquí y eso es lo que van a hacer. No les podemos poner un horario de trabajo, pero les pedimos una fecha de entrega, en cinco meses, ni más, ni menos.
- ¿Eso significa que tengo completa libertad creativa? – Pregunta Laura entusiasmada.
- Siempre y cuando no desvirtúes lo que los doctores han querido decir, sí.
- Entonces, somos agentes libres, no más estupideces de oficinistas, no más checador, no más trabajitos, nada, sólo esto. – Pronuncias con tanta convicción que ni siquiera tú crees que sea posible tener tanta suerte.
- Como en la escuela. Sólo que este es el trabajo más importante de TODAS NUESTRAS VIDAS. – Sonríe Theo mientras nos da un par de llaves a cada una.
- O.k. – Laura toma su par y comienza a deambular por el lugar.
- Confío en que puedan llevarse bien. – Dice estas palabras mientras ve directo a los ojos a Laura que está quietamente esperando las siguientes órdenes - Y que la tengas en línea. Laura, Carmilla. – Se retira sin más. No sabes qué decir, qué hacer, qué pensar. Laura y tú por cinco meses en el que parece el departamento más cómodo y espacioso en el que has estado jamás.
- Bueno. – Dice Laura mientras camina a tu lado. – Deberíamos de ver el lugar completo ¿no?
- Sí, creo que sería una buena idea. – Comienzas a caminar por el pequeño pasillo que conduce a la sala, la cual es bastante grande, sillones negros de piel perfectamente cuidados, un centro de entretenimiento, escrupulosamente colocado muebles de caoba casi negra que dan un toque de superioridad al lugar. Paseas por la cocina que está equipada con todos los materiales y herramientas propias de los mejores chefs del mundo. No sabes dónde ha ido Laura, pero tienes una idea. Arrastras tus pasos poco a poco por el corredor que te guía a los dormitorios, al parecer son tres. El primero ha sido acoplado como un centro de copiado, cajas y cajas de hojas blancas pulcramente apiladas, toners y docenas de marca textos. En ese momento eres consiente que cuando dicen no se escatimará en gastos, lo dicen de verdad. La segunda habitación parece ser un gran armario vacío. Sigues, la tercera habitación es lo que te sorprende. En medio una enorme cama, a un lado un hermoso ventanal del techo al suelo, y enfrente un enorme espejo de la misma medida que el ventanal. Y en el centro del lecho, una muy vestida y muy sonriente Laura.
